La ETA, aislada, desnaturaliza la lucha por la autodeterminación del país vasco (réplica a este artículo)

En el último año, España se ha convertido en escenario de un verdad indiscutible: las masivas movilizaciones de repudio realizadas en todo el territorio español, están dando cuenta del desbarranque político en que ha caído la organización nacionalista vasca, ETA.

El mas de medio centenar de atentados realizados desde fines del ´99, en los que no sólo han caído los ¨blancos¨ buscados por ETA - efectivos de la Guardia Civil y miembros de los partidos mayoritarios españoles, el oficialista Partido Popular de Aznar y el PSOE de Felipe González -, sino también un considerable número de víctimas inocentes, ciudadanos vascos incluidos, constituyen demostraciones desesperadas de un grupo que se debate en medio de un aislamiento extremo, consecuencia inevitable de haber perdido todo sentido de la realidad que la rodea.

Ha sido esta sistemática utilización del método del terrorismo individual del que ha hecho gala ETA, opuesto a una política que se oriente a lograr la movilización general de las masas, y principalmente de la clase obrera vasca y española, la causa principal de su aislamiento político.

Con sus sangrientos atentados, ETA le hace un flaco favor a los sectores que luchan por obtener el mismo objetivo que ella misma dice perseguir: la autodeterminación nacional para el País Vasco.

Por el contrario, con su accionar, ETA ha fortalecido enormemente la prédica de los sectores más reaccionarios dentro de España, a quienes sus atentados le han caído como ¨anillo al dedo¨ para desprestigiar no sólo la lucha por la autodeterminación nacional vasca, sino la del conjunto de las nacionalidades oprimidas dentro y fuera de España, dejándole las manos libres a Aznar para profundizar aun mas la política represiva del régimen. Así, bajo el lema de la lucha contra el ¨terrorismo¨, Aznar y sus socios del PSOE han logrado unir al conjunto de la opinión pública española, incluida la de las distintas regiones autonómicas, contra el separatismo vasco.

El País Vasco y España dentro de la Europa de Maastrich

Sin embargo, el aislamiento de ETA no nace sólo de su metodología política, sino que tiene su raíz en una situación vasca cualitativamente distinta a la de antes de la caída del franquismo - 1975 -.

Este cambio producido en el País Vasco es consecuencia de otro mas general y que tiene a la propia España como protagonista.

En unas pocas décadas, España ha pasado de ser uno de los países más atrasados de Europa, a ocupar un lugar que si bien no le permite alcanzar a las principales potencias europeas: Alemania, Francia, Italia e Inglaterra, si le ha permitido desplazar a no pocos países de desarrollo capitalista medio de la región. Mucho han tenido que ver en esto, los cambios habidos en Europa como resultado de los acuerdos de Maastrich.

Es este nuevo ¨status¨ económico del que goza España, el trampolín que le ha permitido al Estado español atenuar sensiblemente su opresión sobre las distintas minorías nacionales que se hallan bajo su férula: gallegos, catalanes, vascos, etc.

Estos cambios operados durante las últimas décadas en las relaciones entre el Estado español y las minorías nacionales - el País Vasco incluido - , es lo quue les ha permitido a estas últimas gozar, sobre la base de la obtención de una serie de importantes concesiones, de un amplio grado de autonomía.

Al mismo tiempo, y como otra consecuencia de los acuerdos de Maastrich, tanto Catalunia como el propio País Vasco se han transformado en las regiones ¨españolas¨ más favorecidas económicamente por la integración de España a la CEE. Por su ubicación geográfica, estas constituyen el límite fronterizo natural entre el Estado español y Francia, quien junto a Alemania conforma el verdadero ¨corazón¨ de la CEE. Esta ubicación privilegiada de la que gozan Catalunia y el País Vasco, las convierte en el principal punto de circulación del grueso de las exportaciones e importaciones de y hacia el suelo español, con los respectivos beneficios que ello significa.

