Caras vemos, corazones no sabemos

 

(Fan-Fic de Kylie y Eduardo)

la puerta se abrió de un gran golpe y los cazafantasmas calleron todos atonitos, cansados y llenos de babosa verde hectoplasmica, Egon y Janine corrieron a auxiliarlos y los ayudaron a sentarse en la mesa de estar,

"saben... creo que esta vez no solo ganamos un fantasma encerrado" dijo Garret secándose la humedad verdoza que traía en el cabello,

"muchachos, que fué lo que paso?" preguntó Janine ayudando a Garret a recostarse en una cama y poniendo la silla de ruedas al lado,

"era un fantasma muy poderosos, tenía una gran ola fantasmagórica y hectoplásmica, tuvimos que acelerar el poder de nuestro equipo" respondió Kylie quitándose la armadura naranja y el equipo, Eduardo se dejó caer en el piso y empezó a quejarse y a aventar maldiciones al aire, Roland se estaba mojando la cara con la llave de el fregadero, Egon extrañado tomó una muestra de la babosa verde que traía Eduardo en la bota y bajó seguido de Janine a examinarle con su microscopio, todos se quedaron ahí como muertos, sin acabar aún de recuperar el aliento, nunca habían terminado tan canasados,

"definitivamente creo que voy a dejar este maldito trabajo" dijo Eduardo tratando de levantarse del suelo resbalandose con si mismo, Kylie le lanzó una mirada de fastidio

 

"valla, esta vez las cosas no acabaron como siempre, este si fué un trabajo muy difícil" dijo Roland tratando de sonreír para hacer sonreír a los demás, pero todos continuaron con sus caras de cansancio y fastidio

"si tanto te molesta Eduardo, por que no dejas el trabajo, no te necesitamos" dijo Kylie mirando a Eduardo despreciativamente y tomando su cabello con una liga para poder así secarse el cuello, Eduardo la miró con agresividad,

"pues lo he estado pensando mucho bruja, Garret y Roland son buenos amigos pero aveces me ocasionas pesadillas" dijo sonriendo con esa sonrisa que le lanzaba siempre, y Kylie solo se volteó y continuó secándose el cuello en introduciendo la toalla ligeramente por su camisa para secar el plasma de su pecho, "no puedes solamente marcharte y dejar de lanzar insultos" dijo ella sin una sola sonrisa, siempre se hacía la fuerte, pero realmente le molestaba cuando Eduardo la insultaba de esa manera,

"basta Eduardo..." dijo Roland mirando a Eduardo tratando de convencerlo, Eduardo miró a Garret esperando un apoyo y él solo lo miró al igual que Roland, Eduardo miró a Kylie y aunque quiso bajar la vista solo la miró con mas desprecio

"mira bruja, me pides imposibles pidiéndome que no te lanze insultos, acaso nunca te has visto al espejo, eres la chica mas fea y rara que he visto en mi vida..." sin dejar de verla a los ojos dijo Eduardo en voz baja, Kylie lo miró con furia y sin pensarlo le lanzó una bofetada, Eduardo se quedó inherte, ella lo había abofeteado, después de tantos insultos que le había lanzado en su vida, ella nunca había reaccionado así, y lo hizo sentir mas culpable que nunca... esta vez si lo había herido en serio, volteó lentamente a mirar a Kylie y ella tenía apretados sus labios esforzandose por no derramar una lágrima, se dió la vuelta y fué hacia arriba

"me voy a ir a dar un baño" susurró lentamente esperando que los demás la escucharan, Eduardo volteó a ver a Garret y a Roland quienes solo lo miraban con asombro, Kylie nunca había reaccionado así a un insulto de Eduardo,

"pidele una disculpa" dijeron Roland y Garret al unísono, los dos le dieron la espalda y continuaron quitándose con toallas el hecto que traían pegado al cuerpo, esta vez ya no había sido divertido... él nunca la quiso herir de esa manera... tan solo... la quería, y no sabía de que otra manera demostrárselo, era su única forma, y eso lo hacía sentir nadie, se levantó y fué al baño de abajo, en el espejo miró al ser mas vil del mundo, aún traía la mano de Kylie pintada al rostro, se tocó la mejilla, aún le dolía... "si que sabe golpear..." se dijo a él mismo en voz baja, y se mojó un poco el rostro con agua, tomó una toalla y se la puso al rededor del cuello, miró a Garret y a Roland quienes aún lo miraban con desprecio, "está bien, iré a pedirle una disculpa..." musitó Eduardo con enojo, Garret y Roland solo se sonrieron uno al otro al ver a Eduardo dar pasos graciosos hacia arriba.

