MARÍA MAGDALENA

(De mi colección: REVISIÓN CULTURAL, desde/since 1978)

 

INTRODUCCIÓN

MARÍA MAGDALENA; DE PUTA, A APÓSTOL DE APÓSTOLES

“HIEROS GAMOS”: EL MATRIMONIO SAGRADO

ÚLTIMOS HALLAZGOS SOBRE MARÍA MAGDALENA

¿ESTUVO JESÚS CASADO CON MARÍA MAGDALENA?

LAS VÍRGENES NEGRAS DEL CATOLICISMO

MARÍA MAGDALENA DESEMBARCÓ CON OTROS SETENTA Y DOS FIELES

LA INVENCIÓN DE SU TUMBA EN EL SUR DE FRANCIA

LAS VARIAS TUMBAS DE MARÍA MAGDALENA Y DE JESÚS

MEROVINGIOS: HEREDEROS DE LA DINASTÍA DAVÍDICA

PERSECUCIÓN DE LOS HEREDEROS “DESPOSYNI”

LOS MEROVINGIOS Y LOS JUDÍOS DE SEPTIMANIA

EL SANTO GRIAL Y SU DISPERSIÓN

LA PERSPICACIA DE LOS TEMPLARIOS Y CÁTAROS

VÍRGENES NEGRAS: IMÁGENES QUE APARECEN Y DESAPARECEN

UN DETALLE QUE SE EXPLICA ACCIDENTAL, Y NO LO ES

SUPERIOR A LA BELLEZA, SOFÍA SIGNIFICA SABIDURÍA

 

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INTRODUCCIÓN

En María Magdalena se combinan, sin duda, otras varías Marías bíblicas, mal conocidas incluso por los primeros cristianos. Se cita a la bíblica Pecadora Arrepentida en las enseñanzas esotéricas, así como la recordaron los espiritualistas del período helenístico. A María Magdalena la veneraron los gnósticos, los templarios y los cátaros, así como los buscadores del Santo Grial, porque su persona absorbió muchas enseñanzas esotéricas de la adoración a las Vírgenes Negras, a su vez herederas del culto a la diosa Isis del Antiguo Egipto.

Cuando en el siglo IV los Padres de la Iglesia remodelaron la versión oficial de la Biblia católica, encontraron poco espacio para las “Tres Marías” del Nuevo Testamento, porque estuvieron obcecados siguiendo el antiguo criterio: Las mujeres deben ser castigadas por su sexualidad. ¡Y ello se consideraba justicia divina!. En tal contexto, la que fuese compañera/novia/esposa de Jesús clandestinamente continuó representando “lo sagrado” del sexo femenino. Es un fenómeno complejo y polifacético, que comenzó ya en los periodos oscuros de la Humanidad, porque la diosa-madre-tierra, reproduciéndola de color negro, se tuvo por más rica y más fértil.

Dejando a un lado su veneración entre los prehistóricos y el druidismo de la Europa primitiva, el culto que se potenció en la diosa Isis se elaboró en el Antiguo Egipto, pasando desde allí a Éfeso. Cuando floreció en Europa durante la Edad Media, de grandes hambrunas, ya la habían enriquecido mucho gracias a los contactos mantenidos de los caballeros templarios con los filósofos sufistas islámicos. Entre las creencias de los templarios se incluía una mística más sabia gracias a ocultar su nueva visión de Nuestra Señora, motivo por el cual la veneración a María Magdalena ha persistido a pesar de cierta oposición por parte del catolicismo. Ahora de nuevo se comienza a desvelar ofreciendo una renovada orientación hacia lo trascendente, muy necesaria en el mundo moderno.

En tiempos de Jesús el gnosticismo (la salvación a través del conocimiento) hacía dos siglos que triunfaba entre los judíos monoteístas de Jerusalén, debido a los continuos contactos comerciales con la lejana Persia, vía Mesopotamia. Los hebreos de la Galilea donde nació Jesús, convivieron además con el panteísmo de los griegos y de los romanos. Entre los primeros agustinos calabreses, que al cabo de los siglos fracasaron en su intento de establecerse en Jerusalén, estaba el famoso monje llamado Pedro el Ermitaño, el mismo que posteriormente predicó febrilmente la Primera Cruzada en Francia, la única que acabó con éxito al conquistar Jerusalén (1099). Gracias a las iniciaciones y revelaciones de los citados monjes calabreses, después los caballeros templarios, de los que fue gran maestre mi paisano Arnau de Torroja, de Solsona, habían superado la fe simplona y adoptado ciertas ideas heterodoxas.

Como en esta aproximación a María Magdalena se trata de presentar la visión que tuvieron tanto mi biografiado Arnau de Torroja como el resto de los templarios del siglo XII, empezaré recordando que la literatura rabínica aún hoy presenta a Jesús como un “bastardo Galileo hijo de un soldado romano llamado Pantera”. Se lo califica de mago que habría aprendido sus trucos de los egipcios, durante las décadas que vivió entre ellos. La reacción de los judíos al descubrirle sus trucos fue lapidarlo. Al negarle la divinidad, se basan en el olvidado "Segundo libro de Set" (s. III), donde se lee que el verdadero Cristo nunca fue crucificado. Para colmo, Eusebio de Cesarea había creído que sólo una décima parte de los Cuatro Evangelios era verdad (F. Conde Torrens: "El grupo de Jerusalén y Simón: Opera magna" (Revista "Año Cero" nº 7-192 - año XVII, ps 66 a 71).

Con lecturas semejantes los templarios de Palestina tuvieron motivos para dudar de lo aprendido dentro del catolicismo. Hoy ya es un “secreto a voces” que, especialmente el Evangelio de san Marcos, recuperó algunas fuentes del Antiguo Egipto, cuya cosmología sagrada de adaptó al Nuevo Testamento. En el fondo este no debería se el problema, sino que la gente de todas partes utiliza mal el necesario referente divino. Particularmente constato que a lo largo de mi vida se ha avanzado mucho, puesto que hasta 1960 el catolicismo incluso tuvo impedimentos para asumir el pensamiento humanista, la ilustración y el liberalismo político.

Debió de ser una gran sorpresa para los hermanos Torroja de Solsona, mis dos reivindicados biografiados, enterarse en Palestina de que María Magdalena en la vida real habría sido mucho más que una gran “Dompna” (o para los trovadores: “Domina” y "Midonis"). En el siglo XII “Nuestra Señora” popularmente fue la idealizada "Gran Dama portadora del Grial" de los romances que circulaban de boca en boca. Era el símbolo del ideal femenino, presentada como la Madre de Jesús, y servía tanto para los monjes como para los caballeros andantes. A ella le rezaban y le construían templos como si fuese una soberana de carne y hueso.

