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C
O C H E S - A R G E N T I
N O S |
LA
EDAD DORADA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ |
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1 9 5 9 - 1 9 6 5
————————— |
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| Fabricante |
Fábrica de Autmóviles
Utilitarios S.A. |
| Coche |
B A M B
I |
| Periodo |
1960-1962 |
| Cantidad |
450 |
| Comentario |
Muy
bueno para la ciudad y alrededores. Muy económico. |
|
|
LA HISTORIA DEL BAMBI
Como
tantos otros “ratones” que a principios de los
sesenta inundaban nuestras calles, el Bambi tenía su
origen en Alemania, en este caso, en la empresa Fulda, que,
como su nombre parece indicarlo, fabricaba el Fuldamobil,
origen del Bambi en su versión S7. El Fuldamobil era
ya un auto exitoso en su país de origen —lo mismo
que en otros en los que era producido bajo licencia, como
en Inglaterra, Suecia, Dinamarca, África del Sur y
China Nacionalista— cuando uno de los directores de
la firma argentina Televel S.A. lo vio y pensó que
sería un vehículo interesante para fabricarlo
en la Argentina, donde ya estaban dando buenos resultados
marcas como Heinkel, Isetta, Isard y otros microcoupés.
Además, la idea cobraba mayor sentido cuando se tomaba
en cuenta que la compañía Televel ya estaba
fabricando en el país el motor Sachs, que el coche
bien podía utilizar.
Las tratativas para obtener la licencia comenzaron a fines
de 1958 y, una vez obtenida ésta, se constituyó
la sociedad Fábrica de Automóviles Utilitarios,
con sede en Centenera 1851 de la Capital Federal, y se levantó
la línea de montaje en la que se construiría
el coche, lo mismo que la producción de las matrices
para hacer las carrocerías de plástico. El 12
de mayo de 1960 salió de la línea de montaje
el primer Bambi, como había sido bautizado el coche
en la Argentina, considerando que el nombre Fuldamobil no
sería fácilmente aceptado. El auto era fácilmente
identificable por su forma de gota de agua, pero en una carrocería
cerrada, y no llena de plexiglás como otros coches
de la época, lo que lo hacía bastante más
auto que sus competidores más cercanos. Desgraciadamente,
a un precio de 169.000 pesos el coche resultaba 20.000 pesos
más caro que el Heinkel, y 80.000 más que el
Messerschmitt.
Pero no fue necesariamente el excesivo precio del coche —que
por otra parte fue bajando con el tiempo— sino el simple
hecho de que el tiempo de los microcupés había
llegado a su fin. Un intento por enfrentar el destino fue
la introducción de una versión pick-up del Bambi,
denominada “Sporty”, en 1962. Este simpático
modelo contaba con la misma base del coche, pero con una carrocería
completamente abierta y una pequeña plataforma de carga
con barandas en la parte trasera (sobre el motor).
Aunque dejó de hablarse del coche poco después
—dejó de darse información sobre la empresa
en los medios periodísticos y dejaron de aparecer datos
oficiales de producción—, y en contra de ciertas
versiones que circularon acerca de una producción exclusivamente
bajo pedido, lo cierto es que la propia empresa se ocupó
de informar (diciembre de 1966) que continuaba la fabricación
en serie, tanto del Bambi como del Sporty. La cifra oficial
es de unas 480 unidades, pero se presume que estos datos corresponden
sólo al periodo comprendido entre el inicio de su fabricación
y 1963.

RÉCORDS
DEL BAMBI |
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El
10 de abril de 1961, la Asociación de Automovilistas
de Rosario, afiliada a la Comisión Deportiva
Automo-vilística, homologó la performance
de un coche Bambi, conducido por el Sr. Demófilo
López. Las marcas registradas fueron las siguientes:
|
Récord
de conductor: tiempo de marcha total, 101 h 41 m 19
s. Tiempo neto del récord del conductor, 100
h 05 m 04 s.
Récord del Bambi: tiempo total de marcha, 101
h 41 m 19s. Tiempo recorrido por coches auxiliares,
9 h 33 m. Tiempo neto del récord del coche titular,
92 h 08 m 19 s. Vueltas totales, 6.413, con 3.206.500
kilómetros. Vueltas de coche suplente, 506, con
253 km. Vueltas netas del coche titular, 5.907, con
2.953.500 kilómetros. |
AQUÍ ESTÁ EL BAMBI
©PARABRISAS,
Julio 1962
En
los últimos años, los años de la industrialización
automovilística argentina, el microcoupé adquirió
y consolidó una posición importante, favorecido
en cierta manera por sus mismas características que
le permitieron ocupar el lugar, que para algunos es de transición
y para otros de principio. La historia del automovilismo miniatura
se remonta mucho tiempo atrás y coincide en sus albores
con la de otros tipos de automóviles, los grandes.
