5. EL PROCÓNSUL AVIENO, CENSOR ROMANO DEL SIGLO IV d.C., RESCATA DEL DEPÓSITO; CENSURA; Y PUBLICA COMO SUYA, LA ORA MARÍTIMA, UNA OBRA DEL FILÓSOFO ESTRABÓN QUE EL IMPERIO ROMANO MANTIENE SECUESTRADA DESDE EL SIGLO I a.C..

La Ora Marítima tradicionalmente ha sido considerada como una obra enigmática de muy difícil comprensión. A lo largo de la Historia, numerosos investigadores han intentado encontrar en ella información prerromana sobre las Costas Atlánticas de Europa y de la Península Ibérica. Pero, en general, sus conclusiones son muy dispares.

Para nuestra lectura de la Ora Marítima nos hemos basado en los trabajos de varios investigadores(1)(2)(3)(4)(5), donde hemos encontrado todo tipo de conclusiones. El rango va desde los que hacen enormes esfuerzos de erudición para la localización de los lugares y pueblos que se mencionan en la Ora Marítima(1), a otros que tratan de interpretarla desde un enfoque basado en la Mitología(5).

De modo general, siempre que hemos encontrado datos de posible interés, o divergencias entre autores, hemos hecho verificaciones y tomado decisiones de interpretación, tras haber procedido a comparar los textos base entre sí; y éstos con los textos de la Editio Princeps de la Ora Marítima, publicada en Venecia en 1.488.

De nuestra lectura de la Ora Marítima basada en la posibilidad de que sus textos fueron censurados por el Imperio Romano, no sólo hemos confirmado nuestra sospecha, sino que también hemos concluido quiénes fueron el Censor Romano y su Autor.

Han sido tantos los paralelismos que hemos encontrado entre la Ora Marítima y la Geografía del filósofo Estrabón, que consideramos seguro que Estrabón es también el Autor de la Ora Marítima. Esto deja al descubierto las manipulaciones de su prepotente Censor Romano, el Procónsul Avieno, ahora además plagiario confeso.

También hemos encontrado que el indomable Estrabón probablemente acabó mal sus días. En consecuencia, todas sus obras fueron secuestradas o destruidas. En el prólogo de la Ora Marítima él mismo sugiere que está en prisión –o en situación de arresto domiciliario, al menos– cuando la escribe, porque tiene mucho "tiempo disponible", ver comentario (2).

Pero claro, nosotros no sabíamos nada de esto cuando comenzamos a leer la Ora Marítima...

 

AVISO A LOS NAVEGANTES:

Debido a la diversidad de autores presentes en la Ora Marítima, utilizaremos como base para nuestros comentarios el método de emplear diferentes colores de letra para los distintos autores de los textos de la obra (imitando, en cierto modo, al sistema adoptado en las ediciones de Schulten y Murphy).

También pondremos en letra negrita, entrecomilladas, las informaciones sugeridas por el Autor tanto para las descripciones histórico-geográficas, como para la situación de férrea Censura Política que se vive en el Imperio Romano de su tiempo. Igualmente lo haremos con los textos que proporcionan información histórico-geográfica cuya divulgación está prohibida.

Por lo tanto, en nuestra lectura de la Ora Marítima usaremos el siguiente criterio:

Letra normal en color azul:

Periplos, tomados por el Autor de varios autores prerromanos desconocidos. En el tiempo del Autor, las obras de estos autores están prohibidas en el Imperio Romano. En la Ora Marítima son designados como "los antiguos".

Letra normal en color rojo:

Textos del Autor que compuso la Ora Marítima.

[...] = Omisiones deliberadas –autocensura– que hace el Autor cuando incorpora textos de los Periplos de "los antiguos" a la Ora Marítima. El Autor siempre sustituye los textos comprometedores de "los antiguos" por textos propios. Hace esto con la intención de burlar la Censura del Imperio Romano.

Letra normal en color negro:

El Autor introduce datos de autores prerromanos conocidos. Las obras de estos autores todavía no han sido prohibidas por el Imperio Romano en el momento en que se escribe la Ora Marítima.

[Letra negrita itálica en color verde entre corchetes]:

Interpolaciones del Procónsul Avieno, Censor Romano.

[...] = Amputaciones del Procónsul Avieno a los textos de la Ora Marítima.

 

5.1    Preámbulo Del Autor De La Ora Marítima.

El recuerdo de tu "frecuente petición", Probo, hecha de alma y corazón, "para que la situación del Mar Táurico" "pudiese ser conocida" "con cierta seguridad", "incluso" "por aquellos" "a los que" "los más remotos lugares de la tierra" "mantienen apartados", me llevó a emprender de buen grado este trabajo, para dar, con este poema, notoriedad a tu deseo.

(1) Mar Táurico es el nombre prerromano del Mar Negro. El Imperio Romano cambió el topónimo a Mar Euxino –Ponto Euxino–, según denuncia Estrabón, Geografía [...]. El Autor de la Ora Marítima quiere conservar para la posteridad el topónimo prerromano con el fin de que no sea olvidado, "incluso" por los habitantes del, como veremos, "remoto" Occidente Europeo.

Pensé que no sería tolerable, "con tiempo disponible", dejar de someter a tu pensamiento la imagen de "esa" "región" que "en páginas antiguas" y "en la más solitaria lectura" conocí a lo largo de toda mi vida. 

(2) El Autor sugiere en el verso 11, por vez primera, que utilizará "fuentes antiguas" "que sólo pueden leerse ocultamente" (uetustis paginissecretiore lectione) para la composición de la Ora Marítima. Nos lo recordará más adelante en los versos 17 (ueterum abdita); 22 (secreta rerum); y 23 (profundo).

El Autor resalta intencionadamente que las fuentes en las que se basará –y cuya lectura sólo puede hacerse en secreto– son prerromanas. Con ello nos está sugiriendo de forma implícita:

· Que la información que nos disponemos a leer es fidedigna.

En el tiempo del Autor ya no se puede encontrar información fiable sobre el Occidente Europeo en las obras histórico-geográficas censuradas que circulan por el Imperio Romano. Por eso recurrirá a "fuentes prerromanas prohibidas", las cuales han sido escamoteadas a la acción de la Censura del Imperio, para la composición de la Ora Marítima.

· Que las costas atlánticas europeas ya eran bien conocidas con anterioridad a la existencia del Imperio Romano.

No es cierto, por lo tanto, que las costas atlánticas de Europa sólo fueron conocidas por los países mediterráneos de la Antigüedad tras la conquista de esos territorios por el Imperio Romano. Como nos mostrará el Autor en la Ora Marítima, muchos siglos antes de que existiera el Imperio Romano ya se conocían perfectamente las costas e islas de la Europa Occidental. Y ya estaban en el dominio público de los países mediterráneos, las duraciones de las etapas de navegación entre sus puertos.

Los versos 42 y siguientes, mencionan algunas de las fuentes prerromanas utilizadas por el Autor. Sin embargo, las fuentes principales son varios autores prerromanos que no cita por sus nombres. Sólo alude a ellos denominándolos "los antiguos".

La única razón posible para comprender la conducta del Autor, es que está prohibido –y penado con graves condenas– divulgar los nombres y las obras de "los antiguos" en el Imperio Romano. Son autores malditos cuyas obras han sido condenadas a la destrucción. Seguramente, se trata de autores naturales de países de la Europa Occidental, aunque, "oficialmente" –según la política del Imperio Romano, y la información que se ha difundido hasta hoy en las Facultades de Historia–, en los tiempos prerromanos solamente vivían salvajes bárbaros en el Occidente Europeo.

Pero, razonemos,

¿Porqué Avieno, dos veces Procónsul del Imperio Romano –parece que lo fue en la Acaya y en la Bética–, reconocido defensor de la religión y los antiguos valores romanos –el Fascismo más puro y duro–, querría transgredir una prohibición política del Imperio?

¿Se puede imaginar alguien que en la España de la Dictadura del General Franco, hubiera sido posible que el Capitán General de una Región Militar –por él nombrado– se dedicara a divulgar información prohibida, contraria a la ideología del Régimen?

Entonces, ¿porqué un Procónsul del Imperio Romano habría de cometer delito de traición, dedicándose a propagar información prohibida, contraria a la ideología del Imperio?

Sin duda alguna, el Procónsul Avieno fue una autoridad de lealtad irreprochable al Imperio Romano. Siempre actuó de acuerdo con la ideología del Imperio. Siempre hizo acatar con rigor, durante toda su trayectoria político-militar, las leyes vigentes en el Imperio. Por ello, es muy posible que, actuando con absoluta prepotencia, se haya apropiado de la obra secuestrada de otro Autor; y que, tras haber amputado e interpolado sus textos, de acuerdo con las directrices políticas del Imperio, haya publicado el trabajo como propio.

Recapitulemos nuestra hipótesis de trabajo:

En el período 29-25 a.C., aproximadamente, el "divino" Augusto da la orden de borrar de la Historia un Imperio Atlántico enemigo de Roma, al que odia profundamente. Un Imperio que todavía se mantendrá en pie muchas décadas después de su muerte, tras siglos de guerra sin cuartel con Roma. Hasta estas fechas, Roma ha conquistado parte de los territorios continentales de ese Imperio Atlántico, pero los restantes, junto con los insulares, continúan siendo sus mortales enemigos en una guerra interminable.

Augusto emite un decreto que ordena que se reescriban la Historia y la Geografía del Orbe, sin mencionar la existencia del Imperio Atlántico. Esto conlleva la eliminación; la tergiversación; o el cambio de ubicación, de muchos topónimos famosos de la Europa Occidental. La orden afecta incluso a topónimos ubicados en territorios del Imperio Atlántico que todavía no han sido conquistados por Roma.

La acción censoria originada por el decreto, afectará paulatinamente a todas las obras de Geografía e Historia que circulan por el Imperio en tiempos de Augusto. Nosotros haremos referencia a este decreto llamándole, al estilo contemporáneo, el "decretazo".

Los efectos del "decretazo" causan verdadero escándalo entre los intelectuales de la época. La historia, la geografía y la toponimia de la Europa Occidental ya eran perfectamente conocidas muchos siglos antes de la existencia del Imperio Romano. El "decretazo" provoca la reacción de muchos intelectuales no romanos que militan en movimientos políticos de Resistencia contra el Imperio, quienes se oponen a esa orden demencial. Estrabón fue uno de los activistas de la Resistencia, y opositor al "decretazo". El Autor de la Ora Marítima es también miembro de la Resistencia.

En la época del Procónsul Avieno –Siglo IV d.C.– el Imperio Romano está ya en su ocaso, pero todavía continúa vigente el "decretazo". El Procónsul, en su papel de autoridad del Imperio Romano, pretende aportar su granito de arena en la justificación de la absurda –para la época– Geografía Oficial del Imperio. Se dispone a manipular los textos de la Ora Marítima, una obra que la Censura del Imperio mantiene secuestrada desde hace varios siglos, y que fue compuesta por un Autor desconocido para nosotros por ahora. Pretende tergiversar la información histórico-geográfica que contiene, de acuerdo con las directrices políticas del "divino" Augusto.

Sin embargo, el Procónsul no sabe que acabará tragándose una caramelo envenenado, porque el Autor de la Ora Marítima es un maestro en Retórica. El Procónsul intenta censurar una obra que fue escrita con la intención de que no se olvide al Imperio Atlántico enemigo de Roma. Los textos de la Ora Marítima, que han sido preparados para burlar la Censura romana siglos antes del tiempo del Procónsul, son muy difíciles de manipular sin que se note.

Pero, para nuestro asombro, el Procónsul Avieno dueño y Censor de la Ora Marítima se siente tan prepotente que comienza su trabajo tirándose un farol. Permite que en los textos del poema se pueda seguir leyendo que han sido compuestos utilizando datos de "prohibidos autores prerromanos", lo cual está en contradicción con su alto rango en el Imperio Romano.

¡El Procónsul quiere que los lectores de la Ora Marítima piensen que es totalmente fiable la censurada información que encontrarán en sus textos!

En un principio, la maquinación del Procónsul se puede considerar incluso ingeniosa. De hecho, ha funcionado hasta el presente. Pero, no se da cuenta de lo que conlleva lanzar la idea de que las fuentes de la Ora Marítima son "antiguos textos prohibidos":

Esta idea nos permite inferir que:

·    El ardid del Procónsul Avieno está dirigido contra un público intelectual del Siglo IV d.C., conocedor de que en el Imperio Romano hay una enorme cantidad de autores anteriores o contemporáneos de Augusto, cuyas obras de historia y geografía han sido destruidas, secuestradas, o censuradas. Estas obras sólo pueden ser leídas en la clandestinidad, corriendo grave peligro, en ejemplares que se han salvado de la acción de la Censura. Se sabe que están en esa situación incluso obras de prestigiosos autores romanos anteriores a Augusto.

·    Dada la época tardía del Imperio Romano en que vivió el Procónsul Avieno, éste reconoce implícitamente que el Imperio Romano tuvo Resistencia, intelectual al menos, durante toda su existencia. Esto es fácil de suponer, aplicando el sentido común, pero se convierte en verdad irrefutable si lo reconoce uno de los protagonistas de la historia de la época.

·    Probablemente, a mediados del Siglo IV d.C., hay ya una gran contestación político-social en todos los países dominados por el Imperio Romano.

Por medio de esta astucia, el Procónsul espera que la manipulada toponimia de esta Geografía sea fácilmente aceptada, incluso por los enemigos políticos del Imperio Romano.

En consecuencia, según nuestra interpretación, los textos originales del poema, incluyendo el Preámbulo, no son obra del Procónsul Avieno.

El Autor no es romano, a la vista de cómo se expresará cuando hable del historiador romano Salustio. Tal vez es natural de algún país ocupado del Mediterráneo Oriental.

Es seguro que el Autor escribió la Ora Marítima en lengua griega. Se tiene que conformar dando los significados de gran cantidad de topónimos prerromanos de la Europa Occidental traducidos al griego, debido a que no puede escribirlos en lengua autóctona. El mismo problema que tuvo el interpolador griego del Timeo y del Kritias, como hemos visto.

Cuando el Autor sugiere que tiene "tiempo disponible", tal vez está indicando, eufemísticamente, que está en situación de prisión –o de arresto domiciliario, al menos.

El Procónsul Avieno traduce la Ora Marítima al latín –o, tal vez, dirige la traducción– al tiempo que trata de hacer, disimuladamente, las amputaciones e interpolaciones en los textos del Autor, de acuerdo con las directrices de la Censura. El Procónsul Avieno es el Censor Romano, lo que coincide con su perfil de autoridad de elevado rango en el Imperio cuyo patriotismo no se puede poner en duda.

Desde ahora nos referiremos a él por su rango, para colocarlo en el sitio que le corresponde. También, continuaremos escribiendo "el Autor", para referirnos a la desconocida persona que compuso la Ora Marítima.

En cualquier caso, la Ora Marítima fue compuesta con posterioridad al "decretazo" de Augusto. Según se expresará el Autor en los próximos versos, el "decretazo" ya llevaba un tiempo en vigor cuando realizó su trabajo.

De hecho, negar a otro lo que no cuesta gasto alguno, lo considero grosero y cruel. A esto asocio el hecho de que tú mismo, para mí, ocupas el lugar de hijo por el amor y por el vínculo de la sangre.

Eso, sin embargo, "no sería suficiente" "en caso de que no supiese" que "las obras" "secretas" de "los antiguos" "siempre las has apurado con garganta sedienta". De "mente abierta" y "capaz de comprender", "ocupa tu corazón una continua sed por tales materias"; "más que los otros", "prestas atención a lo que te dicen".

Por eso, sin eficacia, ¿habría yo de derramar "los secretos" en los incapaces? ¿Quién tiraría "el profundo" "conocimiento" en quien no lo sigue? Muchos motivos, por lo tanto, muchos me empujan, Probo, a satisfacer tus constantes insistencias.

(3) Probo es un personaje ficticio creado por el Autor. Representa el tipo de lector al que va dirigida la Ora Marítima.

La obra está destinada a los miembros de la Resistencia. Es un trabajo destinado a circular clandestinamente en el Imperio Romano. El lector tipo es una persona con gran interés en que no se pierdan los conocimientos histórico-geográficos que el Imperio trata de eliminar. Por lo tanto, este lector deberá tener "mente abierta"; deberá ser "capaz de comprender"; y de "prestar mucha atención", porque el Autor le dará una información que solamente puede ser transmitida en forma velada, debido al peligro que entraña divulgarla a causa de la situación política de su tiempo.

Estrabón, que también trabaja para la Resistencia, en Geografía [...], indica, al igual que el Autor, a qué tipo de lector va dirigido su trabajo. En ese pasaje nos dice que su obra ha sido escrita para los hombres libres "interesados en la política" –recordemos que un hombre libre, en el Imperio Romano, sería socialmente equivalente a un esclavo liberto de la época colonial americana, pero con menos derechos.

En el último párrafo del texto seleccionado se nos recuerda de nuevo que la información que nos disponemos a leer es secreta. Aquí desterramos definitivamente cualquier duda que nos pudiese quedar tras nuestro análisis: el Poema está dirigido a los miembros de la Resistencia.

Acepté también que cumpliría "mi deber" "de pariente" si mi Musa te concediese lo que deseas con más abundancia y profusión. Dar lo solicitado no es, de hecho, de hombre avaro, pero aumentar con nuevos dones la totalidad de la dádiva es de una mente benigna y bastante liberal.

Preguntaste, si bien recuerdas, cuál sería la situación del Mar Meótico.

(4) El Mar Meótico es el actual Mar de Azof. El Autor está desviando la atención hacia topónimos prerromanos de las regiones orientales de Europa –Mar Táurico, Mar Meótico–, porque comenzará la descripción por las regiones occidentales, de las cuales está prohibido hablar.

A continuación viene una relación de autores prerromanos, en cuyas obras dice que se ha basado para componer la Ora Marítima. Sin embargo, antes nos dijo que utilizará "fuentes prerromanas prohibidas" en la composición. Tenemos que inferir, por lo tanto, que los nombres de los autores que se citan todavía no están prohibidos en el Imperio Romano en el tiempo del Autor. En cambio, sí están prohibidos los autores a los que llama "los antiguos", cuyos nombres no puede escribir.

Por lo tanto, no hace demasiados años que está en vigor el "decretazo". La Censura todavía no ha tenido tiempo de prohibir a los autores que se nombran, los cuales fueron censurados con posterioridad a la composición de la Ora Marítima, a la vista de lo que ha quedado de sus obras. En la práctica, la relación de fuentes es una denuncia contra la Censura del Imperio Romano. Conviene recordar, en este momento, que la Geografía de Estrabón es también otro gran panteón de autores eliminados o censurados por el Imperio.

Por lo tanto, en nuestra opinión, el Autor compuso la Ora Marítima, muy probablemente, a finales del Siglo I a.C., o a comienzos del Siglo I d.C.

No deja de ser notable que la relación de autores comience por un historiador romano: Salustio. Esto nos advierte de que la Censura del Imperio Romano actuó indiscriminadamente sobre todo lo escrito anteriormente al "decretazo" de Augusto.

Sé que Salustio lo describió, y no ignoro que todos atribuyen una autoridad indiscutible a sus afirmaciones. A su célebre descripción en la cual, hábil en la expresión del estilo, dio la forma y la imagen de los lugares, "con la intención" "casi siempre" "en la verdad", y con lenguaje elegante; incorporé muchos elementos, recogidos en los comentarios de numerosos autores.

(5) Salustio (86 – 34 a.C.), autor romano anterior al "decretazo" que escribió una Historia de Roma "con pocas mentiras" para ser un Romano, según el Autor. Esta obra contendría información que pasó a ser "políticamente incorrecta" en un tiempo posterior a la composición de la Ora Marítima –lo que sería la causa de que apenas queden fragmentos de la misma.

Sin embargo, de Salustio se conservan La Conjuración de Catilina y La Guerra de Yugurta.

Aquí estarán presentes: Hecateo de Mileto y Helánico de Lesbos; Fileo de Atenas y Scílax de Carianda; después Pausímaco a quién engendró la antigua Samos.

Estarán aquí todavía: Damasto, oriundo de la noble Sige; Bácoris, natural de Rodas; Euctemón, de la conocida ciudad de Ática; Cleón de Sicilia; el propio Heródoto de Turios; y bien así la gloria suprema del arte de hablar, el ateniense Tucídides

(6) Cuando se compuso la Ora Marítima, los nombres de estos autores prerromanos todavía se podían citar en el Imperio. Sus obras aún no habían sido prohibidas. Así el Autor puede justificar su terminología de "los antiguos". Sin embargo, estos autores fueron prohibidos en una época posterior a la composición del poema. Observemos una muestra del desolador panorama que nos dejó la Censura del Imperio Romano, viendo "lo que ha quedado" de sus obras:

Hecateo de Mileto, famoso historiógrafo del siglo VI-V a.C. Autor de unas Genealogías y de una Descripción de la Tierra en dos continentes, Europa y Asia, acompañada de un mapa. Su obra se ha perdido.