El clero explicaba otra cosa diferente de María Magdalena: Era una ramera arrepentida ¿Pero por qué, de ser así, en el Sur de Francia, a pesar de los dogmas, María Magdalena tradicionalmente fue siempre recordada cual una gran maestra iniciada en conocimientos gnósticos? Los gnósticos no tenían dudas de que ella impartió enseñanzas exclusivas, tal como era de esperar de la privilegiada persona que fue el primer testigo de la Resurrección. En 1945 hubo que darles la razón, debido a que fue descubierto en Nag Hammadi (Alto Egipto) el más importante de los evangelios gnósticos. Consta en total de trece manuscritos, nunca manipulados, que fueron escritos en lengua copta, y encuadernados en piel, hacia el año 400 d.C.. Una vez estudiados, fueron editados en inglés por primera vez en 1977, y el mundo supo que en ninguno de ellos se lee que María Magdalena fuese prostituta. Tal hallazgo vino a confirmar lo que ya se había leído en otro evangelio gnóstico encontrado anteriormente a orillas del Mar Muerto, donde tampoco consta que María de Magdala fuese prostituta ni nada parecido.

Los dirigentes de la Orden de Sión, fundadores de los templarios, de mente abierta y preclara, mantuvieron muy discretamente su devoción por la faceta femenina de la divinidad, de lo cual habían sido precursores los monjes agustinos calabreses de Jerusalén que fundaron la Orden del Santo Sepulcro (siguiendo la tradición del evangelista san Lucas), y la orden de Sión, cuando posteriormente se fusionaron con los esenios “Sabios de la Luz”, cuyo símbolo era una rosa y una cruz. Por dicha vía secretamente conectaron con el esoterismo cristiano establecido en Alejandría (Egipto), ciudad donde se enseñaba la sabiduría de Hermes, readaptando las iniciaciones del faraón hereje Akenaton.

Fue a partir de 1118 cuando los sabios agustinos calabreses decidieron crear su brazo armado, llamándolo Orden del Temple. Por su vinculación a la Orden de Sión se puede entender que el rey Balduino II de Jerusalén reconociese que a ellos les debía su trono. Después los que eran belicosos se enrolaron a la orden del Temple, pero casi un centenar de miembros de la orden de Sión regresaron a Francia después de la Segunda Cruzada. Viajaron embarcados en la misma nave que llevó de vuelta al rey Luís VII, y se establecieron en una abadía cerca de Orleáns.

MARÍA MAGDALENA; DE PUTA, A APÓSTOL DE APÓSTOLES

La Santa Biblia alude a la puta de Babilonia” (Apocalipsis 17:1-5), lo cual se utilizó para asociar a María Magdalena con la pecadora que Jesucristo liberó de los espíritus malignos. Cambiarle su identidad sirvió para evitar que sus hijos fuesen reconocidos herederos legítimos de Jesús en la Iglesia primitiva. Tal error lo perpetuó el pontífice san Gregorio I “el Magno” al llamarla “arrepentida prostituta redimida”, debido a no distinguir entre la María del Evangelio de Lucas, con la del Evangelio de Marcos. San Lucas se había confundido al asociarla con santa María Egipciaca, nacida en Alejandría en época romana, que a los doce años abandonó a su familia para llevar una vida desordenada hasta los veintisiete. Entonces María, arrepentida por su conducta, decidió hacer penitencia en el desierto durante cuarenta y siete años. María Egipciaca contó su pasado a un monje, siendo transcrita por el dominico Jacobo de la Voragine en la Legenda Aurea (1275). El pintor Nicolás Poussin representó a la santa de Egipto recibiendo la comunión en el río Jordán de manos de san Zósimo. Esa fue la gran confusión del papa Gregorio I el Grande en su sermón en la basílica de San Clemente de Roma (14.9.591) cuando ofreció la posibilidad de adaptar las circunstancias a la profecía judía; aunque en el fondo, con la tal proclama, la Iglesia católica pretendía reprimir la corriente gnóstica. Por cierto, en el siglo XVII el dicho sermón también fue utilizado por el fanático Zevi Cabbatai, un judío de origen turco, quien decía ser la reencarnación de Cristo.

Mejor habría sido si san Gregorio I el Magno hubiese hecho caso a lo escrito por el apóstol Tomás, quien a María Magdalena la creyó uno de los seis apóstoles (no 12). Al parecer ella sería la mujer más sabia de todos ellos. Pero el papa san Gregorio mantuvo su degradación, y así María Magdalena traspasó los siglos llegando mal etiquetada hasta mucho después de que la gente tuviese libertad para leer el Nuevo Testamento en traducciones vernáculas. Ahora bien, dicha limitación no incluyó a los templarios del siglo XII, que habían sido instruidos por los monjes de la orden de Sión, más sabios, conocedores del rechazo que había sentido el apóstol Pedro por María Magdalena. Quedó para la posteridad que Pedro le había dicho a la Magdalena: Dinos de cuanto recuerdes que Jesús te dijo a ti sola; todo lo que sabes de Él pero nosotros ignoramos. Y es que María Magdalena, después de la Crucifixión, se confirma que dio ánimos a los desconsolados apóstoles y al resto de fieles, adentrándoles en la Buena Nueva. Fue la mujer que, sin duda alguna, si realmente no fue su esposa, tuvo méritos para haberlo sido. Era la mujer más sabia de todo el grupo de sus discípulos, incluidos los apóstoles.

Marjorie Malven escribió el libro Venus in Sackcloth para explicar el tránsito de María Magdalena de pecadora a compañera de Jesús. La misma idea también se plasmó en el arte, fuesen dibujos o relatos de la tradición islámica. En el siglo VII aparecieron en Europa las primeras muestras de una María Magdalena reivindicada, pero en el siglo XII aquellos peligrosos intentos para restablecer la dignidad de la esposa de Jesús fueron abortados por el Vaticano. Sólo quedaron inamovibles las imágenes del intento, pues llevaba muy ricas vestimentas, incluso portando cetro y corona, que no tienen explicación en la Madre de Dios, ya que obviamente debió de ser una pobre jovencita crecida en un país subdesarrollado. Negaron la evidencia, porque ya había costado mucho que la Madre de Dios tuviese un papel dentro de los ritos eclesiásticos. Por otra parte, el peligro de las féminas en la iglesia “petrina” sigue estando en que la sola mención de María Magdalena recuerda sus discusiones con el contrariado apóstol san Pedro. Presentar la Magdalena como emblema de lo pecaminoso, fue por la necesidad eclesiástica de reafirmar la alineación femenina en la Iglesia católica.

Durante el Renacimiento el arte sacó encubiertamente el tema de un Jesús enamorado de María Magdalena, y ello se nota mucho sobre todo en las obras de Giotto, en la Pietá de Miguel Ángel que se guarda en el Vaticano, y como no podía ser de otro modo, también en obras de Leonardo da Vinci y de Rafael. A la Magdalena también se la llamó “la Egipcia”, y la “Sacerdotisa negra”, y el arte sacro casi siempre la representó con el cabello rojizo, con objeto de remarcar el color iniciático de la diosa. A pesar de todo, siempre ha sido conflictivo el diferenciar entre María Madre de Jesús y la Magdalena. La Madre en el arte habitualmente llevó su cabeza tapada. Su vestido fue de color rojo, variándolo cuando alcanzó carácter sexual en María Magdalena. Así, para evitar confusiones el vestido de María Madre de Dios pasó a ser de color azul y los brazos siempre cubiertos con velo.

