BRUNISENDA DE FOIX/CASTELLBO/CARDONA

 

Desde mi niñez cada año por la fiesta mayor tradicionalmente hice cola, como la mayoría de mis conciudadanos, para besar los pies de la imagen de Nuestra Señora del Claustro, la patrona de Solsona (llamada en vernáculo “Mare de Déu del Claustre ”). Cuando alcancé a tener conciencia de persona adulta, entendí que con tan devoto gesto, yo además homenajeaba a todos los antepasados que me precedieron en su devoción. Posteriormente, mi natural curiosidad me llevó a investigar las circunstancias que habían llevado aquella tan bien esculpida imagen hasta la capilla lateral que ocupa dentro de la catedral de la ciudad de Solsona (provincia de Lérida).

 

 

Al estudiar los hechos históricos acontecidos, supe que también habían sido fieles devotos suyos muchos miles de personas muertas durante las nueve sucesivas cruzadas (hechas para exterminar a unos herejes que, después de todo, tambén eran gente bautizada), seguidas después por una muy cruel persecución inquisitorial en la vertiente norte de los Pirineos durante los siglos XII y XIV. En realidad tan sólo se salvaron de la masacre y de la Inquisición aquellos que fueron protegidos por los condes de Foix, y al mismo tiempo fueron vizcondes de Castellbò que actualmente es un villorrio a pocos kilómetros de la Seo de Urgel. El obispo de dicha ciudad durante muchas décadas tuvo su sede en Olius del Solsonés, justamente debido a los antes citados muy graves conflictos de las persecuciones religiosas. De aquellos avatares resultó no sólo que Solsona construyese una catedral gótica, sino que en la Seo de Urgel aún conserven su primitivo templo románico.

El año 2005 divulgué una síntesis de mi exhaustiva investigación, escrita en lengua catalana, en una website a fin de avisar acerca de mis descubrimientos para contribuir con ello a la celebración del cincuentenario de la solemne coronación de la Patrona de Solsona (el mes de octubre del año 2006), que es la imagen de piedra oscura repsentando a una matrona sedente, coronada, la cual se presenta ricamente vestida para servir de asiento a su divino hijo que está sentado en sus rodillas. Se la conoce hoy como la Mare de Déu del Claustre

Antes de seguir, plantearé un silogismo de mi invención, porque enmarcará lo hasta ahora expuesto, y al mismo tiempo servirá para comprender mejor lo que desarrollo después:

Así como el mal es fruto de la inconsciencia, el Bien
ha de surgir por actuar en conciencia; ...empezando a notar
sus beneficios en un acto tan simple como lo es el respirar.

Pretendo dilucidar la razón por la cual la vizcondesa Brunisenda (en latín Brunicinda) de Foix, que era vizcondesa de Castellbò, nacida en el castillo de Ramón Folc IV de Cardona, (exactamente en su residencial palacio fortificado de Arbeca de Segarra, provincia de Lérida), deseó ser enterrada en la iglesia de Solsona en lugar de las dichas localidades. Brunisenda fue monja del monasterio de Santa María de Solsona, y deseó reposar allí a pesar de haber sido Condesa de Foix y vizcondesa de Castellbò. Gracias a la noticia de su defunción, o sea, su óbito, escrupulosamente registrado en el martirologio del monasterio de Santa María de Solsona, sabemos que se enclaustró en aquella comunidad femenina. Gracias a la noticia de su óbito se constata, también, que en fecha 22 de marzo del año 1293 la hermandad monástica de Santa María de Solsona aún existía. Por otra parte, si doña Brunisenda hubiese sido tan sólo monja de nombre (Soror Nostra, escribieron) sin residir allí, el enigma de su traslado difunta aún resultaría ser un mayor enigma al representar mucho mayor trabajo.

A fin de no confundirla con otras damas llamadas Brunisenda, como la quinta hija de Roger Bernat III de Foix-Castellbò muerta en 1339 en el Perigod, u otra hija homónima de Ramón III de Cardona y Juana d’Urgel, etc., etc., transcribo a continuación la noticia del óbito de doña Brunisenda de Foix-Castellbò y Cardona, tal como consta en el libro del muy erudito reverendo Mn. Domingo Costa Bofarull titulado: "Memorias de la ciudad de Solsona y su Iglesia " (vol. I p.66- Apéndice XI- Ed. Balmes 1959):

"XI kal. aprilis anno Domini MCCXCIII obiit nobilissima Domina Brunicin.

Dei Gratia Comtisa Fuxi et vicecomtissa Castriboni soror nostra".