Helánico de Lesbos, historiador y geógrafo del Siglo V. De su obra apenas quedan fragmentos.

Fileo de Atenas. El Procónsul Avieno escribe incorrectamente su nombre. Su verdadero nombre es Fileas. Su obra se ha perdido.

Scílax de Carianda, navegante y geógrafo. Trabajó en la corte de Darío. El Periplo transmitido con su nombre es un documento del Siglo IV a.C., que le fue atribuido erróneamente; o sea, que su obra se ha perdido.

Pausímaco, geógrafo "desconocido" de Samos. Su obra se ha perdido.

Damasto de Sige, forma incorrecta utilizada por el Procónsul Avieno. El verdadero nombre es Damastes. Geógrafo. Autor de un Periplo. Su obra se ha perdido.

Bácoris de Rodas, autor "desconocido" cuya obra se ha perdido.

Euctemón de Ática, astrónomo y geógrafo ateniense del siglo V. Su obra se ha perdido.

Cleón de Sicilia, autor cuya obra se ha perdido.

Heródoto de Turios. Heródoto de Halicarnaso, aquí apellidado de "Turios" por el Procónsul Avieno, por haber participado, "al parecer", en la fundación de la colonia pan-helénica de Turios, preparada por Pericles, y de haber muerto allí. Su Historia, tal y como hoy la conocemos, está destrozada por la Censura.

Tucídides de Atenas. La inclusión de Tucídides en la lista de fuentes, denuncia claramente que escribió algo más que una Historia de la Guerra del Peloponeso. De hecho, lo que se considera hoy como "primer volumen" de esta obra, es todo lo que quedó de los primeros volúmenes de su obra, tras el tratamiento censorio. Más que probablemente, su Historia de la Guerra del Peloponeso, son los restos de lo que pudo ser en su día una Historia de Atenas.

Aquí, Probo, parte de mi corazón, encontrarás "cuantas islas" "se alzan" "por el mar" [, o sea, por aquél mar, Nuestro Mar] "que", después de la concavidad en que la tierra se abre "desde" el "Golfo de Tartessos" y "las olas atlánticas", "se extiende hasta regiones remotas".

(7) Las interpolaciones del Procónsul Avieno se identifican con cierta facilidad en muchos casos. Sin ellas los textos de la Ora Marítima no pierden significado, pero los topónimos cambian de ubicación. En la mayoría de las ocasiones han sido introducidas para cambiar la ubicación geográfica de lugares y pueblos.

En este caso, el Procónsul interpola "Nuestro Mar" con la intención de que desviemos nuestra atención hacia el Golfo de Cádiz y el Mediterráneo. Su patriotismo le hace ser descuidado. En contraposición, el Autor siempre emplea el topónimo Mar Interior cuando se refiere al Mediterráneo. Estrabón, en su Geografía, también emplea la misma terminología que el Autor donde no ha sido censurado.

Si no tenemos en cuenta el texto que el Procónsul ha interpolado en este párrafo, concluiremos que el Autor sugiere que está hablando del actual Golfo de Vizcaya, de “las olas” del Oceáno Atlántico –el Océano de los Atlantes–, y de las “Islas” Británicas. Lo mismo piensa el Procónsul, que interpola la "clarificación geográfica" para desviar la atención del lector hacia el Golfo de Cádiz. Como es muy descuidado, lo reconocerá más adelante, en el verso ***** –ver comentario (20).

El Procónsul quiere trasladar a toda costa al Golfo de Tartessos para el sur de la Península Ibérica, de acuerdo con las directrices de la Censura. A lo largo de nuestra lectura de la Ora Marítima, veremos cómo lo intentará en numerosas ocasiones. En tiempos prerromanos, el Golfo de Vizcaya era designado como Golfo de Tartessos.

Estrabón, Geografía [...], también sugiere que Tartessos estaba en el noroeste de la Península Ibérica, lo que coincide con lo que nos dice el Autor en este pasaje.

Como este pasaje ha sido interpolado por el Procónsul, y no pertenece a los Periplos –forma parte del Preámbulo que hace el Autor antes de comenzar la descripción geográfica–, lo consideramos una prueba de que el Autor de la Ora Marítima no es el Procónsul Avieno.

Tendrás los golfos curvos y los cabos cuando el litoral se alarga en concavidades y cuando los montes penetran largamente en las olas. Verás cómo las altas ciudades son bañadas por el mar, de qué fuentes brotan los grandes ríos, cómo veloces llegan al abismo del mar y rodean islas a cada paso; cómo los puertos se arquean ampliamente en los brazos seguros. Serás informado de cómo se extienden los pantanos y yacen los lagos; cómo los altos montes alzan las cumbres escarpadas, y cómo las blancas olas bañan los bosques. Concluirá nuestro trabajo la descripción de la "Cavidad Cítica", de la superficie del Mar [...] [Euxino] y de las islas que lo pueblan.

[El resto ya fue sobradamente descrito por nosotros en "el libro que compusimos" sobre las costas y parte del Orbe.]

(8) Alusión del Procónsul Avieno a la Descriptio Orbis Terrae. En este pasaje de la Ora Marítima afirma que dicha obra es "suya". Sin embargo, los investigadores han descubierto que es una "adaptación" hecha por él mismo de una obra de Dionisio de Alejandría.

En nuestra opinión, el Procónsul ha procedido del mismo modo con la Ora Marítima.

Para que tengas conciencia perfecta de mi sudor y trabajo, "comenzaré la narración del opúsculo remontando un poco más arriba".

(9) El Autor sugiere que describirá regiones situadas todavía más al norte del Golfo de Tartessos. En efecto, dentro de poco nos hablará de la Gran Bretaña; de Irlanda; de las costas del Paso de Kale y del Mar del Norte.

Tú, "en lo más íntimo" del corazón, "conserva" "lo que se narra", ya que "lo apoyan" "testimonios" "tomados de lugares distantes" y "extraídos" de "los autores antiguos".

(10) Nueva alusión a que la Ora Marítima ha sido escrita usando fuentes prerromanas prohibidas, "los antiguos"; y al carácter secreto de los conocimientos histórico-geográficos que se nos van a transmitir. El Autor espera que también nosotros conservemos y propaguemos estos conocimientos, para que no se pierdan. Confirma otra vez que nos dará una información absolutamente fidedigna. Ha sido recogida in situ; y está contenida en los textos de "los antiguos" autores prerromanos.

El Procónsul deja intactos estos textos del Autor, aunque se dispone a manipular la información geográfica que viene a continuación, adecuándola a los designios de Roma.

 

5.2    Primer Periplo: El Periplo De Los Finisterres De La Europa Occidental.

El círculo de la vasta faz de la tierra yace extendido, y a su alrededor fluyen continuamente las olas.

En el punto del Océano en que el mar profundo penetra tanto [...] [que el abismo de Nuestro Mar se extiende ampliamente], se abre el "Golfo Atlántico". "Ahí" está la ciudad de [Gadir, llamada antes] Tartessos.

(11) Antes de iniciar un Periplo, el Autor de la Ora Marítima suele hacer la descripción general de la región geográfica por donde tendrá lugar el viaje marítimo, y habla de los pueblos que la habitan.

El Procónsul Avieno encuentra demasiado "ambiguos" estos textos del Autor. Cree necesario especificar más la información geográfica de este pasaje, para trasladarla al Golfo de Cádiz. Probablemente, ha amputado texto original. Además, ha interpolado textos para que el lector entienda claramente que la ciudad de Tartessos estaba situada en el Golfo de Cádiz.

Golfo Atlántico –o Golfo de los Atlantes– es otra denominación prerromana del Golfo de Vizcaya, al cual el Autor denominó antes Golfo de Tartessos, ver comentario (7). El Autor está haciendo una descripción general del Golfo de Vizcaya y de la región de la Europa Occidental situada más al Norte de éste.

Somos informados de que la ciudad de Tartessos estaba situada en un lugar de las costas del Golfo de Vizcaya. Según los textos que siguen, quedará situada más concretamente en el Noroeste de la Península Ibérica. Este dato, como comentamos antes, también lo sugiere Estrabón, Geografía [...].

"Ahí" están las Columnas del "pertinaz" Hércules [...] Abila y Calpe, ésta a la izquierda de dicha región, y Abila "próxima" de Libia. "Resuenan" "fustigadas" por "el duro" "Viento del Norte" [...], mas "permanecen firmes" en su lugar.

(12) Numerosos investigadores han reparado en este pasaje, el cual ha motivado las más diversas interpretaciones.

El Autor se ve obligado a dar los datos en forma velada –tal y como nos avisó antes. Columnas de Hércules es la denominación prerromana de las penínsulas de Cornualles y de Bretaña. Lo confirmará en los versos *****–*****, ver comentarios (69) y (70).

El Imperio Romano obliga a decir que las Columnas de Hércules son Abila y Calpe, en la zona del hoy Estrecho de Gibraltar, en el flanco sur de la Península Ibérica. El Autor aparenta ser obediente, pero escribe a continuación la homérica frase de "los antiguos": "Resuenan fustigadas por el duro Viento del Norte".

Con esta finta desmiente inmediatamente la Geografía Oficial del Imperio Romano que se ha visto obligado a escribir. De este modo, las Columnas de Hércules "permanecen ubicadas en su lugar", el Atlántico Norte. El Autor intenta no levantar las sospechas de la Censura.

Siglos después, la Retórica del Autor ha burlado al Procónsul Avieno, que está de acuerdo con el pasaje. El Autor actúa prudentemente. Es peligroso decir más en este momento.

Estrabón también sugiere, Geografía [...], que las auténticas Columnas de Hércules no están en el Estrecho de Kalpe, el verdadero nombre prerromano del hoy Estrecho de Gibraltar.

Después de presentarnos la visión general del Golfo de Vizcaya, el cual tenía en uno de sus extremos la ciudad de Tartessos; y en el otro las Columnas de Hércules, a la entrada del Paso de Kale, el Autor comenzará a dar detalles del puerto donde estamos fondeados.

Y "aquí" surge la cabeza de [...] "un cabo" "prominente" -le llamó "la Antigüedad" Oestrymnis- y la "elevada mole" del "saliente rocoso" "se orienta toda" para "el tibio" "Viento del Sur".

(13) Nos disponemos a emprender un viaje de navegación en un buque capitaneado por el Autor. Estamos fondeados en un puerto cercano a un cabo de aspecto impresionante.

Tanto el nombre del puerto como el del cabo ya eran extraordinariamente famosos en la "Antigüedad" del Autor.

¿De qué época nos estará hablando? ¿Qué entenderá el Autor por su "Antigüedad"? ¿1.000 a.C.? ¿2.000 a.C.? ¿3.000 a.C.?

¡Y ya entonces eran famosísimos el puerto y el cabo!

Infortunadamente, el Autor sabe que la Censura Romana está vigilante, y que no puede escribir los nombres prerromanos del puerto y del cabo, debido a que están en el territorio del Imperio Atlántico enemigo de Roma. Con el fin de contrarrestar este obstáculo –constante en toda la Ora Marítima–, el Autor se apoyará principalmente en vívidas descripciones de los accidentes geográficos, para indicarnos dónde nos encontramos.

Para nosotros, el famosísimo puerto del que nos disponemos a zarpar dentro de poco, está situado en el extremo occidental de la costa sur del Golfo de Tartessos; en el Cabo Finisterre, o en la región geográfica próxima a él.

El Cabo Finisterre, es el único cabo "prominente" del noroeste de la Península Ibérica cuya "elevada mole" está "orientada en su totalidad" para "el tibio Viento del Sur". Es impresionante la homérica fuerza narrativa de "los antiguos" en la descripción del cabo.

El Autor utiliza el topónimo Oestrymnis porque no puede escribir el nombre prerromano del cabo. No obstante, es muy probable que el significado del topónimo Oestrymnis sea equivalente al significado del verdadero nombre del cabo.

A partir de ahora, iluminaremos en nuestro mapa, con color rojo, las regiones costeras de la Europa Occidental que el Autor nos señalará como Oestrymnicas.

Bajo” esta cresta prominente “se abre el golfo […] que “los naturales” denominan Oestrymnico. En él “se extienden las Islas[…] Oestrymnicas, que se encuentran dispersas yson ricas en los metales de estaño y plomo”.

(14) El golfo cuyo nombre prerromano tampoco puede escribir el Autor, es denominado Oestrymnico. Está "bajo" el Cabo Finisterre, es decir, al sur de éste. Comprende la costa que va desde el Cabo Finisterre al Cabo de Roca. Llamándole Golfo Oestrymnico, el Autor nos sugiere que la costa del golfo está ocupada por el mismo pueblo que habita la región del Cabo Finisterre.

Las Islas Oestrymnicas de este pasaje son, por lo tanto, las islas de la costa de Galicia situadas al sur del Cabo Finisterre. Son las famosas islas Kassitérides "ricas en los metales de estaño y plomo". 

 

 

Habita esa región” "un pueblo" de "gran fuerza", de "espíritu altivo" y "eficaz habilidad".

[...]

[Dominados todos por la pasión del comercio, con barcos fabricados con pieles surcan a lo largo el mar turbio y el abismo del Océano poblado de monstruos. No saben, de hecho, construir sus naves con madera de pino; no dan forma a sus embarcaciones, como es costumbre, con el abeto, sino que siempre construyen de modo maravilloso sus barcos con pieles unidas y a menudo recorren el vasto mar sobre ese cuero.]

(15) En nuestra opinión, el Procónsul Avieno amputa aquí textos originales del Autor, e introduce su peyorativa interpolación. El Autor probablemente no daba el nombre del poderoso pueblo enemigo de Roma, para esquivar la Censura; pero, daba detalles elogiosos del mismo, lo cual está prohibido en el Imperio Romano. Suponemos, de momento, que se trata del pueblo Oestrymnico.

El Procónsul interpola las ingenuas memeces de la propaganda romana, relativas a la "tosquísima" tecnología de la construcción naval de los "salvajes" Kalaicos. Siempre han sido interpretadas literalmente por todos los estudiosos que han investigado los textos de la Ora Marítima, quienes han sido incapaces de hacer una crítica científica de esta interpolación del Procónsul Avieno, ver comentario (72).

Desde "aquí" a la "Isla" [...] "Sagrada" -como la designaban "los antiguos"- "se calcula" una distancia de dos soles. "De gran extensión", esa isla queda en el medio del mar y "está" "densamente" "habitada" por el pueblo de los [Hiernos]. Emerge próxima a la isla de los [Albiones].

(16) Nos hemos hecho a la mar, zarpando desde "aquí", desde el famosísimo puerto situado en la región del Finisterre de la Península Ibérica, y hemos arribado a un puerto de la Isla [...] "Sagrada". Infortunadamente, el Autor no puede decirnos el nombre prerromano de este puerto, porque está situado en territorio enemigo de Roma.

Tampoco puede decirnos el nombre prerromano de ninguna de las dos islas.

La isla que "los antiguos" adjetivaban como "Sagrada", en un principio “parece ser “Irlanda”.

El "se calcula" es utilizado por el Autor para sugerirnos la duración que en el Imperio Romano “se estima” para este viaje, en el momento en que se escribe la Ora Marítima.

Hasta este momento histórico, Roma nunca ha podido navegar por estos mares, los cuales siempre han estado dominados por el Imperio enemigo de Roma: Tartessos. Estamos, por lo tanto, a finales del Siglo I a.C., o a comienzos del Siglo I d.C., lo que confirma la datación que antes hemos estimado para la Ora Marítima.

 Por lo tanto, interpretamos que esta duración de la navegación desde Finisterre a “Irlanda” "no es un dato exacto".

Sin embargo, Estrabón, en Geografía [...], sugiere que la ciudad de Tartessos estaba realmente ubicada en el Noroeste de la Península Ibérica, en la región geográfica donde se encuentra el Cabo Finisterre. Da una realista distancia de tres días de navegación desde Brest –o desde las Islas Británicas– al Sagrado Cabo Finisterre; y una distancia de cinco días de navegación desde la Isla de Gadeira a dicho cabo.

Se infiere que la duración de ambas travesías era un dato bien conocido en la época prerromana. Dos soles (48 horas de navegación) es poco tiempo para hacer esa travesía navegando a vela, pero oscurece la información geográfica para la Censura.

No podemos soslayar que es absolutamente extraño que "los antiguos"que son tan fiables y recogieron la información in situ– mencionen "la gran extensión" de Irlanda, y, sin embargo, no digan absolutamente nada del tamaño de la isla de los Albiones; es decir, la Isla de Gran Bretaña, cuya extensión es casi tres veces mayor que la de Irlanda.

En nuestra opinión, el Procónsul Avieno ha cambiado de sitio a los Albiones y a los Hiernos, de acuerdo con la política del Imperio Romano. Así nos oculta que "los antiguos" designaban como Isla Sagrada a la actual Gran Bretaña, y no a Irlanda, ver comentario (70).

También tomamos buena nota de que, según el Periplo de los Finisterres, muchos siglos antes de que existiese el Imperio Romano, la Isla de Gran Bretaña ya contaba con una gran densidad de población. Los que tengan alguna duda, que se lo pregunten al divino Julio César(15).

Tras haber atravesado el Golfo de Vizcaya, nos tomamos un descanso en el puerto "sin nombre" de la Isla [...] "Sagrada".

Entre los Tartessios había "la costumbre" de negociar en los confines de las [...] Oestrymnides.

(17) Acabamos de ser informados de que los habitantes de la región del noroeste de la Península Ibérica son los Tartessios = Oestrymnios. Son las gentes que navegaban desde la región del Finisterre de la Península Ibérica a las islas de Gran Bretaña e Irlanda.

Siguiendo el hilo de la narración, este pasaje designa implícitamente como Oestrymnides también a dichas islas. Quedan incluidas en el Imperio Oestrymnico –o Tartéssico–, políticamente al menos. Por lo tanto, los Albiones y los Hiernos también son Oestrymnios.

También los "colonos" Cartagineses, y "el pueblo" "que habitaba" "junto a" "las Columnas de Hércules", "frecuentaban" "estos mares" [que, a decir del Cartaginés Himilcón, pueden ser recorridos con dificultad durante cuatro meses -como él mismo afirma haber verificado cuando por ahí navegó. Ningún viento empuja con fuerza el barco y, lenta, el agua del calmo mar dificulta el avance.]

Se añade todavía el que las algas proliferan en cantidad en sus fondos [y, frecuentes veces, retienen la embarcación con el ramaje.]

[Dice también Himilcón que,] "en ese punto" el mar no presenta profundidad, y que el fondo se encuentra cubierto apenas por una escasa lámina de agua. Se encuentran "con frecuencia", "aquí y allá", "animales marinos" [y, alrededor de los barcos que se arrastran, lenta y silenciosamente nadan los monstruos.]

(18) El Autor nos habla de características particulares del Paso de Kale y del Mar del Norte, para confirmarnos que estamos en una de las Islas Británicas.

Es rigurosamente cierto que el mar que rodea a las Islas Británicas es un mar que "no presenta profundidad" (ésta oscila entre 20 y 200 m, aproximadamente), ya que bajo sus aguas se encuentra la plataforma continental europea. Esto se puede ver perfectamente en los mapas que adjuntamos.

El Autor se está refiriendo más concretamente a la zona marítima del Gran Sol y del Paso de Kale, donde el mar, efectivamente, es muy poco profundo. Proliferan en sus fondos gran cantidad de algas; y, en consecuencia, hay importantes pesquerías. Según vemos, estos datos ya era bien conocidos por "los antiguos" en la época prerromana, y estaban en el dominio público. Probablemente, las pesquerías del Gran Sol, donde se encuentran "con frecuencia" "aquí y allá" "animales marinos", están en explotación desde la más remota Antigüedad.

Como las Columnas de Hércules prerromanas son las penínsulas de Cornualles y Bretaña, debemos entender que, además de los Tartessios, el pueblo que habitaba las costas europeas del Paso de Kale –más adelante nos dirá que este pueblo es también el Oestrymnio–, junto con los "colonos" Cartagineses, los Albiones y los Hiernos, también solían navegar por el Golfo de Vizcaya, el Paso de Kale y el Gran Sol, al menos.

Los Cartagineses son presentados como "colonos"; pero –ojo– no se dice de qué país. Según el Autor, los Cartagineses tenían permiso para navegar por el Golfo de Tartessos y el Paso de Kale, lo que quiere decir que no eran considerados como enemigos por los Oestrymnios.

¿Sugiere que los Cartagineses eran colonos de Tartessos en los territorios del Norte de Libia?

¿Os acordáis de la extensión del Imperio "Atlante" en el Norte de África, antes de la invasión del Mediterráneo Oriental, según hemos visto en el análisis del Timeo y del Kritias de Platón?

