Brasil: el 7º Congreso de la Central Unica de Trabajadores (CUT) se limitó a ser un escenario de lucha de aparatos de distintas fracciones tributarias del Frente Popular

Visto desde el lugar del movimiento obrero argentino, que un Congreso con miles de delegados debata mociones presentadas por los trotskystas, que éstos puedan argumentar, que se goce de plena libertad para difundir materiales impresos, configura un cuadro casi paradisíaco.

Es que la CUT, que nace al calor de grandes luchas obreras contra la dictadura militar, no establece su régimen burocrático sobre las masas a la vieja usanza de la CGT argentina (o de su homónima dirigida por los "pelegos" brasileños). Estamos en presencia de un escenario marcadamente corrido a la izquierda, donde todas las fracciones (incluída "Articulación", que dirije la CUT), hablan de "socialismo".

Es que es esta fachada izquierdista lo que garantiza el papel del Frente Popular (alianza del PT con el PDT de Brizzola y el stalinista PcdoB, entre otros), que tanto desde los escaños parlamentarios, como de puestos ejecutivos a nivel estadual o municipal, avalan por acción u omisión, la política pro-imperialista y antiobrera del Gobierno de Fernando Henrique Cardoso.

Este papel inestimable para la burguesía es posible porque ese Frente Popular es la conducción de la CUT, así como también del Movimiento de los Sin Tierra (MST), y de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE).

Sucede que la ausencia de grandes partidos burgueses tradicionales es reemplazada por el Frente Popular, que opera como ala izquierda del sistema, preservándolo, bloqueando toda perspectiva de lucha contínua contra el régimen. Para poder jugar ese papel es necesario un cierto juego democrático, izquierdista, garantizando la regimentación a través de aparatos disciplinados que actúan sobre el atraso general de las masas.

El congreso de la CUT se realizó en Sierra negra en agosto pasado, en condiciones de una crisis política del Gobierno. Días antes, salieron a la luz pública las revelaciones del esquema mafioso del poder, difundidas por el ex secretario general del mismísimo Fernando Henrique, Eduardo Jorge.

Se sesionó también en vísperas de las elecciones municipales, que plantean una perspectiva de polarización electoral entre la derecha (maluffismo, PMBD,etc) y el Frente Popular, en detrimento de la opción gobernante.

Esta fragilidad del esquema político vigente no fue aprovechado por el Congreso para lanzar un plan de lucha.

Las tesis aprobadas apuestan a la humanización del capitalismo...mientras se postula el socialismo para las calendas griegas.

En el marco de este espíritu general del Congreso, las distintas fracciones que postulaban diferentes "chapas" (listas) para la conducción, se volcaron a una lucha de aparatos en disputa de los cargos en la comisión directiva, juego con cartas marcadas, ya que se sabía de antemano la composición final que tendría la CUT, por el extremo disciplinamiento de los miles de delegados a sus respectivas conducciones.

Los grupos y compañeros que denunciaron esta característica del Congreso (en especial los delegados de la Tendencia Revolucionaria Sindical, que intentaron poner en pie una "chapa" alternativa, finalmente proscripta), deben buscar un ragrupamiento de fuerzas de los elementos de vanguardia en el terreno del Frente Único.

Un plan de lucha de los explotados brasileños va a venir de las asambleas, de las regiones, de las bases. El activismo que militó y denunció el carácter conciliador de clases del 7º Congreso de la CUT debe actuar unido para potenciar su influencia e impulsar desde abajo la pelea en el terreno de la acción directa de masas.

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