EL ORIGEN ALEMÁN DEL NSU PRINZ
La
firma NSU fabricó automóviles desde 1906 a 1928,
antes de orientar su producción a las motocicletas.
Parte de la compañía fue vendida a Fiat en 1929,
y esta parte se dedicó en adelante a producir los modelos
de la casa italiana bajo la marca NSU-Fiat. NSU no volvió
a fabricar sus propios automóviles sino hasta 1957,
cuando apareció el exitoso NSU Prinz.
En los años ’50 la firma NSU era una de las mayores
fabricantes de motocicletas del mundo, distinguiéndose
especialmente por la sofisticación y potencia de sus
motores de cuatro tiempos. Sin embargo, hacia mediados de
la década, el mercado de las motos comenzó a
evidenciar cierto grado de debilidad, seguramente por la profusa
introducción de pequeños automóviles.
Así fue como la NSU decidió seguir la corriente
de su tiempo e iniciarse en la fabricación de este
tipo de vehículos.
Tras algunos estudios, finalmente presentó, en el Salón
de Frankfurt de 1957, el Prinz, un utilitario de pequeñas
dimensiones dotado de motor trasero colocado en posición
transversal ligeramente desviado hacia atrás. Desarrollado
a partir de los motores que equipaban a las motos de la marca,
estaba dotado de una particular distribución por árbol
de levas en la cabeza controlado por un sistema de pequeñas
bielas. El cambio y el diferencial estaban integrados en la
base y se lubricaban con el mismo aceite que el motor. El
Prinz apareció en dos versiones: una básica,
la “I”, y otra más lujosa, la “II”.
Cuando la producción del Priz cesó en 1962,
se habían fabricado 94.549 ejemplares.
LA HISTORIA DEL NSU ARGENTINO
El
NSU Prinz fue presentado al mundo en 1957, y significó
el regreso de la empresa alemana, después de casi 30
años, a la producción de automóviles,
ya que había concentrados sus esfuerzos a lo largo
de esos años en diseñar y fabricar motocicletas.
Pero el pequeño automóvil, muy a tono con la
tendencia de la época de facilitar la motorización
de los sectores que hasta entonces no hubiesen ni pensado
en adquirir un automóvil, no sólo era muy apto
para el mercado alemán, sino también para el
argentino. Así que, el 4 de agosto de 1959, la empresa
Autoar, constituida en 1949 para construir un coche bajo esa
marca (fabricó un sedán de dos puertas con el
motor del Fiat 1900), firmó un acuerdo con la firma
alemana NSU (Neckarsulm) a raíz del cual comenzó
a importar el modelo Prinz.
Se trataba de un pequeño automóvil de tres volúmenes
equipado con un motor de cuatro tiempos y 583 cm³ ubicado
en la parte posterior. En julio de 1960, Autoar comenzó
a ensamblar, sin emplear componentes nacionales, un NSU que
correspondía al modelo Prinz III de Alemania, en su
planta de Almirante Brown 347 de Tigre, Provincia de Buenos
Aires, llegando a introducir en el mercado 225 unidades, muy
por debajo de las 1.000 previstas, pero pronto comenzó
a recuperar algo de terreno, gracias a su participación
en el Gran Premio Standard. Y dado que en esta competencia
estaba su mejor publicidad, los directivos de Autoar decidieron
aumentar la apuesta e introdujeron los modelos el Sportprinz,
de líneas más deportivas, aunque la parte mecánica
era básicamente la misma.
Si eran algo diferentes, por su menor potencia (24 HP contra
los 34 del Prinz), otros dos modelos presentados por la fábrica
en 1961 para atacar el sector más bajo del mercado,
el Prinz I y el Prinz II. Por último, en 1962 el prinz
original vio aumentada su potencia a 36 HP. Pero ya era tarde.
Ese mismo año la empresa entró en liquidación
a causa, fundamentalmente, de un conflicto entre los socios,
y la situación detonó al año siguiente
cuando la aduana incautó 100 contenedores en el puerto
de Buenos Aires. Los mismos contenían una gran cantidad
de repuestos y cien NSU Prinz y Sportprinz completamente armados.
El problema surgió porque los autos armados eran vendidos
a plaza como repuestos, acción que vulneraba la ley
de franquicias por la cual se permitía la entrada de
elementos de este tipo sólo para ser ensamblados. Se
habían construido (o armado) 2.228 unidades.
AQUÍ
ESTÁ EL NSU PRINZ
©PARABRISAS,
Septiembre 1961
¿Hasta
dónde puede ser pequeño un automóvil
sin perder su condición de tal? Tal vez mucha gente
se haya formulado esta pregunta, viendo reducirse paso a paso
el tamaño de sus automóviles. Hasta el presente,
una de las respuestas correctas la ha dado el NSU, ubicado
entre los más diminutos automóviles de hoy.
El auto pequeño, para seguir siendo auto, sobre todo
en lo que se ha dado en llamar modelos de turismo, debe contemplar
y respetar ciertos límites impuestos por las conveniencias,
gustos y necesidades de posibles usuarios. Las últimas
teorías en automóviles pequeños del tipo
utilitario tiende en general hacia mayores potencias, lo que
implica motores más grandes y, por lo tanto coches
más grandes. Esto indicaría que el automóvil
pequeño tiende a desaparecer. Sin embargo, para el
diario uso ciudadano y suburbano, la ventaja del automóvil
chico es evidente, y se manifestaría mucho más
si la performance total del vehículo fuera más
favorable. El arte de la miniaturización en el “ramo”
encuentra serios problemas de compromiso. Tal como se entiende
ahora, un automóvil de turismo debe llevar por lo menos
tres pasajeros, además del conductor, que pueden significar
un aumento en el peso total de un 50 y hasta un 70 por ciento
del peso del mismo en vacío. Esto no ocurre con el
auto grande, ni aun con el mediano, en los cuales las influencias
de la carga máxima admisible es proporcionalmente menor.
