<BGSOUND SRC="BACH_BWV1068_2_Air_psCuerds4-36.mid" LOOP="INFINITE"> Contador HORAS DE OCIO

 

 

HORAS DE OCIO

 

ARTURO MAYORGA HUEMBES

 

 

 

 

 

 

 

Recopilados por Arturo Mayorga Matus en 1936.

 

 

 


1. VERSOS PROFANOS:

 

PRÓLOGO:

 

DEDICATORIA

 

Hijos míos: no soy poeta; pero lo contento

Hace vibrar mi alma como una lira;

Si hay estrofas que revelan sufrimiento,

Es porque también el sufrimiento inspira.

 

Y estos ayes y quejidos de mi pecho;

y estas ternuras de mi corazón amante,

Tan sólo a vosotros los dedico satisfecho,

Porque sé que los guardarán como diamante.

 

El anhelo que me recuerden, hijos míos,

Hízome formar estos mis versos insonoros,

Y qué triste me será que por tus desvíos,

Desprecien lo que es de mi mente sus tesoros.

 

Pero bien sé que los guardarán con cariños;

Y harán recordarme en cada edad futura,

Tus hijos, y ellos cuando tengan niños;

Y así, toda mi generación: ¡Qué ventura!

 

El autor.

Arturo Mayorga Huembes.


UN BESO

 

 

No le deis a mi alma días sombríos;

No dejéis que la marchiten los dolores;

Dadle la expresión de tus amores,

Uniendo tus labios con los míos.

Te causa, amada mía, muchos enojos

Que digas que con eso tu conducta ajas,

Porque cuando creéis que te rebajas,

Te engrandeces ante mis ojos.

 

Porque el símbolo del amor sería

De la boca inocente el casto beso,

Y qué feliz sería si llevara impreso,

Tu beso en mis labios, amada mía.

 

Nunca podré olvidarte, no creas eso,

No lo pienses siquiera, amada mía,

Porque mi amor no es celaje de un día

Que se deshace con la expresión de un beso.

Es átomo de infinito que en mi ser anida

Y se embellece tan solo con tu mirada;

Es algo que me grita que mi alma enamorada,

Quede, por un beso, con tu alma confundida.

 

Ven, amada, ven sin tardanza y sin temor

Para que imitemos a las aves en su nido:

Cantemos, ya que estamos del corazón unidos,

con nuestros besos un himno de amor.


A MI MADRE

 

! Madre !, mi alma te bendice al rayar el día,

Como a Dios el pastor en su cabaña;

Y en ondas de placer mi espíritu se baña,

Tan sólo al pronunciar tu nombre, Madre mía.

Porque tú labraste en mi pecho con porfía,

La sacrosanta virtud que en el tuyo anida;

Y me haces cruzar el camino de la vida

Flotanto siempre sobre el lado de la orgía.

 

Eres el ángel que tutela mi existencia;

La estrella hermosa que presagia mi destino,

Y las flores blancas que embellecen mi camino,

Cortadas son del florido rosal de tu conciencia.

La luz que en el cielo resplandece sin mancilla,

Que embellece la creación y a los trigales dora,

Menos bella es, para mi alma que te adora,

Que la blanca luz que en tus pupilas brilla.

Cuando la tristeza derrama en mi pecho sus caudales,

Mi alma acongojada con fervor tu nombre invoca,

Y siente ansias de las caricias de tu boca,

Que son más dulces que la miel de los panales.

 

Tu imagen en mi alma grabada está con fantasía,

Y por eso te recuerdo en mi gozo y tristeza,

Y oirás, cuando la parca doblegue mi cabeza,

Flotar entre mis labios el dulce nombre ¡¡Madre Mía!!.


LO MÁS BELLO

(Acróstico)

Dedicado a: R.S.M.

 

R osas y fragancias nos dan los rosales;

A gata, rubíes, diamantes, el reino orientino;

M adréporas, madreperlas y los rojos corales

Ó rnan los mares. Y en el bosque andino,

N otas armoniosas nos dan los turpiales.

 

S e inunda el caos de luz que refleja;

A lumbra la luna, la sombra se aleja;

É ternos da su eterno arrebol.

N atura es muy bella, pero esto es más bello:

Z afar la creación, del cráneo que guarda el cabello,

 

M echones de ideas cual candor de un sol.

 


IMITACIÓN DE LA AVECILLA

 

I

 

Yo he visto en tus ojos brillar la alegría

Creyendo que un hombre su vida te dió,

Te he visto más tarde llorar de rodillas

Porque en las tinieblas tu nombre quedó.

