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C
O C H E S - A R G E N T I
N O S |
LA
EDAD DORADA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ |
—————————
1 9 5 9 - 1 9 6 5
————————— |
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| Fabricante |
Isard Argentina S.A |
| Coche |
I S A R
D - R O Y A L -
T - 7 0 0 |
| Periodo |
1960-1966 |
| Cantidad |
12.000 |
| Comentario |
Probablemente el mejor
coche de la categoría. |
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EL ORIGEN ALEMÁN DEL ISARD T-700
La
historia de Glas se remonta a 1883, cuando Andreas Glas creó
la fábrica para producir maquinaria agrícola.
Su hijo Hans, destinado a sucederlo en el negocio familiar,
aprovechó su momento para viajar por el mundo y completar
así su formación como ingeniero. Trabajó
durante este tiempo en empresas como Massey-Harris, Mac Cormik,
Ford e India, todas americanas o canadienses.
En los años veinte Hans se hizo cargo de la empresa
familiar, cuyos horizontes amplió aún más.
Sin embargo, el inicio de la Guerra lo obligó a dirigir
su producción hacia la aeronáutica, pero tan
pronto como el conflicto hubo concluido Hans Glas volvió
a concentrarse en la fabricación de maquinaria agrícola.
Sin embargo, con la llegada de su hijo Andreas a la firma,
Hans comenzó a interesarse en la diversificación
de su producción. Apareció así un motocarro
denominado Goggo, sencillo técnicamente pero eficiente
en la práctica. Estaba éste impulsado por un
motor de 200 cm³ y dos tiempos, y era capaz de cargar
250 kg, lo que lo hacía ideal para numerosos pequeños
comerciantes de la posguerra. Por lo que, a pesar de no ser
el único en su tipo, tuvo inmediato éxito. Un
éxito que no había sido previsto y que obligó
a la compañía a orientar sus esfuerzos cada
vez más a la producción de estos pequeños
vehículos.
Pero este sorpresivo éxito le permitió también
ser una de las compañías alemanas que más
rápidamente lograron recuperarse de los problemas financieros
de la postguerra. Poco después, Hans y Andreas presentaron
el Goggomobil, un microcoupé que permitía, con
un mínimo de confort, alojar a cuatro personas.
En el salón de Frankfurt de 1957, conjuntamente con
la versión Coupé del Goggomobil, Glas presentó
un el prototipo de un modelo turismo de mayores dimensiones,
el T-600. aunque aún faltaba desarrollo, llamó
la atención la incorporación de algunas características
inusuales en este tipo de vehículos, como el parabrisas
panorámico, la pintura en dos tonos, las bandas blancas
en los neumáticos y la abundancia de elementos cromados,
poniendo en evidencia el gusto que los Glas tenían
por los automóviles americanos. Pero bajo el capó
se escondían otras sorpresas, como el motor de dos
cilindros opuestos que trasmitía sus 25 CV a las ruedas
anteriores. Este concepto de tracción delantera, sin
embargo, no se pudo mantener en el modelo definitivo, debido
a que en las pruebas los ingenieros se encontraron con problemas
de diseño difíciles de resolver, sobre todo
por su elevado costo. Asimismo, el motor mostró un
excesivo recalentamiento, por lo que su potencia debió
ser reducida a 20 CV.
Cuando el modelo definitivo apareció, en 1959, ya no
se llamaba Goggomobil, sino Isar, y contaba con un motor de
700 cm³ de 30 CV. La gama pronto creció con la
incorporación de una versión Familiar, dotada
de una tercera puerta trasera. Una versión Coupé
que se desarrollaba junto con el T-600 nunca pasó de
la etapa de prototipo. Cuando la producción del Isar
700 cesó en 1963, se habían fabricado 87.585
unidades, contando las pocas del Isar 600.
LA HISTORIA DEL ISARD T-700 ARGENTINO
La
firma Hans Glas había sido tradicionalmente una prestigiosa
productora de maquinaria agrícola, pero, tras la Segunda
Guerra Mundial, decidió incursionar en el negocio del
transporte personal fabricando “motonetas con techo”,
esto es, de microcoches o microcoupés. Ya plenamente
establecida en el negocio automotriz en su país de
origen, la Hans Glass decidió expandirse a otros mercados
y, viendo que las condiciones eran las apropiadas en la Argentina,
creó la Isard Argentina SA en 1958, con una planta
industrial en la localidad de San Andrés, provincia
de Buenos Aires. El primer modelo que salió de esta
planta fue el Isard T400, o sea el Gogomobil alemán,
un microcoupé muy vendido en su país de origen,
seguido poco después por el T-300, con un motor aún
de menor cilindrada, pero la misma carrocería.
Hacia fines de la década de 1950, la Isard era todavía
una de las pocas plantas industriales dedicadas a los automóviles
establecidas en el país, pero a partir del establecimiento
del régimen de promoción industrial lanzado
por el presidente Frondizi, las cosas comenzaron a cambiar
y la competencia aumentó. Es así como al iniciarse
la nueva década, Isard Argentina lanzó su modelo
más difundido, el Isard Royal T700, presentado en abril
de 1961. Se trataba de un pequeño pero convencional
automóvil de motor delantero y tracción trasera,
algo poco común en autos de esta cilindrada, ya que
la competencia —NSU, De Carlo, Fiat 600 y Renault Dauphine—
tenía toda una disposición de “todo atrás”.
La única excepción era el Citroën 2CV,
pero éste estaba en una categoría a la que pertenecía
él solo.
El Isard T700 casi duplicaba el desplazamiento del motor de
sus antecesores, a pesar de lo cual su velocidad máxima
era de apenas 11 km/h más que la del T-400. Pero su
éxito no radicaba en razones prácticas, sino
en su aspecto de auto grande. Así y todo, el 700, con
sus 30 HP pronto se hizo conocido por su robustez, además
de sus excelentes cualidades como auto “trepador”,
lo que año a año era puesto a prueba en las
competencias de Turismos. Se construyeron 8.730 Isard T-700
sedan y 3.216 unidades de la versión kombi.
En 1964, casi al final de su vida, Isard lanzó el modelo
Royal 1204, un coche completamente distinto impulsado por
un nuevo motor de cuatro cilindros y 1.189 centímetros
cúbicos. Asimismo, el motor contaba con árbol
de levas a la cabeza y cigüeñal sobre cinco apoyos.
La caja, de inspiración Porsche, tenía cuatro
marchas, todas sincronizadas. Además, un detalle sumamente
novedoso para la época: frenos de disco en las ruedas
delanteras. Se construyeron apenas 550 ejemplares del Royal
1204
Una de las últimas iniciativas de Isard Argentina ocurrió
hacia mediados de 1965, cuando esta compañía
firmo un acuerdo con Nissan Motor, del Japón, para
fabricar bajo licencia los automóviles Datsun. Pero
esto nunca se concretó en la práctica.
AQUÍ ESTÁ EL ISARD ROYAL T-700
©PARABRISAS,
Febrero 1962

El
Isard Royal T-700 es un claro exponente de la concepción
clásica de un automóvil aplicada al tamaño
reducido y a la baja cilindrada. Prácticamente desde
algunos modelos pequeños de los años treinta
al cuarenta, muy pocos son los automóviles chicos que
responden a tal lineamiento, al considerar que el corte clásico
es antieconómico para un automóvil de baja cilindrada.
Sin embargo, con el Isard Royal T-700, vuelve a demostrarse
la relatividad de este concepto, poco menos que axiomático
para la gran mayoría de fabricantes de autos chicos.
El clasicismo del Isard está representado “prima
facie” por el tipo de mecánica y distribución
de elementos, que ofrece muy pocas de las actuales, aunque
no demostradas como mejores, técnicas de construcción.
Este sedán dos puertas tiene el motor colocado adelante,
y la propulsión se realiza a través de las ruedas
traseras. Entre el motor y las ruedas propulsoras se extiende
la consabida caja de velocidades y el árbol de transmisión.
Como se ve, éste es el estilo automovilístico,
por lo menos en vehículos de turismo, que priva en
la industria a través de todos los años de producción
y diseño. Como concesión a la época actual,
el Isard incorpora una turbina de aire para el enfriamiento
de los cilindros, con la considerable ventaja en peso y costo
que significa sobre un más ortodoxo enfriamiento por
agua. Sujetándose a las viejas y reconocidas fórmulas,
la suspensión, tanto la trasera como la delantera,
presenta características comunes, independiente para
la segunda y eje rígido con ballestas para la primera.
Parece ser la última palabra en materia de motores
livianos, caso Isard 700, la construcción desarmable
de los mismos, esto es, formados por una serie de tapas que
abulonadas entre sí constituyen la carcaza principal
del motor. En el Isard 700 estas carcazas son de aleación
liviana.
La disposición general del motor es la siguiente: los
cilindros, en número de dos, están colocados
horizontalmente y son opuestos. La construcción de
los mismos es del tipo motociclístico, de fundición
de hierro sin camisas postizas. Profusamente aleteados para
facilitar la difusión del calor de combustión,
están asegurados a la carcaza central por cuatro prisioneros
cada uno. Las tapas de cilindros son de metal liviano, también
aleteadas para el mismo efecto de los cilindros y llevan las
válvulas dispuestas horizontalmente a 45 grados, quedando
las correspondientes al escape en la parte delantera y a la
admisión en la trasera. Todo el conjunto de válvulas
se protege con una tapa de válvulas de quita y pon.
El comando de apertura de las válvulas corre a cargo
de botadores y balancines desde el árbol de levas único
montado debajo del cigüeñal. Se cierran por medio
de resortes helicoidales. Las características de apertura
y cierre son las siguientes: las de admisión abren
a 32º antes del punto muerto superior y cierran a 72º
después del punto muerto inferior; la de escape abren
a 72º antes del punto muerto inferior y cierran a 32º
después del punto muerto superior. La luz de válvulas
es de 0,5 mm, con motor frío, tanto en las de admisión
como en las de escape.
Los cilindros tienen un diámetro de 78 mm y la carrera
del pistón llega a 72 mm, resultando súpercuadrado.
