Autocrítica de la Iglesia: ¿Que le hace una mancha mas al Tigre?

Una ves mas y demostrando la importancia que juega la religión como parte de la ideología dominante, la Iglesia Católica argentina resolvió, mediante la realización de una hipócrita autocrítica pública, limpiarse de culpas" de su papel de cómplice para con los militares genocidas que secuestraron, torturaron, mataron e hicieron desaparecer a mas de 30.000 de nuestros compañeros durante la pasada dictadura.

La jugada de la Iglesia es parte de una maniobra de mas largo aliento, y que apunta a evitar, mediante un operativo conjunto del gobierno, las FFAA y los partidos patronales, a cerrar de manera definitiva, dejando impunes a los genocidas y sus cómplices, cualquier camino "legal" que permita hacer justicia con los responsables del genocidio.

Para este objetivo, las FFAA vienen impulsando - al modo chileno - la puesta en pie de una denominada "Mesa de dialogo" a ser integrada por las FFAA de un lado, y los organismos representativos de las víctimas del genocidio, del otro.

Esta iniciativa, que cuenta con el decidido apoyo de la Alianza gobernante, tiene por fin que mediante la "confesión" de las FFAA acerca de cual fue el destino final de los desaparecidos, como moneda de cambio, los organismos de DDHH acepten dejar caer un "velo de olvido" sobre los culpables, hasta ahora ha chocado con la férrea negativa de los organismos de DDHH.

Como forma de ir fisurando esa negativa, las FFAA, alentadas por el gobierno y los partidos de la oposición patronal, principalmente el PJ, han "sugerido" a la Iglesia la necesidad de que esta se sume al operativo, habida cuenta del peso que esta tiene en la opinión pública y al interior de algunos organismos de DDHH.

La concreción de este objetivo, ha sido el principal impulsor de la hipócrita autocrítica realizada por aquellos que supieron "bendecir" a los torturadores. Autocrítica que, vale la pena decirlo, por su contenido, hizo recordar los argumentos que los propios jerarcas de la dictadura, los Videla, Massera, Viola, etc. utilizaron en su momento para escurrile el cuerpo a las acusaciones de la "justicia" y de las víctimas: que no hubo un plan sistemático de exterminio, y que si hubo excesos, estos fueron responsabilidad de "loquitos" que actuaron desoyendo las órdenes superiores.

Para la Iglesia, la colaboración se redujo a un pequeño número de sacerdotes, y si había que autocriticarse de algo, ello no fue de haber colaborado como INSTITUCIÓN con los militares, sino de no haber sido mas "consecuentes" en el acompañamiento de las víctimas. Nada mas falso.

La Iglesia no sólo jugó un papel preponderante antes y durante la gestación del golpe del ´76, sino sobre todo luego de llevado a cabo este, ya que los obispos se dieron a la tarea de encubrir abiertamente las atrocidades de los genocidas, de darle carácter "divino" al exterminio del "comunismo apátrida".

Desenmascarar el papel que cumple la Iglesia como institución en el sostenimiento de esta sociedad de explotados y explotadores es una tarea permanente e impostergable a cumplir por los revolucionarios en su objetivo de fortalecer la gestación de una política de independencia de clases al interior del movimiento obrero y del movimiento de DDHH.

Daniel Santana

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