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C
O C H E S - A R G E N T I
N O S |
LA
EDAD DORADA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ |
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1 9 5 9 - 1 9 6 5
————————— |
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| Fabricante |
Dinámica Industrial
Argentina S.A. |
| Coche |
D I N A
R G - D - 2 0 0 |
| Periodo |
1961-1962 |
| Cantidad |
200 |
| Comentario |
Pequeño pero práctico.
Económico y divertido. |
|
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LA HISTORIA DEL DINARG D-200
La
empresa Dinámica Industrial Argentina S.A. —una
sociedad de capitales íntegramente argentinos—
obtuvo su personería jurídica por decreto 7134,
en 1959, cuando desde el Estado se comenzó a alentar
un rápido proceso de industrialización del país.
El grupo de industriales que dirigía el proyecto —integrado
por los ingenieros José Fuad Elaskar (Presidente de
la nueva compañía), Melitón González
del Solar, Gilberto Anastasio Lamarque, Enrique Rodríguez
Padiña, Walter Ricardo Santa Cruz y Roberto Antonio
Suárez— se comprometió a producir un automóvil
popular de reducido valor de compra.
Este grupo diseñó y construyó tres prototipos,
los cuales fueron sometidos a exhaustivas pruebas que implicaron
un recorrido de unos 100.000 kilómetros por buena parte
del país. Finalmente, en noviembre de 1961, la Secretaría
de Industria y Minería dio su aprobación para
iniciar la producción en serie del pequeño Dinarg
D-200. Dicha producción se llevó a cabo en dos
plantas que Dinarg poseía en Córdoba, en Chacras
(O) 50 y Camino San Roque Kilómetro 1 (asimismo, poseía
oficinas administrativas en la calle Humberto 1º 657
de la ciudad capital de la provincia). El primer Dinarg D-200
fue exhibido en los salones de la firma Senda, sitos en Calle
56 número 664 de la ciudad de La Plata.
Se desconoce bastante sobre su fabricación; los datos
oficiales dan una cifra de 100 unidades en 1961 y apenas 52
en 1962. Fuentes extraoficiales hablan de unos 200 ejemplares
construido, pero esto implicaría un error en los datos
anteriores ya que en 1963 el coche ya no se fabricaba. Cabe
señalar que a principios de 1963 Dinarg S.A. anunció
un plan para producir una versión furgón del
Dinarg D-200, fijando incluso el precio, de 180.000 pesos.
Nunca se construyó, ya que la compañía
dejó de operar por esa época.
AQUÍ ESTÁ EL DINARG D-200
©PARABRISAS,
Abril 1963
Esta
es la “piccola vettura” por excelencia. El Dinarg
D-200 es un pequeño automóvil que por su tamaño
y cilindrada entra en la categoría de los microcoupés,
aunque en lo referente a su tamaño éste es más
aparente que real. El Dinarg D-200 es fabricado por Dinámica
Industrial Argentina S.A., empresa radicada en la provincia
de Córdoba. Exteriormente adopta la forma de un automóvil
convencional de dos puertas y cuatro asientos —un 2
+ 2, concretamente hablando, ya que los dos traseros sólo
sirven para llevar un par de niños pequeños
o algo de equipaje.
A primera vista, la impresión que da el Dinarg es extraña,
con la escasa distancia que hay entre parabrisas y luneta
(y por supuesto entre los paragolpes delantero y trasero).
En cuanto al diseño, se ha pretendido repetir las formas
clásicas del automóvil y no adentrarse en aventuras
estilísticas que podrían ir en contra de la
aceptación de muchos. También es ortodoxa la
distribución de los elementos mecánicos, con
motor trasero y suspensión independiente en las cuatro
ruedas. Por seguir un diseño clásico en formas
exteriores, se ha sacrificado algo, tal vez, de la capacidad
interior, pero esto se ve inmediatamente compensado por el
tipo y sistema de la infraestructura mecánica, suspensión
independiente en las cuatro ruedas, amortiguadores hidráulicos,
etc. El Dinarg fue pensado para transportar a cortas distancias,
pero, eventualmente, se trata de un vehículo con el
que se puede ir a cualquier parte.
