EL ORIGEN ITALIANO DEL FIAT 1100
Hay
que remontarse a la década de los treinta para encontrar
el primer Fiat 1100 cm³, de válvulas laterales
aún. Se trata del Fiat 508 “Balilla” de
1937, origen de la saga Millecento. Sin embargo, aunque coincidían
en tamaño, este motor difería en detalles con
el posterior1100 de la serie 103. Éste último,
seguía montando un árbol de levas lateral, pero
con válvulas a la cabeza.
Los primeros estudios y ensayos del “Proyecto 103”
comenzaron al término de la Segunda Guerra Mundial,
pero no lograron materializarse sino hasta los años
cincuenta. El resultado —denominado Fiat 1100 o más
popularmente “el Millecento”— fue presentado
oficialmente el 5 de marzo de 1953 en el salón de Ginebra.
El auto era un turismo compacto de tres volúmenes y
apenas 3,60 metros de largo, pero con un habitáculo
bastante amplio. Se ofrecía en dos versiones: la A,
con butacas separadas adelante, era la más económica;
la B, con banco corrido y mejor equipada (calefacción,
pintura bicolor y mayor profusión de cromados), era
la más cara. En 1954, en el Salón de Ginebra,
fue presentada la versión Familiar, carrocería
que acompañaría a todos los modelos 1100-103
hasta el final de su vida (en Italia, al menos). Y en 1955,
en el Salón de París, Fiat presentó una
versión mejorada de la berlina tipo B, denominada 1100-103TV,
con una mayor relación de compresión y un carburador
de doble cuerpo Weber, lo que elevó la potencia a 50
CV.
Dado el éxito del modelo (más de un cuarto de
millón de unidades en los primeros tres años),
Fiat decidió actualizar la gama introduciendo el 1100-103E,
en 1956. Su aspecto exterior no había cambiado, salvo
por detalles heredados del 103TV, como el faro central, que
ahora se hacían extensibles al modelo básico.
Pero en 1957, Fiat decidió lanzar una versión
del mismo auto pero con motor más grande, denominada
Fiat 1200 Granluce. El 1200, aunque básicamente el
mismo coche, difería del 1100 de la época en
una carrocería más moderna y angulosa, así
como puertas que abrían hacia adelante.
En 1959 apareció el 1100-103 H Lusso, modelo disponible
en versiones berlina y familiar. Pero éste tuvo una
vida muy breve ya que al año siguiente tanto éste
como el 1200 dejaron su lugar a los modelos Speciale y Export.
Ambos modelos compartían el motor del Lusso de 1.089
cm³ y 50 CV, pero diferían en la carrocería.
Mientras el Speciale adoptaba la del extinto 1200, el Export
—como su nombre lo indica pensado para ser exportado—
utilizaba la clásica del Lusso. Este último
fue el elegido por la empresa Fiat-Concord de Argentina para
iniciar la producción en serie del Millecento.
En 1962 apareció el Fiat 1100 D, el cual no sólo
adoptaba la carrocería del 1200 —siguiendo la
línea del Speciale, que le cedía su lugar en
la línea de montaje— sino también el motor
de 1.221 cm³, una estrategia decidida por Fiat para no
perder ventas frente al recientemente lanzado (1961) Fiat
1300, un compacto más grande (la misma estructura del
Fiat 1500) y con un motor de 1.295 cm³. Y el 1100 D no
sólo no perdió ventas, sino que tuvo un auge
en la producción bajo licencia en los cinco continentes.
En 1966, el modelo se fabricaba en la India (PAL), Egipto
(El Nasr), Yugoslavia (Zastava), Irán (Zaica), Australia,
Chile, Tailandia, Sudáfrica, Venezuela, etc., aunque
en Italia se fabricó hasta febrero de 1966.
Inmediatamente tomó el relevo el 1100 R, último
de la saga. En el capítulo de la mecánica su
mayor aporte fueron los frenos delanteros a disco, pues el
motor volvía a ser el original de 1.089 cm³ y
48 CV. El tipo R fue un auto muy popular en Italia por adoptarlo
los Carabinieri. Pero, hacia fin de la década estaba
claro que el modelo era ya obsoleto y Fiat decidió
discontinuarlo en 1969. El tipo R, por otra parte, fue el
modelo más fabricado de la serie 103, con 341.000 unidades,
así como el más longevo, con cuatro años
de permanencia en la línea de montaje. El último
país en dejar de fabricarse fue Egipto, donde estuvo
en producción hasta 1971.
Sin embargo, el 1100 no desapareció al decidir cesar
su producción la Fiat. En Egipto se mantuvo en fabricación
hasta 1971, y en la India ¡hasta 1996! Cuando su producción
cesó en Italia en 1969, se habían fabricado
un total de 1.768.375 unidades, sin contar las fabricadas
fuera desu país de origen bajo licencia.
LA HISTORIA DEL FIAT 1100 ARGENTINO
A
principios de los años sesenta, la industria automotriz
argentina ofrecía poca variedad en materia de autos
de cuatro puertas, cómodos y de tamaño medio.
Por lo tanto, era un interesante mercado para el Fiat 1100,
un auto que contaba con todas estas características.
Inicialmente, a partir de 1957, llegó importado desde
Italia por Fiat Argentina (la versión importada destaca
por su cola más redondeada), pero al notarse una buena
recepción entre el público se decidió
producir el modelo localmente.
Los dos argumentos que lo hicieron famoso fueron la gran capacidad
interior (cinco personas y un gran baúl) y su reducido
consumo, el que le permitía viajar desde Buenos Aires
a Mar del Plata con un tanque, marchando a 100 km/h. Para
la época, se trataba de una prestación notable.
y además estaba bien terminado y equipado, con dos
opciones de pintura: en dos colores (blanco con techo azul
era la combinación más habitual) o monocolor
(blanco, azul oscuro, gris, verde oscuro, rojo, etc.). El
primer año que el coche estuvo en producción,
1960 (en la foto, imagen de la fábrica), se produjeron
2.500 ejemplares (500 unidades más que el otro auto
producido por Fiat, el 600), y la cifra trepó al doble
al año siguiente. Le siguieron 5.500 en 1962, 9.000
en 1963 y 12.000 en 1964, llamativamente su último
año. También fue creciendo la integración
de partes nacionales, dando cumplimiento a las directivas
impartidas por el gobierno para alentar la industria nacional.
