LOS PIONEROS

 

1.0 LAS OBRAS MARÍTIMAS QUE CONSTRUÍA EL PAÍS ESTRUCTURADO “GALLEGO” PRERROMANO.

 

La existencia de un país estructurado prerromano que ocupaba el norte y la mitad occidental de la Península Ibérica antes de las Guerras Kántabras, denunciada por:

 

        El Timeo y el Kritias de Platón.

 

        La Geografía de Estrabón, y su Ora Marítimacuya autoría trató de arrebatarle siglos más tarde el Procónsul Avieno, como se puede comprobar en el Capítulo 5 de nuestra web.

 

        La Guerra de las Galias de Julio César.

 

        El Adversum Paganos de Paulo Orosio.

 

        La Historia de Heródoto,

 

debería poder verificarse por medio de los restos de su cultura material que hayan sobrevivido a la destrucción sistemática que contra ella efectuó el Imperio Romano, tras la ocupación de sus territorios.

 

– Pero, ¿dónde buscar, porque las investigaciones arqueológicas cuestan mucho dinero?

 

Para un primer trabajo de campo –y pensando en un coste bajo–, las pruebas más fáciles de encontrar para verificar su existencia deberían ser las obras marítimas portuarias que el país “gallego” prerromano­ habría construido; porque, según las obras clásicas citadas,  ese país era una poderosa Talasocracia en la época prerromana. Además, como los puertos daban servicio a sus ciudades marítimas, pronto encontrarían sitio por donde empezar con sus piquetas los arqueólogos, para sacar a la luz las ciudades de la Talasocracia “gallega” prerromana.

 

Como las obras marítimas son prácticamente imposibles de destruir, y de grandísima duración ­–si bien es verdad que Roma ocultó algunas a la posteridad por medio de rellenos, como denuncian las obras clásicas­–, existe una gran probabilidad de que se hayan conservado hasta el presente las obras marítimas de los “gallegos” prerromanos, y que sea relativamente fácil efectuar su localización.

 

Y, desde luego, todas la costas y rías gallegas abundan en obras marítimas prerromanas; pero las más fáciles de descubrir, por su obviedad, han sido las escolleras de los puertos prerromanos de Bar-es y Bur-ela.

 

 

2.0   EL PUERTO PRERROMANO DE BAR-es.

 

El primer investigador que se dio cuenta de que la escollera del Puerto de Bar-es fue construida en tiempos prerromanos; y que, además, pudo comprobar que su construcción se llevó a cabo muchos siglos antes de la existencia del Imperio Romano, en las Excavaciones Oficiales que dirigió en los años 1.930, 1.931 y 1.932; fue el arqueólogo y catedrático de la Real Academia de la Historia, D. Federico G. Maciñeira y Pardo de Lama (1.870 – 1.943).

 

También descubrió el historiador la ciudad gallega prerromana a la que daba servicio el puerto de Bar-es.

 

Tal y como nos transmitió el historiador y arqueólogo D. Fermín Bouza-Brey en el “popurrí(1), las Memorias de las Excavaciones citadas –las cuales, como es lógico, no se ciñeron única y exclusivamente a la zona del puerto de Bar-es– contienen la información de que una parte de la ciudad prerromana, al menos, estaba ubicada en la zona baresa de A Condomiña, llanura que desemboca en la punta del Cabo de la Estaca de Bar-es.

 

 

2.1 ¿Cómo diseñaron los “gallegos” prerromanos la escollera del Puerto de Bar-es.?

 

D. Federico G. Maciñeira conoció la escollera de Bar-es con anterioridad a las obras de reparación que el Estado español realizó en ella entre 1.898 y 1.900.

 

Antes de estas obras, como se puede ver en el plano adjunto preparado por el arqueólogo, la escollera conservaba una forma más parecida a su diseño original, aunque en esa época ya estaba bastante afectada por los embates del mar a lo largo de miles de años, razón que ocasionó la decisión de proceder a su reparación.

 

En los últimos años del siglo XIX se veía más claramente que el trazado de la escollera seguía una línea poligonal, la cual constaba de cuatro tramos de 95, 80, 25 y 100 metros, respectivamente, contando desde tierra firme, siendo la totalidad de su longitud de 300 metros.

 

Estimaba D. Federico G. Maciñeira que cuando los “gallegos” prerromanos finalizaron la construcción de la escollera, la sección típica de la misma era de forma triangular, y habría tenido unos 30-40 m de ancho en la base y más de 8 m de altura, contando desde el nivel de la bajamar máxima hasta el vértice superior. Se trata, por lo tanto, de una escollera del tipo de claraboya, un diseño de los más apropiados para amortiguar los impactos del oleaje.

 

Según el arqueólogo, antes de las obras de 1.898 la sección típica de la escollera conservaba la forma triangular, pero, debido a la acción del mar, tenía una base de unos 60 metros y una altura de unos 8 metros, contando desde el nivel de la bajamar máxima hasta el vértice superior.

 

Con motivo de las citadas obras de reparación, se rebajó el vértice superior, con el fin de crear una especie de camino por la parte alta de la escollera en toda su longitud.

 

 

2.2 La técnica empleada por los “gallegos” prerromanos para la construcción de la escollera del Puerto de Bar-es.

 

Los “gallegos” prerromanos construyeron la escollera de Bar-es a base de recolectar, transportar y colocar –de modo planificado– muchas decenas de miles de piedras ciclópeas esferoidales de diorita, material obtenido en la zona.

