|
C
O C H E S - A R G E N T I
N O S |
LA
EDAD DORADA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ |
—————————
1 9 5 9 - 1 9 6 5
————————— |
|
| Fabricante |
Industrias Kaiser Argentina
S.A. |
| Coche |
R E N A
U L T - 4 L |
| Periodo |
1963-1987 |
| Cantidad |
157.315 |
| Comentario |
Razonablemente económico
e ideal para la ciudad. |
|
|
EL ORIGEN FRANCÉS DEL RENAULT 4L
El
proyecto para crear el Renault 4 se remonta a 1956, sobre
todo para competir con el Citroën 2CV, ya que por entonces
la marca del rombo sólo contaba, en este segmento,
con el 4CV y con el recientemente lanzado Dauphine, ninguno
de los cuales servía a ese efecto. Así, comenzó
a tomar forma el “proyecto 112” que, entre sus
ideas básicas, decía: “Deberá contar
con un suelo plano, una suspensión de mucho recorrido
pero que ocupe poco espacio, la máxima capacidad interior
posible y un acceso fácil, siendo más importante
la practicidad que la estética, procurando que sea
menos feo y más exportable que el Citroën 2 CV”.
Ahora bien, una cosa es encargar el proyecto y otra llevarlo
a cabo. Los cinco años que demandó hacerlo lo
demuestran. El estudio de la plataforma analizó todas
las posibles hasta decidirse por una a la que se sujetaban
todos los componentes mecánicos, tracción delantera
y suspensión por barras de torsión, longitudinales
las delanteras y transversales en paralelo las traseras. En
cuanto al motor, los ingenieros de la Régie probaron
alternativas que iban desde un tetracilíndrico transversal
hasta el que finalmente se impuso, uno similar al del Dauphine
pero ubicado por detrás del eje delantero, con la caja
de cambios de tres marchas situada por delante del eje. Como
innovaciones técnicas, el nuevo modelo incorporó
un circuito sellado de refrigeración y la supresión
completa del engrase, gracias al empleo de anillos de goma
en la mayor parte de las articulaciones del chasis y a la
protección hermética de las restantes. El nuevo
modelo —o sus prototipos— fueron sometidos a las
más duras pruebas durante tres años, hasta que
al comenzar 1961 la casa francesa consideró llegado
el momento de que se iniciara su producción en serie.
El 6 de julio cesó la de su antecesor, el Renault 4CV,
y tras un proceso de actualización y adaptación
de la línea de montaje, se inició la fabricación
del Renault 4, en agosto de ese mismo año.
El nuevo modelo fue presentado en el salón de Frankfurt
y semanas después en el de París, donde quienes
lo probaron alabaron lo práctico del portón
trasero, el comportamiento en ruta y sus buenas suspensiones
para caminos sin asfaltar. El Renault 4 inició así
una historia de más de 20 años, durante los
cuales se fabricó en 20 países, con un total
de más de ocho millones de unidades.
El Renault
3-4 CV
NUEVO SEDÁN UTILITARIO DE TRACCIÓN DELANTERA
©PARABRISAS,
Febrero 1962
El
grado de motorización popular ya alcanzado en el Viejo
Mundo ha traído como consecuencia una creciente competencia
entre los grandes fabricantes, ávidos de vender coches
nuevos que reemplacen a los existentes y también ávidos
de buscar mayores compradores antes no motorizados o provenientes
del mundo de las dos ruedas. Una de las consecuencias de esa
competencia creciente es que las empresas no solamente deben
renovar con más frecuencia sus líneas de modelos,
sino que también deben tratar, dentro de lo razonable,
de llenar huecos antes dejados por sus líneas existentes.
En este panorama, Renault —actualmente una de las fábricas
más grandes del mundo— no podía menos
que estar presente. Ya se conocen sus probados modelos 4 CV
y Dauphine, y ha tomado, por otra parte, estado público
la próxima aparición de otro Renault más,
de 3 ó 4 CV fiscales, con motor de cuatro cilindros
en línea y tracción delantera. Es una unidad
derivada del Dauphine, con 750 cm³ de cilindrada, adaptado
a la tracción delantera. Existe una versión
600 cm³ para Francia solamente. La suspensión
delantera es por barras de torsión longitudinales,
con semiejes de doble articulación, y la trasera también
por barras de torsión —transversales, en este
caso—, contenidas dentro de un tubo único con
brazos arrastrados (estilo Porsche). De esta forma, observamos
que Renault se agrega a la tendencia no nueva, pero en cierta
forma renacida, de la tracción delantera.
El Renault 3-4 CV ha sido oficialmente anunciado en Francia,
esperándose su entrega más o menos para principios
de 1962.
LA HISTORIA DEL RENAULT 4L ARGENTINO
El
Renault 4, que había sido presentado en Francia en
1961, llegó a la línea de montaje de Industrias
Kaiser Argentina —en virtud de un acuerdo entre la Régie
Renault e IKA iniciado con el Dauphine— recién
en 1963. este primer modelo designado con la letra L, empleaba
el mismo motor Ventoux del Dauphine, pero el resto del auto
respondía a un concepto completamente distinto, más
cercano al del Citroën 2CV, con el que de hecho competía.
Sus formas cuadradas hicieron que el ingenio popular lo bautizara
como “4 Latas”, haciendo referencia a su denominación.
Pero a pesar de esto, el Renault no sólo fue el auto
más exitoso de IKA, sino también el segundo
Renault más vendido después del Renault 12,
además de ser el primer auto fabricado en la Argentina
con el concepto del “todo adelante” (motor y tracción)..