La cilindrada total es de 682 cm³, y con una relación
de compresión de 7,3 a 1, entrega una potencia máxima
de 30 HP DIN a 4.900 rev/min (33,9 HP SAE). El par motor máximo
es de 5 kgm a 3.500 rev/min, y la velocidad media del pistón
es de 11,7 m/seg. Los pistones, de aluminio fundido, llevan
tres aros, con el inferior de control de aceite, y su movimiento
alternativo se transforma en rotatorio en un corto cigüeñal
que gira apoyado y sostenido por tres bancadas, en el más
puro estilo “racing”. En el extremo delantero
del cigüeñal se encuentra el engranaje de salida
de fuerza para el árbol de levas, que lleva otro toma,
con dientes rectos. Por delante del engranaje de distribución
del cigüeñal y ya fuera de la carcaza cerrada,
se encuentra el plato porta ruptores y la turbina de aire
para el enfriamiento de los cilindros y tapas. La turbina
en el extremo delantero del cigüeñal envía
aire bajo cierta presión a los cilindros y tapas y
los enfría al pasar por las aletas. Desde la turbina
hasta los cilindros el aire es embutido por una conducción
especial. La posición de la turbina hace que el enfriamiento
pase primero por la zona del escape, que es siempre la más
caliente.
El Isard 700 tiene sistema de cárter húmedo,
con dos litros de lubricante de capacidad. La bomba de aceite,
mecánica, lo toma del cárter a través
de un tamiz que retiene las impurezas mayores y lo filtra
en un elemento laminar para las menores. El sistema cuenta
con un control luminoso que indica, cuando se enciende, la
falta de presión en la bomba de aceite. Como es común
en este tipo de motores, éste es el único control
que tiene el conductor de las condiciones de funcionamiento
del motor.
La mezcla de aire-nafta es realizada en un carburador Solex
32 PCI de tiro descendente, que se comunica con las lumbreras
de admisión a través de dos tubos. El sistema
tiene precalentador de gases, accionado por una derivación
del aire caliente que proviene de los cilindros, una vez absorbido
el calor de los mismos. El carburador tiene bomba de pique,
que consiste esencialmente en un sistema que envía
un pequeño chorro de nafta cada vez que el acelerador
es presionado súbitamente. Esto permite un enriquecimiento
del combustible y mayor afluencia del mismo en el momento
preciso en que el motor lo solicita. El combustible es llevado
hasta el carburador por una bomba de nafta mecánica,
desde el tanque de 40 litros de capacidad, situado en la parte
trasera del automóvil. El control del combustible es
efectuado por una luz roja que se enciende cuando quedan aproximadamente
seis litros en el tanque. Con esos seis litros (reserva) pueden
recorrerse 75 kilómetros, según las características
del camino y el manejo.
El encendido es a batería, ruptores, bobinas y bujías.
La chispa es producida en un par de ruptores, uno para cada
bobina. Desde éstas, la chispa va a cada bujía
de 14 mm y valor térmico de 225. Con este sistema se
prescinde del rotor. Todo el sistema de encendido que corresponde
a la producción y avance del encendido radica en el
extremo delantero del cigüeñal, en donde se encuentra
también ubicado el mecanismo dínamo-arranque.
La denominación del grado térmico de una bujía
en números, en nuestro caso 225, se define como el
número de segundos que puede funcionar la bujía
en un motor especial de ensayos, en determinadas condiciones,
sin que se produzca autoencendido por excesivo calentamiento
de los electrodos. Para automóviles de turismo, estos
grados oscilan entre 45 (bujías calientes) hasta 275
(bujías frías). Luego, el grado térmico
correspondiente al Isard Royal T-700 puede catalogarse como
frío. es conveniente hacer notar que solamente las
marcas Bosch, Beru y Marelli tienen este tipo de denominación
numérica para sus grados térmicos. La luz de
bujías es de 0,6 a 0,7 mm, y la graduación del
avance de la chispa se produce en un regulador centrífugo.
La puesta a punto, con el regulador cerrado, es de 8 grados
antes del punto muerto superior.
La batería tiene una intensidad nominal de 12 V y una
capacidad de 32 Ah. El arranque del motor y la carga de la
batería están asegurados por un sistema de dínamo
arranque conocido como Dynastart o Dinamotor, ubicado en el
extremo delantero del cigüeñal. De hecho, la turbina
de aire para la refrigeración, el sistema de ruptores
y avance, y el Dynastart, forman un mismo conjunto mecánico.
El control del sistema eléctrico se realiza por intermedio
del regulador de voltaje. La luz de platinos es de 0,3 a 0,4
mm.
Siguiendo los lineamientos normales, el embrague se encuentra
ubicado directamente a la salida del cigüeñal.
Es un sistema de un solo disco que trabaja en seco, comandado
por un cable Bowden desde el pedal correspondiente. A continuación
del embrague se desarrolla la caja de velocidades, de cuatro
marchas hacia adelante, todas sincronizadas, y una hacia atrás.
Los engranajes de la caja son de corte helicoidal y los elementos
sincronizadores responden al diseño Porsche, uno de
los más efectivos de la actualidad. La disposición
interior de la caja es convencional y las relaciones entre
giros del cigüeñal y de la salida de la misma
son las siguientes, a través de las correspondientes
marchas:
| 1ra |
4,48
a 1 |
Sincronizada |
| 2da |
2,27
a 1 |
Sincronizada |
| 3ra |
1,33
a 1 |
Sincronizada |
| 3ra |
1,00
a 1 |
Sincronizada |
| MA |
4,12
a 1 |
|
El comando de la caja de velocidades está radicado
en una palanca colocada en el piso del automóvil, entre
los dos asientos delanteros. Desde la salida de la caja de
velocidades hasta el acople trasero y mecanismo diferencial,
se extiende el eje o árbol de transmisión, formado
por un tubo de acero. En cada extremo de este tubo se encuentra
localizada una cruceta o movimiento universal. La correspondiente
al extremo delantero del árbol de transmisión,
o sea la que va colocada a la salida de la caja de velocidades,
lleva un movimiento telescópico deslizante, necesario
para absorber las diferencias de longitud surgidas entre la
caja y el tren trasero a causa del movimiento de suspensión
que goza este último.
El acoplamiento trasero de la transmisión es de engranajes
hipoidales, con una desmultiplicación final de 4,86
a 1. Luego, las relaciones finales de giro entre las ruedas
y el cigüeñal son las siguientes, a través
de las distintas marchas:
| 1ra |
21,77
a 1 |
| 2da |
11,03
a 1 |
| 3ra |
6,46
a 1 |
| 3ra |
4,86
a 1 |
| MA |
20,02
a 1 |
Las ruedas delanteras del Isard Royal T-700 tienen movimientos
de suspensión independiente una de otra. La fijación
de cada rueda se obtiene por medio de dos brazos “A”,
el inferior colocado transversalmente y el superior situado
en el sentido longitudinal y fijado a la carrocería
por detrás del soporte punta de eje. Ambos brazos longitudinales
superiores, el izquierdo y el derecho, son desiguales entre
sí. El del lado izquierdo, lado del volante, es el
más cerrado, ángulo de la “A” más
agudo que el del otro lado, a efectos de conceder un poco
más de espacio lateral en la zona de los pedales. El
elemento propiamente dicho de suspensión es un resorte
helicoidal que va desde el brazo inferior de cada rueda hasta
unos topes. Dentro de cada resorte corre un amortiguador telescópico
hidráulico.
Las ruedas traseras del T-700 no tienen movimiento independiente
entre sí y están relacionadas a través
de las cañoneras y la bocha del diferencial. La sujeción
en todos los sentidos se obtiene por medio de dos elásticos
de ballesta de tres hojas cada uno, colocados longitudinalmente,
uno a cada lado. Este sistema, el más empleado, tiene
una gran ventaja y es la del ahorro de elementos mecánicos
en la suspensión, ya que los mismos de ésta
son los que fijan las ruedas. Por otro lado, bajo fuertes
solicitaciones o requerimientos, los elásticos de ballesta
sufren notables modificaciones de forma que pueden llegar
a descontrolar el vehículo. De hecho, este sistema
de elásticos sin ningún brazo fijador ya no
se emplea en automóviles veloces. El escaso peso del
Isard permite el empleo de elásticos solos con seguridad.
El extremo delantero de cada elástico va directamente
fijo a la carrocería por un perno y el trasero se une
a ésta por intermedio de un gemelo flotante. Para contrarrestar
en lo posible las reacciones del frenado y de la aceleración,
el eje rígido se fija a los elásticos más
cerca del extremo delantero que del trasero. Como en el caso
anterior, los amortiguadores son dos elementos telescópicos
hidráulicos.
La caja de dirección es del sistema sinfin y sector.
Desde el brazo de salida de la caja se extienden otros dos,
uno a cada rueda. El brazo izquierdo es corto, dado que la
caja de dirección está muy cerca de la rueda;
en cambio, el derecho es largo. Evidentemente, este diseño
no permite un movimiento igual exactamente a ambas ruedas,
en lo que concierne a la sube y baja de la suspensión,
pero la diferencia es despreciable. La relación entre
el sinfin y el sector es de 18 a 1. los ángulos del
mecanismo de dirección son los siguientes: convergencia
2-4 mm, comba 0º 30’ +/- 1º, inclinación
perno punta de ejes 5º +/- 1º, inclinación
de eje delantero 1º +/- 1º.
Para detener este automóvil el conductor cuenta con
un sistema hidráulico en las cuatro ruedas y uno mecánico
de estacionamiento sobre las ruedas traseras únicamente.
El comando de éste último radica en una palanca
ubicada debajo del tablero. Las campanas son de fundición
de hierro sin pista especial de frenado con un diámetro
de 230 mm. Las zapatas están accionadas por una sola
bomba secundaria por rienda (Simplex). Tiene 30 mm de ancho.
Esto da una superficie total de frenado de 488 cm². Las
dimensiones interiores son generosas para el tamaño
total del Isard. Cuenta con asientos regulables que se adaptan
a varias estaturas. La medida de los neumáticos es
de 520 x 12 y la de las llantas 350 x 12. ambos trenes, trasero
y delantero, llevan una presión de 23 libras por pulgada
cuadrada.