Es precisamente en medio de los profundos cambios en el carácter de las relaciones entre el Estado español y las minorías nacionales provocados por la Europa de Maastrich, en el cual, esa misma gran burguesía vasca que en otro tiempo supo alentar la lucha por la liberación del yugo de la monarquía española, hoy se siente cómoda formando parte de ese mismo Estado. Pues puesta ante la disyuntiva de tener que integrarse a una Europa de Maastrich donde los encargados de fijar las reglas del juego son verdaderos ¨pesos pesados¨ - Alemania y Francia - . La gran burguesía vasca prefiere, apoyándose en la amplia autonomía de la que goza al interior del Estado español, hacerlo como parte integrante de este último, el cual le brinda hoy por hoy un marco ¨protector¨ desde el cual afrontar la competencia con rivales con capacidad para fagocitarsela si se decidiera a tomar el camino de la independencia.

El derecho a la autodeterminación nacional del País Vasco

El derecho a la autodeterminación nacional es, sin dudas, un derecho democrático que asiste a todos los pueblos del mundo.

Sin embargo, por tratarse de un derecho democrático burgués, pues el mismo deviene de la existencia de un mundo - sociedad capitalista - dividido en Estados nacionales, dicho recllamo constituye en el marco de un sistema capitalista en absoluta decadencia, un elemento que aunque derecho en sí, no deja de tener cierto contenido reaccionario, pues se trata de crear un nuevo Estado burgués, o sea, una nueva división, un nuevo obstáculo a sortear por una clase obrera de carácter internacional.

Ahora bien, para los revolucionarios la lucha por autodeterminación nacional no constituye en modo alguno un fin en si mismo, tomamos tal reivindicación en la medida en que esta constituye una aspiración concreta de las masas de una determinada región.

Es un mecanismo que si bien contiene, como decíamos mas arriba, un cierto matiz reaccionario, en la medida en que dentro de un sistema perimido como es el capitalista actualmente, y de no mediar la revolución socialista como partera de esa autodeterminación nacional, la que lejos de detenerse en la conformación de un nuevo estado nacional, se orienta decididamente - derribando justamente las fronteras que delinean a esos mismos estados nacionales - hacia la extensión a escala planetaria, internacional, de esa revolución iniciada como ¨nacional¨. El resultado obtenido será el surgimiento de una nueva semicolonia, cuya ¨independencia¨ no será mas que una formalidad, pues se mantendrán los lazos que fijan su condición de dependencia económica, política y militar con respecto a la metrópolis imperialista de turno.

Aquí reside la contradicción absoluta entre una política proletaria, y una política nacionalista pequeño-burguesa - y por lo tanto, burguesa en sus raí;ces - como la de ETA.

Justamente, por que según su programa, ETA aspira a lograr la independencia del País Vasco en términos burgueses de España, es que su prédica choca abiertamente con la de una burguesía vasca a la cual, hoy por hoy no le interesa tal objetivo. Por el contrario, los grandes empresarios vascos vienen apoyando activamente la política represiva lanzada desde gobierno central español con el apoyo de sus socios del PSOE.

Así, ETA, privada del apoyo económico que antiguamente supo obtener del empresariado vasco y con la creciente hostilidad una clase obrera vasca a la cual, ni el discurso ni los métodos de ETA le resultan como propios, se debate en medio de un desprestigio creciente, lo que la ha llevado a sufrir un profundo aislamiento aún dentro del propio País Vasco.

Lamentablemente y a pesar de los claros indicadores que las masas mismas vienen dando: un millón de personas se movilizaron en Barcelona, 150 mil en S. Sebastián, corazón del País Vasco, etc. y todas ellas para repudiar los ataques lanzados por ETA. Esta, lejos de entender el mensaje y víctima de su propia dinámica de desesperación, ha resuelto responder redoblando sus atentados y por este medio, a avivar aún mas el fuego en el cual ella misma se halla cociéndose.

Terrorismo individual vs. Acción Directa de Masas

Si bien como decíamos mas arriba, la lucha de un pueblo por su liberación tiene de parte de los revolucionarios la mas absoluta e incondicional solidaridad, solidaridad que se expresa mas allá de cual sea la dirección que ese movimiento nacional tenga a su frente, ello no es impedimento para que desde la trinchera común con esas direcciones, los marxistas sometamos a dura crítica tanto sus planteos políticos como sus métodos de lucha, y todo ello con el inocultable objetivo de lograr, sobre la base de su superación, la dirección de ese determinado movimiento de liberación nacional.