El motor, colocado en la parte trasera del vehículo,
es un Sachs LDR 200, de un solo cilindro y dos tiempos. El
cilindro es de fundición de hierro gris, con aletas
de la misma fundición para el enfriamiento, y carece
de camisas postizas. La tapa de cilindros está fundida
en aleación liviana y lleva, como el cilindro, abundantes
aletas para su enfriamiento. Ambos —la tapa y el cilindro—
se sujetan por cuatro bulones. El diámetro del cilindro
es de 65 mm, y la carrera del pistón llega a los 58
mm, tratándose entonces de un motor súpercuadrado.
La cilindrada total es de 191 centímetros cúbicos
(menos de 400 cc se considera microcoupé), que con
un índice de compresión de 6,3 a 1 da una potencia
de 10,2 HP a 5.250 revoluciones por minuto. Dadas sus características,
el motor podría admitir más caballos, pero la
cifra de fábrica garantiza el mecanismo contra roturas
y desgastes excesivos.
El pistón es de aluminio con tres aros, todos colocados
en la parte superior del mismo, por sobre el perno de biela.
La expulsión de los gases quemados se efectúa
en el Sachs 200 siguiendo el sistema Schnuerie, que consiste
esencialmente en lo siguiente (en términos generales
y teóricos): los gases fríos que entran al cárter
siguen, por una razón de inercia, el sentido de giro
del cigüeñal. De este modo lubrican en el camino
de ida los movimientos de biela y bancadas. Luego llegan al
lado opuesto al de la admisión, punto en donde salen
del cárter para ir hacia las partes superiores del
cilindro, a la cámara de combustión. Lo realmente
práctico del sistema Schnuerie, lo más moderno
en este tipo de diseños de barrido por retroceso, es
que desde el cárter van hacia la parte superior del
cilindro a través de una lumbrera que a tal efecto
viene perforada en la pollera del pistón. Penetran
en éste por su parte interior y siguen por la lumbrera
hacia un pequeño conducto que lo comunica con el cilindro.
Luego de penetrar en éste, cosa que hacen a gran velocidad
y en un ángulo apropiado calculado de fábrica,
empujan hacia el exterior los gases quemados calientes. Este
sistema ha permitido el uso intensivo de pistones de cabeza
plana, ya que no necesitan de deflectores especiales para
imprimir movimientos controlados en la columna de gases fríos.
Los pistones resultan más livianos (menos masa inerciada)
y se dilatan menos. El sistema Schnuerie es utilizado en la
mayoría de los motores de dos tiempos con encendido
a chispa.
En un todo de acuerdo con el sistema de construcción
de motocicletas, el cárter del Sachs 200 está
formado por tapas y carcazas abulonadas entre sí, construidas
en aluminio fundido a inyección, y puede desarmarse
completamente. Las dos piezas centrales del cárter
soportan y contienen el cigüeñal desarmable, montado
a presión una vez colocada la biela, en los extremos
del muñón de la misma. Contienen también
el sistema de la caja de velocidades, con su correspondiente
mecanismo de cambio. El cárter se complementa con una
tapa lateral del lado izquierdo, donde se encuentran los ruptores
de las marchas hacia adelante y hacia atrás, y el embrague.
En el lado derecho se hallan alojados los sistemas de arranque,
enfriamiento y generador. El cigüeñal lleva, como
es lógico, contrapesos para compensar y equilibrar
las masas oscilantes del pistón y la biela, pero estos
están lateral y periféricamente tapados por
chapas a fin de cerrarlos y constituir una masa giratoria
completa, con un mínimo de espacio entre ellas y las
paredes interiores del cárter. Con esto se consigue
una mejor lubricación de los muñones de biela
y de bancada, por efecto de una mayor compresión en
el cárter a la vez que un rendimiento superior al facilitar
el llenado de los cilindros. En los motores de dos tiempos
que no traen los contrapesos rellenados y deben ser preparados
para la competición, este es uno de los primeros trabajos
que se realizan. Tanto las bielas como las bancadas giran
sobre cojinetes del tipo rodillos con cajoneras o jaulas.