 

 

Según san Benito: "El monasterio es como una escuela mínima al servicio del Señor ". En realidad no hubo monjes ni monjas durante los tres primeros siglos del cristianismo, pero después surgió un afán aislacionista entre los fieles, considerándose dicha iniciativa como un don divino. De hecho, al relajarse la fe hizo falta a ciertos individuos el gozar de un retiro espiritual, y algunos anacoretas, por su austeridad, alcanzaron un gran carisma y devoción. Vestir los hábitos en sus últimos años de vida, fue norma entre los soberanos y nobles del periodo medieval, pues si morían siendo monjes esperaban haberse hecho perdonar sus pecados. En los conventos se los admitió, no ya para formarlos con vistas a su bautizo, sino para que, como bautizados, se transformasen en "adultos hijos de Dios".

Visto que en Solsona hubo monasterios masculino y femenino, recordaré sus sucesivos templos románicos anteriores a la actual catedral gótica, que fue consagrada el año 1330. Con anterioridad, dichos templos románicos fueron consagrados los años: 916, 977, y el tercero tuvo dos fases, una en 1070 y otra en 1163, durante el señorío de Ramón de Torroja.

 

En el siglo XII, cuando el preclaro hijo de Solsona, el Gran Maestre Universal de la Orden del Temple y de Sión, Arnau de Torroja regresó eventualmente a Cataluña (entre 1164 y 1280), se había de registrar la extinción de cuatro condados catalanes de forma natural. Primero fueron los de Besalú y Cerdaña, y posteriormente los de Rosellón y Pallars Jusá. Todos sus patrimonios pasaron a la Casa de Barcelona sin el menor litigio jurídico ni violencia. Ello fue posible por el cuidado en conservar los documentos acreditativos, y el reconocimiento oficial de las respectivas lineas de sangre de cada uno de dichos linajes hereditarios.

Con esta referencia resalto la importancia de la geneaolgía en la Edad Media, y en el caso de las familias de Foix-Castellbò y Trencavel de Carcasona hubo una linea de sangre judía que permaneció oculta. Para demostrarlo, me referiré primero a los condes Trencavel, que fue el príncipe, Supremo Nasí, de los judíos de Septimania, por ser heredero de Theodorico de Toulouse. Éste dirigente religioso había sido solicitado por el padre del emperador Carlomagno a los judíos de Bagdad. Cuando, con el paso de los siglos, en la Septimania los judíos fueron impopulares, su principe (Supremo Nasi) Ramón Roger III Trencavel, siendo joven se exilió a Barcelona, donde los judíos en aún eran bien considerados, todo lo contrario que en sus posesiones del sur de Francia .

Sabiéndose portadores de la sangre del linaje del rey David, los condes occitanos convertidos al catolicismo, al menos en apariencia, asumieron, tan bien como los nobles Torroja, señores de Solsona, la rica influencia espiritual que en su tiempo predicaban los cátaros;... aquellos que empezaron a ser perseguidos por considerarlos herejes por disposición pontificia. Se decretó el último mes de vida de Arnau de Torroja. Éste, que era hijo del Señor de Solsona constructor del Castellvell, desde que en 1180 fue nombrado en Jerusalén Gran Maestre universal de las órdenes hermanas del Temple y de Sión, siempre ayudó a los cátaros encubiertamente, como también a los judíos.

     LA CRIPTA DE SOLSONA SIGUE ENVUELTA EN EL MISTERIO

Me interesa tanto la cripta de la primitiva iglesia románica de Santa María de Solsona, que a punto estuve de titular estas páginas "LA CRIPTA MISTERIOSA". Lo evitó la prioridad de atender a los altos ideales espirituales de la condesa Brunisenda de Foix-Castellbò, porque incluso ella misma merece una investigación (algo que me sobrepasa), y más aún es merecedora de nuestro recuerdo.

Establecido ya que existió doña Brunisenda de Foix-Castellbò, y que Solsona tuvo dos comunidades monacales, hay que remitirse a un enigma colateral: ¿Conserva su primitiva cripta románica la catedral de Solsona en la actualidad? Es muy evidente que la tuvo, pues existen mayores motivos para haberla construido en aquel templo románico de Santa María de Solsona, que en la iglesia del castillo de Cardona, o la de Olius. Actualmente estas últimas siguen exhibiendo bellísimos espacios subterráneos del más puro arte románico, que tal parecen ser los joyeros de los templos que los tienen. Las obras de la construcción de la catedral de Solsona, en 1163, dejaron la cripta subterránea (desde la cual metafóricamente se supone que es allí donde germina la simiente que acabará dando las más altas bóvedas de todo templo gótico), exactamente bajo el suelo de la actual sacristía, o sea, entre el ábside románico y el del la catedral gótica que abraza el altar mayor.