 

II

 

¿ Qué horrible martirio lacera tu pecho ?

¿ El recuerdo del hombre que cruel te engañó ?

Vives tranquila sumida en tu lecho

Expiando la culpa que tu nombre manchó.

 

III

 

Yo he visto a tu boca fresca y florida

Sus dulces caricias ansiosa brindar,

La he oído más tarde decir convencida:

Tan sólo a las madres debemos amar”.

 


ENVIDIA

 

(Acròstico cariñosamente dedicado a mi esposa)


J unto a tí, joven hermosa,

U n Dios no forma el día

A vergonzada está la pobre rosa

N acida del vergel la más pomposa,

A l contemplar el carmín de tu mejilla.

 

M ientras tú ríes feliz y placentera,

A llá, el astro que torna la noche en día,

T e mira y palidece de coraje pues querría

U surparte la luz que a su luz humilla;

S acarte los ojos aunque del cenit cayera.

 


LOS VILES

 

En las miasmas pútridas del pantano

Forman sus nidos los reptiles,

Y al tender la noche su manto

Invaden cautelosos el huerto más cercano

Marchitando con su baba, de los abriles,

Las rosas que forman su mayor encanto.

 

También la sociedad como los pantanos

Guarda sus nidos de reptiles,

Y al brotar la luz del entendimiento

Que rasga del mundo sus arcanos,

Quieren eclipsarla, y como flor de los pensiles,

Marchitar pretenden la flor del pensamiento.

 

Seres que empapan su alma en tiniebla,

Que hoyando virtudes, manchando cabezas seniles

No entreabren un cielo en su existencia.

Pero cuando la luz que a los mundos puebla

Fúlgida filtre en la guardia de éstos reptiles,

Florecerán los mustios rosales de la ciencia.

 


¿ DESDEÑO ?

 

¡ Poeta !, miráis un mundo color de rosa

Tras el prisma ideal de tu ensueño

Do tu alma vuela sutil y presurosa

Buscando vida impregnada de ventura.

¡ Oh poeta !, tu anhelo no desdeño,

Pero abandonad presto tu fútil empeño,

Porque cuán grande será tu amargura.

 

¡ Poeta de ilusión fecundo !

Que por buscar un laurel para tu frente

Pasáis errante por el mundo

Que mil delicias te dona.

¡ Oh poeta !, no lo miréis indiferente

Porque encontraréis para tu frente

De espinas no más la corona.



RECUERDO

 

En una mañana,

cuando la aurora

Los pétalos dora

De los rosales en flor;

 

Cuando las aves trinan

Co libre albedrío

Y cae el rocío

Cual lluvia de perlas;

 

¡ Ah !, en esa mañana

Llena de efluvios de rosa,

De perlas de indiana,

De luz y de trino,

Te encontré, ¡oh, mi diosa !,

Envuelta en gaza de lino.


 

ACRÓSTICOS PARA MIS HIJAS

CONSUELO, CARMEN Y GLORIA

 

Como cascada de grata armonía

Oyóse tu voz en el espacio vibrar;

Nardos y lirios te quieren brindar

Sus gratos efluvios que el aura perdía.

Un rayo fulgente de luna llena

Entre cárdenas nubes el cielo decora;

Lo puro que hoy, niña, tu alma enflora,

Ornará tu frente, si siempre eres buena.

Nació el 14 de enero de 1914.


 

Como mágico canto de bella sirena

Adormeces mi alma, matas mi pena,

Rocío divino que a mi espíritu ungió.

Me ensancha el alma vuestra inocente ternura;

En tí cifrada está mi grata ventura...

No mates la dicha que mi alma soñó !.

Nació el 26 de marzo de 1915.

 

Gobiernen, dichosas, con remos de plata

La nave, y que cruce el mar de la vida

Ovante del mundo; y cual luz difundida

Rompan la sombra que sobre el honor se dilata,

I surjan gloriosas porque en sus almas se anida

Admirada del mundo la virtud que aquilata.

Nació el 9 de mayo de 1918.


CREPÚSCULOS

 

El sol, rojo como una placa de bruñido metal,

Se va ocultando derramando su pálida luz;

Parece empapado en la sangre que derramó Jesús

Por redimir al hombre del poder infernal.

 

Y en la sombra que forma el espeso boscaje

Está una dama, esbelta con el rostro cubierto;

Parece un fantasma, parece algún muerto

Que de la tumba sale con nítido traje.

 

¿ Qué hace la dama ? ¿ contempla la puesta solar ?

Su pecho exhala profundo suspiro de amor,

Profundo suspiro de un profundo dolor,

Suspiro profundo que quiere hacia un alma volar.