En los extremos de las bancadas, dos retenes con tensores
de resortes cierran herméticamente la cámara
del cigüeñal.
El enfriamiento del motor Sachs 200 se produce mediante una
corriente de aire forzada que proviene de una turbina centrífuga
acoplada al eje del cigüeñal o salida del mismo,
del lado derecho. La turbina es de aluminio fundido y va abulonada
con cuatro bulones al rotor del mecanismo, comúnmente
llamado Dynastart. Desde la salida de la turbina, el aire
es guiado hacia el cilindro y la tapa de cilindros por una
carcaza que envuelve a ambos y tiene una salida entubada del
lado opuesto.
El encendido se produce en el magneto que da chispa a una
bujía Bosch M 225 T 11 ó M 225 S 11, para trabajo
mediano. El arranque Dyna de 12 volts produce una potencia
de 90-135 Watts, y tiene marcha atrás eléctrica,
que no es otra cosa que la inversión del giro del motor
de arranque, que puede excitarse en ambos sentidos. Los avances
del encendido son los siguientes: marcha adelante: 4,5 / 5,5
mm APMS (antes del punto muerto superior); y marcha atrás:
3 / 4 mm APMS.
La mezcla de aire-nafta (nafta previamente mezclada con aceite
en una proporción de 20 partes de nafta por una de
aceite ó aceite al 5%) se realiza en un carburador
Bing tipo 1/24/87 ó 1/24/88, provisto de un silenciador
de admisión con un filtro de aire húmedo. Este
carburador incorpora un sistema de arranque en frío,
consistente en principio en una cámara comunicada con
la cuba que se llena de combustible sin gasificar (mezcla
muy rica), siendo aspirado al principio. Una vez el motor
en marcha, la gasificación sigue las vías normales.
El conjunto de transmisión está localizado a
continuación del cigüeñal, y se halla encerrado
en la misma carcaza. La transmisión está formada
por un engranaje llamado de contramarcha, el embrague, la
caja de velocidades y el mecanismo diferencial. Todos los
movimientos de giro, desde el motor hasta las ruedas, lo hacen
sobre ejes transversales al sentido de marcha del automóvil.
El engranaje de contramarcha, que viene a ser la toma de fuerza
del embrague, invierte el giro del cigüeñal, que
vuelve a su sentido original en el eje principal del cambio
de marchas y desde allí hasta el mecanismo diferencial.
El engranaje del eje de retromarcha tiene una relación
de desmultiplicación de 2,12 a 1.
Solidario con el eje de contramarcha se extiende la parte
inductora del embrague, formada por cinco discos metálicos.
La parte inducida del embrague actúa directamente sobre
el eje de contramarcha y consta de cuatro discos (que se intercalan
con los metálicos del engranaje) con láminas
de corcho. La presión es mantenida con resortes helicoidales,
y su desacople se efectúa mecánicamente (varilla
y cable Bowden) desde el pedal correspondiente. El eje de
contramarcha tiene cuatro piñones en engranaje permanente,
con otros cuatro sobre el eje principal del cambio de marchas.
Los dos pares de piñones centrales, ambos juntos, pueden
desplazarse lateralmente y, según su posición,
cada uno transmite la potencia del motor sobre el eje principal
del cambio de marchas.
El mecanismo del cambio es el encargado de esta operación.