Al “L” le siguieron el F, el G, el Parisienne,
el S (ya con motor Renault) y el GTL, además de una
pick up. (En la foto el Renault 4 número 100.000).
AQUÍ ESTÁ EL RENAULT 4L
©PARABRISAS,
Abril 1964
El
Renault 4L surgió en 1961 de la planta de Rillancourt,
con su función específica perfectamente definida:
Recuperar la plaza compradora que el modelo 4 CV perdía
a causa de su veteranía sin modificaciones. Poco antes,
los franceses habían sido testigos del corp de scène
que aceleró el proceso de diseño y construcción
del 4L, cuando la competencia directa opuso bajísimo
costo de compra y mantenimiento a la potencia relativamente
alta del Renault, provocando que los automovilistas se apresuraran
a depositar sus 4 CV en las casas de reventa. Es cierto que
para entonces ya existía el Dauphine, pero éste
pertenecía a una categoría diferente de automóvil.
Además, costaba unos francos más, lo que de
entrada lo inhibía para competir en la lucha planteada.
El responsable del R 4L fue el Ing. Fernand Picard, director
de estudios e investigaciones de la Régie Nationale
des Usines Renault, puesto al frente de un equipo seleccionado
de técnicos. Él cambió el “todo
atrás” por el “todo adelante”; modificó
las líneas hasta lograr el dibujo que diera la idea
de “todo uso”; profundizó un estudio de
funcionalidad interior; luchó contra los alemites de
lubricación hasta suprimirlos; aumentó el despeje;
pero también mantuvo las cuatro puertas del dauphine,
haciendo un auto chico lo más grande posible, tratando
además que costase lo menos posible. En la Argentina,
la producción del 4L es flamante, e IKA ha advertido
en el modelo un ejemplar fácilmente adaptable a nuestros
terrenos y un vehículo ideal para completar su variada
línea.
El órgano que propulsa al 4L es el popular motor Ventoux
de cuatro cilindros verticales en línea, ubicado en
sentido longitudinal a la marcha del auto. Es exactamente
igual al del Dauphine y básicamente el mismo que se
utilizaba en el 4CV, o sea que mantiene la refrigeración
por agua, el ciclo de cuatro tiempos, la distribución
por válvulas en la culata del cilindro y el sistema
de camisas húmedas removibles. El Block es fundido
en hierro, con tres puntos de referencia para la ubicación
de otras tantas bancadas donde apoyará el cigüeñal
de acero forjado. Los pistones se confeccionan con aleación
liviana de aluminio, cada uno de ellos lleva tres aros, y
una vez montados se deslizan dentro de las respectivas camisas
de 58 mm de diámetro, recorriendo 80 mm en cada carrera.
La suma de volúmenes que determinan estas medidas totalizan
845 cm³ de cilindrada, que rinden 33 HP (SAE) al ser
comprimidos en relación de 8 a 1. Esta potencia máxima
se registra a las 4.200 rev/min, mientras que el par motor
máximo —5,8 mkg— se obtiene a las 2.300
rev/min.
También la tapa de cilindros está fundida en
aleación liviana de aluminio. Los asientos de válvulas
son de acero especial. La posición de las válvulas
y los resortes es vertical y simétrica en relación
con el plano longitudinal del motor. El árbol de levas
lateral se comanda por tren de engranajes, y el sistema de
apertura de las válvulas se basa en un diagrama tradicional,
compuesto por varillas, balancines y botadores. Como quedó
dicho, el cigüeñal es de acero forjado, lleva
casquillos postizos de metal antifricción y está
balanceado dinámicamente junto con el grupo de embrague,
operación que se efectúa durante el montaje
de la pieza. Las bielas son de acero estampado, con la cabeza
de corte oblicuo.
La bomba de aceite está situada en el depósito
del cárter y acciona merced a un engranaje de toma
mandado por el árbol de levas. Esta bomba fuerza el
lubricante a través del correspondiente circuito, subdividido
en dos acciones principales: la primera recorre bancadas,
soportes del árbol de levas, bielas y engranajes de
distribución. La restante balancines, varillas, botadores
y resortes de válvulas. La recuperación de aceite
se logra por gravedad. El sistema de enfriamiento se compone
de los siguientes órganos: radiador, bomba centrífuga
y válvula de presión ubicada en la tapa de reposición.
La capacidad del sistema es de 5 litros con calefactor. El
motor es alimentado por un carburador Solex Autostarter 28
IBT o IDT de tiro descendente, ubicada en la parte izquierda
del motor. El múltiple de admisión se subdivide
en dos canales, de modo que cada uno de ellos alimenta a dos
cilindros. Estos múltiples están rodeados por
el colector de escape que, antes de unirse en un tubo único
de salida, precalienta los gases aún no admitidos.
La bomba de nafta es mecánica y de diafragma. La acciona
un excéntrico solidario al árbol de levas. El
combustible se purifica en un filtro adjunto a la bomba, y
el aire en dos elementos —uno seco y otro húmedo—
que preceden en la trayectoria del fluido a la garganta del
carburador. Para los arranques en frío, el elemento
cuenta con un cebador automático que enriquece la mezcla
por intermedio de una espiral termostática.
La chispa que produce cada una de las bujías (AC 44
F de 14 mm o equivalentes) se originan en un diagrama ortodoxo:
batería-ruptor-bobina-distribuidor. Este último
tiene un sistema de avance centrífugo por vacío,
la luz entre los contactos del ruptor es de 0,4-0,5 mm, y
el avance máximo se obtiene a las 3.600 rev/min. La
bobina trabaja con tensión de 6 voltios en baño
permanente de aceite. La luz entre electrodos de bujías
es de 0,5-0,7 mm. La batería, naturalmente, de 6 voltios,
tiene una capacidad de 60 amperes/hora. Completan el sistema
un regulador de carga, el generador y el motor de arranque
con accionamiento automático.