En el primer año la integración fue de 30 por
ciento; subió a 45% en 1961, y alcanzó al 65
por ciento en 1963 y 1964.
Su éxito, sin embargo, no se debió sólo
a un mercado ávido por este tipo de autos, sino también
a su excelente calidad de terminación, sus agradables
pinturas a dos tonos y su reconocida robustez. También
fue famoso por la comodidad que ofrecía para cinco
pasajeros y por su enorme baúl, algo poco común
en coches de este tamaño. Otros factores a su favor
fueron su bajo consumo y su velocidad final, promocionada
por la fábrica en 120 kilómetros por hora, gracias
a un motor de cuatro cilindros y 1.089 centímetros
cúbicos colocado en la parte frontal. Paralelamente,
Fiat importó algunos ejemplares del Fiat 1200, un Fiat
1100 de mayor lujo que no fue producido localmente.
Cuando en 1964 se decidió discontinuar la fabricación
del Fiat 1100 para dejar lugar a la producción del
Fiat 1500, se habían fabricado 23.152 ejemplares.
AQUÍ ESTÁ EL FIAT 1100
©PARABRISAS,
Marzo 1961
El
automóvil presentado en esta oportunidad tiene el respaldo
de una industria que tal vez sea la más poderosa del
Viejo Mundo. Desde la época del balilla y del Topolino
hasta la actualidad la fábrica Fiat presentó
varios modelos, pero ninguno alcanzó el grado de popularidad
a que llegó el Millecento, tal como lo conocimos nosotros,
la Nuova 1100 Modelo 103. El actual, fabricado por Concord
S.A.C.I. y distribuido por Fiat Argentina S.A.C.I y F., es
también “millecento”, pero tiene una letra
más en su designación: el Fiat 1100 103 D, con
algo más de potencia, algo más de refinamientos,
y otra línea en los guardabarros traseros.
Dentro de los automóviles de producción nacional
ocupa el término medio por excelencia en cuanto a tamaño,
potencia, capacidad y precio. Es un sedán cuatro puertas
abisagradas al medio, con capacidad para cuatro o cinco personas,
que eventualmente pueden ser seis, con el motor delantero
y tracción trasera, lo más clásico que
se tolera en esta época. Las soluciones mecánicas
en cuanto a distribución y forma de los elementos que
lo componen son del mismo modo convencionales pero muy efectivas.
Desde el puesto del conductor se tiene fácil acceso
a los controles o mandos manuales y son perfectamente visibles
los controles ópticos. Estos últimos quedan
encerrados en el ámbito del tablero que aparece centrado
dentro del aro del volante. Luces de aviso reemplazan al amperímetro
y al medido de presión de aceite, cuya luz roja se
enciende cuando la presión del circuito de lubricación
baja del mínimo (1,4 kg/cm²). Asimismo, el medidor
de temperatura está reemplazado por una luz roja de
alarma. El tablero de controles se completa con el acelerador
de mano, los mandos del equipo de ventilación y calefacción
(que funciona con el agua caliente del radiador), del limpiaparabrisas
eléctrico (con retorno automático a posición
de descanso), luces de dirección, combinación
de encendido-arranque, cebador, etc. Tiene también
velocímetro y cuentakilómetros (sin vuelta a
cero), una lámpara verde testigo de luces de posición
y otra roja que le avisa muy oportunamente al conductor que
sólo quedan siete litros en el tanque. Lleva además
un indicador de combustible del tipo de aguja que señala
fracciones de tanque.
Una luz se enciende al abrir las puertas delanteras, que ilumina
la zona del pescante y el espejo retrovisor. Esto último
es una concesión a los posibles clientes femeninos.
El espacio para los pies en el asiento delantero no es excesivamente
ancho ni excesivamente profundo. El trasero es reducido, pero
un pasajero de estatura superior a la normal puede introducir
los pies debajo del delantero, ganando esos centímetros
que median entre un viajar mal y un viajar bien. La visibilidad
es buena en todos los sentidos, porque la posición
natural de manejo es erguida, pero el viejo problema de los
tres pasajeros del asiento trasero vuelve a presentarse, esta
vez sin solución de espejo retrovisor externo.
La unidad propulsora 103 D es un motor de corte convencional
y de una disposición común a otros automóviles
medianos europeos: cuatro cilindros en línea, de cuatro
tiempos, con válvulas en la tapa y refrigerado por
agua. El block es de fundición de hierro y no lleva
camisas postizas en los cilindros. El diámetro de estos
es de 68 mm, y la carrera de los pistones de 75 mm. Es un
motor rectangular que hipotéticamente no estaría
de acuerdo con las últimas técnicas de cuadrado
o súper cuadrado, es decir, diámetro mayor al
del recorrido del pistón. Pero esto no parece ser un
inconveniente para el Fiat 1100, desde el momento que alcanza
la potencia máxima —de 43 CV, medidos sin ventilador
ni caño de escape— a sólo 4.800 rev/min.
La cilindrada total es de 1.089 cm³, lo que daría
un índice de potencia por litro de aproximadamente
39,3 CV. La relación de compresión es de 7 a
1.
Las cifras, tanto de índice de compresión como
de potencia por litro, muestran claramente un motor poco exigido,
en el que se ha buscado, principalmente, la seguridad y la
duración, amén del bajo consumo. Esto lleva,
inevitablemente, a una velocidad tope menor que la de otros
automóviles de la categoría y el peso del 1100,
pero en cambio hace de él una máquina segura
y confiable.
La tapa de cilindros es de fundición de aluminio y
lleva asientos y guías de válvulas postizos.
Las válvulas de admisión y de escape están
dispuestas longitudinalmente con una cierta inclinación
hacia la derecha con respecto del plano vertical del motor.
Están provistas de doble resorte y tienen un diámetro
de 30 mm, tanto unas como otras. El comando viene a través
de balancines y botadores desde el árbol de levas,
situado a la izquierda del block y accionado por cadena de
distribución desde el extremo delantero del cigüeñal.