Tiene comando a varillas por la palanca del cambio de marchas
situada en el piso, a la derecha del conductor. La palanca
lleva un gatillo que, a través de un cable Bowden,
destraba el tope que fija los engranajes en cada marcha, y
estos se colocan en algunos de los puntos muertos, que son
tres: entre primera y segunda, entre segunda y tercera y entre
tercera y cuarta. Las relaciones de giro entre el eje de contramarcha
y el eje principal del cambio son las siguientes, a través
de los distintos engranajes:
| En 1ra |
3,82
a 1 |
| En 2da |
1,82
a 1 |
| En 3ra |
1,24
a 1 |
| En 4ta |
0,86
a 1 |

A la salida del eje principal del cambio se encuentra el piñón
de salida del motor, que acciona la cadena secundaria. Esta
relación es de 2,12 a 1. Luego, las relaciones a través
de este engranaje son:
| En 1ra |
7,62
a 1 |
| En 2da |
3,92
a 1 |
| En 3ra |
2,62
a 1 |
| En 4ta |
1,82
a 1 |

Entre esta salida y la entrada al mecanismo diferencial se
extiende una cadena con engranajes de relación 1 a
1. Esta cadena va acoplada a un piñón que comanda
otra, que lleva al giro hasta la corona diferencial. La relación
piñón-corona es de 32 a 13 (dientes) ó
2,46 a 1. Luego, las relaciones finales entre cigüeñal
y ruedas son:
| En 1ra |
18,75
a 1 |
| En 2da |
9,64
a 1 |
| En 3ra |
6,45
a 1 |
| En 4ta |
4,48
a 1 |

Como dijimos anteriormente, la marcha atrás se realiza
invirtiendo el sentido de giro del motor, cosa que teórica
y prácticamente permite efectuar los cambios ascendentes
de velocidades desde primera a cuarta en marcha atrás.
Las ruedas delanteras tienen suspensión independiente.
Ésta está formada por un triángulo como
brazo único inferior, que llega desde la rueda casi
hasta en centro del automóvil. La rueda sigue entonces
la trayectoria del semieje columpiante o “swing axle”.
El brazo triangular soporta todas las tensiones y esfuerzos
producidos durante la marcha, tanto laterales como longitudinales
u oblicuos. En el extremo exterior de los brazos y ya cerca
de las ruedas se encuentra la sujeción del conjunto
resorte helicoidal-amortiguador hidráulico coaxiales.
Todos los movimientos de suspensión tienen bujes de
goma.
La suspensión trasera conserva el mismo principio que
la delantera, aunque con una modificación en diseño
y sujeción a la carrocería, que la asemeja a
la del Fiat 600. en el extremo exterior del brazo de la suspensión
va abulonada una caja porta rulemanes que sostiene y centra
la punta de ejes. Entre esta caja y la salida del diferencial
se extiende un palier corto expuesto, con doble junta universal
de goma —una en cada extremo. El sistema carece de elementos
deslizantes, y las pequeñas diferencias creadas son
absorbidas por la universales de goma. Como en el caso de
la suspensión delantera, las suspensiones propiamente
dichas están compuestas por resortes helicoidales y
amortiguadores hidráulicos coaxiales.
El mecanismo de dirección sigue el sistema de piñón
y cremallera. Esta última se continúa hasta
el centro del automóvil, desde donde salen las barras
a las ruedas, desde dos puntos situados con la misma separación
entre sí, que tienen los brazos inferiores de suspensión.
Los extremos de barra llevan, en el caso del Dinarg, bujes
de goma.
Los frenos son hidráulicos de campana con sopapas simples
en las cuatro ruedas. Las campanas, tanto las traseras como
las delanteras, están estriadas o aleteadas para su
efectivo enfriamiento y conservación en buen estado
de uso. El freno de estacionamiento es mecánico, ubicado
a la derecha del conductor, y actúa sobre las ruedas
traseras. El sistema hidráulico de frenos está
completamente desarrollado y construido en el país,
y responde fielmente a las características del vehículo.
El Dinarg D-200 es, probablemente, el automóvil más
pequeño del mundo equipado con un sistema hidráulico
de frenos.
