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 La Mascota
Guatemala 30 de mayo de 2005

 

Poco tiempo después de que Pelona empezara a ir al colegio, en un día como cualquier otro, Valeria y mama fueron a recogerla a las 12:00 p.m.  Para sorpresa de ambas, Pelona había sido obsequiada con algo inesperado.  Se trataba de un pollito, pequeño, amarillo y esponjadito. 

— ¡Será nuestra mascota! — se apresuró a decir la Gordita. — Le pondremos Pit.

Pit no tardó en convertirse en el centro de atención al llegar a su nueva casa.  A las 12:10 p.m. Valeria, Victoria y Pit salieron a jugar juntos al jardín.  Dispuesta a hacer que Pit se sintiera cómodo en su recién estrenado hogar, Valeria decidió hacerle un nido con hojas secas.  Pelona pensó que probablemente Pit se encontraría hambriento y le llevó un plato con comida (de mentiras, por supuesto). 

 

 

Observando la maravillosa escena que se desarrollaba en el jardín, mama fue a traer su cámara fotográfica y les sacó algunas fotografías al alegre grupo.  Mama se dirigió a la computadora para pasar las fotos, sin imaginarse que éstas serían el único recuerdo de la primera mascota de las Gorditas.  A las 12:17 p.m., Pit dejó de existir…  Las causas de la defunción aún son una nebulosa.  Gordita y Pelona, ante semejante tragedia, haciendo aplomo de su valor y fortaleza, tomaron la noticia con coraje y resignación.  Valeria, con su práctico sentido, cortó algunas flores y las puso sobre el rincón del jardín, donde ahora, la mascota de las Gorditas descansa en paz.

 

 

¿Qué exactamente sucedió en el jardín aquella tarde?  Al parecer, eso es algo que permanecerá siendo un misterio.  Sin embargo…                                                           

Hace muchos años, cuando el padre de las Gorditas era sino un rapaz, los pollitos que la abuelita Leonor de Dolores Aguirre Sandoval criaba celosamente en el patio de su casa, eran amenazados por las inmisericordes manos de este mocoso.  Uno a uno sucumbían, estrujados entre las infantiles pero mortíferas extremidades de este pilluelo.  ¿Podrán los cromosomas de este sinvergüenza ser los responsables del acto perpetrado hacia Pit?  ¿Es Pit una víctima inocente de tan siniestra herencia genética? 

Para responder a esa pregunta, vea la foto de Pelona a la derecha

 

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