El diseño de la posición de las válvulas
y de los tubos de admisión y escape es muy limpio y
los gases no encuentran en su camino mayores obstáculos.
El sistema de alimentación consiste en un carburador
Solex C 32 PBIC con bomba de pique y un sistema de arranque
progresivo que asegura el funcionamiento del motor a bajo
régimen, cuando no se ha llegado a la temperatura óptima
de trabajo. El diámetro del cuerpo es de 32 mm y el
difusor de 24 mm. La bomba de nafta es mecánica a diafragma,
accionada por un excéntrico del árbol de levas.
El aire de admisión se purifica en el filtro del tipo
“Purolator”, con dos etapas de filtración
que, a su vez, cumple las funciones de silenciador de admisión.
La capacidad del tanque de nafta es de 38 mm.
La ignición de la mezcla en el motor 103 D se realiza
a través del sistema batería-distribuidor-bobina.
La primera tiene 32 amperes/hora de capacidad y una tensión
de 12 voltios. Está localizada adelante, bajo el capó,
del lado izquierdo. La alimenta una dínamo de 12 voltios
comandada por una correa trapezoidal.
El sistema de lubricación es por bomba de engranajes
y trabaja con una presión normal de 2,5 kg/cm².
La bomba extrae el aceite del cárter a través
de un filtro siempre dentro del cárter, en el cual
se divide el flujo de lubricante, yendo una parte a las bancadas,
muñones de biela, cilindros, eje de balancines, engranajes
y cadena de distribución, y la otra —siempre
bajo presión— al filtro principal exterior de
aceite, del tipo de derivación. El aceite que sale
de este filtro exterior vuelve al cárter. La capacidad
de aceite del cárter es de 3 litros (aceite de reposición),
y la total del sistema de lubricación (filtro exterior,
bomba y diversos conductos, además del cárter)
de 3,500 litros. En un punto del circuito va acoplado un señalador
eléctrico de la presión del mismo, que enciende
una luz roja en el tablero de instrumentos cuando ésta
baja del mínimo permisible, 1,4 kg/cm².
El enfriamiento del motor se obtiene por intermedio de agua
circulante. El sistema está formado por el radiador,
la bomba centrífuga de agua, el termostato y el ventilador,
montado en el mismo eje de la bomba. Desde el radiador el
agua es impulsada por la bomba hacia la tapa de cilindros,
y de allí pasa al block de donde vuelve al radiador,
en el que se enfría. A la entrada de la tapa de cilindros
está ubicado el termostato que cierra el paso del agua
hacia la misma, en tanto la temperatura no llegue hasta 82-87º
C. Cuando esta temperatura es alcanzada, el termostato permite
la circulación normal del agua. Del cuerpo mismo de
la bomba, sale una derivación hacia el radiador para
la calefacción interna del vehículo.
A continuación del motor, se van desarrollando, en
el orden clásico, todos los componentes del embrague
y de la transmisión. El embrague es del tipo monodisco
seco con comando mecánico desde el pedal. El disco
propiamente dicho tiene un diámetro externo de 184
mm. Luego del embrague se sistematiza la caja de velocidades
comandada por la palanca colocada en la barra de dirección.
Tiene cuatro marchas hacia adelante, con sincronización
en la segunda, tercera y cuarta. La relación de las
marchas son las siguientes:
| 1ra |
3,86
a 1 |
| 2da |
2,38
a 1 |
| 3ra |
1,57
a 1 |
| 4ta |
1
a 1 |
| MA |
3,86
a 1 |
En la salida de la caja se localiza una junta flexible que
tiene incorporada la parte de un movimiento deslizante formada
por el tubo con estrías longitudinales internas. El
árbol de transmisión es hueco y en su extremo
anterior lleva el estriado de la junta flexible, formando
con él un movimiento deslizante destinado a absorber
las variaciones de distancia entre la caja de velocidades
y el diferencial, surgidas del movimiento de la suspensión
del puente trasero. Entre el extremo posterior del árbol
de transmisión o cardan y la entrada del diferencial
se encuentra una cruceta que completa la articulación
del árbol y que tiene por objeto neutralizar cualquier
movimiento relativo entre el diferencial y el árbol.
El diferencial, último complejo de la transmisión
tiene piñón y corona de acoplamiento hipoidal
con una relación de 4,3 a 1. entonces, las relaciones
de la salida de la caja con las ruedas son las siguientes,
a través del diferencial:
| 1ra |
16,598
a 1 |
| 2da |
10,234
a 1 |
| 3ra |
6,751
a 1 |
| 4ta |
4,3
a 1 |
| MA |
16,598
a 1 |
El Fiat 1100 tiene carrocería autoportante, carece
de chasis propiamente dicho y la rigidez que debe existir
entre el tren delantero y trasero se obtiene a través
de la estructura misma de la carrocería. En el caso
del tren delantero, lleva un falso chasis que sostienen el
grupo motriz, además de ser soporte de la suspensión
y amortiguación. Siguiendo el procedimiento establecido,
el falso chasis delantero puede ser separado de la carrocería
sin sacar el momento de ésta, desvinculándolo
lógicamente del puente delantero. Éste adopta
la forma de la parte anterior de un convencional bastidor
de larguero, en los cuales se sujetan los brazos inferiores
de la suspensión. Los superiores van abulonados a sendas
torres que salen de los largueros hacia arriba. En el extremo
superior de estas torres se fijan también los amortiguadores
de doble acción y los resortes. Una barra estabilizadora
vincula los brazos inferiores de la suspensión a través
del falso bastidor completando el sistema.
El conjunto trasero es del tipo de eje rígido enteramente
flotante, con elásticos de ballesta colocados longitudinalmente,
que, al mismo tiempo de trabajar como elementos suspensores,
controlan los esfuerzos del frenado, de la aceleración
y las solicitaciones laterales en los virajes. El puente trasero
no tiene falso chasis; los extremos de los elásticos
de hoja van sujetos al piso de la carrocería por medio
de soportes especiales que no están vinculados entre
sí. La barra estabilizadora trasera está, asimismo,
sujeta al piso. Los amortiguadores son, como en el caso del
tren anterior, dos tubulares hidráulicos de doble efecto.