Los datos del "viaje de Himilcón" –también incluidos en la Historia Natural, [...] de Plinio el Viejo– y el resto de las interpolaciones papanatas del Procónsul Avieno, en realidad serían los resultados de una fracasada expedición romana que intentó cruzar el Océano Atlántico a finales del Siglo I a.C., o a comienzos del Siglo I d.C.. Ver también comentarios (73) y (74). Recordemos que Himilcón no está incluido en la lista de autores prerromanos conocidos utilizados como fuentes por el Autor.

Como ya hemos visto en el Capítulo 4 de nuestra web, en el Timeo de Platón se afirma que en la Antigüedad Prerromana se realizó este viaje. También Estrabón, Geografía [...], menciona que se encontrarían tierras intermedias en un viaje en barco desde el occidente europeo hasta la India, si éste se realizase zarpando desde las costas europeas y navegando continuamente hacia el occidente.

Todos estos datos llevan a entender que América fue visitada en la Antigüedad por los navegantes de la Europa Occidental, al menos en una ocasión; y que el descubrimiento fue divulgado en época prerromana.

Así se explican las leyendas de los indios de Centroamérica, los cuales aseguraban a los conquistadores españoles que capitaneaba Hernán Cortés –unos 2.000 años después–, que en su Antigüedad habían sido visitados por hombres blancos barbudos que llegaron a la América Central a bordo de buques, procedentes del naciente.

No sean escépticos, señoras y señores. En la época prerromana ya se construían en la Europa Occidental buques capaces de hacer ese viaje. Únicamente se necesitaban marinos experimentados –y valientes– que se atreviesen a realizar el viaje en aquellos barcos. Y tengan por seguro que los hubo.

Si alguien, "desde ahí", desde las "Islas [...] Oestrymnides", osa empujar el barco en las olas hacia los lugares en los que, debido al eje de Licaón, el aire hiela, se penetra en la tierra de los [...] Ligures , "ahora deshabitada".

Debido a la acción de los [...] [Celtas] y a las numerosas luchas, las tierras fueron evacuadas hace mucho tiempo; y los Ligures expulsados -como hace el destino a cada paso a otros- llegaron a la tierra que habitan ahora, casi siempre entre densos bosques. En esos lugares son frecuentes los arrecifes y rígidas las rocas; las cumbres de los montes penetran en el cielo.

Y fue así que esta tribu, fugitiva durante mucho tiempo, vivió entre desfiladeros rocosos, apartada de las olas. Temía el mar debido a los peligros pasados. Después la tranquilidad y el reposo, robustecida la audacia por la seguridad, los persuadieron a salir de los elevados refugios y a descender de nuevo para los lugares situados a la orilla del mar.

(19) El Autor nos sugiere de nuevo que Gran Bretaña e Irlanda son Islas Oestrymnides. Hacemos la travesía desde el puerto de Gran Bretaña al que habíamos arribado, hasta un determinado lugar de las costas europeas del Paso de Kale, y atracamos en un puerto cuyo nombre prerromano tampoco se puede mencionar. En esta ocasión no se da el tiempo de navegación, que debe ser muy corto. Tampoco podemos saber, de momento, el nombre y características del pueblo que habitaba estas costas. Nos detendremos un tiempo en este puerto.

En un principio, el Autor omite la información que daban "los antiguos" sobre los habitantes de esta zona geográfica, porque será censurada con seguridad.

En lugar de hablarnos directamente del pueblo que mencionaban "los antiguos", hace una finta a la Censura e introduce la digresión de la historia del pueblo que la habitaba anteriormente, los Ligures.

Para un lector de la época, debería ser evidente cuál fue el pueblo que provocó el éxodo de los Ligures. Así quedaría claro en qué región geográfica nos encontramos; y el nombre del pueblo que la habita en el tiempo del Autor.

Para nosotros, el Procónsul Avieno amputa, más que probablemente, el nombre del pueblo que escribió el Autor, e interpola Celtas.

Después de la digresión, el Autor nos da el etnónimo que estábamos esperando:

Después de [...] Oestrymnis, "de donde hablamos antes",

Las costas europeas del Paso de Kale  también estaban habitadas por los Oestrymnios. Por lo tanto, fueron los Oestrymnios los que expulsaron a los Ligures, no los Celtas.

Queda al descubierto la manipulación del Procónsul Avieno. El Autor emplea una táctica similar a la de Estrabón, quien suele hacer tremendas digresiones antes de proporcionar la información que estamos esperando. Así que Oestrymnios ¹ Celtas.

En la época prerromana no había Celtas en las costas del Atlántico, tal y como sugiere Estrabón en Geografía [...]. En dicha época, eran los Tartessios quienes ocupaban las Costas Atlánticas Europeas.

A continuación, da comienzo el viaje de regreso hacia el Finisterre de la Península Ibérica.

se hace patente un "gran golfo" de "amplio mar" hasta [...] Ophiusa. Enseguida, desde este litoral hasta el "Mar Interior" [-que penetra en la tierra como antes dije, y], al que llaman Sardo, se extiende al caminante una jornada de siete días.

 

(20) Hemos zarpado del puerto del Oestrymnis al que habíamos arribado. Navegando hacia el Sur, salimos del Paso de Kale.

El "gran golfo" es el Golfo de Tartessos. Hay, en efecto, "un amplio mar" –una gran distancia por mar– desde la Península de Bretaña hasta Ophiusa, "país" al que pertenecen Aquitania y la Costa Kantábrica. Doblamos la Península de Bretaña y navegamos siguiendo la costa norte del Golfo de Vizcaya.

Nuestro viaje desde la zona europea del Paso de Kale se detiene en la desembocadura del Río Garona, donde hay un puerto en el cual atracamos.

El Autor nos informa que, si queremos, desde este puerto podemos pasar al Mar Interior –el Mediterráneo– siguiendo la famosa ruta comercial: Río Garona – Tolosa – Río Aude, que hizo de Burdeos, Tolosa y Narbona ciudades riquísimas de la Antigüedad, tal y como dicen los registros históricos.

El Procónsul aprovecha la ocasión para confirmarnos que antes lo interpretamos bien, ver comentario (7).

Nótese la terminología del Autor: llama Mar Interior al Mediterráneo, como Estrabón; y nunca dice "Nuestro Mar", como interpola el Procónsul Avieno, que es muy descuidado. Aquí ha dejado intacta la denominación original del Autor.

La denominación de "Mar Sardo" para el Golfo de León, es un guiño del Autor, para que sepamos quién dominaba ese mar en la época prerromana. Según el Autor, en esa época el Golfo de León estaba dominado por los que dominaban Sardinia, la hoy Cerdeña.

Pero, ¿quiénes dominaban Cerdeña en la época prerromana? Respuesta: los "colonos" Cartagineses.

El Imperio Romano intentó eliminar el topónimo Golfo de León, lo que indica que es prerromano. Ver los circunloquios que hace Estrabón, Geografía [...], debido a que la Censura quiere eliminar el topónimo, el cual, a pesar de todo, se ha conservado hasta hoy.

"Ophiusa presenta tanta extensión como la que oyes atribuir a la isla del Peloponeso, en el territorio de los griegos."

(21) El Peloponeso tiene un perímetro aproximado de 850 km. Si, partiendo de la desembocadura del Río Garona, continuamos costeando el Golfo de Vizcaya durante 850 km, comprobamos que la costa de Ophiusa se extiende desde el Río Garona hasta el hoy Cabo de Estaca de Bares, donde está el siguiente puerto que mencionará el Autor. Nos sugiere de este modo que no se puede hablar mucho de Ophiusa, la región geográfica que incluye la costa de Aquitania y toda la costa Kantábrica.

En el momento de la composición de la Ora Marítima, probablemente el Imperio Romano está en guerra contra el pueblo que domina estos territorios. Todavía se están librando las "Guerras Kántabras". El Autor escribe a finales del Siglo I a.C. o a comienzos del Siglo I d.C.

Este salto narrativo produce la sensación de que el viaje se realiza a velocidad vertiginosa. En realidad, pasamos de puntillas desde la desembocadura del Río Garona hasta el Cabo de Estaca de Bares, para evitar la Censura.

 

 

"Llamada" "en un principio" "Oestrymnis", "por habitar ahí" los lugares y campos "los Oestrymnios", posteriormente un sinnúmero de serpientes ahuyentó a los moradores y dio su nombre a la tierra desierta.

(22) El Autor nos informa de que, en la época prerromana, la costa de Aquitania y la costa norte de la Península Ibérica también pertenecen al Imperio Oestrymnico; es decir, Ophiusa = Oestrymnis. Así que, de momento, Irlanda; Gran Bretaña y costas del Paso de Kale; costa francesa del Golfo de Vizcaya; Norte de la Península Ibérica y costa occidental de la misma, hasta la desembocadura del Tajo, todo es Oestrymnis.

El Autor nos va mostrando poco a poco cuáles eran, en la época prerromana, las regiones costeras del Imperio Atlántico enemigo de Roma.

Enseguida avanza en el abismo el Cabo [...] de Venus, y el mar ruge alrededor de dos islas deshabitadas, debido a su pobreza.

(23) El Cabo [...] "de Venus" –el Autor no puede decir su nombre perromano– es el hoy Cabo de Estaca de Bares.

Todavía se puede contemplar desde el mar la maltratada y milenaria escultura ciclópea que hay en el Cabo. Representa la cabeza de la Diosa Venus, y se conoce actualmente como "A Muller Mariña".

Su puerto, del que se conserva la escollera, fechada en la Edad del Bronce –en la fotografía de al lado se puede ver cómo sería en la época– y su mercado, serían un punto importante en la ruta de los buques mercantes de la Antigüedad.

Las islas anónimas deshabitadas son las Islas Sisargas. Viajamos muy rápido. Nos las encontramos tras pasar el Cabo de Estaca de Bares, navegando hacia el hoy Cabo Finisterre.

Para más datos sobre el Puerto Prerromano de Bares, ver nuestro apartado de INVESTIGADORES PIONEROS, Y ALGUNAS DE SUS OBRAS.

 

Después, el [...] Arvio "emerge prominente" "en la dirección del áspero Viento del Norte". 

(24) Ya estamos de regreso en el famosísimo puerto que hay en la región geográfica donde está situado el también famosísimo Cabo Finisterre, el cabo más occidental de la costa norte de la Península Ibérica.

El Cabo Finisterre es el único cabo de esa costa que "emerge prominente" "en la dirección del áspero Viento del Norte"; o sea, que está "orientado hacia el tibio viento del Sur", tal y como nos dijo el Autor al principio de la Ora Maritima, ver comentario (13).

Nos detenemos a descansar un poco en el famosísimo puerto de los Kalaicos.

Antes nos dijo que el Cabo Finisterre se llamaba Oestrymnis; es decir, que lo de Ophiusa está para desconcertar "al que no esté atento".  

 

 

 

Desde "aquí" hasta [...] las Columnas de Hércules "victorioso" el viaje en barco tarda cinco días.

(25) Otra confirmación de que estamos en el Cabo Finisterre. El Autor informa de que el viaje por mar desde el Cabo Finisterre hasta el Estrecho de Kalpe dura cinco días. Califica con distintos adjetivos a Hércules para que distingamos las auténticas Columnas del "pertinaz" Hércules, de las nuevas Columnas de Hércules "victorioso", el conquistador-fundador de la Heraklea del Estrecho de Kalpe, según sugiere Estrabón, Geografía [...]..

La duración del viaje que da el Autor es confirmada por Estrabón, Geografía [...], donde sugiere que la duración del viaje por mar desde Gadeira al Cabo Sagrado –el Cabo Finisterre– era de cinco días.

El Cabo Finisterre era el famosísimo Cabo Sagrado del occidente de la Península Ibérica, no el hoy Cabo San Vicente. El Imperio Romano trasladó el topónimo. En el Cabo Finisterre, o en la región geográfica cercana al mismo, había un templo dedicado a Hércules, y un puerto, Tartessos.

Estrabón, Geografía [...], nos dice que Artemidoro no vio ningún templo cuando visitó personalmente la zona del hoy Cabo San Vicente, aunque –dice socarronamente– "podría haberlo visto en otro lugar de la costa occidental ibérica".

Nos hacemos de nuevo a la mar, esta vez con rumbo Sur. 

5.3    Segundo Periplo. Desde El Cabo Finisterre Hasta Karkedón "la Vieja".

[...][...][...]

Enseguida, se encuentra "en el medio" "del estuario" "una isla" "abundante en hierbas" y consagrada a Saturno. En ella la fuerza de la naturaleza es tanta que, si alguien navegando se aproxima a ella, inmediatamente el mar se excita a su alrededor: la propia isla se agita y el agua se agita toda, en fuertes olas, en tanto que el resto del abismo permanece silencioso como si fuese un lago.

(26) El Autor no puede decirnos el nombre prerromano de la isla, ni el del río que desemboca en el estuario. Aquí hay un puerto donde echamos amarras.

Nos quedamos con la interpretación del genial historiador portugués F. Martíns Sarmento(1), que sitúa esa isla en el estuario del Vouga, en la actual Ría de Aveiro, donde todavía en la actualidad se observa un fenómeno similar.

En este Periplo, llama poderosamente la atención que el Autor no describa las Rías Bajas de Galicia; las islas de sus costas –las Kassiterides, como nos sugirió antes, ver comentario (14)–; y que no mencione las desembocaduras y los nombres prerromanos de los ríos Miño y Duero, al menos. Una de dos: o el Autor cree peligroso decir más; o el Procónsul Avieno amputó los textos que describían la costa occidental del noroeste peninsular y las Islas [...] Oestrymnicas, ricas en estaño y plomo. Nosotros nos inclinamos por la segunda opción.

A partir de este pasaje, el estilo de la narración se vuelve muy conciso, por lo cual, probablemente, el autor "antiguo" que escribió el resto de este periplo no es el mismo que el que escribió el Periplo de los Finisterres y este pasaje.".  

Después emerge en los aires el promontorio de [...] Ophiusa. Desde el cabo [...] Arvio hasta estos lugares dista un viaje de dos días.

[...]

La bahía, que entonces se abre ampliamente, retrocede y no es fácil la navegación con un sólo viento: hasta la mitad se llega impulsado por el viento de dirección oeste, y la parte restante exige el viento del sur.

(27) En nuestro viaje hacia el Sur, hemos llegado a otro promontorio cuyo nombre prerromano tampoco podemos saber. Sin embargo, gracias a la descripción de la maniobra de entrada en la bahía que nos encontramos tras pasar el promontorio, podemos identificarla inequívocamente con la bahía en la que desagua el hoy Río Tajo. En esta bahía hay un puerto en el cual atracamos. Por lo tanto, el promontorio citado anteriormente es el actual Cabo de Roca.

Es extraordinariamente raro que el Autor no escriba el nombre prerromano del río Tajo. En nuestra opinión, el Procónsul Avieno ha amputado nuevamente textos originales del Autor.

Como vemos, Ophiusa = Oestrymnis abarca, de momento, desde el Río Garona hasta el Cabo de Roca, el punto más occidental de Europa. El Cabo de Roca, es también un promontorio del Oestrymnis. Respecto a la duración del viaje –48 horas de navegación desde el Cabo Finisterre al Cabo de Roca–, podría ser válida con buen Viento del Norte. 

 

[...]

[Y, si alguien desde ahí se dirige a pie hacia el litoral de los Tartessios, recorrerá con dificultad el camino en cuatro días. Si prolonga el viaje para Nuestro Mar y para el puerto de Malaka, el camino se recorre en cinco días.]

(28) El Procónsul Avieno también amputa, muy probablemente, los comentarios que hacía el Autor sobre el puerto y las gentes que habitaban en la zona de la desembocadura del Tajo. Además, intenta intoxicarnos hablándonos de un camino alternativo, por tierra, desde la desembocadura del Tajo hasta las costas de Cádiz, donde quiere que entendamos que estaba Tartessos.

Enseguida, sobresale el cabo [...] Cepressico.

(29) Estamos navegando de nuevo. En nuestra opinión, pasamos ante el Cabo Espichel. Estrabón, Geografía [...], lo llama Barbario.

Más adelante, y subyacente, hay una isla [...] que "los habitantes" denominan Achale.

(30) La Isla Achale estaba habitada, y situada al Sur del cabo […] Cepressico. Seguramente tenía una ciudad; y, desde luego, un puerto. Atracamos en uno de sus muelles.

Esta isla hoy se encuentra integrada en la actual península de Troia, donde hay ruinas históricas, según F. Martíns Sarmento(1). Ojo al topónimo. Se trata de un topónimo ibérico occidental que, al igual que otros tales como: Samos, Sor, Pindo, Dor, Sión, Ortigueira, Burgas, Kalpe, etc., también los podemos encontrar en los territorios costeros del Mediterráneo Oriental y del Mar Negro.

El estuario del Sado sufrió cambios importantes con el paso de los siglos, debido a la acción del mar y a los sedimentos arrastrados del río. Por eso algunas islas que se encontraban cercanas a su desembocadura se unieron, poco a poco, a tierra firme(8).

Es de difícil credibilidad lo que se narra debido a su aspecto maravilloso, sin embargo no falta el testimonio de "los autores" para comprobarlo: "cuentan" que, en los alrededores de "esta isla", el aspecto del mar nunca es igual al del restante. En todos los lugares existe en las olas un esplendor y un brillo cristalinos, siendo cierto que en las profundidades del mar las aguas presentan una imagen azulada. Allí, sin embargo, el mar está siempre desfigurado por un lodo sucio, "como recuerdan" "los antiguos", y con la suciedad las aguas se vuelven densas.

(31) El fenómeno deriva del fango arrastrado por las corrientes del Sado, que enturbian las aguas del mar. "Los antiguos" autores del Occidente Europeo describían perfectamente la zona en sus trabajos geográficos.

Los "Cempses" y los "Saefes" ocupan las colinas elevadas del territorio de [...] Ophiusa. "Próximos a éstos," "el ágil Luso" y el linaje de los [...] [Draganes] habían fijado sus patrias en las regiones del Norte [cubierto de nieves].

(32) En nuestra opinión, el Autor primero hace la relación de pueblos de Norte a Sur, en la dirección en que nos movemos, con nombres ficticios de pueblos. Después trata de hacerlo de Sur a Norte, utilizando nombres reales, pero el Procónsul Avieno se da cuenta, y lo amputa e interpola.

Desde Aquitania hasta el Cabo de Roca y la ribera norte del Tajo, por lo menos, el territorio continúa llamándose Ophiusa = Oestrymnis. Los pueblos que habitan tal región geográfica son, de Norte a Sur, los "Cempses" y los "Saefes", nombres ficticios. Desde la Bahía de Setúbal hasta más allá de la ribera norte del Tajo están los Lusitanos, que también son Oestrymnios. Así que: Lusitanos = Saefes. El Procónsul Avieno amputa el nombre auténtico del pueblo situado más al norte de los Lusitanos, que no puede ser otro más que el Kalaico; e interpola en su lugar a los "Draganes", a los cuales declara Oestrymnios, ver comentario (34).

En el litoral de los "Saefes" se encuentra la Isla [...] Paetanion y un "amplio puerto".

(33) El puerto aquí citado está en el estuario del Sado. Es el mismo puerto en el que hemos echado amarras. En nuestra opinión, la isla "Paetanion" es la misma isla que antes se denominó "Achale". El territorio está habitado por los Oestrymnios Lusitanos. Nos hacemos de nuevo a la mar. La repetición podría ser debida al uso de los textos de otro autor "antiguo", o a un cambio del nombre de la Isla por el Procónsul.

Después, contiguas a los "Cempses", están las poblaciones de los "Cinetes".

(34) Habíamos quedado en que, navegando hacia el Sur desde la desembocadura del Tajo, primero están los "Saefes" = Lusitanos en el Cabo Espichel y en las riberas y desembocadura del Río Sado; y ahora, "de nuevo" los "Cempses". Todos son Oestrymnios.

Más adelante aparecen los "Cinetes", que no parecen ser Oestrymnios. Sin embargo, en el Periplo Meridional veremos que los "Cinetes" no son citados en dos descripciones de pueblos. En nuestra opinión, el Autor ha tendido una celada a la Censura. El resultado de la celada se hará evidente mucho más adelante, ver comentario (104).

 

Entonces [, allá donde "declina la luz sideral",] emerge altanero el Cabo [...] Cinético, ["punto extremo de la rica Europa",] y entra por las saladas aguas del Océano [“poblado de monstruos”].

(35) Venimos navegando desde el puerto de Troia, sin habernos detenido un instante.

Las "precisiones" del Procónsul Avieno están hechas para trasladar más adelante el adjetivo "Sagrado" del Cabo Finisterre para el Cabo San Vicente.  Lo de poblado de monstruosenlaza con la historia de Himilcón que interpoló antes.

El río Anas recorre la región de los "Cinetes" y surca sus tierras.

(36) Pasamos, sin detenernos, por delante de la desembocadura del hoy Río Guadiana. Según el Autor, los "Cinetes" ocupan la región geográfica que hoy constituyen el sur de Portugal y la provincia de Huelva, al menos.

