Colombia: La situación conflictiva como parte del proceso de luchas en la región andina

La realidad colombiana no puede leerse al margen de los acontecimientos que vienen sucedién-dose desde unos años a esta parte.

Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia, el amazonas brasileño, forman parte de un mismo mapa (a pesar de las particularidades nacionales), dentro del cual sobresale como punto relevante, las luchas de los explotados contra la intromisión del imperialismo en los asuntos nacionales de cada país.

En este sentido, los negocios del gran capital en la región toma por dos vertientes fundamentales como lo son el petróleo y los cultivos de la hoja de coca.

Las burguesías nacionales son endebles para contener por un lado, la arremetida voraz del imperialismo, ya que son cada vez más lacayas de éste, y por otro, también demuestran impotencia para contener dentro de un marco político estable,  la acción directa de las masas, emprendida toda vez que las mismas se ven presionadas por la sumisión y superexplotación a las que se las somete mediante la instrumentación de los planes de ajuste del FMI e incluso, como es el caso de Colombia, mediante la amenaza de una intervención armada.

De todos modos, Fujimori no es lo mismo que Chávez, esto significa que el nacionalismo burgués, o dicho de otro modo, fracciones de éste como es el que representa el mandatario venezolano, están dispuestos a brindar cierta resistencia a los planes del imperialismo. Precisamente, esta difícil ecuación política es uno de los factores que convierte a la región andina en asunto excluyente para los intereses del gran capital y por lo tanto determina su intervención.

Los planes del imperialismo en la región. ¿Marcha o no el “Plan Colombia”?

Volviendo a lo señalado más arriba, sobre la marcha del “Plan Co-lombia”, es evidente que el gobierno de Clinton no encontró eco apropiado para desembarcar sus marines en la tierra de Bolívar.

Tanto sus aliados europeos tradicionales como el conjunto de los gobiernos latinoamericanos, no dieron señal de acuerdo para llevar a cabo la acción militar, consistente esta en barrer con los cocales bajo el pretexto o la excusa  de “terminar con las F.A.R.C.”.

Si bien este dato marca una debilidad política del imperialismo en su conjunto y las burguesías locales ante la efectividad inmediata que les depararía una intervención militar, por otro, también está indicando que dentro de la propia Colombia, el imperialismo posee varios interlocutores válidos, en primer lugar, el actual gobierno colombiano, pero además, también cuenta para este fin con la mis-mísima dirección política y militar de las F.A.R.C., las que nunca se han negado al diálogo, ni siquiera, con los representantes enviados por el propio imperialismo.

El papel político de las F.A.R.C.: ¿en qué consiste su estrategia?

En este sentido, la estrategia política del principal grupo guerrillero de Colombia, las F.A.R.C., consiste en obtener un mayor espacio político dentro del juego de las instituciones democráticas de los explotadores es decir, convertirse en un partido más del régimen, con sus propios diputados, concejales, etc,. Este es el verdadero eje político de la guerrilla y por el cual se encuentra subordinado todo su accionar armado.

En una palabra, los fusiles de las F.A.R.C. no se pronuncian a favor del socialismo, por un estado emergente de la expropiación de todos los explotadores, sino por el contrario, la pólvora está al servicio de la defensa de las instituciones burguesas y por la integración de la guerrilla al sistema vigente.

Prueba de ello, es la completa ausencia por parte de la guerrilla, de una política de alianzas dirigida al proletariado colombiano y al conjunto de las clases explotadas de la ciudad.

Comprendiendo este fenómeno, podemos subrayar que si bien la existencia misma de las F.A.R.C. significa un elemento desestabili-zador para la política global, geopolítica del imperialismo en la región, hoy en día y gracias a la política frente populista y de colaboración de clases que le imprime la cúpula dirigente al grupo foquista, las F.A.R.C. se han constituido en un reaseguro para la continuidad del orden social vigente en Colombia y los países de la región andina, al enchalecar la lucha armada dentro de su programa político pro burgués y democratizante.

Las experiencias históricas vividas con el decurso de las guerrillas del “Farabundo Martí” del Salvador, o del “Sandinismo” en Nicaragua, son claros ejemplos de lo que ejecutan las F.A.R.C. en Colombia, lleva a la derrota al conjunto de los explotados, esto, mientras la mayoría de la izquierda reformista y populista, en especial el stalinismo, le capitulan a las F.A.R.C., apoyándolas ciegamente y sin formular ningún tipo de crítica a su programa, a su estrategia.

En la medida de que los explotados no superen este tipo de direcciones, tanto para el caso de las F.A.R.C. en el campo, o el de la burocracia sindical que controla la acción de la masa proletaria, la ejecución del “Plan Colombia” por parte del imperialismo será una discusión táctica, en función de los tiempos políticos y de la capacidad de contención social que demuestren el gobierno por un lado, y la cúpula guerrillera y la burocracia sindical por otro.

¿Por dónde pasa la salida para los explotados?

Los crudos acontecimientos políticos que se suceden en Colombia como en el resto de los países de la región andina, ponen de manifiesto la necesidad de dotar a los explotados de una política de clase independiente a la del imperialismo, las burguesías nativas, la guerrilla frente populista y democratizante y sus laderos de izquierda reformistas.

Una política independiente para las grandes mayorías explotadas de la ciudad y el campo, implica poner en pie el partido político de la clase obrera, que se pronuncie por el internacionalismo y la dictadura proletaria.

Será a partir de esta estrategia, la única posibilidad con que contarán las masas para terminar con el sometimiento e ingerencia imperialista en la región y sus gobiernos serviles, para avanzar así hacia la unidad latinoamericana bajo la perspectiva revolucionaria de los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

Bajo esta perspectiva, es que los poristas seguimos defendiendo y reivindicando para las colonias y semicolonias, la vigencia progra-mática de las “Tesis de Oriente”, y por consiguiente la táctica del Frente Único Antiimperialista como herramienta organizativa para lograr tales objetivos.

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