 

La técnica con que fue construida la escollera de Bar-es revela la pericia y experiencia de los “gallegos” prerromanos en la construcción de este tipo de obras marítimas:

 

Al igual que se hace en la actualidad, colocaron en la parte inferior externa y en el morro de la escollera las rocas ciclópeas de mayor volumen –algunas pesan unas siete (7) toneladas; mientras en el lado que da a la dársena, excluido el morro, se colocaron rocas de menor peso, debido a que el mar está más tranquilo en el interior de la dársena.

 

 

2.3 El alcance del trabajo realizado por los “gallegos” prerromanos para la construcción de la escollera del Puerto de Bar-es.

 

Basándose en las dimensiones citadas, calculaba D. Federico G. Maciñeira que los “gallegos” prerromanos habían depositado unos 50.000 m3 de piedras ciclópeas esferoidales de diorita para la construcción de la escollera.

 

Este cálculo, teniendo en cuenta las dimensiones que estima el historiador para la escollera, y que el ángulo de talud natural para la escollera es de unos 38º, lo damos por válido para darse una idea bastante aproximada del alcance del trabajo realizado por los “gallegos” prerromanos.

 

Teniendo en cuenta que el peso específico de la diorita es de unas 2,8 Ton/m3, lo anterior implica que los “gallegos” prerromanos recolectaron, transportaron, y colocaron –de modo planificado, repetimos– unas ciento cuarenta mil (140.000) Toneladas de piedras ciclópeas para la construcción de la escollera de Bar-es.

 

 

3.0 La escollera del Puerto prerromano de Bur-ela.

 

No es Bar-es el único puerto de abrigo prerromano que se conserva en el norte de Galicia, creado a base de construir una escollera ciclópea. También en Bur-ela existe un puerto de abrigo prerromano protegido por otra escollera ciclópea. Esta escollera, debido a la acción de las aguas del Mar Cantábrico durante miles de años, ha generado la actual Playa de Marosa, el gran atractivo turístico del pueblo de Burela.

 

 

 

 

 

 

 

 

Este rompeolas también se trata de una escollera del tipo de claraboya. En esta escollera, las piedras ciclópeas no son esferoidales, como en el caso de las de la escollera de Bares, sino que han sido utilizadas para la construcción de la escollera  rocas ciclópeas obtenidas en canteras de la zona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El peso medio que estimamos para las piedras ciclópeas que constituyen la parte visible de la escollera, no es inferior a las tres (3) toneladas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El trazado de esta escollera es rectilíneo, siendo su longitud de unos 100 metros. Estimamos que han sido empleadas en su construcción unas cuarenta mil (40.000) toneladas de piedras ciclópeas. Un coste estimado a día de hoy para la construcción de esta escollera rondaría los veinte millones (20.000.000) de euros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.0   Conclusiones se derivan de la existencia de los Puertos prerromanos de Bar-es y Bur-ela.

 

En una primera aproximación, la mera existencia de los Puertos prerromanos de Bar-es y Bur-ela descalifica la historia aceptada hoy en día para el norte y la mitad occidental de la Península Ibérica en la época prerromana. Pone en el más absoluto descrédito la descripción histórica de que el noroeste de la Península Ibérica estaba habitado por pueblos que vivían en castros, en un estado de alta barbarie, con anterioridad a la conquista romana.

 

Considerando que hoy en día harían falta unos sesenta millones (60.000.000) de euros para pagar la ingeniería, los materiales, la logística, los medios técnicos, y la mano de obra necesaria para la construcción del Puerto prerromano de Bar-es; y unos veinte millones (20.000.000) de euros para el de Bur-ela, no hace falta disfrutar de una gran cultura para darse cuenta, de modo inmediato, de que fue muchísimo mayor el esfuerzo económico y humano de los “gallegos” prerromanos para llevar a cabo la construcción de estas escolleras en un plazo razonable, teniendo en cuenta que no disponían de unos medios técnicos tan poderosos como los que tenemos hoy en día para acometer una obras de esta dimensión.

 

Y es que, señoras y señores, SÓLO UN PAÍS ESTRUCTURADO TIENE LA CAPACIDAD DE CONSTRUIR OBRAS PÚBLICAS DE LA CATEGORÍA DE LAS ESCOLLERAS DE BARES Y BURELA.

 

O sea, que muchos siglos antes de la existencia del Imperio Romano, ya existía en el noroeste de la península ibérica un país estructurado, el cual, disponiendo del capital, la ingeniería, la logística, y los medios técnicos y humanos necesarios, construyó en Bar-es y Bur-ela unas escolleras de abrigo que tendrían un valor actual conjunto de unos ochenta millones (80.000.000) de euros.

 

Pero claro, ¿para qué construyó puertos de abrigo en Bar-es y Bur-ela el país estructurado gallego prerromano?

 

Evidente: para resguardar sus flotas mercantes y sus flotas de guerra de los temporales del Mar Cantábrico. Como corresponde a un país estructurado contemporáneo del Imperio Romano.

 

– Ja, ja, ja, los barcos de cuero que menciona el Procónsul Avieno en la Ora Marítima.

– No, querido amigo, flotas compuestas por buques de gran tonelaje para la época, cuya existencia testimonia Julio César en el Libro III de su Guerra de las Galias.

 

Y, como no podría ser de otro modo, pues estamos hablando de un país estructurado, hay muchas más obras marítimas prerromanas en las costas y rías de Galicia.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

(1) BARES. Puerto Hispánico de la Primitiva Navegación Occidental, CSIC-Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos. Santiago de Compostela, 1.947.

 

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