La dirección es del tipo de tornillo y rodillo, con
un índice de relación de 16,4 a 1. De la caja
de dirección sale un brazo solidario con el rodillo,
que a través de una regulación con movimientos
de bola se vincula con la parte superior de otro brazo, situado
en el eje longitudinal del automóvil, que pivotea por
su parte media en un dispositivo fijo al torpedo. De la parte
inferior de este último brazo salen las barras de dirección
hacia las ruedas, con articulaciones de movimiento de bola
en ambos extremos. Las regulaciones de las barras, del tipo
de rosca izquierda-derecha, permiten la corrección
rápida y la alineación de los ángulos
de convergencia de las ruedas. Desde la posición máxima
de un lado hasta la máxima del otro, son necesarias
tres vueltas y cuarto del volante, que hacen una dirección
ágil.
La detención del 1100 está confiada a cuatro
frenos hidráulicos y uno mecánico (manual) sobre
las ruedas traseras. Los hidráulicos son a campana
de expansión interna con zapatas flotantes que llevan
cintas pegadas. Son autocentrantes, con un cilindro a sopapa
en cada rueda. El extremo inferior de las dos zapatas de cada
juego van simplemente apoyadas en una misma planchuela recta
sujeta al plato del freno y trabadas entre sí por un
resorte a tracción, que las sostiene a su vez apretadas
contra la planchuela. La parte superior de las zapatas es
accionada por la sopapa única de cada rueda.
Cuando se produce la acción del frenado, las zapatas
se abren contra la campana en la parte de arriba. Al acentuarse
la presión sobre el pedal de freno, las zapatas, que
siguen abriéndose arriba, tienden a deslizarse hacia
abajo por una comprensible cuestión de empuje. Como
pueden deslizarse, ya que en su parte inferior están
sólo lateralmente apoyadas, y no fijas ni abulonadas,
sino completamente sostenidas en su lugar por la tracción
del resorte, van bajando hasta que la parte inferior de las
mismas se asienta perfectamente contra la campana. No pueden
subir porque se lo impide la presión que ejerce la
sopapa que las ajusta contra la campana y no pueden bajar
más porque están tocando también abajo.
Se han encontrado, toda su superficie roza contra la banda
de frenado, y entonces frenan.
La regulación de las zapatas se realiza por medio de
unos excéntricos colocados en el plato portafrenos.
Las campanas son de aluminio, generosamente dimensionadas,
tienen pista de frenado de acero (sistema Alfin) y abundantes
aletas transversales de refrigeración. El diámetro
de las mismas es de 250 mm, y la superficie total de frenado
es de 987 cm². Puede decirse que el Fiat 1100 es uno
de los automóviles de gran serie que tienen mejores
frenos.
El freno de mano actúa también mecánicamente
sobre las ruedas traseras. La palanca, situada en el piso
a la altura del túnel del árbol de transmisión,
actúa sobre los patines de los frenos de las ruedas
traseras por medio de un sistema de tirantes y cables. Este
freno sirve como auxilio en el caso de emergencia en sustitución
del sistema principal hidráulico, y también
para la seguridad durante el estacionamiento del vehículo.
Las velocidades máximas y las pendientes a través
de las marchas, son las siguientes:
Marcha |
Vel.
máxima |
Pendiente |
| 1ra |
30
km/h |
30
% |
| 2da |
50
km/h |
17
% |
| 3ra |
75
km/h |
10
% |
| 4ta |
120
km/h |
5,5
% |
| MA |
30
km/h |
30
% |
Según norma CUNA, el consumo a una velocidad promedio
de 80 km/h es de 8 litros cada 100, y la autonomía
puede estimarse, como promedio, en 410 kilómetros.
El peso del 1100 en orden de marcha, con líquidos,
rueda de auxilio, herramientas (de fábrica: llave de
tubos para bujías, llaves de boca dobles de 8 x 10
mm, 12 x 14 mm, 17 x 19 mm y 22 x 27 mm, destornillador, alicates,
punzón recto, berbiquí para ruedas y crique)
y accesorios es de 885 kilos, y puede transportar cuatro personas,
más 50 kilos de equipaje.
| Largo máximo |
4.090
mm |
| Ancho máximo |
1.458
mm |
| Alto máximo |
1.490
mm |
| Distancia entre
ejes |
2.340
mm |
| Trocha delantera
y trasera |
1.232
mm |
| Despeje del
suelo |
130
mm |
| Peso máximo |
1.215
kg |
ROAD TEST Nº 1 DE PARABRISAS: EL FIAT
1100
©PARABRISAS,
Noviembre-Diciembre 1961

En
estas páginas presentamos el primero de los “Road
Test” de PARABRISAS. Lo hemos dedicado al Fiat 1100,
un noble vehículo de larga y probada tradición
internacional.
Nuestra intención ha sido someter al coche a una serie
de pruebas, en las condiciones ambientales argentinas (clima,
condiciones físicas de camino, particularidades de
nuestro peculiar tránsito), para que el usuario tenga
a mano una información accesible e inmediata, conseguida
por medios técnicos que no están al alcance
de todos.
En general, puede decirse que no hay coches terminantemente
malos. (Nadie se pondría a invertir sumas millonarias
para elaborar un producto destinado a un inmediato desprestigio.)
La misión del “Road Test” es hurgar a fondo,
comprobar sañudamente, exigir al máximo, estudiar
con rigor. Por eso, el lector encontrará una serie
de observaciones, un tanto minuciosa, una aspiración
de total perfección.
Nuestros “Road Test” son objetivos, serios y documentados;
no estamos comprometidos con nadie y decimos las cosas tal
cual pudimos comprobarlas, por la experiencia de nuestros
testers y la eficiencia del instrumental empleado. Y agradecemos
a las fábricas argentinas de automóviles que
han colaborado con nosotros —en este caso Fiat—
su prescindencia ante nuestras conclusiones y su respeto a
nuestra tarea.