El Isard está soportado en el piso de su carrocería,
que forma una plataforma resistente. Cuenta con un verdadero
bastidor constituido por dos largueros longitudinales en forma
de “U”, soldados en su extremo abierto al piso
y quedando en esta forma convertidos en tubos de sección
rectangular. El piso tiene además una estructuración
central elevada, por donde pasan la caja de velocidades y
el árbol de transmisión, calculada aquélla
también como elemento resistencial del conjunto. Desde
el momento en que el techo y los parantes no intervienen en
la rigidez total, no puede llamársele portante a la
carrocería. Las dimensiones exteriores son las siguientes:
| Largo máximo
(s/defensas) |
3.420
mm |
| Ancho máximo |
1.470
mm |
| Alto máximo |
1.379
mm |
| Distancia entre
ejes |
2.000
mm |
| Despeje del
suelo |
190
mm |
| Trocha delantera |
1.200
mm |
| Trocha trasera |
1.170
mm |

Las
dimensiones interiores son las siguientes: espacio para las
piernas adelante 525 mm, altura al techo en el asiento delantero
910 mm, altura al techo en el asiento trasero 640 mm, altura
del respaldo delantero 500 mm, respaldo asiento trasero 450
mm.
El Isard cuenta con arranque en la llave de contacto y bocina
simple. Carece de luces en el motor, guantera y baúl.
Los pedales son del tipo colgante. Tiene un cenicero en el
tablero y espacio para la radio. Cuenta con cerradura en la
puerta izquierda y en el baúl. Las manijas de las puertas
son del tipo botón de presión. El respaldo delantero
es graduable, las alfombras de goma y cuenta con dos viseras
para el sol. Las ventanas son del tipo levadizas.
El consumo del Isard Royal T-700, según datos de fábrica,
es de 15,5 a 17,5 kilómetros por litro a tres cuartos
de la velocidad máxima (75 km/h). La velocidad máxima
está estipulada en 112 km/h. Puede llevar , en condiciones
de seguridad, una carga máxima de 302 kg, equivalente
casi a la mitad de su peso en orden de marcha, que es de 640
kg.
PROBAMOS EL ISARD ROYAL T-700
©PARABRISAS,
Noviembre 1962

Para
nosotros el Isard Royal 700 era algo así como un enigma.
Teníamos un dato importante: poquísimas quejas,
prácticamente ninguna, en CORREO PARABRISAS.
De modo que estábamos preparados para un autito sólido,
robusto, pero no suponíamos que tendría, además,
características deportivas.
El último aspecto resultó una sorpresa total.
A pesar de su formato relativamente alto y angosto, que por
cierto no transmite una sensación de velocidad, el
Isard se presenta como un vehículo ágil, de
dirección liviana, directa y agradable, frenos aceptables,
motor “zumbador” y, sobre todas las cosas, una
estabilidad realmente sorprendente. Así, entonces,
el Isard se presta mucho al manejo deportivo, mientras que
por otra parte la inteligente selección de sus cuatro
relaciones de marcha lo convierte también en un agradable
vehículo para ciudad.
El interior del Isard es amplio, y su formato algo “cuadrado”
ofrece una gran ventaja cuando se trata del espacio vertical
de los ocupantes del asiento trasero. En este cochecito, a
pesar de su modesta cilindrada y tamaño en general,
no hay problema para los ocupantes de atrás; en cambio,
longitudinalmente no podemos decir lo mismo, puesto que el
Isard es un autito cortito, y si el asiento delantero se corre
hasta el fin de su desplazamiento, el respaldo prácticamente
toca el cojín del asiento de atrás. Por otra
parte, este desplazamiento es sumamente generoso, de modo
que un conductor de notable altura podría manejar este
autito pequeño con bastante comodidad, pero renunciando
a la posibilidad de transportar pasajeros atrás.
El volante es cómodo, de razonable diámetro,
con bocina accionada por botón central. De su ángulo
de inclinación no crea objeciones. Menos elogiable,
en cambio, es la palanca de cambios. Resulta que el Isard
Royal 700 es prácticamente único en su categoría,
al poseer un motor delantero con tracción a las ruedas
traseras por eje cardánico; es decir, el diagrama convencional.
Cuando consideramos también que el motor, de dos cilindros
opuestos, es muy corto (en sentido del eje longitudinal del
coche), comprenderemos entonces por qué la caja de
velocidades se encuentra tan adelante. La palanca de cambios
es, además, cortita; vale decir, que entonces hay que
estirar mucho el brazo para hacer un cambio de marcha. Con
una palanca un poquito más larga, este problema sería
mucho menor.
Un aspecto curioso del Isard es la selección de las
posiciones correspondientes a las cuatro marchas; es como
si fuera una caja normal, pero invertida de atrás para
adelante. La primera está a la izquierda y abajo (como
una primera en caja de tres velocidades); la segunda, a la
izquierda y arriba, es decir, se pasa de un solo movimiento.
Para la tercera se pasa a neutral, a la derecha y abajo, y
la cuarta es derecha y arriba. Al principio lleva a confusiones.
Sería más lógico usar un diagrama convencional,
a nuestro juicio. En la selección de las cuatro marchas,
es evidente que la cuarta ha sido concebida como un “overdrive”,
ya que no es aconsejable colocar cuarta abajo de los 60 kilómetros
por hora. En el coche que nos fue entregado para testear,
una curiosa falla intermitente y recurrente, limitaba por
momentos la velocidad máxima en 3º a solamente
60 kilómetros por hora, cifra que a duras penas coincidía
con la mínima en cuarta. “Nuestro” vehículo
había sido intensamente usado por gente de la fábrica,
y en algunos aspectos denotaba las huellas de veinticinco
mil kilómetros de duro andar. Por ejemplo, el sincronizado
de 3º a 2º a veces no tenía la fuerza necesaria
como para evitar que “cantaran” los engranajes,
y en muchos casos nosotros recurrimos al doble embrague. Nuestro
diagnóstico “de afuera” fue que se había
gastado el sincronizador por uso.
Además, tenía un desgaste en el diferencial
(aparentemente de satélites) que en determinado momento
producía un golpe sordo de atrás, de poca intensidad
pero que producía la impresión patente de que
el Isard hubiera sido tocado paragolpe contra paragolpe por
un coche que viniera de atrás. Varias veces nuestros
testers se dieron vueltas para hacer consideraciones sobre
la personalidad del supuesto atropellador, para encontrarse
con que no había nadie atrás...
Los pedales son pequeños y tienen poca separación
entre sí. En nuestro coche, el embrague era de acción
rápida (“celoso”) y su acción se
producía al iniciar el recorrido (es decir, desembragaba
contra el piso y al levantarlo dos o tres centímetros
ya estaba completamente embragado). Los frenos son buenos
sin ser extraordinarios. No hubo evidencia de “fade”.
El acelerador era algo duro.
Muchas veces la gente nos pregunta si las fábricas
nos dan coches especialmente preparados. No hemos tenido ningún
caso así, y en algunos casos los coches que nos han
entregado han estado bastante baqueteados; uno de ellos era,
precisamente, el Isard. Fuera de toda duda, un Isard particular
cuidadosamente ablandado y mantenido, estaría exento
de algunos de los defectitos que hemos señalado nosotros.
Pero a pesar de esos defectos, el coche es muy agradable,
descansado e interesante. El asiento delantero es corrido,
con respaldo dividido para permitir el acceso fácil
al asiento de atrás. El tablero tiene un solo instrumento
de aguja, el velocímetro, con cuenta kilómetros
cuya lectura es a veces tapada por la aguja del velocímetro.
Hay luces para presión de aceite, dínamo, luz
alta y reserva de nafta. El freno de mano se halla debajo
del tablero y es efectivo y de fácil acción.
Ya hemos comentado la palanca de cambios, debiendo agregar
que las posiciones están marcadas en la perilla. El
tablero tiene un teclado “tipo piano”; en sus
teclas están marcadas, con dibujitos, luz de posición,
luz alta y limpiaparabrisas; una cuarta tecla prende la luz
del tablero (que no tiene reóstato), pero ésta
carece de dibujito, lo que sugiere que los diseñadores
del auto no pudieron hallar un símbolo que denotara
el tablero. El plafonnier se prende al abrir las puertas o
en forma individual.
“Nuestro” Isard vino equipado con una radio Blaupunkt
que anduvo muy bien... unos días, y después
dejó de funcionar. Además, tenía calefacción
y ventilación, que anduvo muy bien. Nuestro test correspondió
con algunas mañanas de intenso frío; pero a
poco de haberse entibiado el motor, ya la calefacción
empezaba a trabajar... y muy pronto había que apagarla
porque la temperatura se hacía insoportable...
Cuando tuvimos las primeras noticias del Isard 700, hace algunos
años, criticamos, por razones estéticas, el
parabrisas envolvente tipo “auto grande”. Sin
embargo, hemos podido comprobar que la visibilidad del Isard
700 es realmente excepcional. Ahora bien, si esa ventaja en
visibilidad compensa el uso de un parabrisas envolvente de
costosa reposición en caso de rotura (un fenómeno
que por cierto no es desconocido en el campo), es un aspecto
muy subjetivo.
Las cuatro marchas hacia adelante son sincronizadas. Es muy
útil el hecho de poder colocar la primera con el coche
en marcha, sin tener que recurrir a un frenético pas
de deux; a medida que pasa el tiempo, más y más
coches tienen cajas con la primera marcha sincronizada. Lo
contrario ha sido acertadamente definido como un “anacronismo”
por una publicación colega del Viejo Mundo.
Considerando el tamaño del coche, el baúl del
Isard 700 es amplio y profundo, o sea que admite bultos de
formato “incómodo”. Como en otros coches
europeos, hay un “escalón” que hace necesario
que los bultos que se saquen del baúl se levanten por
encima. Los coches americanos generalmente admiten la posibilidad
de sacar los bultos deslizándolos por el piso del baúl.
La rueda de auxilio está fijada a la contracara del
capó. Es muy cómodo desde el punto de vista
de dejar libre el baúl, pero lógicamente hace
pesado levantar el capó, y creemos que para una dama
no resultaría fácil efectuar un cambio de rueda.
En la ciudad, el Isard es un vehículo agradable, de
buena caja (una vez que el conductor haya memorizado las posiciones
del diagrama de cambios de marcha), y controles en general
livianos y ágiles. La dirección es excelente
(diámetro de viraje 9 metros a la derecha y 8,70 m
a la izquierda). Tiene indicador de viraje, con retorno y
repetidor luminoso, y en el comando del indicador de viraje
está combinada la guiñada. El limpiaparabrisas
funciona con un pedal tipo fuelle de goma, en el piso del
lado del conductor. También en el piso hallamos la
llave de cambio de luz. Los faros no son extraordinarios;
en “nuestro” coche estaban además orientados
en forma no muy buena. El cambio de luces se efectúa
por medio de un pedalín.