            ahí estaba la habitación de Kylie ante sus narices, podía escuchar la regadera desde adentro y ... solo pudo imaginarla,¿estaba desnuda?, de hecho que lo estaba, y el solo pensamiento le puso la piel de gallina, tocó la puerta ligeramente pero no escuchó voz algúna, ya había tratado de entrar a la habitación de kylie antes, sin embargo siempre estaba asegurada, y cuando no lo estaba se la encontraba a ella en la puerta, puso la mano en la chapa, y cual fué su asombro al ver que no tenía seguro alguno, con algo de nervios abrió la puerta despacio... hizo un pequeño chillido pero solo eso, entró y la cerró tras de si tratando de hacer el menor ruído posible, la habitación de kylie era... era muy oscura, estaba pintada de negro y tenía posters de hombres barbudos, "cochinos sabios..." pensó Eduardo, la cama también estaba cubierta con un hedredón purpura oscuro, y había una lámpara de lava roja en el buró de al lado, las habitación de Garret, Roland y de él, la habían dejado como estaba, como los antiguos cazafantasmas la habían dejado, la de Kylie era mas pequeña por estar sola, pero la había arreglado... muy a su gusto peculiar, el pequeño closet era de madera vieja, como lo habían dejado los antigos cazafantasmas, pero todo estaba muy, pero muy limpio,m todo en su lugar, cada cosa en su lugar, la poca luz que entraba desde la ventana alumbraba los pies de él, las cortinas eran de un color marrón oscuro, muy limpias, y sujetadas por un listón de cabello negro, el cuarto era pequeño... pero todo estaba en su sitio, al lado de él estaba la puerta del baño en donde podía escuchar el sonido de la regadera, eso lo puso muy, pero muy nervioso... caminó un poco y se sentó en la suabe cama, era muy, pero muy suabe, no como las de él y los demás, al parecer le había puesto otro colchón, se recostó lentamente en la cara tratando de hacer ningún ruido y entonces acarició la almohada "ella duerme aqui..." pensó a sus adentros, se quedó ahí un buen rato, sintiendo la frescura de la colcha, el olor de Kylie impregnado en ella, ese olor que la caracterizaba... "la bruja huele delicioso" dijo Eduardo para si mismo, se levantó y comenzó a rebotar en el suabe colchón que lo impulsaba, por mas fuerte que rebotaba no hacía ningun ruido, definitivamente Kylie lo había comprado nuevo o algo así, se rió un poco como un niño para si mismo tratando de no hacer ningún ruído... entonces escuchó que algo se rompió como de cristal bajo el colchón y dejó de brincar... "oh oh..." dijo para si mismo, "creo que rompí algo..." se susurró, de inmediato se inclinó en el piso y levantó el ligero colchón, sacó un libro negro y grande, no había roto nada, simplemente había golpeado con el libro y se había movido, se secó el sudor de la frente, pensó que era algo importante... volvió a dejar el libro y se sentó de nuevo en la cama a... "un momento..." pensó jugueteando con su barba, entonces reaccionó y se incó de nuevo en el piso, levantó el colchón con una mano y sacó el libro negro, era de una pasta muy dura, y las hojas se veían un poco... viejas, lo abrió y la primera página decía:

"Kylie Griffin:

personal"

"¡que bien!" dijo Eduardo olvidando que Kylie estaba a unos pasos de él en la regadera, pero rayos... estaban escritos en otro idioma o algo así... una escritura extraña... "la vampira piensa en todo..." se dijo Eduardo así mismo, comenzó a ojear el libro, había unas cuantas cosas por ahí, como listones de cabello en unas hojas, una flor seca en otra... pero ya en la mitad del libro había... una foto de Egon... Eduardo sintió que el mundo se le vino encima, tomó la foto en sus manos, era muy reciente, no hacía mucho que Kylie la había metido ahí... detrás de la foto había un beso marcado con lápiz de labios negro... "su labial..." pensó Eduardo... "ella lo quiere..." se dijo así mismo, enojado se paró y dejó el libro caer al piso con horror, cuando para su sorpresa Kylie estaba en la puerta del baño... usando tan solo una toalla blanca... lucía tan provocativa... el cabello humedo pegado a los hombros, su cara sin maquillaje alguno... "hermosa..." dijo Eduardo en voz baja sintiendo algo que le recorría todo el cuerpo y lo dejaba enmudecido, Kylie lo miró con asombro y lanzó una maldición al aire sujetando la única prenda que la cubría con enojo

"¡que rayos haces en mi habitación Eduardo!" gritó con enojo, a él le gustaba ver sus ojos cuando se enojaba... tal vez por eso siempre la hacía enojar, Eduardo señaló el libro que estaba tirado en sus piés y miró a Kylie con enojo

"¡estas enamorada de Egon!" gritó con rabia y se acercó a Kylie la cual retrocedió un paso, y tomando aire bajó la mirada y se cubrió la boca con la mano... entonces lo miró con furia y dió un paso adelante quedando casi cuerpo con cuerpo

"¡después de entrar a mi habitación sin permiso hurgas en mis cosas!" gritó Kylie en la cara de Eduardo... y... Eduardo alcanzó a ver una lágrima en sus ojos... él... él la había hecho llorar... Eduardo dejó de verla con furia y dió un paso atrás... Kylie se cubrió la cara con las manos sujetando con los brazos la toalla, y comenzó a sollozar muy despacio... para ella misma, Eduardo no sabía que hacer en ese momento, la bruja de sus sueños estaba llorando, y oh Dios, como quería el abrazarla, besarla de pies a cabeza y decirle que lo perdonara, por todo, por haber nacido, por amarla, por todo... Eduardo se agachó lentamente y sujetó el libro en sus manos, luego se paró y se lo entregó a Kylie quien se secó las lágrimas de los ojos y miró el libro