¡Oh, los crepúsculos de la puesta solar!

¡Oh los crepúsculos del Sol de amor!.


TUS LABIOS

 

Embriaga, cual riquísima esencia de flor,

La sonrisa que surge de púdicos labios;

Le quita al alma sus hondos agravios

Y la inflama de dicha y de amor.

 

Labios que tienen tersura de rosas

Que la aurora con su lumbre coloran;

Labios que ríen, que cantan y oran

Porque no sienten el amargor de las cosas.

 

Labios que tienen la pureza de un lirio,

De lirio silvestre con blancura de cielo;

Labios que despiertan el místico anhelo

De besarlos sin pasión ni ardoroso delirio:

Como besa el aura en la floresta al lirio,

Como se besan los rayos de luz en el cielo.


PLEGARIA

 

¡Oh reina del mundo y de esa región vacía

Donde tienen su alcázar los dioses tutelares!,

Vengo a ofrecerte al pie de tus altares

Mi corazón y también el alma mía.

 

Tú eres para el alma la alegría;

Y la fuente de los dones celestiales

Que subyugan y matan las fieras infernales,

Venid a mí en la hora de mi agonía.

 

Tú que eres el crisol donde funde su luz el día;

Arca del Verbo; Madre del Nazareno;

Venid a mí que eternamente allí en tu seno

quiere descanzar en paz el alma mía.


ANHELO

 

¿ Eres Palomita

De castilla,

O tu almita

Sin mancilla

Se parece

A la azucena

Que embellece

A la Virgen Nazarena?

¿ Eres espuma

De los mares

O lirio que perfuma

A los dioses tutelares?.

¿ Eres mariposa de colores

Que retoza entre las flores?

¿ Eres estrella

Matutina,

O piedra que destella

Chispa diamantina,

O gota de rocío

En pétalo de rosa?

No: del pecho mío

Tú eres la diosa,

Y mi alma loca

Anhela, para sus embelesos,

Que seas sólo boca...

¡Para darte muchos besos!.


MI ENCANTO

Para mi hijo José Francisco

 

Así como la fragante rosa

Que ufana se ostenta en el vergel,

Si sobre ella se inclina la mariposa

Libando de su cáliz la dulce miel,

No resiste el beso que le da la aurora

En rayo de luz por la mañana,

Y al suave vaivén del aura se desflora

Y con sus pétalos los senderos engalana.

 

Así es para el hombre la ventura:

Flor que ufana germina en la conciencia

Y nos da a beber en su càliz la dulzura

Y embriaga nuestra vida con su esencia.

Pero si el destino extrae con terrible calma

De su cáliz la miel manchando su blancura,

Se desflora la bella ilusión del alma

Y va a embellecer la sepultura.

 

¡Oh, qué encanto que para mí la tumba encierra

Guardando un pedazo de mi alma desprendida!,

Único que podía llevar mi nombre sobre la tierra

Llenando de orgullo y de placer mi vida.


¡Oh, destino cruel!, tu cuchilla inexorable

Cortó mi ilusión apenas florecida

Y ya me embriagaba su esencia incomparable...

Y hoy está la tumba por ella embellecida.

 

¡Oh, destino, cruel destino!, qué incurable

Ha sido para mi pecho su profunda herida,

Y en un mar de pesares insondable

Has dejado a mi alma sumergida.


NO PODRÁS SER AMIGA

 

¡Oh ilusiones, queridas ilusiones!

Que el alma ansía placentera,

aunque sepa que al tornarte en decepciones

Cual bárbaro mordisco de pantera

Despedazados dejáis los corazones.

Si te formaron rosas de fragancias celestiales

Y te brindaron los corazones por vergeles,

Es para que seces sus ansias y sus males;

Pero tú, cruel, has cambiado tus papeles

Y hieres el alma con furias infernales.

 

¡Oh, yo querría odiarte, ilusiones bellas!;

Pero encariñada está contigo el alma mía,

Y aunque el mundo lance mis querellas

Quiero besar tu despótica cuchilla

Resplandeciente cual fúlgidas estrellas.

Y sé que no podrás ser nunca amiga

Porque cobras las alegrías en dolores con usura,

Porque cuando el alma delicias te mendiga,

Le apuras la copa de amargura,

Despedazas el pecho que te abriga.

 

Y en medio de mis hondas contorsiones

Cual reptil aplastarte yo quisiera,

Aunque aplaste también los corazones.

¡ Que cesen ya tus iras de pantera

Disfrazadas con el encanto de bellas ilusiones!.