El NSU Prinz es un auto chico, que ocupa en su categoría
un lugar tan destacado que lo habilita para saltar fuera de
ella y equipararse muchas veces y aún superar a vehículos
de clases superiores, sobre todo en lo que respecta a performances
reales. Para llegar a este punto, el NSU ha necesitado un
intenso estudio y un concepto profundamente funcional, por
los cuales se ha prescindido casi totalmente de lo que no
condiga con la idea de verdadera performance, sin significar
con esto que sea un automóvil exclusivamente competitivo.
Prueba de ello son los que constantemente recorren nuestras
calles. Sin embargo, y esto es lo que lo destaca, tiene el
sentido y un cierto sabor a Sport, aunque envuelto y desarrollado
en una armazón turística, logrando en este plano
una de las más felices combinaciones posibles.
El Prinz es un automóvil de cuatro asientos y dos puertas,
con un motor trasero de cuatro tiempos refrigerado por aire.
Con cuatro pasajeros de igual peso, el tanque lleno y nueve
kilogramos de equipaje, el peso total recae en la misma proporción
sobre cada eje, 50/50. Esta misma distribución de peso
es una de las características más destacadas
por la Pontiac para su modelo Tempest, que ganó el
título de “mejor automóvil norteamericano
de 1960”, expedido por organismos responsables.
La experiencia de la NSU en el campo motociclístico
llevó a adoptar un motor derivado de la moto Max de
250 cm³, monocilíndrico, que tenía una
potencia máxima de 30 HP. A pesar de los cambios efectuados,
el motor del Prinz no presenta diferencias técnicas
o de diseño fundamentales con el de origen. Básicamente
es el mismo, con el añadido de un cilindro más
y algo menos de potencia específica, que en el modelo
30 llega a los 51,4 HP DIN por litro de cilindrada. El motor
del prinz es un bicilíndrico vertical (Twin), de cuatro
tiempos. La posición paralela de los cilindros permite
su fundición en un mismo block de hierro gris, con
las convenientes aletas de refrigeración. El block
de cilindros tiene una posición transversal con respecto
al eje de la marcha del vehículo y algo inclinado hacia
atrás del tren delantero. Los cilindros no llevan camisas
postizas, y su diámetro interno es de 75 mm. Siguiendo
el estilo motociclístico, el block de cilindros va
abulonado a la carcasa general del sistema.
Los pistones son de aleación liviana de aluminio, tienen
tres aros cada uno y efectúan un recorrido de 66 mm.
La cilindrada total resulta así de 583 cm³. El
motor viene en dos versiones: el Prinz y el Prinz 30. El primero
tiene un índice de compresión de 6,8 a 1 y entrega
20 HP DIN o 24 HP SAE, a 3.600 rev/min. La segunda versión
del motor, el Prinz 30, tiene 7,6 a 1 de compresión
y la potencia máxima es de 30 HP DIN o 34 HP SAE, a
5.500 rev/min. El par motor es de 4,2 mkg a 2.250 rev/min
para el Prinz y de 4,3 mkg a 3.000 rev/min para la versión
más potente.
A través de dos bielas forjadas, la potencia motriz
pasa al cigüeñal, también forjado de acero
en una pieza, con cojinetes de biela y de bancada de aleación
metálica antifricción. Aquí radica otra
diferencia con el motor Max, ya que en éste el cigüeñal
es del tipo desarmable (armado a presión) con cojinetes
de rodillo.
El sistema de distribución es por válvulas en
la cabeza dispuestas en “V”, en el sentido longitudinal
de la marcha del auto, esto es, transversal al eje de rotación
del cigüeñal. El comando de las mismas se realiza
por balancines desde el árbol de levas, situado en
la tapa de cilindros. Los balancines pivotean sobre los ejes,
y el cierre está asegurado por los tradicionales resortes
helicoidales.
El NSU ofrece un comando de árbol de levas que es casi
único en la actualidad, aunque empleado anteriormente
en algunos modelos del famoso Bentley. A la salida del cigüeñal,
en los engranajes de distribución con la correspondiente
relación de 2 a 1, se encuentran dos excéntricos
giratorios que accionan las correspondientes bielitas que
llegan hasta el árbol de levas. En esta altura del
proceso, las bielitas tienen un movimiento de sube y baja.
El árbol de levas tiene otro juego de excéntricos
que transforman el movimiento de sube y baja de nuevo en rotatorio,
que es el que adopta finalmente el árbol de levas.
La tapa de cilindros, portadora del sistema superior de distribución,
es fundida en aluminio con las convenientes aletas de enfriamiento.
Al estar las válvulas dispuestas en “V”,
la cámara de combustión tiene una forma casi
hemisférica, y las toberas de escape y de admisión
adoptan un trazado sencillo y casi recto, sin curvas o salientes
que frenen el paso de los gases. Estas dos características
son de fundamental importancia para el logro de altas potencias
específicas, y gracias a este diseño, el Prinz
30 puede conseguir para un uso diario una potencia específica
que lo coloca en un primerísimo plano entre los motores
de gran serie.
El mecanismo de balancines, árboles de levas y resortes,
está cubierto por una tapa estampada fácilmente
desmontable. El movimiento de sube y baja de los pistones
es realizado simultáneamente por los dos, que corren
a la vez. Las cabezas de las bielas están aseguradas
en el cigüeñal a ambos lados de un contrapeso
central único. En el extremo derecho del cigüeñal
está localizado el engranaje comando del sistema de
bielitas que impulsan el árbol de levas.
