|
C
O C H E S - A R G E N T I
N O S |
LA
EDAD DORADA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ |
—————————
1 9 5 9 - 1 9 6 5
————————— |
|
| Fabricante |
Industrias Kaiser Argentina
S.A. |
| Coche |
R E N A
U L T - D A U P H I N E |
| Periodo |
1960-1970 |
| Cantidad |
53.643 |
| Comentario |
De buen pique y buena estabilidad. |
|
|
EL ORIGEN FRANCÉS DEL RENAULT DAUPHINE
Renault
fue una de las más grandes fabricantes de automóviles
antes de la Segunda Guerra Mundial. En 1939, más de
40.000 personas trabajaban en la compañía. Pero
como en el caso de otras firmas de la Francia ocupada, en
1940 fue obligada a producir material de guerra para los alemanes,
en este caso camiones. Esto provocó que la planta de
Billancourt fuera intensamente bombardeada por los aliados.
Tras la liberación de París, en agosto de 1944,
las 13.000 personas que aún trabajaban en la planta
pasaron a reparar tanques para los aliados.
Cunado la guerra por fin terminó, la Renault volvió
a la producción de automóviles, siendo el primero
en salir de la planta el Juvaquatre, un modelo de preguerra.
Sin embargo, durante la guerra, los encargados del departamento
de diseño habían logrado robar algo de tiempo
a la producción de camiones para los alemanes y a la
reparación de tanques para los Aliados y habían
desarrollado un pequeño utilitario. Este coche fue
oficialmente presentado en el Salón de Ginebra de 1946
con el nombre de Renault 4 CV. Y el coche pronto probo ser
exactamente lo que la Renault necesitaba para salir adelante.
Era pequeño pero con buen espacio interior para trasladar
a cuatro adultos, económico pero con una buena velocidad
final. Los pedidos pronto se acumularon tanto que era necesario
esperar hasta dos años para recibir el coche que ya
se había pagado. Un detalle interesante de estos coches
es que los primeros que salieron de la fábrica estaban
pintados con pintura sobrante de la utilizada para los camiones
del Afrika-Corps, de ahí su particular color.
Antes de la Guerra Renault se había especializado en
los grandes automóviles, pero ahora el futuro parecía
depender de los pequeños utilitarios. Sin embargo,
los efectos negativos del conflicto pronto comenzaron a aplacarse
y comenzó a crecer la demanda de autos más lujosos,
por lo que Renault decidió presentar el Frégate
en 1950, un espacioso coche para seis personas e impulsado
por un motor de dos litros y cuatro cilindros. Pero de todas
maneras, Renault prefirió no abandonar un mercado que
le había sido tan provechoso. Se inició así
el “Proyecto R1090”.
El primer prototipo apareció en 1952. se inició
entonces una prueba que implicó un recorrido de más
de 3 millones de kilómetros, en el frío ártico
del norte de Europa, en las montañas de Suiza, en las
rutas de los Estados Unidos y en las arenas del norte de África.
Estas intensas pruebas provocaron que el coche no entrara
en producción sino hasta diciembre de 1955, con el
nombre de Dauphine.
Originalmente la Renault había pensado dar al auto
el nombre de Corvette, pero tal nombre fue adoptado por General
Motors para su deportivo de 1953, por lo que hubo que buscarle
otro. Francia era por entonces una República, pero
había sido durante la mayor parte de su historia una
monarquía, en la que el heredero a la corona recibía
el nombre de Dauphin (“Delfín”). Este nombre
fue sugerido, pero queriendo darse al coche un toque femenino,
se prefirió el de Dauphine, esto es, “Princesa”.
La “Princesa” de Renault fue presentada al público
en el Salón de Ginebra de 1956 y causó sensación.
De hecho, y a unas 700 unidades diarias, el Dauphine número
100.000 salió de la planta de Flins en marzo de 1957.
La campaña publicitaria en la que la estrella francesa
Brigitte Bardot apareció fotografiada junto a un Dauphine
sin lugar a dudas ayudó.
Dado el éxito del modelo, la Renault se apresuró
a desarrollar una versión más deportiva, la
que debutó en septiembre de 1957, con el nombre de
Gordini. Uno de los problemas iniciales del Dauphine, además
de la caja de tres marchas —criticada en todo el mundo—
estaba en su extraña estabilidad. Inicialmente se achacó
el problema a su motor trasero y al hecho de que más
del 60 por ciento de su peso descansaba sobre el eje trasero.
Sin embargo, el problema estaba en las suspensiones. Así
que en 1960 apareció el nuevo sistema de suspensión,
denominado Aerostable. La potencia, mientras tanto, se había
incrementado a 32 HP en el Dauphine y a 40 HP en el Gordini.
Este último era capaz de ir de 0 a 100 km/h en 20 segundos
y de alcanzar una velocidad máxima de 130 km/h. Para
1960, con una producción anual de 200.000 unidades,
se llegó al ejemplar número un millón.
En 1961 apareció el Ondine, un Dauphine estándar
equipado con la caja de cuatro velocidades del Gordini. El
Dauphine, por su parte, aunque no tuvo este favor, recibió
en 1962 una nueva caja de tres velocidades pero con la primera
sincronizada. Ese mismo año debutó la versión
deportiva del coche, denominada “R1093”, con un
motor que era capaz de entregar 55 HP y de impulsar al auto
a 145 km/h.
Sin embargo, hacia mediados de la década, con la introducción
del Renault 4 en 1961 y del Renault 8 en 1962, estaba claro
que el tiempo del Dauphine —un coche cuyas líneas
seguían respondiendo a los cánones de estilo
de mediados de la década anterior— estaba tocando
a su fin. Finalmente, en diciembre de 1967, cesó su
producción. Más de 2.100.000 habían sido
construidos.
Además de Francia, el Dauphine fue fabricado bajo licencia
en otros once países. Versiones deportivas de este
coche fueron las coupés y cabriolet Floride (Caravelle
en los Estados Unidos y en general en el extranjero).
LA HISTORIA DEL RENAULT DAUPHINE ARGENTINO
La
presencia de la marca Renault en nuestro país se remonta
a 1903, cuando llegaron a la Argentina algunos ejemplares
del modelo 8 CV de dos cilindros, uno de los cuales aparecería,
conducido por Emilio Herrero, en la primer carrera Recoleta-Tigre
Hotel, en 1906. De todas maneras, este debut local no fue
más que el inicio de una importación creciente
hasta los años previos a la Primera Guerra Mundial.
En esos años llegaron los 20 CV y 35 CV de 4 cilindros,
los 50 CV, 50/60 CV y 18 CV de seis cilindros, todos importados
en forma particular por viajeros que los adquirían
en Francia, sin que aparentemente mediara representación
local alguna. Pero este movimiento parece haber cesado en
1912, año a partir del cual no existen datos hasta
el final de la Guerra.
Terminada ésta en 1918, los autos y camiones de la
marca que comenzaron a arribar al país lo hicieron
importados por la “Agencia exclusiva Sociedad Franco
Argentina S.I.A.M.I.R.”, con oficinas en la calle Lavalle
1202 de la Ciudad de Buenos Aires. Los autos así importados
eran los 15 HP, 20 HP y 30 HP, todos de cuatro cilindros,
y el 50 HP de seis cilindros. Además se ofrecía
una gama completa de camiones, entre una y siete toneladas,
tractores agrícolas y motores industriales para aviones
y barcos.
Esta situación se mantuvo hasta 1925, cuando aparece
como “representante de los automóviles y camiones
Renault en Argentina y Uruguay” la firma Enrique Abal
y Cía., con oficinas en Callao 35. La gama de modelos
ofrecida incluía un Phaeton de cuatro asientos y un
Cabriolet de dos asientos, ambos sobre chasis 6/12 CV e impulsados
por un cuatro cilindros de 1.900 cm³. Asimismo, se ofrecía
un modelo llamado “Colonial Tipo Argentino” y
un Phaeton de seis asientos, ambos sobre un chasis 10/20 CV
e impulsados por un motor de cuatro cilindros y 3.600 cm³.
También figuraban en el catálogo local de la
marca un chasis pelado con un motor de 4.760 cm³ y una
Limousine de gran lujo, el 18/36 CV, con motor de seis cilindros
y caja de cuatro marchas (los anteriores poseían una
de tres). Y para una clientela aún más exigente,
Abal puso a su disposición un Cabriolet de lujo sobre
chasis 40/60 CV con motor de seis cilindros de alta cilindrada.
En el X Salón del Automóvil, organizado por
el ACA en 1928, Renault presentó la novedad del Vivasix
15 CV en sus versiones Torpedo de Lujo con doble parabrisas
y Sedan de Lujo, causando ambos viva impresión en los
presentes. Al año siguiente debutó en Buenos
Aires la nueva línea de la marca: el Monastella, el
Reinastella y el Vivastella, a los que se agregó al
año siguiente el Nervastella. Y la presencia de la
marca continuó creciendo en los años siguientes.
En 1936, la representación de la marca en el país
pasó, por disposición de la casa matriz, a manos
de la fiema S.I.A.M.R., con oficinas en la Av. Alvear (hoy
Av. Del Libertador). De todas maneras, esta designación
sólo duro dos años, ya que a fines de 1937 fue
designada como representante local la compañía
S.A.T.A.M., filial de una gran empresa francesa fabricante
de surtidores de nafta y aceite, con oficinas y salones de
exposición en la Av. Santa Fe 2743 y talleres en Billinghurst
2465. El cambio de importador fue acompañado por el
lanzamiento de nuevos modelos como el Celtaquatre, el Viva
y el Nerva, este último con motor de ocho cilindros
y disponible en cuatro versiones de carrocería. Esta
nueva línea se mantuvo hasta el inicio de la Segunda
Guerra Mundial, cuando cesó por completo la llegada
de nuevas unidades.
La importación se restableció en 1946, celebrándose
el hecho con la presentación en los salones del ACA
de los nuevos Juvaquatre (cuatro cilindros y un litro), lanzados
con la frase “Económico, fuerte, rápido
y dispone de entrega inmediata”. En el evento estuvo
presente el embajador francés en la Argentina, señor
Vladimir D’Ormeson. Paralelamente, se constituyó
la sociedad S.A.M.Y.A. para representar localmente a la marca.
Esta sociedad, que actuaba como representante también
de las marcas Delahaye y Delage, poseía agentes en
Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Rosario y Mar del
Plata.
Al año siguiente, se produjo un hecho de trascendental
importancia para el futuro del mundo automovilístico
nacional, cuando el gobierno dispuso, en marzo de 1947, hacer
excepciones a los decretos de restricción de venta
de automóviles, liberando las regulaciones para “autos
chicos o de trocha angosta”, lo que favoreció
la situación de los autos europeos frente a los americanos,
que hasta entonces habían dominado el mercado local.
Y esta nueva situación favoreció enormemente
la introducción del Renault 4 CV, en 1949, hecho por
otra parte celebrado con una caravana encabezada por Juan
Manuel Fangio.
Esta situación se mantuvo sin grandes novedades hasta
que en 1959, la Regie Nationale des Usines Renault estableció
un convenio con la firma argentino-americana Industrias Kaiser
Argentina, por el cual se autorizaba a la misma a producir
en su planta de Santa Isabel, Córdoba, los autos de
la marca francesa, para lo cual hubo que agregar a la planta
30.000 m² adicionales. En base a este acuerdo y gracias
a los beneficios introducidos por un decreto de ese mismo
año por el cual se promocionaba a la industria automotriz,
se inició la producción del Dauphine, un coche
que ya recorría nuestras calles desde 1957, cuya primera
unidad nacional salió de la fábrica en julio
de 1960. El nuevo modelo, impulsado por un motor Ventoux de
845 cm³, era un típico representante del “todo
atrás”, ya que contaba con motor trasero y tracción
a las ruedas traseras, lo mismo que el Fiat 600; pero a diferencia
de este contaba con cuatro puertas. La potencia desarrollada
por el dauphine era de 31 HP a 4.200 rev/min, con una compresión
de 7,5 a 1 y una velocidad máxima de 115 km/h.
En 1961, el Dauphine recibió una modificación
en el tren trasero que provocó que el auto saliera
de fábrica un poco más “despatarrado”,
es decir con mayor comba negativa, lo que garantizaba una
mayor estabilidad. Pero aunque el coche parecía adaptarse
perfectamente a nuestro medio, tenía algunas falencias.
Entre ellas la más criticada fue la de poseer una caja
de tres marchas muy mal escalonadas. En realidad, el problema
radicaba —como lo confesó posteriormente la fábrica—
en que, por un problema de costos, se le había colocado
una caja de cuatro marchas a la que le faltaba la segunda.
De hecho, la relación de la primera era más
del doble de la segunda.
En septiembre de 1962 apareció una versión potenciada
y más equipada del Dauphine, el Gordini, que disponía
de 35,5 HP a 4.200 rev/min y una compresión de 7,75
a 1, además de incorporar una muy necesaria caja de
cuatro velocidades... completa. Introducido el Gordini, la
compresión del Dauphine fue reducida a 7,25 a 1, con
lo que la potencia bajó a 26,6 HP, en la búsqueda
por reducir su consumo y apelar a un mercado más bajo
que al que iba dirigido el Gordini.
En 1964, el Dauphine vio aumentada su compresión a
8 a 1, lo que permitió aumentar su potencia a 33 HP
a 4.500 rev/min (según lo anunciado por la fábrica).
En 1966 el Dauphine recibió, finalmente, la misma caja
de cuatro marchas del Gordini. Pero ara 1967, el mercado había
cambiado lo suficiente como para que la opción de los
Dauphine/Gordini se hiciera innecesaria, por lo que la fábrica
decidió introducir cambios. El Gordini se mantuvo tal
cual, pero el Dauphine fue reemplazado por el “850”,
un modelo tan espartano como el primer Dauphine, que buscaba
captar el sector más bajo del mercado. Pero lo cierto
es que la vida de ambos modelos estaba en su última
etapa. Desde 1963 la introducción del Renault 4L, aunque
conceptualmente distinto, había presentado una competencia
contra la cual el Dauphine (y tampoco el Gordini) poco había
podido hacer, y cuando en 1969 fue presentado el Renault 6
ya no tuvo posibilidades. Cuando el 17 de noviembre de 1970
cesó la producción del 850, se habían
fabricado 53.643 unidades del Renault Dauphine / 850.