Tanto en ciudad como en campaña hallamos un defecto
en la ventilación, que no está bien lograda.
Por el hecho de ser envolvente el parabrisas, sus parantes
son verticales, y no tiene ventiletes el auto. Los vidrios
delanteros son de tipo levadizo, mientras que los traseros
se abren en abanico. Estando abiertos los vidrios de adelante,
se cruzan y entrecruzan una serie impresionante y turbulencias
que resultan muy molestas para todos. Esta situación
tampoco se puede resolver abriendo los vidrios de atrás,
como hemos comprobado prácticamente. Nuestro test se
realizó en invierno, circunstancia que agravó
este defecto, pero creemos que aun en verano es desagradable
tener una corriente de aire dirigida a la nuca, como ocurre
en el Isard.
En la ruta abierta, el Isard se revela como un autito sobresaliente.
No solamente es dable andar indefinidamente a 90-100 kilómetros
por hora, sino que si el usuario se conforma con andar a ochenta,
se beneficiará con un consumo extraordinariamente bajo:
nosotros anduvimos ¡diecinueve kilómetros por
litro! Vale decir que es factible llegar a Mar del Plata con
apenas 22-23 litros de combustible, cifra que descuella por
lo baja, aun en comparación con otros vehículos
de similar categoría.
El auto es cómodo, al menos para los que van adelante;
tres adultos pueden “arreglarse”, aunque para
cuatro el asunto se pone más feo, porque como habíamos
dicho antes, el espacio asignado a las piernas de los ocupantes
traseros, es reducido. Para niños, no habría
ningún problema. El andar en montaña del Isard
es notablemente bueno; el motor tiene potencia suficiente,
la caja tiene las cuatro marchas sincronizadas, buena dirección,
frenos excelentes, y qué más se puede pedir?
El Isard trepa como un chivito.
Regresando de Córdoba a Buenos Aires, nos detuvimos
a almorzar en Marcos Juárez..., donde el coche fue
visto por el concesionario de esa localidad, Sr. Bengoechea
(h). Insistieron en llevar el 700 al taller para intentar
localizar la falla intermitente; debido al escaso tiempo disponible,
no pudieron subsanar el inconveniente, que se arregló
varios días después en Buenos Aires, pero de
cualquier forma nos quedó la gratísima impresión
de su cordialidad y su elogiable interés en defender
el prestigio de la marca cuya representación ostenta.
¿Conclusiones? Un autito fuerte, ligero, sumamente
estable. Necesita ser manejado con manos comprensivas. Verticalmente,
tiene mucho espacio; longitudinalmente, no tanto, porque es
un cochecito corto. La suspensión es deportiva, tiesa.
Tiene defectitos; el más irritante, acaso, la colocación
de la palanca de cambios y su ilógico diagrama de accionamiento.
Otro defecto, la ventilación, que debiera ser mejorada,
máxime en nuestro país donde es tan importante.
Luego, el Isard Royal T 700 es un vehículo de fuerte
y definida “personalidad”; merece que todo comprador
de coche en esta categoría, analice bien el Isard antes
de decidirse por esta u otra marca.
DATOS TÉCNICOS |
| ESPECIFICACIONES
BÁSICAS |
Motor
de 2 cilindros opuestos, 4 tiempos, 78 x 72 mm, 682
centímetros cuadrados, compresión de 7,3
a 1. Potencia máxima 30 HP DIN a 4.900 rev/min
(33,9 HP SAE). Carburador Solex 32 PCI con bomba de
pique. |
PRUEBA
DE VELOCIDAD MÁXIMA
Se toma sobre un kilómetro lanzado en sentidos
opuestos, para anular la posible influencia del viento.
La medición se realiza con un velocímetro
perfectamente calibrado.
En el caso del Isard 700, la velocidad máxima
alcanzada fue de 112 kilómetros por hora. |
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| 1ra |
24
km/h |
| 2da |
54
km/h |
| 3ra |
79
km/h |
|
PRUEBA
DE ACELERACIÓN
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
velocidades crecientes de 20 en 20 kilómetros
por hora. Se obtiene de este modo una idea exacta de
la mejor aceleración del automóvil. |
| 0 a 20
km/h |
2
s 3/5 |
| 0 a 40
km/h |
6
s 4/5 |
| 0 a 60
km/h |
15
s 2/5 |
| 0 a 80
km/h |
26
s |
| 0 a 100
km/h |
50
s |
|
PRUEBA
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 2da |
169,2
kg/ton a 38 km/h |
| En 3ra |
74,7
kg/ton a 59,3 km/h |
| En 4ta |
37,8
kg/ton a 81,7 km/h |
|
PRUEBA
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. |
| 20 a 0
km/h |
1,60
metros |
| 40 a 0
km/h |
8,00
metros |
| 60 a 0
km/h |
16,80
metros |
| 80 a 0
km/h |
27,00
metros |
| 95 a
0 km/h |
37,00
metros |
|
PRUEBAS
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. |
| En ciudad |
14,5
km/l |
| En ruta
a 80 km/h |
18,9
km/l |
| En ruta
a alta velocidad |
17
km/l |
|
PRUEBA
DE IMPERMEABILIDAD
Consiste en verificar filtraciones de agua y tierra
hacia el interior de la carrocería (cabina, baúl,
motor). En las pruebas de agua, se somete al coche a
una lluvia de presión (80 lb/in2) durante diez
minutos. En las de tierra se busca un camino de tierra
muy seco.
En el Isard Royal T-700 la impermeabilidad es buena
en el caso del agua. Se verificaron pequeñas
filtraciones en los lugares normales, base de puertas,
colizas de ventanas, etc. El baúl deja pasar
tierra y polvo con alguna intensidad. |
AQUÍ ESTÁ LA KOMBI ISARD
©PARABRISAS,
Enero 1964
La
del auto de pequeña cilindrada no es una historia de
pocas palabras ni de pocos años. De todas maneras,
los conceptos más importantes que la componen pueden
extractarse cómodamente: que consumen poco, que duran
mucho, que se meten donde haya metro y medio libre y que para
ser conservados con éxito hay que contemplar una serie
de consideraciones conductivas..
La Kombi Isard 700, básicamente construida sobre la
mecánica del sedán de la misma marca, permite
extraer conclusiones muy interesantes, sobre todo si se la
compara con otros autos de la misma categoría. La disposición
convencional de la planta propulsora y el sistema de transmisión,
así como el dibujo de la suspensión en ambos
trenes marcan las “diferencias” más notables
en relación con los vehículos que mantienen
el esquema clásico del auto chico. Así es cómo,
excepto algunos modelos intrascendentes de preguerra, los
productos Isard son los únicos que mantienen el motor
adelante, la caja de velocidades a continuación, el
árbol de transmisión, luego, y por último
las ruedas traseras motrices, unidas por un puente rígido.
Las soluciones mecánicas de la Kombi Isard son similares
a las del modelo T-700, por lo que no tiene sentido repetirlas.
Incluso sus dimensiones generales son similares, aunque, como
corresponde a este tipo de vehículos, el habitáculo
ha sido prolongado hasta el paragolpes trasero, sin modificar
la longitud total. También como es normal en las versiones
rural, el asiento trasero se rebate completamente contra el
respaldo del asiento delantero, para dejar el mayor espacio
posible para cargar objetos, los que se introducen por el
portón trasero, provisto de cerradura.

ROAD TEST DEL ISARD KOMBI 700
Jorge Parodi y Horacio Speratti
©VELOCIDAD, Noviembre 1962

Aunque
relativamente nueva en el campo del transporte automotor,
la empresa Hans Glas Isaria Maschinenfabrik nació en
1883 en Dingolfing, Baviera, dedicándose a la producción
de maquinaria agrícola. En julio de 1951, comenzó
la producción en serie de motonetas de 125, 150 y 200
cm³, que se prolongó hasta mediados de 1956. las
motonetas fueron bautizadas Goggo, porque ese era el apodo
de un nieto del señor Glas.
En mayo de 1955 se lanzó la producción en serie
del Goggomobil T 250 al que pronto siguió el T 300.
en septiembre de 1956 nacieron las coupés TS 250 y
TS 300, con cambio preselectivo electromagnético. Un
año después, los modelos se convertirían,
gracias a un aumento de cilindrada y potencia, en T 400 y
TS 400.
El prototipo del modelo más grande vio la luz en 1957.
Era un cuatro cilindros, cuatro tiempos de tracción
delantera. En agosto de 1958 comienza la producción
en serie del T 700, igual en sus líneas y concepción
técnica general al modelo que se produce en nuestro
país.
Dado que en Francia «gogo» quiere decir algo así
como «estúpido», la fábrica se vio
obligada a adoptar, para ese país, la denominación
«Isard», que es el nombre del río que pasa
por Dingolfing. También fue ese el nombre adoptado
por la fábrica argentina, decisión que nos parece
acertada.
Por el sólo hecho de ser una rural, su diseño
es más equilibrado en comparación con el del
automóvil, guardando la trompa una mayor relación
de continuidad con el resto del vehículo. El parabrisas
envolvente indica la edad del diseño, desarrollado
en el momento en que los americanos se desesperaban por agrandar
el área del cristal delantero. Y esta tendencia llegó
a contagiar a algunas marcas europeas, entre las cuales se
incluyeel Isard.
La calidad de montaje del Isard Kombi 700 es excelente, y
superior a la mayoría de los automóviles
de su categoría. La fortaleza de la carrocería
se evidenció por la ausencia de ruidos y chirridos
característicos, después de haber recorrido
5.000 km de diversos caminos.
El acabado en general es bueno, con algunos detalles que todavía
requieren mejor solución, como los tiradores de las
puertas, que son de poca calidad y que por su falso apoyo
aflojan en seguida. La guantera es amplia, y la ingeniosa
solución de la tapa la hacen muy cómoda.
La terminación externa es óptima en cuanto a
calidad de pintura y cromados; no así las gomas que
sellan los cristales laterales fijos, que son muy desparejas
y de línea discontinua con el resto. Los paragolpes
son fuertes, y para el trasero hay un opcional rebatible,
para permitir la apertura de la puerta trasera. Por último,
las tazas son de calidad deficiente y difíciles de
poner y sacar, además de imposibilitar la medición
de la presión de los neumáticos.
