Romance de la Perla
El sol se sale muriendo
en sombras del caserío
y el mar se lame la vida
sobre horizonte de niños.
Duerme el hombre su ancha pena
del llanto del pan del hijo,
y toma forma de piedra
por la escalera del risco.
¿A dónde se irán sus pasos
hinchados de ahuecar bríos
en la antesala del sordo
capitalista edificio?
Ni la mañana le esconde
la mueca de su suplicio,
ni echa de ver que en sus ojos
hay ausencia de rocío…
¡Una Mirada vacía
lo tira de Nuevo al nido!
¡Perla! La perla encrespada
como un hotel colectivo
en una mancha que el mar
se sacudió en raro ímpetu:
¡Perla! La perla dejada
en un fantástico olvido
para ilusión de los hombres
heridos de hambre y de frío,
¡Perla! La perla tirada
desde el tejado del risco,
que bajo tu blanca pena
exprime dolor de siglos.
¡Piedra que miras al cielo
como arrabal desteñido!
¿Quién dice noche estrellada
ante los ojos caídos
de esa frontera del hambre
que va apretándose en gritos?
¿Quién dice marco de espumas
ante el puntal del martirio
que se reseca en las almas
huéspedes del precipicio?
La vida rueda temblando
sobre el jirón extendido
en un juego con la muerte
que quiere atrapar el risco.
El mar se lame la vida,
y el sol se arropa de frío…
en cada lecho de muerte
vigila el sueño de un niño…
¡Perla! La perla más blanca
de la gran mina del rico.
¡Perla! Que ya te desgastas,
de balancearte en suspiros.
¡Perla! Que ya te derrumbas
bajo tu pecho sombrío
mientras se elevan cuarteles
y el mar se infecta de tiros.
¡Piedra que miras al cielo
como arrabal desteñido…!
El color rojo te tiende
en tinte de último aviso
sobre el puñal de tus noches
y tus puntales caídos.
Al otro lado del mar
nos duele tu sed de siglos.
Tu voz resuena más lejos
que los cañones temidos.
En la antesala del mundo
ya anuncia el sol colectivo.
¡Perla! ¡Levanta tus manos
y alza tu dolor en bríos…!
Río Grande de Loiza
Julia de Burgos
Nació: 17 de febrero de 1914
Murió: 1953
¡Rio Grande de Loiza!...
Alárgate en mi espíritu
y deja que mi alma se- pierda en- tus riachuelos
para buscar la fuente que te robó de niño
y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.
Enróscate en mis labios y deja que te beba,
para sentirte mío por un breve momento,
y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte,
y oír voces de asombro en la boca del viento.
Apéate un instante del lomo de la tierra,
y busca de mis ansias el íntimo secreto;
confúndete en el vuelo de mi ave fantasía,
y déjame una rosa de agua en mis ensueños.
¡Río Grande de Loiza!... Mi manantial, mi río,
desde que alzome al mundo el pétalo materno;
contigo se bajaron desde las rudas cuestas,
a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños.
Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
y fui tuya mil veces, y en un bello romance
me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.
¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron
mis formas, en espiga de sol recién abierto?
¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo
algún fauno en la playa me estará poseyendo!
¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
me estaré congelando en cristales de hielo!
¡Río Grande de Loiza!... Azul. Moreno. Rojo.
Espejo azul, caído pedazo azul be cielo;
desnuda carne blanca que se te vuelve negra
cada vez que la noche se te mete en el lecho;
roja franja de sangre, cuando bajo la lluvia
a torrentes su barro te vomitan los cerros.
Río hombre, pero hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.
Muy señor río mío. Río hombre. Unico hombre
que ha besado mi alma al besar en mi cuerpo.
¡Río Grande de Loiza!... Río grande. Llanto grande.
El más grande de todos nuestros llantos isleños,
si no fuera más grande el que de mí se sale
por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.
Me enorgullece el haber pertenecido al Círculo de Amigos y Tertulia Julia de Burgos.