PRODUCCIÓN
TOTAL AÑO POR AÑO |
|
1960/65 |
1966 |
1967 |
1968 |
1969 |
1970 |
Total |
Dauphine
/ 850 |
43.760 |
2.699 |
1.697 |
2.012 |
2.018 |
1.511 |
53.643 |
AQUÍ ESTÁ EL RENAULT DAUPHINE
©PARABRISAS,
Octubre 1961
|
|
 |
|
La
unidad propulsora del Dauphine es un motor Ventoux T 670-1
de cuatro cilindros en línea verticales, refrigerado
por agua y de ciclo de cuatro tiempos, con camisas húmedas
removibles y válvulas en la cabeza del cilindro. El
block es de fundición de hierro, con tres bancadas
para el apoyo del cigüeñal. Este último,
de acero forjado por IKA, lleva casquillos de metal antifricción
postizos y se equilibra dinámicamente con el grupo
embrague durante el armado y montaje. Los pistones son de
aleación liviana de aluminio, con tres aros cada uno
(en el modelo 1961). Los pistones corren dentro de camisas
postizas de 58 mm de diámetro, con una carrera de 80
mm. Estas dimensiones le otorgan una cilindrada total de 845
cm³ que, con 7,25 a 1 de índice de compresión,
entregan la potencia máxima de 27 CV (DIN) (26,6 HP,
y 31 HP SAE) a 4.200 rev/min. El par motor máximo de
5,8 mkg se obtiene a 2.000 revoluciones por minuto. Las bielas
son de acero estampado, con la cabeza de corte oblicuo. El
balanceo del motor exige que la diferencia máxima de
peso entre las bielas de un mismo grupo no sobrepase los tres
gramos.
La tapa de cilindros está fundida en aleación
liviana de aluminio, con los asientos de válvulas de
acero especial. La disposición de las válvulas
es vertical, coincidiendo con el plano de simetría
longitudinal del block. Están comandadas a través
de botadores y balancines, por un árbol de levas único,
situado a la derecha del block, impulsado por una cascada
de engranajes desde la correspondiente salida del cigüeñal.
Son de acero especial con 27 mm de diámetro en las
cabezas de admisión y 25 mm en las de escape. Las alzadas
son, respectivamente, de 5,75 mm y 6 mm. El cierre está
asegurado por resortes simples de las siguientes características:
diámetro exterior 22 mm, longitud libre 38 mm, diámetro
del alambre 2,5 mm, número de espiras útiles
5,5, longitud bajo carga de 14 kg (válvulas abiertas)
24 mm, longitud bajo carga de 7 kg (válvulas cerradas)
31 mm. Los balancines son de dos modelos simétricos
y corresponden, el primero para la admisión de los
cilindros 1 y 3, y el escape de los cilindros 2 y 4. El segundo
modelo combina la admisión de los cilindros 2 y 4,
y el escape de los cilindros 1 y 3. Los juegos “en frío”
son de 0,10 mm a 0,15 mm para la admisión, y 0,20 mm
a 0,25 mm para el escape.
La bomba de aceite, situada en el cárter, es comandada
por un árbol desde el engranaje situado en el árbol
de levas. El aceite contenido en la reserva del cárter
se aspira a través de un filtro e impele por la bomba
a través de un conducto central, en dos secciones principales.
La primera sección asegura la lubricación de
las bancadas del cigüeñal, de las bielas, de los
soportes delantero y trasero del árbol de levas y de
los engranajes de distribución. A partir de los pies
de biela, provistas de conductos de aceite, se lubrican por
salpicado las paredes de los cilindros. El retorno de aceite
se hace por la parte inferior de la bancada trasera, por una
abertura ex profeso. La segunda sección lubrica los
balancines de válvulas y los demás mecanismos
del sistema de distribución. El retorno del aceite
se hace por un conducto especial acondicionado en la culata,
que llega hasta el cárter. Ese mismo conducto se aprovecha
para el llenado o la reposición del aceite. Durante
la marcha normal, el aceite baja al cárter por los
tubos de paso de las varillas entre los balancines y los botadores.
A la temperatura normal de marcha del motor, entre los 80
y 85º C, la presión del aceite debe ser de: 2
kg por centímetro cuadrado a 600 rev/min (velocidad
de reposo), y 3 kg por centímetro cuadrado al régimen
normal del motor. La presión de trabajo de la bomba
de aceite está limitada por una válvula de descarga
situada a un costado de la bomba, del tipo de resorte. El
resorte de válvula tiene las siguientes características:
longitud libre; 41 mm; número de espiras útiles:
10; diámetro del alambre: 0,8 mm.
El calor generado por la combustión de la mezcla en
los cilindros y por los diversos roces, se diluye en parte
por intermedio del líquido refrigerante (agua y, eventualmente,
anticongelante) en un radiador de tipo tubular, ayudado por
un ventilador de cuatro palas. La bomba de tipo centrífugo
impulsa el líquido de refrigeración por un circuito
que trabaja bajo presión. El control de presión
está situado en la tapa de carga del agua del radiador,
y funciona con una válvula de resorte, que se abre
—dejando pasar el exceso— cuando la presión
del vapor de agua, concentrado en la parte superior del circuito,
llega a los 280 gramos por centímetro cuadrado (+20
-50). Una segunda válvula, que funciona en sentido
contrario, se abre bajo una depresión máxima
de 20 gramos por centímetro cuadrado, creada para la
retirada del agua en el momento de la refrigeración.
El sistema consta de un purgador para el escape del aire del
sistema de calefacción, en el caso de reposición
del líquido refrigerante. Con este mecanismo se consigue
que la temperatura del agua se eleve hasta 103º C (presión
atmosférica normal a nivel del mar), haciendo más
notable la diferencia entre la temperatura de refrigeración
y el medio ambiente. La capacidad total del sistema es de
4,800 litros.
La alimentación del motor está confiada a un
carburador Solex Autostarter 28 I.B.T. o 28 I.D.T. de tiro
descendente, situado sobre el lado izquierdo del motor. El
múltiple de admisión se divide en dos brazos,
ya que las entradas de admisión en la tapa de cilindros
son dos, una para los números 1 y 2, y otra para los
3 y 4. Rodeando los tubos de admisión se encuentra
el colector de escape, con cuatro bocas independientes que
se unen debajo del carburador, desde donde, luego de calentar
los gases de admisión, salen por un caño único
de escape. El combustible es provisto por la bomba de nafta
mecánica a diafragma (marca S.E.V. modelo 46 I), comandada
por un excéntrico del árbol de levas.
La depresión de aspiración está comprendida
entre los 150 y los 170 gramos por centímetro cuadrado,
contando con los mismos valores aproximadamente para la presión
de impulsión. El filtro de nafta está radicado
a la entrada de la bomba, y el combustible se almacena en
un depósito de 32 litros de capacidad, colocado en
la parte trasera del automóvil. El depósito
está protegido con una chapa resistente, contra piedras.
Antes de entrar en el carburador, el aire de admisión
pasa por dos filtros, uno seco (Tecalemit modelo BTF 614)
y otro en baño de aceite (Tecalemit BT 433 C), montados
ambos en un mismo cuerpo. El filtro de aire de tipo seco recibe
y filtra antes que el de aceite. En el baúl, delantero,
está la toma de aire, que conduce al carburador por
un caño debajo del piso.
La chispa se produce en la bujía a través del
circuito batería-ruptor-bobina-rotor. El conjunto distribuidor,
marca S.E.V. Junior, tiene un sistema de avance centrífugo
y de vacío. La luz entre los contactos del ruptor es
de 0,4 a 0,5 mm (.16” a .020”) y el avance máximo
se obtiene a 4.150 rev/min, 23 mm antes del punto muerto superior
(PMS). El avance inicial máximo es de 2mm (2º
APMS) a 500 rev/min. la bobina trabaja en baño de aceite,
con seis voltios de tensión. Las bujías son
AC 45 F8 (14 mm) o equivalentes, y deben tener una luz entre
electrodos de 0,5 a 0,7 mm (.020” a .030”). El
sistema eléctrico es de 6 voltios, y está formado
por la batería, de 75/90 amperes por hora de capacidad,
un regulador de carga (disyuntor, limitador de intensidad
y regulador de voltaje), el generador, de 6,4 a 6,8 voltios
y 30 amperes, y el motor de arranque, del tipo serie, de 6
voltios, con impulsor automático.
Desde el momento en que el Dauphine tiene el motor y las ruedas
tractoras sobre el mismo eje, el conjunto embrague-caja-acople
trasero se unen entre sí, formando una sola carcaza.
El giro del motor se transmite a la caja de velocidades a
través de un embrague monodisco seco con mando por
placa de presión, accionado por medio de un cable tractor
desde el pedal. La superficie total de fricción es
de 105 centímetros cuadrados. Luego del embrague se
sistematizan el grupo acople trasero-diferencial y la caja
de velocidades, en ese orden. Esta disposición obedece
al propósito de acortar en lo posible las medidas máximas
del conjunto transmisión. No obstante, el torque no
va directamente al acople trasero, sino que, por medio de
un corto árbol de transmisión interno, llega
a la caja, en donde se multiplica, y por una prolongación
de la salida de la misma, que forma el piñón,
vuelve a la corona y al mecanismo diferencia y, por último,
a las ruedas. Este sistema de cajas de velocidad se llama
“de retorno”, y es denominador común de
los grupos motopropulsores de este tipo.
La caja de velocidades, de tipo selectivo, tiene tres marchas
hacia adelante y una hacia atrás, con la segunda y
la tercera sincronizadas. A través de los diferentes
engranajes, las relaciones de giro, a la salida de la caja,
son las siguientes (con la segunda y tercera sincronizadas):
| 1ra |
3,700
a 1 |
| 2da |
1,800
a 1 |
| 3ra |
1,035
a 1 |
| MA |
3,700
a 1 |
El grupo trasero es del tipo semiflotante con los engranajes
del piñón y la corona de corte helicoidal, con
una relación de 4,37 a 1 (corona, 35 dientes, piñón,
8). Las relaciones finales de giro a través del acople
trasero, son:
| 1ra |
16,188
a 1 |
| 2da |
7,875
a 1 |
| 3ra |
4,528
a 1 |
| MA |
16,188
a 1 |
La fijación de las ruedas delanteras es del tipo independiente
una de otra, formada por dos brazos “A” por lado,
colocados transversalmente, al sentido longitudinal del automóvil.
Ambos brazos “A” son de acero estampado y de distinto
largo, formando un trapecio deformable. El elemento suspensor
lo constituye un resorte helicoidal que corre dentro de los
brazos de suspensión, solidario en la parte superior
de la carrocería, y en la inferior al brazo inferior
de suspensión, sobre el cual actúa. Cada resorte
lleva en su interior un amortiguador hidráulico telescópico.
Ambos conjuntos están vinculados entre sí, y
a través de bujes fijos en la carrocería, por
una barra antirrolido en forma de “U” que trabaja
de la siguiente manera: ambos extremos de la “U”
están fijos a los brazos de suspensión y la
barra se sujeta en la carrocería (propiamente falso
bastidor) por la sección recta de la barra transversal
de la “U”.
Cuando el automóvil toma una curva, tiende a inclinarse
hacia el lado de afuera de la misma. Luego, la rueda de ese
lado se pliega, venciendo el resorte de suspensión.
La barra antirrolido está fija a las suspensiones por
sus extremos y, entonces, el extremo exterior tiende a subir
con la rueda. En este punto la barra sufre una torsión,
ya que el otro extremo, el interior, tiene solicitaciones
del sentido contrario. Por la torsión que sufre, y
a través de los bujes del falso bastidor, tiende a
elevar la rueda anterior, esto es, a plegar el resorte. De
este modo, al subir la rueda interior, el automóvil
cae de ese lado, disminuyendo la inclinación o rolido,
que necesariamente le impone la fuerza centrífuga.
La articulación de las ruedas traseras es del tipo
de semiejes columpiantes y la fijación lateral y longitudinal
se realiza por intermedio de las cañoneras, que tiene
una articulación que sólo permite un movimiento
vertical, formada por dos pernos sujetos a la carcaza del
diferencial y solidarios con cada cañonera. Estos pequeños
pernos soportan las solicitaciones laterales, oblicuas, longitudinales
y torsionales. Los elementos suspensores son, como en el caso
anterior, resortes helicoidales, y los amortiguadores hidráulicos
telescópicos. Esto es en cuanto a los elementos de
suspensión comunes. Además de ellos, el Dauphine
cuenta con un auxiliar de la suspensión que recibe
el nombre de Aerostable.
El Aerostable está formado, en la parte delantera,
por tampones de goma, de forma especial, que rodean la varilla-eje
de los amortiguadores, en el extremo inferior. Los tampones
están llenos de aire a la presión normal y son
estancos. En el tren trasero, el Aerostable toma otra forma.
Lo constituyen dos almohadillas de goma (una por lado, entre
la cañonera y el larguero longitudinal), cuya parte
superior es metálica y está con ella herméticamente
sellada. La cañonera tiene una protuberancia de forma
conveniente que apoya contra la parte de goma del Aerostable.
Las almohadillas están llenas de aire a presión
atmosférica. Cuando las cañoneras suben en relación
a la carrocería, las protuberancias o pistones de ángulos
suaves comprimen el Aerostable. En la parte delantera el efecto
es similar, pero los tampones son comprimidos entre la base
del cuerpo del amortiguador y el brazo inferior de suspensión.
En este último caso, el Aerostable reacciona a través
del amortiguador. Cuando la carga sobre los resortes aumenta,
éstos se comprimen mucho, dado que son blandos, y pasado
cierto límite, los Aerostables comienzan su función.
Estas suspensiones adicionales tienen un endurecimiento progresivo
de acuerdo con la carga, controlado y establecido por la forma
de los tampones y de las almohadillas y pistones. El Aerostable
es un verdadero elemento de suspensión, un tope elástico
al recorrido vertical ascendente de la rueda, como podría
serlo el resorte.
El mecanismo de dirección del Dauphine es del tipo
de piñón y cremallera, con una relación
de desmultiplicación de 24 a 1. Las ruedas delanteras
tienen un registro angular exacto representado por las siguientes
cifras: Avance: 11º30’: Comba: 0º +/- 1º;
Inclinación perno: 10º; Convergencia: 3 a 5 mm
de diferencia entre cotas. El diámetro de giro es de
9,10 metros.
