Signos de Dios

(Signs From God - Science Tests Faith)

 

Transmitido por RCTV el martes 1 de mayo de 2001 a las 6 p.m.

 

Radio Caracas Televisión (RCTV) prosigue su incansable cruzada en favor del sinsentido  y la irracionalidad. Por lo visto, ya no le basta irrespetar la inteligencia del público con las masiva dosis de astrología, tarot y operaciones mágicas que ofrece en su bloque matutino: ahora penetra decididamente en el campo de la superchería religiosa pseudocientífica con la transmisión del documental  “Signos de Dios”.

“Signos de Dios” es un producto de la cadena Fox transmitido originalmente en los Estados Unidos el 28 de julio de 1999. El programa se subtituló, muy sugestivamente, “Science Tests Faith” (“la ciencia pone a prueba la fe”), aunque la cantidad de ciencia real presente en el mismo tiende a cero, y la escasa que contiene resulta estar muy mal utilizada. Su presentador y productor ejecutivo, el periodista australiano Michael Willesee, es un antiguo escéptico que parece haber encontrado posturas más remunerativas. La versión para la televisión venezolana contó, adicionalmente, con la presentación de la bella periodista Ana Virginia Escobar, cuyo más bien modesto papel fue el de sugerir una y otra vez entre los diferentes segmentos del documental que los casos presentados resultaban ser un reto para la ciencia y que habían hecho dudar a los científicos escépticos. Yo, por mi parte, he llegado a dudar sobre si en las escuelas de periodismo tienen alguna asignatura donde enseñen a diferenciar “verdades” de “mentiras”.

El programa se apoya fundamentalmente en la presentación de la acostumbrada colección de apariciones milagrosas, imágenes que sangran, estigmas y catástrofes naturales. Willesee representa (muy mal) el papel de investigador escéptico, dirigiendo pruebas “científicas” carentes de cualquier lógica y sentido. Por ejemplo, al principio del programa nos muestra a Kayia Rivas, un autentico portento boliviano que habla con Jesucristo, escribe en idiomas que no conoce (como el griego) y recibe estigmas. También posee una reproducción de la Virgen de Guadalupe que “milagrosamente” se cubre de piedras de colores y que refulge en la oscuridad. Respecto a esto último, Willesee afirma que “para nosotros es un misterio”. Por lo visto, en ningún momento se le ocurre pensar que dado que la imagen se encuentra en la casa de la Sra. Rivas, esta no tiene ningún problema en manipularla como y cuando quiera (las transformaciones nunca ocurren en cámara); además, la existencia de pinturas fluorescentes no es ningún “misterio”. Willesee decide someter a la Sra. Rivas a una “prueba independiente”. ¿Sobre su alegado conocimiento de idiomas? ¡No! La lleva a un hospital de México donde un neurólogo le practica un electroencefalograma. Pero ¿qué espera probar con ese estudio? Pues no lo menciona, y de hecho, su relevancia en el caso es nula.

El neurólogo que practica el examen encuentra cambios que sugieren epilepsia, pero el presentador pasa rápidamente por sobre esto y se va a lo maravilloso. Interpreta una serie de frases aisladas y genéricas emitidas por la Sra. Rivas como respondiendo a los comentarios que el neurólogo hace en el otro cuarto (y al que supuestamente no puede oír). El posible diagnóstico de epilepsia, el único hallazgo significativo del estudio, simplemente es dejado de lado. De cualquier manera, ¿qué es lo que se esperaba probar? Por lo visto la intención era incluir de cualquier manera en el caso algún procedimiento de apariencia “científica”.

Eso se repite también en la siguiente sección, donde se nos muestra un busto de Jesucristo que llora sangre y lágrimas. El busto es sometido a una tomografía computarizada, que por supuesto, no encuentra nada. Pero ¿qué se esperaba encontrar en realidad? Existen diversos métodos para hacer que una estatua “llore”, muchos de los cuales no implican un aparataje incluido en su interior (y de paso, de ser esa la forma del engaño, no seria muy lógico esperar que los responsables del mismo fueran a dejar las “pruebas” en su sitio al entregar el busto para el estudio). También se tomó una muestra de la sangre que goteaba del busto para un análisis forense. La utilidad de este procedimiento es dudosa: valdría para demostrar que es un engaño si la muestra fuera algo distinto a sangre humana, pero en ningún caso probaría que el milagro es cierto si la sangre resultara real (¡la sangre humana es muy fácil de obtener por medios no milagrosos!). En el programa transmitido por RCTV este segmento fue editado y no se habló mas de la muestra de sangre, pero en el programa original si se dio a conocer el resultado: ¡era sangre de mujer! Al parecer Willasee sugirió que se debía a que Jesús tuvo madre humana, pero no padre (!!!!!).

