En 1910 se constituyó
una sociedad que anunciaba su intención de producir
automóviles. Se denominó “Anonima
Lombarda Fabbrica Automobili”, aunque fue más
conocida por sus siglas —A.L.F.A.
La firma se estableció en Portello, Milán,
en un predio construido por Alessandro Darracq en 1903.
bajo la dirección del Cavalieri Ugo Stella, la
nueva compañía comenzó a producir
una serie de vehículos que pronto ganaron fama
por su rendimiento y manejabilidad. Sin embargo, A.L.F.A.
tenía algunos problemas económicos, y esto
permitió su adquisición por Nicola Romeo,
en 1915. Nicola Roemo modificó el nombre de la
compañía, que pasó a denominarse
“Alfa Romeo”. En 1920, salió el primer
auto con la nueva denominación, el Alfa Romeo Torpedo
20-30 HP.
Pero esto no solucionó los viejos problemas que
aquejaban a la firma desde su aparición. En 1927
Alfa Romeo entró en una crisis que parecía
terminal, situación que obligó a modificar
la dirección. Nicola Romeo se retiró de
la compañía al año siguiente, y,
en 1932, el Instituto para la Reconstrucción Industrial
(I.R.I.) finalmente decidió hacerse cargo de la
crisis, nacionalizando la empresa.
Con una nueva dirección encabezada por Ugo Gobbato,
Alfa Romeo entró en un proceso de modernización,
haciendo hincapié en la producción en masa
e incorporando la fabricación de camiones y autobuses.
En 1937, Gioacchino Colombo asumió la conducción
de la empresa con el firme propósito de devolverle
su pasado de gloria, y su primera decisión fue,
junto con el inicio de la construcción de la nueva
planta de Pomigliano d’Arco, volver a las competencias,
abandonadas cuando la compañía fue nacionalizada.
Desgraciadamente, la inminencia de la guerra hizo que
Alfa tuviera que destinar mucho de su esfuerzo en la producción
bélica, sobre todo motores de aviones. Naturalmente,
el inicio del conflicto hizo que la fábrica se
convirtiera en un objetivo militar, siendo bombardeada
en 1940, 1943 y 1945. destruida casi en su totalidad,
las actividades de Alfa Romeo se detuvieron hasta el final
de la guerra.
El retorno a la actividad, a partir de 1945, vino de la
mano de la fabricación de cocinas eléctricas,
hasta que finalmente se pudo volver a la producción
de automóviles. Sin embargo, como en la mayor parte
de la arrasada Europa, la actividad no retornó
a la normalidad sino hasta 1950, y Alfa lo hizo como nadie,
al ganar los campeonatos mundiales de Grand Prix de 1950
y 1951.
Decidida también a tener éxito en el mercado
de los coches de producción masiva, Alfa inició
el camino con la introducción del 1900, en 1950,
y lo remató con un coche que haría historia:
el Giulietta, que llegó al público en 1954.
de ahí en adelante, Alfa Romeo pudo disfrutar de
una situación de las que pocas automotrices pueden
alardear: ser conocida por producir autos en masa pero
con un prestigio del que sólo disfrutan unas pocas
compañías.
Los sesenta fueron años de expansión, con
la construcción de una nueva fábrica en
Arese, la constitución de Alfasud —con sede
en Pomigliano d’Arco—, y la creación
de Autodelta, encargada del aspecto deportivo de la firma.
Los setenta, por el contrario, fueron años de altibajos,
aquejada por históricos problemas económicos
agudizados por la crisis del petróleo que afectó
a todo el mundo.
Con la llegada de Ettore Masaccesi a la dirección
de la compañía, en 1978, Alfa Romeo entro
en su segunda gran reestructuración, después
de la realizada por Gobbato en los años treinta.
Desgraciadamente, la gestión no dio los resultados
esperados, y en 1986 Alfa fue adquirida por el grupo FIAT,
que creó la nueva división Alfa-Lancia S.p.A,
que comenzó a funcionar en 1989.
Con el sostén económico del poderoso grupo
FIAT, la década del noventa fue testigo del renacimiento
de la compañía, con la aparición
de modelo como el 155, el 145, el 146, el Spider, el GTV
y el 156, galardonado con el título de “Auto
del Año”,otorgado por la prensa especializada.
En 1998 se lanzó el 166, y en el año 2000,
el 147, también premiado como “Auto del Año”
en 2001.