El sábado 8 de agosto de 1998 tuve la grata experiencia de compartir por vez
primera
con los miembros del Círculo. Visitar el pueblo de Carolina
puede
ser rutina para muchos pero para mí fue aventura.
No conocía gran cosa de las
carreteras principales
ni mucho menos de los barrios y sectores acunados en las
montañas y valles que rodean este hermoso pueblo.
Nos reunimos cerca del Tribunal de Carolina, donde me dió la bienvenida
un representante del municipio, mis temores al desconocer
estas
nuevas veredas se disiparon ante la amabilidad demostrada.
Desde allí partimos en carabana hasta la elegante residencia
del Ldo. Feijóo, miembro del Círculo.
Rodeados de la apacibilidad de las montañas y acunados por el olor a campo verde,
nos invitaron a pasar al lugar de reunión donde nuestro presidente,
el profesor Gilberto Moreno,
nos dió una calurosa bienvenida,
explicando los detalles de la actividad.
Visitaríamos la montaña
donde Julia nació y creció,
aprovechándonos del sol que tan ceremonialmente
permaneció a nuestro
lado, alumbrando nuestra ruta…
la ruta de Julia.
La casa del Ldo. Feijóo se encuentra en la colindancia
del Barrio Canobanillas,
el sector antes considerado parte del Sector El Trompito,
ha sido llamado Sector Julia de Burgos
gracias a la iniciativa de varios residentes.
Para el año 1986, el sector fue bautizado con el nombre
de la
poetisa, y sus calles con los nombres de algunos de sus poemas,
Río Grande de Loiza… Allí, en los brazos
del espíritu libre que llenó el alma de Julia nos reunimos,
mi corazón se llenó de una emoción muy grande
al ver la energía
de personas que sin conocer a Julia en vida, trabajan para honrar su memoria.
Tres guaguas del municipio de Carolina nos llevaron
cerca de la montaña de Julia. Al llegar al lugar,
varias familias, hombres, mujeres, jóvenes y niños se unieron
caminando cerro arriba, recogiendo los pequéques
juguetones en las faldas y ruedos de sus pantalones.
Las montañas se hacían más inmensas y más verdes
y el aire revolaba en nuestros rostros evocándonos un tiempo de niños,
tiempo de inocencia, de crecer en las faldas de la quebrada "Los Limones"
y bañarse el latido calido de nuestros cuerpos.
Las imágenes de la vida-niña de Julia tomaban fuerza a medida que algunos presentes,
entre estos nuestro
Presidente el Profesor Moreno, compartían sus vivencias
en torno a nuestra Julia. Era preciso escuchar a una Doña Librada,
quien tuvo el honor de conocer a Julia, describiendo a Julia, mujer, humilde,
sencilla, de voz dulce… y contar de sus últimos años
de luchas y soledades… El atardecer arropó nuestras miradas,
el olor de los naranjos bailaba al son de los vientos vespertinos,
era tiempo de volver a la casa de nuestro
anfitrión,
donde nos aguardaba una noche de crecimiento poético, tertulia
y buena música y una paella
exquisita, preparada con esmero por el licensiado.
Puedo afirmar y estoy segura que no fuí la única en sentirlo,
que bajé de la montaña de Julia, igual y distinta,
llena de intensos colores, del viento, del olor
de los naranjos
que posiblemente meció el coil de Julia-niña. Dejé los limoneros,
las guayabas tiernas,
los ocultos hormigueros, las huellas de las vacas,
los pastos cosquillozos, atrás en mis memorias
pero
permanentes en mi alma.
Gracias al Círculo de Amigos y Tertulia Julia de Burgos, a su presidente y su esposa Doña Aida,
por su
dedicación y esfuerzo, por compartir esta pasión poética
con muchos que como yo, admiramos a esta
Gran poeta Puertorriqueña,
nuestra Julia de Burgos… ¡porque Julia vive en la eternidad de su poesía!
Roxana Reyes, 9 de agosto de 1998
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