La primera referencia que presentó a María Magdalena abrazada a los pies de la cruz, la escribió san Juan en su Evangelio (19:25); donde además informó que estaban su Madre María, y la hermana de ésta, que también se llamaba María. De ahí que se divulgase la expresión Las Tres Marías, a lo cual contribuyó el alto riesgo de estar las tres en el lugar y hora de la Crucifixión, pues era evidente que podían haberlas llevado a presidio. Tal temor fue lo que hizo huir de allí mismo a los doce apóstoles.

 

Está claro que la calavera que se hizo imprescindible en toda presentación plástica de la Magdalena penitente, simboliza la de Juan Bautista, aunque quizá mi ilustre paisano Arnau de Torroja podría corregirnos, pero dejémoslo así. Llamo la atención sobre el libro que tiene delante, porque se presenta abierto, evidenciando que santa María Magdalena escribió su propio Evangelio, por más que la Iglesia católica les niegue a las mujeres la capacidad metafísica que exige una semejante obra apócrifa. El Evangelio de María fue hallado en Egipto el año 1896, datándolo en el siglo II. Es una obra pseudo epigráfica, porque ella tan sólo lo dictó. En sus páginas invita a buscar la salvación vía el conocimiento (gnóstico) y no por la fe ciega. Avala su éxito, el que su persona pelirroja ya se representó en los piadosos frescos de Dura Europos (Siria) durante el siglo III, o sea, mucho antes que a cualquier otro apóstol, puesto que ellos no alcanzaron suficiente importancia, ni tampoco la tuvo la mismísima Virgen María. Después, por incontables campañas de desinformación del clero católico, y debido a que los aspirantes a sacerdote -en el mejor de los casos- salían de los seminarios mal informados, María Magdalena fue la contrafigura de la Madre de Jesús, consiguiendo confundirse con ella. Afortunadamente algunos artistas del Renacimiento supieron dejar constancia de un aprecio que sobrepasa mucho lo que al respecto fue dogmatizado por la Iglesia católica.

MARY MAGDALENA

 

También hay exegetas que atribuyen a María Magdalena el Evangelio apócrifo de san Felipe, porque revela mejor que otros que Jesús amó a la pelirroja Magdalena más que a los demás apóstoles. En efecto, se lee en sus escasas páginas que los apóstoles recriminaban a Jesús el que la besase en la boca. El beso, por el cual los caballeros templarios fueron acusados de pervertidos en el siglo XIV, no sólo fue de rigor en las iniciaciones de los caballeros desu orden, sino en otras fraternidades monásticas. Lo escrito por Felipe acrecienta las bases para considerar a María Magnóstica, porque según tal filosofía, el conocimiento también se transmitía a través del beso. Por todo ello seguramente los celos de los demás apóstoles provocaría risa a Jesús, puesto que en el Evangelio de Judas consta que se reía mucho;...¡incluso mientras los demás apóstoles rezaban!. El Evangelio de Felipe realmente aportó elementos de juicio insuperables, porque está demostrado que jamás había sido sometido a censura alguna.

"HIEROS GAMOS”: EL MATRIMONIO SAGRADO

Después de una detectivesca investigación, el genealogista británico Laurance Gardner, difundió que María Magdalena era hija de un padre sirio y de una noble llamada Eucaria, y que habría nacido el año 3 d.C., o sea, que tenía 9 años menos que Jesús. En su libro La herencia del Santo Grial (Ed. Grijalbo, 1999) le atribuyó en total tres hijos. José Luís Jiménez escribió en el libro El legado de María Magdalena, que en cierto retablo cisterciense se la presenta acompañada de dos niños. (Otros autores, a Jesús le niegan la paternidad, mientras que por el contrario alguno hay que le exagera la familia numerosa). Jesús, al iniciar su vida pública cuando tenía treinta años ya debía de estar casado, primero para no desobedecer el bíblico mandamiento: “Creced y multiplicaos”; y después porque la entrega absoluta a su misión se lo habría impedido.

La unión sagrada fue el “eslabón perdido” entre el cristianismo y el judaísmo. Sería después disfrazada por los teólogos y los sacerdotes sexistas de la iglesia patriarcal, pero apunta un resurgimiento por el interés en María Magdalena, la muy misteriosa mujer espiritualista. Los cristianos y los judíos estudian cómo mejor restablecer a la Sabiduría (Sophia) a su lugar legítimo, aquel que desde el siglo IV en Estambul-Constantinopla hizo construir una gran iglesia -varias veces reedificada- que conserva aún su nombre de Santa Sabiduría divina (Sancta Sophia). Se hacen esfuerzos para reconocerle a la sabiduría el papel que nunca ha tenido dentro del cristianismo; los gnósticos, en cambio, siempre le dedicaron muy buena poesía y frases de gran inspiración. Véanse dos ejemplos:

Sophia es la sabiduría,
Y es la luz de la Creación.
La luz brilla en los cielos
y los ángeles la irradian.

La sabiduría es el espejo sin defectos de la energía activa de Dios, y de la imagen de su calidad. Ella es una con Dios, y la unidad de todo. Existe al mismo tiempo como ser separado y como divinidad por derecho propio. (Libro de la Sabiduría; 7:25 - 26).

Quienes después de la Crucifixión escribieron muchos evangelios, dieron sentido a la existencia de Yeshua (Jesús, en griego) presentándolo cual una entidad divina (eón), y María Magdalena (Maríamne Magdal-eder) sería otro eón de diferente sexo llamada Sophia, nombre griego de la sabiduría. El libro gnóstico Pistis Sophia es un cuento al estilo reiterativo de los orientales antiguos, cansinamente repetitivo, que voy a tratar de sintetizar. Ambas emanaciones divinas (eones) protagonistas están condenados a moverse en el mundo de la materia. Sophia vino al mundo primero, aterrándola el descubrir que estaba completamente sola y separada de su fuente divina originaria, por lo cual creció muy angustiada. Se veía a si misma como una copia de “la consciencia pleana" (Pleroma). Para el filósofo Platón esta idílica copia de sexo femenino fue considerada benigna, pero el gnosticismo, en cambio, la imaginó vagando a través del mundo de la materia que ella no paraba de crear con su propio miedo. Dios sintió compasión de Sophia y le envió su "otra mitad", su doble platónico, con el cual eón ella se apareó. Se decir,, Cristo la rescató del mundo físico porque le reveló la esencia de Dios, de modo que recordando su origen ella pudiese regresar al Pleroma, que era su verdadero estado (su hogar).

Lo descifró la profesora Karen King, de la Universidad de Harvard (Boston), cuya experiencia es indiscutible. Anunció que un fragmento de papiro del siglo IV, escrito en lengua copta (o sea, el idioma egipcio antiguo), es auténtico y, aunque deteriorado, debió de formar parte de un evangelio gnóstico del siglo II d.C.