Como en todo motor moderno, la lubricación de los distintos
componentes del Prinz se logra por medio de una corriente
de aceite que circula bajo presión. La bomba envía
el lubricante, que es extraído del cárter a
través de un filtro, hacia los cojinetes del cigüeñal,
por un conducto interno del mismo y hasta las bancadas de
biela. Las bielas en sí tienen unas perforaciones en
sus cuellos para el paso de cierta cantidad de aceite, que
por la misma fuerza de impulsión de la bomba y por
la que le imprime el movimiento de rotación, va a lubricar
por salpicado las paredes y las partes superiores de los cilindros.
Otro conducto de presión lleva el aceite hasta la tapa
de cilindros, a la parte correspondiente a las tapas de válvulas,
en donde lubrica todas las piezas del mecanismo de distribución,
balancines, etc. Desde la zona de distribución, el
aceite regresa al cárter por gravedad, por el pasaje
de las bielitas de comando del árbol de levas.
En el motor Prinz, “cárter” tiene el mismo
sentido que en un motor convencional de automóvil,
pero involucra más empleos, ya que todo el mecanismo
de cambios de marcha y diferencial se encuentra en la misma
carcaza y el mismo lubricante del motor es el que sirve todos
estos engranajes y movimientos. La bomba de aceite es del
tipo de engranajes, y lo toma a través de un filtro
con cartucho o elemento filtrante recambiable. Otro filtro
grueso, colocado con anterioridad al de cartucho, formado
por una criba de alambre, retiene los sedimentos y suciedades
mayores. La cantidad total de lubricante es de 2,50 litros,
contando la remoción del filtro. La casa recomienda
especialmente el cambio de aceite con el motor caliente, porque
de este modo es más fluido y drena totalmente por el
orificio de descarga, situado en la parte inferior del cárter,
debajo del filtro de aceite.
Un carburador Bing de tiro descendente modelo 7/26/16 efectúa
la mezcla aire-nafta, que a través de un múltiple
de admisión simplemente bifurcado entra en las toberas
correspondientes, del lado opuesto a las de escape. El combustible
es extraído desde el tanque (debajo de capó
delantero) y llevado a la cuba del carburador por una bomba
mecánica a diafragma. El engranaje primario del comando
del árbol de levas tiene un excéntrico que,
a través de una pequeña bielita, da los impulsos
de vaivén necesarios para el funcionamiento de la bomba.
El tanque de nafta tiene una capacidad total de 25 litros,
incluyendo la reserva de cuatro.
La disipación de la parte correspondiente del calor
de combustión, se logra por una corriente forzada de
aire que pasa por las aletas de ventilación o refrigeración.
La turbina de aire centrífuga está comandada
directamente por el extremo izquierdo del cigüeñal
y toma el aire por la parte central. La disposición
uy giro de la palanca lo impulsa por una carcaza de chapa
que lo lleva entubado directamente a las fuentes de calor.
El salto de chispa en las bujías corre a cargo del
clásico sistema batería-ruptor-bobina. En el
diseño de este sistema se ha prescindido del rotor,
elemento del distribuidor encargado de poner la chispa en
los cables de bujía correspondientes. La chispa se
produce simultáneamente en las dos bujías, pero
es aprovechada solamente por aquél cilindro en el cual
el pistón ha llegado al final de la carrera ascendente
de compresión. En el otro cilindro la chispa se vuelve
inoperante, dado que no tiene nada que encender. Este sistema
obliga ciertamente a un número doble de chispas, porque
los tiempos de admisión-compresión-explosión-escape,
no se corresponden en los dos cilindros. Sin embargo, de este
modo se consigue el ahorro de un cierto número de piezas
que compondrían un distribuidor convencional. Todo
el sistema está alojado en el extremo derecho del motor,
y la leva que abre el ruptor es parte del extremo del cigüeñal.
Las bujías son Bosch W 175 T 2 o sus equivalentes en
grado térmico.
El motor de arranque y el generador de carga para la reposición
de la batería están provistos por un solo aparato
que recibe el nombre genérico de Dynastart o Dinamotor,
acoplado directamente en el extremo derecho del cigüeñal.
Cuando funciona como arranque, hace girar el cigüeñal,
y una vez que este toma velocidad y el motor está en
marcha, es impulsado, actuando como generador. El Dynastart
trabaja con 12 V y una potencia de 130 W. La reserva de electricidad
se realiza en una batería de 24 Ah de capacidad. El
sistema eléctrico tiene los clásicos elementos
de regulación y protección, disyuntor, regulador
de intensidad, etc.
En la transmisión se ponen nuevamente de manifiesto
las influencias y soluciones del estilo motociclístico,
que han prevalecido en el diseño del motor NSU. El
extremo izquierdo del cigüeñal lleva un disco
fijo, parte integrante del mecanismo del embrague. Este sistema,
del tipo monodisco seco, tiene el disco de fricción,
no metálico, situado entre el disco solidario con el
cigüeñal y un tercero móvil, con resortes
de presión, que lleva el engranaje de salida de fuerza
del embrague. Todo el sistema de transmisión se realiza
sin la intervención de ningún eje o árbol,
por la posición que adoptan, respectivamente, el mecanismo
del cambio de velocidades y el diferencial, que permite el
empleo de engranajes comunes. El engranaje de salida del disco
móvil del sistema de embrague va conectado en forma
constante con el de entrada al sistema del cambio de velocidades,
que se extiende de este modo hacia el centro del motor. Este
acoplamiento embrague-cambios tiene una relación constante
de desmultiplicación de 1,96 a 1 en el modelo Prinz
y 2,07 a 1 en el modelo Prinz 30. Luego del engranaje de entrada
de fuerza al sistema de cambios, éste se desarrolla
en forma convencional de automóvil, con la palanca
que efectúa movimientos en H.