El hecho de que el Renault 4L tenga el motor sobre el mismo
eje de las ruedas propulsoras, en este caso delantero, obliga
a agrupar el conjunto embrague-caja-acople hipoidal de toma
para los semiejes tractores. El embrague, que tiene 210 cm²
de superficie friccionante, se acciona desde el pedal correspondiente
por intermedio de un cable tipo Bowden. Se trata de un monodisco
seco con 160 cm de diámetro exterior. El movimiento
circular, luego de atravesar el embrague, pasa directamente
por los engranajes de la caja y retorna el mecanismo de acople
diferencial por medio de un árbol de reenvío,
desde donde se transmite luego a las ruedas.
La caja es del tipo selectivo, con tres velocidades hacia
adelante, de las cuales la segunda y la tercera son sincronizadas,
aparte de la retromarcha que, desde ya, no lo es. A través
de cada una de ellas, las relaciones de giro con respecto
al árbol motor son las siguientes:
| En 1ra |
3,700
a 1 |
| En 2da |
1,800
a 1 |
| En 3ra |
1,035
a 1 |
El grupo de acople hipoidal es semiflotante, con engranajes
de corte helicoidal, 35 dientes de piñón y 8
de corona. La desmultiplicación consecuente (4,37 a
1) determina estos valores finales:
| En 1ra |
16,188
a 1 |
| En 2da |
7,875
a 1 |
| En 3ra |
4,528
a 1 |
| En Marcha atrás |
16,188
a 1 |
Las ruedas delanteras del Renault 4L, tractoras y directrices,
están suspendidas independientemente por medio de dos
paralelogramos articulados y deformables. El sistema se completa
con dos barras de torsión longitudinales por cada rueda.
La articulación se consigue por intermedio de dos bujes
elásticos y rótulas en los brazos de suspensión.
Estas últimas llevan en su interior una caja de nylon
prelubricada para toda su vida útil, de modo que el
engrase queda eliminado. Los brazos inferiores del paralelogramo
están sujetos por tensores para absorber las reacciones
del frenado. También se notó a cada rueda de
un amortiguador hidráulico de acción directa
y doble efecto con correctores neumáticos. Cierra la
lista de elementos suspensores y amortiguadores para el tren
delantero, una barra estabilizadora cuya función primordial
es la de controlar y limitar los efectos del rolido, o sea
la pérdida de estabilidad del vehículo, con
referencia a su eje longitudinal. Cada una de las ruedas traseras
del 4L están suspendidas por brazos longitudinales
articulados sobre bujes elásticos y dos barras de torsión
transversales. La amortiguación queda a cargo de dos
elementos telehidráulicos, a razón de uno por
rueda. Ambos conjuntos son independientes. en el tren delantero,
la necesidad de evitar la superposición de las barras
de torsión, provocó una diferencia en la distancia
entre ejes entre el lado derecho y el izquierdo.
El mecanismo de dirección es del tipo de piñón
y cremallera, desmultiplicados en relación de 21,5
a 1. Para las ruedas delanteras, las cotas de los registros
angulares son las que se detallan a continuación:
| Avance |
6º
+/- 1º |
| Comba |
1º
+/- 30' |
| Inclinación
perno |
13º |
| Convergencia |
0
a 4 mm (negativa) de diferencia de cotas |
Los frenos son hidráulicos en las cuatro ruedas, con
campanas de fundición de hierro, sin pistas postizas
de rozamiento y autocentrantes. El diámetro interno
de cada una de ellas es de 228,6 mm, y el ancho de las cintas
de freno es de 30 mm. El freno de estacionamiento es mecánico,
de accionamiento manual y de efecto sobre las ruedas delanteras.
Los neumáticos son de medida 145 x 330 2 telas, y en
circunstancias óptimas de circulación deben
ser inflados a 20 libras por pulgada cuadrada.
La estructura del auto consiste básicamente en un bastidor
y una carrocería unidas entre sí por tornillos.
Aquél se compone de largueros y travesaños de
chapa estampada, cuya rigidez y resistencia se asegura al
soldarles la plataforma del piso. La carrocería tiene
cuatro puertas y un portón trasero que da acceso al
compartimiento que queda por detrás del asiento posterior.
Las dimensiones generales del Renault 4L son las siguientes:
| Largo máximo |
3.656
mm |
| Ancho máximo |
1.485
mm |
| Alto máximo |
1.532
mm |
| Distancia entre
ejes (derecha) |
2.443
mm |
| Distancia entre
ejes (izquierda) |
2.395
mm |
| Trocha delantera |
1.246
mm |
| Trocha trasera |
1.212
mm |
| Despeje del
suelo |
205
mm |
| Peso (aprox.) |
638
kg |
El Renault 4L sale de la línea de montaje equipado
con calefactor. La refrigeración se efectúa
facilitando la circulación de aire a través
de ventiletes y tomas practicables. Los pedales son colgantes,
adoptando así la tendencia más moderna al respecto.
La palanca de cambios —tal cual en la mayoría
de los autos con tracción delantera— está
ubicada en el tablero, y el comando del freno de mano alojado
debajo del panel de instrumentos. Los asientos delanteros
disponen de un mecanismo transportador que permite adecuar
la distancia a los mandos de acuerdo con la longitud del piloto,
así como de un anclaje accesible que consiente el retiro
de los mismos.