Se averiguó que hubo un traslado de restos mortuorios dentro de la catedral, pero sin relación alguna con la cripta. Sólo una vez se puede leer que la cripta fue rellenada con tierra entre 1624 y 1628, al reforzar el ábside gótico de la actual catedral. Pero aun así, nunca se mencionó su contenido, y mucho menos el sepulcro de doña Brunisenda. Tampoco se sabe nada de los de los dos sepulcros de los condes de Urgel que consiguieron ver cumplidos sus deseos de ser enterrados allí. Fueron Ermengol IV (+1092), su hijo Ermongol V (+1102), y ni siquiera se encontró referencia alguna de que sus restos fuesen antes movidos. Ser enterrados en la cripta de Santa María de Solsona lo desearon igualmente varios otros condes de Urgel, pero al morir muy lejos, nunca los trasladaron.

Haciendo historia, recordaré que al rendirse los defensores cátaros de Montsegur el año 1244, previamente a su salida lograron salvar los símbolos de su fe, siendo el principal la imagen románica hecha de piedra, la cual fue nombrada Patrona de la ciudad de Solsona, debidamente regenerada representando a la Virgen María con su Hijo. Con la dicha imagen, que los cátaros llamaban "Mani", también pusieron a salvo sus otros tesoros espirituales, siendo el más famoso de ellos el "Libro del Amor", el cual dejó de ser referenciado justamente después del año 1244. Según creyeron los más puros de los cátaros heterodoxos, se trataba de un evangelio especial porque lo habría escrito el propio Jesús de Nazaret.

Según la investigadora Kathleen McGowan, que a partir de su novela "La Esperada" dedicó una trilogía al linaje de David después de haberse refugiado en tierras del Sur de Francia, revelaba enseñanzas sobre el verdadero Amor, al cual texto se añadieron dos anexos: Las "Profecías de la hija de María Magdalena", seguido de los "Hechos de los Apóstoles".

A la cripta de la catedral de Solsona, sobre la que en la juventud de Arnau de Torroja se construyó el templo gótico actual, quizá existan más vestigios del pasado que los despojos de los condes de Urgel allí enterrados. Siempre he clamado en vano para que se la hiciese de nuevo accesible, ya que podría haberse escondido allí algún pergamino trascendental capaz de esclarecer conceptos básicos de unas creencias mal conocidas. Se debería resolver el enigma de si existe o no algún escondite ignorado en la primitiva cripta, puesto que sólo haciéndola accesible revalorizaría mucho la catedral de Solsona y de la ciudad, por no decir de todo el patrimonio cultural de Catalunya. Además sería fácil y económico, dado que por el exterior se descalzó el ábside dos metros al construirse una carretera, con lo cual sólo se necesitaría horadar la piedra a nivel de suelo para llegar al tan discutido espacio y recuperar las tumbas de los nobles antes citados, y otros que quizá nos sorprendiesen. Quizá se evite hacerlo precisamente por el temor a controversias que un tal hallazgo podría representar. En cualquier caso, investigar aquel sellado espacio sagrado subterráneo a fondo, acabaría también con este tipo de especulaciones y sospechas. Porque las hay; a pesar de que los eclesiásticos las ignoren, al haber sido siempre exesivamente respetados por sus feligreses, y por ello desconecedores de muchas cosas.

El ilustre sacerdote Mn. Antoni Llorens de Solsona, después de la guerra de 1939 estuvo presente cuando los encargados de la restauración de la catedral de Santa María de Solsona abrieron el espacio donde estuvo la cripta, y nos dejó escrito su testimonio, aunque su posterior empeño en que se investigase a fondo nunca tuvo éxito. El sondeo que presenció sólo perforó 2,22 m. de profundidad desde el nivel del suelo de las baldosas de la sacristía. Escribió en su libro: "Solsona i el Solsonès en la Història de Catalunya", que en lo más profundo pudo ver una columna cuya base era un elevado zócalo. Es indignante que se renuncie a investigar algo que, culturalmente hablando, enriquecería a todo el mundo.

El motivo principal de este escrito es, no obstante, tratar de dilucidar el por qué doña Brunisenda deseó hacer depositar su cadáver en Solsona. Después del repaso de las circunstancias históricas que siguen más abajo, sospecho que sólo pudo motivarlo el que ella, al igual que Esclaramonda de Foix, casada con el vizconde de Cardona (los dos hermanos habían celebrado un doble enlace), también era muy devota de la imagen de la actual Patrona de Solsona, la cual fue esculpida en 1163 en Toulouse de Languedoc por el maestro Gilabertus ¿Quizá fue porque doña Brunisenda era la última buena conocedora del simbolismo cátaro que impregnó la dicha imagen de piedra negra de la Virgen y el Niño, actual patrona de Solsona? Recordaré que milagrosamente se apareció en el pozo que actualmente está en el centro de los claustros de la catedral. Seguramente sería escondida el año en 1244. Fue el mismo año de la rendición del emblemático castillo de Montsegur, en la vertiente norte de los Pirineos, de donde lograron escapar cuatro personas llevándose el tesoro espiritual del catarismo. Pasaron cincuenta y dos años antes de construirse alrededor de aquel pozo, los claustros románicos de la iglesia de Santa María de Solsona; es decir, fueron empezados en vida de una Brunisenda.

