Masas 128 - 22/7/98

Debemos castigar también a la burguesía y al imperialismo que ordenaron y financiaron la represión


Poco importa cuáles fueron las motivaciones que llevaron a que un juez de esta Justicia de la burguesía y corrupta hasta la médula, meta preso al asesino Videla y cite a declarar a los jefes de la Dictadura y encarcele a algunos más.
Si es por la justicia y las leyes que tenemos seguro que encontrarán la forma de volver a dejarlos en libertad, (si les convienen, o cuando les convenga), y si no encuentran resquicios en su derecho, utilizarán el recurso de los decretos o los indultos, o harán nuevas leyes para garantizar mejor la impunidad de los represores, para eso están las instituciones.
Todo lo que se haga en el terreno legal para asegurar la condena de Videla y todos los represores será de utilidad por que ayudará a desnudar cómo el Estado de la burguesía se las ingenia para defender a sus bestias. Pero lo esencial, lo que puede garantizar que los metan presos y no los dejen en libertad, es que se profundice la movilización popular por el castigo a los genocidas, para evitar que haya una nueva anmistia o indulto u obediencias debidas.

Las organizaciones de los trabajadores y de la juventud deben tomar esta lucha en sus manos


Los sindicatos, las centrales de trabajadores, se mantienen al margen de esta lucha siendo que la mayoría de las victimas de la dictadura han sido los trabajadores, sus organizaciones políticas y sindicales.
Muchos de sus dirigentes deben ser colocados también en el banquillo de los acusados y castigados por su colaboracionismo con los represores persiguiendo y entregando al activismo: Muchos de ellos han hecho grandes negocios y han fortalecido sus lazos con las patronales en aquella época.
La clase obrera debe debatir y resolver cómo toma en sus manos la lucha por el castigo a todos los genocidas. Cuando radicaliza sus luchas como el a#o pasado en Cutral Có quien comanda la represión de la gendarmeria es un hombre de la dictadura con Bussi en Tucumán. El aparato represivo sigue en pié.

La burguesía ordenó el golpe y la represión con la participación activa del imperialismo


Desde las cámaras empresariales nacionales y extrajeras y desde sus partidos políticos impulsaron el golpe y la represión. La represión más sangrienta de la historia no fue obra de locos, malvados y satánicos (aunque los hubo), ellos cumpplieron las órdenes de la burguesía y el imperialismo amenazados por la radicalidad de las luchas populares. EStados Unidos entrenó y financió a quienes comandaron la represión, luego utilizó su experiencia en numerosos países hermanos.
La lucha consecuente por el castigo a los genocidas no se debe limitar a los autores materiales dejando, afuera a los autores intelectuales, fundamentalmente a quienes fueron su base económica, y que son los mismos que hoy detentan el poder en la Argentina: los Macri, Bulgheroni, Perez Companc, Soldati, las multinacionales, etc.
No podemos dejar afuera a los políticos que fueron sus funcionarios y a la jerarquía eclesiastica que los bendijo.
Cuanto grupos económicos de los que hoy dominan el país nacieron o se potenciaron vertiginosamente con la dictadura, cuántos negociados se hicieron con el fabuloso crecimiento del sistema financiero parasitario y la deuda externa, esos mismos grupos que "ponen los huevos en todas las canastas", financian a los partidos patronales.
El golpe del 76 no cayó del cielo, nacio de las entra#as de la democracia burguesa, con las órdenes de Luder, con las 3A, los partidos políticos patronales fueron cómplices, (desde la UCR Balbín llamaba a terminar con la "guerrilla fabril"). El parlamentarismo demostró toda su inutilidad frente al poder del capital y las bayonetas que le obedecian. No es para sorprenderse que "los partidos de la democracia" (que ayer prestaron cientos de intendentes y embajadores a Videla), los hayan anmistiado, mediante el andamiaje de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y de los indultos.
Militares genocidas y políticos mentirosos mutuamente se necesitan: responden a los intereses de la misma clase social, y se reparten el trabajo para someter a los explotados. Por lo tanto, el castigo a los genocidas no saldrá de ellos y sus instituciones, lo máximo que haran serán gestos simbólicos de demagogia.
El castigo efectivo sólo podra ser impuesto por las masas con su acción, poniendo en pié verdaderos tribunales populares.
El golpe no se debió a la necesidad del Estado burgués de hacer frente a las organizaciones guerrilleras que ya habían sufrido derrotas militares significativas bajo el gobierno peronista. Fundamentalmente apuntaba a aplastar a las masas, a sus organizaciones sindicales que comenzaban a ser recuperadas por los trabajadores, a la juventud que jugaba un papel de vanguardia en las luchas, alos intelectuales, a las organizaciones barriales, debía terminar con la acción directa de las masas y que no se desarrollarn las coordinadoras.
La lucha consecuente por el castigo a los genocidas es parte de la lucha social y antiimperialista, por la ruptura de todas las cadenas con el imperialismo, la defensa de la Escuela y la Salud Pública, por el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, la jornada de trabajo de 6 horas y el reparto de todas las horas entre todos los trabajadores, etc.
La lucha por la plena vigencia de las libertades democráticas y por el castigo a todos los represores de ayer y de hoy interesa a todos los explotados y debe ser encabezada por la clase obrera, por sus organizaciones políticas y sindicales y fundamentalmente por su programa político y con sus propios métodos, porque es la única clase verdaderamente revolucionaria por su papel en la sociedad, que no tiene ataduras materiales con el régimen de explotación, e interesada en terminar con la propieda privada de los medios de producción. El castigo definitivo a los genocidas y a quienes los mandaron será la revolución social que acabe con sus raíces.
Es necesaria una alianza con los demás explotados de la ciudad y el campo, bajo su dirección política, bajo su perspectiva, porque de lo que sse trata es de derrotar a la burguesía y al imperialismo que dominan la Nación. Esta es la esencia del frente único antiimperialista que debemos poner en pié.
Hagamos frente con esta perspectiva. Para terminar con la impunidad tenemos que terminar con este régimen de entrega, de miseria y corrupción.


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