JUVENTUD

 

¡ Oh, juventud, hermosa juventud!

La Patria de vosotros espera

Que saquéis del fango su bandera,

Que le tornéis su autonomía y su quietud.

 

La Patria, de vuestro pecho espera,

Que luchando con heroísmo y con porfía

Podrá lucir su bandera sin mancilla

Como el sol que en el cielo reverbera.

 

No dejéis que por mera negligencia

Nos den esos hombres males tan prolijos,

Porque serán mañana vuestros hijos

Los que maldecirán vuestra existencia.

 

¡ Luchad ! y enardecidos rugid como pantera

Y arrancadles el alma y los tendones

A esa turba de cínicos bribones

Que quieren pisotear nuestra bandera.


Llevad también entre tus garras preso

El corazón del que !Madre! hipócrita le llama,

Y por él, el pueblo torrente de lágrimas derrama

Y en su frente lleva la marca del esclavo impreso.

 

¡Oh juventud!, conjurad presto la tempestad

Que azota nuestra Patria tan querida;

Pones en sus aras vuestra hacienda, vuestra vida

Para que surja el sol de libertad.

 

Regad con la sangre de vuestras venas

Del terruño sus fértiles praderas,

Para que sonría eternas primaveras

Saturada de efluvios de azucenas.

 

Para que con regia majestad

Adornando con festones de nardos y de rosas,

Y al compás de las trompetas victoriosas,

El sol, el sacro sol de libertad.


TUS OJOS

Para mi esposa.

 

Cuando diriges hacia mí tus ojos

Llenos de amor y de ventura,

Rebosa mi pecho de ternura

Y me inclino a besar tus labios rojos.

 

Aunque tu mirar le quita la calma

A mi corazón que con pasión te acoge,

Pero en cambio en tu mirar recoge

Todas las perlas que brotáis del alma.

 

Noble soy porque noble eres;

En tu pecho guardo mi destino;

Si me envuelvo en luz al cruzar mi camino

Me la dan tus ojos porque tú me quieres.

 

Yo desearía que siempre tus bellos ojos

Me dieran su mirada siempre pura,

Para que sea eterna mi ventura,

Para que pueda besarte sin sonrojos.


 

Que tan sólo en mi alma enamorada

Brillen tus miradas siempre bellas,

como brillan en el cielo las estrellas,

Como brillan los rayos de alborada.

 

Y cuando contemplo tu fúlgida mirada,

Pienso, que Dios no escuchó mi suplicante anhelo,

De ver tus ojos en cara de mi Consuelo

O en la cara de mi Carmen tan amada.

 

Fecha de referencia: antes de 1918.


LA VERDADERA VIDA

(Para mis hijos)

 

Esta vida no es la verdadera vida

Para el que siente un alma inmortal,

Para el que lleva en su pecho encendida

La fe que nos dio nuestro Padre celestial.

 

La muerte es el cicerone de la otra vida;

Y aunque envuelta en su negro capúz,

Su mano nos brinda conmovida

Y nos lleva a presencia de Jesús.

 

Porque no somos míseros proscritos

De esa región azul como luzbel,

Donde el átomo más pequeño es infinito

Y lo amargo es más dulce que la miel.

 

Esa Gloria soñada de encantos llena,

Resplandeciente de lumbre sideral,

Donde la trompeta de los ángeles resuena

Más armoniosa que el trino del turpial;

 

Esa Gloria es al hombre prometida

por el Hombre-Dios crucificado,

Y no se obtiene con el alma empedernida

Ni empapada con el lodo del pecado.


 

La Gloria es todo nieve, es nardo,

Y su blancura destella lumbre refulgente,

Que es aurora como le llama el bardo

Cuando siente la luz sobre su frente.

 

El alma se convierte en luz cuando es pura;

Cuando es pura, exhala esencia como rosas;

Y entonces en la Gloria cifra su aventura

Y no en el curso finito de las cosas.

 

Cambiar esa ilusión del alma, tan hermosa,

Por las delicias que el mundano apura con alarde,

Es locura; esas delicias son como la rosa,

Lozana en la mañana y mustia por la tarde.

 

Sed buenos, al que sufre mitigad su amargura;

Proteged al desvalido; al que llora dadle tu Consuelo;

Esto es lo que el alma asegura:

La vida verdadera allá en el cielo.


¿ OLVIDA ?

 

Mi alma con fe y con creencia

Aspira tu amor como una esencia

Para que embrague feliz mi existencia.

Porque tus nobles sentimientos, tu alma,

Enajenan corazones, con placer y calma

Adorno tu camino con flores y con palma.