Confiemos en que cuando una pregunta está bien planteada, lleve en si misma la respuesta. O al menos, se atisben los ignorados motivos, del mismo modo que necesito comerme una vaca entera para apreciar si el filete sabe bien. Así pues, ante la imposibilidad de demostrar documentalmente lo que había en la mente de doña Brunisenda de Cardona/Foix/Castellbò, expongo un repaso cronológico de los acontecimientos que le tocó vivir, pero antes es necesario tomar perspectiva y presentar otros hechos históricos acontecidos en su familia durante su juventud.

 

      LAS FAMILIAS DE FOIX-CASTELLBÒ EMPARENTADAS CON CARDONA Y TORROJA

El Señor feudal de Solsona era el vizconde Ramón Folc IV de Cardona (1227-1241), quien había participado en la batalla de las Navas junto al rey Pedro II, y al año siguiente también participó en la batalla de Muret. En cambio, el año 1229 Ramón Folc se enemistó con el rey Jaime I y se negó a acompañarle en la conquista de Malorca.

En 1246 el vizconde Ramón Folc V de Cardona, era el nuevo Señor de Solsona, y como tal extendió una carta de protección (Guiatge), firmada por muy numerosos nobles para proteger a la Iglesia y monasterio de Solsona y a todos sus vasallos. Era una comunidad religiosa de máximo prestigio, dado que el superior de aquellos monjes agustinianos firmó en Lérida como procurador del Obispo de Urgel. Es obvio, ya que el mitrado tenía su seo en Olius, junto al río Cardener, a sólo 5 km. de Solsona, debido a los continuos ataques de los Foix-Castellbò contra las posesiones eclesiásticas del Urgellet. En Olius del Solsonés el obispo tenía un modesto palacio donde vivió refugiado por miedo a sus enemigos del Alto Urgel. En Solsona los documentos eclesiásticos de entonces nunca preveyeron en sus ceremonias la ausencia del obispo de Urgel. A pesar de su huida de la capital del Alto Urgel, aquella población conservó el renombre indicativo de tener mitrado, pero en realidad el obispo ejercía sus funciones afincado cerca de Solsona, mediante representantes delegados para con los canónigos de su sede oficial (Y desde 1278 también para adoctrinar a sus fieles de los profundos valles de Andorra).

Solsona en los siglos XII y XIII tuvo una gran relevancia tanto su iglesia como su monasterio. A ella el conde Ermengol IX de Urgel en 1283, ante cuatro nobles actuando de testigos, otorgó muy generosos privilegios al prepósito Poncio de Vilaró de aquella comunidad y al resto de sus canónigos, confirmándoles todas las donaciones y libertades que tenían desde antaño. Asimismo, en 1287 el rey Alfonso II comisionó como embajador ante la corte de Inglaterra al monje de Solsona llamado Gilabert de Cruïlles, quien también fue enviado dos veces al Vaticano por asuntos de Estado. Para acabar de evidenciar la importancia de aquell comunidad del centro geográfico de Cataluña, recordaré que el prepósito del monasterio llamado Berenguer de Puigvert, representó al rey Alfonso II al firmarse en Provenza la llmada “Paz de Tarascon”. Pero fue el superior llamado Ponç de Vilaró, Señor del actual municipio de Llanera del Solsonés, quien, al traspasar a mejor vida doña Brunisenda de Foix-Castellbò, y como si él dispusiese de toda su herencia, decidió emprender la construcción de una gran catedral gótica (9.9.1296), quedando la cripta desde entonces aislada en la actual sacristía, o sea, en el espacio entre los dos ábsides, el románico y el gótico que abraza el altar mayor de la gran nave de la catedral de Solsona. Por cierto, en sus bóvedas se revela un misterio que yo debo atribuir a la ingeniería de la orden del Temple de Jerusalén. Les recomiendo mi website:

 

Siguieron seis años de grandes mejoras sociales, pues en 1297 se promulgaron normas municipales para regular la convivencia entre los habitantes de las dos jurisdicciones de Solsona. Se alteró aquella paz, porque al construirse en Solsona unas nuevas murallas, el vizconde de Cardona quiso dejar sin protección el núcleo primitivo, o sea, aquel sector cuyos habitantes contemplaban el templo románico situado en lo alto de una colina. Quedaron fuera de las nuevas murallas, a pesar de ser donde aún hoy siguen manando las unicas fuentes de la naturales, y menospreciando el hecho de que aquellos subditos suyos vivían a orillas del río Negro.