"guardaré tu secreto... yo... yo..." susurró Eduardo comenzando a sentir como herbían sus mejillas en timidez, Kylie tomó el libre y lo estrechó en su pecho, "te odio Eduardo..." dijo lentamente con lágrimas en los ojos mirando a Eduardo fíjamente, fue cuando Eduardo también le devolvió la mirada fuertemente, "sabes que bruja infernal, te pensaba pedir disculpas pero no lo haré" le dijo en un tono brusco y grosero, Kylie estiró la mano indicando con un gesto que se saliera de su habitación "lárgate..." le susurró, Eduardo miró la puerta y luego miró a Kylie... no podía, no quería irse así como asi... la quería y demasiado... y lo último que quería era lastimar a Kylie "no me iré..." susurró muy despacio y sin bajar la vista de sus ojos

"¿que dices?" preguntó Kylie atónita, "digo que no me iré..." respondió Eduardo, Kylie sintió un poco de miedo al ver en los ojos de Eduardo algo mas que orgullo y lo peor e todo es que... se veía tan... diferente, oscuro, fuerte... si, si lo odiaba, lo odiaba por decirle todo el tiempo bruja, vampira, demonio, muerte, estaba harta de eso, y ahora lo odiaba mas por haber entrado a su habitación, pero lo aborrecía por haber tomado su diario y ¡visto la foto de Egon!; no sabía que decir, ¿porqué seguía Eduardo en la habitación?.. oh... fue entonces cuando sintió miedo de su mirada, y se dió cuenta de que esa mirada que no era odio era de... lujuria... Ella no era muy buena para pelear físicamente, además no podría con un hombre... aparte de tener que sujetar una toalla... parecía que él lo tenía todo planeado, ¿porqué no había puesto el seguro en la puerta como siempre?, no sabía... pero era demasiado tarde para remediarlo, tenía que hacer algo, pedir ayuda, sin embargo su cuarto era el mas alejado de todos y tal vez nadie podría oírla, caminó lentamente hacia la puerta pero al tratar de abirla Eduardo la cerró de un golpe y dejó ahí la mano, sin moverse, y sin quitar la mirada de Kylie...

"Eduardo..." susurró Kylie quebrando la voz, él... tenía que admitir que lucía tremendamente atractivo, no era el Eduardo que siempre había visto, Eduardo se acercó casi hasta quedar pegado a ella como una ostra y se agachó hasta ella lo cual hizo que Kylie en un ataque de nervios cerrara los ojos, "va a besarme..." pensó Kylie,

"eres la mujer mas fea que he visto... si es que eres una mujer..." le susurró al oído, Kylie abrió los ojos y miró a Eduardo con asombro... era lo último que pensó que él haría, entonces Eduardo empezó a caminar alrededor de ella, viéndola... de pies a cabeza, sin perder ni un solo detalle... "Egon jamás se fijaría en una bestia como tu, eres horrible" le susurró al otro oído tras de ella, sintió un escalofrío al sentir su voz en su nuca, tan cerca, que casi le retiró los cabellos mojados pegados a su cuello... entonces... y oh no, entonces sintió los dedos de Eduardo retirar el cabello de su cuello, y Kylie sin poderlo soportar soltó un suspiro... estaba muy, muy asustada... sintió de pronto algo húmedo en su nuca... ¡era la lengua de Eduardo!, era una sensación... que nunca, que jamás había sentido en toda su vida, ya lo había hecho una vez, con un muchacho en la preparatoria, Billy Heigarz, el chico mas apuesto de la preparatoria, sin embargo nunca la hizo sentir así, solo lo hicieron... sin muchas caricias... sin miedo alguno... esta vez era un sentimiento muy diferente, y no podía contenerlo, sintió como la lengua de Eduardo jugueteaba con todo su cuello, y luego sintió sus labios, sus grandes y sensuales labios en su nuca, la recorrieron de principio a final... y con su mano tomó la barbilla de Kylie y la subió para besar toda la circunferencia de su cuello... era exquisito, Kylie no soportó y soltó una bocanada de aire, y su respiración se aceleró un poco, sentía oleadas de escalofrío, una tras otra, sin detenerse, solo escuchaba los besos de Eduardo en su cuello, su lengua, toda su boca en su cuello como si fuera un hombre sediento  sasiando su sed en un manantial... y tal vez si era un hombre sediento... pero no era exactamente agua la que podía saciar su sed... entonces Eduardo se detuvo, soltó la barbilla de Kylie y recargó su cabeza en la cabeza húmeda de ella, en su cabello negro como la pez, colocó la mano en su hombro y lentamente empezó a bajar por su brazo, muy lentamente, hasta tocar su mano, la sostuvo mientras besaba su cabello, olía su shampoo, su aroma, y entonces pasó la mano a su muslo lo cual hizo a Kylie alejarse de él y pegarse a la pared sujetando la toalla, Eduardo volteó y la miró sin expresión algúna en el rostro, Kylie estaba respirando muy, pero muy rápidamente, y podía verse el movimiento de su pecho tras la toalla, podía verse su pecho erecto tras la toalla, Eduardo sabía que lo estaba disfrutando... y él también lo estaba haciendo... demasiado, Eduardo caminó lentamente y se puso frente a Kylie, esta cerró los ojos y lo empujó con su mano "porfavor no me hagas daño..." susurró quebrando la voz en timidez... miró a Eduardo quien la veía extrañado