Sin embargo, las técnicas elementales de los primeros
tiempos impidieron el desarrollo de este tipo de vehículos,
por lo menos en el orden práctico. El costo de fabricación
fue una de sus primeras vallas y se hizo necesaria una espera
hasta que la técnica perfeccionada a través
de la competencia, logró ese grado de agilidad y madurez
que lo hicieron viable. Los países europeos, con su
economía destrozada tras la última guerra mundial,
iniciaron su reconstrucción basándose principalmente
en el factor práctico de las cosas, y evidentemente
los microcoupés coincidían en el esquema. Así
surgieron marcas y modelos que, poco a poco, fueron obteniendo
el grado de perfeccionamiento técnico con que cuentan
en la actualidad. Acordes con su sentido de utilitarismo y
practicidad, los microcoupés desarrollaron un diseño
y un tipo de distribución de elementos mecánicos
que puede tomarse hoy como norma y pauta.
El Bambi es una muestra acabada de este estilo mecánico.
Es un automóvil con capacidad para dos personas y algo
más en el asiento posterior, con el motor colocado
en la parte trasera y la propulsión actuando sobre
el par de ruedas del mismo extremo. Con este diseño
se consiguen dos ventajas fundamentales: amplio espacio delantero
y una transmisión compacta en una sola unidad, que
baja los costos y por consiguiente los precios. El tamaño
del espacio delantero es uno de los puntos más difíciles
de solucionar en un automóvil que, por sus características
específicas, debe ser muy corto entre ejes y a la vez
muy bajo (menos material, menos peso, menos potencia necesaria,
costos más reducidos). Con el motor y la transmisión
colocados en la popa se habilita un gran lugar entre las ruedas
delanteras, que de otro modo estaría ocupado con elementos
mecánicos. Las ruedas chicas, de escaso diámetro,
necesitan poco lugar para los movimientos propios de la dirección,
y éstos, sumado al diseño de la suspensión,
por debajo del piso, son factores que contribuyen al logro
de ese espacio tan necesario y tan difícil de conseguir
en automóviles pequeños.
El motor Sachs 200 que impulsa al Bambi es un monocilíndrico
de dos tiempos. El cilindro es de fundición de hierro
gris convenientemente aleteado para su enfriamiento y carece
de camisa postiza. La tapa de cilindros es de aleación
liviana y también está aleteada. La tapa y el
cilindro se sujetan por medio de cuatro bulones. El diámetro
del cilindro es de 65 mm y la carrera del pistón es
de 58 mm, resultando supercuadrado. La cilindrada total llega
a los 191 centímetros cúbicos (está establecido
que con menos de 400 cm³ es un microcoupé). El
índice de compresión es de 6,3 a 1, y la potencia
máxima entregada llega a 10,2 hp a 5.250 rev/min. Si
bien es cierto que el motor podría admitir más
hp, también lo es que con esta cifra se aumenta su
duración. Dentro del cilindro corre un pistón
de aluminio con tres aros, todos colocados en la parte superior
del mismo.
La expulsión de los gases quemados se efectúa
en el Sachs 200 siguiendo el sistema Schnuerle, lo más
moderno en este tipo de diseños de barrido por retroceso,
y consiste esencialmente en lo siguiente: los gases fríos
que entran al cárter siguen por una razón de
inercia el sentido de giro del cigüeñal. De esto
modo lubrican en su camino de ida los movimientos de biela
y bancadas. Luego llegan al lado opuesto al de la admisión,
punto en donde salen del cárter para ir hacia las partes
superiores del cilindro, a la cámara de combustión.
Lo realmente práctico de este sistema es que desde
el cárter va hacia el cilindro a través de una
lumbrera que a tal efecto viene perforada en la pollera del
pistón. Penetran en éste por su parte inferior
interior y salen por la lumbrera hacia un pequeño conducto
que lo comunica con el cilindro luego de penetrar en éste,
cosa que hacen a gran velocidad y en un ángulo apropiado,
empujan hacia el exterior los gases quemados calientes. Este
sistema ha permitido el uso intensivo de pistones de cabeza
plana, ya que no necesitan deflectores especiales para imprimir
movimientos controlados en la columna de gases fríos.
Los pistones resultan muy livianos (menos masa inercial) y
se dilatan menos. El sistema Schnuerle es utilizado en la
gran mayoría de los motores de dos tiempos con encendido
a chispa. El esquema que presentamos no responde exactamente
a las medidas, situación y proporciones del motor Sachs
200, pero ilustra con precisión el sistema de barrido
mencionado anteriormente.