LOS PROTECTORES DE LA MILAGROSA IMAGEN DEL CLAUSTRO

Laprimera y segunda donaciones que se conocen hechas a la negra Virgen del Claustro de la actual catedral de Solsona, están fechada en los meses de enero y mayo del año 1248. Hay que tener en cuenta que en aquella iglesia, cuando sucedió la milagrosa aparición de una escultura de piedra bellísima, ya era venerada una típica talla de madera representando a María y su divino Hijo, muy parecida a las toscas imágenes que se hacían en toda la zona sur de los Pirineos. Para desentronizar la dicha Virgen de madera, que era la titular, se necesitó un tiempo, y mientras ello no fue posible, la milagrosa imagen de piedra de color rojizo oscuro, ocupó un discreto lugar en una simple capilla cerca del pozo de su aparición.El año 1249 moría la mejor protectora que haya podido tener la imagen Patrona de Solsona. Fue doña Esclaramonda de Cardona-Foix-Castellbò (Esclarmonde-Esclaramunda en castellano),. Esclaramonda estaba casada con el conde Roger IV de Foix-Castellbò, en quien recayó el título de principe Nasi de los judíos oriundos del Sur de Francia. Él era el único capaz de organizar el traslado, ocultación y recuperación de la imagen que es la actual patrona de Solsona.El día 27 de enero de 1252 el propósito Poncio de Vilaró, de la comunidad religiosa de Solsona, compró la zona de Riner, avalado por veinte fiadores, al conde Cabrera;...que posteriormente se enemistó con el

de Foix-Castellbò seguramente por haber destinado a la zona tal cantidad de ) herejes occitanos perseguidos, que rebosaban lo limites territoriales establecidos por contrato. Toda la comarca del Solsonés estuvo ocupada con tanta discreción como fue posible por los transterrados herejes. Muchos apellidos actuales de la ciudad de Solsona aún recuerdan aquellos emigrantes, y porque con la persecución de los protestantes hugonotes en el siglo XVI se repitió, al ser ellos herederos de las mismas ideas que doña Esclaramonda y doña Brunisenda llevaron en secreto absoluto. La nave gótica de la catedral de Solsona se inició el día 25 de mayo de 1299 por el empeño que puso en ello el prepósito Ponç de Vilaró (1265-1303). Él consiguió los fondos abiertamente del vizconde Ramón Folc de Cardona y del conde Ermengol d

e Urgel, pero encubiertamente aportó el conde Roger Bernat III. La protección que los cátaros refugiados tuvieron por parte del superior de la comunidad monástica, o sea, el prepósito Ponç de Vilaró, es evidente también por el amor que éste sintió por la imagen milagrosamente sacada de Montsegur, llevada a Solsona donde fue escondida en el pozo al entorno del cual Ponç de Vilaró inició años después la construcción de los claustros. De hecho, Ponç de Vilaró desde que era joven estuvo muy implicado en la recuperación "milagrosa" de la imagen oculta en el modesto pozo cerca de su iglesia. Ponç de Vilaró acabó sus días en 1303 siendo obispo de la catedral de Vic (Osona), pero ni así renunció a que su cadáver permaneciese para siempre junto a la imagen de la Mare de Déu del Claustre, y en efecto tanto los sepulcros de él como el de su hermano más joven siguen a la imagen de Nuestra Señora del Claustro por todos las capillas donde ha ido siendo venerada.

Al hijo de Ponç de Vilaró, llamado Arnau, en 1283 el administrador del monasterio de Solsona (cellerer) llamado Ponç de Cap-de-Porc, le vendió terrenos de la comunidad religiosa que lindaban con la iglesia de Santa María, siendo lo más parecido a la creación de un mini-feudo pro-cátaro a su entorno. No hay que olvidar que un miembro de esta familia con el ignomioso apellido Cap-de-Porc, estuvo entre los últimos defensores del castillo de Montsegur (Ariege) antes de rendirse a Francia en 1244. Durante exactamente un siglo varios familiares suyos aparecen unidos a Jaime I y al conde de Toulouse del Languedoc. (Véase mi investigación en las “Actes del Primer Congrès d’Història de l’Església Catalana ”; Vol. II, p.463-Solsona 1993).