"no te voy a hacer daño..." susurró dulcemente lo cual hizo a Kylie relajarse un poco... Kylie miró la puerta, era tan fácil ahora correr y pedir ayuda o... simplemente salir de ahí... rápidamente abrió la puerta y salió de su habitación, la iba a cerrar cuando por el último destello de luz pudo ver a Eduardo que la miraba dulcemente, lucía tan pero tan lindo... sin saber que la impulsó volvió a entrar de nuevo en la habitación y cerró la puerta tras de si esta vez con seguro... no sabía porque, pero sabía que tenía que hacerlo... realemente quería... miró a Eduardo y trató de sonreír, dejó una mano en la chapa de la puerta y otra sujetando su toalla... Eduardo se acercó a ella y le levantó la cara muy dulcemente con su dedo

"¿la bruja tiene miedo?" preguntó Eduardo graciosamente, como solía hacerlo... pero en sus ojos podía verse fácilmente la lujuria de hacía rato, Kylie trató de sonreír pero no pudo y su timidez la hizo bajar el rostro, “no soy una bruja...” susurró muy quedamente, pero en realidad, era algo que realmente quería que él supiera, entonces Eduardo rió un poco

“si, si lo eres” dijo sonriente, Kylie volteó a verlo con enojo, como podía seguir insultándola después de haberla besado... y ... tocado...

“eres una bruja Kylie, porque me has embrujado...” musitó Eduardo dulcemente, Kylie lo miró de nuevo y sus mejillas se pusieron rojas, no sabía que Eduardo podía decir cosas como esas, era tan... ¿romántico?, no, eso era poco, era mas que eso, Kylie sintió un terrible sentimiento recorrerla de pies a cabeza y al no poder contenerlo abrazó a Eduardo y lo beso en los labios con pasión, nunca había tenído un beso así... tan... tan apasionado, se besaron ahí por mucho tiempo, sin acabar de saborearse el uno al otro, compartiendo sentimientos, miedos... amor... entonces por fin después de separar sus labios Kylie solo podía mirarlo, sus brazos estaban alrededor de su cuello, y los de Eduardo alrededor de su cintura... había olvidado la toalla, miró abajo y la toalla estaba sostenida por el cuerpo de Eduardo, si el se quitaba de ahí la toalla caería a sus pies, y el solo pensamiento la hizo apenarse... sintió un pequeño aire de atrás, la toalla que estaba sujeta de al lado ahora solo estaba sujeta por las manos de Eduardo en su cintura, y sin siquiera poder pedirle que no las moviera, él mismo movió la toalla, quedando esta cubriéndola tan solo por delante, Kylie miró a Eduardo con timidez, pero el muy idiota estaba recargado en su hombro mirando atrás... su cuerpo... “Eduardo no veas...” susurró Kylie, no supo por que lo hizo, de todas maneras... esa noche iba a ver mucho mas, y tal vez iba a desnudarse desde antes... sintió un homrrible temor en todo su ser al escuchar la risa pícara de Eduardo viendo su... su trasero... Kylie se aferró fuertemente a Eduardo, hubiera sido fácil soltarlo pero... ahora estaba con su cuerpo sujetando la toalla, y ella no estaba lista para que la viera desnuda... sintió las manos de Eduardo moverse abajo, a su trasero... lo acarició haciendo a Kylie enrojecer, se agachó un poco e introdujo su mano entre sus dos pompas bajando lentamente y jugueteando en el orificio de su ano, Kylie se sentía terriblemente nerviosa, no sabía si abofetearlo o pedirle que continuara con esas caricias, con su mano tomó a Eduardo de las mejillas y lo puso frente a ella para que la viera a... ¡a los ojos!

“deja ahí...” susurró Kylie enojada, con los ojos que tanto le gustaban ver a Eduardo,

Eduardo quitó sus manos no muy contento y las dejó caer a los lados, Kylie se aferró más fuertemente a él para no dejar caér la toalla, se sentía extremadamente nerviosa...