 

 

 

 

Se abre de nuevo "un golfo" y, profundo, "el litoral" "se extiende" "hacia el Sur".

El río [...] [acabado de citar se escinde, de repente, en dos brazos]; y por entre la densa agua del "referido golfo" –pues es rico en lodo todo este mar–, lanza sus lentos caudales.

(37) Navegamos a toda vela. Una vez rebasado el Anas, nos desplazamos rápidamente hacia el Sur, siguiendo la costa del Golfo de Cádiz, directos hacia la desembocadura del hoy Río Guadalquivir. El Procónsul Avieno amputa el nombre prerromano del golfo.

Pasamos, sin detenernos, ante de la desembocadura del Río Guadalquivir, que desagua en el "referido Golfo" de Cádiz. Vamos a una velocidad de vértigo, al igual que por las costas del Golfo de Vizcaya. El Procónsul Avieno ha amputado el nombre prerromano del río y lo ha sustituido por la frase "acabado de citar".

La mayoría de los estudiosos que trataron con este pasaje, cuando llegaron aquí retornaron a la desembocadura del Anas, de acuerdo con los deseos del Procónsul.

No tuvieron en cuenta que los Periplos de "los antiguos" nunca retroceden. 

"Aquí" se alzan a gran altitud las cumbres de "dos islas". La más pequeña [...] [no tiene nombre], a la otra la "tradición constante" le dio el nombre de [...] Agonis.

(39) En nuestra opinión, "aquí" significa que hacemos una brevísima escala en un puerto. El Procónsul Avieno no nos deja saber el nombre de la isla "más pequeña". Sin embargo, la otra isla es famosísima desde la Antigüedad del Autor. Su nombre ha sido siempre el mismo a lo largo de los tiempos. El Autor se está refiriendo a Gadeira y Erythéia, las islas más famosas de Europa que están próximas al Estrecho de Kalpe.

Se sigue [...] [un promontorio] que asusta por sus roquedos, también él consagrado a Saturno. 

(40) Hemos reanudado nuestro periplo. El Procónsul también amputa el nombre de tan notable promontorio. La descripción casa perfectamente con el hoy denominado Peñón de Gibraltar.

Hierve el mar encrespado y, rocoso, "el litoral se extiende a lo largo".

[...]

"Aquí" los habitantes crían cabras de largo pelo y numerosos machos cabríos, que recorren sin cesar los bosques de la región, produciendo densa lana; aprovechada en los campamentos y en las velas de los marineros. [...]

(41) Hemos costeado un tramo de litoral al Este del Peñón de Gibraltar. El "aquí" nos indica que hemos arribado a otro puerto, pero no sabemos su nombre prerromano. Probablemente, el Procónsul Avieno ha amputado texto original. En él se informaría, al menos veladamente, en qué puerto nos encontramos.

Si, desde "aquí", "el litoral se extiende a lo largo", tal vez el Autor nos indica que la costa es recta a partir del puerto en que nos encontramos. Entonces estaríamos más o menos a la altura de Málaga; o en un punto de la costa al este de Málaga, cercano a ésta. En nuestro viaje de oeste a este, a partir de este punto tenemos por delante una costa prácticamente recta, hasta el Golfo de Almería.

Desde [...] [este punto] hasta [...] [el referido río], dista el viaje de un sol.

(42) Éste es el único pasaje de que disponemos para adivinar nuestra posición actual. En nuestra opinión, el Procónsul Avieno ha amputado aquí los nombres de los puertos de partida y llegada. El Periplo sólo da distancias entre puertos. En nuestra opinión, el puerto en el que nos encontramos está a un día de navegación hacia el Este, partiendo de Gadeira, que es el último puerto que hemos tocado.

¡El Procónsul estaría intentando enviarnos otra vez al Anas con eso del "referido río"!

Según Estrabón, Geografía [...], Mainake estaba más allá de Malaka, navegando desde el Estrecho de Kalpe hacia el Este. Es posible navegar desde Gadeira hasta más allá de Málaga en sólo un día.

[Se sitúa aquí el límite del pueblo de los Cinetes. Está contiguo el territorio de los Tartessios, cuya tierra está bañada por el río Tartessos.]

(43) Este pasaje es una intoxicación del Procónsul Avieno. Según nuestra interpretación, está fuera de contexto.

Enseguida se extiende el Cabo [...] consagrado a Zéfiro.

(44) Nos hemos hecho de nuevo a la mar, reanudando nuestro viaje. Estamos a la altura del Cabo Sacratif. El Autor no puede decir el nombre prerromano del cabo.

"Por fin", la cumbre de la elevación llamada [...] Zéfiris, cuyas altas crestas sobresalen en la cima de la montaña. La gran elevación rasga los aires, envuelta siempre por una especie de niebla que le oculta la cumbre entre nubes.

(45) El "Por fin" nos indica que estamos llegando al final de nuestro Periplo, el cual acabará un poco antes porque, como veremos más adelante, no se puede hablar de Karkedón "la Vieja", ver comentario (47).

La descripción del Monte Zéfiris no puede corresponder a otra montaña del Sur de la Península Ibérica que no sea el hoy Mulhacén (3.481 m), en la Sierra Nevada. Su altitud detiene las nubes. La mayoría de los investigadores que estudiaron los textos de la Ora Marítima, siempre han situado el Monte Zéfiris al occidente del Peñón de Gibraltar, forzando la interpretación de los textos para acomodarla a las intenciones del Procónsul Avieno.

No parece probable que "los antiguos" denominasen Zéfiris al Mulhacén. A Estrabón no se le permite escribir el verdadero nombre de este monte, Geografía [...]. Tal vez, antes de dar un nombre falso, prefiere callarlo cuando describe esta costa. Así llama la atención del lector por la extraña omisión del antiguo nombre del Mulhacén, el monte más alto de la Península Ibérica. Sus textos que hablan sobre esta zona también tienen trazas de haber sido manipulados. En consecuencia, en nuestra opinión, el nombre Zéfiris no sería el nombre prerromano.

En general, hay que tener extrema prudencia con todos los topónimos y pueblos que se citan en la Ora Marítima. Más que probablemente el Censor Avieno amputa textos; cambia los topónimos de lugar; y, seguramente, interpola y/o suprime letras a los topónimos y a los nombres de los pueblos, sin pudor alguno. Es un prepotente.

"Toda la región" "que viene después" "tiene un suelo rico en vegetación". Los habitantes contemplan un cielo continuamente neblinoso, el aire es opaco y el día poco transparente; como si fuese de noche. Es frecuente la llovizna. No es usual que sople cualquier brisa, ni que una corriente suave de viento despeje la parte alta de la atmósfera. Contínua, la niebla cubre la tierra y el suelo presenta una fuerte humedad.

(46) Al igual que el Autor, Estrabón, Geografía [...], también nos confirma que en la Antigüedad había frondosos bosques entre la costa y la Sierra Nevada.

Todo el que, en barco, sobrepasa la elevación de Zéfiris y penetra en las aguas de [...] [Nuestro Mar,] de inmediato es impulsado por "el soplo" del "Viento del Oeste".

(47) Este pasaje, en el cual el Procónsul amputa Mar Interior e interpola Nuestro Mar, llama extraordinariamente la atención. En la costa de Granada sopla el Vendaval durante los meses de otoño e invierno, desde el Oeste. Sin embargo, en verano predomina el viento Levante, que viene del Este. Luego, esta información es absurda, sobre todo si tenemos en cuenta que, en la Antigüedad, la navegación se hacía preferentemente durante los meses de verano.

En nuestra opinión, el Autor quiere llamar nuestra atención, una vez más, para que nos demos cuenta de que aquí se ha terminado el Periplo que describe las costas de la Península Ibérica desde el Cabo Finisterre hasta Abdera, aproximadamente. Una vez que hemos sobrepasado la elevación de Zéfiris, nuestra nave se adentra en las aguas del Mediterráneo, siendo inmediatamente impulsada por el soplo del Viento del Oeste. Por lo tanto, hemos dejado de navegar costeando. Ha finalizado este Periplo.

Después de haber ido anotando a lo largo de nuestra lectura los constantes paralelismos de la Ora Marítima con la Geografía de Estrabón; y de ver que la descripción de esta zona geográfica tiene el mismo planteamiento narrativo en ambas obras, ver Geografía [...], no nos queda más remedio que pensar que la Ora Marítima es un trabajo del bravísimo e indomable filósofo Estrabón. Consideramos este pasaje como su firma de la Ora Marítima.

Estrabón, repite aquí la misma estratagema que emplea en su Geografía. Su intención es darnos todos los datos que pueda de la costa sur de la Península Ibérica, al igual que lo hizo en el viaje de ida y vuelta desde el Cabo Finisterre a los confines septentrionales del Oestrymnis. La razón del comportamiento de Estrabón solamente puede ser una: la Censura Romana prohíbe hablar de esta zona geográfica.

La razón de la estratagema es que, tras pasar Abdera, si continuamos costeando llegaremos muy pronto a Karkedón "la Vieja" –la verdadera Karkedón prerromana que estaba situada en la región del Cabo de Gata, de la cual está prohibido hablar en el Imperio Romano. Esta ciudad no tiene nada que ver con la Karkedón Romana –"la Nueva"–; o sea, la actual Cartagena.

En el viaje de vuelta, el Autor intentará darnos información sobre Karkedón "la Vieja", y mencionará lugares y accidentes geográficos que no citó en el viaje de ida. También se detendrá en puertos ya visitados, para darnos más detalles sobre los mismos.

A pesar de nuestras deducciones acerca de la autoría de la Ora Marítima, en nuestros comentarios seguiremos poniendo "el Autor" para evitar posibles confusiones.

Los pasajes que siguen se basan en un Periplo escrito por otro "autor antiguo". El estilo de redacción es totalmente diferente y mucho más poético que el Periplo Finisterre - Karkedón "la Vieja". Además, como veremos, navegaremos con nuestro buque en la dirección Este – Oeste.

5.4    Tercer Periplo. Desde El Río Ibero Al Cabo Cinético.

[...] "Se sigue" [...] un cabo consagrado a la Diosa “Infernal”, [...] y un rico santuario "escondrijo de oculta gruta y oscura cripta".

(48) El Autor no puede decir el nombre prerromano de este famoso cabo. Piensa que es suficiente decir a qué famosa Diosa está consagrado para que lo identifiquemos sin problemas. El culto a la Diosa ha generado un santuario con grandes riquezas, debido a los donativos de los devotos. Sin embargo, todavía no sabemos dónde nos encontramos.

"Cerca" hay "un gran pantano" llamado "Erebea". "Se cuenta" también que la ciudad de [H]Er[...]bo [, en los tiempos primitivos,] se erguía en "estos lugares"; pero, "destruida por las tempestades de las guerras", apenas dejó "la fama" y "el nombre" de esta región. 

(49) El templo de la Diosa “Infernal” está situado en un cabo próximo al pantano. La interpolación del Procónsul Avieno intenta enviar a la famosa ciudad de "Herbo" a un pasado remoto, desde la perspectiva histórica del Siglo IV d.C., el tiempo del Procónsul. Probablemente, en el Siglo I a.C. no hace demasiado tiempo que esta ciudad tenía un gran esplendor.

A la vista del nombre del pantano –Erebea–, el verdadero nombre de la ciudad sería Erebo = Infierno, en lugar de Herbo. Entonces, la calificación de la Diosa como Infernal” sería un guiño del Autor, para que sepamos donde está ubicado el puerto de partida de este nuevo periplo.

Sorprendentemente, en la descripción de los pueblos que habitan el norte de África en su tiempo, Estrabón, Geografía [...], sitúa en la zona de Cartago a los Erembos y no menciona para nada a los Cartagineses –ni a los Fenicios. Denuncia, además, que el etnónimo Erembos "puede" tener alguna letra interpolada –debido a la Censura, obviamente. La letra interpolada, a la vista de estos datos, sería la letra m.

Tal vez Estrabón intenta sugerir a los Erebos como fundadores de Cartago. Lo mismo sugiere Flavio Josefo(9); y también se ha interpolado lo mismo en Heródoto(10).

Entendemos, pues, que la letra H de Herbo ha sido añadida por el Procónsul, tras eliminar la letra e que estaba situada entre la r y la b; y aún seguimos sin saber dónde nos encontramos.

Corre después el río [H]Ibero, cuyas aguas fecundan [...] "estos lugares". Afirman "muchos" que de él toman su nombre los [H]Iberos, y no del río que baña a los "turbulentos" Vascones. Y toda la región que confina con el río a occidente es denominada [H]Iberia.

(50) ¿Río Hibero o Río Ibero? El Procónsul Avieno ha insertado una [H] para desfigurar el topónimo. Recordemos que Estrabón, en su Geografía escribe Iberos, no Hiberos. En Geografía [...], nos advierte que la Censura romana introduce letras adicionales en los nombres de los pueblos que quiere borrar de la Historia. Por lo tanto, este río es el Río Ibero.

Mediante la interpolación de la [H], el Procónsul intenta diferenciar a los "Hiberos", según él los habitantes de las costas situadas "a occidente" del Río Ibero –las costas meridional, occidental y septentrional de la Península Ibérica–, de los habitantes de las costas situadas al norte de este río, a los cuales más adelante denominará Iberos, ver también comentario (90).

El propósito de esta diferenciación no es otro que intentar la traslación del etnónimo Iberos para los pueblos que habitaban las regiones del este y nordeste de la Península Ibérica, con el fin de arrebatárselo a los verdaderos Iberos, los llamados "Iberos Occidentales" por Estrabón. Por lo tanto, al territorio peninsular del Imperio de Tartessos también se le denominaba Iberia en tiempos prerromanos.

El Procónsul es descuidado, y se contenta solamente con interpolar una [H] al etnónimo y al topónimo, con lo cual está admitiendo la designación de Iberos para los "Iberos Occidentales".

Nos dice Estrabón, Geografía [...], que "el río sicano" "que nace en la Oróspeda" –o sea, el hoy Río Segura– era el límite del Imperio de Tartessos. Como, según el Autor, toda la región a occidente del Río Ibero tiene el mismo nombre: Iberia; es decir, se trata de un único país, entonces Iberia = Tartessos. En nuestra opinión, el Río Segura se llamaba en la antigüedad Río Ibero.

Luego, según este pasaje, estamos anclados en un puerto situado en la desembocadura del Río Ibero, el hoy Río Segura, cuyas aguas fecundan "estos lugares". Los pasajes anteriores describen la región geográfica de la desembocadura del Río Segura, donde estaba situada la ciudad de Herbo -Erebo- y había un famoso templo en un cabo cercano a un pantano.

Compárese la información del Autor con el mapa de al lado, el cual representa la propuesta de cómo pudo ser la antigua desembocadura del Río Segura, tras el descubrimiento y excavación de una ciudad fortificada prerromana en la Fonteta, Guardamar del Segura(11).

Durante las excavaciones, se han encontrado entre los restos de la muralla de la ciudad varios fragmentos de moldura acabada en gola labrada sobre sillares; también entre las piedras del derrumbe de la muralla y en una plataforma de un horno metalúrgico. Igualmente, se han encontrado otros fragmentos en construcciones posteriores, lo que permite afirmar la existencia de un templo prerromano en la zona de la desembocadura del Río Segura. 

Ojo al comentario del Autor, porque escribe a finales del Siglo I a.C., o a comienzos del Siglo I d.C.: no hay Iberos en el valle del Río Ebro. Sólo los "turbulentos" Vascones aparecen situados en el valle del Ebro en esta época.

¿He aquí una luz para la traducción de los textos de los, entonces mal denominados hoy, "bronces ibéricos"?

¿Son los escritos más antiguos conocidos en lengua vasca?

¿Porqué llamarles bronces ibéricos, si los auténticos iberos, todavía a finales del Siglo I a.C., o a comienzos del Siglo I d.C., eran los habitantes de las zonas meridional, occidental y septentrional de la Península Ibérica?

¿Porqué llamarles bronces ibéricos, si el valle del Ebro estaba habitado por los Vascones a finales del Siglo I a.C.?

Hay que resaltar que el Procónsul Avieno se ensaña con los textos cuando aplica la censura a este Periplo. Son muy numerosas las amputaciones e interpolaciones. Es natural, tiene que conciliar la geografía de la Ora Marítima con su traslado de Tartessos al Golfo de Cádiz. Los textos originales de la obra han sido destrozados, pero la estrategia anti-Censura del Autor deja en evidencia las manipulaciones del Procónsul.

[Por su lado, la parte oriental encierra a los Tartessios y a los Cilbicenos.].

(51) Intoxicación del Procónsul Avieno. Según nuestra interpretación, este pasaje también está fuera de contexto.

Después aparece la Isla de [...] Cartar que, "otrora", "según una tradición bastante extendida", "estuvo en la posesión de los Cempses". Expulsados posteriormente, debido a la guerra de los vecinos, se apartaron en busca de varios lugares.

(52) El prefijo de Cart-ar es el mismo que el de Cart-ago. Hemos llegado al lugar donde estaba emplazada la auténtica Karkedón "la Vieja". Estrabón sugiere, Geografía [...], que dicha ciudad estaba próxima al Cabo de Gata, "por debajo" de la Sierra Nevada. Ptolomeo, Geografía [...] indica que en esta zona había un "Portus Magnus", aunque tampoco puede decir su nombre y las coordenadas de situación que se leen en su obra no son fiables, por razones de la Censura.

Recordemos, Cempses = Oestrymnios. La isla, y la región circundante, estuvieron en poder de los Oestrymnios; es decir, de los Tartessios. La frase del Autor: "según una tradición bastante extendida", sugiere que se trata de una información internacionalmente conocida, y ya muy antigua en su tiempo.

Hemos estado navegando desde el Río Ibero hacia occidente. Arriamos anclas en el puerto de Karkedón "la Vieja". El Autor se detendrá todo el tiempo necesario para describirnos la región donde estaba ubicada esta importantísima ciudad prerromana, con el fin de que podamos localizar su situación.

Enseguida se levanta el Monte [...] Cassio, a partir del cual "la lengua griega" llamó desde un principio "kassiteros" al estaño. 

(53) Dentro de poco veremos que este Monte Cassio –Cassio es el significado en griego del innombrable nombre prerromano del monte– se trata del Monte de la Mina de Plata que había junto a Cartar, la Karkedón auténtica que nos sugiere Estrabón, Geografía [...].

Enseguida aparece "el promontorio del templo" y, más alejada, un lugar que tiene un "antiguo" "nombre griego", "la ciudadela" de [...] Gerón. Sabemos, de hecho, que Gerión tomó de ella su nombre en otro tiempo.

(54) El Autor da, traducido al griego, el significado del nombre de la ciudadela. El nombre prerromano está prohibido mencionarlo. El Autor maniobra para dar información. Junta todos los elementos para que comprendamos que estamos anclados en Karkedón "la Vieja", con su isla, su pantano, su templo, y sus famosas minas de plata.

[Aquí se extienden las costas del golfo tartessio. Del referido río Anas a estos lugares, en barcos, se emplea un día de camino. Está en esta zona la ciudad de Gadir, pues en lengua cartaginesa a un lugar fortificado se le denominaba Gadir. Antes, esa ciudad fue denominada Tartessos. “Grande y opulenta” “en épocas antiguas”, y "ahora" "pobre", "pequeña", "abandonada" "-un campo en ruinas".

En estos lugares, con la excepción de las fiestas en honor a Hércules, "no vimos" nada notable. Pero fue tal su poder y tanta la gloria "en los tiempos primitivos", “según la creencia general”, que un rey soberbio y el más poderoso de todos los que gobernaban en ese tiempo la Mauritania, muy querido del príncipe Octavio y continuamente entregado al estudio de las letras, Juba, separado no obstante por un mar de por medio, se consideraba muy honrado con el duunvirato de esta ciudad.

Pero a la isla la ciñe por todos sus lados con su corriente el río Tartessos que desde el lago Ligustino fluye por campos llanos. No corre, sin embargo, en lechos simples, ni surca con un único caudal el suelo subyacente: en la parte oriental introduce tres bocas en los campos y baña con cuatro bocas la parte meridional de la ciudad.]

(55) Intoxicación del Procónsul Avieno. La interpolación está fuera de contexto, en nuestra opinión. El "no vimos nada notable" sugiere que pudo ser Gobernador de la Bética.

Nótese el lamentable estado de ruina y abandono de la ciudad de Gadeira –tras siglos de ocupación romana–, del cual se declara testigo ocular el Procónsul (Siglo IV d.C). Es el resultado de lo que ha hecho el Imperio Romano, desde el reinado de Augusto, con la hermosa Gadeira de Cornelio Balbo, el amigo de Julio César.

Al pantano se apoya el "Monte Argentario", así llamado por "los antiguos" debido a su aspecto: sus laderas brillaban ampliamente debido al "estaño", y él, a distancia, refleja en los aires mayor esplendor, cuando el sol bate con sus rayos las elevadas cumbres.