El 4L cuenta con arranque eléctrico accionado por la
llave de contacto, que también activa la traba de la
dirección. Excepto por el medidor de nafta, de aguja,
el resto de los instrumentos (presión de aceite, amperímetro
y temperatura del agua) consisten en luces de advertencia.
El velocímetro incluye parcial de kilometraje. Tiene
limpiaparabrisas eléctrico y lavaparabrisas, y cerradura
en las puertas delanteras y en el portón trasero. Las
manijas de las puertas son de tipo de botón de presión.
Las ventanillas son corredizas, tanto adelante como atrás.
TEST DEL RENAULT 4
©PARABRISAS,
Agosto 1966

Desde
su introducción, el 4L producido por Industrias Kaiser
Argentina ha sido un éxito de proporciones. Su aspecto
cuadrado pero afable le ha creado una imagen de automóvil
estrictamente de familia. Evidentemente el Renault 4L es un
artefacto, un implemento doméstico que en lugar de
enfriar o licuar, transporta gente. Que es, por otra parte,
la más racional interpretación del uso del automóvil
en el mundo moderno. Dentro de su aspecto netamente utilitario,
no encontramos desproporciones ni líneas falsas, si
bien las ruedas traseras parecen estar “separadas”
del conjunto. El modelo producido en nuestro país es
el de seis ventanas, más agradable que el de cuatro
producido en Francia (allí también hacen el
de seis, aclaremos).
Frente a los automóviles convencionales, el 4L es,
indudablemente, raro por dentro. La parte de cabina es más
o menos lo que corresponde a una rural (incluso tiene la útil
puerta trasera), pero el tablero y “lo de adelante”
recuerda mucho más a un avión liviano que a
un automóvil. “Parece un Pipper”, fue un
típico comentario. Aparte de eso, el vehículo
es cómodo. Tenemos testimonio de dos automovilistas
“king-size” de que es el único auto chico
en el que entran con comodidad, porque es alto. El conductor
tiene una primera impresión de estar comprimido, todo
está muy cerca, pero después esa sensación
desaparece. Las cuatro puertas, más la trasera, no
ofrecen dificultades para el acceso y egreso. El capó
se abre para adelante; tiene rebajes para su mayor rigidez,
que le confieren un aspecto muy especial. El interior es luminoso
y alegre.
La terminación, en la unidad que recibimos para testear,
era buena. Nos referimos, en este caso, al trabajo en sí,
porque el diseño comprende cosas bastante raras; manojos
de cables a la vista, por ejemplo, y una pestaña de
tablero de fibra, en la cual se han recortado directamente
dos ventiletes para aire fresco. Además, la calefacción
está llena de palanquitas y manivelas con guías
de alambre. No es exactamente un Rolls-Royce, pero tampoco
pretende serlo. En cuanto a la pintura, tapizado, etc., nuestra
unidad estaba bien terminada. Tampoco había muchos
ruidos de carrocería. El color del tapizado era discreto.
El volante es el que usa también el Gordini, con dos
aros. La dirección es bastante liviana, a pesar de
ser de tracción delantera. La palanca de cambios emerge
del tablero, en el clásico esquema de muchos coches
de tracción delantera. Los tres pedales son chiquitos.
Los hombres de pies grandes tienen que tener cuidado con no
equivocar el pedal al pisar. El embrague muy duro en nuestro
coche. Al accionar una llavecita en el tablero, quedan prendidas
las luces de posición y tablero, y queda en posición
de trabajo la palanca que selecciona la luz larga y de cruce;
apretando la misma para adentro. Hay bocina. La encontramos
menos objetable que la mayoría de los sistemas franceses.
Los controles de limpiaparabrisas y ventilador de calefacción
son a botonera. El lavaparabrisas tiene un botón pulsante
de goma. El cebador automático no funcionaba al 100
%, y la puesta en marcha necesitaba un juicioso jugar con
el pedal del acelerador. El 4L tiene una utilísima
luz que se prende al encender el contacto con motor frío;
al llegar el motor a temperatura aceptable se apaga, y sólo
vuelve a encenderse en caso de recalentamiento o motor muy
frío. vale decir, con luz apagada avanzar, con luz
prendida detenerse. La visibilidad es excelente, porque hay
amplias superficies vidriadas y porque el conductor está
bastante alto con relación al suelo. Un conductor de
estatura promedio (1,70 m) puede ver el camino hacia la derecha
a 2.215 mm, y hacia la izquierda a sólo 500 mm; hacia
adelante puede ver el ancho del camino a 3.000 mm, y hacia
atrás a 5.100 mm. El espejo retrovisor es pequeño
e inadecuado. El limpiaparabrisas barre una buena superficie
del cristal, sobre todo del lado del conductor. Las luces
interiores no se encienden con la puerta, hay que accionarla
a mano. La luz es buena.
Recientemente se le ha incorporado una caja de cuatro velocidades,
muy esperada y necesaria. El motor Ventoux siempre fue muy
ágil y “respondedor”, y como el 4L tiene
rodado más chico que el Dauphine, con las mismas relaciones,
acelera bien y es muy ágil hasta 60-70 km/h. Por la
buena visibilidad el coche se cuela en todos los resquicios,
además frena bien. Rola mucho, pero no afligirse y
seguir dándole. La suspensión es excelente —NO
VARIAR PRESIONES DE GOMAS— y el coche no cabecea.
Los asientos son cómodos, aunque hay quien opina que
era mejor el anterior asiento delantero enterizo. El asiento
trasero se rebate completamente, dejando un enorme espacio
para cargas. La puerta de atrás es útil para
carga y descarga de bultos. Es muy fácil de estacionar
por su excelente visibilidad. Además es cortito...