Ahora bien, esa defensa incondicional que los revolucionarios hacemos de los explotados y de las organizaciones que los representan frente a los ataques del Estado opresor, ello no significa necesariamente, la defensa de los métodos de lucha empleados por esas mismas organizaciones.

Es parte del bagaje histórico del marxismo, su lucha implacable contra el método del terrorismo individual sostenido por corrientes políticas que actuaban al interior de la clase obrera y en el resto de los explotados: anarquistas, populistas, etc. Y es precisamente a partir de esta viga maestra que nuestra organización, el POR, toma posición pública rechazando y repudiando la sucesión de atentados terroristas llevados a cabo por ETA bajo el lema de su supuesta lucha por la autodeterminación del País Vasco.

Es rechazo del POR al accionar de ETA, no se basa sobre un eje moral, sobre si en la lucha de un pueblo por su liberación pudiesen existir actos de violencia que dejaran como saldo víctimas inocentes o si, por el contrario, existe derramamiento de sangre o no. Inclusive no descartamos la utilización del terror en la lucha contra los opresores. El problema no esta en el fuego del fusil, sino en la idea que guía tal fuego.

La historia esta regada de ejemplos que indican sobre la utilización del método del terror por parte de las masas, pero ese terrorismo de masas es opuesto al de aquellas organizaciones que se adjudican a sí mismas la capacidad de suplantar con su accionar terrorista, a la acción colectiva de las masas. Por ello, el terrorismo individual y el terrorismo de masas tienen, sin dudas, raíces de clase distintas y contrapuestas.

Ahora bien, aún dentro de la metodología del terrorismo individual profesado por un sinnúmero de organizaciones, existen claras diferencias. No es lo mismo el accionar del IRA irlandés frente a las tropas de ocupación británicas y los grupos paramilitares unionistas, o los ataques de la Jihad Islámica y del Hezbollah, contra el fascista ejercito de ocupación israelí y contra esos verdaderos grupos paramilitares que son los colonos judíos, que un coche bomba colocado en medio de una calle transitada o en el edificio de una universidad con el objetivo de asesinar a un encumbrado político o funcionario español o catalán, o aún vasco, como ha hecho recientemente ETA. Lo mismo podría decirse de los atentados realizados en Argentina contra la embajada israelí y la AMIA. Alegar, como algunas organizaciones lo han echo, de que tales acciones tuvieron como objetivo ¨pedazos¨ del territorio israelí en el extranjero, constituye una absoluta impostura. Si bien desde el POR entendemos que estas últimas acciones se hallan enmarcadas en una lucha donde la responsabilidad absoluta, se halla en el papel de brazo armado del imperialismo contra los pueblos árabes que cumple el Estado de Israel, ello no significa solidarizarse con esas acciones. Básicamente por que tales acciones, las de ETA y las de la Amia y la embajada, más allá de que aún no se sepa a ciencia cierta quienes fueron sus autores a pesar de los esfuerzos hechos por el imperialismo, Israel y los gobiernos argentinos para responsabilizar a las organizaciones árabes, tienen un claro carácter reaccionario.

Lejos de fortalecer la lucha por la autodeterminación del País Vasco, el accionar de ETA no hace mas que fortalecer la dominación española y recrudecer la represión sobre aquellos grupos y organizaciones que sí luchan por ese innegable derecho del pueblo vasco y de todos los pueblos oprimidos del mundo. Repudiar los atentados de ETA, pero hacerlo desde un punto de vista proletario y desde la trinchera común con ella, esto es, desde el propio seno de las masas, organizando a estas en su lucha por libertarse de la opresión del Estado español, constituye una obligación para todo grupo que se reivindique como revolucionario y marxista.


Daniel Santana
El mito del aislamiento de ETA, y la importancia de saber reconocer entre lo principal y lo secundario

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