(56) El "Monte Argentario" es el Monte Cassio del verso *****, ver comentario (53). El Autor se "equivoca" intencionadamente. Antes nos dijo que en el Monte Cassio se laboreaba mineral de estaño, pero ahora, aunque en él se sigue laboreando estaño, lo llama "Argentario", lo que quiere decir que, en realidad, tiene minas de plata, no de estaño.

Se trata la famosa Montaña de Plata que estaba situada a 6 estadios de Karkedón, mencionada por Estrabón, Geografía [...], con la intención de que nos sirva para localizar la ciudad arrasada. No debemos soslayar que esa distancia podría estar manipulada por la Censura.

En la explotación de esta mina trabajaban 40.000 personas, según Estrabón, Geografía [...], que usa como fuente a Polibio(12) y sugiere que sus datos son correctos. La descripción que hace Polibio de Karkedón "la Vieja" no habría sido muy maltratada por la Censura romana.

Hay que resaltar que las distancias que da Polibio para la zona de Karkedón "la Vieja", no coinciden en absoluto con las de la actual Cartagena, a la cual Estrabón llama, socarronamente, Karkedón "la Nueva".

[El mismo río transporta en sus aguas pepitas del pesado estaño y trae hasta las murallas de Tartessos el rico metal.]

(57) Intoxicación del Procónsul Avieno.

Enseguida, en el lugar en que, tierra adentro, una vasta región se aparta del mar salado, habita la tribu de los Etmaneus. Y de aquí hasta las tierras de los Cempses se extienden los campos fértiles de los [...] [Ileates. Los Cilbicenos, por su parte, poseen la zona marítima.]

(58) El Autor introduce este pasaje para guiar al lector en la interpretación de este Periplo de la Ora Marítima.

La descripción de pueblos se hace de Este a Oeste, en la dirección de nuestra navegación. El pueblo más occidental son los Cempses = Oestrymnios, en las costas del Atlántico. Por lo tanto, si vamos de Este a Oeste, desde las tierras de los Etmaneus –a los cuales encontraremos en el interior de la Península Ibérica, tras la Sierra Nevada, si nos movemos hacia el Norte desde la región del Cabo de Gata– hasta los Oestrymnios "Cempses" del Atlántico, nos encontraremos al pueblo de los Ileates –¿quizás Ilergetes?–, en la zona interior del valle del Río Guadalquivir. Se trata del pueblo que denominaba a sus ciudades con el prefijo Il- (Il-ipula, Il-ipa, Il-iberis, Il-urgis, ...).

El Procónsul Avieno interpola a los "Cilbicenos", los cuales "ocuparían", según él, la zona costera de Huelva, en los alrededores de la desembocadura del Río "Cilbo", el hoy Río Odiel. Lo comprobaremos más adelante, ver comentario (63).

Es curioso que el Periplo no mencione para nada a los "Cinetes" en este pasaje. Por lo tanto, para nosotros, Cinetes = Cempses = Oestrymnios = Tartessios.

Un "mar intermedio" separa, como antes dijimos, "la fortaleza" de [...] Géron y "el promontorio del templo"; y el "Golfo Tartessio" queda entre cumbres escarpadas. [Es junto al Cabo Geron donde desagua "el largo río"].

(59) El Autor continúa detenido en Karkedón "la Vieja", tratando de describir la zona. Hasta ahora no hemos salido de este puerto. El territorio y la ciudad pertenecían a los Tartessios.

Enseguida se levanta el Monte [...] de los Tartessios, "de espesos bosques".

(60) Se ha reanudado el Periplo. Pasamos de nuevo ante la Sierra Nevada, con su Mulhacén y sus espesos bosques, situados entre la costa y la Sierra Nevada, pero esta vez navegando hacia occidente. La Sierra Nevada está dominada por los Tartessios. De nuevo el Autor no puede decir el nombre prerromano del Mulhacén. No debemos pasar por alto el estilo homérico de la descripción del monte "sin nombre".

Viene después la Isla [...] Eritia, "de campos extensos", "otrora" bajo el dominio "cartaginés", ya que, "desde un principio", fue ocupada por "los colonos" de "la antigua" "Cartago". La isla se encuentra separada del continente por un mar intermedio de cinco estadios.

(61) Otra descripción de estilo homérico para la Isla [...] Eritia. Estamos de regreso en las islas del hoy Golfo de Cádiz: Gadeira y Erythéia. Atracamos en Gadeira.

La historia de la ocupación cartaginesa de la isla Eritia, es un circunloquio del Autor; y no una interpolación del Procónsul Avieno. La isla habría sido ocupada "desde siempre" por las mismas gentes que fundaron Karkedón "la Vieja", cerca del Cabo de Gata: los Tartessios. El Autor ha vuelto a sugerir que los Cartagineses eran colonos de los Tartessios.

Por su parte, Estrabón, Geografía [...], también menciona los campos de la Isla Erythéia.

En la parte de la fortaleza de [...] [Gades] en que se pone el día, está la isla consagrada a la Venus Marina, en la cual existe un templo de la diosa, un santuario subterráneo y un oráculo.

(62) En el extremo occidental de Gadeira, había un templo consagrado a la Venus Marina ¿o a Cronos como dice Estrabón? ¿Le han manipulado? Recordemos que en el noroeste de la Península Ibérica, según se nos dijo, también se practicaba el culto a la Venus Marina.

[...] [Cuando se viene de ese monte, cuyos bosques, como te dije, atemorizan,] se encuentra un extendido y suave litoral de arenas, a lo largo de las cuales los ríos [...] Besilo y [...] Cilbo apresuran sus cursos.

(63) Costeando desde Gadeira hacia occidente, pasamos por delante de un extenso litoral arenoso y llegamos al hoy Golfo de Huelva. Los ríos Besilo y Cilbo son hoy el Tinto y el Odiel, en este orden. Sin embargo, es muy probable que éstos topónimos no sean los auténticos topónimos prerromanos. Según el Procónsul, los "Cilbicenos" ocupaban la zona costera de Huelva, junto a la desembocadura del Cilbo.

"Después", "hacia occidente", el Cabo [...] [Sacro] alza sus soberbios roquedos.

(64) Fin del Periplo del Río Ibero al Cabo Cinético. El Cabo Sacro es el que antes fue denominado Cabo Cinético. Hoy es el Cabo San Vicente. El Procónsul Avieno ha cambiado Cinético por Sacro, para reforzar la idea de que el Cabo San Vicente era el Cabo Sagrado del occidente de la Península Ibérica, no el Cabo Finisterre. Lo reconocerá más adelante, en el verso *****, ver comentario (66). 

5.5     Descripción Del Puerto De Partida Del Primer Periplo Oriental Y Respuesta a La Pregunta: ¿En Qué Lugar Están Ubicadas Las Auténticas Columnas De Hércules?

"En otro tiempo" "Grecia" denominó "Herma" a "este lugar". [...] "Herma" es, por lo tanto, un baluarte [de tierra] que, por uno y otro lado, protege un lago interior.

(65) El Autor no puede decir el nombre prerromano del puerto de partida del Periplo Oriental. Por eso traduce el significado del topónimo al griego: Herma, si el Procónsul no ha manipulado el topónimo. En el tiempo del Autor, el Imperio Romano ha cambiado el topónimo autóctono por un topónimo latino. Se trata de una fortaleza, protegida por un lago interior.

Otros, "por el contrario", lo designan "originado" "por Hércules", ya que "se cuenta" que el héroe separó las aguas, con el fin de disponer de un camino fácil para el ganado capturado.

"Muchos autores", por su parte, refieren que Herma "estuvo" "desde un principio" "bajo el dominio de Libia", viendo que Dionisio no es un testigo a despreciar cuando informa que "Tartessos" "se encuentra" "en los confines de Libia". [En la orilla de Europa se eleva un promontorio que "he indicado" que recibía de los naturales el nombre de "Sacro". Entre estos dos lugares corre un pequeño estrecho.]

(66) Esta descripción del puerto de partida del Periplo Oriental es un ejercicio retórico que nos proporciona muchos datos. Al más puro estilo de Estrabón. Veamos:

"Muchos autores" afirman –el Autor nos está dando una información que es internacionalmente conocida– que, "desde un principio" –es decir: "desde su fundación"– "Herma estuvo dominada por Libia". Como "Tartessos está en los confines de Libia", luego, "desde su fundación", "Herma estuvo dominada por Tartessos". Por lo tanto, si –"desde su fundación"– "Herma estuvo dominada por Tartessos", y "fue originada" –"fundada"– "por Hércules", luego "Hércules, fundador de Herma, era un Tartessio".

Se infiere que:

· Hércules fue un conquistador Tartessio. Su patria era Tartessos, que, como hemos visto, estaba situada en el noroeste de la Península Ibérica.

· El puerto de partida de este Periplo Oriental es la Heraklea que menciona Estrabón, Geografía [...], ciudad que estaba próxima al Peñón de Gibraltar.

· Los "doce trabajos" de Hércules se realizaron durante un periplo que fue realizado de Oeste a Este, tal y como sugiere Estrabón, Geografía [...].

El Procónsul Avieno no entiende nada, y deja intactos los textos del Autor. Descuidado impenitente, interpola el último párrafo para confesarnos que ha interpolado el verso *****, ver comentario (64). Alude al hoy Cabo San Vicente, llamándole "Sacro", adjetivo que, como vimos, corresponde al Cabo Finisterre.

El Procónsul interpola lo del "pequeño estrecho" para designar al Estrecho de Kalpe. Para él está situado entre Tartessos "de Libia" y el Cabo "Sacro" del sur peninsular.

Llamado "Herma", o "camino de Hércules", este lugar -dice Euctemón, natural de la ciudad de Anfípolis- no posee de longitud más que [...] [ciento ocho millas] y las tierras se encuentran apartadas entre sí unas [...] [tres millas].

(67) El Autor describía Heraklea, pero el Procónsul Avieno interpola dimensiones distintas a la ciudad, para acomodar la descripción al Estrecho de Kalpe. El Procónsul es descuidado, lo que hace que, una vez más, se le vea el plumero: da las distancias en millas. En toda la Ora Marítima el Autor da las distancias en estadios.

Comienza ahora la digresión sobre la verdadera ubicación de las auténticas Columnas de Hércules.

"Aquí están las Columnas de Hércules" que "leemos" que "son consideradas el límite de los dos continentes". Son éstas un par de roquedos prominentes, Abila y Calpe: éste en el suelo de Hispania y Abila en el de los Maurusios. Los Cartagineses "llaman en lengua" bárbara -o sea "latina", como dice Plauto- "Abila" a "un monte elevado". "Calpe", por su parte, "designa en Grecia" "una especie de vaso cóncavo y redondeado". 

(68) El Autor presenta la nueva toponimia de la zona del Estrecho de Gibraltar que "ahora se lee" en las publicaciones que circulan por el Imperio Romano.

Nos dice que lo de Abila es un nuevo topónimo. Una invención romana. Se trata de una palabra latina ¿A quién se le puede ocurrir que en la época prerromana hubiese topónimos latinos en el Estrecho de Kalpe?

También sugiere que Kalpe es el topónimo prerromano con que se designaba al roquedo prominente del Peñón de Gibraltar. Para ello nos "recuerda" que la palabra kalpe se usa en Grecia para designar un determinado tipo de vaso, no un roquedo prominente.

Inmediatamente, el Autor pasa a desmentir la nueva toponimia romana, utilizando fuentes históricas.

"En contrapartida", refiere el ateniense Euctemón que "no hay roquedos ni se alzan cumbres a uno y otro lado". Recuerda que "entre" "la tierra" "del país libio" y "el litoral de Europa" "hay dos [islas]" y que "ésas son las que son llamadas Columnas de Hércules".

(69) Donde están las auténticas Columnas de Hércules "no hay roquedos ni se alzan cumbres a uno y otro lado"; es decir, en ambos lados del paso lo que hay son tierras bajas.

El Autor nos ha explicado antes que "el país libio" es Tartessos. Pero Tartessos está situado en el noroeste de la Península Ibérica. Si desde el noroeste de la Península Ibérica queremos navegar hasta las costas europeas situadas al norte del Golfo de Tartessos, tendremos que pasar con nuestro buque entre los Finisterres inglés y francés: la Península de Cornualles y la Península de Bretaña, respectivamente, las cuales son las auténticas Columnas de Hércules prerromanas. Esto es consistente con lo que el Autor nos dijo al principio de la Ora Marítima para fijar su ubicación: que "estaban fustigadas por el áspero Viento del Norte".

En un principio, podríamos pensar que "las dos islas" llamadas "Columnas de Hércules" son Gran Bretaña e Irlanda. Sin embargo, como el Autor escribe en griego, el Procónsul Avieno traduce nessos por islas, cuando también puede significar penínsulas. En nuestra opinión, el Autor emplea la nessos con el significado de penínsulas.

Informa que distan una de otra [...] [treinta] estadios, [...] [están cubiertas de bosques por todas partes, y siempre son inhospitalarias para los navegantes]. Agrega, todavía, que en ellas existen templos y altares de Hércules [...] [y que los barcos visitantes fondean, sacrifican al dios y parten raudos, considerando un sacrilegio permanecer en las islas].

(70) Tanto la Península de Cornualles como la Península de Bretaña se consideraban "promontorios sagrados", y en ellas había templos dedicados a Hércules, el gran conquistador Tartessio, al igual que en la región del Cabo Finisterre de la Península Ibérica, el cual, como vimos antes, también era considerado Promontorio Sagrado, ver comentario (25).

Ahora se comprende perfectamente todo el significado de la designación de Isla "Sagrada" para la Gran Bretaña, ver comentario (16). En sus costas se encontraba una de las "sagradas" Columnas de Hércules, lo cual la distingue perfectamente de Irlanda.

Plinio el Viejo(13) no escribe el nombre de la Península de Bretaña cuando hace la descripción de la costa norte de Europa. Esta omisión es extraordinariamente rara, debido a que esta península es un accidente notable en la geografía de esa región. En realidad, Plinio el Viejo no quiere dar el antiguo nombre de la península.

Respecto a la Península de Cornualles, Ptolomeo(14), dice que en ella hay un promontorio dedicado a Hércules.

Cuenta que "alrededor y junto a las islas, en una gran extensión, el mar tiene poca profundidad" [...] [, por lo que los barcos cargados no pueden ir a esos lugares, debido al poco calado de las aguas y al espeso lodo de la costa. Sin embargo, si la voluntad impulsa fuertemente a alguien a ir al templo, se apresura a llevar el barco a la isla de Luna, retira la carga del buque y así, con una embarcación aligerada, se desliza sobre las aguas].

(71) El Procónsul Avieno, interpola y amputa los textos de un modo salvaje. A pesar de ello, todavía podemos leer que el Autor, una vez más, nos recuerda la poca profundidad del Gran Sol; del Paso de Kale; y del Mar del Norte. Es para que nos demos cuenta de que, en efecto, nos está hablando de esa región geográfica.

El mar agitado que se extiende entre "las Columnas", según Damasto, apenas alcanza [...] [siete] estadios. Cílax de Carianda defiende que "el estrecho" que pasa entre "las Columnas" [...] [, presenta tanta extensión como el Bósforo].

Para "aquél" lugar de "estas Columnas", "del lado de Europa", los habitantes de [...] "Cartago" "poseían" "otrora" "aldeas y ciudades"; y "tenían la costumbre de construir las naves con el fondo más plano", para que el "barco de casco más largo" deslizase rápidamente en "el mar poco profundo".

(72) El Autor nos confirma que antes lo hemos interpretado correctamente. Nos está hablando de la zona costera europea del Paso de Kale. Como ya estamos en la inteligencia de que Cartagineses = Tartessios, entendemos que la zona de la Península de Bretaña estaba ocupada por los Tartessios = Oestrymnios. Luego, Cartagineses = Oestrymnios.

El Autor, cuando describió la costa europea del Paso de Kale, nos dijo que los "colonos" Cartagineses solían navegar por el Paso de Kale, "junto con" "el pueblo" "que habitaba" las "auténticas" Columnas de Hércules, ver comentario (18). Estrabón, Geografía [...], también nos sugiere, negando a Pytheas, que las costas del Mar del Norte estaban ocupadas por los Iberos Occidentales.

La técnica de construcción naval de los Oestrymnios que se menciona en este pasaje, la confirma Julio César(15). Nos cuenta que los ingenieros navales de los Veneti, pueblo que habitaba la Península de Bretaña –eran, por lo tanto, Oestrymnios–, diseñaban sus naves, de gran tonelaje para la época, con el fondo más plano que las naves que se construían en el Mediterráneo.

Esta información de Julio César coincide absolutamente con la que nos proporciona el Autor. El Procónsul Avieno es muy descuidado. Esta información que ha dejado sin censurar, pulveriza la "milonga de las barcas fabricadas con cuero" que hizo en el verso *****, ver comentario (15).

El Autor nos recuerda de nuevo que las aguas del Paso de Kale son "poco profundas", para que no perdamos el hilo de la narración.

[En la opinión de Himilcón,] para el occidente de estas Columnas [hay un abismo sin fin], la profundidad aumenta y el mar se alarga. [Nadie visitó estos lugares, nadie llevó los barcos para esas aguas, ya que faltan en alta mar vientos que los empujen y ningún soplo de aire ayuda a la embarcación.] Más allá "de eso", se ve a la niebla vestir el cielo como un manto [, la niebla envuelve siempre el abismo y en el día oscurecido persisten las nubes].

(73) En efecto, hay un momento en que la plataforma continental se acaba, cuando navegamos hacia occidente saliendo del Paso de Kale; y la profundidad del Océano Atlántico se incrementa rápidamente.

Los Oestrymnios eran buenos conocedores del Océano Atlántico, el Mar Cantábrico, el Gran Sol, el Paso de Kale, y el Mar del Norte. En época prerromana, ya habían hecho campañas de sondeos en los mares que dominaban –y publicado los resultados de los mismos.

El Procónsul niega que en la Antigüedad alguien haya podido cruzar el Océano Atlántico, porque Roma lo ha intentado y fracasó. Todo lo que se hablaba en la época prerromana de tierras al otro lado del Océano, tal y como nos dice Estrabón, Geografía [...] son sólo "milongas".

Este es el Océano que ruge alrededor del vasto Orbe, este es el gran piélago, este es el abismo que envuelve las playas, este es el que irriga el "Mar Interior" [, este es el padre de Nuestro Mar]. Se curva, más allá de eso, en numerosos golfos y su fuerza penetra profundamente en nuestro orbe.

Voy a mencionarte los cuatro mayores golfos: La primera penetración del Océano en la tierra es el golfo Hespérico y el mar Atlántico. Enseguida, la ola Hircana y el mar Caspio; el mar Índico y la superficie del golfo Pérsico; el abismo arábico ya sobre el cálido Viento del Sur. En otro tiempo una vieja usanza dio a este último el nombre de Océano; después ola Hircana, mar Caspio, cuyo abismo se desdobla en vasto circuito y se alarga ampliamente, sin contornos precisos.

En buena parte de los casos, sin embargo, "el mar se extiende con tan poca profundidad que casi sólo oculta las arenas subyacentes". [Densas, las algas se elevan encima de las aguas y este charco impide las corrientes. Gran número de monstruos nada por todo el abismo y un gran terror a las fieras habita los mares. Himilcón, el cartaginés, refiere que "en otro tiempo" observó y comprobó por sí mismo estos datos del Océano.]

[Y nososotros te ofreceremos estas informaciones publicadas hace largo tiempo en los anales de los Púnicos].

(74) Curiosamente, en Descriptio Orbis Terrae, 77-82, el Procónsul Avieno quiere que entendamos que las designaciones "Golfo Hespérico" y "Mar Atlántico" se refieren al Mediterráneo. Nueva alusión a la poca profundidad del Mar del Norte, para que no perdamos el idem.

El Procónsul continúa dándonos datos de los resultados de la expedición romana que fracasó en el intento de cruzar el Océano Atlántico.

Ahora, de inmediato, regresa el trabajo al asunto inicial.

 

5.6    Cuarto Periplo. Desde Heraklea Hasta El Río Ibero.

[Como decía, enfrente de la Columna de Libia, se eleva, por lo tanto, otra en el suelo de Europa.]

[...] "Ahí" entra alto en el mar el [...] Criso, junto al cual, de uno y de otro lado [, habitan cuatro pueblos. En este lugar viven los indomables Libiofenicios y los Massienos] se encuentran "los reinos" de los [...] [Cilbicenos], "de fértiles campos" y "los ricos" "Tartessios", "que se extienden hasta" "el Golfo Cala[ct]ico".

(75) Antes de comenzar nuestro viaje hacia el Este zarpando desde Heraklea, el Autor nos presenta, con su estilo habitual, una visión general de la zona geográfica por la que vamos a navegar, y una panorámica general de los pueblos que la ocupan. La descripción de pueblos no gusta al Procónsul, el cual la interpola añadiendo pueblos que no existían en la época prerromana. El "Criso" sería el Río Guadalquivir.