El 4L particular de un integrante de Parabrisas hizo 50.000
kilómetros antes de ser canjeado por un 4L nuevo, andando
constantemente a 100. Por eso podemos decir que el crucero
a esa velocidad no ofrece problemas. El coche es cómodo,
estable, los asientos no cansan, el motor acusa una plácida
serenidad de marcha a cualquier velocidad. El 4L anda muy
bien en la lluvia, pero los vientos de costado lo afectan
mucho. Nuevamente, no variar presiones de gomas. Para sobrepasar
camiones lógicamente hay que esperar la oportunidad.
Los faros son buenos, adecuados para la performance del autito.
La ventilación es bastante defectuosa; la calefacción,
buena pero complicada para entender. Los vidrios corredizos
no son adecuados para nuestro clima en verano.
El motor es excelente desde todo punto de vista, su actuación
no admite el menor reparo. Es incansable y huelgan pruebas
de que resiste el uso intenso durante decenas de miles de
kilómetros, siempre que se lo sepa llevar. O sea, no
pidiendo que ande a 20 en cuarta. La economía es aceptable.
Recientemente se le ha adaptado un nuevo carburador Carter,
cuya adopción responde a un deseo de racionalización
en la línea IKA. No creemos que le hayan encontrado
perfectamente “la vuelta” al carburador Carter
para el motor Ventoux. La accesibilidad es, en general, buena,
pero hay una bujía que no sale si no es sacando el
distribuidor; además, el arranque es un poco difícil
de desmontar. Sin embargo, platinos, válvulas, carburador,
etc., están todos a manos. Todo está un poco
apretado debajo del pequeño capó, pero a pesar
de ello, en general puede considerarse un motor de fácil
accesibilidad.
La calefacción forma parte integrante del vehículo.
Es eficaz una vez que se ha familiarizado el conductor con
su manejo. El vehículo de test tenía una radio,
colocada en el extremo izquierdo del tablero. Anduvo muy bien,
pero únicamente el conductor podía manipularla,
cosa que no es, por supuesto, lo ideal. No hay encendedor
pero sí un cenicero, ubicado en lo que en otros vehículos
más sofisticados se llama “la consola”.
La tapa de tanque vino sin llave.
Conclusiones: El 4L va a un mercado muy amplio aunque definido.
Lo compra el hombre de familia y/o el que frecuentemente necesita
transportar pequeñas cargas. Si antes cumplía
muy bien este cometido, ahora con cuatro marchas y el asiento
trasero rebatible, lo cumple mucho mejor. Es razonablemente
económico (los 4L vienen con puesta a punto para nafta
común, a pesar de sus 8 a 1) y en ciudad se desenvuelve
con notable agilidad. Cuando se escamotea el asiento de atrás,
el lugar que queda disponible es muy grande, y como además
el coche es alto, se logra un volumen muy útil para
transportar hasta muebles pequeños.
EVALUACIÓN |
| Motor |
61,6 |
|
Manejo
sinuoso |
61,8 |
| Frenos |
50,0 |
|
Consumo |
45,0 |
| Cambios |
53,3 |
|
Visibilidad |
85,0 |
| Suspensión |
58,3 |
|
Terminación |
81,6 |
| Estabilidad |
51,6 |
|
Estética |
53,3 |
| Capacidad interior |
61,6 |
|
Confort |
68,3 |
| Capacidad baúl
|
76,6 |
|
Accesibilidad |
53,3 |
| Aceleración |
65,0 |
|
Controles |
56,6 |
| Manejo ciudad |
58,3 |
|
Accesorios |
73,3 |
| Manejo llanura |
56,6 |
|
Promedio |
63,0 |
| |
|
|
|
|
| El
Detalle que Más nos Gustó |
|
| |
Capacidad
interior (1 voto) |
| |
Motor
(1 voto) |
| |
Caja
de cuatro velocidades (1 voto) |
| El
Detalle que Menos nos Gustó |
|
| |
Tenida
en lo sinuoso (1 voto) |
| |
Ventilación
(1 voto) |
| |
Ventanillas
deslizantes (1 voto) |

Este
test fue realizado íntegramente por los señores
Raúl H. Burzaco, Ronald Hansen, Emilio del Valle
(n.) y Guillermo Mártire. |
| ERROR
DEL VELOCÍMETRO |
| Automóvil
(en km/h) |
20 |
40 |
60 |
80 |
90 |
| Real (en
km/h) |
15 |
39 |
60 |
80 |
90 |
|
PRUEBA
DE VELOCIDAD MÁXIMA
Se toma sobre un kilómetro lanzado en sentidos
opuestos, para anular la posible influencia del viento.
La medición se realiza con un velocímetro
perfectamente calibrado.
En el caso del Renault 4L, la velocidad máxima
alcanzada fue de 106,6 kilómetros por hora. |
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| 1ra |
39,34
km/h |
| 2da |
63,90
km/h |
| 3ra |
92,39
km/h |
|
PRUEBA
DE ACELERACIÓN
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
velocidades crecientes de 20 en 20 kilómetros
por hora. Se obtiene de este modo una idea exacta de
la mejor aceleración del automóvil. |
| 0 a 20
km/h |
2,1
s |
| 0 a 40
km/h |
5,5
s |
| 0 a 60
km/h |
10,2
s |
| 0 a 80
km/h |
20,6
s |
| 0 a 500
m |
28,8
s a 85 km/h |
| 0-100-0 |
45,7
s |
|
PRUEBA
DE REACCIÓN |
| En III
- 40 a 80 km/h |
16,1
seg |
|
PRUEBA
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 2da |
150
kg/ton a 28 km/h |
| En 3ra |
102
kg/ton a 42 km/h |
| En 4ta |
66
kg/ton a 49 km/h |
|
PRUEBA
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. .