 

Porque eres virgen al convertirte en diosa;

Y tus palabras ingenuas y cariñosas

Son del alma, y son la joya más preciosa,

Con que se adorna la joven candorosa.

 

¡Ah, si no fuera por tu existir!

¿ Quién habría sentido tu corazón latir ?

¿ Quién pudiera enfático decir

La dicha del amor, la dicha del vivir ?.

 

Tu amor me hace muy feliz

Porque sé que no tendrás ningún desliz

Porque tu alma es pura como flor de lis.

Y la misma naturaleza entera

Se derrumbaría si Dios dijera

Que tus dones al olvido diera.

 

Guarda tú mi recuerdo en tu memoria

Para que hagamos nuestra vida transitoria

Un pálido reflejo de la Gloria.


DELIRIO

 

Párate un instante, monstruo, párate un instante.

¿ Porqué con tanto afán me precipitas al abismo ?

Con el ansia de destruir, te destruyes tú mismo

Y siempre tienes, monstruo, risueño tu semblante.

 

Calla, o te arranco ese tu péndulo sonoro.

Cada tic. tac, es un segundo que pierde mi existencia.

Quiero vivir, ¿oyes?, quiero vivir aunque hoye mi conciencia

Con todas las delicias que me proporciona el oro.

 

¡Ah, que se acerquen esas ninfas con labios rojos!,

Que se enagenen con sus miradas voluptuosas;

Quiero beber en sus labios las esencias de las rosas

Y todos los soles en la lumbre de sus ojos.

Que me abran sus brazos y me brinden su seno

Palpitante por el ansia de ternura y embelesos;

Quiero fundir mi alma en el fuego de sus besos,

Aunque sepa que con eso me condeno.

Calla; tu tic-tac ya tiene mi mente loca,

Déjame que tranquilo escuche las risas argentinas

De esas ninfas que se acercan, ¡Oh, ninfas divinas!

Dadme el ánfora de tu miel que me provoca.

¿ No me oyes?, Calla, te digo, yo lo quiero.

Pero... ja, ja, ja, ¿qué se hizo tu tic-tac sonoro?

¡Oh, que vengan esas ninfas!., las delicias, ¡Oh oro!

Ya es mío el mundo; vive Dios, que ya no muero.


SERENATA

 

 

Al pálido fulgor de las estrellas

Entono mi canción,

Y en mis trovas bellas

te envío mi corazón.

 

Recíbelo en tu alcoba donde duermes tranquila

Con amor y ternura,

Y que tu bella pupila

Derrame, al verle, ventura.

 

Y en cambio, niña hermosa, él te diera

Los gratos olores

Que guardan las flores

De la primavera.

La cascada de trinos

Armoniosos y suaves

Que entonan las aves

En los bosques andinos.

 

Y de la aurora

Su fúlgido rayo

Que en divino desmayo

La nieve colora.


Y una corona imperial

También daría

Con la gran pedrería

Del reino oriental.

Y la dulce ambrosía

Con muchos excesos

Le daría a tu boca,

Que a delicias provoca,

Con la miel de mis besos.

 

Pero ya se oculta la estrella

Y no puedo seguir la canción;

Recibe, ¡Oh niña Bella!

La triste querella

De mi corazón.


EN UN RETRATO

 

Isabel: recibe esta sombra mía

Que aunque pálida en sus colores

A tu mente llevará algún día

El triste recuerdo de mis amores.

 

Mírala: un iris de tristeza lleva en su frente,

Y la nube del color cubre su semblante,

No hay en sus ojos una mirada ardiente

Para abrazar a tu alma en ese instante.

 

Guárdala: es un recuerdo del que más te adora,

Símbolo del amor que en mi pecho atleta,

Fútil tributo de mi alma soñadora

De mi alma dolorida do tu imagen centellea.


A RUBÉN DARÍO

(En su muerte)

 

En las ciudades, pueblos y villa

Se oyen tristes ayes de inmortal dolor.

Natura no brinda su gran sinfonía,

Porque se han enlutado como el declinar del día,

El bosque, el lago y el volcán tronador.

¡ Oh, qué triste es la hora de la agonía,

Del atleta del verso, del gran trovador!.

 

El mundo solloza, mas del cielo se ven

Descender querubes cual una desfloración de rosa;

Y el Poeta oculta su cabeza armoniosa

Porque no quiere verlos, ni que le miren también;

Mas de pronto los mira con desplayada pupila,

Y con un gesto divino les entrega su alma tranquila,

Y ellos, victoriosos, se van a su místico edén.