Los cambios de velocidades son cuatro en todos los modelos,
pero en el Prinz I (modelo Standard) vienen sin elementos
sincronizadores. En el Prinz 30, la caja viene con las cuatro
marchas hacia adelante sincronizadas. En todos los NSU, el
comando de la caja es una palanca colocada en el piso, que
a través de barra y movimientos se conecta con las
horquillas selectoras. Como dijimos, el mecanismo del cambio
de velocidades se encuentra dentro de la carcaza general del
motor y se lubrica con el mismo aceite. Todos los ejes de
giro del grupo motopropulsor Prinz, giro del cigüeñal,
del árbol de levas, del cambio de marchas, del mecanismo
diferencial, etc., se encuentran en el mismo sentido o con
la misma orientación, transversales a las marchas del
vehículo. Las relaciones de entrada y salida del mecanismo
de marchas son las siguientes, prescindiendo del acoplamiento
embrague-cambios:
| 1ra |
4,140
a 1 |
| 2da |
2,210
a 1 |
| 3ra |
1,413
a 1 |
| 4ta |
1
a 1 |
| MA |
5,380
a 1 |
Considerando el acoplamiento primario, estas relaciones se
transforman en:
|
Prinz
I |
Prinz
30 |
| 1ra |
8,114
a 1 |
8,570
a 1 |
| 2da |
4,332
a 1 |
4,575
a 1 |
| 3ra |
2,769
a 1 |
2,925
a 1 |
| 4ta |
1,960
a 1 |
2,070
a 1 |
| MA |
10,544
a 1 |
11,137
a 1 |
El acoplamiento final (caja-diferencial) se realiza por medio
de dos engranajes convencionales, piñón y corona,
que tienen una razón de desmultiplicación de
2,310 a 1. Luego, las relaciones finales entre el motor y
la salida del diferencial serán las siguientes, a través
de las correspondientes desmultiplicaciones:
|
Prinz
I |
Prinz
30 |
| 1ra |
18,743
a 1 |
19,797
a 1 |
| 2da |
10,007
a 1 |
10,568
a 1 |
| 3ra |
6,396
a 1 |
6,819
a 1 |
| 4ta |
4,597
a 1 |
4,782
a 1 |
| MA |
24,357
a 1 |
25,726
a 1 |
Para todas estas relaciones se ha tomado con exceso la cifra
del tercer orden decimal, cuando la de cuarto orden resultaba
mayor o igual a cinco. Desde el mecanismo diferencial hasta
las ruedas, la potencia se transmite por dos palieres con
movimientos universales a la salida de la carcaza. Las juntas
universales y los palieres llevan, por razones de seguridad,
un movimiento deslizante, que de hecho no trabaja con la suspensión.
Siguiendo el sistema más común de suspensiones
independientes para las ruedas delanteras, el NSU incorpora
el trapecio deformable transversal, con los brazos superiores
más cortos. Tanto los superiores como los inferiores
van fijos a un travesaño que luego se abulona a la
carrocería. El travesaño incorpora también
los topes de fijación de los elementos de suspensión
propiamente dichos, resortes helicoidales, que trabajan a
compresión sobre cada brazo inferior del sistema de
suspensión. Todas estas piezas del sistema son producidas
a estampa. Dentro de los resortes y sujetos en las mismas
partes se ubican los amortiguadores, hidráulicos telescópicos
de doble efecto.
El sistema empleado en el Prinz para la fijación independiente
de las ruedas traseras es el denominado “semiejes columpiantes”.
El trayecto que recorren las ruedas bajo las solicitaciones
de la suspensión es un arco de circunferencia cuyo
radio es el largo del palier y cuyo centro de giro lo constituyen
los centros de giro de los movimientos universales incorporados
a las salidas de la carcaza del diferencial. Para mantener
las ruedas en esa situación, el NSU dispone de dos
triángulos cuyas bases pivotean sujetas a la carrocería
en las líneas de movimiento de las crucetas de los
palieres. En los vértices de dichos triángulos
se encuentran los soportes de las mazas traseras, soldados
e inmóviles con relación a los triángulos,
que son lo suficientemente abiertos como para resistir todos
los esfuerzos propios de las marchas. Los elementos de suspensión
y amortiguación son, como en el caso delantero, resortes
helicoidales y tubulares hidráulicos de doble acción.
Consecuente con el criterio de sencillez y poco peso, en que
se ha basado el diseño del NSU, el sistema rector de
las ruedas delanteras es el de piñón y cremallera,
con dos brazos iguales que desde los extremos de la cremallera
se dirigen hacia los de las ruedas. Ambos brazos tienen movimientos
rotulares y sistemas de regulación por rosca inversa.
El escaso peso del automóvil permite que la desmultiplicación
de la dirección sea muy baja. Desde un extremo a otro
de las ruedas, el volante describe solamente 2,4 vueltas.
El diámetro de viraje es de 8,60 metros. El notable
aire deportivo vuelve a aparecer en la celosa y ágil
dirección.
La seguridad de la detención del NSU está confiada
a cuatro frenos hidráulicos de campana, con un solo
cilindro por rueda y zapatas autocentrantes. Las campanas
son de fundición gris de hierro, unitarias con las
mazas, con aleteado longitudinal de refrigeración y
superficie postiza de frenado de acero. El diámetro
interno del aro de frenado es de 180 mm, el ancho de las cintas
de 30 mm y la superficie total de frenado de 404 cm².