Con esta nueva descripción de pueblos, queda confirmado que los "Cinetes", como pueblo diferenciado, son un invento del Autor. Han sido omitidos por segunda vez en una descripción de los pueblos del sur de la Península Ibérica.

Tomemos nota de la descripción homérica de los "Cilbicenos". Más que probablemente, el Autor escribió Ileates –o, tal vez, Ilergetes–, los cuales ocuparían la zona interior del valle del Guadalquivir –a ambos lados del río–, tal y como nos dijo en la descripción de pueblos del Periplo Río Ibero - Cabo "Sacro". En el verso ***** nos dijo que poseían fértiles campos. La organización política de los Ileates está basada en una monarquía.

Los "ricos" Tartessios = Oestrymnios se extienden a ambos lados del Guadalquivir, ocupando las regiones costeras y llegando hasta el Golfo Calaico, mejor escrito: Golfo Kalaico = Golfo de Tartessos = Golfo Atlántico = Golfo de Vizcaya. Este es el verdadero pueblo que dominaba en la época prerromana las zonas sur, occidental y septentrional de la Península Ibérica. Su organización política también estaba basada en una monarquía.

Los Tartessios, o Iberos Occidentales, según Estrabón, Geografía [...], eran muy ricos. Sugiere que era el más poderoso de los pueblos ibéricos; y el combatido por más tiempo por los Romanos. Tartessos fue el último país ibérico que fue conquistado por Roma. Fue el país que libró las Guerras "Kántabras" contra Roma.

De modo general, el Procónsul manipula los topónimos y se inventa pueblos que nunca existieron. Es muy probable que haya manipulado la mayoría de los topónimos y etnónimos de la Ora Marítima, cambiándolos simplemente, o amputando y/o añadiendo letras a los mismos.

Llama la atención la gran cantidad de letras H que hay en los topónimos. La interpolación al Golfo Kalaico es muy fácil de descubrir, pero seguro que hay muchos más topónimos tocados. La H del Río Hibero está interpolada. También la de Herbo y, probablemente, la de Herma.

Como norma general, y por prudencia, hay que suponer en un principio que el Procónsul Avieno dio un tratamiento similar a todos los topónimos y etnónimos, salvo que los podamos contrastar.

[...]

[Cerca de éstos] [...] se encuentra el cabo Barbecio [y el río Malaka, con la ciudad del mismo nombre, que en los "siglos anteriores" se designaba por Ménaca].

(76) Tras una nueva amputación, seguimos la navegación. Llegamos al puerto romano de Malaka, tras pasar por la Punta de Calaburras. El Procónsul Avieno nos quiere intoxicar, estableciendo la ecuación Malaka = Ménaca; pero Estrabón, Geografía [...], nos ha puesto en guardia. Malaka es una ciudad distinta de Mainake. Mainake estaba más al este. El Procónsul Avieno intenta que confundamos Mainake con Malaka.

Ojo al prefijo de Bar-becio, que es igual al Bar-bario, la designación que da Estrabón, Geografía [...], para el hoy Cabo Espichel. 

"Bajo el dominio de los Tartessios" se sitúa "allí", frente a la ciudad, una isla consagrada por sus habitantes, en tiempos pasados, a Noctiluca. En la isla hay un pantano y un puerto seguro. [La ciudad de Ménaca se situaba en la parte superior.]

(77) Nuevo descuido del Procónsul: los Libiofenicios que interpoló antes también son Tartessios. Según el Autor, estamos en el puerto de Mainake, ciudad tartessia. Los Tartessios, tal y como habíamos entendido, también dominan toda la costa sur de la Península Ibérica. El Procónsul intenta que pensemos que Malaka es la antigua Mainake, con el fin de que nunca podamos encontrar sus restos.

Para la interpretación de este pasaje, ver croquis de la propuesta de reconstrucción de la costa de Málaga hace unos 2.000 años, que proporciona José Luis López Castro(16) en Hispania Poena. Los Fenicios en la Hispania Romana, Editorial Crítica, 1.994. Pág. 45.

En el punto en el que la referida región se aparta del mar, emerge "la elevada cima" del Monte [...] Siluro.

(78) Pasamos de nuevo ante el Monte Mulhacén de la Sierra Nevada. Plinio, Historia Natural, [3.6], le da el nombre de Solorio. Probablemente, ninguno de los dos es el nombre prerromano del hoy Mulhacén. Ver comentario (45).

Aparece enseguida un vasto promontorio que penetra profundamente en el mar. [...] [El pino], "otrora" allí frecuente, hizo que de él recibiese el nombre "en lengua griega".

(79) Nos quedamos sin saber el nombre prerromano del promontorio. Ni siquiera en lengua griega se puede escribir su nombre. A pesar de ello, el Autor nos sugiere que el topónimo está relacionado con un tipo de árbol. En la Ora Marítima hoy leemos pino, pero el nombre puede haber sido manipulado por el Procónsul. Sin embargo, tal vez el topónimo prerromano se conservó a lo largo de la Historia.

Para nosotros el pasaje se refiere a la hoy Punta del Sabinal. En consecuencia, el tipo de árbol que mencionaba el Autor sería la sabina. El nombre de este árbol, entonces prerromano, no derivaría del latín.

Es razón más que suficiente para que el Procónsul lo cambie, sobre todo tratándose de la sabina. En el tiempo del Autor, la zona está deforestada, pero eso no impidió que el topónimo prerromano se haya conservado.

Hasta el "templo de Venus" y "el cabo del mismo nombre", "el litoral se recoge"; y "en sus costas se levantaron" "en otros tiempos" "numerosas ciudades". Por entonces dominaban estos lugares los [...] [Fenicios]. "Ahora" "la tierra desierta" "extiende inhospitalarias arenas" y, huérfanos de cultivo, "los suelos están dedicados a monte" y así se conservan.

(80) El Cabo [...] de Venus es el actual Cabo de Gata. La frase "el litoral se recoge" se refiere al hoy Golfo de Almería. Pasamos frente al solar donde "otrora" se alzaba Karkedón "la Vieja".

El Autor denuncia cómo se efectúa la venganza romana contra el Imperio de Tartessos. Sus ciudades de la costa sur de la Península Ibérica han sido arrasadas. Los solares donde se levantaban están "ahora" despoblados –porque sus habitantes han sido deportados a otros lugares–; y han sido cubiertos con tierra –para que nunca se sepa dónde estuvieron tales ciudades–, porque ya no se ven sus ruinas. Ni siquiera se cultivan las tierras, y los suelos están dedicados a monte salvaje.

Con absoluta prepotencia, el Procónsul Avieno cambia el nombre del pueblo Tartessio por el Fenicio, pero deja intactos los textos que denuncian la venganza romana. ¡Que aprendan todos los enemigos de Roma!

Desde el referido Cabo de Venus, [...] [se ve a lo lejos el cabo Herma en la costa de Libia que mencioné antes.] "Aquí" "el litoral se muestra nuevamente deshabitado y con el suelo maltratado". "Antes numerosas ciudades se alzaban en este sitio y muchos pueblos habían ocupado los lugares".

(81) El Autor hacía referencia al golfo de Baria, entre el cabo de Gata y el cabo de Palos. Continúa denunciando que el Imperio Romano ha planchado todas las ciudades tartessias de la costa sur de la Península Ibérica, desde Malaka hasta la actual Cartagena.

Entonces el puerto de [...] Namnacio, junto a la fortaleza [...] [de los Massienos], se adentra a partir de altamar. En la concavidad del golfo surge, en sus elevadas murallas, la ciudad [...] [massiena].

(82) El puerto de Namnacio sería la actual Cartagena. En tiempos prerromanos, en este puerto estaba situada una ciudad "sin nombre", gracias al Procónsul. Tal vez, si no ha sido manipulado por la Censura, el nombre prerromano de la ciudad era Mastia, como aparece en Polibio [3.24.2], pero, desde luego, no habitaban la ciudad los Massienos, sino los Tartessios.

Enseguida, sobresale el cabo [...] Trete, junto al cual está la pequeña isla de [...] Estrongile.

(83) El Cabo de Palos. 

Después, en los confines de esta isla, alarga su vasta superficie un inmenso pantano.

(84) El actual Mar Menor.

En "esa región" se arrastra el Río [...] Teodoro -no sea para tí motivo de sorpresa que, en este lugar "feroz" y "bárbaro", oigas un nombre con sonido "griego". [Los Fenicios habitaron "primitivamente" estos lugares.]

(85) Hemos llegado de nuevo a la desembocadura del hoy Río Segura –el Río Ibero– el cual, nunca mejor dicho, "se arrastra" hacia el Mar Interior. Vimos que en su desembocadura estaba el puerto de Erebo. Fondeamos nuestro barco y nos tomarnos un pequeño respiro.

De nuevo, el nombre prerromano del río es tabú. Solamente se puede escribir en griego el significado del topónimo, el cual puede incluso haber sido manipulado por el Procónsul. También ha interpolado el nombre del pueblo que habitaba esta región antes de la ocupación romana.

A partir de "aquí", de nuevo se extienden las arenas del litoral, y tres islas ciñen la costa en un largo espacio.

(86) Antes de iniciar el nuevo Periplo, el Autor nos proporciona datos de la región geográfica en que nos encontramos. Se refiere a la costa entre la desembocadura del Río Ibero y el cabo de la Nao -el actual golfo de Alicante. Plinio(13) [3.19] y Pomponio Mela(17) [2.6] le llamaban golfo Ili-citano (sinus Ilicitanus). Ojo al prefijo, nos lo volveremos a encontrar en breve.

Las tres islas, para Schulten(2), Pág. 130, son la isla Plana, la de Benidorm y la actual península de Ifach, hace 2.500 años una ¿isla?.

Este pasaje no hace mención de Alonis ni de Akra Leuke, "colonias" de Marsella. La omisión es, para Schulten, una prueba de que esas colonias son "posteriores" al Periplo.

En nuestra opinión, estas ciudades nunca existieron. Es una ingenuidad suponer que el Imperio Tartessio consintió que los Massaliotas instalasen colonias en sus territorios.

"Aquí" se situaba en otro tiempo "la frontera de los Tartessios" y estaba situada la ciudad de [...] Her[na].

(87) Estamos todavía en el puerto que había en la desembocadura del hoy Río Segura. El Autor coincide con Estrabón: el límite del Imperio de Tartessos estaba en el Río Ibero, el hoy Río Segura, ver comentarios (49) y (50).

Muy recientemente, se han encontrado restos de una ciudad en la desembocadura del Río Segura, en La Fonteta. En las excavaciones han aparecido hornos para la fabricación de bronce, ver comentario (50). 

Otra prueba de que el Procónsul manipula los topónimos de modo aleatorio: ahora escribe "Herna", en lugar de "Herbo". Erebo decía el Autor, en nuestra opinión. 

[...] [La "tribu" de los Gimnetes ocupó] "estos lugares" hasta el lecho del río "sicano" que "los baña". "Ahora", "abandonado y sin habitantes" "desde hace mucho", "solamente suena para sí mismo" [, fluye el río Alebo].

(88) Estrabón, en Geografía [...] nos habla del río "sicano" "que nace en la Oróspeda" para que sepamos a qué río "sicano" se está refiriendo, antes de proceder a informarnos acerca de dónde estaba exactamente el límite del Imperio de Tartessos.

Los Gimnetes son interpolados despectivamente por el Procónsul, para eliminar del pasaje la referencia a los Tartessios. Aquí denuncia el Autor que también esta región ha sido arrasada por el Imperio Romano y sus habitantes deportados.

Después de estas regiones, en el medio de las olas, [surge la isla Gimnesia, que "dio" a "los indígenas" el "nombre antiguo".] se ven enseguida las islas [...] Pitiussas, y se presenta el amplio dorso de las Baleares.

(89) Como ya estamos en la inteligencia de que el Procónsul cambia Gimnetes por Tartessios, ahora nos ayuda involuntariamente a que podamos darnos cuenta de que Tartessos también dominaba las hoy Islas Baleares.

 

5.7    Quinto Periplo. Desde El Río Ibero Hasta la Ciudad de Pirene.

A partir de "aquí", hasta el cabo [...] [Pirene], "extienden su dominio" los [...] [Iberos], establecidos en una "gran extensión" "al lado" del "Mar Interior".

(90) Estamos levando anclas en el puerto de la desembocadura del Río Ibero, para iniciar un nuevo Periplo desde el Río Ibero al Cabo […] [Pirene], según el Procónsul.

El Procónsul Avieno utiliza el etnónimo "Iberos" para designar al pueblo que, según el Autor, dominaba los territorios costeros orientales de la Peninsula Ibérica situados entre el hoy río Segura y el Cabo […] [Pirene]. También deja intacta la designación de Mar Interior para el actual Mediterráneo, y no interpola “Nuestro Mar”.

Lo que está sucediendo en realidad, es que el Procónsul, designa a este pueblo con el etnónimo con que el cual también se designaba en los tiempos prerromanos al pueblo que dominaba las costas meridionales, occidentales y septentrionales de la Península Ibérica: los Tartessios, ver comentario (50).

Este pueblo, en un principio, no estaría sometido a los Tartessios. Esta designación del Procónsul entra en contradicción con lo que nos dijo el Autor acerca del límite del Imperio de los Tartessios = Iberos, ver comentario (87).

Surge su primera ciudad, [...] Ilerda. A partir de "ahí", el litoral se alarga en arenas estériles.

(91) Después de largar velas, enfilamos la salida del puerto que estaba situado en la desembocadura del Río Ibero. Mientras tanto, el Autor aprovecha para darnos nuevas informaciones de esta región geográfica.

La ciudad de Ilerda estaría relativamente próxima, en la costa norte de la desembocadura del Río Segura. Tal vez se la podía ver sin dificultad después de virar hacia el norte, tras abandonar la desembocadura del río. Fijémonos en el prefijo Il- del topónimo. Los “iberos orientales" serían entonces los Ileates, ver comentario (58). Los Ileates se extenderían desde la zona interior del valle del río Guadalquivir hasta las costas del Mediterráneo, al norte del Río Ibero. Los Ileates serían, pues, los Sicanos, los habitantes de los territorios al norte del río Ibero.

Se situaba "aquí" "también" la ciudad de Hemeroscopion, "otrora" "deshabitada". Hoy en día, la zona, "vacía de habitantes", es bañada por aguas ociosas.

(92) Tradicionalmente se ha creído, según algunas interpretaciones hechas a Estrabón, Geografía [3.4.6], que Hemeroscopion era una colonia griega fundada por los Focenses, o mejor dicho, Massaliotas.

La tesis tradicional –más seguida y con más apoyos– la sitúa junto a Denia. Sirva como ejemplo García y Bellido(18). Sin embargo, P. Bosch-Gimpera(19) y otros autores, la sitúan en Ifach, cerca de Calpe.

Gabriela Martín(20), perteneciente al segundo grupo, ante la escasez de testimonios arqueológicos griegos en la zona de la Marina, duda incluso de la existencia de una colonia griega con ese nombre.

En nuestra opinión, el Autor de la Ora Marítima nos "informa" –justo cuando vamos a empezar a costear de nuevo, tras virar hacia el Norte– de que se situaba "aquí también" –en la desembocadura del Río Ibero– la ciudad de Hemeroscopion. Esta información coincidiría con la que nos da Estrabón, Geografía [...].

Pero, como esta ciudad estaba "otrora" "deshabitada", y ahora "continúa deshabitada", quiere decirnos con eso que nunca hubo una ciudad llamada Hemeroscopion. La existencia de una ciudad que nunca tuvo habitantes es un absurdo. La existencia de Hemeroscopion es un invento del Imperio Romano. El Autor también nos recuerda de nuevo que toda la región de la desembocadura del Río Segura ha sido arrasada por el Imperio Romano.

Se alza "enseguida" la ciudad "sicana", "así llamada" por los [...] [Iberos]", "debido" a la "proximidad" del "río".

(93) En este pasaje, el Autor menciona la existencia de una ciudad y un río, pero no puede decirnos sus nombres. Sin embargo, hace una finta a la Censura y nos dice que la ciudad es adjetivada "sicana" por sus habitantes, debido a su proximidad "al río". Evidentemente, este río no puede ser otro que el Río Sicano, el actual Júcar. De la ciudad "sicana", todavía no se encontraron vestigios. Fondeamos en la desembocadura del Río Sicano. El Autor aprovecha el tiempo de descanso para darnos algunos datos de esta región.

No lejos de la bifurcación de este río, el [...] Tirio baña la ciudadela de [...] Tiris.

(94) El río Tyrius, sería el actual Turia, próximo al Júcar. La ciudadela de Tiris siempre se ha supuesto situada cerca de Valencia. Sin embargo, las excavaciones arqueológicas no manifestaron hasta ahora vestigios de esa ciudad prerromana(21).

En el punto en que "la tierra más se aparta del mar", la región extiende el amplio dorso cubierto de bosques. "Ahí" los [...] Beribraces, [...] [una "tribu" "salvaje y feroz", "vagueaban" entre numerosos rebaños de ganado. Se alimentaban "rudamente" de leche y de queso graso, y llevaban una vida semejante a la de los "animales salvajes".]

(95) El punto en que la tierra "más se aparta del mar" es el fondo del golfo que se extiende desde el Cabo de la Nao hasta el Cabo Bagur. Los Beribraces dominarían, al menos, las sierras meridionales del hoy Sistema Ibérico.

Por la forma despectiva en que interpola el Procónsul Avieno (siglo IV a.C.), surge la posibilidad más que razonable de que el Imperio Romano pudo tener sus "Afganistanes particulares" en algunas zonas muy abruptas de alta montaña de la Península Ibérica (Macizo Galaico, Cordillera Cantábrica, Pirineos, Sistema Ibérico). Estas zonas nunca habrían sido controladas por el Imperio en toda su existencia.

Después el cabo [...] Crabrasia avanza altanero y la desnudez del litoral permanece hasta los confines de "la desierta" [...] Querroneso.

(96) Hemos continuado el Periplo. El cabo Crabrasia sería el promontorio de Sagunto.

Estrabón, Geografía [...], sitúa a Querroneso entre Sagunto y el río Ebro. Se suele identificar con la actual Peñíscola.

Según parece, el Imperio Romano no sólo se ensañó con la cultura Tartessia. A los "Iberos" del Procónsul –nuestros Ileates, o Ilergetes– los ha tratado igual. Según denuncia el Autor, en su tiempo la ciudad de Querroneso está "desierta" de habitantes, los cuales habrían sido deportados por el Imperio Romano a otro lugar. La ciudad está en ruinas, por supuesto.

En "esa" "región" se extiende el pantano de [...] Nacaros, nombre que le fue dado por "la tradición". En su medio surge una pequeña isla "rica en olivos", y por eso "consagrada" a [...] [Minerva].

(97) El pantano de [...] Nacaros estaría en la desembocadura del hoy Río Ebro. Hace unos 2.500 años, la configuración de la desembocadura del Ebro era totalmente diferente a como hoy la conocemos. Su nombre prerromano sería famosísimo en la Antigüedad del Autor.

Nos hemos detenido en un puerto situado en una de las riberas del Río Ebro, próximo a su desembocadura. Tal vez es el puerto de Tiricas que se cita en el siguiente pasaje.

"En sus proximidades" "existieron" numerosas ciudades. Se "han visto" alzadas aquí [...] Hilactes, [...] Histra, [...] Sarna, y la noble [...] Tiricas. Es "antiguo" el nombre de esta fortaleza; y "bien conocida" por las playas "del orbe" la riqueza de sus habitantes. [En verdad, además de la fertilidad de la tierra -gracias a la cual el suelo alimenta al ganado, las vides y los dones de la rubia Ceres-, son transportados por el "Río Ibero" productos extranjeros.]

(98) Nueva denuncia de ciudades prerromanas que han sido arrasadas por el Imperio. Todas estas ciudades estarían situadas en el Valle del Ebro. El Autor destaca de entre todas ellas, a [...] Tiricas, ciudad prerromana muy rica; y ya internacionalmente conocida en la Antigüedad del Autor.

Con su torpe interpolación, el Procónsul Avieno nos confirma que estamos en el hoy Valle del Ebro, cerca de su desembocadura. Para él, éste es el auténtico Río Ibero, el que baña a los "turbulentos" Vascones. Ver comentario (50). 

"Cerca", yergue la altanera cresta el Monte [...] Sagrado; y el "Río Óleo", atravesando los campos próximos, corre entre las cumbres de los montes, ya que el Monte [...] Selo - el "nombre antiguo" del otro monte - se alza hasta las nubes del cielo. Junto a él estaba "en épocas anteriores" la ciudad de [...] Lebedoncia. Hoy en día, "la zona", "vacía de casas" [...] [, es lugar de "vagabundos" y de "cubiles de fieras"].