Con comodidad viajan 4 personas, amén de una respetable
cantidad de equipaje, que pude ser ubicado en la parte posterior.
En cuanto a su acceso, los que tienen que pasar a los asientos
traseros sufren la consecuencia de la tozudez del respaldo
rebatible del sillón delantero que le tocó en
suerte. Debido a que las bisagras de los respaldos delanteros
no están convenientemente diseñados, estos no
quedan en la posición reclinada, tendiendo constantemente
a volver a la posición vertical.
Los asientos delanteros tienen regulación de distancia
y de inclinación de respaldo, lo que permite una posición
cómoda para el que maneja y el acompañante.
Las puertas abren hacia adelante, pero no lo suficiente para
permitir un acceso holgado, o mejor dicho, un descenso cómodo,
sin raspar con las puntas de los pies el tapizado de las puertas.
Concluyendo, su prestación como capacidad es excelente,
contradiciendo su tamaño exterior. En ese sentido,
da mucho más por su precio que algunas otras marcas.
Como dijimos, la posibilidad de regular distancia e inclinación
de los asientos delanteros, agregado a la excelente posición
del volante, permite una conducción cómoda y
deportiva, aunque se pierde un poco de contacto con la palanca
de cambios por el amplio volteo que ésta tiene.
Los pedales, aunque un poco juntos, no se entorpecen mayormente
en los accionamientos bruscos. La posición de estos
es colgante, de regular y adecuado tamaño, bastante
precisos en su funcionamiento, aunque en menor grado el del
embrague.
La llave de luces y limpiaparabrisas están concentradas,
en forma de teclas, en la base del cuadrante del velocímetro.
La llave de cambio de luces es accionada por el pie izquierdo,
y es de posición relativamente cómoda. Un detalle
muy interesantes es que, combinada con la palanca que acciona
el indicador de giro, enciende la luz de destello para ciudad;
esta solución es excelente por su funcionalidad, y
se ve en muy pocos coches a pesar de su necesidad.
El instrumental del tablero es simple, siendo todos sus medidores
testigos luminosos, excepto el velocímetro y el cuentakilómetros.
Aunque esto ya es lo más usual en coches utilitarios,
nosotros no estamos de acuerdo con este tipo de instrumental.
En el centro del tablero se encuentra la radio, que es opcional,
y debajo de ésta los comandos de ventilación
y calefacción. De estos últimos sólo
comprobamos el primero, obteniendo la conclusión de
que aun es escasa la aireación del interior, reclamando
sendos ventiletes en ambas ventanillas delanteras. La calefacción
no la probamos, primero porque la temperatura ambiente era
lo suficientemente elevada como para desear un refrigerador,
y segundo, porque el tubo que conducía el aire se quemó
al tomar contacto con los caños de escape.
Como la mayoría de los motores de dos cilindros, el
del Isard vibra considerablemente a baja velocidad. Esto lo
perciben los ocupantes del vehículo cuando se lo obliga
a tirar desde abajo sin cambiar a la velocidad inmediata inferior.
Más importante, y no ya tan común, es el silencio
de marcha, que no causa molestias, ni cansancio, ni obliga
a alzar el tono de voz cuando se viaja con el acelerador tocando
fondo. Para estos casos, es además incansable, y parece
que siempre tuviera unas vueltas más en reserva.
Técnicamente, se trata de un dos cilindros horizontales
opuestos, cuatro tiempos, refrigerado por aire. Los cilindros
son de fundición de acero, la tapa de aluminio y el
cárter de aleación liviana inyectada. El cigüeñal
es desarmable y, consecuentemente, las bielas son de pie cerrado.
La refrigeración es forzada por una turbina. Las válvulas
son mandadas por balancines desde un árbol de levas
central accionado por engranajes. Un dinamotor muy compacto
colocado en el extremo delantero del cigüeñal
provee corriente y arranque. La lubricación es a presión
total, con filtro. El carburador es descendente, Solex 32
PCI con bomba de pique y cebador manual, y el filtro de aire
es un Knecht en baño de aceite. Todo el conjunto es
muy limpio y con numerosas soluciones técnicas de vanguardia.
El embrague es monodisco seco con diafragma de
presión. El cojinete de empuje ha sido convenientemente
reforzado para el uso (o mal uso) que generalmente se le da
en nuestro país. El accionamiento es un poco brusco,
ya que un pequeñísimo movimiento de pedal basta
para abrirlo y cerrarlo.
La caja de velocidades está colocada en posición
ortodoxa, detrás del motor, y es accionada mediante
una palanca directa y rápida, aunque un poco distante
de la mano, situación agravada por la disposición
singular de las distintas marchas (H invertida con la 2º
y 4º arriba). En segunda y cuarta se llega muy cerca
del tablero, donde se arriesga golpear contra los mandos de
la calefacción. Todo se arreglaría dándole
una curva distinta, hacia abajo y hacia la izquierda. En la
perilla está indicada la posición de las velocidades,
pero ésta está construida con un material blando
y se va desintegrando con el uso, ensuciando además
las manos.
Sus cuatro velocidades son totalmente silenciosas y sincronizadas,
con anillos Porsche-Schmidt. A los de 2º y 3º se
les «podía ganar», pero posiblemente éste
fuera problema de nuestro auto en particular, y no una característica
de los Isard. Las relaciones de engranajes han sido correctamente
elegidas, como puede apreciarse en el gráfico:
RELACIONES
DE CAJA Y MANDO FINAL |
| |
Relaciones
de engranaje de la caja |
Desmultiplicación
final |
Velocidades
a 1000 rev/min |
| 1ra |
4,48:1 |
22,4:1 |
4,54
km/h |
| 2da |
2,27:1 |
11,3:1 |
8,98
km/h |
| 3ra |
1,33:1 |
6,7:1 |
15,33
km/h |
| 4ta |
1,00:1 |
5,0:1 |
20,4
km/h |
| MA |
4,12:1 |
20,6:1 |
--- |
Relación
de mando final: 5:1 (7 x 35). Neumáticos: 5,20
x 12 |
La suspensión delantera es a cuadrilátero, con
el brazo inferior transversal y el superior longitudinal pero
articulado en forma oblicua. El soporte de punta de eje es
muy largo y gira sobre modernas articulaciones esféricas.
Esta extraña disposición, creemos que debido
a razones de espacio, funciona sin embargo correctamente,
y mantiene las ruedas en el piso sin problemas y sin transmitir
las irregularidades del piso al volante, el que sólo
a altas velocidades acusa vibraciones de alta frecuencia,
que no son en ningún momento molestas.
La suspensión propiamente dicha está asegurada
por resortes helicoidales, elementos de goma de flexibilidad
variable y amortiguadores hidráulicos telescópicos
concéntricos con los primeros.
Diversas aberturas en la parte interior delantera de la carrocería
autoportante, permiten un fácil acceso mecánico
a la suspensión delantera y al motor.
En el extremo posterior encontramos un eje rígido de
sistematización absolutamente ortodoxa: el eje está
suspendido y guiado por un par de ballestas semielípticas
longitudinales, es decir, se trata del conocido sistema Hotchkiss.
Las hojas de las ballestas están cuidadosamente separadas
mediante láminas plásticas, y encontramos también
atrás los tetones de goma y los amortiguadores telescópicos.
Sobre caminos irregulares, el tren trasero se comporta con
la franqueza característica de los ejes rígidos,
pero sobre pavimento liso tipo autódromo y a alta velocidad,
ya no es tan agradable. Aquí debe encontrarse gran
parte de la explicación del regular papel que hacen
los Isard en carreras de pistas y el sorprendente éxito
que han tenido en los últimos Grandes Premios. Para
este último tipo de carreras es también necesario
otro atributo: la fortaleza y las suspensiones del Isard parecen
resistir indefinidamente el mal trato.
Es sumamente económico. En ruta alcanza a recorrer
190 km con 10 litros, a una velocidad de 80 km/h. En ciudad
consume 10 litros cada 140 km.
Después de haber recorrido 5.000 km de todo tipo de
camino, reconocemos que el Isard es bastante indiferente a
las filtraciones de polvo. Lo mismo ocurre con la penetración
de agua.
La caja de dirección es del tipo sinfín y dedo,
con articulaciones esféricas en las barras. Todo el
conjunto trabaja con extrema suavidad.
El volante gira 2¾ vueltas de tope a tope, y esto da
sólo una idea de lo directa que es su dirección.
Esta rapidez, unida al pequeño tamaño del volante
(140 cm de diámetro), requiere unos kilómetros
para adaptarse a ella, pero una vez logrado se convierte en
un placer, y en una invitación a utilizarla en las
sierras o, en su defecto, en el tránsito bonaerense.
El diámetro de giro es de 9,60 a la izquierda y de
9,06 a la derecha.
Hacia adelante la visibilidad es excelente por la amplitud
del parabrisas y la escasa trompa, ya que se alcanza a ver
el pavimento a 3,30 m. El parabrisas es de buena calidad,
sin fallas y con un mínimo de deformación en
los ángulos, cualidades que son mérito tratándose
de un panorámico.
Hacia atrás, la visibilidad es un poco reducida (se
ve el pavimento a 5,50 m) aunque suficiente. Pero lo que resulta
totalmente objetable es la eficacia de los espejos retrovisores:
el interior tiene escaso alcance y no permite regulación
alguna; el exterior tiene la visión dificultada por
el ángulo del parabrisas, y su cristal es plano, reduciendo
por lo tanto el área visible cubierta por él.
Hacia los lados, el conductor puede ver el piso a 0,85 m de
su lado y a 3,50 m hacia el lado del acompañante.
Las luces exteriores son normalmente buenas, de fácil
regulación. El destello actúa con la luz alta
y estando encendida la luz baja. Aunque en ciertos momentos
es sumamente eficaz, es preferible no mantenerlo encendido
durante mucho tiempo.
Los frenos son otro aspecto
sobresaliente del Isard, ya que ofrecen buena sensibilidad
al pedal y excepcional resistencia al desvanecimiento, cualidad
debida principalmente a la buena ventilación y al tipo
de cintas utilizadas, ya que la superficie de frenado no representa
un valor extraordinario. El sistema es hidráulico a
campana con montaje de patines tipo Simplex, con un cilindro
por rueda. Las cintas se mostraron prácticamente insensibles
a las mojaduras, y a lo largo de nuestro recorrido, con cuatro
personas y equipaje, no requirieron ajuste.