Los elementos de frenaje son hidráulicos en las cuatro
ruedas, y autocentrantes, con campanas de fundición
de hierro sin pista postiza de frenado. El diámetro
interior de las mismas es de 228,9 mm (9”) y el ancho
de las cintas de freno 30 mm. Los cilindros de las ruedas
delanteras tienen de diámetros interno 22 mm, 3 mm
mayores que los correspondientes a las ruedas traseras, para
que la presión sobre las zapatas delanteras sea mayor
y neutralice, en cierto sentido y magnitud, la tendencia general
al bloqueo de las ruedas traseras en sistemas de frenos iguales
para ambos ejes. Los Dauphine actuales tienen patines de freno
delanteros de mayor superficie que los traseros. Por ellos,
las tuberías de los frenos de atrás tienen una
válvula reguladora de presión que actúa
a 50 kg por centímetro cuadrado.
La medida de las cubiertas es de 500 x 15, con una presión
de 13 libras por pulgada cuadrada adelante, y 19 libras por
pulgada cuadrada atrás. Esta gran diferencia de presiones
se establece como uno de los medios para contrarrestar el
inevitable sobreviraje u oversteer de la general de los automóviles
con motor trasero.
La carrocería forma un conjunto rígido, autosoportado,
carece de bastidor propiamente dicho, aunque la estructura
base está formada por el piso que, además de
los nervios y molduras de refuerzo, tiene dos largueros longitudinales
soldados. Las demás piezas de la carrocería
intervienen también en la rigidez del conjunto. Para
la sujeción del grupo motopropulsor y de las suspensiones
posee dos falsos bastidores formados por la prolongación
de los largueros laterales longitudinales del piso. Prácticamente
todo el conjunto está soldado con soldadura de punto,
con excepción de ciertos lugares de difícil
acceso, en los cuales interviene la autógena. Las dos
puertas traseras tienen trabas para evitar que los niños
puedan abrirlas desde el interior, pero no impide su apertura
desde el exterior. Las dimensiones generales del Dauphine
son las siguientes:Las dimensiones generales son:
| Largo máximo |
3.985
mm |
| Ancho máximo |
1.520
mm |
| Alto máximo |
1.440
mm |
| Distancia entre
ejes |
2.270
mm |
| Trocha delantera |
1.246
mm |
| Trocha trasera |
1.216
mm |
| Despeje del
suelo |
150
mm |
| Peso vacío |
670
kg |
El Dauphine cuenta con arranque en la llave de encendido,
bocina doble, luz en el motor pero no en el baúl y
la guantera. El medidor de nafta es de aguja, lo mismo que
el de temperatura, pero el medidor de presión de aceite
y el amperímetro son de luz de advertencia. Tiene espacio
para la radio, pero ésta es opcional. Cuenta con calefacción,
con ventilador. Los comandos de las luces están en
la columna de la dirección. El tapizado es de cuerina
y las alfombras de goma.
VELOCIDAD PRUEBA EL RENAULT DAUPHINE
©VELOCIDAD,
Junio 1961

En
el transcurso del mes de marzo de 1956, el Renault «Dauphine»
hizo su aparición en el mercado automovilístico
mundial. Por su concepto de diseño, estilo y eficiencia
tiene todo el derecho de pertenecer a la selecta legión
de los automóviles clásicos, si entendemos por
“clásico” a aquel que por una razón
u otra marca un jalón en la historia de la ingeniería
automotriz.
En Francia, la producción diaria alcanza a 2.000 unidades
y llevan construidos un millón y medio de “Dauphines”.
Además, doce fábricas arman y/o fabrican estos
vehículos en el extranjero. Éstas se encuentran
en Argentina, Australia, África del Sur, Brasil, Bélgica,
España, Inglaterra, Irlanda, Filipinas, Italia, Japón
y México.
Desde su creación hasta la actualidad fue mejorando
en detalles: su potencia fue aumentada sin ocasionar mayor
consumo; nuevo dispositivo selector de marchas para reducir
el volteo transversal de la palanca de cambios; nuevos perfiles
de los dientes de los engranajes de la caja de cambios para
hacer más silenciosa la marcha; inclusión de
un resorte en las puertas para mantenerlas abiertas y facilitar
el acceso; trabas de seguridad en las puertas traseras para
evitar que los niños las puedan abrir desde adentro
(sólo es posible hacerlo desde afuera); adopción
de la suspensión Aerostable en ambos trenes.
A los fabricados en nuestro país por Industrias Kaiser
Argentina se les han introducido importantes refuerzos en
las traviesas de ambas suspensiones, para aguantar las asperezas
de nuestros caminos, y también se reforzaron los resortes
del embrague.
El 27 de noviembre de 1959 se firmó el contrato entre
la Régie Nationale des Usines Renault e Industrias
Kaiser Argentina —esta última subsidiaria de
Kaiser Ing. International Inc.— para la fabricación
en la Argentina de los automóviles Renault Dauphine.
Iniciada la producción, ya fueron entregados al público
más de 14.000 unidades. Diariamente salen de la planta
de Santa Isabel, Córdoba, ochenta cochesterminados.
La característica particular que lo distingue de otros
coches es su estilo personal, de carácter bien definido.
Su dibujo construido en base a líneas curvas logra
una homogeneidad agradable. Sus faros colocados en la tapa
del baúl, lejos de los guardabarros, están bien
protegidos, y la forma de las defensas delanteras armonizan
con el resto de la línea. Las tomas de aire para refrigeración
del motor establecen un plano distinto sin romper la limpieza
del diseño.
A pesar de tener cinco años, su dibujo no perdió
actualidad, y solamente la limitada superficie lateral de
las ventanillas denotan su edad. Por su forma, la carrocería
es de fácil limpieza y, según los chapistas,
de fácil reparación.
La terminación es buena en general, sobre todo exteriormente.
En el interior tiene numerosos detalles que deberían
ser mejorados, ya sea por la pobreza de su acabado —por
ejemplo la pintura del tablero— como por su rápido
deterioro por el uso.
En el rango internacional es insuficiente, pero es más
que bueno en nuestro país, y con el mejoramiento de
la mano de obra basado en la mayor experiencia a recoger,
se puede mejorar notablemente, hasta alcanzar la calificación
de excelente.
El Dauphine IKA tiene capacidad efectiva para cuatro personas,
pudiendo con cierto sacrificio viajar cinco. Aprobamos los
asientos delanteros separados, así como las puertas
abisagradas en su parte anterior y provistas de un ingenioso
y efectivo sistema para mantenerlas abiertas. Estas últimas
permiten un acceso fácil al vehículo.
Los asientos son un poco incómodos, sobre todo en viajes
largos. Son excesivamente duros, faltos de apoyo lateral y,
lo más importante, su perfil no se adapta a las necesidades
medias del cuerpo humano, careciendo de apoyo en la región
lumbar.
Los sillones delanteros pueden desplazarse generosamente sobre
sus guías, pero en su posición más retrasada
impiden viajar con comodidad a las personas que ocupen el
asiento trasero.
El baúl es de capacidad superior a la normal en automóviles
de ese tamaño. La tapa se abisagra adelante, y aunque
implique una relativa incomodidad en la carga y descarga,
es más acorde con las normas de seguridad. La traba
de la tapa del baúl está ubicada en la parte
inferior del tablero.
En orden de marcha: 630 kg. Con dos personas: 780 kg, distribuidos
así: 327 kg adelante (42%) y 453 kg atrás (58%).
Con carga completa, es decir cuatro pasajeros y 50 kg de equipajes:
1.010 kg, de los cuales se distribuyen 464 kg sobre el tren
delantero (46%) y 546 kg sobre el trasero (54%).
La ubicación de asiento y comandos es inmejorable,
y nos gustó especialmente porque permite la “conducción
deportiva”, es decir, con el volante bien alejado del
conductor sin perder el acceso a los pedales y palanca de
cambios.
El pedal de acelerador es impreciso y se necesita cierta práctica
para manejarlo con destreza. Los pedales de freno y embrague
son pequeños y están demasiado juntos. Su accionamiento
se ve entorpecido por los turbos de calefacción y la
columna de dirección.
Merece ser destacado el comando de luces y bocina centralizados
en un solo instrumento. Este sistema es usado en la mayoría
de los coches de origen francés, y es el más
cómodo que conocemos. Permite al conductor tenerlo
siempre a mano. Una ventaja adicional es que permite el encendido
simultáneo de las luces alta y baja, pero colocando
la llave en una posición difícil de encontrar.
El indicador de viraje, con una palanca muy flexible, tiene
retorno automático.
Los instrumentos del tablero están bien dispuestos
y bien visibles. El velocímetro a aguja tiene un “optimismo”
normal. A ambos lados del instrumental hay dos guanteras de
distinto tamaño, accesibles, con buena capacidad e
inclinación suficiente para retener los objetos dentro
de ellas.
Visto de adelante, en el ángulo anterior izquierdo
del baúl, se encuentra la traba de la tapa de la rueda
de auxilio, que se halla ubicada debajo de la caja del baúl.
Es uno de los sistemas más cómodos que existen,
ya que no hay que descargar el baúl.
La capacidad cúbica del baúl es de 200 dm³.
Se puede iluminar el interior a través de dos “ojos”
que tienen los faros en su parte que da al baúl.
La escasa longitud de la trompa y el área de vidrios
de adelante y atrás permiten una buena visibilidad.
El conductor puede observar el piso inmediatamente por delante
del auto a 4,40 m, y por detrás a 6,35 metros. Puede
ver el suelo a 1,46 metros por su lado, y a 4,20 metros por
el lado del acompañante. Los limpiaparabrisas son efectivos,
y barren un área considerable con una cadencia de 55
a 60 escobilladas por minuto.
Un accesorio imprescindible es el lavavidrios. En días
de mucha humedad o llovizna, el parabrisas se ensucia con
el barro que tiran los otros coches
Las luces de proyección asimétricas, acordes
con el Código Europeo de Circulación, prestan
una utilidad igual o mejor que la normal, si se considera
la posibilidad de encender ambos filamentos simultáneamente.
Los vidrios cóncavos tienen por objeto crear un efecto
de turbulencia que los mantiene libres de suciedad. El sistema
es efectivo mientras se avanza sin interrupciones, pero la
turbulencia creada por otros vehículos destruye este
beneficio. Otro accesorio necesario son las luces de retroceso.
El motor del Dauphine asombra por su elasticidad. No hay huecos
en su curva y tira cuesta arriba en segunda desde abajo para
acelerar en forma paulatina. Comparando cualidades de las
diversas partes del vehículo, damos al motor una de
las calificaciones más altas.
Sus cuatro cilindros en línea son refrigerados por
agua. Con un diámetro de cilindro de 58 mm y una carrera
de pistón de 80 mm, la cilindrada alcanza los 845 cm³.
Válvulas a la cabeza comandadas por botadores y balancines.
El árbol de levas se encuentra a un costado del block.
El motor del Dauphine tiene una relación de compresión
de 7,25 a 1, y una potencia máxima de 31 HP (SAE) a
4.200 revoluciones por minuto. El torque máximo es
de 5,8 kgm a 2.000 revoluciones por minuto. Y las revoluciones
máximas que alcanza el motor son 5.660.
La alimentación se produce mediante un carburador Solex
invertido con bomba de pique y cebador automático.
La lubricación es forzada, con una capacidad de aceite
de 2,5 litros. La distribución tiene las siguientes
cifras:
| |
Lineal |
Angular |
| Apertura de
admisión (APMS) |
0,3
mm |
6º |
| Cierre de admisión
(DPMI) |
4
mm |
30º |
| Apertura de
escape (APMI) |
9
mm |
45º |
| Cierre de escape
(DPMS) |
0,4
mm |
7º |
El filtro de aire merece un comentario especial porque toma
el aire desde el interior del baúl, en la parte delantera,
lo que representa un prefiltrado, con la ventaja adicional
de poder sumergir el motor en el agua sin peligro. Todo el
sistema eléctrico está bien protegido y aislado
con goma, y puede trabajar enteramente cubierto de agua, como
accidentalmente pudimos comprobarlo.
El embrague monodisco seco es un poco difícil de manejar
con suavidad, y creemos que se debe a la falta de sensibilidad
en el pedal. Después de esto no hay problema y arrastra
con suavidad al motor cuando se lo utiliza para frenar. Sus
resortes fueron reforzados.
Los coches fabricados en nuestro país traen la caja
de tres velocidades, y sólo la segunda y tercera son
sincronizadas. Entre la primera y la segunda hay un salto
muy grande, y las dos velocidades más altas están
bastante próximas entre sí. La elasticidad del
motor permite superar el salto entre las relaciones, pero
para poner la primera con el vehículo rodando, cosa
que en ciudad sucede a menudo, hace falta hacer el “doble
embrague” para igualar o aproximar las vueltas del motor
con las del engranaje de primera, operación que requiere
de alguna práctica. La segunda va desde los 20 km/h
hasta los 75 u 80 km/h, lo que dice lo amplia que es, ya que
en tercera alcanza los 110 km/h. Para obtener mejor rendimiento
de la caja, hay que acelerar en primera hasta los 35 o 40
km/h, y sostener la segunda hasta los 60 o 70 km/h.
En Europa este coche se fabrica con caja de cuatro velocidades,
y en nuestro país también se hace necesario.
A continuación, las relaciones de caja y mando final:
| |
Relación
de engranaje |
Desmultiplicac.
final |
Velocidad
a 1000 rev/min |
| 1º |
3,7:1 |
16,17:1 |
6,9
km/h |
| 2º |
1,8:1 |
7,87:1 |
14,2
km/h |
| 3º |
1,035:1 |
4,52:1 |
24,7
km/h |
| MA |
3,7:1 |
16,17:1 |
6,9
km/h |
| Relación
de mando final: 4,375:1 (8 x 35). Neum. 500 x 16
|

Las suspensiones son independientes en las cuatro ruedas.
La anterior es a paralelogramo deformable, con muelles helicoidales,
amortiguadores hidráulicos concéntricos y suplementados
con correctores neumáticos.
Atrás es a semieje con juntas universales en la salida
del diferencial, resortes helicoidales con amortiguadores
hidráulicos concéntricos y correctores neumáticos.
Estos correctores neumáticos hacen que este sistema
se denomine Aerostable, y fueron adoptados en el Dauphine
en el año 1959.