Nuestro
grupo de testers acogió con satisfacción la
noticia de que el primer test de Parabrisas se haría
con un Fiat 1100; se trata de un coche que tiene un sólido
prestigio cimentado en años de experiencia y de perfeccionamiento
por etapas, que comienzan con los modelos de la década
1930-1940, de 1.000 cm³, posteriormente llevados a los
actuales 1.100. muchos de esos modelos viejos aún circulan
por caminos y calles de nuestro país.
La versión actual del 1100 (conocida como 103 D), es
un coche sin sorpresas en su concepción técnica,
dotado de un motor de cuatro cilindros de 48 CV, medidos con
todos los accesorios, excepto ventilador y silenciador de
escape. Tiene válvulas a la cabeza a varilla, cámara
de combustión trapezoidal y 68 x 75 milímetros
de diámetro y carrera. Indiscutidamente, este motor
es uno de los más probados y desarrollados de la industria
europea; basta echar una ojeada a sus innumerables antecedentes
deportivos y al uso que se le daba al motor 1100 en coches
sport de la posguerra (Cisitalia, Abarth, Stanguellini, etc.)
y los actuales Júnior. La carrocería actual
es básicamente la del Nuova 1100 de 1949, en la cual
los contornos redondeados del famoso 1100 de 1940-1948 fueron
reemplazados por el formato paralelípedo que sigue
de moda en la actualidad. Aunque no es, por lo tanto, carrozado
de ultimísima moda, precisamente por esta circunstancia
ofrece ventajas. Por ejemplo, tiene amplio espacio vertical,
especialmente notable en el asiento trasero (superior a muchos
coches más grandes en este aspecto). La visibilidad
para atrás no es, en cambio, tan buena, máxime
porque el espejo retroscópico es pequeño e inadecuado.
Lo primero que nota el conductor al sentarse es que la posición
de manejo es cómoda, aunque algunos encuentran que
los pedales de embrague y freno son un tanto demasiado verticales
y muy juntos. El volante es sencillo, con dos rayos y bocina
central. La bocina tiene una nota agradable; había
que cuidarse de no sonarla en forma involuntaria, especialmente
haciendo operaciones de marcha atrás. Nosotros quisiéramos
ver en el 1100 una llave inversora que permita usar el botón
de la bocina para hacer guiñadas de noche. La visibilidad
de los instrumentos es perfecta, detalle muy elogiable, aunque
lo de “instrumentos” es un poco relativo; el 1100
tiene velocímetro (de banda), medidor de nafta y luces
para temperatura, dínamo, presión de aceite
y luces para temperatura, dínamo, presión de
aceite y luces. El nuestro era un modelo 1960, y carecía
de cualquier indicación sobre la temperatura del agua;
este detalle ha sido superado en los modelos que se entregan
desde hace varios meses. Para nosotros es un error muy grande
que los coches no tengan un instrumental completo, pero sería
injusto criticar a Fiat por un problema que es de todos.
El control de luces propiamente dicho, se hace con una palanquita
ubicada sobre la columna de dirección, que trabaja
solamente estando en posición abierta una llavecita
maestra de las luces (y aparte hay una llave para luces del
tablero). Al lado de la palanquita de luces (posición
A, cerrado; B, luces medias; C, luces largas) se encuentra
la que acciona los señaladores de viraje. Las luces
del tablero son brillantes; deberían tener un reóstato
para reducir su brillo sin apagarlas del todo, porque todos
nuestros testers objetaron que de noche el reflejo sobre el
parabrisas es molesto (aunque los instrumentos están
contenidos en un marco con visera). También, por su
excesivo brillo, el velocímetro es algo molesto.
El arranque del motor se hace en la forma moderna, girando
a la derecha la llave de contacto. No tiene la “tercera
posición” que se usa mucho, en la cual funciona
el sistema de encendido pero sí los accesorios. Ventaja
o desventaja, según la apreciación de cada uno.
Para el arranque en frío es recomendable usar el starter
o cebador; además, el Fiat 1100 tiene un detalle muy
poco visto en la actualidad, que es un acelerador de mano
que, con muy buen criterio, solamente acelera hasta cierto
punto, es decir, no se puede llevar el auto a fondo con este
control (que como se sabe, no retorna en forma automática
como el acelerador de pie). Experiencia: no conviene poner
el coche en movimiento hasta que el motor se haya entibiado.
Los controles son livianos y agradables; el Fiat 1100 debe
ser uno de los mejores coches en este sentido. El pedal de
embrague separa los discos casi al iniciar su recorrido, o
sea que es “rápido” o “celoso”;
pero no lo es en forma excesiva, y únicamente un conductor
muy novicio podría encontrar dificultad con este detalle.
El acelerador es de acción progresiva y suave, pero
acercándose a su posición de plena marcha, es
decir, a fondo, tiende a cansar el pie. Sin embargo, a las
velocidades máximas legales, su ángulo de inclinación
es bastante cómodo (¿Moraleja...?).
La palanca de cambios está sobre la columna de dirección,
lo que permite llevar una tercera personas en el asiento delantero,
en recorridos cortos. No somos, en general, admiradores de
la palanca el volante, pero el varillaje del Fiat 1100 es
excepcionalmente bueno; no hay juego, no hay dificultad para
hacer entrar las marchas y, en general, la precisión
supera a la de algunos coches con palanca al piso que hemos
conducido, lo que es mucho decir; al cambiar de 1º a
2º conviene hacer una leve presión hacia el pecho
del conductor, para evitar pasar de 1º directamente a
4º, cosa que nos ocurrió dos o tres veces durante
el test.
Una vez puesto en marcha el coche, se puede cerrar muy pronto
el starter porque el motor calienta en seguida. Es muy suave
y “tira” bien en todas las marchas. Nosotros hicimos
una prueba bastante severa: a 25 km/h fondeamos el acelerador
en 4º (nafta especial) y el 1100 salió suavemente
y sin inconvenientes. De todos modos, tiene una caja de velocidades
tan agradable que la mayoría de los usuarios seguramente
no le va a escatimar rebajes al coche. Pero tal vez sean los
frenos el aspecto sobresaliente del 1100; éstos son
potentes y progresivos, además no pierden eficacia.