Hasta abril de 1964, las frenadas se producían
a partir de determinado punto de referencia conocido
de antemano por el piloto; pero pretendiendo reflejar
la más absoluta realidad, esto es, incluir el
tiempo de reacción de quien pilotea, decidimos
que el impulso motor de señal para iniciar la
frenada sea imprevisto. Este tiempo de reacción,
aceptado técnicamente como 0,5 segundos para
un hombre de reflejos normales, determina que el vehículo
que se desplaza a velocidades uniformes recorra espacios
determinados. Estos espacios son 2,7 metros a 20 km/h,
5,5 a 40, 8 a 60, 11 a 80, 14 a 100 y 16,5 metros a
120 kilómetros por hora. En consecuencia, la
distancia total de frenado se debe desdoblar en la distancia
recorrida en el tiempo de reacción más
la distancia efectiva de frenado. Esta última
es la que realmente necesita el vehículo para
detenerse. El sistema adoptado para los frenajes es
el siguiente: el navegante, o copiloto, dispara una
pistola cargada con proyectiles de tiza apuntando al
suelo. De este modo queda indicado en el suelo el lugar
a partir del cual comenzó el proceso. El auto
se detiene, se mide y se anota. En la tabla de abajo,
la primera columa indica la distancia recorrida en el
tiempo de reacción; la segunda la distancia efectiva
de frenado, y la tercera indica la distancia total recorrida,
esto es, la suma de las dos cifras anteriores. |
| 20 a 0
km/h |
2,7
m |
0,80
m |
3,50
m |
| 40 a
0 km/h |
5,5
m |
6,50
m |
12,00
m |
| 60 a
0 km/h |
8,0
m |
15,80
m |
23,80
m |
| 80 a
0 km/h |
11,0
m |
28,20
m |
39,20
m |
| 100 a
0 km/h |
14,0
m |
24,00
m |
54,00
m |
|
PRUEBA
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. |
| En ciudad |
13,0
km/l |
| A 60 km/h
constantes |
15,0
km/l |
| A 80 km/h
constantes |
14,7
km/l |
| A 100
km/h constantes |
13,2
km/l |
|
PRUEBAS
DE NIVEL SONORO
Donde se considera el nivel óptimo por debajo
de los 62 decibeles (db). Entre 70 y 80 db se calcula
el ruido producido por una fábrica promedio. |
| A 60
km/h en 4º. Altura cabeza conductor |
70
db |
| A 60
km/h en 4º. Asiento trasero |
72
db |
| Motor
a ralentí. A 3 msalida escape |
67
db |
| Bocina
a 30 m |
76
db |
| Paso
del coche a 60 km/h. A 10 m |
60
db |
|
PRUEBAS
DE IMPERMEABILIDAD
Sometido el 4L a un lavado de varios minutos a 80 libras
por pulgada cuadrada, se verificaron abundantes filtraciones
de agua del torpedo hacia los pies del conductor. |
| ESPECIFICACIONES
BÁSICAS |
Ampliamente
conocido en todo el mundo, gracias al alcance de la
cadena universal de fabricación y distribución
de Régie Renault, el 4L se ofrece, en la versión
argentina, con la misma unidad propulsora de 845 cm³
que impulsa al dauphine. Todo el grupo motopropulsor
ha sido “corrido para adelante”, ofreciendo
tracción delantera sin variar la distribución
entre sí de los elementos. Hablemos en primer
lugar, entonces, de las variantes sobre el esquema
Dauphine. Siendo de tracción delantera el 4L,
es necesario articular la transmisión; esto
se ha logrado mediante un palier con dos tipos de
cruceta. Naciendo del diferencial, primero nos encontramos
con un Bendix-Weiss a rótula esférica
y, en el otro extremo, una Hooke convencional, es
decir, del tipo de doble cruz. De esta forma se logra
un accionamiento homocinético, eliminando chicoteos
en la dirección al torcer el volante. La segunda
cruz de la cruceta Hooke tiene como eje un perno estriado,
por cuyo intermedio se dirigen y se traccionan las
ruedas delanteras. Hay una pieza forjada, soporte
de punta de eje, que lleva como parte integral el
brazo de dirección, siendo la dirección
del tipo “rack and pinion” con dos barras
iguales.
Hablemos ahora de la suspensión. Ésta
es, por diseño, sumamente mullida y de recorridos
amplios, pero esta característica se debe a
la frecuencia y tensión de los medios elásticos
más que a una característica innata.
La suspensión delantera es de paralelogramo
deformable con dos parrillas estampadas y armadas;
pasa como eje, por el fulcro de las parrillas inferiores,
las barras de torsión. Ésta son longitudinales;
atrás están ancladas a puntos fijos
en la estructura portante, adelante calzan dentro
de alojamientos estriados en las parrillas inferiores.
