¡No a la utopía parlamentaria de Moyano!
¡Por el no pago y desconocimiento de la deuda externa e interna!

Según lo cita "Clarín" del 19 de julio, Hugo Moyano "no está por el no pago de la deuda externa, sino sólo por la parte ilegítima".
Este comentario lo hace el dirigente cegetista disidente de cara a su propia convocatoria a la marcha del 26 de julio. Al explicarse más, Moyano critica el fallo judicial que se declaró incompetente para resolver sobre un tema esencialmente político.
Lo que el líder "combatibio" no nos explica es cual es el parámetro que el usa para medir la parte ilegítima de la deuda, de la legítima, de la que él mismo considera justo pagar. Moyano no puede discriminar esto, no sólo porque toda la deuda es un gran paquete usurario. No lo puede hacer porque tampoco puede decir que porcentaje de la tasa de ganancia capitalista es justa, y a partir de cuánto hablamos de injusticia.
Para "zafar" el "dirigente vivo" le tira esa tarea a una "comisión bicameral que investigue el origen de la deuda...". ¡Una vez más la ilusión parlamentaria como espejismo!
Para estos peronistas utópicos (que aún pretenden "combatir al capital"...¡conciliando con él!) son incontestables tales preguntas. Si al menos lo intentaran con algo de honestidad política, deberían admitir que la monumental deuda externa (así como la deuda interna que tienen millones de argentinos con la banca nacional y extranjera) tiene su raíz en un sistema explotador del trabajo asalariado, que utiliza la renta financiera como recurso para acrecentar el robo fundamental y esencial que el capitalista succiona al obrero todo el tiempo: la plusvalía.
Hugo Moyano debería leer la nota del economista de Clarín Daniel Muchnik -que publicamos en esta misma edición de "MASAS", que deja perfectamente claro que es absolutamente imposible discriminar partes -legítima e ilegítima- de la deuda externa.
El eje programático de la convocatoria de Moyano y compañía es una verdadera ficción, basada en la cruda realidad del mecanismo de la deuda como recurso que tiene el Imperialismo para someter a la nación oprimida. La ficción consiste en apelar a que un Estado supuestamente neutral obligue a los acreedores a que perdonen una parte. ¿Podrá tomarnos tanto por imbéciles Moyano? ¿No es evidente que el propio Estado, con Menem o De la Rúa a la cabeza es justamente el Estado de los acreedores? ¿No es suficientemente elocuente el fallo de la sacrosanta Justicia "independiente"? ¿A qué viene la formación de una comisión bicameral del parlamento de la flexibilidad laboral y la convalidación del ajuste permanente?
La lucha antimperialista (de la cual el desconocimiento de la deuda externa forma parte) debe ser al mismo tiempo lucha anticapitalista, en el terreno de la acción directa de masas.

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