La carrocería del Dinarg D-200 está construida
en plástico reforzado (resina poliéster y fibra
de vidrio). Este sistema constructivo, económico para
pequeñas series, necesita un cuidado especial en los
detalles de moldeo, y en el caso del Dinarg ha sido realizado
con suma precisión, y la terminación es muy
buena. Las ventanillas delanteras son del tipo deslizante,
pero el vidrio que se desliza no es solamente el delantero,
sino también el trasero, que sirve de salida de aire
de cabina. Las puertas son del tipo “suicida”,
esto es, que se abre hacia adelante. son de todas maneras
sumamente amplias, para facilitar la entrada y salida del
auto. De la misma forma, los respaldos delanteros son abatibles,
para facilitar el acceso a las plazas traseras. Sólo
la puerta del lado del conductor tiene cerradura, lo mismo
que el capó, pero no el baúl ni la tapa del
tanque de nafta. Las manijas de puertas son del tipo de palanca.
El tapizado es de plástico, y las alfombras de goma.
Las dimensiones generales son las siguientes:
TABLA
La pedalera del Dinarg D-200 ha sido considerada por los especialistas
como una de las mejor logradas en cuanto a diseño y
sencillez. Los pedales están montados sobre una base
metálica abulonada al piso. El volante es algo pequeño,
de dos radios, pero tampoco es necesario hacer mucha fuerza.
Todos los controles de las luces están colocados en
el tablero, y el arranque es por llave, también ubicada
en el tablero. Los limpiaparabrisas, eléctricos, se
accionan mediante una perilla colocada en la parte superior
del tablero. Los cambios se realizan por medio de una palanca
ubicada en el piso. La bocina es simple. No tiene luces ni
en el baúl, ni en el motor, ni en la guantera. Tampoco
tiene medidor de nafta ni parcial de kilometraje. El amperímetro
está indicado con una luz. También carece de
encendedor y de cenicero. Solo tiene cerradura la puerta del
conductor y el capó. El tapizado es de plástico
y las alfombras son de goma. El respaldo delantero es regulable.
PROBAMOS EL DINARG D-200
©PARABRISAS,
Julio 1963

Indudablemente,
si el automóvil debe atenerse al concepto propio de
muchos, de que debe ser un envoltorio para personas que viajan,
el Dinarg es uno de los vehículos más funcionales
jamás concebidos. En él viajan dos personas
cómodamente; no hablemos de una ubicación espartana,
sino de que pueden sentarse con amplio espacio lateral y horizontal,
como ocurre en el caso del Dinarg. Sobre el aspecto estético
caben, evidentemente, diversas apreciaciones. El Dinarg no
es, creemos, hermoso, pero con el tiempo llega a ser simpático.
Además, su eficiencia de funcionamiento es tal que
el usuario se identifica con él, especialmente cuando
siente que sus amigos le cuentan que ellos, con coches que
cuestan el doble, recurren constantemente a los talleres mecánicos.
No queremos decir que el Dinarg puedan vivir sin “service”,
pero su confiabilidad es decididamente del tipo “perrito
fiel”.
Dentro de la cabina del Dinarg se revela la preocupación
de los fabricantes por ubicar lo más cómodamente
posible a los usuarios del vehículo. Las puertas son
huecas, puesto que las ventanillas no son levadizas, sino
corredizas. Los huecos han sido aprovechados para mayor espacio
horizontal. El tapizado es económico, pero prolijamente
hecho y no exento de buen gusto. En el interior de las puertas
se han adosado bolsillos para guardar documentos, mapas, alguna
bujía, etc. Además, se levanta la tapa del escalón
ubicado detrás del asiento delantero (no nos animamos
a calificarlo como otro asiento) y se encuentra más
espacio para guardar herramientas. El coche mostró
algunas filtraciones de tierra y agua, aunque no excesivas.
Entra agua en la toma de aire del carburador, produciendo
rateos eventuales en su marcha.
Al sentarse en el Dinarg, el conductor percibe una inicial
sensación de extrañeza, pero irá comprobando
que está sentado en forma cómoda (y puede corregir
la posición del asiento con un tirete de alambra ubicado
debajo del cojín). El volante es tan pequeño
que recuerda los vehículos que circulaban en el Zoológico.