“mmm... preciosa ¿no me quieres soltar?” preguntó picaramente en su afán de hacerla enojar cada vez mas... entonces antes de que ella pudiera halegar o decir algo, Eduardo comenzó a tratar de safarse de ella mientras Kylie lo sujetaba mas fuertemente, entre risas Eduardo seguía jaloneando  y ella lo seguía manteniendo pegado a ella, hasta que Kylie sintió que la toalla había caído y estaba en sus pies, “uuu”, dijo Eduardo con gracia y bajó la vista para ver lo que estaba delante de él, Kylie se aferró a él fuertemente para que no pudiera ver nada “no veas Eduardo, no quiero que veas...” dijo temerosamente Kylie, Eduardo sonrió y le dio un beso en la mejilla, puso sus manos en la cintura de ella y comenzó a acariciar sus muslos desnudos, Kylie lo miró enojada pero él solo continuó, aunque en realidad... no la hacía enojar con sus moviemientos del todo..., después de acariciar sus muslos paso adelante y Kylie lo apretó mas para que no pudiera tocarla, Eduardo rió burlonamente y la miró a los ojos poniendo las manos en la nuca “de acuerdo princesa, de acuerdo, tu pon las reglas”, sonrió graciosamente Eduardo, Kylie se sonrojó, él era muy bueno en esto y ella no tenía mucha experiencia... “voltéate...” susurró Kylie tímidamente y a la vez con enojo, Eduardo sonrió y se tapó los ojos, fue entonces cuando se volteó y empezó a tararear una canción y a mover el trasero graciosamente, Kylie bajó y recogió la toalla enredándosela de nuevo, corrió sin soltarla y destendió la cama, había puesto sabanas nuevas... y que bueno que lo había hecho... rápidamente se metió en las colchas y tiró la toalla a un lado, en el piso, estaba muy nerviosa, y se tapó con las colchas hasta el pecho, respiró un poco y miró a Eduardo que continuaba tarareando una canción y bailando graciosamente “ya puedes voltear...” susurró Kylie, Eduardo la miró en la cama y sonrió, se sentó en la cama dándole la espalda a ella y se quitó sus botas, el plasma verde ya se había secado del todo, sin embargo aún se sentía un tanto... resbaloso... Kylie empezó a mirar el esmalte de sus uñas para tratar de distraerse, en realidad... nunca había visto a un hombre desnudarse frente a ella, la vez que lo hizo con Billy, él ni siquiera se quitó la ropa, solo se desabrochó un poco el pantalón... en realidad ni siquiera contó mucho esa vez porque no hubo penetración del todo... solo roces adolescentes, Eduardo comenzó a desabrochar su camiseta, se la quitó y la dejó caer por ahí en cualquier parte... él no era muy ordenado, se desabrochó los pantalones y los dejó caer también por ahí, después las calcetas, y la camisa interior, entonces volteó y quedó tan solo en unos boxers negros de rayas blancas, Kylie lo miró de reojo, él... no estaba tan mal... se veía excesivamente delgado con el uniforme pero en realidad no estaba nada mal... tenía mucho vello en el pecho, Kylie no pensó que tuviera tanto... subió a la cama y caminando sobre manos y rodillas se posisionó sobre Kylie pero esta lo detuvo con una mano “yo estoy desnuda, porqué tu no...” susurró temerosa, Eduardo volteó y vió sus calzoncillos, entonces le sonrió a Kylie lujuriosamente “mmm eres pícara Kylie.. me gusta...”, Kylie solo se sonrojó y continuó viendo el esmalte de sus uñas, Eduardo bajó de nuevo y como si nada bajó sus calzoncillos, Kylie pudo ver su trasero...mmm... era mas grande del que la vista de sus jeans ofrecía... se volteó y entonces Kylie miró de nuevo el esmalte, era... grande... no pensó que lo fuera, pensó que sería normal pero era... muy grande... tal vez por eso a veces era Eduardo tan ego centrista, escaló en la cama de nuevo y se volvió a poner sobre Kylie sobre sus manos y rodillas, tomó el cobertor y lo comenzó a bajar lentamente, cuando ya iba a ver su pecho, Kylie lo jaló  y se volteó tímidamente...

“¿Kylie estás bien?” preguntó Eduardo preocupado, era extraño, nunca le había pasado eso con sus otras... chicas... pero ella era diferente, muy difierente a las otras, tal vez la diferencia era que... que a ella realmente la amaba... y como la amaba... Kylie negó con la cabeza y se metió un dedo a la boca como una niña pequeña

“yo... me da... no se...” susurró Kylie de tal manera que Eduardo tuvo que acercarse a ella para escucharla, entonces Eduardo volvió a colocar el dedo en su mejilla y levantó su rostro, lo vió mas tierno que nunca, su mirada era... si, él era el hombre de su vida... tal vez Egon no era realmente quien le gustaba... como había podido dejar pasar a Eduardo, era tan... tan tierno... “Kylie, he estado con varias mujeres en mi vida, y eh visto a muchas también... y nunca... jamás había conocido a una tan bonita como tu... y tan... inteligente... eres hermosa, tienes un cuerpo que vuelve loco a cualquier hombre y si... si no te lo han demostrado... es tal vez porque eres tan perfecta que los intimidas... eres absolutamente hermosa... y no hay nada, nada señorita, de que avergonzarse en esta habitación...”

Kylie sonrió por primera vez tal vez en mucho tiempo, y Eduardo sonrió también cuando miró su sonrisa, nunca la había visto sonreír así... nunca la había visto tan linda, era lo mas lindo que ella había escuchado en mucho tiempo, de hecho... no podía contar con una mano los hombres que le habían dicho bonita... pero Eduardo... Eduardo la había hecho sentir mejor que todos ellos juntos, sintió su miedo fundirse y escurrir bajo las sábanas, puso las manos a los lados y asintió con la cara, Eduardo sonrió, de nuevo tomo el cobertor y lo empezó a bajar lentamente... disfrutando cada paso... su pecho... su estomago... sus partes... sus piernas... todo... todo era perfecto...