Cuando el paborde Ponç de Vilaró el 11 de septiembre de 1283 fue obispo de Vic, Ramón Folc de Cardona (de pequeño llamado Ramonet, y de mayor: el Prohom), se le agrió mucho su carácter, afectando para mal a su relación con los religiosos del monasterio de Solsona. Se les enfrentó, alegando que era el heredero de Agnès de Torroja de Solsona, y pretendió tener derecho a reclamar las tierras de la iglesia de Santa María. Había olvidado de pronto los años que vivió con su repudiada madre en el Castellvell de Solsona, cuando extendía privilegios con tal de que se creyese en sus promesas. El más importante documento de entonces fue un acta de confirmación de privilegios que gozaban los habitantes de Solsona desde tiempos antiguos, firmado en mes de noviembre de 1314.

 

 

CATAROS ESCAPADOS DEL LANGUEDOC (MIDI FRANCÉS) Posteriormente el conde Roger Bernat III para defender a los herejes cátaros del Languedoc que hueyeron en masa al sur de los Pirineos, a pesar de haber estado encarcelado con anterioridad, de nuevo participó en el sitio de Tragó junto al río Segre en 1286, aliado con Guillermo Ramón de Josa, ambos defensores de los herejes. (Entre los años 1282 y 1286 Roger Bernat III de Foix-Castellbò aún se vio obligado a firmar concordias en cuatro ocasiones).Además de las varias referencias bibliográficas que se incluyen en mi libro: PATRONA DE SOLSONA, TESORO CATARO, añado la que se publican en el libro "Els Càtars del Berguedà", escrito por Mn. Enrich Bartrina, responsable del "Arxiu Diocesà i Comarcal de Solsona" (Lleida), consta escrito en lengua catalana: L'església de "Santa Maria de Puig-reig" conserva pintures d'interpretació dualista, les quals es relacionen amb les possibles filtracions del catarisme a les cases templeres pirinenques". En esa misma obra se puede leer que en el "Arxiu Diocesà de la Seu d'Urgell", se guarda un proceso inquisitorial del año 1250, en el cual la testimonio María Roca afirmó que a casi todas les casas del pueblecito de Gòsol del Berguedà, vivían herejes cátaros. Otro testimonio de nombre Aglesa, citó Solsona como la localidad donde los herejes de Gòsol se comunicaban con los de otras poblaciones..

Varias décadas después de perder sus condados del Languedoc, los condes Ramón Roger III Trencavel y Roger IV de Foix-Castellbò se prepararon para promover una insurrección y conseguir recuperar sus antiguos dominios del otro lado de los Pirineos, a pesar de haberlos sometido voluntariamente antes a los reyes capetos de Francia. Lo consiguieron eventualmente, puesto que reconquistaron Carcasona el año 1240, pero, al ser vencido de nuevo Ramón Roger III de Foix, su aliado Trencavel acabó renunciando incluso al señorío de Béziers (1247) a cambio de una renta anual.

En abril de 1244 el cátaro Bernat de Alió insólitamente pactó varias veces con su eterno enemigo el obispo de Urgel, residente en Solsona. Entre la firmas consta la del cátaro Lupo de Foix, que fue hermano de Esclaramonda de Foix. Es muy insólito encontrarlo, dado que en la cercana Berga entonces los cátaros eran perseguidos con saña (19.5.1244). En Solsona la inquisición era muy poderosa, pues había excomulgado incluso al belicoso conde Roger IV a pesar de haber participado en año anterior en la reconquista de Valencia. Para nadie era secreto que ayudaban a los cátaros, pero si que tenían ascendientes judíos, pues incluso sus nombres lo evidenciaban.

Cuando el conde Trencavel de Carcasona, que fue el supremo principe Nasi de los judíos del Languedoc, falleció sin haber tenido hijos, su heredero universal fue su intimo amigo y fiel aliado el conde Roger IV, porque era descendiente directo de Cecilia Trencavel, primogénita de Ramón I Trencavel, vizconde de Béziers, Carcasona y Razés, al estar casada con Roger Bernat I de Foix "el Gordo ". Por tales ancestros, el conde Roger IV de Foix-Castellbò (+1265), que era hermano de doña Esclaramonda de Foix/Cardona (y de doña Cecilia, condesa de Urgel), estaba casado con doña Brunisenda de Cardona, pasó a ser, en secreto, el legítimo Supremo Nasí de los judíos de cada lado de los Pirineos. Llevaron en sus venas la sangre del rey David, la cual posteriormente aún pasó de la Casa de Foix a los Arbret de Navarra, llegando por éstos de nuevo a los reyes de Francia. Me estoy refiriendo a un secreto que los historiadores consideran el mejor guardado de la historia.