En las pocas líneas que contiene dicho fragmento la doctora Karen ha destacado dos frases fundamentales. La primera, seria cuando consta que Jesús se habría referido a “mi mujer”, mientras conversaba con sus discípulos. En otra parte Jesús, refiriéndose a María Magdalena, afirmó: “Ella también puede ser mi discípula” ¿también? Se trata de una palabra muy importante, porque da a entender que María Magdalena antes habría sido una convencida gnóstica; o sea, que ella habría sido una seguidora de dicha teología cristiana, la cual, por cierto, compitió con la predicación de Pablo de Tarso en los primeros años del cristianismo, siendo posteriormente condenada por la Iglesia. Al parecer ya no hay duda de que el apóstol llamado san Pablo y María Magdalena en principio habrían defendido dos teologías muy diferentes.

La Teología de la Cruz, proclamada por san Pablo, aquel judío que antes había sido militar romano (y como tal había participado en la persecución y martirio de cristianos, con el mismo furor que cuando se convirtió al cristianismo atacó intelectualmente las creencias de los judíos), afirmaba que el mal del mundo lo “origina el pecado”, mientras que para los gnósticos sería al revés: El mal nacería de “la falta de conocimiento”. La doctrina gnóstica parece ser que fue preferida por el grupo de mujeres que seguían a Jesús, las mismas que pasaron a se las primeras catequistas cristianas. De todas ellas su principal líder era María Magdalena, aunque con los años la iglesia petrina, viendo peligrar sus privilegios, procuró que fuese confundida con la bíblica pecadora arrepentida.

Inicialmente el gnosticismo parecía que iba a ser la teología de la nueva secta cristiana, pero sucedió que al fin casi todos los evangelios gnósticos fueron quemados. Entre los que se salvaron gracias a que fueron escondidos por unos monjes consiguiendo llegar al siglo XXI, está el Evangelio de María Magdalena. También el Evangelio de Tomás, presentó claramente a María Magdalena como la discípula predilecta de Jesús; e incluso despertando los celos de san Pedro y de los otros discípulos que se quejaron al Maestro de que era a María a quien Él confiaba sus “mayores secretos”.

Creo en la posibilidad real de que Jesús estuviese casado con María Magdalena y ello no disminuye mi fe católica sino que la consolida. Hoy gracias a la profesora Karen King de la Universidad de Harvard (Boston), que estudió un papiro del siglo IV escrito en lengua copta, (egipcio antiguo), no cabe duda de que, aunque deteriorado, dicho papiro es auténtico y gracias al mismo por fin ya se tiene base documental para considerarlo un evangelio gnóstico del siglo II d.C..

Según el libro Pistis Sophia Jesús pasó doce años dando lecciones a sus apóstoles. Aquellos que primero buscaron la fe mediante el conocimiento empezaron por venerar la “Madre Sabiduría”, tras el principio femenino; aquel que el evangelista san Juan presentó coronada por doce estrellas (como las que hay en el actual símbolo de la Unión Europea). Afirmaban que María Magdalena le había hecho a Jesús treinta y nueve preguntas, debido a lo cual lógicamente después a ella se la consideró emblema de la sabiduría divina.

Para recordar lo peligroso de aplicar en aquellos siglos la etiqueta de sabia a una persona, recordaré brevemente que los más instruidos sabían que en el mundo reinan dos príncipes: El de los dos hoy llamaríamos “dios malo”, era Ieldebao (Jehová), fruto de los amores ilícitos de Sofía con su propio padre, del cual estaba perdidamente enamorada. Con tales antecedentes, Sofía se presentaba al mundo muy valiente y atractiva; y más aún entre los fieles cristianos por faltarles durante los primeros siglos una divinidad femenina, tal como siempre la habían venerado siendo “paganos”.

La unión sagrada del varón y de la hembra, de la novia y del novio, remite a la pareja que formaron Jesús y María Magdalena. La escena cumbre entre ambos, fue el hecho de que ella lo ungió con ricos aceites y hasta le secó los pies con sus cabellos. Tampoco se puede ignorar que si en las Bodas de Canaan Jesús no era el novio, ni él ni nadie habrían podido intervenir en la manipulación del agua para convertirla en vino. De ahí que se lea: “El maestresala de la boda llamó al novio y le dijo: Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos se sirve el vino inferior, pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora” .

Con referencia a tales escenas bíblicas, diré que, entre los egipcios, el vaso era el jeroglífico del corazón, y el vino fue elixir de la doctrina oculta, o sea, de la restauración del “Estado primordial". No extrañe, pues, que María Magdalena acabase siendo la patrona de los viñadores provenzales, y en todo el Sur de Francia, se la apodaba Reina de las Aguas, por haber superado con éxito una larga travesía marítima. Menos argumentos tuvo la patrona de los marineros, la Virgen del Carmen, una de las incontables advocaciones marianas del santoral católico-romano.

¿ESTUVO JESÚS CASADO CON MARÍA MAGDALENA?

La hostilidad hacia un sacerdocio femenino se remonta a Orígenes y Tertuliano, ambos "Padres de la Iglesia", porque amenazaba el sacerdocio patriarcal. Fue por ellos que María Magdalena de Nueva Eva pasó a ser prostituta, aunque finalmente se la reconozca "Novia mística" de Jesús, quizá porque en el Consejo de Cartago (año 397) ya la clasificaron como "Consorte del Mesías". También los cátaros y muchos heterodoxos vieron a María Magdalena como una mujer "consorte espiritual" de Jesús, hasta el punto de que antes del siglo IV los gnósticos creyeron que la esposa de Jesús era superior a María, su madre. El motivo fue que Miqueas, ocho siglos antes de Cristo, había profetizado un definitivo matrimonio sagrado así: “Y tú, oh Magdalerder, colina de la hija de Sión; por ti llegará la soberanía de antaño, el reino que pertenece a la Hija de Jerusalén…”.

 

 

Para los clérigos que viven sujetos a las estructuras del poder de la Iglesia católica, María Magdalena no fue la esposa de Jesús. Insisten en afirmarlo ciegos ante el hecho de que un hombre como san Juan, ni siendo afeminado, se presente siempre muy evidentemente “enamorado” recostando su melenuda cabeza sobre el pecho del complacido Jesús en la Última Cena. Debió de ser María Magdalena su compañera y su mejor amiga,..y su sucesora; la misma que muy arriesgadamente trajo el cristianismo hasta el Sur de las Galias, logrando con su esfuerzo y el de sus acompañantes, que floreciese y perdurase la Buena Nueva.

Lo indiscutible es que María Magdalena fue la oculta heroína incluso de los Cuatro Evangelios principales, y ello a pesar de permanecer su personalidad disfrazada; aunque, según el estudio de A. Grassi (1989), muy bien conocida por sus veneradores "Sanjuanistas”.

