La riña entre los políticos burgueses es de carácter camarillesco y no lucha por programas alternativos

La renuncia del “Chacho” a la Vicepresidencia de la Nación, las críticas del gobernador de la provincia de Bs. As., Menem y Duhalde al triste desempeño del gobierno de la “Alianza”, al igual que las realizadas por Cavallo y otros sectores de la oposición política burguesa, no se encuentran compren-didas dentro del marco de una delimitación programá-tica, es decir, de otra alterna-tiva al plan en curso instru-mentado por el gobierno, sino todo lo contrario, todos estos sectores son hoy por hoy el más firme apoyo con que cuenta el gobierno de De La Rúa.

La crisis de la burguesía y del gran capital exige que los explotadores cierren filas contra los intereses de la clase obrera y del conjunto de las clases sociales explotadas de la ciudad y el campo, dejando en el camino si así lo exigen las circunstancias, a sectores mismos de la propia burguesía.

La concentración del capital barre hoy no solamente las fronteras nacionales, sino además los intereses regionales que antaño fueran dominio inexpugnable de caudillos y caciques provinciales, posibilitando la aparición de conflictos con el gobierno central y la pertenencia y obediencia a ciegas con la línea política nacional regimen-tada por los partidos nacionales más importantes como el PJ y la UCR.

La aparición de fracciones y tendencias al interior de los mismos, rompiendo con el verticalis-mo interno, son un síntoma que deviene de la crisis del capital y la ejecución a raja tablas de los planes del FMI y el Banco Mundial por parte del gobierno nacional.
Es aquí también, en donde surgen las contradicciones internas de cuadros medios y la base de estos partidos con sus direcciones, al punto de cuestionarse o replantearse la militancia cotidiana.

La no intervención de las masas en el proceso de crisis del capital, es lo que facilita el juego de riñas a los politicastros de la burguesía. De haberla, seguramente aparecerían en escena figuras como la del venezolano Chávez, pintarrajeado de nacionalista y antiimperialista.

El ejemplo más claro en cuanto a que la burguesía ha cerrado sus filas ante la gravedad de la crisis y por consiguiente, con la propia necesidad de ir a fondo contra los explotados, está dado por la conducta del alfonsinismo, y de Alfonsín en primer lugar, jugando como árbitro entre los contendientes de la burguesía, reprochando primero la convertibilidad para luego salir en su defensa.

Esta es la crisis de la burguesía y sus políticos, que tratan de seguir engañando a las masas con su juego de palabras, mostrando enojo entre ellos, pero conscientes de que están obligados a golpear más y más al conjunto de los trabajadores como único medio de salvataje con que cuenta la burguesía.

La puesta en pie de un Partido Obrero Revolucionario, que ponga claridad política en el seno de las masas, que las alerte de estas maniobras de la burguesía, y que finalmente las dirija en la lucha, es la tarea más importante que todo militante tiene en sus manos.

La construcción del partido de la clase, como herramienta teórica y práctica de la independencia política del proletariado... se encuentra a la orden del día.

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