Una vez más, en qué consiste la defensa de la revolución cubana

Ha llegado a nuestras manos (por gentileza de un amigo y compañero), un reportaje aún inédito a Fidel Castro.

Se trata de una extensa entrevista realizada por Federico Mayor Zaragoza, quien hasta hace poco fuera Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Técnica (UNESCO), entre el 24 y 28 de enero del corriente año, en oportunidad del Encuentro Internacional de Economistas, efectuado en La Habana.

El valor del texto es que Fidel se tomó "…el tiempo mínimo indispensable para responder con toda precisión, una por una, las 33 preguntas enviadas por Federico Mayor".(según reza la introducción del reportaje que analizamos).

Esta puntillosidad fue producto, según dicha introducción, a que algunos despachos cablegráficos divulgaron partes del reportaje con frases fuera de contexto e interpretaciones erróneas.

Se trata, pues, de un esmerado trabajo escrito de Fidel Castro, que al decir de la introducción, será publicado en Granma, y en base al cual el ex Director General de la UNESCO publicará un libro.

Esta aclaración es importante, porque no pocas veces los defensores de la política de Castro han objetado nuestras argumentaciones aduciendo que citábamos fuentes del enemigo, del Imperialismo.

En este sentido, los aportes críticos que los marx-leninistas-trotskystas a una política dada, los hacemos en el terreno de la defensa incondicional de las conquistas revolucionarias.

Como explicara León Trotsky respecto a la Unión Soviética en sus primeros capítulos de una de sus obras fundamentales -"La Revolución Tracionada"-, la historia ya había demostrado la superioridad incontrastable de la dictadura del proletariado, del Estado Obrero, de la planificación colectivizada de la economía, respecto al capitalismo en crisis.

Rusia pasó de ser el país más atrasado de Europa a conformarse como principal potencia mundial, y hoy, restauración capitalista de por medio, retroceden día a día las condiciones de vida de las masas.

Cuba, a pesar de ser una pequeña isla, a pesar del bloqueo imperialista, lleva sideral distancia respecto a todos los países de América Latina. La superioridad de la economía planificada de un Estado Obrero (aún burocratizado) queda una vez más comprobada, y es lo que determina que los trotskystas nos coloquemos en la defensa incondicional de esas conquistas revolucionarias, de cara a las presiones del Imperialismo por barrerlas, restaurando el capitalismo en la isla.

Hábilmente, Fidel Castro explota a fondo esta superioridad relativa, y en cada pregunta aprovecha para denunciar desde distintos ángulos la barbarie capitalista.

Pero su defensa del "socialismo" es profundamente nacionalista, a la cubana.

Abundan en el reportaje respuestas que cantan loas al heroísmo del pueblo, a la habilidad del Gobierno, y a una capacidad casi demiúrgica del propio Fidel para navegar en la tormenta. Veamos algunos ejemplos, que configuran en su conjunto una visión idealista (completamente opuesta al materialismo dialéctico) tanto del balance histórico, como del pronóstico del desarrollo revolucionario:

"El gran héroe de esta proeza fue el pueblo, que aportó sus grandes sacrificios y su inmensa confianza. Era fruto de las ideas sembradas durante más de 30 años de Revolución. Este verdadero milagro habría sido imposible sin la unidad y sin el socialismo"

"No hemos intentado cometer la estupidez de adaptar Cuba al caótico mundo actual y su filosofía; lo que hicimos fue adaptar sus realidades a las nuestras, mientras luchamos junto a otros muchos países del llamado Tercer Mundo por nuestro derecho al desarrollo y supervivencia. Tal vez los antiguos colonizados ayudemos por ello a la minoría de países super ricos, casi todos antiguas metrópolis, a salvarse también ellos mismos".

Ante la pregunta respecto hasta dónde puede llegar el proceso de privatización en Cuba, Castro contesta esencialmente los siguiente:

"Nada que pueda ser explotado con eficiencia y elevado rendimiento para nuestra sociedad pasará a manos de nacionales o extranjeros. A la vez te puedo asegurar que ninguna inversión está más garantizada en el mundo que aquellas que, protegidas por las leyes y el honor del país, han sido autorizadas en Cuba."