Después de terminar las pruebas de frenaje de nuestro
test, el piloto oficial de Fiat, Sr. Juan Andreazza, dijo:
“Vea, toque las campanas..., están frías...”.
El 1100 acelera bien y la caja ayuda. Con un mínimo
de práctica se puede enganchar la primera no sincronizada,
aunque la segunda es suficientemente “corta” como
para sacar el coche hasta de parado. No recomendamos en loo
absoluto hacer esto, pero puede hacerse con un fin, digamos
académico. La tercera, a veces, da la impresión
de ser un poco corta, pero en el test alcanzó casi
100 kilómetros por hora, manejado por Andreazza. La
Fiat, de todas maneras, recomienda no exceder los 80 en 3º,
y estimamos que esa cifra es mejor. Por otra parte, la tercera
es muy útil para conductores perezosos que no quieren
hacer rebajes a segunda.
En cuanto a performance, la del Fiat es perfectamente adecuada
para viajes largos dentro de los límites impuestos
por los reglamentos nacionales y aconsejados por la prudencia;
claro que entre 80 y 100 el coche acelera mucho más
lentamente, y para adelantarse a esa velocidad, como también
para superar camiones con acoplado, que a veces andan bastante
fuerte, es necesario encarar el sobrepaso con bastante adelanto,
cosa de embalar bastante fuerte, antes de aparearse al otro
vehículo y pasarlo. Esto vale para cualquier coche
de performance similar a la del Fiat 1100, capacitado por
otra parte para mantener velocidades de crucero mucho más
elevadas que las que admite la reglamentación nacional.
Nadie debe temer por la longevidad del motor, pues esta unidad
motriz ha sido probada en millones de kilómetros de
duro andar.
Son buenas la estabilidad y las condiciones de viraje del
1100. en virajes fuertes —bastante más fuertes
que lo que hace la mayoría de los conductores—
tiende al sobreviraje. Dentro de la gama normal de uso, dobla
muy bien con las presiones recomendadas por la fábrica
—22 adelante y 25 atrás—, aunque las gomas
tienden a chillar fácilmente. El freno de mano está
ubicado sobre el piso, adelante del asiento delantero; no
es nada extraordinario, incómodo para alcanzar y, al
menos en el coche que tuvimos nosotros, muy poco eficaz. No
frenaba casi nada y además era duro el botón
que destraba la cremallera.
El fiat 1100 es un coche relativamente alto (1,49 m máximo).
Un poco demodé, pero a nosotros nos parece que la circunstancia
de que los coches modernos sean cada vez más bajos,
es una de las características menos deseables del progreso,
que le dicen... Hemos señalado que el espacio vertical
es generoso; horizontalmente, es adecuado; longitudinalmente,
tal vez sea un poco corto y los pasajeros de atrás
no pueden estirar mucho las piernas..., pero tampoco es lógico
pedirle demasiado a un sedán de 1100 cm³. El asiento
delantero tiene amplio recorrido y tendría que ser
de estatura excepcionalmente alta la persona que no pudiera
acomodarse. Un detalle: en el límite de su recorrido
para atrás, el respaldo impide el funcionamiento de
las manijas de las ventanillas traseras. La traba del asiento
es de funcionamiento suave y se lo puede deslizar sin forcejear.
Las puertas delanteras abren para atrás; si bien en
coches de concepción más actual se estila que
abran para adelante por factores de seguridad, no hay duda
que en el 1100 son más cómodas para subir y
bajarse del coche.
La suspensión es muy buena, tanto en adoquinado como
en superficies quebradas, y la amortiguación es excelente.
El auto no se inclina en los virajes, y no cabecea excepto
bajo frenaje muy intenso. El ruido propio del rodaje es muy
débil, y aun a alta velocidad se podía conversar
normalmente sin alzar la voz, lo que, aunque parezca un detalle
bizantino, reduce mucho la fatiga y el aburrimiento de viajes
largos. Diez puntos habría que concederle al Fiat en
cuanto a la carrocería; a pesar del trato nada suave
que le dio Parabrisas, y a los casi 10.000 kilómetros
que tenía cuando nos lo entregaron, lo devolvimos sin
un solo ruidito y con todo el casco portante tan rígido
como cuando era nuevo.
Los limpiaparabrisas(de buen barrido; además, el parabrisas
plano facilita su acción) son accionados por una llavecita
en el tablero; existe también un lavaparabrisas con
pulsante de goma. Viseras convencionales, orientables, los
picaportes traban las puertas para abajo (y en la puerta del
lado del volante no hay traba). La calefacción tiene
dos controles, uno que regula el paso de agua y el otro regula
el paso de aire; ésta es sumamente potente, pero calienta
el asiento delantero mucho más que el trasero, cosa
que no ocurre con el 600, en el cual la calefacción
es más pareja. Pero por falta de calor, no se va a
quedar...
El baúl es de una amplitud sorprendente, considerando
lo pequeño del coche, y además no interfiere
la rueda de auxilio, ya que ésta va en una bandeja
debajo del piso del baúl. Tiene bastantes herramientas,
y el crique es muy eficiente; actúa sobre los costados
de la carrocería, y las rueditas 520 x 14 son livianas
y fáciles de cambiar en caso de pinchadura. El tanque
de nafta tiene una capacidad de 38 litros; se puede llegar
a Mar del Plata, andando a 80 sin reabastecerse. El tanque
debiera tener un tubo respiradero, porque ocurre que para
llenarlo todo, hay que zarandear el coche, a efectos de evitar
la formación de bolsas de aire. El capó, tanto
como el baúl, se abre fácilmente. El motor es
accesible, aunque el filtro de aire dificulta el acceso a
los tornillos de regulación del carburador. Al abrirse
el capó y el baúl, se encienden sendas lamparitas
(estando encendidas las luces de posición).
Uno de los cuatro testers observó: “Para andar
en el centro, creo que casi no hay auto como el 1100. Los
controles son livianos y precisos, los frenos excelentes,
tiene aceleración perfectamente adecuada a las circunstancias,
y es fácil de estacionar en cualquier lado; además,
puede aprovechar cualquier agujerito en el tránsito.”