En un todo de acuerdo con el sentido motociclístico
de construcción, el cárter del Sachs 200 está
formado por tapas y carcazas abulonadas entre sí, construidas
en aluminio fundido a inyección. Esto quiere decir
que el cárter puede desarmarse completamente. Las dos
piezas centrales del mismo soportan y contienen el cigüeñal
desarmable, montado a presión una vez colocada la biela,
en los extremos del muñón de la misma. Las piezas
centrales del cárter contienen también el sistema
de la caja de velocidades, con su correspondiente mecanismo
de cambio. El cárter se complementa con una tapa lateral
del lado izquierdo en donde se encuentran los ruptores de
las marchas hacia adelante y hacia trás y el embrague.
En el lado derecho se hallan alojados los sistemas de arranque,
enfriamiento y generador. El cigüeñal lleva, como
es lógico, contrapesos para compensar y equilibrar
las masas oscilantes del pistón y la biela, pero éstos
están lateral y periféricamente tapados con
chapas a fin de cerrarlos y constituir una masa giratoria
completa, con un mínimo de espacio entre ella y las
paredes interiores del cárter. Con esto se consigue
una mejor lubricación de los muñones de biela
y de bancada, por efectos de la mayor compresión en
el cárter, a la vez que un rendimiento superior al
facilitar el llenado del cilindro. En los motores de dos tiempos
que no traen los contrapesos rellenados y deben ser preparados
para competición, éste es uno de los primeros
trabajos que se realizan. La biela gira sobre un cojinete
de rodillos, del tipo de cajonera o jaula y las dos bancadas
del cigüeñal lo hacen también sobre cojinetes
de rodillos. En los extremos de las bancadas, dos retenes
con tensores de resorte cierran herméticamente la cámara
del cigüeñal.
El enfriamiento del motor se produce mediante una corriente
de aire forzada que proviene de una turbina centrífuga
acoplada al eje del cigüeñal o salida del mismo
del lado derecho. La turbina es de fundición de aluminio
y va abulonada por medio de cuatro bulones al rotor del mecanismo
dínamo-arranque, comúnmente llamado Dynastart.
Desde la turbina, el aire es guiado hacia el cilindro y la
tapa de cilindros por una carcaza que envuelve a ambos y tiene
una salida entubada del lado opuesto. El encendido se produce
en un magneto que da chispa a una bujía Bosch M 225
T 11 ó M 25 11 S para trabajo mediano. El arranque
Dyna de 12 V produce una potencia de 90-135 W, y tiene marcha
atrás eléctrica, esto es, la inversión
del giro del motor de arranque, que puede excitarse en ambos
sentidos. Los avances del encendido son los siguientes: marcha
adelante 4,5 - 5,5 mm antes del punto muerto superior (APMS),
y marcha atrás 3 - 4 mm APMS. La mezcla aire-nafta
(nafta previamente mezclada con aceite en una proporción
de 1 a 20 ó al 5%) se realiza en un carburador Bing
tipo 1/24/87 ó 1/24/88, provisto de un silenciador
de admisión con filtro de aire del tipo húmedo.
Este carburador incorpora un sistema de arranque en frío
consistente, en principio, en una cámara comunicada
con la cuba que se llena de combustible sin gasificar (mezcla
muy rica), siendo aspirado al principio. Una vez el motor
en marcha, la gasificación del combustible sigue las
vías normales.
El Bambi cuenta con una instalación de 12 voltios y
una batería de 45 amperes/hora. El circuito y la batería
están protegidos por los correspondientes fusibles
y el regulador de voltaje. Con el sistema de encendido a magneto,
puede funcionar normalmente el motor aun cuando la batería
esté descargada y no tenga la suficiente potencia para
mover el motor de arranque.
Todo el conjunto de transmisión está localizado
inmediatamente a continuación del cigüeñal,
y se halla encerrado con la misma carcaza de éste.
La transmisión está formada por un engranaje
llamado de contramarcha, el embrague, la caja de velocidades,
el piñón de salida y, ya en el exterior del
motor, la cadena secundaria y la corona sobre el tren trasero.