Llegamos entonces a la caja de velocidades, donde
observamos, en el vehículo de test, una modificación
largamente esperada por los “cuatroeleistas”;
la caja de cuatro marchas, que es la misma que antes
se usaba en el Gordini y ahora en toda la línea
Renault. La relación de desmultiplicación
es de 4,37 a 1 (35/8). Las relaciones son las siguientes:
| 1ra |
3,700
a 1 |
| 2da |
2,280
a 1 |
| 3ra |
1,520
a 1 |
| 4ta |
1,035
a 1 |
| MA |
3,700
a 1 |
Las barras
de torsión traseras son transversales; ambos
extremos terminan en hexágonos, al igual que
las barras delanteras. En cada lado, un hexágono
calza en un bracito en forma de media luna, fijado
a la estructura portante mediante una serie de agujeros
(aparentemente para poder variar la altura) y el otro
en los brazos arrastrados porta-ruedas, que son piezas
formadas con partes de estampa, como las parrillas
de adelante. Los cuatro amortiguadores son del tipo
telescópico. Las barras de torsión traseras
son paralelas, una adelante de la otra conforme al
plano horizontal. Esto motiva que la distancia entre
ejes no sea la misma para las ruedas izquierdas que
para las derechas. En la práctica, esta circunstancia
no significa ninguna desventaja, ni se comprueba variación
entre las formas de virar a izquierda y a derecha,
aunque el diámetro de giro, como en todos los
automóviles, varía: 9,70 m en el primer
caso, y 10,10 m en el segundo.
Vayamos ahora al motor. Éste es el muy conocido
Ventoux de 845 cm³, cilindros de 58 x 80 mm,
33,5 HP SAE a 4.200 rev/min, con relación de
compresión de 8 a 1, que ha sido unificada
para este tipo de motor (4L - Dauphine - Gordini).
Como novedad observamos, en la unidad que nos fue
cedida para testear, un carburador Carter. Como habíamos
señalado, el carburador actual es Carter de
una sola boca, aunque la mayoría de los 4L
han venido con un Solex 28 IDT, como el Dauphine.
En cuanto a la estructura portante, ésta ha
sido diseñada de acuerdo con las modernas tendencias
al respecto, considerando en primer lugar la facilidad
de construcción, preferencia por estampas en
lugar de forjado, etc. La carrocería es muy
conocida. Las dimensiones generales del coche son
las siguientes:
| Largo
máximo |
3.656
mm |
| Ancho
máximo |
1.485
mm |
| Alto
máximo |
1.532
mm |
| Distancia
entre ejes (izq.) |
2.395
mm |
| Distancia
entre ejes (der.) |
2.443
mm |
| Trocha |
1.212
mm |
| Neumáticos |
145
x 330 |
| Presión |
20
|
|
CONSULTAS DE LOS PROPIETARIOS

Tengo
el agrado de comunicarle algunas experiencias obtenidas sobre
Renault 4L. Su rendimiento en ciudad es de 12,5 km/litro.
Soporta bien el adoquinado, bastante mejor que sus similares,
y la estabilidad es buena aunque no tanto como la del 2 CV.
La maniobrabilidad en ciudad es excelente. Lo que no es excelente
es la relación de la caja de cambios; sólo son
sincronizadas la 2da y la 3ra, lo cual es incómodo
en tránsito denso. Aclaro que el modelo original francés
trae sincronizadas las tres velocidades. El sistema de filtrado
de aire es bueno, pero la colocación del filtro es
incómoda. El original francés trae filtro seco.
La colocación del viejo filtro Tecalemit del Dauphine
quita espacio al compartimiento del motor, exige el aporte
de una voluminosa manguera de conexión al carburador
e impide la colocación de un auxiliar precisos: el
filtro de aceite de lubricación. Tampoco trae esta
unidad el original radiador sellado, pero esto no es un defecto
grave.
Los frenos son muy buenos y la tenida en ruta excelente. La
visibilidad es óptima, pero el sistema de ventanillas
delanteras es incómodo. Hay filtraciones de agua en
las puertas... la terminación no está cuidada
y el “service” es regular... se ve que el modelo
no ha sido aun bien “masticado”. El problema debe
ser solucionado para no caer en el inconveniente del Dauphine,
de desgaste en las piezas del embrague... (Propietario de
Quilmes, Prov. Buenos Aires)
Tengo
un 4L. 1) En 20.000 km llevo 8 lámparas de faros delanteros
quemadas. Los mecánicos de la agencia culparon al regulador,
lo cambiaron, pero todo sigue igual... 2) Con la nafta común
no “camina” (creo que es lógico), pero
tampoco con 50 / 50. Sólo anda con especial Shell o
Esso, no muy bien con YPF. El mecánico que lo atiende
dice que la única solución es pulir las lumbreras
de la tapa de cilindros (luego, según esa persona,
trabajará normalmente con nafta común). ¿Podrá
ser? ¿No surgirán después otros inconvenientes?
Viajo mucho y me vendría bien la economía de
combustible...
Respuesta de Parabrisas (1966): 1) Es un problema de la llave
interruptora. Como los pasos a veces no están definidos
entre luz larga y luz de cruce, suele ocurrir que se quedan
prendidos dos filamentos a la vez y entonces se queman las
bombitas. Una posible solución es ésta: el 4L
tiene una llave general interruptora en el tablero y una perilla
que hace el cambio entre luz de posición, luz de cruce
y luz larga. Como las dos últimas posiciones son adyacentes,
es ahí donde puede surgir el problema. La solución
propuesta es cruzar los cables de “luz de cruce”
y de “posición”, de modo que la secuencia
sea “cruce-posición-larga”; entonces ya
no existirá el peligro de que ambos filamentos de la
bombita grande queden prendidos en forma simultánea.
2) Probablemente se trata de un problema de puesta a punto.
No es exacto que pueda tener algún efecto beneficioso
pulir los conductos de admisión de su vehículo.