(99) El Autor hace una somera descripción del valle del Río Ebro, que discurre entre la Cordillera Pirenaica y el Sistema Ibérico. En este pasaje designa al Río Ebro como Río Óleo, topónimo que ha sido respetado por el Procónsul.

Más que probablemente, Río Óleo no es el nombre prerromano del Ebro. El Autor lo ha denominado así porque hace 2.500 años desembocaba rodeando con sus brazos a la isla "rica en olivos" que "estaba consagrada" a una divinidad. Así oculta que nos está dando datos prerromanos del Valle del Ebro.

El Imperio intentó cambiar el antiguo nombre del río a Río Ibero, tal y como el Autor nos ha sugerido antes, ver comentario (50). Sin embargo, el topónimo prerromano se habría conservado hasta el presente: Río Ebro. Es altamente improbable que Ebro sea una derivación de Ibero. El Autor también proporciona el nombre "antiguo" de un monte importante, el Monte [...] Selo, porque su nombre ya es romano en el tiempo del Autor. Probablemente se trata del Pico del Moncayo (2.315 m), cuyo nombre actual sería de origen romano.

La ciudad de [...] Lebedoncia, cuyo solar ha sido arrasado, sería Numancia, próxima al Pico del Moncayo.

La apostilla rencorosa que interpola el Procónsul al final del pasaje –estamos a mediados del Siglo IV–, continúa alimentando nuestra sospecha de que Roma nunca dominó las zonas abruptas de alta montaña de la Península, en este caso, el Sistema Ibérico.

También llama extraordinariamente la atención que el Autor no cite para nada a los Vascones en este pasaje. Sin embargo, antes hemos sido informados que estaban asentados en el Valle del Ebro, al menos en el tiempo del Autor (siglo I a.C.) ver comentario (50). Entonces:

¿Será cierto que no había Vascones en el Valle del Ebro hace 2.500 años? ¿Habrán sido deportados por Roma desde la Iberia del Cáucaso al Valle del Ebro? Si esto fue así, ¿cuándo?

¡Cuántas elucubraciones histórico-lingüísticas tendrían una sencilla explicación, si esto hubiese sucedido así en la realidad!

Después "se extienden arenas" durante un largo espacio [...] "en medio de las cuales" "existió en tiempos pasados" la ciudad de [...] Salauris; y "estaba" situada "en el pasado" "la primitiva" [...] Calípolis, "la famosa" [...] Calípolis que, debido a la gran altura de las murallas y a los altos tejados, "se aproximaba a los cielos" y que, gracias "al vasto ámbito de la zona habitada", "por uno y otro lado" "tocaba el mar" siempre "rico en peces".

(100) Hemos reanudado nuestro Periplo. El Autor nos informa de que entre la desembocadura del Ebro y la ciudad de Tarragona había dos ciudades prerromanas. En su tiempo ya no se pueden ver vestigios de las mismas, debido a que sus restos han sido cubiertos con arenas, tal vez por "la mano del hombre".

Se ha propuesto que [...] Salauris habría dejado como huella el actual topónimo de Salou. Esto en un principio sería dudoso, debido a que el Procónsul manipula los topónimos. La ciudad llamada [...] Calípolis, famosa en la Antigüedad del Autor, ha sido propuesta como la primitiva Tarragona. Sin embargo, según el Autor, estaría situada en una península, o en un cabo. Tal vez el actual Cabo Salou.

[Enseguida está la ciudad de Tarragona y el sitio delicioso de los opulentos Barceloneses. Allí, de hecho, abre los brazos seguros un puerto y, sin cesar, la tierra es regada por aguas dulces.]

(101) Este pasaje es una interpolación del Procónsul Avieno. Probablemente lo introduce porque echa en falta la mención de las ciudades romanas Tarragona y Barcelona, omitidas deliberadamente por el Autor, quien sólo está interesado en hablarnos de la Iberia prerromana.

[Surgen después los "rudos" "Indigetes", un "pueblo salvaje" e "indomable" "en la caza", que "habitaba en grutas".]

(102) El Procónsul nos dice en este pasaje que los territorios que nos encontraremos más allá de Barcelona están controlados por los Indicetes –recordemos que escribe en el Siglo IV d.C.. No quedará satisfecho sin despacharse a gusto contra ellos. De un modo rencoroso escribe Indigetes para ningunearlos. Se han subido a los Pirineos y no hay manera de doblegarlos. Nos queda definitivamente claro que el Imperio Romano tuvo focos de resistencia en las zonas de alta montaña de la Península Ibérica durante toda su existencia.

Los Indicetes son un pueblo que ocupaba el área entre Barcelona y los Pirineos. Su nombre aparece en una serie de monedas encontradas en Ampurias(22).

Es entonces cuando el cabo [...] Celebántico alarga el dorso por el "salado mar". De la existencia aquí, junto a él, de la ciudad de [...] Cipsela, "ya sólo habla la tradición", a la vista de que "el suelo pedregoso" "no conserva ningunos vestigios" de la "primitiva ciudad". Se abre "allí" un "puerto" en un gran golfo. En una amplia concavidad penetra el mar en la tierra, y después se alarga el litoral Indicético hasta el vértice del promontorio [...] de Pirene.

(103) Aunque el Procónsul se nos ha adelantado con su interpolación sobre Tarragona, Barcelona y los Indicetes, nosotros hemos seguido viajando a nuestro propio ritmo. El Cabo Celebántico sería el saliente de la costa que nos encontramos antes de llegar a la actual Barcelona. [...] Cípsela sería el nombre de una ciudad prerromana que estaba situada en esa zona.

Esta ciudad, famosa en la Antigüedad del Autor, estaba dotada de un buen fondeadero. Situada en las proximidades del saliente costero, ha sido arrasada hasta los cimientos por el Imperio. En el tiempo del Autor, ya ni se puede adivinar que en ese lugar hubo alguna vez una ciudad. Roma habría construido la primitiva Barcelona en un lugar cercano a Cipsela, aprovechando, más que probablemente, los materiales de Cipsela.

No sabemos, de momento, donde está el promontorio de Pirene. Al parecer, no demasiado lejos de él estaba ubicada la ciudad de Pirene.

El Autor nos da ahora la misma información que antes nos dio por adelantado el Procónsul: a partir de Cipsela se extiende el litoral Indicético. Como leemos ahora, el Autor utiliza la forma correcta, Indicetes, no Indigetes.

El cabo […] Celebántico es, pues, el cabo amputado por el Procónsul en el verso *****, ver comentario (90). Era el límite norte del pueblo Sicano  –o Ileate– en la costa mediterránea (los Iberos del Procónsul Avieno).

Después de ese litoral que, como dijimos, se encuentra "inclinado hacia atrás", se eleva el Monte [...] Malodes entre las olas; y aparecen "dos roquedos" que se aproximan a las nubes en dos cumbres. Entre ellos hay un extenso "puerto" cuyas aguas no están expuestas a cualesquiera vientos. Así, con roquedos colocados enfrente, rodean toda esta extensión de la costa las cumbres de los peñascos y, entre las rocas, se esconde el abismo inmóvil, reposan las aguas y el abismo enclaustrado se mantiene quieto.

(104) El litoral que "está inclinado para atrás" en el mapa en proyección cilíndrica que utiliza Estrabón, es la costa que va desde la desembocadura del Río Ebro hasta el Cabo Bagur, el cual sería el Monte [...] Malodes. Los dos roquedos serían las Islas Medas. Hace 2.500 años había un excelente fondeadero entre el cabo y las islas. No hay duda de que, en esa época, la región donde desemboca el hoy Río Ter era muy diferente a la actual.

Después surge el "pantano" de [...] Tono en la base de los montes, y se eleva el "cabo" de la [...] Roca Tononita, a través de los cuales el sonoro Río [...] Anisto rueda las aguas llenas de espuma y corta el mar con su corriente.

(105) Hemos llegado al Golfo de Rosas en el que, más tarde, se habrían fundado las ciudades griegas Emporion y Rodas, actuales Ampurias y Rosas, ver Estrabón, Geografía [3.4.8]. Su no mención aquí se explicaría por no existir todavía en los tiempos del "antiguo" que compuso este Periplo.

El pantano de Tono sería la parte interior del Golfo de Rosas, del que hoy sólo queda parte, llamada Estanque de Castellón. El Cabo de la [...] Roca Tononita, es el Cabo de Creus. El Río [...] Anisto, el hoy Río Fluviá.

El pasaje que viene a continuación, sugiere que, en adelante, las costas estaban dominadas por otro pueblo prerromano. Por lo tanto, el cabo de la […] Roca Tononita = Cabo de Creus; el cabo denominado Pirene por el Procónsul en el verso *****, ver comentario (103). Este cabo sería el límite de los territorios costeros dominados por los Indicetes.

Tales accidentes están junto a las olas y son zonas marítimas, "pero" "las tierras" "que se apartan" del "mar profundo" estuvieron "otrora" "en posesión" de los "duros" [...] ["Ceretes" y "Ausorecetes". “Ahora”, con este mismo nombre, constituyen "una tribu" de los Iberos.]

(106) En este pasaje, el Autor interrumpe la descripción de las costas y hace una digresión para hablarnos de "los" que "otrora" poseyeron "las tierras" que "se apartan" de las costas del Mar Interior. En un principio, no tenemos razones para interpretar que "esas tierras" son necesariamente las tierras interiores de la actual provincia de Gerona, por cuya costa acabamos de pasar.

Parece que el Procónsul vio en este pasaje y en los que siguen algo que no le gustó, porque ha manipulado los textos. Afortunadamente para nosotros, una vez más ha sido descuidado. Como veremos, ha amputado el nombre que daba el Autor para el pueblo que dominaba las tierras que "se apartan" de la costa del Mar Interior; y ha interpolado en su lugar la milonga de los Ceretes y Ausorecetes. Tanto el Procónsul como el Autor nos han dicho hace poco que desde Barcelona hasta el Cabo de […] Pirene = Cabo de Creus, el territorio estaba controlado por los Indicetes, ver comentarios (102) y (103).

Este pasaje no se refiere, por lo tanto, a las "tierras interiores" de la región que se extiende desde el Cabo Bagur hasta el Golfo de Rosas. El Autor y el Procónsul –cuando manipula sus textos– se están refiriendo a las "tierras interiores" de las costas del hoy Golfo de León, frente a las cuales estamos tras haber pasado el Cabo de Creus. Pero entonces, surge de inmediato la siguiente cuestión, para la cual, de momento, no tenemos respuesta:

¿Cuál es el límite de esas "tierras interiores", si tomamos como referencia las costas del "mar profundo"?

"Finalmente", "desde entonces", los [...] ["Sordos", "pueblo" que habitaba los lugares "inaccesibles",] "extendiéndose" "hasta" el Mar Interior [...] [, pasaba los días entre "escondrijos de fieras" en las zonas en que se elevan las cumbres de los Pireneos cubiertos de pinos, que ciñen en gran extensión campos y mar.]

(107) El adverbio "finalmente" nos indica que los [...] ["Sordos"] son, por lo tanto, el último pueblo que nos encontraremos en este Periplo. Las costas del Golfo de León pertenecen entonces a un único país que, en tiempos prerromanos, se extendía desde unas "tierras interiores", de límites "inciertos", hasta las costas del Golfo de León del Mar Interior.

El Autor ha conectado con el pasaje anterior mediante la expresión temporal "desde entonces". Continúa, pues, hablándonos del pueblo que dominaba las costas del Golfo de León y las "tierras interiores". Queda al descubierto la interpolación que hizo el Procónsul con los Ceretes y Ausorecetes. Estamos frente a las costas mediterráneas de un país "sin nombre" que habita el "pueblo" de los [...] ["Sordos"].

El Procónsul además de descuidado es desmemoriado. En el verso ***** ha permitido que el Autor siga diciendo que este litoral se llamaba "Sardo". En consecuencia no debería haber cambiado ahora el nombre del pueblo que lo habitaba a [...] ["Sordos"]. Debería haber dejado [...] Sardos, como decía el Autor.

En nuestra opinión, el Autor nos quería conducir a Sardinia –la actual Cerdeña– utilizando este etnónimo, ver comentario (20).

El Procónsul vuelve a interpolar con resentimiento en este pasaje, aunque trata a los [...] ["Sordos"] como "pueblo", no como "tribu" –le traiciona el subconsciente. Esto quiere decir que el Autor nos está hablando de un importante país prerromano. En el tiempo del Procónsul –Siglo IV d.C.– los [...] ["Sordos"] continúan subidos a los Pireneos, y están fuera del control de Roma. Pero,

¿Cuál será entonces el verdadero nombre del pueblo que mencionaba el Autor? Seguro que hará lo que pueda para que no nos quedemos con esta duda.

En "los confines" de la tierra de los [...] [Sordos] "se afirma" que existió "en otro tiempo" la ciudad de Pirene, de "rico palacio". "Ahí" "venían" los habitantes de "Massilia" frecuentes veces a tratar de sus negocios. La "distancia" "hasta Pirene", "partiendo" de [las Columnas de Hércules d] "el Mar Atlántico"; y de "los confines" de la costa zefírida [–en barco veloz–], "ronda" los "siete días".

(108) Si los [...] ["Sordos"] "se extienden" hasta el Mar Interior, entonces las costas de este mar constituyen sus "confines". Por lo tanto, la ciudad de Pirene –que era contemporánea de Massilia, y mantenía excelentes relaciones comerciales con ella en tiempos prerromanos– estaba situada en la costa del Golfo de León.

La ciudad ha sido arrasada por el Imperio hace ya mucho tiempo. Cuando se redacta la Ora Marítima, ya sólo queda el recuerdo de la fama y riqueza que alcanzó. Pero, el Autor proporciona más datos todavía, porque desea que sepamos con más exactitud dónde estaba ubicada Pirene. Da dos preciosas –y precisas– referencias que el Procónsul intenta desfigurar con poca fortuna:

La primera referencia es: "la distancia desde el Mar Atlántico hasta Pirene es de siete días". Confirma, por lo tanto, la información que nos dio en el verso *****, donde dijo que la duración de un viaje por tierra desde la desembocadura del Río Garona hasta el Mar Interior, por la famosa ruta Río Garona – Tolosa – Río Aude, era de "siete días".

La segunda referencia es: "la duración de un viaje por mar desde los confines de la costa zefírida hasta Pirene es de siete días". Se trata de la duración de un viaje marítimo desde Karkedón "la Vieja", situada en los "confines" de la "costa zefírida", hasta la desembocadura del Río Aude, más o menos. Si comparamos la duración del viaje de "cinco días" desde Gadeira hasta el Cabo Finisterre que nos da Estrabón, Geografía [...], con la duración de "siete días" indicada para este viaje, comprobaremos que se trata una información bastante precisa.

El Procónsul ha intentado convertir estas dos referencias en un solo Periplo desde las Columnas de Hércules romanas hasta Pirene. Como mantiene la duración del Periplo que escribió el Autor, y ha aumentado la longitud del viaje, se ve obligado a añadir que "el viaje se tiene que realizar" en "barco veloz".

Combinando las dos referencias que el Autor da para Pirene, la ciudad estaría situada en un lugar próximo a la desembocadura del hoy Río Aude. Si añadimos a esto que estaba muy próxima a un cabo, estaríamos hablando de la zona geográfica donde está situado el hoy Cabo de Adge.

Hace 2.500 años, la costa en la zona del hoy Cabo de Agde era muy distinta de la actual, y éste era un notable accidente costero del Golfo de León.

Hemos fondeado, pues, en el puerto de la ciudad de Pirene.

Después” del "cabo pireneo" están las arenas del "litoral cinético", que el Río [...] [Roscino] surca largamente [...] [Este es, como dijimos, el suelo de las tierras "sordicenas".]

(109) Continuando la descripción del litoral del Golfo de León, desde Pirene, el Autor nos comenta que, tras pasar el Cabo de Agde, próximo a  Pirene –razón por lo cual es adjetivado "pireneo"–, están las arenas del "litoral cinético" surcadas por el [...] Río Roscino.

Si el Roscino fuera el Ródano, este pasaje sugeriría que el litoral a ambos lados de la desembocadura del Ródano fue en algún tiempo "litoral cinético". Como veremos, el siguiente pasaje nos confirmará que esta suposición es correcta.

Nos encontramos aquí con el resultado de la celada que el Autor tendió a la Censura en el verso *****, donde creó a los Cinetes. Después nos explicó que Cinetes = Cempses = Oestrymnios = Tartessios. Por lo tanto, las costas del Golfo de León están ocupadas por los Tartessios, los cuales "se extienden" entonces desde el "Mar Atlántico" hasta el "Mar Interior".

Si regresamos ahora al pensamiento que hicimos en voz alta y dejamos en suspenso en el comentario (107), vemos que el Autor sugiere que Cartagineses = Tartessios, como lo hizo en el verso *****.

Por otra parte, el Timeo de Platón [...] cuando describe los territorios Europeos del "Imperio de los Atlantes", nos muestra una región geográfica similar.

 

5.8     Sexto Periplo. Desde el río Ródano hasta el río Tirio…  .

"Aquí" surge un amplio lago [y un pantano] que "los indígenas" denominan [...] [sordiceno]. "Hacia" "más allá" de las "aguas ruidosas" del "vasto lago" –ya que, debido al "largo" ámbito de su "extensa costa", "lo agitan" "muy a menudo" "vientos destructores"– "fluye" [desde ese pantano] el río [...] ["sordo"].

Enseguida, "a partir" de "las bocas" de "este río", [...]

(110) El “aquí” indica que vamos a iniciar un nuevo Periplo. Estamos ante la desembocadura del Río Ródano.

El Autor aprovecha para hacer una descripción somera del curso del río, y dar el nombre prerromano del lago Lemán, que es un "vasto lago" cuya forma "es alargada". El Ródano, en efecto, "fluye" "hacia" "más allá" de las aguas del lago Lemán, hasta la costa "cinética".

El Procónsul, que se ha inventado al pueblo Sordo, cambia sin reflexionar, de modo automático, todas las referencias que el Autor va haciendo al pueblo "Sardo" que domina el territorio. Al adjetivar al lago como "sordiceno", ¡nos deja saber que los Tartessios controlaban, al menos, la región del lago Lemán, en la actual Suiza!.

Igualmente, aplicando la estrategia que ha adoptado, adjetiva al río con el nombre del pueblo "sordo" = tartessio.

Después de la rápida descripción del singular curso del Ródano, nos moveremos hacia el oeste. Iniciamos un viaje de retorno.

El Autor se dispone a proseguir con la descripción de las costas del Golfo de León. La descripción partirá de "las bocas" del Ródano; pero, infortunadamente, aquí hay una laguna en los textos de la Ora Marítima. Como resultado, perdemos el hilo de narración-manipulaciones.

Muchos investigadores que analizaron la Ora Marítima están de acuerdo en que la laguna de este pasaje es de dos versos, pero podría ser mucho mayor. En cualquier caso, dada la precariedad de los datos que manejamos, esta laguna en los textos es una dificultad insalvable para nosotros.

Más adelante aparecerán más lagunas en los textos. Suele suponerse que corresponderían con los versos 596-598, 618-620 y 658-661. No obstante, habiendo sufrido los textos el tratamiento de la Censura, podrían ser muchos más los versos que faltan.

Aunque los textos de la Ora Marítima dependen de la Edición Príncipe de Pisano, de la cual se dice que posiblemente fue hecha a partir de un manuscrito que podría estar deteriorado en esas partes, en nuestra opinión ya contenía las lagunas. Para nosotros, se trataría de nuevas amputaciones a la Ora Marítima, realizadas por el Procónsul, o tal vez posteriores.

[...] después "el litoral se curva en un golfo" realizado por el mar y, por su propio desgaste, la tierra se cava: baten más largas las olas y se yergue una gran masa de agua. En "ese golfo" están situadas "tres" "islas grandes" y el mar se esparce entre agrestes roquedos.

(111) El Autor continúa describiendo las costas en el viaje de regreso desde la desembocadura del Ródano. Emplea la misma estrategia que usó para las costas meridionales de la Península Ibérica. Con ello intenta darnos más datos del Golfo de León, al menos, ya que antes pasó de puntillas por la costa tartéssica de este Golfo.

Como estamos perdidos, no podemos hacer comentarios.

No lejos "de éste", "en la tierra escarpada", "se abre" "otro golfo" cuya agua profunda envuelve "cuatro islas", a las que una "antigua costumbre" les daba el nombre de [...] Piplas. En "tiempos pasados" [...] [, la "tribu" de] los [...] Elesices "ocupaba" "estos lugares" y la ciudad de [...] Naro "era" la gran capital de un "reino" "indomable". "Aquí" se lanza al mar salado el Río [...] Attago y queda próximo el pantano [...] Helice.

Enseguida "se encontraba" [...] Besara, según una "antigua tradición". "Ahora" los ríos [...] Heledo y [...] Oboro corren por "campos desiertos" y por "montes de ruinas", indicio de la "antigua prosperidad".

