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Mi Padre no Consigue Encararme de Frente.
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Estuve internado 9 años (de los siete a los dieciséis) en una
institución de educación para ciegos. Este internado quedaba en la
capital (Salvador) y allá aceptaban alumnos de todas las ciudades y
hasta de algunos estados vecinos. El perído anual de internado obedecía
al calendario escolar. Durante las vacaciones el pupilo regresaba a la
casa.
a) Había padres que vivían en Salvador y colocaban al hijo en el
internado y sólo iban a verlo en época de vacaciones.
En mi caso fue rechazo por parte de mi padre y una cierta
sobreprotección por parte de mi madre. Ahí, para mí, el internado fue
importante, pues con la convivencia en grupo, el rechazo por parte de
mi padre no encontró guarida. A los siete años mis padres se separaron
y yo fui para Salvador ( creo que fue mejor para mí: comprendí desde
temprano que tendría que volverme) Hoy paro y considero esta cuestión
resuelta. Tengo dos lindas hijas y me sustento estando perfectamente
integrado en la sociedad de la que hago parte. Mi padre hasta hoy no
consigue encararme de frente. Me gustaría hacer alguna cosa por él. Lo
he intentado, pero él se cierra en su mundo ( más allá de estar en
todo su derecho).
d) Independientemente de que un hijo sea o no sea deficiente, en el
Nordeste, por lo menos, en gran parte de los casos, el padre, con el
pretexto de que al trabajar afuera está cumpliendo con su función, se
sustrae mucho de la educación de los hijos, tanto como en la ayuda en
las tareas hogareñas (apoyándose en el cansancio).
El tema es extenso... Abrazos.
Carlos Alberto de Castro.
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