Para nuestros caminos, fueron reforzadas las traviesas de
las suspensiones y los apoyos de los resortes fueron “endurecidos”
acortando su recorrido y aumentando el diámetro del
acero con que están construidos.
La conjunción de refuerzos y el sistema Aerostable
le dieron al Dauphine una sensación de firmeza y solidez
poco frecuentes. Las ruedas están siempre sobre el
piso y hay poca sensibilidad al rolido y desniveles de la
calle, incluso pozos porteños y serruchos de las rutas.
No hay ruidos ni golpes excesivos.
El ángulo de avance acentuado (10º) hace que en
los momentos de giro del coche, la punta de eje se sobrecargue
de peso, al levantar la carrocería. Esto produce un
endurecimiento paulatino de la dirección a medida que
se dobla más, y hace que el retorno sea muy rápido.
El poco peso del Dauphine favorece para que el endurecimiento
sea leve y no canse.
La geometría del grupo suspensión y dirección
fue diseñado así para equilibrar los factores
de sobreviraje, y dar al coche mayor estabilidad.
La dirección es precisa, suficientemente rápida
y no transmite las irregularidades de la calle. En la montaña
agiliza al coche dándole un toque de auto sport.
El sistema de dirección es a cremallera, y el volante
de 40 cm de diámetro da 4½ de tope a tope. El
diámetro de giro, considerando la rueda delantera exterior,
es de 9,20 metros girando hacia la izquierda, y de 9,10 metros
haciéndolo a la derecha. Considerando la parte de la
carrocería que más sobresalga en la maniobra
de giro —en este caso el extremo del paragolpes delantero—,
es de 9,70 metros hacia la izquierda y 9,60 metros hacia la
derecha.
En las pruebas de aceleración las velocidades fueron
tomadas, según el velocímetro del coche, promediando
dos corridas en direcciones opuestas. La velocidad del viento
era de 4 km/h en dirección longitudinal a la pista.
Para esta prueba, el coche fue introducido en un túnel
de lavado y sometido a una lluvia artificial durante 15 minutos
a una presión
de 15 atmósferas. Se verificaron filtraciones leves
en ambos ventiletes de las ventanillas delanteras. Además,
filtraciones de mayor intensidad en la zona del picaporte
de la puerta trasera izquierda, y menores en la tapa que cubre
el compartimiento del motor. Hay que destacar que en la prueba
de camino, se viajó bajo una intensa lluvia, y quizá
por factores aerodinámicos no hubo filtraciones.
Una de las ventajas del Renault Dauphine es su consumo bajo.
En ruta llana quema 6,3 litros cada 100 km, a un promedio
de 60 km/h. en ciudad, consume de 9 a 11 litros cada 100 km.
Durante el viaje en ruta montañosa el coche de prueba
promedió 7,8 litros cada 100 km, a una velocidad de
30 km/h, con pendientes que oscilan entre 10 y 22 por ciento.
Los frenos requieren poca presión sobre el pedal, y
son de accionamiento rápido y progresivo. En frenadas
a altas velocidades no desvían al coche de su trayectoria,
aunque las ruedas tienden a bloquearse antes que las delanteras.
Por supuesto que son perfectamente adecuados para el uso normal
en ciudad y en ruta, y que cuando los analizamos lo hacemos
de manera mucho más exigente que lo que el comprador
normal pide del coche.
Durante el descenso en la montaña notamos cierto desvanecimiento
por el uso prolongado, pero se recobró rápido
en las partes aliviadas. Lo mismo ocurre cuando se mojan,
pero con previo calentamiento frenándolo levemente
durante la marcha, actúan con eficacia de nuevo.
El ensanche de la pista de frenaje de la campana y el ensanche
de los patines, que fueron agrandados de 30 a 35 mm, así
como un mejor material en las cintas, mejoró la performance
del frenado. Todo esto en las ruedas delanteras. Sobre la
traviesa trasera se colocó un repartidor de frenaje
que limita la presión en las sopapas en 50 kg.
Nuevamente la elasticidad del motor influye notablemente en
las condiciones de trepador, que, aunque con su segunda larga
sube perfectamente las pendientes, con caja de cuatro marchas
lo haría con mayor rapidez y con mayor holgura.
P
R U E B A - E N -
R U T A
La prueba en ruta la consideramos la fase más importante,
pues en ella el automóvil demuestra sus condiciones
y capacidad para los distintos terrenos en los que se ve sometido
por los usuarios de todo el país, y nos permite dar
una opinión más autorizada sobre sus cualidades
y defectos.
Fijado el itinerario, partimos de Buenos Aires hacia Córdoba
bajo un cielo cubierto y con amenaza de lluvia, que se manifestó
en forma torrencial cuando tomamos la carretera Panamericana.
La visibilidad era escasísima y los limpiaparabrisas
no daban abasto para barrer el extraordinario caudal de agua.
La velocidad la manteníamos en 40 km/h y el coche no
daba muestras de pérdida de adherencia; solamente tenía
leve tendencia a irse hacia la derecha. Esto tal vez se debió
a que el puente trasero influenciaba direccionalmente quizá
por el sentido de rotación de sus elementos, probablemente
ayudado por una despareja distribución de pesos, puesto
que en el asiento trasero, en el costado izquierdo, iban el
equipo fotográfico y otros elementos, mientras que
en costado derecho viajaba uno de los integrantes del grupo
(la tripulación estaba compuesta por dos redactores
y un fotógrafo) que pesaba más, amén
del pavimento totalmente lavado y abovedado.
Los frenos casi no accionaban. Apretábamos el pedal
para que la fricción los calentara y así la
cintas evaporaran un poco de humedad; el efecto favorable
era inmediato, pero el verdadero río que era la ruta
pedía más.
Las filtraciones estaban ausentes, y el desempañador
funcionaba a las mil maravillas, salvo el aumento de temperatura
del ambiente, puesto que teníamos que viajar con las
ventanas cerradas —afuera aparentaba una muestra gratis
del Diluvio Universal. Por ratos teníamos que parar
porque la visibilidad era nula.
La entrada a Rosario fue normal, pero la salida toda una odisea.
Consejeros ocasionales nos advertían que no íbamos
a poder pasar debido a que las calles de acceso obligado a
la ruta hacia Córdoba estaban un poco anegadas. Después
comprendimos la interpretación que esta gente tenía
de la palabra “un poco” (creemos que si nos hubieran
dicho “mucho”, ya nos habríamos dado cuenta
que ni los barcos podrían cruzar esas calles). Había
60 centímetros de agua. Nos enteramos después
de que decidimos entrar en el jaleo, pero estábamos
para probar el Dauphine y había que hacerlo.
Por momentos parecía que nos íbamos a pique;
pequeñas olas, que se nos antojaban un maremoto, rompían
en la trompa. El motor seguía funcionando en medio
de un gorgojeo dramático, y por momentos el coche perdía
adherencia. El agua comenzó a entrar a través
de las comisuras de las puertas, al principio como una insinuación,
después con todas las ganas. La operación de
salvataje de las cosas que peligraban en el piso y en los
asientos se asemejaban al ídem pero del propio pellejo
de un barco que se hunde. La “costa” la teníamos
a 100 metros y el motor seguía gorgojeando. Después
de esto teníamos la ruta libre.
Faltaban 80 metros y de pronto el motor tosió y se
paró. Había hecho bastante y el trance no nos
disgustó mucho. Como última esperanza dimos
una vuelta a la llave de contacto... y volvió a arrancar.
La toma de aire está ubicada en el baúl, y por
medio de un tubo de goma llega al carburador. Esto, sumado
a la protección de goma de las bujías y bobina,
impedían que el motor se detuviera.
En la tarea de limpieza nos dimos con que los tapones de desagote
estaban cubiertos con un fieltro pegado a la chapa del piso
(los tapones están en el piso que corresponde al asiento
trasero). Despegar este fieltro resultó engorroso,
y despegarlo hace que disminuya sus efectos de aislación
acústica. Tendría que ser reemplazado por un
material sintético, que no absorba tanta agua y con
un agujero donde va el tapón.
Hasta la ciudad de Córdoba continuamos con pavimento
seco pero con cielo cubierto y lluvias aisladas breves. La
dureza de los asientos comenzaba a ocasionar cansancio que
tratábamos de amortiguar desplazándolos sobre
sus guías, cambiando la distancia al volante y apoyapié.
Pernoctamos en la ciudad de Córdoba, y después
de una lavada y engrasada al Dauphine, iniciamos la marcha
rumbo a la montaña. Salimos por La Calera para tomar
camino a La Falda. El día estaba brillante.
Villa Allende, Unquillo, Río Ceballos. A partir de
aquí íbamos a enfrentar el primer camino de
cornisa. Teníamos que subir el cerro El Cuadrado, de
1.450 metros de altura. El piso era de ripio, en buen estado
y sin polvo suelto.
El ascenso sirvió para demostrarnos las condiciones
notables de elasticidad del motor. Las trepadas en segunda
velocidad las efectuaba en forma suave y sin protestar; aceleraba
desde bajas revoluciones para llegar a la cúspide de
la subida con mayor velocidad y aceleración.
La extraordinaria maniobrabilidad, con una dirección
ágil, hacía agradable el manejo, cualidad que
se acentuaba en el descenso. En este trance, la segunda “frena”
muy poco, y teníamos que hacerlo usando los frenos;
estos comenzaron a sentir un poco de cansancio y la rueda
delantera izquierda tendía a bloquearse.
En La Falda retomamos el pavimento para continuar a Villa
Carlos Paz pasando por Valle Hermoso, Cosquín y Bialet
Massé. Pequeños tramos de camino sinuoso y de
cornisa resultaban para el Dauphine poco problema. De Villa
Carlos Paz a Alta Gracia, tuvimos que viajar por un camino
de tierra en regular estado, con serruchos en ciertos tramos.
Una nueva trepada le esperaba al Dauphine cuando tomamos el
camino que pasa por el Observatorio, de pendientes muy pronunciadas
y con cruces de riachos. El motor no perdió agilidad,
aunque tuvimos que usar la primera en ciertos tramos de un
porcentaje elevado de pendiente. La temperatura del motor
no varió en ningún momento, lo mismo que la
presión del aceite.
En las postrimerías del descenso, volvimos a notar
un poco de “fade” en los frenos, por el uso constante.
Desde Alta Gracia tomamos rumbo hacia Embalse del Río
Tercero por camino pavimentado. Nuevamente un camino de cornisa,
esta vez asfaltado; no tuvimos ningún problema y el
coche se sentía a sus anchas.
Continuamos hacia Río IV, con tramos de camino de tierra
con serruchos, que la suspensión del Dauphine absorbía
perfectamente. La noche nos alcanzó cuando íbamos
hacia La Carlota; la visibilidad nocturna es buena, los faros
iluminan bien y la practicidad de la llave de cambios de luces
manual es notable.
Cerca de Venado Tuerto comenzó nuevamente la lluvia
tenue, que tornaba el pavimento resbaladizo, y cuando cesaba
por momentos, los vehículos que nos precedían
nos ensuciaban el parabrisas, y lamentamos la falta de lavavidrios.
Comenzó a sentirse frío y conectamos el calefactor.
Su acción inmediata caldeaba el ambiente hasta el punto
que teníamos que abrir los ventiletes para aminorar
la temperatura.
La adherencia al piso se hacía más escasa por
el pavimento barroso y muy resbaladizo (se empezaban a ver
camiones en la banquina y algún auto de vez en cuando).
Cerca de Buenos Aires, una niebla cerrada nos recibía.
Tuvimos que reducir la marcha a 30 km/h, pero el coche continuaba
manejable a pesar de que el piso se hacía más
jabonoso. El problema del parabrisas embarrado persistía,
a pesar del limpiaparabrisas.
C O N C L U S I O N E S
Durante este viaje, extrajimos las siguientes conclusiones:
a la ida, en el lapso de cinco horas, lo mantuvimos a una
velocidad de 90 a 100 km/h; el motor funcionó en forma
normal y la tenida lineal fue buena. Durante la lluvia, los
limpiaparabrisas trabajaron seis horas consecutivas, notándose
un incremento de ruido y merma en la cadencia al promediar
el lapso. En uso normal, la tenida sobre el piso mojado es
buena. En caminos de montaña, a pesar de la elasticidad
del motor, se hacía evidente la necesidad de una caja
de cuatro velocidades. La habilidad para recorrer tramos sinuosos
es excelente; exigiéndolo mucho tiene tendencia al
sobreviraje; la dirección muy ágil y precisa;
los frenos en el llano, buenos; en el descenso de la montaña
se nota un poco de “fade”; asientos delanteros
duros.
En general, las distintas condiciones climáticas favorecen
a nuestras intenciones. No sabemos qué opina el Dauphine.
FICHA
DEL COCHE PROBADO
Patente número
653.165 (Capital Federal). Tomado con 1.070 kilómetros
recorridos. Entregado con 6.170 kilómetros. Total
de kilometraje en prueba: 5.100 kilómetros. Se
usó nafta espacial marcas YPF, Shell y Esso.
Aceite Shell X 100 de 20, sin aditivos. Coche estrictamente
de serie, sin ninguna preparación previa, propiedad
de IKA. La prueba fue efectuada por Jorge Raúl
Parodi, Horacio Casares, Horacio Speratti. Fotografías
de Carlos Parera. |

DATOS
DE LA PRUEBA DE ACELERACIÓN |
| 0 a 20 km/h |
2"
1/5 |
| 0 a 30 km/h |
3"
1/5 |
| 0 a 40 km/h |
5"
3/5 |
| 0 a 50 km/h |
8" |
| 0 a 60 km/h |
11"
4/5 |
| 0 a 70 km/h |
15" |
| 0 a 80 km/h |
21"
1/5 |
| 0 a 90 km/h |
28"
4/5 |
| 0 a 100 km/h |
40" |
| 0 a 110 km/h |
49" |
| 0 a 1000 m |
50"
a 98 km/h |
| 0 a 500 m |
30"
a 85 km/h |
| 0 a 1000 m d.
30 km/h en 3ra |
51"
a 100 km/h |
| 0 a 500 m d.