Tiene en el centro un adorno, pero no incorpora la bocina,
que se acciona mediante una perilla en la columna de dirección.
Los pedales son los tres convencionales, y están recubiertos
con patines de goma. El acelerador es largo y de suave accionamiento,
aunque en la posición de reposo está un poco
demasiado vertical para el gusto de la mayoría. El
embrague es muy celoso, aunque es blandito y suave. La palanca
de cambios (al piso) es del tipo deportivo, corta y vertical,
remachada por una bocha bastante grande.
El tablero tiene un solo instrumento de aguja: el velocímetro,
con cuentakilómetros incorporado. Dos luces indican
la carga del dínamo (luz roja) y el funcionamiento
del motor en marcha atrás (luz verde). El velocímetro
está iluminado con luz verde, muy agradable y descansada,
aunque la aguja debería ser de un color que se destacara
más. Una perilla a la izquierda del tablero se tira
para hacer funcionar el cebador, que emplea el sistema de
enriquecimiento de mezcla. El freno de mano está ubicado
a la izquierda, pero como, colocado o no, no hace nada, podemos
olvidarnos de él sin remordimientos de conciencia.
La visibilidad en el Dinarg es excelente. Hacia adelante,
se puede ver la totalidad del camino a apenas 3 metros, y
la misma distancia hacia atrás, algo que muy difícilmente
se logre en otro coche.
Para arrancar el Dinarg, se tira del cebador, salvo que el
motor esté caliente, en cuyo caso no es necesario,
y se gira la llave de arranque, presionando sobre el acelerador
sin excederse más de un tercio de su recorrido. Si
quiere arrancarse marcha atrás, se empuja la llave
hacia adelante y se gira. Tanto en marcha adelante como en
marcha atrás, el motor arranca en forma instantánea.
La unidad motriz es Sachs 200, con marcha atrás por
inversión de rotación, de modo que para el caso
de maniobras, hay que detener el motor y hacerlo arrancar
de nuevo cada vez que se desea cambiar el sentido de la marcha
del coche.
Una vez andando el motor, se aprieta el embrague, se mueve
la palanca de cambios hacia adelante, y se desembraga y acelera
en forma convencional. Hasta no “tomarle el pie”
al embrague, será difícil evitar un pequeño
brinco al iniciar la marcha. Luego, en cuestión de
efectuar la habitual danza pagana sobre embrague y acelerador
mientras que se van pasando los cambios a 2a, 3a y 4a, operaciones
que se hacen tirando la palanca para atrás; al soltarla,
vuelve siempre a la posición central, ya que la caja
es del tipo motociclístico.
El andar es sumamente ágil. Hay que hacer frecuente
uso de la palanca de cambios, pero esto no es ningún
sacrificio, ya que la misma es de recorrido corto y siempre
queda al alcance de la mano. El pique es, además, perfectamente
adecuado para el andar ciudadano; entre su aceleración,
su pequeño y “filtrable” tamaño
y sus excelentes frenos (hidráulicos en las cuatro
ruedas), pudimos comprobar que en el tránsito urbano
pasar a un Dinarg bien manejado es prácticamente imposible.
La tercera alcanza más de 60 kilómetros por
hora, y es la marcha que más se usa en el tránsito
denso, puesto que no es conveniente enganchar la cuarta hasta
los 50 kilómetros por hora, aproximadamente. La relación
final de desmultiplicación es tal vez un tanto “larga”,
impidiendo que el motor desarrolle sus máximas revoluciones
en cuarta velocidad. El Dinarg corre tanto en 3º como
en 4º, si hay algún viento de frente...
La dirección es muy liviana, pero es imprecisa y, debido
a que se ha limitado el giro de las ruedas para no robar demasiado
espacio adelante (piernas de los ocupantes), el diámetro
de viraje es más digno de un auto grande que de un
microcoupé como el Dinarg. Hacia la derecha necesita
9,70 m, y hacia la izquierda 8,60 m, para dar una vuelta en
círculo. A pesar de la imprecisión de la dirección,
el Dinarg tiene condiciones de viraje realmente excepcionales.