El freno de estacionamiento actúa sobre las ruedas
traseras.
P
R U E B A - E N -
R U T A
Como contemporáneamente con nuestro test se lanzaba
el Gran Premio Standard, aprovechamos la circunstancia para
hacer la prueba de ruta del Isard Kombi 700 y seguir de cerca
las alternativas de la carrera. Para poder cumplir con estas
últimas intenciones, nuestro viaje tendría un
súbito tono de urgencia. Además, al Isard le
iría a resultar muy pesado, porque los viajeros serían
siempre cuatro: de Buenos Aires partimos tres integrantes
del «staff» de la revista más un cameraman
del Noticiero TV; en Córdoba, este último sería
reemplazado por otro compañero nuestro.
La partida se efectuó normalmente, pero en los prolegómenos
observamos que las tazas de las ruedas impedían controlar
la presión de las gomas. Para obviar este inconveniente,
decidimos sacarlas sin más trámite.
Nuestra primera etapa concluiría en Córdoba,
para presenciar el paso de la carrera por las sierras. Este
trayecto lo cumplimos sin inconvenientes, demostrándose
el Isard capaz de mantener una velocidad constante de 100
km/h. a esta velocidad, el ruido del motor es suave y no molesta
en absoluto. Otra cosa importante que notamos es que el paso
de camiones u ómnibus en sentido contrario no afecta
su línea de marcha; la característica succión
que descoloca a casi todos los autos en mayor o menor grado,
con el Isard pierde su efecto debido a lo que nosotros atribuimos
a un desplazamiento del centro aerodinámico de presión
por ser una carrocería rural.
El próximo destino estaba en la curva de Palmira, provincia
de Mendoza. A tal fin salimos de Córdoba al atardecer.
Por primera vez nuestro coche se enfrentaría con la
montaña ruda: la subida a la Pampa de Achala.
La noche anterior había llovido y el camino tenía
tramos con barro superficial muy resbaladizo. De esto nos
percatamos porque se nos cruzó sorpresivamente y, aunque
en ningún momento hubo asomo de peligro, el susto nos
lo llevamos igual.
Como iba bastante cargado, tendía al sobreviraje, bastante
controlable, lo que nos permitió una buena diversión
en las curvas enripiadas. Esto, sumado a la excelente selección
de la caja de velocidades, le dan una buena agilidad para
los tramos sinuosos. Después continuó el camino
llano, enripiado o pavimentado, pero en cierto modo intrascendente
para nuestra prueba, salvo para confirmar la regularidad de
marcha del motor en velocidad sostenida, y la solidez de las
suspensiones.
En el tramo San Juan-Catamarca nos esperaban la Cuesta de
Miranda y los badenes. A la primera la cruzamos perfectamente,
siempre con agilidad y dejándose manejar. En los badenes
tuvimos oportunidad de comprobar la notable resistencia de
las suspensiones, no obstante haberse roto el tope de goma
de flexibilidad variable del elástico trasero izquierdo.
En los primeros tramos de nuestro viaje habíamos notado
que la luz indicadora de reserva del tanque de nafta se encendía
antes de lo que nosotros esperábamos. El consumo era
lo normal para estos casos, y la recarga del tanque nunca
pasaba de los 20 o 22 litros. Como era lógico dudamos
de la advertencia luminosa, pero poco antes de Villa Unión,
confirmamos que la luz no era mentirosa y que el tanque, por
alguna razón, no cargaba los cuarenta litros de nafta
estipulados en el catálogo. Nos quedamos sin una gota
de combustible, pues ya habíamos agotado la reserva
que llevábamos en un bidón. Por suerte, detrás
nuestro venía un Mercedes-Benz 300 SE de los técnicos
alemanes del equipo de carrera y nos sacaron del paso.
Continuamos viaje y lo único que nos molestaba era
que, a veces, tocaba fondo la suspensión trasera y,
por la falta del tope, golpeaba en seco.
Pernoctamos en Chilecito y madrugamos para esperar a los competidores
en los badenes que hay entre La Rioja y Catamarca. Todo el
camino es enripiado fino, con algunos guadales de polvo. Como
es característico en todas las rurales, la tierra se
adhiere en la parte trasera, en este caso la puerta. Pero
notamos que las filtraciones de polvo en el interior estaban
casi ausentes, o no estaban en relación con el adherido
en la puerta.
Cumplida la otra parte de nuestra misión, continuamos
hasta Catamarca. Allí repusimos el tope de goma y partimos
al día siguiente. Los primeros tramos son de cornisa,
rodeada de bello paisaje, buen camino y con subidas algo pronunciadas.
El coche seguía portándose bien, el motor normal,
las suspensiones otra vez bien, aunque un poco vencidos los
elásticos traseros. Los frenos casi como al principio
y, lo que es más, inmutables después de algún
cruce acuático, como en el caso del río Singuil,
en Catamarca.
El descenso de la cuesta La Chilca lo efectuamos casi al anochecer,
y por supuesto que manejarla resultó un placer. Por
fin llegamos a la parte más brava de nuestra ruta:
Minas Capillitas. Con todo en estado normal, iniciamos la
trepada. Verdaderamente nos sorprendió su agilidad;
confirmó la eficacia de su caja de velocidades, la
nobleza de las suspensiones y el rendimiento del motor, que
solamente una vez sintió algo de apunamiento, y en
forma pasajera y leve. El ascenso lo efectuamos en forma rápida,
en parte porque el coche lo podía y otra porque nos
agradaba. En el descenso apreciamos la notable resistencia
de los frenos, que hasta llegar a Buenos Aires no hubo necesidad
de regularlos porque seguían eficaces.
Después de Minas Capillitas viene una zona en que el
camino se transforma en una serie de toboganes, muy especial
para probar resortes y amortiguadores de suspensiones. Este
endemoniado tramo no fue obstáculo para detener ni
al Isard ni al conductor, que era el único despierto
de la compañía, mientras que los demás
dormían como osos en mecedoras.
Lo poco que quedaba de la noche lo pasamos en Santa María,
para después arrancar hacia la Quebrada de Tafí,
donde esperaríamos a los corredores. En ese hermoso
lugar pasamos casi todo el día, aprovechando para descansar
a pierna suelta (a rueda suelta en el caso del Isard).
Una vez en Tucumán, decidimos el retorno por Catamarca,
pasando por la cuesta del Totoral, y de allí cruzar
a Cruz del Eje pasando por La Rioja.
El cruce del Totoral fue chico pleito comparado con lo que
habíamos tenido que pasar: como es casi todo pavimento,
todo fue muy suave. Nuestra intención era esperar a
la competencia en Cruz del Eje, pero por un error de apreciación
de tiempo tuvimos que salir de Catamarca con mucho apuro.
El tren que le imprimimos al Isard fue un poco exagerado,
ya que marchamos casi constantemente a una velocidad real
de 110 km/h. Teníamos que llegar a Cruz del Eje antes
que los punteros, así que hicimos una carrera aparte.
El Isard se portó y logramos nuestro deseo. Con esto
estábamos por demás satisfechos con el rendimiento;
nos había demostrado su dureza y buen armado. El resto
del viaje lo hicimos un poco más tranquilo y arribamos
a Buenos Aires sin inconvenientes.
Después de todo esto, el motor funcionaba con toda
normalidad. Solamente el mando final había tomado un
poco más de juego. La carrocería no hacía
ningún ruido. Los amortiguadores flaquearon al final,
y nosotros lo consideramos normal después de tan inusitado
trajín.
Concluyendo, Ud. recibe un buen vehículo por lo que
pagó.

Para las pruebas de aceleración se tomaron en cuenta
las correcciones del velocímetro, siendo por lo tanto
reales. Se promediaron los mejores tiempos de corridas en
ambos sentidos. Se utilizó nafta especial YPF, aceite
Supermóvil HD YPF SAE 30. Las pruebas se efectuaron
sin viento, con una temperatura ambiente de 22 grados:
| 0 a 20 km/h |
2
s 2/5 |
| 0 a 40 km/h |
5
s 1/5 |
| 0 a 60 km/h |
9
s 2/5 |
| 0 a 80 km/h |
18
s |
| 0 a 100 km/h |
36
s |
En
los 1.000 metros con partida detenida promedio 49 s a una
velocidad media de 80,7 km/h, recorriendo los últimos
metros a 108 km/h. En el kilómetro lanzado promedio
en ambos sentidos 32 s a un promedio de 112,3 km/h.
Los datos tomados con el acelerómetro Tapley, que
mide el empuje máximo del motor en kg por tonelada
de peso del vehículo y en la velocidad máxima
correspondiente, fueron los siguientes:
| 1ra |
200
kg/ton |
21
km/h |
| 2da |
160
kg/ton |
49
km/h |
| 3ra |
80
kg/ton |
75
km/h |
| 4ta |
50
kg/ton |
81
km/h |
Drag
total o resistencia aerodinámica a 100 km/h: 55 kg/ton.
DETALLES
TÉCNICOS DEL COCHE PROBADO
MEDIDAS
GENERALES |
| Longitud exterior
total |
3,43
m |
| Ancho exterior
total |
1,47
m |
| Altura total
(vacío) |
1,39
m |
| Distancia entre
ejes |
2,00
m |
| Trocha delantera |
1,23
m |
| Trocha trasera |
1,17
m |
| Luz al piso |
0,19
m |
| Convergencia
rued. del. |
2
a 4 mm |
| Comba |
30' |
| Inclinación
perno punta eje |
5º |
DATOS
DEL MOTOR |
| Diámetro
x Carrera |
78
x 72 mm |
| Cilindrada |
688
cm³ |
| Relac. carrera/diám. |
0,91:1 |
| Compresión |
7,4:1 |
| Potencia máxima |
30
HP (DIN) a 4900 |
| Torque máximo |
5
mkg a 3500 |
| Potencia específica |
43,6
HP DIN/litro |
| Veloc. med.
del pistón |
11,7
m/s |
| Carburador |
Solex
32 PCI |
| Filtro de aire |
Knecht |
| Bomba de nafta |
Solex
mecánica |
| Lubricación |
Forzada
(bomba) |
| Capac. aceite |
2
litros |
| Refrigeración |
Aire
forzado |
| Bujías |
Hastings
14 H 161 |
| Sistema eléctrico |
Bosch
12 voltios |
| Batería |
32
A |
DISTRIBUCIÓN |
| Apertura de
admisión (A.P.M.S.) |
32º |
| Cierre de admisión
(D.P.M.I) |
72º |
| Apertura de
escape (A.P.M.I.) |
72º |
| Cierre de escape
(D.P.M.S.) |
32º |

CONSULTAS
DE LOS PROPIETARIOS
Tengo
un Isard Royal T-700 con 5.000 km, y pregunto lo siguiente:
El motor no tiene termómetro. ¿Cómo puedo
saber si en algún momento se recalienta, y eventualmente
como evitar este acontecimiento?