30 km/h en 3ra |
32"
a 85 km/h |
| 0 a 100 km/h
a 0 |
56" |
DATOS
TAPLEY |
Marcha |
Kg/ton |
km/h |
| 1ra |
240 |
30 |
| 2da |
125 |
50 |
| 3ra |
60 |
65 |
Drag
total a 100 km/h -------- 40
|
Según
los datos Tapley, el Dauphine trepa los siguientes porcentajes
de pendientes en las distintas velocidades: |
| 1ra velocidad |
25
por ciento |
| 2da velocidad |
12,5
por ciento |
| 3ra velocidad |
6
por ciento |
VELOCIDADES
EN LAS DISTINTAS MARCHAS
a 5.660 rev/min
|
| 1ra velocidad |
39,05
km/h |
| 2da velocidad |
80,37
km/h |
| 3ra velocidad |
139,80
km/h (teóricos) |
ERROR
DEL VELOCÍMETRO |
| Velocímetro |
40,0 |
60,0 |
80,0 |
100,0 |
110,0 |
| Vel. real |
36,5 |
56,5 |
77,0 |
94,5 |
101,0 |
| Porcentaje |
8,7 |
5,6 |
3,8 |
5,5 |
8,2 |

DETALLES TÉCNICOS
DEL COCHE PROBADO
| Longitud exterior
total |
3,96
m |
| Ancho exterior
total |
1,52
m |
| Altura total
vacío |
1,44
m |
| Distancia entre
ejes |
2,27
m |
| Trocha delantera |
1,25
m |
| Trocha trasera |
1,22
m |
| Despeje del
suelo |
0,15
m |
| Convergencia
ruedas delanteras |
3
a 5 mm |
| Ángulo
de avance |
10º |
| Ángulo
de caida |
0
± 1º |

DESCRIPCIÓN
DE LOS CONTROLES
1) Interruptor del limpiaparabrisas. 2) Luz testigo indicadora
de la presión del aceite. 3) Indicador de aguja del
nivel del tanque de nafta. 4) Cuentakilómetros. 5)
Velocímetro de aguja. 6) Indicador de aguja de la temperatura
del agua. 7) Luz testigo del dínamo. 8) Controles de
la radio, que es opcional. 9) Llave de cambio de luces y bocina.
10) Llave de contacto del encendido, arranque y traba de dirección.
11) Palanca de luces indicadoras de giro. 12) Interruptor
de la turbina para la calefacción. 13) Llave de paso
de la calefacción. 14) Llave de paso del desempañador.
15) Palanca de cambios. 16) Selector de bocinas.

LO QUE OPINA EL PROPIETARIO DEL DAUPHINE
Una encuesta nacional de ©VELOCIDAD,
Junio 1961
A
simple vista se aprecia que el Renault Dauphine IKA tiene
una notable demanda.
¿A qué se debe este éxito? La respuesta
la dan los mismos usuarios que contestaron a nuestra encuesta
nacional. En ella se aglutinaron los distintos conceptos,
sea del orden técnico-mecánico, prestigio de
la marca original, prestigio de IKA y su red de concesionarios,
rendimiento del coche, etc.
Los 446.000 kilómetros que recorrieron los propietarios
de los Dauphine que respondieron, avalan las críticas
sobre sus bondades y defectos.
| HE
AQUÍ LO QUE MÁS LES GUSTA |
-
«De
los coches chicos, es el que más me gusta
en líneas, por sus cuatro puertas y consumo
mínimo.» —Ganadero de Junín,
Provincia de Buenos Aires.
|
|
-
«Economía,
fácil maniobra, motor muy bueno, accesorios
excelentes, buen precio de venta.» —Viajante
de Quilmes, Provincia de Buenos Aires.
|
|
|
HE
AQUÍ LO QUE LES DISGUSTA |
-
«En
vez de felpa bajo las alfombras de goma, se hace
necesario una pintura de caucho o asfáltica
que no absorba y retenga humedad. El tren delantero
debería tener mejor o más resistente
suspensión. ¡¡Las bocinas pésimas!!
Fallan después de cada lluvia.» —Sugerente
de fábrica metalúrgica de Rosario,
Santa Fe.
|
|
-
«Muchos
ruidos en las puertas y calentamiento del motor,
defecto que he tenido desde nuevo, sin habérseme
solucionado hasta la fecha. Entra mucha tierra en
los caminos malos y se filtra agua por numerosas
partes.» —Socio gerente de fábrica
de cajas de seguridad de Bahía Blanca, Provincia
de Buenos Aires.
|
Las
opiniones transcriptas arriba fueron tomadas en forma aislada
y reflejan las cualidades más sobresalientes y los
defectos más destacados de este automóvil.
El estilo de su diseño agradó al propietario
del Renault Dauphine, ya que un 64 por ciento opina que es
excelente; un 34 por ciento dice que es bueno y solamente
un 2 por ciento lo califica de regular. La economía
de consumo es otra de las cualidades más apreciadas
por los usuarios, lo mismo que su agilidad y maniobrabilidad
en el tránsito.
En cuanto a las quejas, la más evidenciada es la trepidación
de las puertas; un 25 por ciento de los propietarios indica
este defecto. Para eliminar o amortiguar estas vibraciones,
aconsejamos lubricar con grasa grafitada el resorte del antivibrador
que está ubicado en el parante central, donde traba
el picaporte de la puerta delantera. A este efecto hay que
sacar la tapa de plástico de la uña del antivibrador,
engrasar el resorte y volver a tapar.
Un 17 por ciento se queja de que el motor recibe mucha tierra.
Esto sucede con todos los coches con motor trasero, ya que
obligadamente el polvo que levantan las ruedas entra por las
tomas de aire para la refrigeración.
Otra queja importante, sobre todo de los usuarios de la Capital
Federal, señala la debilidad de los paragolpes, que
son abollados con facilidad en los estacionamientos. Un 10,6
por ciento piden mejor material para las defensas.
Veamos a continuación el resultado de la encuesta en
números (datos en porcentajes):
RESULTADO
DE LA ENCUESTA |
| CALIFICACIÓN |
| Excelente |
42,7 |
| Buena |
56,3 |
| Regular |
0,0 |
| Mala |
0,0 |
|
| CARROCERÍA |
| Excelente |
38,5 |
| Buena |
47,0 |
| Regular |
12,3 |
| Mala |
2,2 |
|
| ESTILO
EXTERIOR |
| Excelente |
64,0 |
| Buena |
34,0 |
| Regular |
2,0 |
| Mala |
0,0 |
|
| ESTILO
INTERIOR |
| Excelente |
49,0 |
| Buena |
40,5 |
| Regular |
8,3 |
| Mala |
2,2 |
|
| TABLERO |
| Excelente |
65,8 |
| Buena |
32,0 |
| Regular |
2,2 |
| Mala |
0,0 |
|
| AMPLITUD
BAÚL |
| Excelente |
53,4 |
| Buena |
38,5 |
| Regular |
8,1 |
| Mala |
0,0 |
|
| VISIBILIDAD
(adelante.) |
| Excelente |
59,7 |
| Buena |
40,3 |
| Regular |
0,0 |
| Mala |
0,0 |
|
| VISIBILIDAD
(atrás) |
| Excelente |
53,4 |
| Buena |
42,4 |
| Regular |
4,2 |
| Mala |
0,0 |
|
| ESTACIONAMIENTO |
| Excelente |
81,0 |
| Buena |
15,0 |
| Regular |
4,0 |
| Mala |
0,0 |
|
| MANIOBRABILIDAD |
| Excelente |
88,0 |
| Buena |
12,0 |
| Regular |
0,0 |
| Mala |
0,0 |
|
| ACELERACIÓN |
| Excelente |
42,6 |
| Buena |
53,0 |
| Regular |
4,4 |
| Mala |
0,0 |
|
| FACILIDAD
SOBREPASO |
| Excelente |
32,0 |
| Buena |
34,0 |
| Regular |
32,0 |
| Mala |
2,0 |
|
| FRENAJE
(ciudad) |
| Excelente |
64,0 |
| Buena |
33,8 |
| Regular |
2,2 |
| Mala |
0,0 |
|
| FRENAJE
(ruta) |
| Excelente |
61,7 |
| Buena |
23,5 |
| Regular |
14,8 |
| Mala |
0,0 |
|
| CONSUMO
(ciudad) |
| Excelente |
55,3 |
| Buena |
42,5 |
| Regular |
2,2 |
| Mala |
0,0 |
|
| CONSUMO
(ruta) |
| Excelente |
49,0 |
| Buena |
42,4 |
| Regular |
8,5 |
| Mala |
0,0 |
|
| ESTABILIDAD
(en curva) |
| Excelente |
70,3 |
| Buena |
29,7 |
| Regular |
0,0 |
| Mala |
0,0 |
|
| ESTABILIDAD
(recta) |
| Excelente |
70,3 |
| Buena |
27,5 |
| Regular |
2,2 |
| Mala |
0,0 |
|
| NIVEL
RUIDO (mecánicos) |
| Excelente |
36,3 |
| Buena |
47,0 |
| Regular |
14,5 |
| Mala |
2,2 |
|
| NIVEL
RUIDO (del viento) |
| Excelente |
23,5 |
| Buena |
49,0 |
| Regular |
27,5 |
| Mala |
0,0 |
|
| DESPEJE
DEL PISO |
| Excelente |
17,1 |
| Buena |
51,0 |
| Regular |
29,7 |
| Mala |
2,2 |
|
| ¿COMPRARÍA
OTRO? |
| Sí |
63,7 |
| No |
10,7 |
| Puede
ser |
19,3 |
| No respondieron |
6,3 |
|
| FINANCIACIÓN |
| Excelente |
8,4 |
| Buena |
32,0 |
| Regular |
8,4 |
| Mala |
8,4 |
| No respondieron |
42,8 |
|
| PRECIO
DE REVENTA |
| Excelente |
17,0 |
| Buena |
51,0 |
| Regular |
0,0 |
| Mala |
2,2 |
| No respondieron |
29,8 |
|
| SERVICIO
CONCES. |
| Excelente |
53,3 |
| Buena |
32,0 |
| Regular |
14,4 |
| Mala |
4,3 |
|
|

| SUGERENCIAS
DE LOS DUEÑOS |
El
30 por ciento opina que es necesaria la caja de cuatro
velocidades, o la primera sincronizada. El 15 por ciento
pide los asientos más mullidos y más anatómicos. |
| ¿POR
QUÉ COMPRÓ ESTA MARCA? |
Un
44 por ciento consideró el prestigio de la marca
francesa y los antecedentes del coche en Europa. El
21,5 por ciento se apoyó en el prestigio de IKA
y su red de concesionarios. Veamos algunos ejemplos: |
|
-
«Por
el prestigio de Renault, confianza en IKA, 260 concesionarios
en todo el país, y por su financiación.»
—Viajante de Quilmes, Provincia de Buenos
Aires.
|
|
HOY PROBAMOS EL RENAULT DAUPHINE
©PARABRISAS,
Agosto 1962

Con
mucho interés fuimos a retirar y testear uno de los
tan discutidos y tan difundidos Renault Dauphine. Algo ya
sabíamos del coche, pero una cosa es manejarlo ocasionalmente
y otra convivir con el vehículo durante un mes más
o menos. No obstante, el prolongado test a que lo sometimos,
el coche no hizo más que reafirmar las opiniones que
ya teníamos sobre el mismo. El motor es excelente,
con un andar suave y parejo, eficiente aceleración
y velocidad máxima, y un arranque instantáneo,
aún en condiciones frías (detalle muy importante,
puesto que carece de cebador manual, por lo que celebramos
el hecho de que el automático funcione bien). Los frenos
son buenos y la dirección es liviana y precisa.
Lo que fue una sorpresa agradable fue su comportamiento en
ruta; hicimos alrededor de 1.200 kilómetros a 90 sostenidos,
y en un tramo de tierra, andando a 70 “con resto”,
observamos que se maneja muy bien. Los asientos son cómodos,
y el espacio es cómodo para los ocupantes de los dos
asientos delanteros; los que viajan atrás tienen menos
espacio, por supuesto, pero tampoco es justo pedirle más
a un sedán de 850 cc. La suspensión es muy buena,
aunque existen problemas importantes con el tren trasero;
los semiejes carecen de reactores longitudinales, y además
los elementos elásticos de la suspensión tienden
a vencerse después de un determinado kilometraje este
es un detalle muy importante, que debe ser estudiado en forma
impostergable por los fabricantes del coche.
En este sentido, sin embargo, hemos tenidos una conversación
con fábrica. A partir de marzo de 1961, los Dauphine
han venido con una modificación del tren trasero, impuesta
por la fábrica francesa. Mediante esta modificación,
el tren queda algo más bajo, las ruedas con mayor comba
negativa, es decir, “más despatarradas”,
según el argot de los mecánicos. Este cambio
se ha efectuado para dotar al coche de mayor estabilidad,
y por lo tanto debe considerarse normal y provechosa. Circunstancia
que no quita que algunos coches, seguramente por haber sido
sobrecargados, han tenido un aplastamiento del tren trasero.
Para verificar esta circunstancia, entendemos que conviene
visitar un concesionario para que tome las medidas correspondientes
y determine sí, en efecto, el diferencial se encuentra
más cerca del suelo que lo normal. Lo importante, según
nos subraya IKA, es que los propietarios no deben preocuparse
porque las ruedas aparezcan más “abiertas”
que en algunos modelos de producción anterior.
En tránsito urbano encontramos un pero para el Dauphine.
Debemos considerar que en Europa el Dauphine es tal vez el
coche más barato de cuatro puertas, detalle que le
ha permitido ser uno de los autos europeos más vendidos
en el mundo entero; lógicamente, para abaratar costos
es necesario “rebanar” por algún lado,
y mientras en algunos aspectos sus prestaciones nada revelan
de su bajo costo europeo, por otro es una lástima que
la Régie Renault haya optado por buscar un ahorro en
la caja de velocidades. Ésta tiene tres marchas solamente;
tal detalle no sería un problema con un razonable espaciamiento
de las tres marchas: I: 16,188 a 1; II: 7,875 a 1. Vale decir
que la relación de desmultiplicación en primera
es más del doble de la que corresponde a la segunda
velocidad. En la práctica, la caja del Dauphine puede
definirse como una caja de cuatro a la cual le falta la segunda,
ya que la segunda del Dauphine sería una excelente
“tercera de cuatro”. En el andar a cierta velocidad,
digamos de 35 km/h en adelante, desaparecen los problemas,
y el Dauphine se transforma en un vehículo ágil,
de notable pique y suave andar, con nafta común. El
inconveniente es que en el tránsito no siempre se puede
andar a más de 35 km/h, que es cuando empiezan los
problemas, porque la primera velocidad no es sincronizada,
y por lo tanto es difícil colocarla cuando el coche
está en movimiento, aunque sea “a paso de hombre”.