En detrimento de la Iglesia "Sanjuanista", la Iglésia católica finalmente fue “petrina”, resultando extraordinariamente jerarquizada basándose en el Cuarto Evangelio, por lo cual, al quedar demostrada la tergiversada personalidad de María Magdalena, lo lamentarían los máximos iniciados de la orden de Sión y la de los caballeros templarios, dado que después fueron partidarios de un "mensaje dinástico" y protectores de la "estirpe davídica". Aquella idea tuvo repercusión sangrienta en sur de Francia, y allí se deben buscar los vestigios. Hace unas semanas estuve en Foix, y al descender de la torre circular del castillo, visité la iglesia dedicada a san Volusien, un martir del siglo IX. En una capilla lateral hay arrinconado y muy deteriorado -pero entero- un altar que se salvó de la destrucción por encontrarse, quizá, en una aldea remota de montaña, o en algún lugar,…pero de cara a la pared, porque no se habría librado del fuego. La Magdalena ocupa el lugar de san Juan sin ninguna clase de duda.

 

 

Un gran número de dignatarios del Temple procedían de familias herejes del sur de Francia, de forma que en la orden del Temple hubo más cátaros que católicos. Pierre des Vaux-de-Cernay, en su “Historia Albigense”, especifica además que: “Los heréticos decían que santa María Magdalena era la concubina de Jesucristo”, y dicha opinión sobre la Magdalena, según sigue diciendo ya justificaba: “...Que esos perros repugnantes sean exterminados en la misma festividad de aquella a quien insultaban”.

En efecto, la primera matanza de la cruzada anticátara tuvo lugar en Béziers (Fr.) el día 22 de julio de 1209. Toda la población indefensa buscó refugio en la iglesia dedicada a Santa María Magdalena, pero fueron asesinados igualmente. Aquel año y el siguiente allí murieron unas 800.000 personas bautizadas, por creer y divulgar, según consta en las actas de la inquisición dominicana, que: “…una ramera (MM) estuvo casada con Jesús”. Lo que se afirma en la frase, debió de ser la única acusación de la Santa Inquisición que no era falsa, porque de los juicios que emiten unos tan crueles vencedores sólo se debe esperar que todo sea tergiversado. Yo no me esperaba el resultado de mi investigación de María Magdalena, pero pronto vi que exitían muchos vestigios salvados por la incultura de los tiempos, ya que actualmente alcanza también al clero.

 

Veamos otra evidencia iconográfica de la importancia de la que fue sin duda el apóstol de los apóstoles, o sea el mayor de ellos, ya que se la recuerda agradeciendo dando la comunión al personaje que proveyó de alimentos para celebrar “la Última Cena” (Santa Cena), cuando Jesucristo se dice que instituyó la eucaristía ¿O acaso le explicaron que no fue Él?
 

 
Los iconos bizantinos y los otros posteriores pintados en Rusia, que todavía se cree que representan a santa María madre de Jesucristo Nuestro Señor, tradicionalmente la representan con ojos tristes, lo cual es insólito al sostener en sus brazos a su sano Hijo ya bastante crecido. Así se presentan a pesar de los siglos transcurridos, sabiendo que por aquel entonces la sagrada familia vivió libre y feliz en tierras de Egipto. Ciertamente allí vivirían humildemente, pero las facciones tristes de la Madre, y el gesto de dolor espiritual sólo serían justificados en una mujer que también hubiese sido testigo directo de la Crucifixión. En los iconos se sigue presentando el rostro de una señora joven y afligida al lado de su hijo, y ésta persona no pudo ser otra que María Magdalena, cuando con su hijo ambos gozaban de gran dignidad social, tal como expresan inequívocamente sus respectivos atuendos. Tan sólo la Magdalena bíblica pudo haber tenido suficiente entidad para poder ser confundida con la Virgen María.
 
María Magdalena tuvo éxito en la literatura durante el paso del primero al segundo Milenio, y sigue triunfando especialmente por las rarezas detectadas en el lienzo de Leonardo da Vinci La Última Cena en una iglesia de Milán, donde la enamorada compañera/novia/esposa de Jesús sustituye a la figura de san Juan Evangelista. En la catedral de Burgos un lienzo muestra a la Magdalena penitente muy sugerente, pues sólo está cubierta con una densa y larga cabellera (al modo como luego lucieron los reyes merovingios). En dicho cuadro, la cabecita de un niño asoma mientras le está sorbiendo del pezón, y de ahí salieron nuevas pruebas de la maternidad de la vilipendiada María Magdalena. En cambio, otro cuadro que hace décadas me sorprendió mucho sigue expuesto dentro de la Mezquita de Córdoba (ángulo SE.), precisamente por la desinformación acerca de María Magdalena. Me refiero al gran lienzo de 1672 colgado en el muro detrás del altar, presidiendo la Capilla del Sagrario, en el cual se presenta, sin eufemismos, María Magdalena, pasando por ser san Juan, con un aspecto mucho más afeminado que el del célebre cuadro La Santa Cena de Leonardo da Vinci. Curiosamente lo pintó el fundador de la Academia de San Lucas, de Roma, posteriormente presidida por el genial pintor Nicolás Poussin; un pintor enigmático, y más por estar vinculado al enigma de Rennes-le-Château.
 


Aún tengo otra imagen de María Magdalena, nunca antes reconocida como tal. Está esculpida en la catedral de Zamora (España). Es sabido que cada tradición artística -también entre los cristianos- recompuso a su manera los temas propuestos. Sucedió lo mismo al tratar la figura de la principal discípula de Jesucristo. Cuando los escultores de la Iglesia católica quisieron presentar a María Magdalena empleando los pobres recursos plásticos del arte románico, bastó que incluyeran un libro en sus manos porque debieron de saber mejor que en la actualidad que era autora de un evangelio que lleva su nombre.

LAS VÍRGENES NEGRAS DEL CATOLICISMO

A María Magdalena se la cita 150 veces en los Evangelios, mientras que al apóstol Pedro tan sólo 14. En un evangelio apócrifo que se descubrió en una tumba de Ajmîm, en Panópolis (traducido por M. Bourian), se lee el cómo los obispos de Roma se acomodaron al pagano emperador Constantino (s. IV). El obispo Anasticio de Alejandría, padre de la ortodoxia, reescribió los Cuatro Evangelios y su resultado fue publicado en 1892 con el título: "Memoirs of the French Archeological Mission at Cairo" (vol. IX, Fac. I).

Los Evangelios Sinópticos presentan cuatro versiones diferentes de la Resurrección. Aún así, María Magdalena está presente en todas ellas, y queda claro que Cristo la envió a informar al resto de apóstoles de que ella lo había visto resucitado. En cambio san Pablo, dado que escribió sus "Epístolas" antes de los dichos sinópticos, afirmaba que había sido Pedro quien primero había visto al Resucitado. Incluso en el evangelio atribuido a san Pedro, no se reflejaron sus disputas con María Magdalena, que permanece cual el “Alfa y Omega” de la devoción cristiana. Si Pedro fue el iniciador, la Magdalena estuvo presente en la muerte y en la resurrección de Jesús, pero a pesar de ello fue una figura menguada por la Iglesia católica en todas partes con excepción del Sur de Francia, donde el número de sus lugares de devoción es muy numeroso. Según An Begg, son veneradas allí el 65% de todas las imágenes de vírgenes negras de Europa, pues fue lo que inspiró la fertilidad de la diosa Isis, aquella que en el arte egipcio lleva cuernos en su cabeza y amamantó a su divino hijo Horus sentado en su regazo. Se propagó su culto por evocar, con su oscuro aspecto, el limo del río Nilo. Se consiguió mediante la sociedad “Correa de transmisión de saberes” del Antiguo Egipto, también llamada “Cadena Áurea”.