“perfecta...” susurró Eduardo lo cual hizo a Kylie enrojecer, se sentía muy, muy nerviosa, de lo mas nerviosa que nunca, entonces Eduardo se agachó e introdujo en su boca uno de sus pechos,  Kylie suspiró y se aferró a su cabello rojizo, con la otra mano, Eduardo empezó a acariciar el otro de sus pechos, era una sensación... magnífica, indescriptible, entonces comenzó a soltar un poco y ella empezó a acariciar su espalda, desde su cuello abajo, soltando suspiros al aire, cerró sus ojos para vagar mejor en ese mar de éxtasis, el cual fue mas grande al sentir que Eduardo abría sus piernas con las manos, si le había dado vergüenza que la viera desnuda...ahora... la estaba viendo mas que desnuda, estaba viendo su tesoro, la parte que toda mujer guarda, e introdujo su lengua en su tesoro, Kyle gimió fuertemente y continuó gimiendo una tras otra vez, era ¡fascinante!, como el maldito sabía todo lo que la hacía sentir bien, ella se encontraba muy humeda, lo sabía por la manera en que Eduardo se alimentaba de ella y succionaba como un cachorro buscando agua en un pozo, y succionando hasta la última gota, Kylie empezó a gemir más fuertemente esta vez y a restregarse en las sabanas de exitación, no sabía que el pelmazo fuera tan bueno en estas cosas, entonces esuchó que tocaron la puerta de su habitación, era Garret:

“Kylie, ¿estas bien?, ¿qué pasa?” preguntó Garret, y por el sonido parecía que había mas personas tras él

“¡estamos bien!” gritó Eduardo, Kylie le dio un golpe en la cabeza y le dijo que no con la mirada, sin embargo su respiración todavía era muy acelerada, se escucharon pequeñas risitas y murmullos tras la puerta

“de acuerdo ya nos vamos” dijo Garret graciosamente y los dos escucharon como todos se alejaban de la puerta

“Eduardo eres un idiota, ¡ahora todos sabrán!” dijo Kylie enfurecida y... y no saciada del todo...

Eduardo sonrió muy picaramente y miró a Kylie

“¿acaso quieres que me valla?” preguntó, Kylie lo miró y le gruñó en la cara y se recostó de nuevo, Eduardo sonrió y continuó con lo que estaba haciendo, hasta que llegó el orgasmo tan esperado, Kylie empezó a gemir mas fuerte mente, como si la estuvieran atacando y en lugar de detenerse, Eduardo continuó, y riendo mientras succionaba y saboreaba cada rincón en Kylie, las contracciones vaginales empezaron a hacerse mas fuertes y con todo y esto Eduardo no se detenía, hasta que Kylie lo sujetó con sus pies la cara y lo subió, Eduardo sonrió a Kylie quien lo veía con enojo,

“lo siento... me exalté un poco..” dijo graciosamente Eduardo, Kylie sonrió fingidamente y luego tomó a Eduardo de los cabellos haciéndolo gritar y lo colocó frente a frente, entonces se impulsó y logró voltearlo quedando ella sobre él,

“agh... gatita violenta...” susurró Eduardo sobándose la cabeza y Kylie rió sinceramente esta vez, Eduardo besó su cuello incrustándolo con mordidas  que la hacían enloquecer mientras ella acariciaba el vello de su pecho, tomó sus pezones en las manos y empezó a juguetear con ellos escuchando los pequeños gemidos de Eduardo, él gozaba eso y eso la hacía sentir bien, se incó sobre él y se acomodó el cabello que comenzaba a secarse, acarició su ombligo introduciendo su dedo y acarició sus músculos abdominales, entonces empezó a moverse hacia atrás hasta que sintió una obstrucción, miró a Eduardo con timidez, “lo siento princesa, es tu culpa...” dijo Eduardo con los ojos cerrados navegado en un mar de placer, Kylie miró atrás y observó el miembro de Eduardo que estaba erecto, ¡y ni siquiera lo había tocado!, Kylie tragó saliba, era extremadamente grande... y ella no tenía mucha experiencia con eso, se paró al lado de la cama y Eduardo la miró al escuchar que se bajaba

“nena no, no ahora, por favor...” dijo él suplicante, y acariciando su propio miembro, Kylie miró abajo, no lo podía dejar ahora, no era hora de su nerviosismo, ¿porqué podía atacar fantasmas sin temor y no podía hacer el amor con un hombre?, era un tanto extraño pero cierto... subió de nuevo en la cama y acarició temerosamente el miembro de Eduardo, Eduardo se sentó navegado en placer, y se recostó sobre Kylie quien mordía su labio inferior en nerviosismo, “tu descansa dulzura, voy a ser lo mas leve posible...”