El freno de mano, mecánico, actúa sobre las
ruedas traseras, con la palanca de comando situada en el centro
del automóvil, entre los asientos delanteros.
El Prinz carece de bastidor propiamente dicho, y las funciones
del mismo están suplidas por la rigidez estructural
de la carrocería. Ésta es de chapa de acero
estampada, formando una célula cerrada a través
del techo, los parantes del parabrisas y de las ventanillas
y el piso, que es la base fundamental de la estructura. Está
nervado transversalmente y a la altura del final de los asientos
delanteros tiene dos bajantes para dar espacio a los pies
de los pasajeros del asiento trasero. Longitudinalmente y
por el medio del piso del automóvil, corre del lado
de adentro del mismo una forma acajonada, como si fuera el
túnel de transmisión de un automóvil
convencional. Esta espina, que contribuye en gran manera a
la rigidez del conjunto, lleva en su interior todos los cables
y controles que van a la parte trasera (cables del freno de
mano, cables del embrague, varilla de transmisión de
la palanca de cambios, cables eléctricos, etc.). También
se utiliza como conducto del aire caliente para calefacción,
que, viniendo del motor, va por el túnel a calentar
el parabrisas. El túnel tiene orificios laterales convenientemente
dispuestos, por los que sale el aire caliente en función
de calefacción, en la zona de los asientos delanteros
y traseros. El aire frío tiene desde adelante un conducto
especial que lo lleva también contra la base del parabrisas,
desde donde sube hasta el techo y es deflectado hacia los
asientos. El control de la calefacción y de la refrigeración
radica en una perilla colocada debajo del tablero.
Los asientos delanteros son individuales, con un control de
distancia para distintas estaturas y con los respaldos reclinables,
hacia atrás como posición de descanso, y hacia
adelante para permitir el paso de los pasajeros al asiento
trasero.
El instrumental consiste en una luz de control de reserva
de combustible, una luz verde para la presión de aceite,
una luz de control para el amperímetro y un velocímetro
sin parcial de kilometraje. El arranque se efectúa
con la misma llave de encendido. No cuenta con luz ni en el
baúl, ni en el motor ni en la guantera. Cuenta con
un cenicero en el tablero, pero carece de encendedor. No tiene
espacio para colocar una radio y el lavaparabrisas es opcional.
No tiene cerradura ni en el capó ni en el baúl,
que se abren desde el interior del coche. Sólo tiene
cerradura en la puerta izquierda. El tapizado es de paño
y material plástico. Las ventanillas son de tipo corredizo,
pero cuentan con ventiletes, uno en cada puerta.
Las dimensiones del NSU Prinz son las siguientes:
| Largo máximo |
3.145
mm |
| Ancho máximo |
1.420
mm |
| Alto máximo |
1.350
mm |
| Distancia entre
ejes |
2.000
mm |
| Trocha delantera
y trasera |
1.200
mm |
| Despeje del
suelo |
160
mm |
| Peso vacío |
496
kg |
| Neumáticos |
4,40
x 12" |
| Presión
recomendada |
22
lbs. |
Según la fábrica, las velocidades máximas
son 108 km/h para el Prinz y 117 km/h para el Prinz 30.
HOY PROBAMOS
EL NSU PRINZ
©PARABRISAS,
Febrero 1962

Al
encarar el Road Test del Prinz (I) de NSU, fabricado en nuestro
país por Autoar, lo primero que resulta evidente al
usar el coche es que ha sido concebido con un neto sentido
deportivo; la frase que usaron nuestros testers fue “este
es un auto de carrera”, y si bien no es para tanto se
destaca claramente que para aprovechar las virtudes de este
auto, conviene conocer y practicar el arte de la conducción
ágil. El motor, por ejemplo, no empieza casi a producir
potencia hasta aproximadamente 3.500rev/min, lo que en términos
prácticos significa que no se puede andar cómodamente
abajo de los 60 km/h, en cuarta. En ciudad se circulará
casi siempre en 2º y 3º, salvo en avenidas de tránsito
abierto. La caja de velocidades es excelente, y las cuatro
marchas para adelante son sincronizadas, lo que resulta muy
necesario, ya que es frecuente el caso de recurrir a la 1º
abajo de los 20 km/h.
Aparte de la condición marcadamente “nerviosa”
del motor, que necesita estar constantemente en rev/min para
funcionar eficazmente, encontramos evidencias de su sentido
deportivo y de sus repetidos triunfos en los Grandes Premios
Standard en sus extraordinarios frenos y estabilidad. En relación
con su performance, difícilmente puede haber otro coche
más seguro que éste; durante el viaje que forma
parte de nuestro test, tuvimos una prueba espectacular al
poder correr a 80 kilómetros por hora bajo una lluvia
torrencial y un viento con fuerza de ciclón que atravesaba
furiosamente el camino.
El viraje del Prinz es también extraordinario: basta
llegar a la curva a cualquier velocidad y torcer el volante
para que el coche doble sin derrapar y sin ningún problema.
De be haber algún límite en que el NSU empieza
a irse en las curvas, pero no aconsejamos a nadie que lo busque,
pues es tan neutral su dirección que seguramente, llegado
a ese límite, es probable que despegue con las cuatro
ruedas y sea difícil retomar el dominio de la máquina.
Los frenos son también superlativos; el auto frena
en distancias muy cortas, y su estabilidad bajo frenadas reiteradas
es también muy buena. Sin embargo, tuvimos que repetir
nuestra prueba por un defecto en la bomba accionadora del
stop, que anuló imprevistamente el sistema de frenos;
este es un defecto muy grave, pero la fábrica nos ha
asegurado formalmente que nunca habían tenido problemas
antes.