Las tradiciones ancestrales de la prehistoria europea giraron al entorno de una Diosa-Madre, cuyas sacerdotisas fueron obviamente féminas. Cuando no existian los meses ni las semanas, las estaciones se controlaban por las sombras de rocas o montañas consideradas sagradas. Eran todas culturas matriarcales de cazadores que cuando se hicieron recolectoras con mayor motivo siguieron con su esquema matriarcal sedentaria e igualitaria completamente dependiente del rastro de la sombra evolucionando sobre el suelo. La serpiente simbolizó lo femenino y lo sexual.Su Gran Madre, su diosa, era consorte de un dios cornudo, el más gráfico de sus esculturas es la forma de toro (bos primigenius, o uro) desafiante que se desprende de la cara norte de la montaña de Montserrat. El culto al toro, cuando la Gran Madre fue relegada por extraños dioses de los agricultores procedentes del Oriente, fue superado y el dios cornudo fue demonizado, en especial cuando siglos después triunfó el cristianismo. Se trata de un proceso bien estudiado por varios expertos, entre los cuales Riane Eisler, Marija Guimbutas, Frazer, y los analistas jungianos Newmann y Withmont, etc., ...y por mí mismo, pues creo que en mis trabajos de campo descubrí la evidencia definitiva para confirmar las dichas opiniones, las cuales presento no sólo en libros aún inéditos, sino en síntesis en varias de mis webs acerca del culto al toro, y otras.

Por extraño que nos parezca, cuando tratamos el tema de las Vírgenes Negras con cierta ligereza, durante el mismo período medieval todas fueron la disfrazada María Magdalena. Fueron su imagen “descafeinada” que simbolizaban, no a la compañera/novia/esposa de Jesús “mujer que lo sabía todo”, sino que, como portadora de una “carga de profundidad”: ¡Conocía el nombre secreto de Dios!, al igual que se decía de las divinidades más antiguas, Lilit, Isis, etc.. La sabiduría tenía que ser forzosamente representada en color negro, porque vive siempre en el profundo interior del caos de la Creación. Yo aquí no podría llegar tan lejos, y modestamente me limito a escribir sobre la mujer que transmitió el verdadero secreto de Jesús, después llamado Cristo.

MARÍA MAGDALENA DESEMBARCÓ CON OTROS SETENTA Y DOS FIELES


Santa Marta, anfitriona de Jesús, había nacido de sangre real... de su padre heredó siete castillos, entre los cuales Magdala y Betania... embarcaron junto con Lázaro y su hermana María (entonces encinta) y Máximo, en dirección a Marsella; después fueron a Aix-en-Provence".

La “primera familia de cristianismo” vivió en el Sur de Francia, y dicha idea se encajó en las creencias de épocas medievales. En el año 950, Rabanus Maurus, el obispo de Mayence, escribió cómo Martha había convertido a la gente de Tarascon, donde ella vivió, hasta que su muerte (supuestamente el año 68), en una casa de rezo donde ahora hay su iglesia. Las excavaciones fueron realizadas en 1187, y fueron encontrados los huesos, presuntos, de santa Marta. También con el tiempo serían encontrados los de María Magdalena. Los del resucitado san Lázaro, en cambio, ya habían sido hallados años antes (1146) y están en la cripta de la catedral de San Victor de Marsella. Allí hay también una imagen de color negro llamada Notre-Dame de la Confession, según la tradición esculpida por el evangelista san Lucas.

Según investigó Cristopher Wikombe "The chapel of the courtesan and Quarrel of the Magdalene" (Art Bulletín, N.Y., 1.7.2002, vol 84 -nº2 -ps.273 a 292) un manuscrito del siglo II, escrito en griego, testimonió la predicación de María Magdalena en Provenza, siendo copiados por Rabano Mauro, obispo de Maguncia y autor de "La vida de María Magdalena", quien situó su predicación en la ciudad de Marsella (Fr.), exactamente en el Templo de Diana, donde está la actual plaza Lanche.

En resumen; después de la Crucifixión María Magdalena y su hija Sara-Tamar, acompañadas de setenta y dos discípulos, llegaron al sur de Francia donde serían bien acogidos por la población de etnia judía residente desde siglos antes.

Cuando el año 44 desembarcaron en la costa francesa llevaba sus tres hijos (dos hijos y una hija). Aquella llegada masiva de fieles a Jesucristo fue recogida en el año 600 en un documento de la Biblioteca de París y divulgado en 1895 por M. Beggh "The cult of the black Virgin" (Ed, Arkana- Londres).
    
Al respecto del desembarco en la Camargue (Fr.), los caballeros templarios, pudieron haber tenido mucha mejor información que nosotros en la actualidad. Al menos en vida de Arnau de Torroja ellos siempre desearon reivindicar el papel inicial de María Magdalena en la vida de Jesús, conscientes de que el cristianismo primitivo no discriminaba al sexo femenino. Fue a partir de san Agustín (otro "Padre de la Iglesia" + 430) que erróneamente se la presentó cual una Eva perversa y pecadora. El texto hebreo no utiliza “bethulah” (virgen), sino ”halamah” que significa mujer joven, por lo que la traducción griega en que se basan los cristianos debería decir “neanis” en vez de “partenos”. Luego se aprovechó un versículo del profeta Isaías (7:14) para contrarrestar la mala fama de María Magdalena. Pondré un símil actual: Al traducir del alemán al español el vocablo “jungfrau”, su significado es virgen, y a la vez mujer joven.
 
VÍRGENES NEGRAS: IMÁGENES QUE APARECEN Y DESAPARECEN.
 
La Virgen Negra empezó a ser venerada en Ferrieres (Provenza-Languedoc -Fr.) el año 44 d.C. Otra imagen de Verviers (Lieja) además de ser negra, lleva corona tanto ella como su hijo. Se presenta rodeada de estrellas que simbolizan sabiduría. La inspiración del símbolo de la Unión Europea se obtuvo de ella. Al comenzar el siglo III Orígenes de Alejandría ya comparó a María Magdalena con la “prometida” del rey Salomón, en el libro “Cantar de los Cantares”. En el siglo XII san Bernardo de Claraval en su Patrología Latina (Sermón 57) llamaba a María Magdalena “Prometida de Cristo”. Sus imágenes, incluso las de tez clara, son bellísimas, y de entre ellas prefiero la de la iglesia de Laguardia (Navarra), cuyo frontispicio, por cierto, es casi igual que el de la colegiata de la ciudad de Toro. Su advocación es Santa María de los Reyes, y se presenta de pie con su Hijo en el parteluz de la entrada, cuyos laterales decoran imágenes de los doce apóstoles, y todos ellos todavía bellamente policromados y de tamaño natural.