“si...” susurró Kylie quebrando la voz, entonces él se introdujo en ella haciéndola soltar un gran grito, cerró los ojos y se aferró a la colcha, Eduardo empezó a entrar lentamente, sin causar ningún placer, solo dolor, un terrible dolor, entonces después de haber sentido ese dolor, el entro, ¡mas aún!, como , como ¡como iba a caber todo!, Kylie sintió una lágrima de dolor en su ojo pero se quedó ahí, tiesa como una estaca, esucuchó los gemidos de Eduardo, él también estaba teniendo dificultades, aún así estaba poniendo de su parte, para que... para hacerla sentir bien a ella... cuando cualquier otro bravucón se hubiera dejado ir dentro de ella fuertemente y sin importar, Eduardo estaba haciendo un terrible esfuerzo por hacerlo lenta... y delicadamente... Kylie abrió los ojos y miró el rostro de Eduardo, sus ojos estaban cerrados en son de esfuerzo por hacerlo lo mas lentamente posible, y había pequeñas gotas de sudor en su frente, entonces comenzó a hacerlo un poco mas rápidamente, al principio el dolor era insoportable, pero después comenzó a llegar el placer,  un tremendo placer, los dos comenzaron a compartir gemidos y a intercambiarlos, poco a poco Eduardo comenzó a subir la fuerza y la velocidad, y Kylie empezaba a soportarlo, aunque no lo hizo por mucho tiempo, el dolor fue tan poderoso que quitó a Eduardo con sus manos y se sentó sujetándose sus partes

“¡con un demonio!” gritó Eduardo al aire, Kylie se sintió terriblemente culpable, Eduardo se volteó y comenzó a terminar de hacerlo el mismo.. masturbándose... mientras lanzaba mas maldiciones al aire, Kylie se sintió terriblemente herida... físicamente, pero... mas que nada... sicológicamente, él había puesto todo su empeño para hacerlo bien y ella ni siquiera había podido soportarlo un poco... sintió una lágrima correr de su mejilla y se recostó en la esquina de la cama mirando el piso y con las manos en sus partes, se sentía humillada, mal, muy mal, tal vez nunca podría hacerlo bien... después de todo... trató de secar sus lágrimas en el colchón y se quedó ahí tiesa y tratando de nivelar su respiración, sintió la mano de Eduardo en su hombro, la levantó lentamente y la volteó quedando los dos incados en la cama frente a frente... “no te preocupes nena preciosa... solo es cuestión de tiempo... esa era tu primera vez...” dijo Eduardo tratando de sonreír y hacerla sonreír también a ella, “Eduardo... no era mi primera vez...” susurró Kylie sin poder soltar sus partes íntimas,

“si, si lo era” dijo Eduardo señalando las manchitas de sangre que había en la cama y en su miembro, Kylie se sonrojó, aquella vez con Billy había tomado mucho, pero al parecer... no hubo una completa penetración, solo roces, había... había sido Eduardo Rivera el hombre que la había desverginado, uno de los hombre que mas había odiado en el mundo, volteó a ver a Eduardo y lo abrazó fuertemente, “te quiero...” le susurró ella al oído, Eduardo se estremeció... era la primer palabra dulce que había escuchado en Kylie en toda su vida, y era adorable... besó la frente de Kylie  y la continuó abrazando “yo también Kylie” le susurró Eduardo al oído, entonces tiernamente jaló el cobertor y la recostó en él, la cubrió y le dio otro beso en la frente, tomó los boxers del suelo y se los puso, luego la camisa interior y luego la otra camisa y comenzó a abotonarla

“Eduardo...” susurró Kylie desde la cama, Eduardo solo volteó tratando de sonreír... no había logrado exactamente lo que todo hombre logra en el momento... pero había estado con ella, y eso lo hacía sentir bien

“no te vallas...” dijo Kylie cubriendo su pecho desnudo con la colchoneta, Eduardo sonrió, y sin el menor cuidado se despojó de la camisa y de la ropa interior y volvió a la cama con Kylie a su lado, se recostó con las manos en la nuca y Kylie se recostó en su pecho, jugueteando con sus vellos, Eduardo cerró los ojos y abrazó a Kylie, besándole la cabeza, oliendo de nuevo su perfume....

“Eduardo...” dijo Kylie en voz baja

“si?” respondió este con los ojos entre cerrados

“tal vez... pueda tratar... de nuevo...” susurró ella quebrando la voz en timidez, Eduardo la miró con una sonrisa y besó sus labios tiernamente