Todos los movimientos de giro, desde el motor hasta las ruedas,
lo hacen sobre ejes transversales al sentido de marcha del
automóvil. El engranaje de contramarcha, que viene
a ser la toma de fuerza del embrague, invierte el giro del
cigüeñal, que vuelve a su sentido original en
el eje principal del cambio de marchas y desde allí
sigue constante hasta las ruedas, ya que esta última
transmisión es a cadena. El engranaje del ele de retromarcha
tiene en relación con el cigüeñal, una
desmultiplicación de 2,12 a 1. Solidario con este eje
de contramarcha se extiende la parte inductora del embrague
formada por cinco discos metálicos. La parte inducida
del embrague actúa directamente sobre el eje de retromarcha
y consta de cuatro discos (que se intercalan con los metálicos
del engranaje) con láminas de corcho. La presión
del embrague es mantenida por resortes helicoidales y su acople
se efectúa mecánicamente (varilla y cable Bowden)
desde el pedal correspondiente. El eje de contramarcha tiene
cuatro piñones en engranaje permanente con otros cuatro
sobre el eje principal del cambio de marchas. Los dos pares
de piñones centrales, ambos juntos, pueden desplazarse
lateralmente y según su posición, cada uno transmite
la potencia del motor sobre el eje principal del cambio de
marchas. El mecanismo del cambio es el encargado de esta operación,
comandado a varilla por una palanca de cambio de marchas situada
en el piso, a la derecha del conductor. La palanca lleva un
gatillo que a través de un cable Bowden , destraba
el tope que fija los engranajes en cada marcha y éstos
se colocan en algunos de los puntos muertos, que son tres:
entre primera y segunda, entre segunda y tercera y entre tercera
y cuarta. Las relaciones de giro entre el eje de contramarcha
y el eje principal del cambio son las siguientes, a través
de los distintos engranajes:
| En 1ra |
3,62
a 1 |
| En 2da |
1,85
a 1 |
| En 3ra |
1,24
a 1 |
| En 4ta |
0,86
a 1 |
A la salida del eje principal del cambio se encuentra el piñón
de salida del motor, que acciona la cadena secundaria que
es a su vez la encargada de transmitir el movimiento de rotación
al tren trasero, el propulsor del vehículo. Para relacionar
el eje de giro de este piñón con el del cigüeñal
es necesario pasar por los engranajes de las distintas desmultiplicaciones
del cambio de marchas y por el desmultiplicador común
que resulta el acoplamiento cigüeñal-eje de retromarcha.
Luego, las relaciones totales a la salida del piñón
son:
| En 1ra |
7,67
a 1 |
| En 2da |
3,92
a 1 |
| En 3ra |
2,62
a 1 |
| En 4ta |
1,82
a 1 |
Entre el piñón y la corona se extiende la cadena,
que corre encerrada en un baño de aceite. Las medidas
son de 12,7 x 8,2 x 8,51 mm. La corona tiene con respecto
al piñón una desmultiplicación de 2,75
a 1 (12 dientes el piñón y 33 la corona). Luego,
las relaciones finales de giro entre las ruedas y el cigüeñal
serán las siguientes:
| En 1ra |
21,09
a 1 |
| En 2da |
10,78
a 1 |
| En 3ra |
7,20
a 1 |
| En 4ta |
5,00
a 1 |
El tren trasero ofrece la particularidad de tener las ruedas
muy juntas; la trocha es de 400 mm. Esto tiene por objeto
independizarse del mecanismo diferencial. La necesidad de
un compensador diferencial, no es evidencia de un diseño
de este tipo ya que la distancia entre ruedas no es lo suficiente
como para que se produzcan deslizamientos o patinamientos
evidentes en la rueda interior en las curvas, que en todo
en caso serían más molestos que peligrosos.
Inclusive con comando a cadena podría acoplarse un
diferencial pero no compensaría en rendimiento lo que
se iría en peso y costo.
Las ruedas delanteras del Bambi tienen suspensión independiente,
que consiste en un brazo inferior formado por un elástico
de una sola hoja que soporta las reacciones del frenado y
de aceleración, a la vez que hace de elemento de suspensión.
Un brazo superior vertical completa el sistema, que es una
derivación del sistema MacPherson. El brazo vertical
superior es en realidad un amortiguador telescópico
hidráulico de doble acción. Por su parte, la
suspensión trasera es oscilante y consiste en un brazo
arrastrado que guía el par de ruedas traseras según
una trayectoria circular. El elemento de suspensión
propiamente dicho es un resorte helicoidal que corre por fuera
de un amortiguador hidráulico tubular de doble efecto.
Las ruedas delanteras están comandadas por dos brazos
que se juntan en un movimiento Pitman, controlado a su vez
por otro brazo que viene de la caja de dirección, del
tipo de piñón y cremallera. La barra de dirección
tiene a la entrada de la caja una cruceta o movimiento universal
que absorbe las pequeñas desviaciones que pudieran
presentarse en la misma. Los elementos frenantes del bambi
son del tipo de campana, mecánicos comandados por cables
Bowden. El pedal del freno actúa solamente sobre las
campanas delanteras, con el conocido sistema de balancín
que abre las dos zapatas de cada rueda a la vez. El freno
de mano, una palanca colocada en el piso, al lado derecho
de la del cambio de velocidades, trabaja sobre la única
campana trasera, que bloquea las ruedas a través del
eje. La palanca tiene una traba manual que permite ubicarla
en cualquier punto de su recorrido. El freno de mano sirve
únicamente para estacionamiento.