Más milagros: en México, entre otras maravillas, aparecen imágenes religiosas en pétalos de rosa. Curiosamente, las imágenes tardan desde varias horas a varias semanas en formarse. ¿Quizás porque los falsificadores acostumbran esperar el momento más oportuno? Consultados dos expertos, estos encuentran que las imágenes son muy fáciles de reproducir, pero el presentador reivindica el origen milagroso invocando la carencia de motivación económica por parte de los responsables. Un recurso muy bien conocido a la hora de justificar cualquier “fraude piadoso”.

El clímax del programa lo da nuevamente la Sra. Katya Rivas, en un repelente segmento donde se le muestra “recibiendo” los estigmas. Al principio, Willasee la entrevista un viernes santo, y esta le dice que “el estigma ocurrirá cuando Jesús diga, no nosotros” y “este no es el momento de tomar tus muestras”, todo esto previa inspiración divina, por supuesto, y estableciendo de paso una excelente coartada. Cuando ocurre finalmente el milagro, se nos muestra a la Sra. Rivas en cama y abundantemente arropada, con un rosario en la mano y acompañada de su guía espiritual y de otros creyentes. Los estigmas van apareciendo en orden: frente, manos, pies, pero curiosamente, en ningún momento se desarrollan mientras la cámara está rodando. Se ven unas heridas mínimas y puntiformes en la frente, que casi no sangran, y unas feas escoriaciones en manos y pies, pero que tampoco sangran demasiado, a pesar de que Willasee afirme que “es claro que son dramáticas y profundas”. ¿Cómo lo sabe? En ningún momento se hizo ningún intento por explorarlas seriamente, y pero aún, no había presente ningún médico que lo asesorara. Aún más, las heridas del dorso y de la planta del pie izquierdo no coinciden. Según se ve en el programa, arropada bajo su cobija la Sra. Rivas tuvo abundante oportunidad de autoinfligirse unas heridas de poca consideración, que es todo lo que se requería para convencer a un presentador tan poco crítico. Por cierto, también aquí se repite la payasada de la toma de una muestra de sangre. ¿Para comprobar qué?

El programa se cierra con un milagro en verdad de muy poca monta. Willasee está hablando con su heroína, la Sra. Katia Rivas, y esta le dice que esta “viendo” a Jesucristo. Cuando van a editar el segmento, observan un reflejo “extraño” en el ojo izquierdo de esta. Se trata de simplemente un reflejo, no la imagen de nada en especial, pero esto da lugar a profundas disquisiciones sobre “no poder explicarlo” y “las luces no se habían movido”. Bien, las luces no se movieron pero, ¿y la Sra. Rivas tampoco sé movió? A pesar de esto, no podía faltar la “hipótesis” de que se trataba del reflejo de Jesucristo (!!!), al que la Sra. Rivas estaba “viendo” detrás del presentador. De paso, el reflejo ni siquiera aparece en la dirección adecuada, hacia donde la Sra. Rivas está mirado, sino desde uso de los lados.

El Skeptical Inquirer calificó en su momento a “Signos de Dios” como una “autopsia alien religiosa” (en referencia a la celebre y fraudulenta autopsia del alienígena de Roswell). El programa es un buen ejemplo de la creciente tendencia a utilizar terminología científica para darle una tenue capa de respetabilidad a lo que no es otra cosa que fraude y superstición. A pesar de sus pretensiones “científicas”, lo que se muestra tiene una total carencia de método y de protocolos claros. Se deja siempre de lado la posibilidad, muy cierta, de engaño, al tiempo que se ignoran las explicaciones prosaicas y se hace énfasis en las más sensacionales, por muy improbables que estas sean Es de lamentar en verdad que RCTV haya presentado al publico venezolano este deplorable subproducto, precediéndolo con una encendida pirotecnia de promoción y sin hacer el más mínimo aporte crítico a su contenido.

 


 

Javier Garrido B.

racional@cantv.net

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