LA HISTORIA DEL IPAM Leeds
Impulsado
por una nueva corriente de desarrollo de vehículos
utilitarios que provenía de la Europa de los años
’50, en 1956, Guillermo Leeds, un técnico platense,
comenzó a estudiar el desarrollo de un coche de estas
características y además anfibio. Los primeros
tres prototipos estuvieron terminados en diciembre de ese
mismo año, denominados IPAM Leeds L1, L2 y L3. Tras
someterlos a prueba, Guillermo Leeds se inclinó por
pasar a producción en serie el prototipo L3.
La empresa encargada de fabricar el vehículo, denominada
Industrias Platenses Automotrices (I.P.A.M.), estaba integrada
por los señores Luis Pedro y Plinio Minoli, Horacio
Curto, Pablo Bonato y José María Sala, y tenía
sus oficinas en la Calle 56 nº 324 de la ciudad de La
Plata. La presentación del auto se realizó en
los bosques cercanos a la ciudad e incluyó un recorrido
por el lago, para demostrar sus cualidades anfibias. Pero
poco se sabe de lo que ocurrió después. Aparentemente,
la producción comenzó en 1960, pero no existen
datos ciertos sobre su desarrollo. Algunos hablan de una producción
que no llegó a superar las 20 unidades, a pesar de
que en alguna publicación de 1961 (“Anuario de
la Revista Rugir de Motores”), se habla de 200 unidades
y publicaciones posteriores de 178 ejemplares.
En cuanto al coche, se puede considerar uno de los productos
más curiosos de nuestra industria automotriz de principios
de los ’60. Incluido entre los microcoupés (1,7
metros de distancia entre ejes y un largo total de 3,2 metros),
contaba, como el De Carlo 600 (BMW 600) con una puerta frontal
y una puerta lateral, sobre el costado izquierdo. Estaba impulsado
por un motor de origen Villiers de origen inglés, de
dos cilindros y dos tiempos ubicado en la parte trasera, capaz
de entregar 18 HP, suficientes para circular a 90 km/h, en
tierra. En agua, donde para circular se requería colocarle
la hélice de tres palas que venía como equipo
accesorio, el “bote” podía navegar a 12
km/h, con una carga de 250 kg.