Toda la estructura mecánica y de carrocería
del Bambi descansa sobre un bastidor construido en tubos de
sección cuadrada soldados con puntos eléctricos
con los correspondientes montajes para la carrocería.
En el caso del motor, estos son de goma flexible. La carrocería
está construida en resina poliéster reforzada
con fieltro y tela de vidrio, conocida generalmente como plástico.
Todos los vidrios son del tipo cristal de seguridad, excepción
hecha de la luneta, que es de plexiglás. Las ventanillas
son del tipo corredizo, con una cerradura de resorte. La luneta
trasera es de dimensiones muy amplias, con un estilo “fast-back”
similar a algunos coches deportivos cerrados. Las dimensiones
del Bambi son las siguientes:
| Largo máximo |
3.200
mm |
| Ancho máximo |
1.400
mm |
| Alto máximo |
1.300
mm |
| Distancia entre
ejes |
2.100
mm |
| Trocha trasera |
400
mm |
| Trocha delantera |
1.200
mm |
| Peso vacío |
310
kg |
| Peso máximo |
600
kg |
| Neumáticos |
4,40
x 8" |
| Presión
recomendada |
22
lb. |
El tablero tiene velocímetro iluminado con cuentakilómetros,
luz de encendido y una luz verde que se prende cuando el motor
es arrancado en marcha atrás, interruptor de luces
y cambio de alta a media; interruptor de limpiaparabrisas
eléctrico. La bocina está en el centro del volante.
El cebador se encuentra al lado de la llave de paso de nafta,
siendo necesario pasar el brazo sobre el respaldo delantero
para su accionamiento. Las luces de posición están
combinadas con los faros, poseyendo a tal efecto una bombita
suplementaria “tipo fusible”; hay dos faros de
cola, más otro que ilumina la patente y hace stop.
En el tablero hay una gaveta muy pequeña, complementada
por bolsillos ubicados en el tapizado de las puertas. El vehículo
lo provee la fábrica sin luz de cabina, indicador de
viraje, ni guiñada, pero éstos pueden adquirirse
separadamente en el “service” de la fábrica,
en Triunvirato y Republiquetas, Villa Urquiza, Capital Federal.
HOY PROBAMOS EL BAMBI
©PARABRISAS,
Mayo 1962

Con
este automóvil, la Revista Parabrisas encara un nuevo
tipo de sujetos para sus Road Tests: los microcupés.
La gran cantidad de “muy chicos” que circulan
en el país autoriza a confiar en que una prueba de
camino y de pista, efectuada en las mismas condiciones que
en el caso de los automóviles mayores, recibirá
del público lector el mismo espaldarazo de suceso que
ha acompañado desde su iniciación a las pruebas
anteriores.
Una
de las circunstancias que deben ser tenidas en cuenta para
un Road Test y su posterior explicación y juicio, es
el precio del vehículo que se prueba. En el caso del
Bambi, los ciento cuarenta mil pesos que cuesta lo hacen el
más barato de plaza.
La prueba del Bambi comienza cuando el tester se introduce
en el vehículo. De este hecho se extrae una impresión
que perdura a través de toda la prueba: la de su amplitud
interior. La distancia entre el respaldo del asiento delantero
y los pedales es asombrosamente larga para un automóvil
de su tamaño y categoría. En este sentido, la
comodidad está asegurada. El Bambi es un automóvil
bajo, ya que mide 1.300 mm de altura total. De acuerdo con
esto, la disposición general del asiento, respaldo,
pedales y volante se aproxima mucho, salvando las distancias,
a un auto Gran Turismo. El asiento también es muy bajo,
sobre todo en la parte delantera, que no llega a sostener
las piernas con absoluta comodidad. Creemos que con un asiento
algo más levantado adelante, la posición de
manejo podría calificarse como “muy cómoda”.
De todas maneras, con una anchura de 1.250 mm, el asiento
permite que tres personas normales puedan acomodarse sin mayores
contratiempos. Al asiento trasero, mucho más pequeño
que el delantero y sin embargo grande para su categoría,
se llega inclinando hacia adelante el respaldo anterior, que
descubre un paso no demasiado amplio. A pesar de su tamaño,
este asiento es apto para una persona de regular estatura.