En el andar de ruta es verdaderamente notable lo que hace
el NSU; con solamente 600 cm³ fuimos y vinimos de Miramar
andando a 90 km/h sostenidos sin ningún problema, y
de haber querido exigir más al coche, podríamos
haber aumentado ese crucero en 10 km/h, y tampoco hubiéramos
tenidos problemas.
Pero todas las rosas tienen espinas, y este coche las tiene
en lo que se refiere a la terminación y los detalles
de la carrocería, que es un aspecto bastante negativo.
Muchos detalles parecen no haber sido suficientemente estudiados.
Por ejemplo, los ventiletes delanteros no se quedan en posición
abierta y prácticamente carecen de utilidad. Las puertas
tienen paneles de material plástico que se caen (aunque
alguien dijo que esto permite quitarlos rápidamente
para correr). En ambas puertas hay unos bolsillos de chapa,
que aunque son amplios y cómodos no son precisamente
elegantes. La gaveta es también amplia y cómoda,
pero resultó muy dura para abrir. Los vidrios traseros
son fijos, salvo por dos ventiletes rectangulares, muy eficaces
para ventilación, pero que se cayeron (afortunadamente
sin romperse).
Los asientos delanteros son muy cómodos y tienen buen
recorrido. Desgraciadamente tienen un tapizado de plástico
que, si bien resulta una buena protección, inducen
a la transpiración. Algunos Prinz vienen con asientos
anatómicos tipo “bucket”, que son muy lindos.
El nuestro tenía los comunes. El asiento trasero es
muy pequeño y apenas resulta adecuado para dos adultos
no muy altos. Las viseras parasol son adecuadas, pero tienden
a caerse, adoptando una posición vertical que resulta
muy molesta en la conducción. Finalmente, la carrocería
tiene poca aislación térmica, por lo que en
verano resulta calurosa.
Por otra parte, los controles son en general muy buenos. El
volante tiene una posición inclinada, “tipo ómnibus
Mack”, pero no resulta en absoluto molesta. La dirección
es liviana y muy precisa. El volante no retorna automáticamente.
Los pedales son pequeños, livianos y de fácil
y cómodo accionamiento; el embrague es suave, aunque
de acción rápida. El acelerador tiene rodillo
y es livianísimo. El pedal de freno es un poco más
pesado, pero dista mucho de ser objetable. La palanca de freno
es cómoda; está ubicada entre los dos asientos
delanteros. En “nuestro” Prinz, el freno estaba
mal regulado.
Hay que clasificar con diez puntos a la palanquita que acciona
las luces y la bocina. En su posición de reposo, con
una presión para abajo opera la guiñada, y una
presión “para atrás” (vale decir,
hacia el conductor) acciona la bocina. Las luces de carretera
trabajan con una llave maestra en el tablero, tirándola
hacia afuera y dejando la palanquita en la posición
de reposo, trabaja la luz media, y moviendo la palanquita
para adelante, la luz larga. Vale decir, excepto cuando está
puesta la luz larga, se puede hacer la guiñada (que
siempre trabaja con faros largos) y tocar la bocina en cualquier
momento. Nuestra única sugerencia sería que
colocaran la palanquita a la izquierda del volante en vez
de a la derecha, porque cuando se anda en ciudad de noche
hay que tener una mano constantemente sobre la palanca de
cambios, y entonces resulta incómodo hacer guiñadas.
El señalador de viraje es cómodo, y las señales
son muy luminosas, pero su accionamiento no se cancela automáticamente
al girar el volante, cosa que encontramos bastante enojosa,
porque siempre hay que acordarse de retornar la llave a posición
cero. El limpiaparabrisas es excelente; es rápido (72
barridas por minuto) y su superficie limpiada es también
amplísima. (Claro, para correr hace falta que el parabrisas
esté limpio...). Al ser eléctrico, su cadencia
no es afectada por el motor. El lavaparabrisas es duro de
accionar y hay que trabajar para que funcione.
Sobre el tablero hallamos una perilla para entrada de aire
fresco, completamente por dos orejas montadas sobre la salida
de aire, debajo del tablero. Además, entre los asientos
delanteros se halla una llave que regula la calefacción.
Ésta es adecuada, al menos en una mañana fresca.
Por razones evidentes (era verano) no pudimos probarla en
tiempo frío. Tampoco pudimos develar el misterio de
la entrada de aire fresco, que soplaba tanto frío como
caliente, al igual que el sátiro de la fábula
de Esopo. Sobre el tablero hay un orificio para enchufar un
encendedor u otro accesorio similar, pero el culote es de
tipo alemán (según una norma DIN), es decir,
no tiene el culote “standard” de encendedor.
El baúl es de sorprendentes dimensiones por ser un
auto tan chico; no es obstruido por el tanque de nafta, que
va debajo. La rueda de auxilio va en una cuna adelante de
todo. No hay medidor de nafta, debiendo recurrirse a una vara
de madera calibrada que se inserta en el tanque. El crique
es cómodo y práctico. Además hay un espacio,
algo angosto, detrás del asiento trasero.
El arranque se hace girando la llave a la derecha; en una
sola oportunidad tuvimos una dificultad momentánea
con la puesta en marcha del motor. La marcha atrás
se hace forzando la palanca de cambios para abajo y llevándola
“izquierda adelante”; las cuatro marchas para
adelante siguen el diagrama convencional. Embrague y acelerador
son suaves, y la dirección es excelente. El conductor
observará que el Prinz tiene una agilidad notable en
el tránsito, y más aún, las características
del motor exigen un manejo ágil.