Probado por Parabrisas en un día normal en Buenos Aires,
en todo tipo de tránsito, desde las angostas y apretadas
calles de la zona bancaria hasta las amplias avenidas de Palermo,
el Fiat obtuvo 9,3 kilómetros por litro, es decir,
un poco más de 200 kilómetros con 20 litros;
en carretera, a 80, conseguimos 12,7 por litro (254 con 20).
El Fiat no es súper económico, pero sus otras
ventajas compensan, creemos, estas pequeñas diferencias.
Para andar en carretera, tiene performance adecuada como para
cualquiera que no sea un fanático de la velocidad;
a 100 por hora se puede andar todo el día sin problemas,
y esa velocidad es bastante para llegar a cualquier lado.
Andando ligero, da alrededor de 220 con 20; claro que esto
depende del viento. Nosotros hicimos las pruebas de consumo
rutero promediando varios días de andar, para balancear
adecuadamente factores cambiantes.
Impresiona muy favorablemente la terminación y calidad
del 1100. es un coche que está muy bien hecho. No hay
autos perfectos, pero como “todo uso” para una
familia pequeña, creemos que no sería muy fácil
encontrar un auto que supere al Fiat 1100, especialmente para
uso en ciudades con ocasionales viajes largos. Devolvimos
el 1100 de muy mala gana.

DATOS TÉCNICOS |
Este
test fue realizado por nuestros técnicos, señores
Ronald Hansen, Emilio R. del Valle (n.) y Guillermo
Mártire. En las pruebas estadísticas de
aceleración, frenaje, corrección del velocímetro,
etc., el coche fue manejado por el Sr. Juan Andreazza,
de Fiat, quedando el contralos de los instrumentos a
cargo de Parabrisas.
|
| ERROR
DEL VELOCÍMETRO |
| Vel. Real
(en km/h) |
19,8 |
39,1 |
58 |
77 |
97 |
| Velocímetro
(en km/h) |
20 |
40 |
60 |
80 |
100 |
|
PRUEBA
DE VELOCIDAD MÁXIMA
Se toma sobre un kilómetro lanzado en sentidos
opuestos, sin viento y en camino a nivel. La medición
se realiza con un velocímetro perfectamente calibrado.
En el caso del Fiat 1100, la velocidad máxima
alcanzada fue de 122,400 kilómetros por hora. |
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| 1ra |
41
km/h |
| 2da |
66
km/h |
| 3ra |
98
km/h |
|
PRUEBA
DE ACELERACIÓN.
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
de 0 a 500 metros. El Fiat 1100 lo hizo en 28,2 segundos. |
PRUEBA
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 1da |
236
kg/ton a 30 km/h |
| En 2ra |
159
kg/ton a 45 km/h |
| En 3ta |
107
kg/ton a 65 km/h |
| En 3ta |
59
kg/ton a 80 km/h |
|
PRUEBA
DE ARRASTRE
Esta es la más interesante de las pruebas realizadas
con el Tapley, dado que con ella se obtiene una clara
idea del arrastre o frenaje que efectúan sobre
el automóvil sus rodamientos, engranajes y condiciones
aerodinámicas. Se realiza con el aparato en posición,
llevando el automóvil hasta una velocidad de
100 km/h, y apretando el pedal de embrague, para desconectar
el motor de las ruedas motrices, pero dejando que éstas
sufran el frenado producido por el arrastre de los engranajes
de la caja de velocidades. Cuanto menor sea el arrastre,
mayor es la cantidad de HP del motor que llegan a las
ruedas motrices. Esta medición es independiente
del peso del auto.
En el caso del Fiat 1100, el arrastre total a 100 kilómetros
por hora fue de 52 kilogramos por tonelada. |
PRUEBA
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. |
| De 20
a 0 km/h |
4
metros |
| De 40
a 0 km/h |
8,7
metros |
| De 60
a 0 km/h |
17,8
metros |
| De 80
a 0 km/h |
35
metros |
| De 100
a 0 km/h |
55
metros |
|
PRUEBAS
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. |
| En ciudad |
9,3
km/l |
| En ruta
a 80 km/h |
12,7
km/l |
|
PRUEBA
DE LUMINOSIDAD DE FAROS
A 1 metros, faros bajos: 0,8 lumenes/m²; A 1 metro,
faros largos: 2,2 lumenes/m². |
CONSULTAS DE LOS PROPIETARIOS
Soy
propietario de un Fiat 1100, y deseo que me informen lo siguiente:
1) ¿Debo usar únicamente nafta especial, a pesar
de que se comenta que a los 12 o 15 mil kilómetros
de recorrido se queman las válvulas? El coche está
bien ablandado y cambio el aceite cada 1.500 km. Por indicación
de mi mecánico he reemplazado el aceite Multigrado
por Shell 40, agregándole Bardahl. Según el
criterio de ustedes, ¿es correcto que así lo
haga? La presión de los neumáticos de un Fiat
1100 ¿debe ser 22 adelante y 24 atrás? (Propietario
de La Plata)
Respuesta de Parabrisas (1961): La nafta “especial”
es igual que la “común” con el agregado
de tetraetilo de plomo para reducir la tendencia al pistoneo
o detonancia. Si su Fiat no pistonea con nafta común,
use la de este tipo; si pistonea, póngale especial
(Si pistonea con especial, está fuera de punto). El
exceso de tetraetilo en la nafta puede quemar válvulas,
pero es un problema ampliamente conocido, y no creemos que
ninguna empresa petrolera pueda ser tan poco inteligente como
para echarle TEP de más (además, para que lo
van a hacer si encima les sale más cara la nafta).
Si usted le echa aditivos al aceite, no creemos que sea necesario
cambiar cada 1.500 km... puede estirarse al doble y no va
a pasar nada, siempre que usted mantenga en buen estado el
filtro de aceite y el de aire. Las presiones que usted cita
son correctas.
Poseo
un Fiat 1100 103D que tiene 10.000 kilómetros. Andando
en 3º, para pasar a otro coche alrededor de los 60/70
kilómetros por hora, empieza a ratear, como si se cortara
el encendido o no pasara nafta. Limpié distribuidor,
lijé platinos y limpié bujías y lo sigue
haciendo, pero solamente cuando el motor está frío.