 

Y un canto sonoro rompe la región sideral,

Es Darío que al frente del coro,

Con su bella trompeta de oro

Va entonando su marcha triunfal


A MI LESBIA

 

Que no me envías, dices con fingida calma,

Un beso porque han derramado tu tintero.

Para expresar los besos que me da tu alma

Busca por tinta la luz de algún lucero.

Que palomas te importunan a tí se te figura,

Ignorando que atraídos por tu luz y por tu aroma,

han descendido los querubes de la altura

Para arrullarte en forma de paloma.

Déjalos que lean tu carta que decora;

Que sean los divinos mensajeros de tu amor,

Que un beso yo te envío en cada aurora

Y en el céfiro, perfumado por la flor.

 

Mas temo que al verte tan bella, casta y pura

Te prodigen mil caricias, y con dulcísimo primor,

Te prendan en sus alas y te lleven a la altura

Como perla muy preciada para adorno del Señor.

Espanta las palomas, tengo celos de ellas,

Si no quieres que tu ausencia llore, Lesbia mía;

¿ Qué remedio en contemplarte, reina de las estrellas

Si no enjugas el llanto que empapa mi mejilla?

 

Yo querría eclipsar tu angelical hermosura

Para que cese mi angustia y mi temor;

De verte con los ángeles volar hacia la altura

Y Quedarme yo solito, muriéndome de amor.


EL PASTOR Y EL REPTIL

 

Sal del pantano, asqueroso reptil,

Y alza tu monstruosa cabeza si tienes poderío

Para ver si te bañan esas gotas de rocío

Que parece lloviznar entre las flores del pensil.

 

Pero no, creéis que tu hálito nauseabundo

Puede manchar las corolas de las flores,

Y no quieres veras deshojar mustias y sin colores

Como triste desplumaje de un ave moribundo.

No temas, sal del pantano, y es bueno

Que borres de la tierra tu venenosa huella,

Pero no tiembles al oír en el cielo el trueno,

Ni bajes la cabeza por temor a la centella.

Cuando oscurezca la tempestad el cielo

Y retumbe el trueno por el aire,

Alza tu cabeza con gentil donaire,

Y, como ángel, remonta el vuelo.

 

Pero no, tú obedeces al deber, y con paciencia

Bajas la cabeza mientras en el cielo brilla la alborada,

Es porque tienes tan negra la conciencia,

Que temes el mancharlo con tu mirada.

 

Porque, ¿ quién pensaría que, bajo esa cortina

donde brilla la aurora, azotara la brisa

El rostro en cuyos labios dejó Lucrecia su sonrisa,

O quién sabe si tal vez a la segunda Mesalina?.

 

 

MARCHA CACHISTA

 

 

Ya viene Emiliano,

Ya se oyen las claras trompetas de victorias

Que le dan las glorias

De un guerrero romano.

 

Y la Patria que llora

En su ausencia a raudales,

Prepara ya sus arcos triunfales;

El campo se enflora;

Se escucha el trino del dulce jilguero,

Y pasa el invicto guerrero

De proezas inmortales

Al compás de los toques marciales.

 

Ya viene dejando sus huellas

Pura y refulgente,

Y las castas doncellas

Cual querubes en coro

Le entonan un canto sonoro;

Y la fama le ciñe su frente

Con corona de diamantes engarzados en oro.


 

Ya viene, y el pueblo ansioso lo espera

Con júbilo hondo de fiesta.

La risa se escucha do quiera

Y la nota armoniosa de divina orquesta.

 

Y al pasar por los arcos triunfales lo vivan las bellas,

El hombre, el niño, la anciana,

Con eco sonoro, con voz sobrehumana;

Y se aprestan las damas con rosas tan puras cual ellas

Para adornar la frente

Del más valiente,

Del que mima la fama.


MI ENSUEÑO

 

¡Oh encantadora tranquilidad del hogar!

¡Oh risueña esperanza que cual rosa

Revienta al cálido beso de una esposa

Que tiene toda su alma para amar!

 

¡Oh inefable dicha la de contemplar la sonrisa

en los labios sonrosados de nuestros niños,

Y recibir el pago de nuestro afán en sus cariños

Aunque pasen por la vida muy aprisa.

 

Por eso siempre ha sido y será mi afán

Embriagarme tan sólo en tus aromas,

Formar mi hogar cual nido de palomas

Y ser feliz con los besos que me dan.

 

Yo miro los tesoros del mundo indiferente;

Desdeño los pergaminos que decora la nobleza,

Por mirar una sonrisa, por sentir una terneza,

Por tener un pecho amante dónde reclinar mi frente.