No es, a nuestro juicio, un auto para novatos absolutos; en
cambio, es muy indicado para que un conductor de mediana habilidad
mejore su manejo personal a grandes saltos. Hay que manejarlo,
pero retribuye con creces cualquier conducción más
o menos apropiada a sus prestaciones. Por cierto que difícilmente
haya otro coche más adecuado para salir de algún
apuro... Sobre piso mojado anda igual que en lo seco, y si
llega a colear, es fácilmente dominable con un golpe
de timón.
Durante la marcha, el Prinz no es, por cierto, el más
silencioso de los automóviles; el motor hace bastante
ruido, porque trabaja acelerado y por el ruido característico
de la turbina. La suspensión es dura, más bien
diríamos deportiva, porque andando ligero empieza a
funcionar como es debido, y por otra parte, la estabilidad
del Prinz no se lograría con suspensión mullida.
La visibilidad es excelente, especialmente para atrás,
debido en este caso a la curiosa conformación de los
vidrios traseros, que no es muy elegante pero sí muy
práctica. Los faros son sumamente potentes; diríamos
que lo son en forma inusitada para un auto chico. El motor
es accesible, y la verificación de aceite es cómoda.
El NSU Prinz no es a nuestro juicio un coche para todos. Por
de pronto, debería mejorar sensiblemente la presentación
general. La fábrica ha hecho especial hincapié
en sus prestaciones deportivas, y no cabe duda que éste
es un pequeño automóvil Gran Turismo. Su estabilidad
y sus frenos no tienen parangón entre coches de calle.
Es también una herramienta ideal para viajes ligeros
y económicos (300 kilómetros con 20 litros a
90 km/h). Es muy cómodo (adelante) y la suspensión
trabaja muy bien cuando el coche va rápido. En el tránsito
no hay con qué correrlo a un Prinz bien manejado. Al
mismo tiempo, no sirve para escuela de chóferes, porque
hay que manejarlo con reacciones rápidas y usando profusamente
la palanca de cambios. Además, la dirección
no retorna cuando se suelta el volante.
Lo más “comprador” del Prinz es que a medida
que uno anda con el coche, más simpático se
torna mientras el conductor se da cuenta de la facilidad con
que puede hacer cosas increíbles en el tránsito
y camino sinuoso. Todos los factores de seguridad son de primera
agua: dirección, estabilidad, visibilidad, frenos y
faros. En todos los detalles se nota la orientación
deportiva del Prinz.
En tren de zumbones, podríamos sugerir que al Prinz
lo llamaran Prinzesa, pues tiene mucho de mujer bonita y orgullosa.
Tiene caprichos y ñañas, y hay que adaptarse
al auto y no viceversa. Es una máquina con irritantes
defectos y maravillosas cualidades; hay que saberla conducir
y hay que ir como quiere ella, pero una vez entrados en confianza,
las posibilidades son limitadas únicamente por el sentido
común. No es, decididamente, pan para todos, y su terminación
debería mejorarse mucho; pero para manejar por el placer
de manejar, el Prinz no tiene rival en su categoría.
DATOS TÉCNICOS |
| ERROR
DEL VELOCÍMETRO |
| Velocidad
real (en km/h) |
20 |
40 |
60 |
80 |
100 |
| Velocímetro
(en km/h) |
28 |
45 |
65 |
84 |
104 |
|
PRUEBA
DE VELOCIDAD MÁXIMA
Se toma sobre un kilómetro lanzado en sentidos
opuestos, para anular la posible influencia del viento.
La medición se realiza con un velocímetro
perfectamente calibrado.
En el caso del NSU Prinz, la velocidad máxima
alcanzada fue de 116,8 kilómetros por hora, la
que se alcanzó en 30,8 segundos. |
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| En 1ra |
36
km/h |
| En 2da |
70
km/h |
| En 3ra |
98
km/h |
|
PRUEBAS
DE ACELERACIÓN
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
velocidades crecientes de 20 en 20 kilómetros
por hora. Se obtiene de este modo una idea exacta de
la mejor aceleración del automóvil. |
| 0 a 20
km/h |
2
s 4/5 |
| 0 a 40
km/h |
5
s 3/5 |
| 0 a 60
km/h |
9
s 4/5 |
| 0 a 80
km/h |
18
s 2/5 |
| 0 a 100
km/h |
35
s |
| 0 a 500
m |
26,8
s a 90 km/h |
|
PRUEBA
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 1ra |
205
kg/ton a 22 km/h |
| En 2da |
130
kg/ton a 50 km/h |
| En 3ra |
70
kg/ton a 65 km/h |
| En 4ta |
40
kg/ton a 100 km/h |
|
PRUEBA
DE ARRASTRE
Esta es la más interesante de las pruebas realizadas
con el Tapley, dado que con ella se obtiene una clara
idea del arrastre o frenaje que efectúan sobre
el automóvil sus rodamientos, engranajes y condiciones
aerodinámicas. Se realiza con el aparato en posición,
llevando el automóvil hasta una velocidad de
100 km/h, y apretando el pedal de embrague, para desconectar
el motor de las ruedas motrices, pero dejando que éstas
sufran el frenado producido por el arrastre de los engranajes
de la caja de velocidades. Cuanto menor sea el arrastre,
mayor es la cantidad de HP del motor que llegan a las
ruedas motrices. Esta medición es independiente
del peso del auto.