Durante nuestros tests de Autódromo, una de las habituales
pruebas es ingresar a la horquilla de la entrada a 70 km/h,
para fotografiar y comprobar condiciones de viraje y rolido.
Con algunos coches hemos tenido problemas para entrar a 70,
pero con el Dinarg vinimos con acelerador a fondo, torcimos
volante, y giró sin inconvenientes de ninguna índole.
Lástima que no tenga más potencia. Claro que,
debido a lo impreciso de la dirección (parece que en
alguna parte del varillaje ha ingresado una pastilla de yun-yun),
el intrépido tienen que ser al principio bastante ídem.
De todas maneras, uno pronto se convence de que sólo
hay que entrar zumbando, girar el volante, y tenerse fuerte.
El coche “siempre” dobla, aunque a veces la cola
pega un pequeño chicotazo al acomodarse (y luego se
asienta sola).
Los frenos son extraordinarios en su poder de desaceleración,
pero el Dinarg es tan increíblemente cortito que si
se frena completamente a fondo, no es difícil que se
cruce. Durante las pruebas de frenadas sucesivas, los frenos
no mostraron señal alguna de desvanecimiento. La suspensión
es muy blanda; hay cabeceo sobre tramos quebrados, pero no
es tanto como para molestar a los ocupantes. En partes malas,
las irregularidades no se transmiten a los asientos. Teóricamente,
el coche no debería doblar bien por esa circunstancia,
pero ya hemos visto que lo hace.
Para andar en ruta, el Dinarg mantiene 60 Km/h en forma incansable,
y además es tan manuable que casi nunca hay que levantar
el pie del acelerador. Con este tipo de motor, conviene poner
en práctica la costumbre de cerrar el contacto de cuando
en cuando durante viajes largos, manteniendo el pie sobre
el acelerador. Esto se hace para que, al entrar mezcla sin
combustionarse, refresque a la vez que lubrica. El espacio
para equipaje no es muy generoso. Cabe una valija bastante
grande detrás de los asientos (cuyos respaldos individuales
son rebatibles), pero de ahí en más es necesario
confiarse en un portaequipaje de aluminio montado en el techo.
No debe cargarse demasiado, porque el peso y la mayor resistencia
aerodinámica contribuyen a hacerle la vida más
difícil al motorcito. Estacionarlo no es, por supuesto,
difícil (aunque sería más fácil
si el coche tuviera más viraje). Para uso en ciudad,
el Dinarg es excelente por su maniobrabilidad, bajo consumo
y facilidad de ubicación en los huecos más inverosímiles.
Tiene una bocina de grave y fuerte voz, que sobresalta a quienes
van soñolientos al volante y se despiertan con el temor
de tener un Scania Vabis en su futuro.
El equipo de norma también incluye luces de giro, las
que tienen un ingenioso mecanismo de relojería que
hace que la llave vuelva automáticamente a cero después
de treinta segundos. es cómodo y más barato
que los sistemas en los cuales el retorno del volante automáticamente
anula el funcionamiento del intermitente. No tiene guiñada,
pero cuenta con todas las reglamentarias: luz de stop, alta,
baja, posición y luz de patente. También tiene
“plafonnier” de norma, con una llavecita. Las
luces de carretera no son excepcionales, y el cambio se efectúa
mediante un pedalín ubicado en el piso. El limpiaparabrisas
es eléctrico. Funciona muy bien, aunque el motorcito
hace tanto ruido como el motor del auto. (No faltó
el venenoso que dijo, “Y si la potencia es la misma,
más o menos...”). Barre una zona muy pequeña,
pero n hay problemas porque el vidrio está muy cerca
del rostro del conductor. En el interior de los parantes se
encuentran ganchitos para colgar ropa durante el viaje, detalle
que bien podría ser copiado por fabricantes de autos
que cuestan tres veces lo que el Dinarg.