Es entonces necesario recurrir al tan comentado “doble
embrague”, que en Dauphine puede hacerse, a velocidades
no superiores a los 25 km/h, de esta forma:
| 1) |
Desembragar |
| 2) |
Pasar la palanca de cambios a punto muerto |
| 3) |
Embragar (es decir, soltar el pedal) |
| 4) |
Dar un fuerte golpe de acelerador |
| 5) |
Desembragar |
| 6) |
Pasar la palanca a primera, y simultáneamente,
dar otro fuerte golpe de acelerador, mientras se embraga
lentamente. |
Parece complicado, pero después de hacer algunas tentativas
—conviene empezarlas a muy baja velocidad— el
asunto “sale”. De todos modos es un anacronismo
tener que hacer doble desembrague en un automóvil modelo
1962. entendemos que el Dauphine debiera tener o bien una
caja de cuatro marchas, o bien la de tres con la primera sincronizada;
sería a nuestro juicio preferible la primera alternativa,
ya que aun después de un feliz enganche de la primera,
se nota el amplio espaciamiento entre esta marcha y la segunda.
Los lectores que tengan poca experiencia de manejo, lograda
con otro coche, tal vez piensen que nosotros hacemos excesivo
hincapié en este detalle; pero podemos asegurar que
es una cosa muy importante que va en directo detrimento de
los órganos de transmisión. Decimos esto porque,
si el que maneja logró dominar bien la maniobra de
colocar la primera y de anticipar la reacción del coche,
todo va bien, pero las alternativas —de fácil
concreción, por otra parte— son, o bien al colocar
la primera hacer entrechocar los engranajes, o bien dejar
deslizar el embrague para que el motor alcance las vueltas
necesarias en segunda, como para salir suavemente sin tropiezos.
De una forma se estropea la caja; de otra, s estropea el embrague.
Precisamente de ahí viene la tan difundida versión
de que el embrague del Dauphine es delicado. Esto no es exacto;
el embrague del Dauphine es perfectamente adecuado para su
función, pero no para compensar un aspecto negativo
del diseño de la caja de velocidades.
A nosotros no nos produce ningún placer el tener que
renegar por algún aspecto de un coche, pero es una
necesidad imprescindible de nuestro oficio. Es por eso más
agradable poder pasar a encontrar los detalles interesantes
del Dauphine. El hecho de las cuatro puertas destaca nítidamente
al Dauphine de sus similares. La comodidad del acceso y salida
del coche sin tener que volcar un respaldo delantero y contorsionarse
estilo hombre-de-goma, es muy importante, y un poderoso argumento
para hombres de familia (y el Dauphine tiene trabas en las
puertas traseras, para impedir su apertura inconveniente por
niños). Las puertas delanteras tienen vidrios levadizos
y ventiletes; las traseras, vidrios corredizos. La ventilación
está, entonces, asegurada. El Dauphine que nosotros
probamos, que era un vehículo de servicio IKA, tenía
calefacción con desempañador y ventilador, que
funcionaba muy bien. También poseía una radio
IKA, de potente y agradable voz, y buen alcance con la antena
levantada. La visibilidad del Dauphine es adecuada; la cabina
no tiene grandes espacios transparentes, si la comparamos
con otros coches de diseño más reciente, pero
el vidrio trasero es amplio, y el espejo retrovisor es eficaz
y, además, no vibra en la marcha. Tanto el parabrisas
como la luneta trasera son del tipo que salta en caso de colisión,
detalle más que interesante. Se puede ver todo el ancho
del camino a 4,32 metros hacia adelante y a 6,22 hacia atrás;
asimismo, se puede ver el camino a 4,12 metros hacia la derecha
y a 1,41 hacia la izquierda, siempre hablando de un conductor
de estatura promedio (1,75 m).
Al sentarse en el Dauphine se percibe una sensación
de comodidad, aunque hombres de talla muy elevada tal vez
necesiten correr el asiento en una medida que restrinja el
lugar disponible en los asientos de atrás. No es un
defecto del coche; simplemente, no puede pedirse demasiado
a un auto de 850 cc, como habíamos expresado antes.
Los asientos son pequeños pero confortables, y el volante
tiene una posición cómoda de manejo. Debajo
del volante se encuentra la llave combinada de luz y bocina.
El Dauphine tiene dos bocinas: una rutera y la otra ciudadana;
la primera tiene voz potente y clara; la segunda, bastante
más grave y de menor intensidad. Detalle interesante.
Lo que no es tan interesante es el sistema de la palanquita
que se va girando para efectuar los distintos cambios de luz.
Este sistema es muy usado y muy popular en Francia, pero al
menos a nuestros testers no les resultó simpático.
(Uno de ellos tocaba infaliblemente la bocina con la rodilla
al ascender o descender del coche). Nosotros preferimos un
sistema más convencional, con una llave en el tablero,
cambio de luz por perilla o botón de pie, y guiñada
combinada con la bocina, que nosotros colocaríamos
en el centro del volante.
Los pedales son pequeños, algo demasiado juntos, y
de accionamiento liviano; el pedal de frenos es muy bueno,
pero el embrague es muy celoso, y el acelerador muy duro:
ambos detalles combinados contribuyeron para que las primeras
puestas en movimiento estuvieran revestidas de honda incertidumbre.
En marcha atrás es difícil maniobrar muy lentamente
sin que se pare el motor por lo menos una vez...
Aparte de la llave de luces, a la izquierda del tablero hay
un interruptor para el limpiaparabrisas, de adecuada barrida
y regular cadencia; otro interruptor comanda el ventilador
de la calefacción, el que está completado por
dos tiretes de control de color (cabina o desempañador).
En nuestro Dauphine observamos filtraciones de aire caliente
por las persianas del desempañador, aun con la calefacción
desconectada. El freno de mano es excelente; liviano, positivo
y de fácil acción de destrabe. Una de las características
netamente favorables del Dauphine es el baúl. Puesto
que el tanque de nafta está ubicado atrás, y
que la rueda de auxilio tiene un compartimiento separado,
se aprovecha la trompa totalmente, excepto en cuanto a la
batería (que tiene una ubicación excelente y
de fácil acceso para inspección del nivel de
electrolito). El baúl es, por lo tanto, mucho más
grande que el de cualquier otro auto comparable de motor atrás.
Y casi nos atreveríamos a decir, de motor adelante
también. El detalle revela que el Dauphine ha sido
estudiado cuidadosamente como un verdadero coche de familia.
En la conducción, a pesar de la caja de velocidad,
el Dauphine es sumamente rápido en el tránsito,
de buen pique y buena estabilidad. Como auto cómodo
para la familia, no tiene rival. En la ruta, su comportamiento
es inmejorable. Recibió el galardón de “un
autito macanudo” de nuestros intrépidos testers,
pero cuando retornaron a la ciudad, el lenguaje usado no fue
tan laudatorio. Al Dauphine le faltan dos detalles para ser
un auto sobresaliente: una caja de cuatro marchas y un sistema
de comando de luces más racional. Otros detalles: Tiene
dos gavetas. Una muy cómoda, sobre la mano izquierda,
ideal para registro, cigarrillos, mapa, etc.. La otra gaveta
carece de tapa, pero esta puede adquirirse en el comercio
de accesorios. Existen dos luces de cabina (“plafonniers”)
que se prenden al abrir las puertas delanteras, o si no, haciendo
girar la misma cazoleta de plástico transparente que
recubre y protege la bombita. El tanque de nafta está
atrás, con su boca dentro del capó; éste
tiene llave, de modo que está protegido el tanque sin
necesidad de una cerradura adicional. Una sola llave acciona
arranque, ambas puertas delanteras y capó trasero.
El baúl delantero se abre para adelante (muy importante
como factor de seguridad) y se destraba de abajo del tablero.

DATOS TÉCNICOSx |
ESPECIFICACIONES
BÁSICAS
Cuatro cilindros en línea, 58 x 80 mm, 845 centímetros
cúbicos, 27 Cv DIN (31 SAE) a 4.200 rev/min,
cupla motriz 5,8 mkg a 2.000 rev/min, relación
de compresión 7,25 a 1, carburador SolexAutostarter
28 IBT, relaciones 3,7, 1,8, 1,035 a 1. Peso vacío
670 kg. |
| ERROR
DEL VELOCÍMETRO |
| Velocímetro
auto (en km/h) |
20 |
40 |
60 |
80 |
| Velocímetro
5º rueda (en km/h) |
17 |
38 |
58 |
78 |
|
PRUEBA
DE VELOCIDAD MÁXIMA
Se toma sobre un kilómetro lanzado en sentidos
opuestos, para anular la posible influencia del viento.
La medición se realiza con un velocímetro
perfectamente calibrado.
En el caso del Dauphine, la velocidad máxima
alcanzada fue de 108,6 kilómetros por hora, la
que se alcanzó en 33,2 segundos. |
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| En 1ra |
42
km/h |
| En 2da |
80
km/h |
|
PRUEBAS
DE ACELERACIÓN
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
velocidades crecientes de 20 en 20 kilómetros
por hora. Se obtiene de este modo una idea exacta de
la mejor aceleración del automóvil. |
| 0 a 20
km/h |
2
s 3/5 |
| 0 a 40
km/h |
8
s 1/5 |
| 0 a 60
km/h |
11
s 4/5 |
| 0 a 80
km/h |
23
s 3/5 |
| 0 a 100
km/h |
61
s 4/5 |
| 0 a 500
m |
28
s a 91 km/h |
|
PRUEBA
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 1ra |
210
kg/ton a 20 km/h |
| En 2da |
95
kg/ton a 47 km/h |
| En 3ra |
45
kg/ton a 75 km/h |
|
PRUEBA
DE ARRASTRE
Esta es la más interesante de las pruebas realizadas
con el Tapley, dado que con ella se obtiene una clara
idea del arrastre o frenaje que efectúan sobre
el automóvil sus rodamientos, engranajes y condiciones
aerodinámicas. Se realiza con el aparato en posición,
llevando el automóvil hasta una velocidad de
100 km/h, y apretando el pedal de embrague, para desconectar
el motor de las ruedas motrices, pero dejando que éstas
sufran el frenado producido por el arrastre de los engranajes
de la caja de velocidades. Cuanto menor sea el arrastre,
mayor es la cantidad de HP del motor que llegan a las
ruedas motrices. Esta medición es independiente
del peso del auto.
En el caso del Dauphine, el arrastre total a 100 kilómetros
por hora fue de 47 kilogramos por tonelada. |
PRUEBA
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. |
| 20 a 0
km/h |
1,80
metros |
| 40 a
0 km/h |
7,60
metros |
| 60 a
0 km/h |
18,30
metros |
| 80 a
0 km/h |
36,90
metros |
| 100 a
0 km/h |
48,30
metros |
|
PRUEBA
DE IMPERMEABILIDAD
Bajo prueba de agua, la impermeabilidad se reveló
como discreta. hubo filtraciones por puertas, ventanas,
baúl y capó, con la unidad sometida a
test, que había rodado mucho como vehículo
de servicio. Aunque la mayoría de los coches
que probamos son de servicio, éste quizá
fuera el que más denotaba los kilómetros
recorridos. |
PRUEBAS
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. |
| En ciudad |
11,2
km/l |
| En ruta
a 80 km/h |
13,4
km/l |
| En ruta
a 90/95 km/h |
12,1
km/l |
|
LUMINOSIDAD
DE LOS FAROS
A 1 metros, faros medios: 0,7 lumenes/m²; A 1 metro,
faros altos: 2,6 lumenes/m². |
CUADRO CLÍNICO DEL DAUPHINE
©PARABRISAS,
Julio 1966
Consultando
gente entendida, metiéndose en talleres grandes y chicos,
hablando con mecánicos y dueños de autos, se
ha llegado a formar el siguiente cuadro de las reparaciones
más frecuentes del Dauphine, todo en la esfera extra
oficial. Es un buen índice de lo que realmente sucede
con estos modelos y servirá también para despejar
ciertos “cucos” que afectan los dos nombres.
El talón de Aquiles del Dauphine no es un talón
sino un disco o placa: el disco o placa de embrague. En la
práctica resulta débil, se vítrea y patina,
con el consiguiente perjuicio. La causa es el mal manejo,
no la debilidad de la placa de embrague. En los modelos Dauphine
anteriores al mes de enero de 1965, que tenían caja
de velocidades de tres marchas, la dificultad en colocar la
primera velocidad, que no está sincronizada, hacía
que la gran mayoría de los conductores, que no saben
o no les interesa aprender a hacerlo, sacarán el automóvil
“patinando” la segunda. En una caja de tres marchas
colocadas en un auto de relativa escasa potencia, la caída
entre primera y segunda es grande, que traducido a la práctica
significa que hay una serie de velocidades ciudadanas que
son muchas para la primera y pocas para la segunda. Si a esto
se le suma la falta de sincronización de la primera,
se tiene el cuadro completo del efecto y su causa.
En este caso especial, la culpa es compartida entre el cliente
y la empresa. El cliente, por no aprender a hacer un doble
embrague para poner primera, y la empresa por no proveer una
caja con sincronización en la primera velocidad. El
paliativo, ya que no el remedio total, sería para el
caso Dauphine, la introducción de la caja de cuatro
velocidades, que tampoco tiene la primera sincronizada. La
caja es exactamente igual a la del Gordini. La caja de cuatro
marchas ofrece dos ventajas fundamentales. La primera es que
su división de engranajes (cuatro hacia adelante) permite
aprovechar mucho mejor que en caja de tres la gama de rev/min
útiles del motor. La segunda es que al tener cuatro,
la segunda velocidad es más corta que en la caja de
tres, lo que habilita al conductor y al automóvil a
salir más despacio sin tener que hacer patinar el embrague.
Esto último, visto desde el exclusivo punto de vista
de la duración del disco. Pero de todas maneras no
es la solución completa. Ésta sería si
la caja de velocidades de cuatro marchas tuviera también
sincronizada la primera.
Como variante, en ciertos talleres importantes ofrecen a pedido
del cliente una placa de embrague reforzada, con nueve resortes
de empuje en vez de seis. Como solución tiene sus bemoles.
El cable de embrague se ve así más solicitado,
lo mismo que el elemento de carbón grafitado de empuje.
