Los equívocos de Melchor Posse:¿regla o excepción en la conducta del régimen?

 

Que un funcionario de larga carrera política como el ex Intendente de San Isidro anuncie un aumento para los jubilados a las 9 de la mañana; aclare que está en estudio a las 13hs.; se rectifique a las 17hs, y se autocritique su “voluntarismo político” a las 20hs (todo en un solo día), puede interpretarse como que se volvió loco, que le tendieron una cama, o que hay tal crisis galopante que nadie en el gobierno sabe cuando es nunca.

En verdad, más allá del ridículo de Melchor Posse (que sigue hasta ahora en su cargo), debemos interpretar este hecho como un signo de la paradoja pemanente en que se mueve el Gobierno en su conjunto: por un lado, debe mantener y profundizar  un modelo a un ritmo aún más veloz que el que venía aplicando el desgastado gobierno que lo precedió. Por otro lado, para hacerlo, para cumplir con el FMI, tiene que ir contra las ilusiones democráticas de su base social y electoral.

Más allá del detalle anecdótico, lo del funcionario “voluntarista” es una confesión de la necesidad desesperada que tiene el Gobierno de arrimar alguna zanahoria a los explotados. Se trata de no tragársela, y de organizar la lucha en  términos independientes, sin ninguna ilusión en este sistema podrido.

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