Por detrás de él, a la altura de la parte superior
del respaldo se extiende una plataforma horizontal, que sirve
de espacio de carga y equipaje, también muy amplio
para el tamaño del coche. Esta plataforma tiene un
panel rápidamente desmontable (dos bulones), que deja
libre una gran abertura por la que se llega al motor desde
el interior del automóvil, que permite efectuar una
serie de reparaciones rápidas o ajustes menores y que
consideramos una ventaja cuando deben realizarse bajo la lluvia.
Como parangón con el amplio lugar interior, las puertas,
una de cada lado, descubren un espacio que comprende holgadamente
el asiento delantero, haciendo que la operación de
entrar y salir del bambi no sea una aventura riesgosa. El
corte de la abertura de las puertas no presenta salientes
ni rebordes peligrosos para la integridad física o
la ropa de los probables ocupantes. El pequeño volante
de tres rayos, tal vez la pieza de carrocería mejor
terminada, es liviano y muy directo los controles manuales
del tablero son de fácil acceso, y el único
dial (velocímetro y cuentakilómetros) queda
centrado por dos de los tres rayos del volante cuando el automóvil
marcha en línea recta. No tiene “guiñada”
de fábrica, siendo conveniente colocarla en alguna
casa de accesorios.
A la derecha del conductor, sobre el piso inmediatamente adelante
del asiento, se encuentra la palanca del cambio de velocidades,
que actúa en línea directa y se queda luego
del cambio en el mismo lugar, desde el momento en que comanda
una caja de tipo motociclístico. La palanca, cuya perilla
es algo diminuta (bolilla de naftalina, decían por
ahí), lleva un gatillo que, presionado, coloca la caja
en el punto muerto inmediatamente anterior a la marcha en
que se transitaba. Estas cajas de velocidades tienen un punto
muerto entre la segunda y la primera, otro en la segunda y
la tercera, y por último, otro entre la tercera y la
cuarta. A la derecha de la palanca de cambios y algo más
adelante, se encuentra el freno de mano, no muy eficaz, que
actúa a través de un cable Bowden sobre las
zapatas de la única campana trasera de frenos, que
no es accionada por el freno de pie. Para no quitar espacio,
la palanca del cambio de marchas se encuentra desplazada hacia
el lado del conductor. Los tres clásicos pedales están
convenientemente espaciados uno de otro, facilitando su accionamiento.
El gran espacio disponible en esa zona permite que el pie
del embrague descanse en posición normal.
A pesar de estar sentado muy bajo, el conductor tiene un área
de visión muy grande, porque grande es la superficie
de ventanillas, parabrisas y luneta. Esta última es
tan amplia que resulta envolvente y prácticamente se
une con la parte posterior de las ventanillas traseras. De
manera contraria, el parabrisas es plano (no envolvente),
con la clásica desventaja de la gran mayoría
de los diseños de este tipo, en los que el parante
o marco del parabrisas del lado izquierdo obstruye en cierta
proporción la visión del conductor cuando la
curva es para dicho lado. La interferencia del marco con la
visibilidad de la curva aumenta a medida que disminuye el
radio de éste, teniendo su punto máximo en las
curvas a 90º. El Bambi tiene un solo limpiaparabrisas.
Es eléctrico, pero algo lento para lluvias fuertes,
con una frecuencia de 44 barridas por minuto. De fábrica
viene con viseras parasol.
El espejo retrovisor se encuentra en el modelo probado anclado
exteriormente, y se mira a través de la ventanilla
izquierda. Cuando la ventanilla, que es del tipo deslizante,
se encuentra cerrada (hacia adelante) o bien abierta (hacia
atrás) la visión del espejo retrovisor es perfecta,
pero estando en un punto intermedio, el cierre de la misma
se interpone entre el espejo y el conductor. Este inconveniente
se ve acentuado por cierta característica que tiene
la ventanilla de cerrarse por efectos del frenaje del automóvil.
Por otro lado, es demasiado pequeña y está ubicada
lo suficientemente adelante como para que sea un problema
sacar el brazo para hacer señales de doblar, frenar,
etc.
Con respecto a la comodidad del acompañante, puede
decirse que goza de las mismas comodidades e inconvenientes
que el conductor. A la altura aproximada de los pedales, del
lado derecho, va colocada en el piso la rueda de auxilio,
que eventualmente sirve de apoyo para los pies. Una crítica
sería que debe hacerse es la relativa a la dureza del
asiento, que resta en cierto grado la comodidad ganada por
la amplitud y buen diseño interior, notándose
sobre todo en viajes largos. En nuestro Bambi, el asiento
era algo más duro de lo habitual, por hacerse un experimento
con un nuevo tipo de relleno. El asiento posterior es, de
acuerdo con la jerga automovilística, “de fortuna”,
a lo que nosotros podemos agregar el adjetivo “relativamente
buena”.