"Digo lo mismo con relación a la necesidad de unir los esfuerzos de los países del Tercer Mundo frente al poderoso e insaciable club de los ricos. He señalado en ocasiones que esta tarea de integrar y unir esfuerzos no puede esperar por que se produzcan primeramente cambios sociales o revoluciones sociales en cada uno de estos países"

Repare el lector en todo el jugo que tienen esta respuesta: en la primera, Castro deja muy claro que su "socialismo" es posible en un solo país, es decir, independientemente de la lucha de clases a nivel mundial. La tesis correcta de los clásicos de que se puede tomar el poder, instaurar la dictadura del proletariado, en un país determinado, pero jamás avanzar al socialismo (sociedad sin clases) en un solo país (por el dominio del mercado mundial que aún mantiene el capitalismo), ha quedado ampliamente comprobada por la historia. Como enseñara Trotsky (siguiendo a Lenin), la dictadura del proletariado es una etapa de transición, que para avanzar hacia el socialismo (y por lo tanto, la propia extinción de la necesidad del Estado), requiere de la revolución socialista mundial, y en especial, de la toma del poder en los países capitalistas avanzados (imperialistas).

Castro formula en su ingeniosas respuestas varias utopías idealistas al mismo tiempo: plantea la viabilidad de una alianza con los paíes "del Tercer Mundo" contra el Imperialismo (club de los ricos), sin revolución social mediante. O sea, con sus actuales Gobiernos. Esta nueva reedición de los "no alineados" tiene el agravante del fracaso estrepitoso que lo precedió, cuando los Perón, los Nasser y otros demostraron la bancarrota del nacionalismo burgués patriotero para enfrentar al Imperialismo. Pero el agravante es aún mayor, si se tiene en cuenta que asistimos a la capitulación completa del nacionalismo burgués: hoy son los Menem-De la Rúa, los Fernando Cardozo, los Fox los que deberían liderar el "club de los pobres"…

Pero la utopía llega al delirio cuando Castro contrabandea el concepto de que la emancipación de la clase obrera logrará emancipar a toda la sociedad, con la idea de que los colonizados salvarán a los colonizadores sin que medie revolución social.

El mensaje global que brinda todo este bloque de respuestas es de un mesianismo nacionalista cuasi cristiano, ya que sería el ejemplo de "lo que es mejor" lo que haría reflexionar a los poderosos para construir entre todos un mundo más justo. No es casual, estimado lector, el acercamiento con el Papa.

Con esta concepción opuesta al materialismo dialéctico e histórico, opuesta a la lucha de clases, no es de sorprenderse con el "balance" que nos presenta Fidel Castro de la caída de la Unión Soviética: Ante la primer pregunta que formula Federico Mayor, contesta:

"Lo que ocurrió hace 10 años fue la destrucción ingenua e inconciente de un gran proceso social e histórico que debió ser perfeccionado, pero nunca destruído."

Una vez más, una valoración idealista del proceso histórico: La política contrarrevolucionaria del stalinismo, que masacró a lo mejor de toda una generación de revolucionarios, que disolvió la Internacional Comunista, que formuló la reaccionaria teoría del socialismo en un solo país y de la coexistencia pacífica con el Imperialismo, para finalmente, ser agente directo de la restauración capitalista, convirtiéndose los antiguos burócratas en nuevos burgueses, es simplificada con el superficial y encubridar calificativo de la ingenuidad y la inconciencia, o como se dice en otra parte del reportaje, como "errores estúpidos".

El viejo zorro, con más habilidad que nivel ideológico y político, elude una profundización del tema, porque es conciente que el dedo acusador se volvería contra él, que compartió lo esencial de la política stalinista en las últimas décadas.

Federico Mayor, en una de sus preguntas, le pone el dedo en la llaga al viejo líder:

"Fidel, en 1997, en La Habana, usted me dijo en público: "Federico, hoy ya no tenemos necesidad de revoluciones. En lo adelante, la lucha consiste en compartir mejor. Nuestro objetivo no es ya la lucha de clases, sino el acercamiento de las clases en el marco de una coexistencia justa y pacífica" Tres años más tarde ¿sigue pensando en la misma forma?

Y Castro contesta: "No estoy seguro de haberme expresado alguna vez exactamente así. Tal vez pueda haberse producido alguna confusión de lenguaje o interpretación, proque algunos puntos están bastante lejos de mis ideas"

Más allá de las maniobras y las tomas de distancia sobre los excesos verbales antes dichos, creemos sinceramente que Fidel Castro y el Partido Comunista Cubano orientan su práctica política concreta con arreglo a esa cita del año 1997.

La defensa de la revolución cubana exige, también y esencialmente, la superación de la actual dirección del primer Estado Obrero de América Latina en los términos del marxismo revolucionario, en los términos del internacionalismo proletario.

Gustavo Gamboa

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