En el caso del primero, la cuestión se hace más
brava, ya que carece de engrasador y su limpieza y/o mantenimiento
se hace engorrosa. Por su posición, este cable está
permanentemente sucio y embarrado y la rotura se traduce en
un desprendimiento seccionado de los hilos de acero que forman
el cable, trabándose contra el forro hasta llegar a
la inutilidad, cosa que por desgracia sucede de golpe.
Otra rotura de importancia, y relativamente frecuente, es
aquella de la carcaza de la caja de velocidades (caja-puente),
en la zona que ésta va abulonada al motor. En la gran
mayoría de los casos esto se produce porque los bulones
están flojos y ambas partes del grupo del motor propulsor
van tomando juego entre sí, hasta que se rompe la más
débil, que en este caso es la carcaza de la caja, de
fundición de aluminio. Por otro lado, apretar los bulones
no es tan sencillo. Los de la parte inferior se pueden ajustar
con facilidad, pero los de la parte superior es harina de
otro costal. Es necesario sacar varias piezas grandes, como
radiador y calefactor, para llegar a ellos. Y como esto recarga
la mano de obra, resulta un service que no se hace casi nunca.
Es conveniente insistir periódicamente en un chequeo
del estado de los bulones superiores, aprovechando una circunstancia
cualquiera de desarme o bien haciendo el trabajo a propósito.
Otro punto que registra entradas numerosas al taller es el
concerniente al buje del eje del distribuidor. Esto sucede
normalmente desde los 20.000 kilómetros. El buje puede
ser reemplazado por otro en una operación sencilla
y rápida. Cuando el buje toma mucho juego, el automóvil
tiende a salirse de punto, se hace difícil la puesta
en marcha y puede ser una de las causas de empastamiento de
las bujías.
Los faros de la línea Renault Dauphine van, como es
costumbre, sujetos al capó delantero. Estos son elementos
que no brillan por su solidez de conjunto. Un golpe más
o menos fuerte en el paragolpes puede llegar a desaliñar
los faros, y esto sucede con más frecuencia de lo pensado.
Entonces viene el problema del alineamiento, cuando los registros
no permiten compensar la desviación de los guardabarros.
Los registros consisten en tornillos de bronce que toman en
lengüetas del capó. Las lengüetas se oxidan
con el tiempo y el registro no corre con la suavidad que corresponde.
Creemos que registros del tipo de tornillo y resorte, además
de permitir más juego libre, conservarían su
funcionalidad por más tiempo. La instalación
de luces carece de relays para la alta y la de cruce.
Los portaequipajes muy llenos o muy cargados, sobre todo los
del tipo que van muy cerca del techo del auto hacen, sin que
se sepa por qué, que el motor caliente. En estos casos
la solución es sacar ese portaequipajes o poner uno
que deje una luz de por lo menos seis, centímetros
entre el tono del portaequipajes y el techo del auto. Esto,
si bien es bueno para el enfriamiento en días calurosos,
es malo para la estabilidad del vehículo. En última
instancia, es conveniente olvidarse del portaequipajes y considerarlo
como una de las tantas compras inútiles, en bien de
la seguridad.
Como remate de entradas al taller podemos hablar de las parrillas
superiores de la suspensión delantera. Son débiles,
por lo menos para nuestras calles. La industria que se ha
formado alrededor del enderezado en frío de estas parrillas
autoriza a decirlo así. Prácticamente todos
los talleres trabajan con el reemplazo de la pieza por otra
reacondicionada. La debilidad de las parrillas lleva muy rápido
al desalineamiento de las ruedas delanteras. Cuando el cliente
lleve el automóvil a alinear, no se asombre si el trabajo
sale más de lo pensado. Memorizando talvez recordará
aquel pozo profundo que se “tragó” la semana
anterior.
Otro punto que pone nerviosa a mucha gente es el relativo
al “despatarramiento” de la suspensión
trasera. Bien mirado, esto es más impresión
visual que otra cosa. Es conveniente olvidarse de la suspensión
trasera de los taxis Mercedes Benz 1951. en esa época
el criterio para suspensiones de ese tipo era el de una muy
notable comba positiva (ruedas inclinadas en “V”).
hoy las cosas se miran de otra manera. La comba positiva de
ese tipo es una fuente directa de accidentes, por las características
de estabilidad que imponen al automóvil. En febrero
y junio del ’61 y noviembre del ’62, se introdujo
en el modelo Dauphine una serie de reformas en su suspensión
trasera que van desde la altura del suelo de la caja-puente
hasta el redimensionado de los resortes y amortiguadores.
Esto trajo una notable disminución de la comba positiva,
acercándose al punto neutro (ruedas verticales) y hasta
una cierta tendencia a la comba negativa. Ya en este momento
el público tendría que “haberse hecho
el ojo” a la nueva imagen, en vez de pensar que venían
con resortes blandos de fábrica y que el automóvil
anda mal. De todos modos, la tendencia a la comba negativa
se acentúa en automóviles que tienen los resortes
“cansados”. Y el cansancio de los resortes viene
muchas veces con la creencia de que en vez de un Renault Dauphine
se posee un ABLO o un Chevalier. Cuando se cambien los resortes
de suspensión es muy conveniente poner el repuesto
legítimo. Los resortes “orejanos” no siempre
cumplen con las especificaciones de fábrica. Colocando
un resorte legítimo se ahorra hasta el trabajo de poner
suplementos entre el resorte y su asiento.
Para que el automóvil funcione correctamente y para
minimizar en lo posible los gastos de reparaciones es conveniente
seguir un plan de mantenimiento que cubra las necesidades
principales del automóvil. Si se quiere hacer un buen
trabajo de control, el comprador de un automóvil usado
puede hacer poner el velocímetro a cero, y desde allí
seguir ese plan, elaborado según lo indicado por la
fábrica.

A
LOS 2.500 KM |
1.
Lubricar perno punta de ejes y articulaciones dirección |
2.
Verifical nivel lubricante caja puente |
3.
Verificar nivel electrolito batería; ajustar
terminales y soporte |
4.
Verificar presión en los 5 neumáticos |
A
LOS 5.000 KM |
1.
Cambiar aceite motor |
2.
Control puesta a punto encendido y estados platinos |
3.
Lubricación fieltro distribuidor |
4.
Verificación nivel líquido frenos |
5.
Limpiar filtro aire y renovar aceite del mismo |
6.
Verificar estado bujías |
A
LOS 10.000 KM |
1.
Cambiar lubricante caja-puente |
2.
Lubricar caja dirección |
3.
Cambiar elemento filtro aceite |
4.
Cambiar filtro nafta |
5.
Verificar apriete bulones tapa cilindros (en frío) |
6.
Verificar apriete bulones extremos eje de balancines |
7.
Verificar luz válvulas (en frío) |
8.
Limpiar carburador |
9.
Verificar sujeciónmontantes motor y caja-puente |
10.
Limpiar y ajustar cojinetes ruedas delanteras |
11.
Verificar ajueste tuercas cojinetes ruedas traseras |
12.
Controlar balanceo de los ruedas |
13.
Ajustes generales de carrocería |
El criterio europeo de fabricación de automóviles
hace que un modelo que resulta “bueno” de entrada,
se continúe a través de los años. La
empresa cuenta con un Departamento Experimental, que continuamente
rediseña y adapta distintas piezas que, si bien no
establecen una variación fundamental del automóvil,
hacen a su funcionamiento y duración. Otras veces,
la introducción de nuevas piezas o subconjuntos se
debe a la estandarización de la producción global
de la fábrica o de la necesidad de cumplir con planes
de integración de material de fabricación nacional.
Industrias Kaiser Argentina, procediendo de manera similar
a la comentada, ha introducido en las líneas Gordini-Dauphine
una serie de reformas menores que expondremos a continuación.

CAMBIOS
INTRODUCIDOS EN EL DAUPHINE |
Motor
|
Mes |
Año |
| Filtro de aceite
en derivación |
10 |
1961 |
| Tensor correas
ventilador sin tensor |
2 |
1962 |
| Adaptador de
distribuidor con nuevo sello |
5 |
1962 |
| Arandelas de
fijación tapa de balancines |
7 |
1962 |
| Retén
de goma (guardaporvo) de árbol de levas |
7 |
1962 |
| Inyector de
aceite en engranajes de distribución |
8 |
1963 |
| Relación
compresión 8:1 |
12 |
1963 |
| Válvulas
con vástago de 7 mm de diámetro |
12 |
1963 |
| Bujes AC 44F
en reemplazo de AC 45F |
2 |
1964 |
| Nueva varilla
y tubo medidor de aceite |
7 |
1963 |
Sistema
de Combustible |
Mes |
Año |
| Nueva tubería
de admisión de aire |
4 |
1961 |
| Arandelas para
fijación de carburador |
11 |
1961 |
| Capuchón
guardapolvo para carburador Solex |
10 |
1962 |
| Filtro de combustible
(tipo sellado) |
5 |
1963 |
| Carburador con
reglaje 18 x 92 x 170K x 37 |
3 |
1964 |
Sistema
de Enfriamiento |
Mes |
Año |
| Nuevo soporte
de radiador |
9 |
1960 |
| Bomba de agua
de cojinetes sellados |
9 |
1961 |
| Boca de llenado
del radiador de aluminio |
7 |
1962 |
| Ventilador de
seis palas |
10 |
1962 |
| Nuevo radiador |
11 |
1962 |
Sistema
de Embrague |
Mes |
Año |
| Resorte de retroceso
del eje de desembrague |
4 |
1963 |
Comando
Freno y Embrague |
Mes |
Año |
| Nuevo eje de
pedales con engrasador |
1 |
1962 |
| Nuevo soporte
de pedalera |
11 |
1963 |
Caja-Puente |
Mes |
Año |
| Guardapolvos
articulaciones cañoneras diferencial |
3 |
1961 |
| Nueva caja de
cuatro marchas (tipo 318) |
1 |
1965 |
Sistema
Eléctrico |
Mes |
Año |
| Faritos delanteros |
3 |
1961 |
| Tablero fusibles
con interruptor automático de 23 A |
4 |
1961 |
| Faritos delanteros |
3 |
1962 |
| Nuevas bocinas |
5 |
1962 |
| Tabl. de fusibles
doble con interrupt. autom. de 30 A |
1 |
1965 |
Suspensión
Delantera |
Mes |
Año |
| Refuerzo del
travesaño de suspensión (malos caminos) |
2 |
1961 |
| Nuevos resortes
de suspensión |
2 |
1961 |
| Tope de brazo
inferior de suspensión (malos caminos) |
10 |
1962 |
| Nuevas bieletas
barra antirrolido (estabilizador) |
8 |
1963 |
| Barra estabilizadora
(conjunto completo) |
4 |
1965 |
Suspensión
Trasera |
Mes |
Año |
| Nuevos resortes
de suspensión |
2 |
1961 |
| Disminución
altura grupo propulsor |
6 |
1961 |
| Nuevos soportes
laterales y central de la caja-puente |
11 |
1962 |
Carrocería |
Mes |
Año |
| Topes antivibradores
de puertas |
10 |
1962 |
| Esmaltes en
reemplazo de lacas-.pinturas |
1 |
1965 |
Accesorios |
Mes |
Año |
| Ceniceros de
puertas traseras |
5 |
1962 |
| Equipo de lavaparabrisas |
10 |
1963 |
| Llantas caladas
tipo Dunlop |
1 |
1964 |

CONSULTAS DE LOS PROPIETARIOS
¿Por
qué las ruedas traseras de un Renault Dauphine tienden
a abrirse cuando se sientan dos personas en el asiento trasero?
¿No es esto malo para las cubiertas y el mecanismo
de la rueda? (Propietario de Capital Federal)
Respuesta de Parabrisas (1961): El Dauphine tiene sus pensión
trasera del tipo de “eje oscilante”, y el movimiento
columpiante de las ruedas es un corolario natural de este
tipo de puente trasero. No gasta los neumáticos sustancialmente
más que otros tipos; cada vez son más las marcas
mundiales que usan ejes oscilantes, y evidentemente no lo
harían si esa suspensión tuviera el defecto
sospechado por usted. Todas las suspensiones gastan las cubiertas
de una forma u otra. No se gasta “el mecanismo de la
rueda” (usted se refiere, seguramente, al mando final),
porque tiene una cruceta que acomoda esas oscilaciones.
Soy
poseedor de un Renault Dauphine, y he visto en el número
de junio que en el artículo “No aprenda a no
manejar”, ustedes dicen que en los coches de tres velocidades,
cuando se anda despacio, 20-30 kilómetros por hora,
hay que poner la “segunda”. Yo desearía
saber qué debo hacer cuando la velocidad es aún
más baja, menos de 10 km/h, ya que la primera no puede
ponerse sino cuando el coche está totalmente detenido.
De lo contrario “ronca” la caja. Si se desea continuar
con la segunda, por lo general tironea y casi siempre termina
por detenerse. Yo he optado por embragar e ir acelerando despacio,
soltando lentamente el embrague, pero temo que esto no sea
muy correcto. (Propietario de Capital Federal)
Respuesta de Parabrisas (1961): Se puede colocar la “primera”
en el Dauphine cuando éste anda muy despacio, pero
hay que hacer la operación conocida como “doble
embrague”. Hay que embragar, soltando el acelerador
y pasar la palanca a punto muerto.; acelerar; luego repetir
la operación pasando la palanca a primera, pero acelerando
el motor tanto como estaría andando si el coche se
trasladara a esa velocidad en primera. Claro, lo ideal sería
que el Dauphine tuviera la primera sincronizada y/o cuatro
velocidades..., pero con un poco de práctica se logra
hacer el “doble embrague”. Lo que no debe hacer
bajo ningún concepto es “patear” el embrague
como usted dice; lo destruirá muy pronto. Este es tal
vez el error más grande de conducción que se
puede tener, en cuanto se refiere a la conservación
mecánica del auto.
En
una mesa de café, un ingeniero, refiriéndose
al automóvil Renault Dauphine, dijo que, de acuerdo
con el diseño de la carrocería, no se le puede
colocar portaequipaje porque obstruye la entrada de aire al
motor, que va en popa. Yo digo que entre el portaequipaje
y el techo queda una luz de más de cinco centímetros,
además, la parrilla de este motor está ubicada
en la parte posterior de la carrocería y abajo.