Respuesta de Parabrisas (1962): Es muy difícil que
se recaliente un motor enfriado a aire. No se preocupe. En
un caso extremo, tal vez usted note mucho pistoneo o “auto-encendido”.
No
estoy de acuerdo con algunos aspectos del test del Isard Royal
T-700. según ustedes, la palanca es muy corta, cosa
que no encuentro yo ni mi padre... ¿Será que
tenemos los brazos muy largos? Recalcan el poco espacio longitudinal...;
es corto, pero también lo son los otros coches de la
categoría... Del Isard dijeron que el baúl era
incómodo, pero no dijeron lo mismo en el test del Dauphine
y el NSU-Prinz, que también tienen un escalón
para sacar las cosas de adentro. Además no se explican
el ilógico diagrama de los cambios, creo yo que porque
yendo en directa el cambio va arriba y así permite
llevar una persona más (siempre que no sea muy gorda).
Estoy de acuerdo en que no está bien lograda la ventilación
del Isard. Me asombra el bajo consumo del auto en test ya
que nosotros siempre hemos obtenido 18 kilómetros por
litro. (Propietario de Viedma, Río Negro)
Respuesta de Parabrisas (1963): Nosotros encontramos corta
la palanca de cambios, y corto también el automóvil;
el Fiat 600 y el dauphine tienen más espacio disponible
para el asiento trasero. El Dauphine y el NSU-Prinz poseen
escalones que impiden sacar fácilmente el equipaje,
pero estos son menos molestos que en el caso del Isard. Calificamos
como ilógico el diagrama de cambios, porque es diametralmente
opuesto al de todos los otros coches de cambio en el piso;
se debe no a lo que usted supone, sino a que el motor fue
diseñado originalmente para ser colocado atrás;
entonces, al ponerlo adelante, con tracción convencional,
es como si el motor hubiese sido completamente invertido,
y la caja también. La frase “bajo consumo”
se nos ocurre un poco ambigua. ¿Quiere decir usted
que el coche consume mucho o consume poco?
Tengo
un Isard T-700. 1) Autoencendido ocasional (3500 km, bujías
originales; el mecánico corrigió la luz de válvulas
y después el autoencendido se hizo muy frecuente).
2) Pistoneo frecuente, sobre todo en 3º y 4º (uso
nafta común). 3) Funcionamiento desparejo de los cilindros;
al desconectar la bujía del cilindro derecho, el motor
se sacude; al hacer lo mismo con el otro, no ocurre. El mecánico
intentó corregir este defecto variando la luz de las
válvulas, sin resultado. 4) Una de las bujías
está oscurecida (“como debe estar”, me
dijeron), la otra está demasiado limpia. 5) Exagerada
tendencia a ratear, dándome la impresión de
poca potencia, sobre todo al pasar a segunda o al acercarse
al límite inferior de dicha velocidad (no se puede
corregir acelerando porque pistonea). (Propietario de Capital
Federal)
Respuesta de Parabrisas (1963): Usted no nos indica si su
coche es un 1960 con dos carburadores, o un ’61, que
tiene un solo carburador. Si tiene dos, lo lógico es
suponer que uno de ellos está descalibrado de alguna
forma, y le conviene hacer revisar el motor por un especialista
en carburación. De tener un solo carburador, el desperfecto
probablemente sea de carácter eléctrico. convendría
hacer revisar bien el circuito de encendido. Parece que su
mecánico opina que la corrección de la luz de
válvulas es la panacea universal para todos los males
que aquejan al automóvil, pero nosotros no creemos
lo mismo (y evidentemente, la panacea no ha dado resultado
en su caso...). la bujía no debe estar oscurecida,
sino debe tener depósitos uniformes de color canela.
Lo contrario no quiere decir que su coche anda mal pero sí
quiere decir que no está exactamente a punto. Recomendamos
que use nafta especial y común en un 50 por ciento.
1)
¿Qué significa “el Isard es un coche de
conducción deportiva”? 2) Mi Isard hace unos
600 kilómetros por semana, por caminos en general polvorientos.
Marcha a una velocidad de crucero de 85 km/h. 3) ¿Cada
cuánto debo cambiar aceite? 4) Mi Isard trae filtro
de aceite seco con elemento descartable. ¿Qué
ventaja tiene sobre el filtro lavable de baño de aceite?
5) Los tubos que conectan el respiradero del cárter
con el filtro de aire llevan aceite a éste, que, como
es seco, se altera. ¿Por qué sube el aceite
por tales conductos? 6) ¿Cuál es la luz que
debe dárseles a las válvulas? Ruego que me den
el dato en milímetros y las equivalencias en pulgadas.
Muchas veces he discutido con mecánicos sobre este
aspecto y he comprobado que los ajustes de válvulas
suelen hacerse “a ojo”. ¿Puede ser? (Propietario
de Entre Ríos)
Respuesta de Parabrisas (1964): 1) Quiere decir que al Isard
hay que conducirlo ágilmente, no dejándolo ir
despacio, usando muy frecuentemente la caja de velocidades
y manteniendo acelerado el motor. Además, es un coche
estable en las curvas y frena bastante bien. 2) Bueno, esta
no es una pregunta, pero si usted busca nuestro comentario
sobre esa práctica, nosotros estamos completamente
de acuerdo. No lo deje bajar de 80 en la tierra porque ésta
es muy “pesada” y a menos de 80 el motor no tiene
potencia como para arrastrar bien el autito. 3) El manual
no dice nada pero si usted anda mucho en caminos de tierra,
le aconsejamos que cambie aceite con frecuencia, cada 2.000
km más o menos. Y haga un regular service del filtro.
4) Es muy discutible. Hay fábricas que producen ambos
sistemas y, por supuesto, cada una dice que su producto es
mejor. Ambos sistemas funcionan muy bien si se hace el debido
mantenimiento del filtro. 5) Esos tubos tienen la función
de permitir que los gases de nafta y aceite emanados del cárter
pasen al filtro de aire, reduciendo así la nocividad
de la atmósfera y, en cierta medida, el consumo de
aceite. No entendemos exactamente qué quiere decir
usted al manifestar que su filtro “se altera”,
pero su carta deja traslucir que usted supone que el elemento
del filtro debe mantenerse seco al tacto. Esto, por supuesto,
no es así; se lo llama, incorrectamente, “seco”,
porque no filtra a través de un depósito de
aceite, pero en el uso el elemento se encuentra cualquier
cosa menos seco. Si estuviera seco, ¿cómo filtraría?
6) La luz de válvulas que corresponde al Isard es de
0.05 mm en frío (verificar nuevamente después
de haber hecho funcionar el motor). Una pulgada equivale a
25,4 mm, de ahí que 0,05 mm = 0,0013. NO trece milésimas
de pulgada, sino una milésima y 1/3. La correcta luz
de válvulas es indispensable para el buen funcionamiento
de un motor, especialmente de un motor chico.
Mi
Isard Kombi 700 tiene una pequeña falla; al salir en
primera tiende a quedarse un poco, como si le faltase nafta
o si se ahogara, defecto que también se produce cuando,
andando en segunda, se le disminuye un poco la marcha... Revisé
carburador, bomba de pique, platinos y distribuidor y lo mismo
continua esa falla...
Respuesta de Parabrisas (1965): Tendríamos que estar
seguros de que el defecto no está en la bomba de pique,
pues es clásico de defecto en esa bomba. Pero también
podría ser que una de las cañerías de
nafta está fisurada y en ciertas condiciones admite
aire al motor.
Quiero
contarles algo de mi Isard 700... ya he recorrido 50.000km
a lo largo de todo tipo de camino... Son fundamentales los
cambios de aceite; yo uso multigrado, no siempre de la misma
marca. Hasta los 40.000 km cambié cada 2.000 km; actualmente
lo hago cada 1.500 km. Gasta ahora un poco de aceite, aproximadamente
½ litro cada 1.000 km. Pienso tirar hasta los 80 mil
km, que me parece bastante satisfactorio para un auto de esa
cilindrada. Siempre he usado nafta común y nunca tuve
pistoneo. Suele aparecer a veces el fenómeno de autoencendido,
sobre todo en los días calurosos, pero no le doy mucha
importancia. Cambié un juego de platinos, un juego
de bujías y un juego de carbones de distribuidor, además.
Una batería. La que trajo de fábrica me duró
tres años, claro que todos los fines de semana controlo
el nivel de agua y limpio los bornes. Cada 5 o 6 mil kilómetros
los hago poner a punto.
En este coche hay que hacer muchos cambios de velocidades
para no forzar el motor, ya que no es un auto grande en el
cual uno pone la tercera y prácticamente se olvida
que el coche tiene caja... En ciudad me consume aproximadamente
14 km/litro, en ruta 16, a veces 17. Se puede crucerear, en
buen camino a 70-80 km/h. Estoy de acuerdo con el “test”
de Parabrisas en lo que se refiere a su ventilación;
a mi modo de ver no está bien proyectado y las personas
que van en los asientos traseros sufren las consecuencias
de las corrientes de aire. La suspensión es bastante
dura en comparación con otros autos similares; sin
embargo, siempre inflo las cubiertas a 25 libras. De vez en
cuando debe verificarse el ángulo de inclinación
de las ruedas delanteras, lo cual evita que las cubiertas
se gasten en forma despareja. También las cubiertas
deben rotarse según el manual. Encuentro defectuoso
el silenciador del auto. Ya tuve que cambiarlo una vez.