A pesar de ser una automóvil bien estudiado, el Bambi
tiene un cargo importante en su contra: la falta de ventilación
interior. Las ventanillas se abren en una superficie relativamente
escasa, y la cabina no tiene ninguna salida trasera o escape
de aire. Al no poder establecerse una corriente, el ambiente
interior va renovándose muy lentamente y el aire caliente
impide que entre el fresco. Esto se nota en ambos asientos,
sobre todo el trasero, aun con las ventanillas completamente
abiertas. La toma de aire anterior, simulando una grilla de
automóvil con motor delantero, deja entrar un gran
volumen de aire que por alguna extraña circunstancia
no ventila convenientemente a la parte superior de la cabina.
Por razones obvias, este problema de ventilación se
reduce en invierno. Pero en los días calurosos, a este
defecto de tan fácil solución para la fábrica,
se le suma el calor del motor, que en algo trasciende la chapa
que lo separa de la cabina. De todas maneras, y contrario
a lo que podría suponerse, en ningún momento
se registraron en el interior de la cabina emanaciones de
vapores de nafta o de gases de escape.
La carrocería es de resina poliéster reforzada
con tela y fieltro de vidrio y montada sobre un bastidor de
tubos de acero. No es excepcionalmente silenciosa, pero debemos
señalar que el material plástico, aparte de
su resistencia a la corrosión, es menos ruidos que
la chapa. Por otra parte, se calienta menos al sol que una
carrocería metálica. En la prueba de agua, la
carrocería se reveló como muy hermética,
comprobándose filtraciones —escasas por cierto—
en la parte inferior del marco de las puertas. Las colizas
de las ventanas y los marcos de goma del parabrisas, ventanas
traseras y lunetas, cumplieron perfectamente.
El motor es también algo ruidos, aunque no tanto por
el escape, ya que el silenciador trabaja en forma eficiente.
Otro ruido que se nota con alguna claridad es el producido
por la caja de velocidades. La dirección, sumamente
liviana (con un diámetro de viraje de 7,50 m hacia
la derecha y 7,35 hacia la izquierda), lo mismo que los pedales,
a los que es necesario aplicar poca presión, hacen
de la conducción del Bambi un trabajo muy poco cansador.
Las características de su motor, poca cilindrada, poca
potencia y un número elevado de revoluciones, obligan
a una cierta velocidad en las maniobras, cambios de marchas,
embragues y aceleraciones, si se pretende hacer rendir al
Bambi su verdadera performance. Con esto no se quiere decir
que en el Bambi se debe andar ligero, sino que llevando cierta
velocidad se está más de acuerdo con las características
del vehículo en el tránsito urbano y suburbano
es ideal, porque su facilidad de maniobra y su estabilidad
en las curvas, muy buena, lo habilitan para pasos y “coladas”
más propias de una motocicleta que de un automóvil
de turismo. La conducción en ruta y sobre todo en viajes
largos se hace un poco más difícil porque las
ventajes que regían para el tránsito ciudadano
pierden relativamente su importancia, y la adquieren otras
tales como elevada potencia real, de la que el Bambi carece.
De todas maneras, nosotros hicimos un viaje a Córdoba
de ida y vuelta a 70 sostenidos, sin ningún problema:
aunque el Bambi está hecho para andar en ciudad más
que en ruta, fue y vino sin sumar puntos en contra.
Tiene un cierto “oversteer” o sobreviraje que
disminuye en proporción al aumento de peso sobre el
eje delantero. Con 150 kilos o más sobre el asiento
delantero, el Bambi pasa a ser “understeering”
o subvirante, con la consiguiente ventaja en la curva y en
la recta, auque perdiendo algo del pique con relación
a una carga más liviana. El ser subvirante lo habilita
para controlar las patinadas en pavimento resbaladizo. Por
razones fácilmente comprensibles, so sirve para el
barro. En un principio es difícil habituarse al hecho
de que dejando un pozo o un obstáculo entre las ruedas
delanteras, no se lo salva, sino que va a dar en las traseras.
Con un poco de práctica y un golpe de volante, se torna
el hábito para “voborear”. Algo temperamentales
resultan también el embrague y la palanca de cambios;
el primero por demasiado celoso, y la segunda, por demasiado
elástica, pero después de un tiempo, estas fallas,
más del conductor que del vehículo, desaparecen.
La dirección, muy directa o con muy poca multiplicación
en el brazo Pitman obliga a efectuar con cierto cuidado las
correcciones que casi subconscientemente se realizan.