(112) Los Elesices, cuya ubicación no sabemos decir, podrían ser los Helisices –próximos al pantano […] Helice, el cual tomaría el nombre de la ciudad de Helice, citada por Estrabón, Geografía […]– de la manipulada Historia de Herodoto [7. 165], donde "hoy podemos leer" que, durante "la guerra de Cartago" contra "los Griegos" por la posesión de Sicilia, los Helisices participaron en una "fuerza multinacional" del lado de Cartago.

Esta fuerza multinacional estaba compuesta –curiosamente– por Fenicios, Libios, Iberos, Ligures, Helisices, Sardonios y Cirnios. Según el pasaje de Herodoto, este ejército –que, según parece, sumaba unos 300.000 efectivos– fue "comandado" por Amílcar, "hijo Hannón, Rey de los Cartagineses".

El Autor continúa denunciando casos de famosas y prósperas ciudades prerromanas que han sido arrasadas y sus habitantes deportados. Como resultado de la política de Roma, donde antes estaban ubicadas estas ciudades sólo quedan "montes de ruinas", y los "campos están desiertos" de habitantes. 

No lejos "de éstos", el Río [...] Tirio se precipita en el mar [...]

(113) Este río es el Tirio del verso *****, ver comentario (94). Aquí hay una nueva amputación de textos de la Ora Marítima. El número de versos amputados es incierto, aunque hay propuestas acerca de su número. Ver comentario (110).

Existe la posibilidad de que estos últimos pasajes sean una descripción general del golfo que va desde el cabo Bagur hasta el cabo de la Nao, la cual se interrumpe bruscamente en este pasaje. Las islas Piplas serían las Baleares. Las ciudades que se mencionan también serían ciudades sicanas ubicadas en las costas del golfo.

Es probable que este periplo acabase en el puerto de Erebo, situada en la desembocadura el río Ibero.

[...] el rodar de las olas nunca despierta y la calma de Alcione cubre siempre el mar.

(114) En nuestra opinión este pasaje es una cortinilla del Autor para indicarnos que aquí finaliza este Periplo.

 

5.8     Séptimo Periplo. Desde la ciudad de Pirene hasta Massilia.

La punta de la escarpadura se prolonga desde esta región al promontorio que "se dice" que se llama [...] Cándido. Próxima queda la Isla de [...] Blasco, cuyo suelo se alza del mar con forma redondeada.

(115) Ha dado comienzo un nuevo Periplo. El punto de partida es el Promontorio “Cándido”, topónimo impuesto por el Imperio Romano en el tiempo del Autor. Cercana al promontorio está la isla de […] Blasco.

En Geografía [4.1.6], nos dice Estrabón que el promontorio es un “monte sigio–designación prerromana–, el cual está “prolongado por la cercana isla de Blasco. Este monte divide al Golfo de León en dos golfos menores, según el filósofo, y no puede ser otro que el actual Cabo de Adge.

Por lo tanto, en nuestra opinión, el Autor oculta el topónimo prerromano utilizando el “oficial” impuesto por Roma, pero nos transmite el nombre prerromano de la isla cercana a éste: Blasco. El actual Cabo de Adge sería entonces la isla de Blasco, la cual hoy –2.500 años después– está integrada en el continente.

La ciudad de Pirene estaría situada en la isla de Blasco, en los alrededores del actual Cabo de Adge.

Sige podría ser otra denominación prerromana de la ciudad de Pirene.

"En el continente", y entre las cumbres de los cabos que entran en el mar, "de nuevo" se alargan las llanuras de suelo arenoso y se extienden litorales "yermos de habitantes".

(116) "En el continente", quiere decir que salimos del puerto de la ciudad de Pirene, sita en la isla de Blasco, y comenzamos a viajar costeando. A partir de aquí, la narración vuelve a las zonas costeras de la región del Golfo de León. Pronto comprobaremos que nos desplazamos hacia el este.

Prosiguiendo, sobresale el Monte [...] Secio, imponente en su "ciudadela" y cubierto de pinos. La cumbre del [...] Secio, con su "dilatada base", se alarga hasta el [...] Tauro, nombre que dan "los indígenas" a un pantano situado "cerca" del Río [...] Orano. El lecho de "ese" río separa la tierra de los Iberos de los "rudos" "Ligures".

(117) El Monte [...] Secio podría ser un monte de los Alpes Occidentales; o, tal vez, designa a todos los Alpes Occidentales. En ese caso, tendría sentido que su "dilatada base" se extienda hasta el "pantano" [...] Tauro, el cual sería entonces el Lago Lemán. El "pantano" estaría tan cerca del Río [...] Orano, que "incluso" sería atravesado por el río. El Orano sería entonces el Ródano, que sería la frontera entre los Iberos = Tartessios y los "rudos" Ligures.

Esta información será confirmada en el verso *****, cuando nos hable de nuevo del Ródano, ver comentario (130).

En "esta" zona está situada la "ciudad" de [...] Poligio, bastante pequeña y de escasa población. Después la "aldea" de [...] Mansa, la "fortaleza" de [...] Naustalo y la "ciudad" [...]

(118) Aquí hay otra amputación más a los textos de la Ora Marítima.  

[...] de los Hesicos están muy elevadas [...]

(119) Nueva amputación de textos.

[...] y en su superficie se lanza el Río [...] Classio.

A su vez la región "ciménica" se aparta alejada del mar salado, dilatándose en un suelo amplio, oculta por pinos. Es origen de su nombre "un monte" que "se levanta a su lado". Las tierras bajas son limitadas por la corriente del Ródano, que con sus aguas baña la masa rocosa del "monte".

(120) Después de hablarnos de las regiones colindantes con las riberas orientales del Ródano, ahora la narración se referiría a las regiones colindantes con sus riberas occidentales. El "monte" de cuyo nombre deriva el nombre de la región "ciménica", sería la hoy Cordillera de los Cevennes.

Los Ligures se extienden hasta las olas del Mar Interior, desde la "ciudadela" "seciena" y la escarpadura del monte rocoso.

(121) Los Ligures ocupan los Alpes Occidentales y alcanzan las olas del Mar Interior en los Alpes Marítimos. Sin embargo, la franja costera desde el Ródano hasta Massalia, por lo menos, está controlada por los "Cinetes" = Tartessios, según sugirió en el verso *****, ver comentario (109). 

Pero la situación reclama que te describa con más pormenor la corriente del Ródano.

5.8.1 El Autor Hace un Alto en el Periplo para Describirnos el Curso Del Río Ródano.

Procura disculpar, Probo amigo, los retrasos del trabajo, ya que vamos a narrar "a naciente" del río –siguiendo el curso de las aguas inciertas– los pueblos que bañan las olas de ese río, las ventajas que trae a los habitantes y las bifurcaciones de sus bocas.

(122) El Autor nos hablará solamente de los territorios situados al Este del Ródano. Como veremos, la descripción del Ródano que da a continuación, presenta numerosos paralelismos con la descripción somera que se dio en los versos *****–*****, ver comentarios (109), (110) y (117). Son pistas para ayudarnos a interpretar los textos escritos en forma velada.

En el "lado oriental", los Alpes alzan en los aires sus cumbres nevadas y los campos del suelo [...] [Galo] son entrecortados por rocosas cimas. "Vientos siempre impetuosos" "provocan tempestades".

(123) ¿Galos en las fuentes del Ródano? ¿No habíamos quedado en que el territorio estaba controlado por los "Sordos"? Manipulación del Procónsul, de acuerdo con la Censura ordenada por César Augusto.

Los fuertes vientos son los que provocan tempestades en el Lago Lemán. Hemos interpretado bien en el verso *****, ver comentario (110).

El río nace, brotando con fuerza e ímpetu, de la boca del antro insaciable. 

(124) Referencia a la caverna del glaciar en la que nace el Ródano, cerca de la aldea de Gletsch.

Surca la tierra, navegable en su origen, desde el primer nacimiento de sus aguas. Más al lado de la escarpadura que sobresale y está en el origen del río, llamada por "los indígenas" "Columna del Sol", vista elevarse su cumbre hasta las excelsas nubes, a tan gran altura que el sol de mediodía, debido a la barrera del monte, no es visible cuando se aproxima a los confines del Septentrión para traer de nuevo el día.

Ya sabes que era de la siguiente teoría la opinión de los epicuristas: el sol no disminuye en el ocaso, no se sumerge en ningún abismo, nunca se esconde, al contrario, recorre el mundo, siguiendo la órbita oblicua del cielo para dar vida a la tierra y alimentar con el sustento de la luz todas las convexidades; a ciertas regiones, todavía, se les niega el blanco rostro de Febo. [...]

(125) Hay aquí una nueva laguna en los textos que es estimada en cuatro versos, pero podría ser mucho mayor.

En nuestra opinión, el Autor intentaba hacer un largo circunloquio para pasarnos información prerromana, pero la Censura que amputa textos, tal vez realizada posteriormente al trabajo censor del Procónsul, elimina un importante descuido de éste.

[...] Cuando el sol corta la órbita meridional, cuando inclina la luz para el eje atlántico, con el fin de extender su fuego a los confines hiperbóreos y de dirigirse al oriente aqueménida, se dobla en un movimiento curvo para la otra parte del espacio y sobrepasa el límite; cuando niega su brillo a nuestra mirada, cae del cielo la negra noche y de súbito las oscuras tinieblas cubren nuestra zona. Pero en esa altura un día claro ilumina a aquellos que se hielan, expuestos al soplo del Viento del Norte. Cuando de nuevo la sombra de la noche alcanza al Norte, toda nuestra raza disfruta de un día luminoso.

El río, desde su nacimiento, corre por el territorio de los [...] Tilangios, de los [...] Daliternos, por los sembrados de los [...] Clailcos, y por los campos de los [...] Laménicos -vocablos de pronunciación bastante desagradable que, a la primera vez, todos hieren el oído. No deben con todo ser omitidos, debido a su interés y a mi diligencia.

(126) Tenemos que entender que todos los pueblos que se citan están en la margen oriental del Ródano.

Los Tilangios serían el pueblo que Julio César, Guerra de las Galias. [1.5.4], llama Tulingi. Los Daliternos vivirían en las cercanías del valle del Dala, un afluente del Ródano junto a la población de Leuk. Los Clailcos son un pueblo "desconocido". Los Laménicos –o quizás mejor Lemánicos– habitarían las orillas del lago Lemán. Probablemente, el Procónsul interpola y cambia letras a los nombres de estos pueblos, en su práctica habitual.

El río, después, durante su curso, se desliza en diez meandros. "Muchos refieren" que, enseguida, se introduce en una "gran laguna" [-un vasto pantano-] que una "antigua costumbre" "de Grecia" denominó [...] Acion -, transportando las aguas represadas a través de su superficie [...] 

(127) Descripción del Ródano a su paso por el Lago Lemán. El nombre prerromano del lago no se puede escribir, y se nos da con su significado traducido al Griego, según la costumbre del Autor en estos casos. Nueva laguna en los textos de la Ora Marítima.

[...] Saliendo de la laguna y retomando de nuevo la forma de río, [se precipita después en los abismos atlánticos, dirigiéndose para Nuestro Mar y para el occidente;]

(128) Los Romanos, por lo que parece, nunca tuvieron mucha idea de Cartografía. Todavía en el Siglo IV d.C. malinterpretaban los mapas en proyección cónica, y creían que el Ródano fluía hacia occidente; ver Estrabón, Geografía [...].

con las "cinco" "bocas" surca las vastas arenas. "Allí" "se alza" la ciudad de [...] Arelato, llamada [...] Teline "en época anterior", cuando "la habitaban" los [...] [Griegos].

(129) Roma también cambiaba los nombres de las ciudades que no destruía. Según el Autor, la ciudad de [...] Teline "ahora" ha pasado a llamarse [...] Arelato. Los [...] [Griegos] podría ser una manipulación del Procónsul, ver comentario (132).

Muchos motivos nos indujeron a escribir largamente sobre el Ródano. "Nunca", sin embargo, "se inclinará mi espíritu" a "defender" que "Europa" y "Libia" se encuentran separadas por "ese" río.

"A pesar" "de afirmar" Fileu que "ese" era el "pensamiento antiguo" de "los habitantes", "se volvió" "motivo de desprecio y de risa" esta "bárbara ignorancia" y recibió el nombre que le correspondía. El viaje en barco dura hasta aquí dos días y dos noches.

(130) El Autor es genial. Nos acaba de decir, por segunda vez, que la frontera entre Tartessos y "el resto" de Europa era el Río Ródano, ver comentario (117). Recordemos que en la discusión acerca de cuáles eran las verdaderas Columnas de Hércules, nos puso en la inteligencia de que cuando dice Libia debemos entender Tartessos, ver comentario (66).

En este pasaje nos da una referencia bibliográfica adicional, para convencernos de la veracidad del dato: el geógrafo Fileas también decía lo mismo en sus trabajos. Por supuesto que Fileas tenía razón cuando informaba de que el Imperio de Tartessos se extendía hasta el Ródano. ¡Cómo no iban a pensar los habitantes a uno y otro lado del Ródano, que el río era la frontera de Tartessos con el resto de Europa!. Y el Procónsul sin enterarse, dejando el texto sin censurar.

La duración del viaje por mar "hasta aquí", sería la duración del viaje desde Pirene a Massilia, en cuyo puerto largamos amarras.

 

5.8.2 Continuamos Nuestro Periplo desde Pirene hacia Massilia.

Al seguir está [...] ["la tribu"] de los [...] Nearcos y la ciudad de [...] Bergine, los impetuosos [...] Salies, la "antigua fortaleza" del pantano [...] Mastrabala, un cabo de dorso elevado que "los habitantes" denominan [...] Cecilistrio.

(131) Una vez que hemos fondeado en Massilia, el Autor describe la región geográfica que va desde las bocas del Ródano hasta Massilia. Los Nearcos, son "desconocidos". Es probable que el Procónsul haya desfigurado el gentilicio. Bergine, que sería una ciudad de los Nearcos, podría corresponder a la moderna Berre. Los Salies son el pueblo más célebre de la costa, por haber sido su territorio en donde se fundó Massilia.

La fortaleza del pantano Mastrabala, de los Salies, correspondería a la actual población de Saint-Blaise y al pantano próximo al litoral, antes del cabo Couronne -el Cecilistrio del texto.

Queda todavía la propia Massilia, cuya situación es la siguiente: ante ella se extiende el litoral y se abre entre las olas una estrecha vía bañada lateralmente por el mar. Las aguas rodean la ciudad y las olas besan la fortaleza y el palacio. La ciudad, con su extenso caserío, casi forma una isla. De ese modo, el mar introduce brazos en la tierra.

"En otros tiempos", sin embargo, la labor diligente de "sus fundadores" transformó con habilidad la forma de los lugares y la naturaleza del terreno. Si te agrada "convertir" "algunos" de estos nombres "antiguos" a otros "nuevos"

[...][...][...][...]

(132) La "estrecha vía" es, tal vez, el itsmo, entre el puerto de La Joliette, al norte, y el puerto antiguo al sur. No queda claro, sin embargo, quienes fueron "los fundadores" de Marsella.

¿Sugiere el Autor que Marsella no fue fundada por los Focenses? Sino, ¿porqué se dispone a "convertir" la toponimia "antigua" a la nueva del "Imperio Romano"; un ejercicio donde nos mostrará comparativamente la toponimia prerromana y los nuevos topónimos implantados por el Imperio? ¿No nos dijo antes que el Ródano surcaba las arenas del litoral "cinético"?

Más que probablemente, el Procónsul Avieno amputó unos textos en los que se podían leer los "nuevos" topónimos impuestos por Roma para la región de Massalia, comparados con los "antiguos" topónimos que establecieron "sus fundadores". Nos quedamos sumidos en la duda, debido a la sombra que se tiende sobre quiénes fueron los verdaderos fundadores de Massilia.

Con esta última manipulación del Procónsul, se acaba aquí el primer y único libro conocido de la Ora Marítima, el cual ha llegado incompleto hasta nosotros.

Tal vez, creyendo cumplido su objetivo de destruir la información geográfica e histórica que contenía la Ora Marítima sobre Tartessos, el Procónsul destruyó el resto de la obra del Autor y publicó el trabajo como suyo.

También es posible que la Ora Marítima del Procónsul Avieno haya sufrido una nueva censura en una época posterior a su publicación, lo que también explicaría las lagunas en los textos y la brusca interrupción de la obra ...

5.10  Más Conclusiones Tras la Lectura de la ORA MARÍTIMA.

Nunca celebraremos suficientemente la torpeza del prepotente y fanfarrón Procónsul Avieno.

En lugar de destruir la Ora Marítima, quiso manipularla para falsear sus contenidos histórico-geográficos, pero fue incapaz de tergiversar totalmente el trabajo de un Autor con muchísimo más talento que el suyo.

La información histórico-geográfica contenida en los textos que han sobrevivido de la Ora Marítima, es totalmente consistente con la del Cuarto Diálogo de Platón. Además, es mucho más rica en detalles, dado que fue escrita para circular clandestinamente entre los miembros de la Resistencia contra el Imperio Romano.

Lo que más nos sorprendió, fue el descubrimiento de que el Imperio del país "Atlante" del Timeo y del Kritias era el Imperio de Tartessos, cuya capital estaba situada en el Noroeste de la Península Ibérica, en la región geográfica próxima al Cabo Finisterre. 

Esto nos parecía increíble al principio, porque estábamos muy condicionados por las toneladas de bibliografía que se han escrito situando a Tartessos en el Sur de la Península Ibérica. Nos frotábamos los ojos de incredulidad, pero nos fuimos convenciendo a lo largo de nuestra lectura de la Ora Marítima.

La extensión del Imperio de Tartessos que se describe en la Ora Marítima casa perfectamente con la que se describe en el Timeo y el Kritias, teniendo en cuenta que de la Ora Marítima sólo nos ha llegado el Primer Capítulo; el cual, además, está tergiversado y amputado por la Censura realizada por el Procónsul Avieno, como hemos visto.

Si combinamos en un mapa la información del Timeo y del Kritias con la que nos facilita la Ora Marítima, podremos ver gran parte del Imperio Tartéssico en la Europa Occidental, ver mapa al lado.

Nos quedan por fijar los límites del Imperio Tartéssico en las tierras interiores de la Península Ibérica y en el Norte de Europa.

Al parecer, según la Ora Marítima, en la época prerromana la Península estaba habítada por los Tartessios; y, al menos, por otros dos pueblos más: los Ileates –o tal vez Ilergetes–, también llamados "Sicanos"; y los Indicetes. De momento sólo conocemos sus límites fronterizos en las zonas costeras.

Seguramente encontraremos más datos en las obras que veremos a continuación.

 

BIBLIOGRAFÍA

(1) R. Festus Avienus: Ora Maritima. Estudo d’este poema na parte respectiva à Galliza e Portugal; F. Martins Sarmento, Porto, 1.880.

(2) Fontes Hispaniae antiquae. I - Avieno: Ora maritima; A. Schulten, Barcelona, 1.955.

(3) Rufus Festus Avienus: Ora Maritima; J. P. Murphy, Chicago, 1.977.

(4) Orla Maritíma. Avieno; José Ribeiro Ferreira, Coimbra, 1.992.

(5) Rufo Festo Avieno y su Ora Maritima: consideraciones acerca de un sujeto y un objeto; Antonio Balboa Salgado; Revista Gallaecia, Compostela, 1.979.

(6) Geografía; Estrabón.

(7) Timeo y Kritias; Platón.

(8) A foz do Sado e os territorios dos Cinetas e dos Cempsos no poema Ora Maritima de Avieno, Boletím do Centro de Estudos do Museu Arqueológico de Sesimbra 5; Vicente E. Prescott 5, 1.967.

(9) Antigüedades Judaicas; Flavio Josefo.

(10) Historia; Heródoto.

(11) CSIC. SAPANU III-IV (1.999-2.000). Publicación en Internet del Laboratorio de Hermeneumática (http://www.labherm.filol.csic.es/Sapanu2000/ALICANTE/Fonteta.htm).

(12) Historias; Polibio.

(13) Historia Natural; Plinio el Viejo.

(14) Geografía; Ptolomeo.

(15) Guerra de las Galias; Julio César.

(16) Hispania Poena. Los Fenicios en la Hispania Romana; José Luis López Castro, Almería, 1.994.

(17) Corografía; Pomponio Mela.

(18) Hispania Graeca; A. García y Bellido, Barcelona, 1.948.

(19) El poblamiento antiguo y la formación de los pueblos de España; Bosch-Gimpera, México, 1.944.

(20) La supuesta colonia griega de Hemeroskopeion. Estudio arqueológico de la zona de Denia-Jávea; Gabriela Martín, Valencia, 1.968.

(21) La ciudad romana de Valencia. Estudios varios. Varios autores. Valencia, 1.962.

(22) Actas del I Congreso Nacional de Numismática; José María Nuix y Leandro Villaronga.

 

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