Después de la conquista de Jerusalén el año 1099, los religiosos utilizaron hábitos negros en las ceremonias de la Virgen María, en lugar de los de color blanco que habían sido habituales. El motivo sólo puede ser debido a tener de ella una visión superior de la que era considerada “Esposa negra” (como Isis y Artemisa) del “Rey Pastor“ sacrificado. Empezaba así a mostrarse una María Magdalena muy oculta. A partir de entonces su popularidad, bajo la forma de Virgen Negra, fue creciendo cada década más en toda la Europa Occidental. Cuando en el Vaticano dictaron su prohibición, se solucionó ocultando las imágenes en los sitios más inesperados, aunque relacionados con el entorno natural, de forma que al hallarlas al cabo de los años se pudo pensar que habrían merecido la devoción de los druidas celtas. En la iglesia de Valjunquera, comarca de Matarraña, se da un caso extraordinario de lo dicho. Existen galerías subterráneas donde corre agua separada por algunos pilares y arcos. Acaba por abrirse una espaciosa estancia donde actualmente ya sólo queda la piedra que fue la base de un altar para una de dichas Vírgenes Negras. En otras partes, por ejemplo en la cripta de la catedral de Chartres (Fr.), siguen siendo muy veneradas, pues hay entronizadas dos.

Como era de esperar en el siglo XII aquella prohibición de venerarlas y posteriormente recuperarlas, se justificó, ante la gente inculta, con la gran amenaza de profanación por culpa de la invasión islámica. En efecto, una vez alejados los infieles, todas aquellas toscas tallas de madera pintada burdamente, y otras que son cual obras de orfebrería trabajadas en piedra, como la Mare de Déu del Claustre de Solsona, milagrosamente fueron apareciendo de sus escondites. Actualmente todas celebran su fiesta el día de las Vírgenes Encontradas el 8 de septiembre, menos mi Patrona de Solsona, que se quiso distinguir del resto dedicándole el día 9 de septiembre. De hecho, son tres los días de fiesta y bellísimas ceremonias religiosas que se celebran, con muy gran concurrencia de fieles dentro y fuera de la catedral, pues es sacada en procesión por las calles de la ciudad de Solsona.

Las imágenes negras de María Magdalena se veneraron en la mayoría de templos, encomiendas y posesiones de los caballeros templarios, a pesar de que era una “segundona” respecto a Nuestra Señora, que es la Madre de Dios de los monjes cistercienses, quienes vestían hábitos blancos como los templarios. Al respecto, crearon santos como san Isidro labrador, que está unido al templo egipcio de Debot, en Madrid. Isidro, significa “don de Isis”, la diosa-madre egípcia, y ésta con el agua que transforma y regenera la tierra, siendo tan necesaria cada verano. No obstante, la idea es que también renueva a cada uno de sus devotos haciéndolos capaces de resucitar incluso a sus semejantes; una idea que a mi me cautiva realmente.

Todo el occidente de Europa en el siglo XII sintió súbitamente un gran fervor por las imágenes plásticas de la Madre con el Hijo sentado en su regazo. Tanta espontaneidad hace sospechar que la orden del Temple promocionó al menos las de color negro, teniéndoles reservada planes precisos para su veneración. San Bernardo, que trabajó tanto las reglas de conducta para los monjes cistercienses como la de los caballeros templarios, fue el responsable final; y lo evidenció a la posteridad, no tanto por su reconocida mariolatría, como por haber mostrado especial empeño en resaltar la importancia bíblica de la casa de María Magdalena.

Hay una pregunta por contestar: Dado que las caras y las manos de la Vírgenes y su Niño han sido ennegrecidas por los elementos ¿Por qué otras imágenes veneradas no tuvieron un semejante proceso? En realidad, debieron ser oscurecidas al trabajarlas, porque (dejando a parte que sus santuarios resultan más rentables al recibir mayor número de peregrinos), el culto de la Virgen Negra evocó el resurgir de la energía cósmica en lo femenino. La Virgen María, María Magdalena y sus numerosas advocaciones, todas son cercanas a Jesús sin perder los aspectos de la energía cósmica femenina. Su profunda veneración por las órdenes de Sión y del Temple representó actualizar el pagano culto a la diosa de la fecundidad, porque lo espiritual supera lo físico, antes, ahora y siempre.

Arnau de Torroja y los demás enrolados en la caballería de la orden del Temple fueron pioneros en ideales espirituales sorprendentes, al admitir que la idea de venerar a la Virgen con su divino Hijo, en realidad sabían que se trataba de copias de Isis. Era una deidad egipcia, hermana-esposa del asesinado dios Osiris y madre de su vengador Horus. A los templarios les recordaría a la gran-diosa-madre de la prehistoria europea, porque la vida orgánica (tanto la sangre, como las semillas) siempre germina en la oscuridad; los pensamientos también se gestan dentro del cráneo, la sangre corre por las venas, etc.. En la Europa del siglo XII se aceptaron muy bien las nuevas vírgenes de color negro por evocar la fertilidad, la misma idea que en el Neolítico había sido depositada en los dólmenes tauromorfos. En otro libro defiendo el fundamental papel inspirador de un inmenso ídolo natural de la sierra de Montserrat, en Cataluña, que debió de ser venerado en la prehistoria más profunda. (Véase la síntesis de mi libro: “Megalitos parlantes. Del culto al toro.

La Virgen María es también la Reina de la Tierra, aunque la Iglesia católica-romana aún evite concederle tal advocación. No se debe olvidar el aspecto femenino de la divinidad, desde el momento que en el libro Génesis (1-26) consta que Dios hizo al ser humano a su imagen. Debe ser reconocida Reina de la Tierra, porque desde que se sabe que para venerar a Isis fue erigida la gran pirámide de Giza, las vírgenes negras ya no pueden ocultar por más tiempo que la recuerdan cuando aparece sentada con el Niño-Dios en sus rodillas. Isis, se esculpió llevando dos cuernos en su cabeza y un sol entre ellos, siendo Isis la imagen subliminal que evocan todas las imágenes de la Virgen y el Niño posteriores. La diosa egipcia Isis además derivó en imágenes de matrona “galacrofusa”, por dar de mamar a su divino Niño mientras lo mantiene sentado en su regazo

En el siglo XII se trato de imágenes de matronas que vistieron ropas que estaban adornadas con motivos dorados. Como frecuentemente se encontraron luciendo joyas y accesorios de oro, resulta que todos los colores principales de la gran obra alquímica se encuentran simbólicamente reunidos en la policromía de dichas matronas con niño. De los tratados alquímicos que Arnau de Torroja tuvo noticia, se deducía que la “materia primordial” se coloreaba al ser pacientemente transmutada, siendo tres los colores dominantes: el negro, el blanco y el rojo. Al negro se le asimilaba frecuentemente el azul, color que representaba la putrefacción, primera por la cual debía pasar la materia. El blanco correspondería la fase siguiente, que era la de la purificación de la materia; mientras que el color rojo simbolizaba el "fuego secreto", clave del éxito de la obra. Los colores simbólicos para María Magdalena fueron el rojo para su vestimenta, y el color verde para su manto, pues se convino que aludía mejor a su fertilidad, incluida la espiritualista. Por otra parte, según la orden religiosa que la encargase pintar podía vestirla, o no, con el color de sus propios hábitos.

