Cumbre Sudamericana: unidos en el sometimiento

La pomposa "Cumbre de Presidentes del Cono Sur" realizada hace escasas semanas en Brasilia, constituyó una prueba palmaria, del verdadero carácter del llamado espíritu de "integración" que reina entre las burguesías de la región.

Con Brasil como principal impulsor, la "cumbre", que coincidió con el arribo de Clinton a Colombia para dar inicio al llamado "Plan Colombia" que marca una profundización en la política intervencionista del Imperialismo en la región, tuvo como objetivo central presentar ante la "opinión pública" regional, un supuesto frente único de los países del cono sur en rechazo a los insistentes reclamos del imperialismo yanqui por una mayor apertura económica regional y por un mayor compromiso con planes intervencionistas en Colombia.

Lejos de posturas antiimperialistas, lo que la "cumbre" demostró, mas allá de que entre sus participantes hubiese sectores más proclives a apoyar abiertamente los planes de Washington - Argentina - y otros con posiciones mas renuentes - Brasil -, es la total subordinación de las burguesías sudamericanas a los intereses del Imperialismo, lo cual se plasmó en que en la declaración de cierre aprobada, no se hace ninguna referencia al "Plan Colombia", lo que por si sólo constituye un blanqueo de la política de EE.UU. Así, el brasileño Cardoso, que aparecería como el mas duro en el rechazo al "Plan Colombia", no perdió la oportunidad de reiterar que sólo estaría dispuesto a intervenir militarmente, siempre y cuando sea el propio gobierno colombiano, quien así se lo pidiese.

En síntesis. Si bien la "cumbre" sirvió para que la burguesía brasileña reafirme - a caballo de su carácter de octava economía mundial - su postura de máximo interlocutor de la región para con el Imperialismo, la realidad indica que está no hizo mas que ratificar el sometimiento de las burguesías sudamericanas a los lineamientos emanados desde Washington. En este sentido, la declaración adoptada por los presidentes del cono sur ratifica una ves mas, su determinación de avanzar hacia lo que es el principal reclamo del Imperialismo yanqui: el mercado común desde Alaska a Tierra del Fuego -ALCA -, el que según las exigencias del Imperialismo, debería estar en funcionamiento hacia fines del 2005.

Este objetivo del Imperialismo, para concretarse, plantea la necesidad de llevar a cabo ciertos "reacomodamientos" en los roles que juegan las diferentes burguesías de la región. Son estos necesarios pasos previos, los que llevan a que Brasil, secundado por Argentina, tienda a fortalecer su papel regional. Síntoma claro de esto fue la propuesta lanzada por Cardoso acerca de una posible "integración" antes del 2002, entre los países del "Pacto Andino" -Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela- y los del Mercosur - Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay -.

Lo queda en claro para el conjunto de los trabajadores del cono sur, es que el sentido real de la llamada "integración regional" tan agitada por los políticos de estas latitudes, no es otra cosa que un verdadero salto cualitativo operado por las burguesías Sud y Latinoamericanas en torno a su completa sumisión a los dictados del Imperialismo. Esto plantea, pues, que la verdadera unidad Latinoamericana, expresada esta en la consigna de "Estados Unidos Socialistas de América Latina" , es una tarea que sólo puede ser cumplida por la clase obrera como caudillo del resto de las masas explotadas de la ciudad y el campo Latinoamericanas. Sólo la Revolución Socialista nos liberará del yugo imperialista y de sus lacayos, las burguesías latinoamericanas.

Daniel Santana

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