Respuesta de Parabrisas (1962): Toda esta cuestión
de portaequipajes en coches de motor atrás nació
por el Volkswagen, algunos de los cuales fueron equipados
con portaequipajes de muy poca altura relativa al techo; además,
el Volkswagen es enfriado a aire. No obstante, nos pusimos
en contacto con IKA y nos contestan: «Cumplimos en llevar
a vuestro conocimiento que pueden utilizarse sin dificultad
portaequipajes en el Renault Dauphine... Por otra parte, queremos
destacar que la distancia entre el techo del vehículo
y el “piso” del portaequipaje está dado
por los fabricantes de los mismos, no sólo para prevenir
daños al techo de la unidad, sino para proporcionar
el suficiente espacio que permita el pasaje de la corriente
de aire, máxime si se trata de vehículos con
el motor en la parte posterior del vehículo.»
¿Qué
diferencia existe entre el Renault Dauphine y el Dauphine
Gordini?
Respuesta de Parabrisas (1962): El “Dauphine Gordini”
es una versión más potente del Dauphine normal,
que se vende en Francia, preparado por Amadeo Gordini, veterano
corredor y jefe del equipo Gordini que corrió hasta
hace pocos años. Tiene 40 CV SAE contra 31 CV SAE del
Dauphine común.
Dice
Parabrisas (1962): Hace un tiempo enviamos a la División
Publicaciones Técnicas de Industrias Kaiser Argentina
una cantidad de preguntas de lectores aprovechando un gentil
ofrecimiento de la empresa. Pasamos ahora a resumir las preguntas
y las contestaciones de IKA:
1) Un lector tiene el problema del rebaje de 2ª a 1ª
con el Dauphine. Pregunta a que velocidad máxima puede
hacer el rebaje con doble embrague. Se le gastó el
sincronizador de 3ª a 2ª y pregunta si es mejor
cambiarlo o hacer el correspondiente rebaje con doble embrague.
Respuesta IKA: No es aconsejable utilizar el rebaje 2ª
/ 1ª, máxime si se tiene en cuenta que los dientes
del engranaje de la 1ª son rectos. En este caso lo más
razonable es cambiar el sincronizador de 3ª / 2ª.
2) Un lector asentó cuidadosamente un Dauphine con
Molykote (aceite) y Bardahl (con nafta especial), no pasando
de 70 km/h hasta los 7.000 km recorridos. Viajando a Mar del
Plata se le recalienta, debiendo seguir con el capó
levantado con dos tacos. Quitó el termostato, adelantó
el encendido e hizo lavar el radiador por dentro y por fuera.
En cambio, no tiene problemas con el andar en el centro en
1ª y 2ª al mediodía (febrero).
Respuesta IKA: Utilizar solamente el aceite recomendado en
nuestras especificaciones, sin emplear aditivo alguno. Afinar
motor. Probar termostato y verificar perfectamente el sistema
de enfriamiento.
3) Un Dauphine rompe continuamente la barra estabilizadora
del tren delantero.
Respuesta IKA: Deben retirarse las bieletas de dirección
y controlarlas por medio de las herramientas de que disponen
los concesionarios IKA. Lo más probable es que se encuentren
desalineadas o que estén intercambiadas entre sí.
4) ¿Cuál es el peso máximo que puede
llevar un Dauphine?
Respuesta IKA: El peso estimado que puede soportar un Dauphine
es de 300 kg, o sea de 4 personas con un peso promedio de
75 kilos cada una.
5) Un lector informa que las bocinas dejan de funcionar en
cuanto se mojan. Le han recomendado usar las bocinas de la
Estanciera colocándolas en el baúl.
Respuesta IKA: No es conveniente colocar las bocinas en el
baúl, pues ocasionan resonancia. Para evitar que se
mojen, se les ha cambiado la ubicación. Esta operación
recomendamos realizarla en un concesionario IKA.
6) “El carburador que traía mi coche fue cambiado
—según el concesionario por mal funcionamiento—
por el modelo anterior, o sea el que trae el gicleur de baja
afuera. ¿Cuál de los dos modelos es superior?”
Respuesta IKA: Ambos carburadores tienen el mismo grado de
eficiencia.
7) Un lector dice que con correcto nivel de aceite, correcto
nivel de agua, y correa de ventilador bien ajustada, el indicador
de temperatura pasa a la zona roja después de 50-70
km recorridos.
Respuesta IKA: No hay inconveniente alguno si la aguja del
indicador de temperatura pasa un poco a la zona roja. Esto
es normal.
8) Un lector informa que a pesar de largar suavemente el embrague
nota un sacudón al pasar de 1ª a 2ª y de
2ª a 3ª.
Respuesta IKA: Es conveniente realizar un examen general del
sistema de aceleración; puede quedar trabado el cable
y provocar tirones al soltar el acelerador.
9) Un lector tuvo que cambiar el grafito del embrague de su
Dauphine a los 10.000 km.
Respuesta IKA: Lo más probable es que sea incorrecto
el juego libre del pedal.
Perkins
hizo 132,650 km/h en el tramo Pilar-Río Cuarto. ¿Puede
dar tanto el Dauphine?
Respuesta de Parabrisas (1963): No era un Dauphine normal,
ni siquiera un Gordini, sino un “1093” llamado
así no por su cilindrada sino por el número
de fábrica que corresponde a ese modelo. Tiene más
compresión que el Gordini, mayor reglaje del árbol
de levas, etc., y rinde 55 HP, con una velocidad tope de aproximadamente
150 km/h.
Tengo
un Dauphine ’62 y estoy muy satisfecho... 1) ¿Conviene
quitar el termostato en verano? Así me aconsejaron.
2) ¿A cuánto puede hacerse un rebaje de 3º
a 2º, efectuando doble embrague? 3) ¿Qué
ocurre si se pasa de 3º a 2º a 70-75 km/h? 4) ¿Se
consigue más velocidad al reducir la luz de válvulas?
5) ¿Cuántos kilómetros más puede
dar un Renault forzando un poco el motor? 6) El motor, ¿puede
girar a más de 4.200 rev/min? ¿Cuál sería
la máxima? (Propietario de San Nicolás, Provincia
de Buenos Aires)
Respuesta de Parabrisas (1963): 1) No, no conviene. Si el
termostato funciona mal, hágalo revisar, pero no lo
saque, porque hacerlo acorta inútilmente la vida del
motor. 2) La segunda velocidad del Dauphine es sincronizada
y no es necesario hacer doble embrague para el rebaje 3º-2º.
Teóricamente puede hacerse el rebaje hasta la máxima
en segunda, que es de 80 según nuestro test. 3) Si
la operación está bien hecha, no pasa nada,
pero hay que acelerar el motor a fondo cuando se hace el rebaje.
Sirve únicamente para frenar el auto en montaña,
porque a 70-75 el coche ya no tiene “resto” para
picar. No recomendamos que usted rebaje mucho más allá
de los 60. 4) Lo que conseguirá es quemar las válvulas
de escape. Éstas se calientan enormemente durante su
trabajo, y la única oportunidad que tienen de comunicar
un poco de temperatura es cuando tocan su asiento en la culata
de cilindros (o en el block, caso de un auto con válvulas
laterales). Si usted reduce el juego, las válvulas
no llegan a tocar y entonces se estropearán. Este será
el precio que usted pagará por un discutible y transitorio
aumento de performance. 5) ¿Qué quiere decir
“forzando un poco el motor”? Según la puesta
a punto, estado general, etc., cada auto tiene una velocidad
máxima que se obtiene acelerando el motor a fondo.
Más allá no puede llegarse a menos que se modifique
algo del motor. 6) Si, puede superare las 6.000 rev/min, pero
no durará mucho si anda así.
Supongamos
un coche con cebador automático, como puede ser el
Dauphine. Cuando el motor se pone en marcha en frío,
¿conviene esperar a que regule normalmente antes de
partir, o puede echarse a andar no bien el motor comience
a funcionar? (Lector de Lomas de Palomar, Provincia de Buenos
Aires)
Esta es una de las preguntas que más frecuentemente
nos hacen y una de las que más cuesta contestar debido
a la falta de unidad de criterio entre los mismos fabricantes,
algunos de los cuales aconsejan no partir hasta que el motor
no se haya entibiado, mientras que otros recomiendan salir
en cuanto el motor se haya puesto en marcha. Hemos examinado
el manual del Dauphine, no encontrando referencia alguna sobre
este tema. ¿Qué es lo que hacemos nosotros en
arranques de tiempo frío? Un término medio;
dejar calentar el motor, acelerándolo muy, muy suavemente,
durante unos treinta segundos más o menos. Después
salir, andando muy despacio y usando mucho la caja de velocidades,
durante los primeros tres o cuatro kilómetros por lo
menos.
Tengo
un Dauphine ’61 recién rectificado. Sufre autoencendido...
¿Por qué será? ¿Qué bujías
me conviene usar? ¿Puedo usar aceite multigrado? ¿Perjudica
al motor el autoencendido?
Respuesta de Parabrisas (1964): No conviene rectificar un
Dauphine; es más conveniente reemplazar las camisas
por otras nuevas, usando elementos “0 km” de fábrica.
Tal vez el motor rectificado haya quedado muy duro. El autoencendido
podría también ser debido a bujías inadecuadas;
el manual recomienda AC 45 F8 o equivalentes den otras marcas.
1)
Cuando pongo el motor en marcha, estando frío, siento
un golpe bastante fuerte, que desaparece al calentarse el
motor. 2) Con frecuencia debo cambiar los bujes del distribuidor
debido al juego que adquiere el eje. ¿Pueden colocarse
tres bujes en lugar de dos? 3) Según tengo entendido,
en Buenos Aires los Dauphine llegan a los 80.000 kilómetros.
Aquí, con buen trato, no llegan a los 50.000, debido
a los caminos de tierra. ¿Qué me sugieren hacer
con el filtro? 4) Cuando el coche pasa por un lomo de burro
a 40, golpea un amortiguador trasero. Se lo ha revisado y
aparentemente no tiene nada. 5) Mi modelo no vino provisto
de filtro de aceite. ¿Es imprescindible? 6) Frecuentemente,
el coche atraviesa charcos de agua bastante grandes. ¿Debe
engrasarse cada vez que eso suceda? 7) Mi mecánico
modificó el sistema de acelerador obteniendo una sensible
mejoría. Cambió el cable por una cuerda de piano;
alargó el extremo posterior; cambió el resorte
por uno más blando colocado en el extremo anterior
del balancín. 8) ¿Qué vida tiene una
batería? La mía tiene ya tres años y
hasta el momento no la he hecho cargar. 9) Mi Dauphine tiene
un garaje medio subterráneo. ¿Afecta al motor
estar continuamente entrando y saliendo?
Respuesta de Parabrisas (1964): 1) Probablemente sea juego
en el perno de un pistón o cabeceo del pistón
mismo. Si desaparece al calentarse el motor, no es grave.
Puede seguir andando. 2) Debe haber algo anormal en su motor.
No tenemos a mano un despiece que nos permita opinar si es
posible o no colocarle tres bujes al eje del distribuidor.
3) El kilometraje útil entre reparaciones depende exclusivamente
del tipo de manejo. Evidentemente el uso en caminos de tierra
influye desfavorablemente, pero eso ocurre con cualquier auto.
Recomendamos que haga frecuentes servicios de filtro de aire.
4) Si usted está seguro de que el ruido es de amortiguador,
pruebe cambiando los soportes (“ojos”). Es muy
posible que “probando” no se determine nada, porque
la fuerza necesaria para hacer golpear el amortiguador es
muy superior a lo que un mecánico puede lograr con
la mano. 5) Imprescindible no, pero es importante o, digamos,
“no está de más”. Si quiere colocar
uno, no será, seguramente, plata desperdiciada. Por
lo pronto le permitirá duplicar los intervalos entre
cambios de aceite... y con lo que cuesta el lubricante...
6) Tanto como eso no, pero tenga presente las veces que cruza
charcos para calcular la frecuencia del engrase. 7) Tomamos
nota de su comentario. 8) La vida útil de una batería
depende del correcto mantenimiento, de la periódica
limpieza de los bornes, y del correcto funcionamiento del
sistema eléctrico del coche. También influye
el hecho de que se mantenga siempre con algo de carga, es
decir, que se piense que andando despacio con las luces prendidas,
se descarga, que el uso prolongado de la radio también
la descarga si el motor no está funcionando para reponer,
etc. Por eso eran tan útiles los amperímetros
que los autos traían antes. Tres años es, de
todos modos, bastante. Puede considerarse usted muy satisfecho.
9) Subir una rampa no es lo ideal para un motor frío.
recomendamos que lo deje entibiar antes de subir. Cuando el
motor está caliente, no hay absolutamente ningún
problema.
Tengo
un Dauphine ’61. Con el mismo recorrí Córdoba,
San Luís, Mendoza (hasta Puente del Inca), San Juan,
La Rioja, Buenos Aires, etc., cubriendo casi 30.000 kilómetros
sin mayores problemas, a no ser cambio de bujías, un
platino, dos cubiertas. Mi Renault tiene filtro de aceite
y hago los cambios entre 2500 y 3000 km, usando Supermovil
20. Cambio filtro cada dos cambios de aceite y no tengo que
agregarle entre cambios. Ando entre 70 y 90, y uso nafta común.
Para los propietarios que se quejan de que entra tierra, aconsejo
lo siguiente: quitar asiento y respaldo traseros, quitar la
felpa y un cartón que está pegado a la chapa,
donde apoya el respaldo, y limpiar la chapa con cepillo de
acero. Allí encontrarán por lo menos 20 agujeros
por los cuales asoman unos broches de alambre que sostienen
unos cartones que están del lado opuesto. Por esos
agujeros penetra mucha tierra al interior del auto, debido
a la presión de aire que se produce en la cámara
que está entre el ventilador y el apoyo del respaldo.
Para tapar esos agujeros, córtese trozos de arpillera
de unos diez centímetros de lado, póngase un
trozo sobre cada agujero y con un pincel viejo y brea caliente,
se pinta sobre la arpillera hasta que ésta se adhiera
a la chapa, y así con los demás agujeros. Una
vez terminado, córtese una arpillera usando como molde
la felpa que se había retirado, estírese bien
sobre los demás parches y aplíquese otra mano
de brea sobre la misma. Para terminar, péguese también
la felpa a fin de evitar ruidos. (Propietario de López,
Santa Fe)

|
|