Ambas suspensiones, trasera y delantera, se comportan correctamente
y tienen una cirta dureza, sobre todo adelante, que no hace
sino avalar el comportamiento en curva y en recta. Su escaso
peso es la causa de reacciones algo exageradas ante golpes
de vientos laterales, tales como los producidos al cruzarse
en el camino un ómnibus rutero que va a gran velocidad.
Las luces son realmente buenas y respetadas por los que vienen
de frente, pero la iluminación muy fuerte del velocímetro
cansa luego de una horas e impide ver con claridad los números
que marca el cuentakilómetros. En cuanto a los frenos,
si bien no son excepcionales como distancia de frenado, son
en cambio muy estables, como lo ha demostrado el test de pista.
Para terminar, el Bambi es un automóvil que brinda
satisfacciones que en cierta forma superan lo que podría
esperarse de un automóvil tan pequeño. Es muy
bueno para la ciudad y sus alrededores, económico y
con un juego de herramientas práctico y sobre todo
abundante.

DATOS TÉCNICOS |
Esta
prueba fue realizada por nuestros técnicos, señores
Ronald Hansen, Emilio R. del Valle (n.) y Guillermo
Mártire, excepto en los ensayos de frenaje y
aceleración, en los que condujo el automóvil
el Sr. Miniberto Ehaman.
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ESPECIFICACIONES
BÁSICAS - Motor monocilíndrico de
dos tiempos, cilindrada 191 centímetros cúbicos
(85 x 58 mm), índice de compresión
8 a 1, potencia 10,2 HP a 5.250 rev/min, relaciones
3,82, 1,85, 1,24 y 0,86 a 1.
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PRUEBA
DE VELOCIDAD MÁXIMA
Se toma sobre un kilómetro lanzado en sentidos
opuestos, para anular la posible influencia del viento.
La medición se realiza con un velocímetro
perfectamente calibrado. En el caso del Bambi, la velocidad
máxima alcanzada fue de 80 kilómetros
por hora, la que se alcanzó en 45,7 segundos. |
VELOCIDAD
MÁXIMA EN CADA MARCHA |
| En 1ra |
20
km/h |
| En 2da |
38
km/h |
| En 3ra |
53
km/h |
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PRUEBA
DE ACELERACIÓN
Con el mismo velocímetro anterior, se controla
el tiempo que el automóvil emplea en alcanzar
velocidades crecientes de 20 en 20 kilómetros
por hora. Se obtiene de este modo una idea exacta de
la mejor aceleración del automóvil. |
| De 0 a
20 km/h |
3
s 4/5 |
| De 0 a
40 km/h |
12
s 3/5 |
| De 0 a
60 km/h |
31
s 1/5 |
| De 0 a
500 m |
37
s a 61 km/h |
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PRUEBA
DE EMPUJE
Se comprueba aquí el empuje máximo que
recibe el automóvil en cada marcha, por medio
de un instrumento de precisión llamado Performance
Meter marca Tapley, tipo R. Las mediciones resultan
en kilogramos de empuje por tonelada de automóvil. |
| En 1ra |
136
kg/ton a 18 km/h |
| En 2da |
91
kg/ton a 25 km/h |
| En 3ra |
45
kg/ton a 42 km/h |
| En 4ta |
20
kg/ton a 53 km/h |
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PRUEBA
DE FRENADO
La prueba se refiere al aguante y la capacidad de recuperación
de los elementos frenantes, y se realiza deteniendo
el automóvil a 0 desde los 80 km/h, diez veces
consecutivas sin dejar que las campanas y demás
elementos se enfríen y recuperen su eficacia
original. De este modo, se obtienen diez mediciones
de distancia de frenado, que irán creciendo a
medida que aumente el número de mediciones. |
| De 20
a 0 km/h |
2,80
metros |
| De 40
a 0 km/h |
9,60
metros |
| De 60
a 0 km/h |
21,60
metros |
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PRUEBA
DE IMPERMEABILIDAD
Excelente en fuertes lluvias. Mínimas filtraciones
por debajo de las puertas. En este aspecto superior
a automóviles de mayor precio. |
PRUEBAS
DE CONSUMO
Realizadas sobre ruta y ciudad, estableciendo consumos
a distintas velocidades. (La fábrica indica consumos
de 20-22 km/l en ruta) |
| En ciudad |
16,5
km/l |
| En ruta
a 70 km/h |
17,5
km/l |
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PRUEBA
DE LUMINOSIDAD DE LOS FAROS
A 1 metros, faros medios: 0,85 lumenes/m²; A 1
metro, faros altos: 2,7 lumenes/m². |

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