La tapa del tanque de nafta no tiene llave; debiera tenerla,
o al menos una boca “tipo auto”, para que quien
así lo desee pueda comprar una tapa con llave en cualquier
casa de repuestos. El Dinarg tiene, en cambio, una bola con
rosca, con lo cual, en caso de robo, hay que ponerle una para
de motocicleta. El tanque no tiene medidor, y como el tubo
de entrada es acodado, no hay absolutamente ninguna forma
de saber cuánta nafta queda. La única solución
es acordarse de reabastecer el auto de cuando en cuando. De
todas maneras, como ocurre con las motos, el sistema cuenta
con una reserva que se abre mediante una llave, así
que nunca se va a quedar en la calle por falta de combustible
(hay que acordarse, sin embargo, de poner la llave en posición
abierta luego de cargar nafta tras utilizar la reserva). Las
ruedas del Dinarg tienen seis bulones cada una, cantidad algo
excesiva.
El Dinarg es una especia de sucesor del Topolino. Tiene menos
velocidad máxima, pero acelera más. Para andar
en ciudad es ideal; para la ruta, no hay problemas en andar
continuamente a 60 km/h. Y nadie puede discutir la extrema
bondad mecánica del grupo motor-transmisión
Sachs. Es muy pequeño, pero es práctico, económico
y divertido para manejar.

DATOS TÉCNICOS |
Este
test fue realizado por el personal técnico de
la revista Parabrisas, señores Ronald Hansen,
Guillermo Mártire y Emilio R. del Valle (n.),
incluso en las pruebas de aceleración y frenaje
efectuadas en el Autódromo Municipal de la Ciudad
de Buenos Aires. |
| ERROR
DEL VELOCÍMETRO |
| Velocidad
en el velocímetro (Km/h) |
20 |
40 |
60 |
| Velocidad
real (5º rueda, en Km/h) |
22 |
40 |
60 |
|
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| En 1ra |
20
Km/h |
| En 2da |
42
Km/h |
| En 3ra |
62
Km/h |
| Velocidad
máxima |
75
Km/h |
|
PRUEBAS
DE ACELERACIÓN
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
velocidades crecientes de 20 en 20 kilómetros
por hora. Se obtiene de este modo una idea exacta de
la mejor aceleración del automóvil. |
| De 0 a
20 Km/h |
4,4
s |
| De 0 a
40 Km/h |
10,2
s |
| De 0 a
60 Km/h |
28,8
s |
| De 0 a
500 m |
37,2
s a 65 Km/h |
|
PRUEBAS
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 2da |
100
kg/ton a 20 Km/h |
| En 3ra |
45
kg/ton a 40 Km/h |
| En 4ta |
22
kg/ton a 60 Km/h |
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PRUEBAS
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. |
| De 20
a 0 Km/h |
2,10
metros |
| De 40
a 0 Km/h |
7,30
metros |
| De 60
a 0 Km/h |
16,30
metros |
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PRUEBAS
DE IMPERMEABILIDAD
Consiste en verificar filtraciones de agua y polvo hacia
el interior de la carrocería (cabina, baúl,
motor). En las pruebas de agua, se somete al coche a
una lluvia de presión durante diez minutos.
El Dinarg D-200 experimentó algunas filtraciones,
aunque no excesivas. Entra agua por la toma de aire
del carburador, produciendo rateos eventuales en su
marcha. |
PRUEBAS
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. |
| En ciudad |
17
Km/l |
| En ruta |
18
Km/l |
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ACCESIBILIDAD
Y MANTENIMIENTO
En general bastante bueno. El motor se descubre levantando
la tapa trasera, que tiene llave. Puede llegarse entonces
fácilmente al carburador. Para llegar a los platinos
es menester sacar una chapita ubicada al costado del
cárter. El cilindro maestro de frenos está
debajo del auto. Las ruedas tienen seis bulones cada
una, cantidad que escasamente parece necesaria tratándose
de un auto tan liviano. |

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