Tengo
un 4L ’64, con 28.000 km reales (yo lo compré
hace 3.000). lo uso en arranques y paradas muy cortos, 1 o
2 km por vez, totalizando así 35 a 50 kilómetros
por día. Los consumos de nafta y aceite son normales,
pero el del agua no: me baja un litro por día. No pierde
por el radiador ni tiene mangueras rotas. No he visto hervir
el agua, pero sí vapor, es decir que para mí
hay evaporación. En viajes largos gasta menos...
Respuesta de Parabrisas (1966): Evidentemente el motor elimina
el agua, en forma de vapor, por vía del cañito
de desborde. Esto puede deberse a: radiador tapado, defecto
de bomba de agua (improbable), termostato, fuera de punto.
Verifique bien la puesta a punto. Saque el termostato por
un par de días a ver si mejora. Pero si encuentra ahí
el defecto, reponga la unidad defectuosa con otra nueva, porque
el tipo de uso que le da usted al auto es el que más
afecta a los motores, y andar sin termostato es terrible para
el motor. Por último, haga destapar el radiador.
Tengo
un 4L y pienso hacer una gira por el norte, con dos personas
y 150 kilos de carga. ¿Es apto el coche? ¿Cuál
es la velocidad adecuada para subir las cuestas? (Propietario
de Capital Federal)
Respuesta de Parabrisas (1966): El coche es aptísimo.
Evidentemente, usted va a encontrar cuestas de toda índole
y severidad. Tendrá que usar la marcha que más
le convenga a cada cuesta. En la duda, rebaje; es decir, si
está en duda entre tercera y segunda, use segunda.
Para bajar las cuestas también debe usar la caja de
velocidades, para no sobrecargar los frenos.
1)
Les ruego aclaren la realidad pura y establezcan la diferencia
entre el actual modelo de Renault 4L y el anterior de tres
velocidades, dado que ustedes dicen que un integrante de parabrisas
recorrió 80.000 km andando a 100. Es interesante saber
que fueron hechos en un coche anterior, de tres velocidades,
pues tomando en base la velocidad máxima de vuestro
test, es utópico pensar en tal velocidad de crucero.
2) Tuve un 4L ’64, 40.000 km sin problemas, 16 km/l,
etc., ni el más mínimo problema de arranque.
Después compré un ’66 cuatro marchas y
empezaron los problemas. Al principio no llegaba a los 10
km/l. Ya debidamente ablandado no alcanzaba más de
90 km/h. Para arranque en frío había que jugar
con el pedal del acelerador, porque se paraba; después,
cuando se calentaba, había que jugar otra vez con el
pedal, porque no disminuían las revoluciones (problema
de cebador automático). El coche fue adquirido el 31
de enero y después de los primeros 3.000 km estuvo
constantemente en el taller, buscándose solución
a su problema de falta de velocidad, pique y excesivo consumo.
Se desarmó totalmente el motor 4 ó 5 veces.
Se revisaron la bobina, bujías, carburador (con carburador
Solex aumento 5 km/l el rendimiento), engranaje de distribución,
múltiple de admisión, árbol de levas,
distribuidor, etc., sin conseguir mejorarse su performance.
El 1 de junio ya quedó en forma permanente en el taller.
Ante esto, exigí el cambio del motor o el cambio del
coche defectuoso por otro de la misma fábrica de la
línea Gordini, pagando la diferencia, sin haberlo logrado.
El día 13 de julio me informaron que el coche estaba
a mi disposición en muy buenas condiciones de funcionamiento.
Me negué a retirar el mismo. Se me ofreció una
nueva garantía de 0 km, pero se me negó el derecho
a saber cuál era el defecto y cuál la solución
aportada... (Propietario de Mar del Plata)
Respuesta de Parabrisas (1966): 1) La confrontación
con el 4L de tres velocidades no se hizo —salvo en alguna
casual referencia— porque no tuvimos nunca un 4L de
tres marchas para test. Los 80.000 km del 4L del integrante
de Parabrisas fueron hecho en ciudad y en ruta; en ruta siempre
anduvo a 100. Ese coche, aunque no fue cronometrado por la
revista, tenía una velocidad máxima que era
unos 10 km/h más que el vehículo sometido a
test. 2) Lamentablemente, muchos 4L nuevos tienen ese problema.
Se debe al carburador que usan ahora, que reemplaza al Solex
anterior, y que aún no está a punto. Parece
que los ensayos pre-producción de IKA no han sido todo
lo exhaustivos que debían haber sido. En cuanto al
resto, es necesario señalar que a) el fabricante de
un automotor se reserva el derecho de modificar la especificación
de los coches que produce sin previo aviso; b) que si los
actuales 4L guardan o no relación con el anterior,
sería eventualmente una cuestión filosófica;
técnicamente, las únicas diferencias son el
carburador y la caja de velocidades.
En
un número anterior de Parabrisas (ver arriba), un señor
exponía su problema de pérdida de agua. Una
posible explicación del desperfecto puede ser la que
sigue: en mi 4L pasaba lo mismo, y los mecánicos especializados
no hacía más que obligarme a gastar en termostatos,
cambios de correa, puesta a punto, etc. Pero una vez, en una
mañana fría, puse el coche en marcha con el
capó abierto y pude verificar una pequeña pérdida
de agua por las bocas de admisión y escape; las gotas
de agua caían sobre el caño de escape y, una
vez caliente éste, se evaporaban, sin dejar rastro.
Todo el problema resultó ser junta de tapa quemada,
y el mismo día hicimos el mismo arreglo con otro 4L,
con la misma exitosa conclusión. Aconsejo a los dueños
de R4L que hagan apretar, en su presencia, todos los tornillos
de la tapa de cilindros. (Propietario de Lanús, Prov.
De Buenos Aires)
Nota de Parabrisas (1966): Agradecemos la carta.

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