 

La fallecida doña Brunisenda de Cardona/Foix/Castellbò, hermana del vizconde de Cardona había deseado fervorosamente ser enterrada en Solsona debido a ser conocedora del traslado hasta aquella lejana iglesia del centro de Cataluña, de la sagrada imagen llamada “Mani ” en Occitania. La imagen de piedra muy superior a las técnicas de los artesanos al sur de los Pirineos, representaba a una gran señora sentada en su trono, coronada y con cetro con dos aves picoteando una piña. Según las últimas investigaciones quieren resaltar, para los cátaros no era la Virgen María, sino que aquellos herejes veían la dicha imagen de piedra como si representase a María Magdalena y su divino Hijo, pues para los gnósticos y los cátaros era muy venerada en el Sur de Francia en la Edad Media. Según una antigua tradición, un grupo de seguidores próximos a Jesús habrían desembarcado en el sur de las Galias en el siglo I, por ser donde el Imperio Romano reunía a los caídos en desgracia, entre los cuales Poncio Pilatos, o el mismísimo rey Herodes.

Todo lo dicho podría justificar el muy insólito gran interés del conde Roger IV de Foix, vizconde de Castellbò, por conservar su señorío sobre la villa de Solsona, y adquiriendo de su cuñado, el vizconde Ramón Folc de Cardona, además los derechos sobre otras zonas de su vasto entorno, pagándole de entrada 30.000 sueldos melgoreses. Roger Bernat II de Foix-Castellbò y el vizconde Ramón Folc IV de Cardona, tuvieron tan fuerte relación, que incluso realizaron un doble enlace entre sus hijos e hijas. Roger IV se casó con Brunisenda, mientras que el mismo día el hijo heredero del conde Ramón Folc de Cardona se casó con Esclaramonda de Foix-Castellbò, a la cual, por ser muy joven, le asignaron como confesor-instructor al mismísimo san Ramón Nonato, hijo de los nobles Gruny de Gerona, oriundos de la vertiente norte de los Pirineos. 

El rey Jaime I condenó al conde Roger IV de Foix-Castellbò el año 1249, incluyendo además a sus difuntos antepasados por ser herejes cátaros. Además aquel fue un año pésimo para Foix y para todo el Languedoc (actual Midí), ya que al morir el conde Ramón VII de Toulouse (27.9.1249) la sucesión recayó en Alfonso de Poitiers, quien terminó con las esperanzas de independencia en Occitania. Allí los habitantes vivían muy atemorizados, y quienes veían venir los estragos que hizo después la Inquisición, no pensaban sino en tener la oportunidad de escapar hasta Cataluña, donde sabían que la Casa de Foix era tanto o más poderos que en el Ariege francés.

Presentar mejor a Roger Bernat III (1265-1302), informará acerca de buena parte de cuanto doña Brunisenda tuvo en mente a lo largo de su vida. (Recuédese que falleció: Anno Domini MCCXCIII obiit). Al poco tiempo de ejercer como conde titular Roger Bernat III ya participó en las luchas sucesorias del condado de Urgel aliado con el vizconde de Cardona. Juntos guerrearon contra las tropas del gran senescal el conde de Montcada, que tenía el apoyo del rey. Cuando en 1269 le impusierona Roger Bernat III conde de Foix y vizconde de Castellbò firmar la paz, les fue reconocida su heredad patrimonial. Fue un perdón generoso del rey pero planeaba el peligro de una nueva expropiación, debido a las acusaciones de herejía que se habían presentado contra el antiguo vizconde Arnau de Castellbò, bisabuelo de Roger Bernat de Foix, y contra la vizcondesa Ermesenda de Castellbó, su abuela.

En 1268 el violento y muy habil Roger Bernat III de Foix-Castellbò se alió con Ramón de Josa del Cadí (quien posteriormente residió en Solsona, de donde incluso fue alcande por parte del vizconde de Cardona), y ambos se hicieron dueños de la zona alta del río Segre. Jaime I se vio obligado a cederles varios castillos (11.5.1269) a fin de que hubiese paz en dicha zona prepirenaica. (ACA: 11, folio 25; y Eduard González Hurterbisbe: "Doc. Inèdit del rey Jaume I", al "II y al III "Congreso de Historia C.A."; Barcelona 1908-1923, en dos volúmenes).

El conde Roger Bernat III de Foix-Castellbò estableció una alianza con Guerau V de Armanyac contra el señor de Sompui, que pidió ayuda al rey Felipe III de Francia. El rey citó el conde Roger Bernat III a su presencia pero no se presentó. El 1271 el rey envió contra el conde a Eustaque de Beaumarchais, el senescal de Toulouse. Al morir el rey francés aquel año, fue sucedido por Felipe IV, y el conde Roger Bernat III ofreció al infante Pedro III. En 1271 también murió el conde de Toulouse del Languedoc y sus ciudadanos se ofrecieron al infante Pedro III invitándole a que los invadiese, como último recurso para evitar ser franceses. Pedro III lo deseaba y para insistir ante Jaime I se presentó en la corte de Zaragoza, pero allí su padre se lo prohibió de nuevo (Miret Sanç: "Itinerario..."; vol. I p.453-4).  