Lo que me gusta es la selección de marchas, lo que
lo hace ideal para manejo deportivo, y es muy lindo en la
montaña (montañas abundan aquí en San
Juan). No estoy de acuerdo con vuestra calificación
de “ilógico” al diagrama de accionamiento...
creo que es cuestión de acostumbrarse. Sí estoy
de acuerdo en que la palanca es un poco corta y está
ubicada muy adelante. (Propietario de San Juan)
Comentario de Parabrisas (1965): En la mayoría de los
aspectos estamos tan completamente de acuerdo con esta carta
que casi podríamos haberla escrito nosotros. Y creemos
que es interesante porque significa un rotundo mentís
a quienes sostienen inflexiblemente que un motor chico debe
necesariamente ser rectificado a los 80 mil kilómetros...
Todo es cuestión de saber usar el coche.
Nos permitimos hacer las siguientes observaciones: a) Autoencendido.
En efecto, no es normalmente perjudicial. En algunos casos
extremos puede llegar a serlo, pero generalmente no pasa de
ser una molestia. b) Bujías. Tendría que haberlas
cambiado más a menudo. Ahora tendría que andar
por el tercer juego por lo menos. En los motores chicos de
relativamente altas rev/min, las bujías tienen una
vida útil más corta que en el caso de un motor
grande que normalmente trabaja en forma muy descansada. c)
Suspensión. Es dura para que el coche tenga mayor estabilidad.
Es una de las características que conforman “lo
deportivo” del autito. d) Diagrama de accionamiento.
Es ilógico en cuanto se aparta de lo normal. Por supuesto
que cualquiera se acostumbra rápidamente... pero hoy
en día no normal es estandarizar los comandos.
El
20 de noviembre de 1964 se cumplía un año de
la entrega de mi Isard RT 700 modelo 1963, momento en que
el cuentakilómetros acusaba 40.800... El Isard anduvo
en estos caminos de la provincia de Entre Ríos que
no son los mejores, y donde hay de todo lo que puede encontrarse
en una severa pista de pruebas. Anduvo con temperaturas de
menos de 0º (este invierno fue particularmente frío)
y con más de 30º. La velocidad de crucero ha sido
siempre 80-90 km/h a lo que hay que agregarle las escaramuzas
de la ruta con los similares Dauphine, Fiat 600, etc., donde
mi Isard nunca me dejó mal parado y anduvo a 110 con
holgura. Me satisface sobre todo la gran estabilidad del 700,
su extraordinaria caja de velocidad, que como bien han dicho
desde PARABRISAS, es tan importante como el acelerador para
dosificar la marcha. Yo siempre he puesto cuarta levantando
la tercera hasta los 70 km/h; la tercera nunca por abajo de
los 40 km/h, y a menos de 15 pongo primera. El consumo de
aceite es insignificante, no he notado aumento del mismo y
creo que el aceite que gasta, inferior al ½ litro en
1500 km, es el que corresponde a la refrigeración por
aire, además de pequeñas pérdidas por
algunas juntas. Debo señalar, sin embargo, que debajo
del auto detenido nunca hay gotas de aceite. He usado Supermóvil
HD 20 en invierno y 30 en verano, y lo he cambiado cada 1.500-2.000
kilómetros. Se que el aceite puede mantenerse más
tiempo, pero esta ha sido una medida de precaución,
pues no podía darme el lujo de arriesgar parar el coche
para hacer una reparación por defectos de lubricación.
Las fallas mecánicas de mi coche han sido unas pocas
y de esas que le permiten a uno esperar el momento oportuno
para solucionarlas. La más irritante fue la quema del
regulador de voltaje, que hube de sustituir por uno Bosch
por el que me cobraron más de $3.000. La reparación
más importante fue el cambio del retén de bancada
trasera. ¿Y qué más? Arrimar platinos,
sopletear carburador, echar agua a la batería y cambiar
gomas. Debo decir que, por ejemplo, desde agosto a noviembre,
el auto anduvo sin pedir un servicio y esos meses significaron
unos diez mil kilómetros. Con válvulas no he
tenido problemas; una vez golpeaban y fueron arrimadas y así
siguen. Creo que algo ha tenido que ver el aditivo en la nafta,
y siempre he usado nafta especial.
Cuando elegí el Isard 700 para cumplir mi trabajo (soy
viajante) no faltó quien me vaticinara rectificación
a los 30.000 km; sostengo ahora que mi coche puede hacer tranquilamente
80.000 km. Es cierto que hay quienes han fundido coches similares
a menos de 20.000 km, pero esos son quienes ignoran para qué
sirve la palanca selectora de marchas (que no creo tan corta)
o que olvidan cambiar el aceite o el filtro, o que llevan
el coche a cualquier taller. En fin, estas son mis experiencias
con este autito excelente, al que sólo podría
criticarle defectitos de terminación, o la mentada
corriente de aire en el cuello, etc. (Propietario de Crespo,
Entre Ríos).
Comentario de Parabrisas (1965): Muy interesante la carta.
Agradecemos...
Tengo
un Isard 700. anda muy bien, pero se me ocurrieron algunas
cosas para mejorarlo. Por ejemplo, 1) frenos de potencia,
2) alternador en reemplazo de la dínamo, 3) caños
de escape y silenciadores de tipo especial, 4) medidor de
temperatura del motor, 5) encendido a transistores.
Por otra parte, 6) considero que los faros de fábrica
son de escaso poder y alcance. ¿Podría solucionarse
el inconveniente colocando faros suplementarios? 7) En ciudad
consume 20 litros cada 220 km. ¿Es normal? En ruta
me dio 350 km con 20 litros, pero hace un mes me dio solamente
300. 8) Según el manual, el Isard tiene un filtro de
nafta. ¿Hay que limpiarlo periódicamente? 9)
He notado que al pasar charcos más o menos grandes,
aún con suma precaución, generalmente queda
sin frenos. ¿Es problema del Isard o de todo coche?
¿Cómo podría salvarlo o atenuarlo? (Propietario
de Capital Federal)
Respuesta de Parabrisas (1965): 1) No valen la pena para un
auto tan chico y que frena con suave presión sobre
el pedal. Son de gran utilidad para autos grandes, ya que
si bien no mejoran las distancias de frenado, reducen la fatiga
del conductor, especialmente en uso urbano. Pero para un Isard
700 no vale la pena. 2) ¿Para qué? Los alternadores
son importantes para coches que se conducen habitualmente
a velocidades lentas, porque cargan aún a muy baja
velocidad. Por supuesto que también funcionan eficazmente
a regímenes elevados. Pero por su naturaleza el Isard
siempre debe ser conducido con rapidez y agilidad. Además,
una cosa es especificar un alternador como equipo inicial
de un automóvil, como ocurre con unidades Valiant,
Rambler, etc. Otra es descartar una dínamo que funciona
perfectamente y reemplazarla por un alternador que cuesta
varios miles de pesos. 3) Probablemente logre mejor aceleración
y dos o tres km/h más de velocidad máxima. El
solo hecho de colocar un caño de escape nuevo y limpio,
de por sí le hace la vida más fácil al
motor. Y si es del tipo comúnmente denominado “especial”,
más aún. 4) El problema es que los medidores
de temperatura de automóviles habitualmente trabajan
referidos al agua, y el Isard es enfriado a aire. Podría
colocarse un medidor de temperatura de aceite, aunque no sabemos
quien se encargaría de ese trabajo. 5) Es especialmente
útil a muy elevadas rev/min. Para uso en condiciones
normales creemos que su única ventaja es más
larga vida de platinos.
En cuanto a los otros aspectos, 6) Sí, señor.
En caso de colocar faros suplementarios recomendamos que le
coloque también un amperímetro al coche, para
controlar la carga y descarga de la batería. 7) Su
coche consume demasiado. Hágalo revisar bien por un
concesionario. 8) El manual explica cómo hacerlo. Transcribimos:
“Debe limpiarse con regularidad y es recomendable hacerlo
cada 5.000 km. El filtro de combustible está colocado
en el costado delantero del tanque y tiene acceso desde abajo.
La tapa y el cuerpo se pueden quitar destornillando la mariposa
y movimiento el soporte hacia un costado. Se sopletea el filtro
con aire comprimido. Limpiando también la tapa con
el trapo. Si el elemento estuviera muy sucio es conveniente
cambiarlo. Al volver a colocar el filtro, téngase especial
cuidado de que las juntas de goma ajusten bien.” 9)
Pasa en muchos coches y se debe a que el agua forma un “lubricante”
entre la campana y la cinta de frenos. Hay una sola forma
de curarlo; es colocar tercera y andar con un pie en el acelerador
y el otro presionando suavemente el freno, hasta que por el
calor generado, se seque totalmente el interior de la campana.
Esta precaución debe observarse con cualquier automóvil.
Tengo
un Isard 700, modelo 61, con 45.000 kilómetros. Nunca
fue descarbonizado ni se le cambiaron aros; es decir, el motor
está sin destapar. El problema es que con motor regulando
se enciende la luz de aceite, y también al tomar las
curvas a determinada velocidad. Hice cambio de aceite pero
la situación se mantiene. Consulté con el mecánico
y me dijo que era normal dado el kilometraje del auto y que
la situación empeoraría poco a poco hasta fundirse
(a lo sumo le daba 3 o 4.000 km adicionales, tratándolo
bien). Me dijo que no convenía tocar el auto todavía,
porque era sacarle kilómetros de arriba, sino que había
que esperar que funda para hacerle el trabajo completo, adaptándole
el sistema De Carlo a rodillos, y que de esta forma el auto
andaría 50.000 kilómetros más. (Propietario
de Tucumán)
Respuesta de Parabrisas (1966): Algo de razón debe
tener su mecánico, pero no estamos de acuerdo ni en
esperar que se funda ni en colocarle bolilleros tipo De Carlo.
El cigüeñal De Carlo es desarmable y los rulemanes
de pie de biela son enterizos. El cigüeñal Isard
no es desarmable y entonces habría que usar rulemanes
partidos. Estos jamás han dado buen resultado en aplicaciones
de cigüeñal de motor. Lo adecuado es rectificar
el cigüeñal, si es necesario, y ponerlo a 0 km
con cojinetes antifricción stándard o sobremedida,
según el caso. Tampoco es conveniente esperar a que
se funda porque puede fundirse en el momento menos esperado,
y porque además corre peligro de rayar el cigüeñal
cuando lo haga.

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