En el caso del NSU Prinz, el arrastre total a 100 kilómetros
por hora fue de 42 kilogramos por tonelada. |
PRUEBA
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. |
| 40 a 0
km/h |
5,20
metros |
| 60 a 0
km/h |
13,40
metros |
| 80 a 0
km/h |
25,20
metros |
| 100 a
0 km/h |
41,20
metros |
|
PRUEBAS
DE IMPERMEABILIDAD
Bajo condiciones de lluvia, pudimos comprobar que entra
bastante agua en la carrocería del Prinz, especialmente
por las colizas de las ventanas. en cambio, el baúl
resultó absolutamente hermético. por otra
parte, a pesar de estar toda la noche parado bajo una
lluvia torrencial, y de tener el capó del motor
ranuras para ventilación, no se mojaron los componentes
eléctricos del Prinz, sinedo instantáneo
su arranque a la mañana. conviene siempre usar
cebador. |
PRUEBAS
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. |
| En ciudad |
12,4
km/l |
| En ruta
a 80 km/h |
15,5
km/l |
| En ruta
a alta velocidad |
14,7
km/l |
|
PRUEBA
DE LUMINOSIDAD DE FAROS
A 1 metros, faros medios: 0,9 lumenes/m²; A 1 metro,
faros altos: 2,8 lumenes/m². |

CONSULTAS DE LOS PROPIETARIOS
Compré
un Prinz 30 de 34 HP, y ahora me dicen que por ser más
comprimido dura menos que el de 24 HP, pero yo no pude optar
porque se vende solamente el de 34... Yo lo compré
como herramienta de trabajo y no como vehículo de paseo,
y quiero que me dure lo más posible. Pregunto: ¿El
auto se gasta menos andando a 75-80 kilómetros? Yo
conozco propietarios de Prinz 30 que andan continuamente a
100-110 (lo que me parece una locura). Me aconsejaron usar
Shell Rotella, grado 30, pero el manual dice que se debe usar
20 en verano y 10 en invierno. ¿Quién tiene
razón? Aunque creo que ya es tarde para volver al 30.
Y otra: si algún día no encuentro Rotella en
el camino, ¿puedo usar cualquier aceite de grado 30?
(Propietario de Mar del Plata)
Respuesta de Parabrisas (1962): El Prinz 30 (34 HP SAE) es
un cochecito de andar muy ágil y con excelente maniobrabilidad
y estabilidad. Por eso mucha gente lo ha comprado para andar
ligero, como usted señala. Si usted se limita a 75-80
(que ya es una buena velocidad para un auto de 600 cm³),
el motor le durará mucho más que andando a fondo.
Nosotros sólo le podemos aconsejar que siga la instrucciones
del fabricante. Mucha gente se engaña creyendo que
los aceites más densos son necesariamente mejores;
ésa es una opinión que no toma en cuenta los
adelantos habidos en materia de motores y de lubricantes,
desde hace veinte años a esta parte. Al irse gastando
el motor, tal vez le convenga usar aceite 30 (Rotella o equivalente
de otra marca...).
Al
sacar la llave de contacto de mi NSU Sportprinz ’61,
el motor sigue girando dos o tres vueltas antes de detenerse;
tiene las bujías Bosch 225 T2 que trajo la fábrica.
Además, ratea al acelerar arriba de 30 km/h... Recién
a 50 km/h empieza a tirar bien, por lo que me es imposible
circular a una velocidad menor, y en ruta no pasa de 110...
(Propietario de Corrientes)
Respuesta de Parabrisas (1962): Evidentemente su coche necesita
bujías más frías; consulte en algún
taller especialista en NSU. Nosotros no testeamos el Sportprinz,
pero el Prinz III no anda bien en cuarta abajo de los 60 km/h,
de modo que no creemos que la velocidad mínima en cuarta
del Sportprinz sea menor: recomendamos no poner cuarta abajo
de los 60. es un motorcito muy eficiente, que tiene un grado
de preparación deportiva que obliga a un uso con criterio.
1)
¿Es necesario aplicarle caño de escape de dos
salidas? El de fábrica tiene uno solo. 2) Mi coche
quema fusibles en forma ininterrumpida. El mecánico
dice que las conexiones están en perfecto estado. ¿Podrían
ustedes darme una explicación? 3) El problema que más
me preocupa es el de las patas de motor. En ocho meses, 2.500
km, ya se han roto dos patas. ¿Será posible
que el NSU esté fabricado solamente para caminos asfaltados?
(Propietario de Neuquén)
Respuesta de Parabrisas (1963): 1) No es “necesario”
pero hay gente que lo hace. No sabemos si la modificación
rinde algún beneficio, o si éste es palpable
en el uso común. 2) Probablemente usted esté
usando fusibles inadecuados. Si no es eso, evidentemente algo
anda mal en el sistema eléctrico de su coche, por más
que el mecánico diga lo contrario. Lleve el coche a
otro taller a ver si tiene más suerte. 3) Sabemos de
mucha gente que tiene ese problema, y creemos que más
que nada se debe a manejo inadecuado; por ejemplo, el coche
no debe ser llevado a menos de 60 km/h en cuarta, sobre caminos
a nivel.
1)
Tengo un NSU Prinz. El auto tiene aproximadamente 30.000 km,
de los cuales 5.000 le hicimos nosotros. Desde que lo compramos
hemos notado que la luz de la presión de aceite (verde)
comenzaba a prenderse con el motor en ralentí. Se apaga
al levantar el auto 30/40 km/hora. Con aceite de más
densidad, ¿andaría mejor o peor? 2) ¿Se
sigue fabricando? Me dijeron que no. ¿No dio resultado?
Respuesta de Parabrisas (1964): 1) En primer lugar, tenemos
entendido que en ese modelo se producía muy frecuentemente
una falla del bulbo correspondiente al indicador de falta
de presión de aceite. Sin embargo, no nos confiaríamos
en ese detalle y haríamos revisar el motor. Si el motor
está muy “planchado” tal vez pueda postergarse
un poco el momento de reparación usando SAE 50. pero
lo más conveniente es hacerlo ver. 2) Se dejó
de fabricar por motivos no técnicos sino financieros.
El auto andaba bien.