UN DETALLE QUE SE EXPLICA ACCIDENTAL, Y NO LO ES.


En la Santa Biblia hay dos pasajes remiten a la mejilla herida de la Virgen. Uno se encuentra en Miqueas, cap. IV: 8-10) pensando en que los sufrimientos de Jesús los habría de padecer también su querida compañera. La segunda está, obviamente, en el libro de Salomón: El cantar de los cantares” , cuando se lee: Los guardias golpearon y me hirieron...

Este detalle lo capté extrañadísimo, porque siempre se me había explicado que una rotura en la mejilla derecha de la imagen de la Mare de Déu del Claustre, Patrona de Solsona, mi ciudad natal en el centro de Cataluña, que es de color negro, se debía a su profanación. Quizá sí, pero ya me permito dudarlo, y no sólo por las dos menciones que encontré en la Biblia.

La Virgen de Czestochowa venerada en Polonia, aunque según la tradición proviene de Bizancio (Constantinopla), presenta en su mejilla una fea hendidura que la muestra como si estuviese “herida”.

Curioseando por si descubría más dibujos y pinturas de la Virgen con el Niño mostrando algún defecto en la mejilla de la madre, encontré la huella de una herida similar en un lienzo de Simone Martini (1284-1344), pero lo pintó al presentar el rostro de María Magdalena. Quizás lo copió de otra de tiempos antiguos, porque dicha herida en realidad también está pintada en las mejillas de algunas Vírgenes de la iglesia ortodoxa. Este detalle de una herida en la mejilla aporta mucho a mi inquietud investigadora en este tema. Y añadiré algo, para que se vea claro que la cultura da alegrías, y nunca nos ha de defraudar. Dicho lienzo para mí resulta interesante, además porque en la vestimenta de María Magdalena se muestra un trazo egipcio muy simbólico, cual es la Cruz de san Andrés, o aspa (X).

Los caballeros templarios, que rechazaron la cruz por ser artilugio de tortura, en cambio tuvieron el símbolo del aspa para referirse a la ”Estrella de la iluminación”, que sin duda es el sol. Pero también fue indicativo del “marido”, puesto que decían: “Donde el sol brilla, el desierto está debajo”. Lean a Margaret Starbird María Magdalena y el Santo Grial (Ed. Planeta Barcelona 2004 p.193) para profundizar en tan sibilino asunto, porque ahora estoy a punto de concluir, y antes quiero resaltar que es justamente un aspa (X) el meollo del símbolo que descifré en un anillo de hierro meteórico, al cual llamé "anillo de Moisés", aun cuando probablemente perteneció a algún faraón de tiempos más antiguos.

Cuando Jesucristo fue cruelmente azotado en la fortaleza Antonia de la ciudad de Jerusalén, es decir, allí donde le colocaron una corona de espinas sobre su cabeza, sigue siendo visible, grabada en una de las losas del suelo, la misma Estrella de David que el Señor vería durante su martirio. La menciono porque en su centro se distingue el perfil de una paloma con las alas extendidas, como las que me he estado refiriendo. Las seis puntas de los dos triángulos enlazados, simbolizan la unión de la pareja (Hieros Gamos); y la paloma la conexión con el espíritu divino. Por cierto, los cátaros del Languedoc en el siglo XIII, durante su huida, dejaron formas de paloma esculpidas en algunas de las cuevas que les sirvieron de refugio. Personalmente me admiró la paloma gravada en los muros de la cueva de Betlem (Ussat-les-Bains, Ariege-Fr.). En otra cueva inmensamente mayor situada al otro lado del río, llamada Lombrives, cuando vi en su largo corredor de entrada que la peña del techo presenta pliegues naturales durante cien metros, a mi me pareció incluso milagroso que fuese el mismo diseño del cabello recogido simétricamente en cientos de imágenes de la frente de la Virgen.

SUPERIOR A LA BELLEZA, SOFÍA SIGNIFICA SABIDURÍA
 
Sofía, (dejando a parte los que opinan que simboliza el ídolo templario llamado Baphomet), fue llamada Minerva por los antiguos romanos, quienes lo aprendieron de los griegos. Sofía, sabiduría, es un nombre que nos evoca la herejía que se persiguió por acoger muchas y diversas diosas paganas de la Antigüedad. Remite a la sedente imagen de Isis egipcia venerada por filósofos, agnósticos y los caballeros templarios.

En Isis se inspiraron cuantas imágenes negras de la matrona y su hijo hay en toda Europa, pero en mayor cantidad en Francia, donde los templarios acabaron teniendo su sede central. En España siguen siendo veneradas unas setenta imágenes de Vírgenes Negras, a pesar de ignorarse que el color negro, además de fecundidad simbolizó sabiduría.

Recordemos que para muchas religiones antiguas amantes del misterio, María Magdalena era Sophia, “el espíritu femenino de la divinidad” manifestado en la diosa sabiduría. No está faltado de lógica puesto que si se divide el día 22 (que se la venera), por el mes de julio que es el séptimo mes del año (22:7=Pi), resulta 3,1416. Siendo Dios la fuente de sí mismo, la diosa sería su emanación, algo así como “el juego Dios”. De ahí que luego se insistiese tanto en que tenía un lugar esencial viviendo unida a Jesucristo.

Con disfraz de "Madre de Dios" los iniciados monjes con espada de la orden del Temple, gracias a la advocación Nuestra Señora, tan afín a las divinidades Isis/Horus, preservaron la veneración a la compañera/amiga/esposa de Jesús, pero más aún desearon proteger a su descendencia. María Magdalena en tal coyuntura fue cual un chivo expiatorio. En la orden Casinita se la recibió con la máxima veneración de santidad, y sus monjes se proclamaron guardianes oficiales de su tumba. También los franciscanos y otros grupos monásticos de siglos posteriores la dignificaron de forma muy diferente a la Iglesia católica, donde siempre fue recordada de mala manera. La respuesta ha estado siempre ahí, sólo había de superar las imposiciones y aplicar la lógica. De cualquier forma, loemos la sabiduría, la cual es muy fácil de distinguir de la inteligencia, porque ser sabio significa ser incapaz de hacer el mal.

Quien desee más información sobre María Magdalena le recomiendo el libro de Margaret Starbird "María Magdalena y el santo Grial" (Ed. Planeta, 2004), y también "La Magdalena- El último tabú del cristianismo - El secreto mejor guardado de la Iglesia - Las relaciones entre Jesús y María Magdalena", Ed. Aguilar 2006. Aquí –por ser un apéndice anexo- tan sólo esbozo parte de los presuntos privilegiados conocimientos de Arnau de Torroja.


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