¿Qué me aconsejarían? Uso la nafta especial
en un 75 por ciento. ¿Para qué sirven las aletas
de plástico que trae en las ventanillas? ¿Cuál
es su velocidad de crucero con cuatro pasajeros, en camino
llano? ¿Cómo se comporta en la montaña
comparado con otros automóviles de su tipo? (Propietario
de Río Cuarto)
Respuesta de Parabrisas (1961): Nuestro consejo es: caliente
bien el motor antes de hacer cosas como andar a 60-70 en tercera.
Con un auto grande se puede salir en frío porque un
motor de amplia cilindrada siempre trabaja descansado, pero
a un motor chico hay que “mimarlo” un poco si
quiere que le rinda bien. Nada le cuesta dejar que el motor
se entibie bien antes de exigirlo. Creemos que su Fiat andará
bien con una proporción menor de nafta especial, posiblemente
un 50 por ciento. Debería andar con la común,
pero la nafta común argentina no siempre es lo que
debiera ser. Las aletas de plástico sirven para controlar
la ventilación con las ventanas entreabiertas. El Fiat
puede mantener 90-100 indefinidamente con cuatro pasajeros.
El andar en montaña es precisamente el fuerte de todos
los modelos Fiat. En esa aplicación hay muy pocos coches
utilitarios que le puedan hacer “capote”.
Con
respecto a un Fiat 1100, 1) ¿pierde potencia sacándole
el silenciador? ¿Cómo trabaja mejor, con éste
o sin él? 2) ¿A qué kilometraje puede
fondearse el acelerador sin arruinar el motor? 3) Me dijeron
que debo usarlo con nafta especial de determinada marca. ¿Es
cierto? 4) Durante el asentamiento, ¿cada cuántos
kilómetros debo parar? 5) Una vez asentado, si deseo
hacer un viaje de 300 o 400 kilómetros, ¿cuál
es la velocidad máxima que puedo llevar sin forzar
el motor? (Propietario de Melincué, Santa Fe)
Respuesta de Parabrisas (1963): 1) La eliminación del
silenciador es ilegal y antisocial. Además, en algunos
casos eliminarlo puede dañar el motor. 2) Su manual
contiene instrucciones completas para el ablande. 3) No, señor.
Su coche funcionará perfectamente bien con una mezcla
de 50 por ciento especial y 50 común. Si desea usar
100 por ciento especial para evitarse molestias, allá
usted, pero no tenga prevenciones en cuanto a la marca. 4)
No recomendamos asentar el coche en ruta. Si es un día
de mucho calor, y especialmente si hay poco viento o el que
hay es de cola, puede parar una media hora cada 200 kilómetros,
más o menos, o hacerlo inmediatamente si se prende
la luz roja indicadora de exceso de temperatura, cosa muy
poco probable. 5) 90, digamos 100 como máximo.
¿Por
qué se gasta tan rápidamente la cadena de distribución
del Fiat 1100? A los 20.000 ya el ruido se hace notar... (Propietario
de Capital Federal)
Respuesta de Parabrisas (1964): Un lector aconsejó
que en un Fiat 1100 la cadena de distribución original
se reemplazara por otra de marca Renault. Transmitimos la
sugerencia, sin compromiso.
Tengo
un Fiat 1100 ’61. Me dicen que es segunda serie, dato
importante por una duda que tengo. En frío arranca
perfectamente y su marcha es correcta, pero en caliente no
ocurre lo mismo. Tarda en arrancar y lo hace recién
con acelerador a fondo, y se ahoga (clásico olor a
nafta) y tironea en primera y segunda. El cebador anda bien,
tanto así que sólo necesito usar la mitad de
su recorrido cuando pongo el motor en marcha a la mañana.
Si lo uso todo, si bien arranca bien, no lo hace tan bien
como con medio recorrido. Revisamos todo el sistema eléctrico
y está bien. Mi duda es esta: el coche tiene un carburador
Solex PBI C32, que está soldado en la parte inferior
para adaptarlo a la boca de admisión en que va emplazado.
Me han dicho que el segunda serie —que vendría
a ser mi vehículo— viene con este tipo de carburador,
mientras que la segunda serie (que tuve oportunidad de ver)
trae un Weber. Luego, en modelos posteriores, de 1962 en adelante,
con más rev/min, viene un Solex de dos bocas. En una
palabra, pienso que el carburador no corresponde al coche
(un 103D)... (Propietario de Marcos Paz, Prov. De Buenos Aires)
Respuesta de Parabrisas (1966): Ese tipo de carburador corresponde
al 103D. El HD, posterior, con 55 CV SAE en lugar de los 48
del D, trajo carburador Weber o Solex de dos bocas. Es muy
raro que haya una soldadura en su carburador. De todos modos,
nos parece probable que su problema venga de un incorrecto
nivel del flotante o de un cebador mal ajustado. El correcto
nivel del flotante es de 16 mm, debiendo pesar el flotante
12,5 gramos. Si el nivel no es correcto, para ajustarlo es
necesario retirar la cazoleta de la válvula de aguja;
se verá que ésta calza en la tapa de la cuba
del carburador mediante una guarnición. Ahora bien,
la regulación del nivel de flotante se hace, en este
tipo de carburador, precisamente variando el espesor de la
guarnición. Para aumentar el nivel, guarnición
más fina, y viceversa. El cebador es accionado por
una pequeña leva al costado del carburador. Si esta
leva no puede cumplir su recorrido íntegro por algún
desajuste del cable, puede quedar cebado el motor, dando lugar
a dificultades en el arranque en caliente. También
el carburador puede tener gicleurs gastados o inapropiados
para ese carburador. Los datos son: diámetro del cuerpo
32 mm, del difusor 24mm, gicleur principal 120, mínimo
45, de arranque 110, aire 185, bomba de aceleración
50, calibrador de aire 400, diámetro del asiento aguja
1,5 mm. También podría ser que usted insiste
en bombear el acelerador para arrancar con motor caliente.
No sería difícil que el coche arrancara bien
en caliente mediante el simple artificio de no tocar el acelerador
cuando se “da arranque”.
