Publicamos a continuación la siguiente declaración de la Corriente Trabajadores de la Salud de Rosario, que fuera ampliamente difundida.
NO A LA DESREGULACIÓN LABORAL; PONGAMOS EN PIE ORGANIZACIONES QUE DEFIENDAN A LOS TRABAJADORES DE LA SALUD Y A LA POBLACIÓN

El viejo proyecto menemista de la desregulación de las obras sociales ha sido finalmente promulgado con el viejo método del decreto de necesidad y urgencia, ahora por la alianza. Hay que empezar explicitando nuestro contundente rechazo a tal decreto, pero también expresamos nuestro vehemente rechazo a los argumentos de los dirigentes sindicales para mantener el statu-quo en el sistema de salud.
1) Señalamos que ésta desregulación es exclusivamente una posibilidad de negocios para las empresas de medicina prepaga. Para éstas, la salud es una mercancía, como aquellos que fabrican caramelos o acero, y su objetivo es el lucro y obviamente no la salud. La rentabilidad se basa en cobrar más y gastar menos, o sea, más copagos y menos prestaciones:
# art. 7: "las entidades deberán admitir la afiliación de todo beneficiario titular que así lo solicite". Como asegurarán que cualquier trabajador pueda acceder a cualquier entidad?; nos cuesta creer que las empresas que actualmente excluyen a pacientes con enfermedades mínimas y/o de ingresos medianos, vayan a aceptar ahora por obra y gracia del decreto a quienes siempre rechazaron (recordemos además que más de la mitad de los trabajadores argentinos cobra menos de 500$). De manera que se producirá inexorablemente un drenaje de los trabajadores con mejores salarios a las empresas más ricas y el resto a las más débiles y a los hospitales públicos de autogestión, que brindarán coberturas menores y de baja calidad.
# art. 19 inc. B: "los recursos del fondo solidario de redistribución serán destinados...a subsidiar automáticamente a aquellos beneficiarios que por todo concepto perciban menores ingresos, con el propósito de equiparar sus niveles de cobertura...". Está verbalmente la promesa de garantizar 20$ por persona: en el decreto nada se dice de esa cifra, con lo cual queda el campo orégano para decir más adelante: "cayó la recaudación" y un nuevo decreto anulará este artículo. Nos asiste el derecho de plantear seriamente esta duda, porque siempre con las "desregulaciones" se terminó perjudicando a los más débiles (por ej. los ferrocarriles subsidiados, el proyecto de aumento del agua para "subsidiar" a los pobres, tarifas telefónicas privatizadas altísimas, etc. etc.).
Asimismo este recostarse sobre el sector privado anarquiza más al sistema: se controlarán las prestaciones?, quien planificará atención primaria?, o será "primitiva" la aplicación del PMO?
Es evidente la necesidad de un cambio en el subsistema de salud, pero no en la perspectiva del individualismo sino en la de la planificación. Basta de negocios con los medicamentos y la tecnología.: este es el nudo que hay que desatar. En fin, cuando la salud pasa a ser un negocio, temblamos los que creemos que es un derecho inalienable de cualquier ser humano.
2) y los sindicalistas? El sector de obras sociales sindicales no puede ser más la caja de sus dirigentes parar perpetuarse en sus poltronas; de cara al futuro es imprescindible terminar con los enormes "gastos de administración" de las obras sociales así como con la inequidad dada por los distintos ingresos de cada gremio. Afirmamos que los sindicalistas que protestan (algunos, porque muchos ya optaron por "tercerizar" sus prestaciones con sanatorios o prepagas) lo hacen para defender su supervivencia y no estrictamente la salud de sus afiliados.
3) por último denuciamos que este proceso empeora aún más el trabajo de los profesionales de la salud: las empresas fijarán los aranceles por tener sus "clientes cautivos" y la impotencia de las organizaciones médicas, su imposibilidad por el decreto del 93 de negociar convenios y su definitiva falta de voluntad (para llamarlo livianamente) para defender los intereses de los trabajadores, harán que se empine la pendiente de nuestras condiciones de trabajo y subsistencia. Estaremos frente a la concentración de los listados de prestadores y frente a la disyuntiva de aceptar condiciones leoninas o rechazarlas y ser otro desocupado más.
Es imprescindible que quienes operamos en defensa de la salud desarrollemos al tiempo de una acción esclarecedora sobre el futuro, una acción gremial fuerte para poner en pie instituciones que defiendan los intereses de los trabajadores de la salud. Y si conseguimos articular nuestros esfuerzos con los de los usuarios, otra será la historia.

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