Roger Bernat III fue sitiado en su castillo de Foix en 1272 por el rey Jaime I, que le invitó a negociar la paz, pero no le aceptó las condiciones, por lo cual fue vencido y al fin debió de rendirse. El día 5 de junio del mismo año Roger Bernat III fue encarcelado en Carcasona. El rey francés ocupó el condado excepto los castillos del alto Ariege, que Jaime I rechazó entregarle, a pesar de que finalmente lo hizo el 8 de febrero de 1273. Un año y medio después Roger Bernat III de Foix-Castellbò fue liberado y prestó homenaje al rey de Francia, quien el año 1275 le devolvió parte de sus antiguos feudos, después de lo cual el conde Roger Bernat fue su fiel vasallo.

Jaime I informó por escrito a sus otros hijos para que no ayudasen al conde de Foix ni que se lo pidiese su hijo Pedro II, motivo éste por el cual los aragoneses se empezaron a revolucionar contra el rey Jaime I (Noviembre de 1274). Aun así, el conde Roger Bernat III opuso resistencia armada tan sólo con sus tropas, confiando que le haría reaccionar a Jaime I contra los franceses, pero se equivocó. (Se perdieron los documentos de cuando el conde de Foix-Castellbò se opuso a dicha invasión, con excepción de dos cartas de ordenanzas municipales, una confirmando la otra: 1245 y 1290).

Como Roger Bernat III era feudatario del rey de la corona catalana-aragonesa por diversos territorios del Ariege, sucedió que la se le reclamó que debía entregar al rey algunos de sus castillos, entre los cuales, el muy bien fortificado de Cardona con ricos yacimientos de sal a ras de suelo, lo cua el rey consiguió el 8 de febrero de 1273. Entretanto Roger Bernat III de Foix-Castellbò, el hijo de doña Brunisenda, el día 3 de junio de 1272 tuvo asediado su castillo de Foix por el rey de Francia, al que había sido rebelde, y tan pronto lo rindió fue encarcelado. Sería liberado a finales del mismo año a cambio de jurar fidelidad al rey de Francia, quien generosamente después le devolvió sus territorios. Así fue como en 1276 Roger Bernat capitaneó las tropas de los franceses en la conquista de Navarra con motivo de las luchas sucesorias. Cuando ocupó la ciudad de Pamplona la cual fue saqueada,...ignorando los derechos que el rey de la Corona de Aragón tenía sobre la capital del reino de Navarra.

Tal como hiciera su padre Roger IV de Foix-Castellbò, Bernat Roger III siguió negociando el viejo litigio sobre Andorra, oponiéndose al obispo Pere de Urtx, que trató de ejercer la co-señoría sin conseguirlo. El litigio fue presentado al Papa en 1243 y por fin conseguió el 1256 que se le liberase de la excomunión que le había impuesto el obispo de Urgel años antes. Roger Bernat III fue obligado a aceptar un gobierno compartido con su odiado mitrado de Urgel, de forma que ambos ejercercerían con autoridad sobre los valles de Andorra. Estaba claro, pero Roger Bernat III siguió actuando allí con poder absoluto. Se retiró sólo cuando el rey se lo exigió en fecha 29.8.1286 (F.Carreras Candi transcribió la carta del ACA publicada en "Institución Notarial en Cataluña en el siglo XIII" Registro 66, hoja 172). Por ello Roger Bernat III diez años después fue obligado a reconocer la efectiva autoridad del obispo de Seo-Solsona sobre aquellos valles pirenaicos. De la firma del nuevo "Pareaje" nació la nacionalidad andorrana, país que sigue siendo actualmente cual una isla independiente entre España y Francia.

NOBLES CATALANES CONFABULADOS EN SOLSONA CONTRA JAIME I

Roger Bernat III desde el día 1 de junio de 1274 fue el alma de las coaliciones nobiliarias contra el rey Jaime I, trasladándose todos los confabulados a Solsona, donde con su cuñado Ramón Folc V de Cardona, y un gran número de nobles se opusieron tres veces al rey Conquistador a lo largo de su vida. Todo había empezado en 1268 cuando Jaime I reclamó para la corona el castillo de Cardona, motivo por el cual el muy rico vizconde para evitarlo se alió enseguida con el conde de Foix y otros muchos nobles.

 

(C) Ramón Ramonet Riu

 

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