El que siente esta ventura, confesar le es preciso

Que la vida no es tan sólo un detestable yugo,

que a Dios, al crearnos con el hogar, le plugo

Darnos muestra de cómo es el Paraíso.

 

Por eso es mi dulce ensueño, mi delirio,

Acariciar la rubia cabeza de unos niños,

Tener una esposa que al brindarme sus cariños

Me muestre su alma como un lirio.


POR ESO

 

Aunque tu rostro, joven seductora,

No es del tipo ideal de la hermosura,

Allí se refleja tu conciencia pura

Como en las aguas cristalinas do fulgura

Sus rayos poéticos la aurora.

 

En él también la huella se divisa

De esas lágrimas que viertes en tus enojos,

Y que al posarse en tus labios rojos

Brillan entre tu angelical sonrisa

Por el reflejo de tus luminosos ojos.

 

Y yo, aunque con el corazón deshecho

Enjugué las lágrimas de tu llanto,

Mitigué con mis caricias tu quebranto,

Y al comprender, mi bien, que te amaba tanto,

Me diste un asilo dentro de tu pecho.


ANSIAS

(Para José T. Olivares)

 

Siente mi alma ansias, Olivares,

Ansias hondas, ansias verdaderas

De escuchar tus sublimes cantares

A la sombra de verdes palmeras.

 

Dicen que de la bella Nicaragua

Eres el más sonoro cantor,

Que la idea más sublime se fragua

En ése tu cerebro inventor.

 

Que eres el cóndor que triunfante subes

De los enmarañados bosques andinos,

Que tienes tu nido en las nubes,

Que son tus cantares divinos.

 

Que a veces eres albo cisne que flota,

En el agua tranquila de los lagos,

O torrente impetuoso que brota

Del peñasco haciendo terribles estragos.

 

Yo no sé, pero en la espesa neblina

Que cubre en los Andes a los altos pinares,

Se oyen trinos de arpa argentina

Y dicen que son tus cantos, Olivares.


Dicen que asemejas a los bellos turpiales

Que dulcemente trinan en la verde pradera,

Que son tus frases miel de ricos panales

O fragancias de lujuriante primavera.

 

Que tu fama cruza a regiones polares

Llenando el espacio de dulce armonía,

Y es por eso que mi alma ansía, Olivares,

Oír una estrofa de tu divina poesía.
LAZO DE AMOR

(Acrósticos)

 

Jovial mi espíritu Al contemplarte, bella.

Un beso en tus Rojos labios deposito.

Acaricia mi existencia Tu mirada que destella

tidos reflejos que Un ángel necesita.

Y la fragancia de Rosas que guardas en tu pecho

Te eleva hasta el Olympo, cual diosa tutelar.

Abrigo esperanza de Mirarte dentro de mi lecho

Mirándote dormir y A mis besos despertar,

Al sentirte acariciada Y rodeada de ventura,

Teniendo mis regazos O mi seno por almohada.

Un beso delirante, Rebosando de ternura,

Salido de tu pecho Guarnecido de blancura

Junte nuestras almas Armonizando la jornada.

 

 

Junita Matus Jirón Arturo Mayorga Huembes.


DESPEDIDA

 

Siento allá en el fondo del alma

Un inmenso placer porque al fin de dejo,

Porque me es grato estar muy lejos

Del templo donde no hay palma.

No soy yo, sino mi conciencia

La que me grita, y al gritarme con llanto,

Háceme comprender que aunque te ame tanto

Esquivarme debo, mujer, de tu presencia.

 

Porque no tienen ensueños los encantos juveniles

Que ennoblecen el alma y endulzan nuestra vida.

Solo guardas en tu pecho y en tu alma envilecida

Cual pútridos pantanos millares de reptiles.

 

Pero, no lo niego, un tiempo grande fuiste

Y guardé en mi pecho tu amistad como tesoro.

Hoy lo arrojo porque quema, como a tí el decoro

Que en un tiempo grandiosa te volviste.


Entonces, cual capullo que al despertar la aurora

Abre su cáliz, embriagabas al mundo con tu aroma;

Adormecían el alma tus arrullos de paloma,

Cegaban los destellos de tu belleza tentadora.

 

Hoy, se han marchitado las flores de tu vergel;

Ya no alumbra como aurora tu conciencia impura,

Sumergiéndote en el caos, en su negrura,

Luces la llama diabólica de luzbel.


HONOR AL MÉRITO

 

El que ha besado los pies del tirano,

El que ha uncido nuestras cabezas al yugo,

El que ha sido un estoico verdugo,

¿ Podrá, acaso, ser un buen soberano ?