“claro preciosa, tienes permiso de abusar de mi” musitó Eduardo en su oído entre beso y beso, retiró la colcha y se sentó cruzando las piernas mirando a Kylie “bien... de acuerdo... eres algo estrecha así que se perfectamente que posición podemos usar...” dijo Eduardo jugueteando con su barbilla, Kylie sonrió apenada y lo miró a los ojos “mmm, el chico kamasutra?” preguntó Kylie con gracia, Eduardo la miró y sonrió, “es el único libro que he leído 5 veces en mi vida” respondió orgullosamente, Kylie se sonrojó, él era un chico muy experimentado... y eso lo hacía ganar territorio, ella no tenía mucha experiencia... en realidad no tenía nada de experiencia... Eduardo la tomó de la cintura y se acostó sentándola arriba de él, ella apenada se aferró a su pecho “mira nena, aquí tu estas al volante, puedes subir las velocidades a tu mudo y la fuerza también a tu modo, yo solo... seré tu copiloto, ¿de acuerdo muñeca?”sonrió Eduardo, Kylie lo miró con enojo, “no me llames muñeca...” susurró violentamente, Eduardo solo rió pícaramente y se inclinó un poco para besar su estómago pálido y delgado, Kylie miró abajo temerosamente... Eduardo no estaba... listo... así que sin siquiera preguntarle, se inco e introdujo el miembro de Eduardo en su boca, este solo soltó un gruñido y se inclinó con la sorpresa gritando una maldición al aire, Kylie comenzó a succionarlo hasta ver como poco a poco se iba, “levantando”, Eduardo sujetó las colchas y tapó su cara con ellas mordiéndolas hasta probar el algodón de ellas, de una patada tiró la lámpara de lava la cual solo hizo un sonido al estrellarse con el piso, y a ninguno de los dos les importó, uno continuó sumergido en placer y la otra en entusiasmo al saber que estaba haciendo un buen trabajo, cuando lo encontró listo se paró y se sentó sobre de él dejando salir un gran gemido, el dolor fue intenso de nuevo, mas sin embargo esta vez no fue tan horroroso como la primera vez, “E... Eduardo tu, por... por favor tu...” gimió Kylie aferrándose al pecho de Eduardo, él seriamente la tomó de los brazos con violencia y se hechó él encima de ella, comenzando a entrar fuertemente, no como la primera vez, esta vez comenzó con fuerza desde el principio, la cama que no hacía ruído algúno esta vez comenzó a rechinar con la fuerza, Kylie sintió un dolor extremo, él estaba siendo muy violento, cuando trató de quitárselo de encima él la sujetó de los brazos con violencia pegándolos al colchón... como si la estuviera violando... “no esta vez muñeca” susurró Eduardo entre gemido y gemido, Kylie empezó a gritar fuertemente, pero esta vez, el dolor comenzó a convertirse en placer, y poco a poco en un placer enorme, y mientras mas fuerte lo hacía, el placer incrementaba, a tal grado que pensó que quería todavía mas fuerza, se safó de las manos de Eduardo y se abrazó de él ayudándolo a entrar dentro de ella, el orgasmo llegó de golpe primero en él y poco después en ella, Eduardo empezó a gritar fuertemente, por la ventana se pudo ver como los departamentos de enfrente comenzaban a encender la luz, entonces cuando Kylie ya estaba entrando en otro orgasmo y Eduardo se quiso safar de ella, esta vez ella rodó sobre de él y calleron en el piso callendo ella sobre de él, lo sujetó del cuello y comenzó a “utilizar” a su amante “¡Kylie!” gritó Eduardo con violencia al sentir que algo dentro de él se moría, y no era exactamente el hígado, después de unos minutos de tratar de zafarse de Kylie, esta lo dejó y cayó a su lado recostándose esta vez en su abdomen, sus respiraciones tan fuertes parecían gritos, y poco a poco los dos fueron recuperando el aliento, y para sorpresa de Eduardo, primero Kylie lo hizo, difícilmente y con un gran dolor entre sus piernas subió a la cama y destendió la colcha, se recostó debilemente sin poder conciliar el aliento todavía, miró a Eduardo quien tenía las manos en el pecho tratando de concebir el aliento, Kylie sonriente lo sujetó de los cabellos y lo subió hasta la cama, Eduardo ni siquiera gritó, solo gimió y se impulzó con los pies a su lado, Kylie quien ya estaba mas recuperada lo cubrió con la colcha, miró a su lado y había sangre en la sábana, no podía ser de ella porque... no había sido ahí donde... acontecieron los hechos, miró al lado y Eduardo tenía un pequeño vidrio clavado en la pantorrilla de la lámpara de lava que ahora era solo agua como con cera en el piso, Kylie se paró difícilmente y sin poder cerrar las piernas siquiera fue por la benda y el alcohol que tenía guardado arriba en el armario, lo tomó y volteó a Eduardo de boca quien todavía no recuperaba la voz, solo escuchó un pequeño “auch!” al sacar el vidrio de la pantorrilla de él, pasó un algodón con alcohol y él solo gimió, luego bendó su pierna cuidadosamente y le hizo un pequeño nudo, dobló la benda de nuevo y cerró el alcohol, y fue otro teatro más poder volver hasta el armario y colocarlo de nuevo en su lugar, al darse la vuelta para volver a la cama, Eduardo estaba sentado  apoyado en sus codos mirándola, Kylie sonrió tímidamente y él le dio la mano para ayudarla a subir a la cama, quitó la colcha y se recostó junto a él sobre su pecho y él abrazándola,

“¿quién es la muñeca ahora eh Eduardo?” preguntó burlona mirando la cara de espanto de Eduardo

“no lo se Kylie, no lo se” respondió Eduardo tratando de sonreír, Kylie cerró los ojos y de inmediato cayó dormida, Eduardo besó su frente y se recostó en la suabe almohada

“tu vampira... tu eres mi muñeca...”

autor: Videl_lok@

e-mail: videl_lok@hotmail.com

El anillo de Fanfiction en Español
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