 

¿ Por ventura podrá por la Patria velar

Y darnos luz de honor y civismo,

El que supo con heroico cinismo

Por ambición deshonrar su hogar ?

 

¿ El que ha sido un famoso alcahuete

Sabe acaso lo que es el honor ?

¿ Tendrán sus secuaces suficiente valor

De obsequiarle flores, bombas o cohete ?

 

Rindamos homenaje al heroico Emiliano

Que supo con su espada derrocar al tirano

Que oprimía nuestra Patria querida.

Merece homenaje porque no tiene en la vida

Un recuerdo que torne su frente sombría

Como se pone la frente de Iria

Cuando el pueblo le grita: ¡ Homicida ! [1]

 


Tú no tienes, ¡ Oh noble Emiliano !

El cinismo de deshonra a tu mujer

Por ambición de conservar un poder,

Tú tienes un pueblo que es soberano;

 

Que tiene en tí sus esperanzas fijas,

Y en sus hombros al poder te quiere llevar

Porque sabe que tendrán nuestras hijas,

Un valiente defensor del hogar.

 


MI FE

 

No me atormenta el pensar que la muerte

Tal vez muy pronto cortará tu vida;

Tengo fe en Dios y siempre he de verte

Como una estrella en mis cielos encendida.

 

No me atormenta el pensar que en la fosa

Por siempre encerrarán tu cuerpo inerte y frío,

La fe que abriga mi alma es tan hermosa

Que siempre sentiré tu pecho junto al mío.

 

Por eso no me importa que se nuble tu mirada

Y se cierren tus labios, de mis caricias pordioseros,

Siempre sentirá tus besos mi alma enamorada

Y verá tus ojos resplandecer como luceros.

 

Deja que a tu cuerpo lo devoren los gusanos miles

Mientras tu alma impoluta hacia el cielo sube,

La materia es para el que tiene instinto de reptiles

Y el ensueño para el que tiene alma de querube.


AL MAESTRO

 

Maestro: esta juventud que crece

En este hemisferio de sombra que envilece,

Ansía la luz que en tu mente resplandece.

 

En sus ávidos cerebros tu idea se cristaliza;

Y en el risueño porvenir que en ellos se divisa

Se ve la resplandeciente gloria que os inmortaliza.

 

Es muy árdua, maestro, y escabrosa la tarea

De arrancar la sombra que el cerebro bastardea

Para hacer surgir fúlgida la idea;

Para despertar en esas almas infantiles

El mundo de armonía que pueblan los atriles

Y las imágenes bellas que engrandecen los buriles.

 

Pero en abono a tus labores austeros,

Los hombres tejen para tus sienes, placenteros,

Una guirnalda de Soles y de Luceros.


ACRÓSTICO

 

P ermitidme, maestra querida,

I r a colocar en tu frente de armiño

L a flor que simboliza mi cariño,

A l darte hoy mi triste despedida.

R osas fragantes de tus pensiles,

 

L uz preciosa de tu mente desprendida,

O rnan nuestras almas juveniles.

P ero en cambio poner querría en tu frente,

E mblema de mi alma que no te olvida,

Z afiros y diamantes traídos de Oriente.


SONETO

(Para mis hijas)

 

La virtud de la esposa honrada

Es flor sin par en esta vida;

Es flor, que de los cielos desprendida,

Tiene a sus sienes circundada.

 

Virtud divina, fragante, pura,

Que las hace surgir como palmera;

Es para el mundo sol que reverbera,

Es para el hogar copa de ventura.

 

Bendita la mujer que se acoge a ella

Y por siempre la luce con eterna frescura,

En su frente reluciente y bella.

 

Esa mujer, en este valle de amargura,

Es copa rebosada de celestial ventura,

Es meteoro que deja refulgente huella.


SONETO

(Para Carlos A. Zeledón)

 

Mirando en Carlos Antemo Zeledón

La exquisitéz que revela su cultura

Y los actos de la vida en que perdura,

Encontramos la lamentable contradicción.

 

Yo miro, tras los negros borrones de su vida,

Un alma que soñando con lo bello sube,

Cual ave altiva, para buscar entre la nube

De nácar y oro la ilusión querida;

 

Yo miro un corazón de ternuras lleno

Palpitando ansioso por la dicha y la ventura,

Pero el oleaje irresistible de la desventura

 

Lo arroja cadáver sobre el cieno.

Hombre inteligente, generoso y bueno,

¡Que Dios alumbre su senda oscura!.



 

Continuará...



[1] Cuando subió Madriz, el pueblo le gritó: ¡asesino, asesino!.

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