Bolivia: 13 días de Estado de Sitio - Por Gustavo Gamboa (basado en un informe de Poder Obrero de Bolivia)



El 20 de abril del presente año, el General Hugo Banzer Suarez anunciaba que después de 10 días de vigencia del estado de sitio, su gobierno había decidido levantarlo como un aporte a la buena convivencia entre bolivianos. De esta manera se ha constituido en el estado de sitio más corto de nuestra historia, por lo menos en lo que toca a esta etapa "democrática" iniciada en 1981. Aparte de ser el corolario de actitudes torpes y sin rumbo de parte del gobierno, el estado de sitio ha sido la consecuencia de siete días de combativas movilizaciones de obreros y campesinos en distintas regiones del país.

Antecedentes

Durante siete días (4 al 10 de abril) tres hechos pusieron en jaque al gobierno:
Amotinamiento de la Policía
Paro total y bloqueos en la ciudad de Cochabamba
Bloqueo de Caminos en el Altiplano

Amotinamiento de la Policía

Aproximadamente hace un mes y ante la sorpresa del Comando Nacional de la Policía y el Gobierno, un cabo de Policía se declara en huelga de hambre en la Plaza 24 de Septiembre de la Ciudad de Santa Cruz pidiendo aumento salarial para la tropa. Un policía de tropa gana menos de Bs. 500 (U$A 82) al mes. Obviamente, el cabo fue obligado por la fuerza a suspender la medida y fue trasladado a La Paz. Debido a la intervención de organismos de Derechos Humanos, el Comando se comprometió a no sancionarlo.
La valentía del cabo fue imitada por un Sargento de Policía quien el 2 de abril se declaró en huelga de hambre en la ciudad de La Paz, también reivindicando el aumento salarial además del respeto a los derechos humanos de los policías (por parte de sus superiores), aumento del seguro de vida y otras peticiones. Esta huelga se fue masificando poco a poco con
apoyo de las esposas de policías.

Paro total en Cochabamba

Como parte del plan neoliberal el gobierno había entregado a la transnacional "Aguas del Tunari" la administración de la distribución del agua para la Ciudad de Cochabamba y la ejecución del Proyecto Misicuni. Como siempre han hecho los gobiernos, el contrato firmado era desventajoso para la población, además que se fue demostrando que "Aguas del Tunari" era una empresa deficitaria y no tenía la menor intención de invertir un solo peso. Por lo que, lo primero que hizo fue aumentar las tarifas.
Por otro lado, el gobierno planeaba aprobar la Ley 2029 para normar la explotación, distribución y comercialización del agua. En acuerdo a esta ley, todos los pozos privados que existen pasan a propiedad de Aguas del Tunari. Además, la ley también atentaba a la propiedad de toda vertiente natural o artificial de agua que tradicionalmente ha pertenecido a las
comunidades campesinas.
La población de Cochabamba, principalmente a través de las Juntas Vecinales había hecho conocer su protesta en forma constante contra la empresa Aguas del Tunari y contra la aprobación de la ley 2029. Lo mismo habían hecho loscampesinos del Departamento de Cochabamba a través de las OTB y la Asociación de Regantes. En desarrollo de estas protestas se había formado la Coordinadora del Agua, con el dirigente fabril Cesar Olivares y del Diputado por el NFR Antonio Maldondado. Luego de algunas marchas, la
Coordinadora convoca a la toma simbólica de Cochababamba el 3 de febrero del presente año.
Multitudinarias marchas partieron de diferentes puntos de la ciudad con el objetivo de tomar la plaza. A esta actitud el gobierno respondió con una brutal represión a los manifestantes y bloqueadores, quienes sin embargo no se replegaron y por dos días Cochabamba fue escenario de violentos enfrentamientos con varios heridos de ambos bandos. Ante la gravedad de la situación, la Iglesia medió para poner fin al conflicto y el gobierno se comprometió a revisar el contrato con Aguas del Tunari. La Coordinadora luego de mostrar su fuerza, había dado un plazo de 60 días para ello. Sin embargo, durante las negociaciones, la Coordinadora fue echada a un lado y el gobierno utilizó al Comité Cívico ensalzándolo como único
representante válido de la población.
Así se llega al 4 de abril, fecha para la cual, ignorando las conversaciones entre Gobierno y el Comité Cívico, la Coordinadora convocó al bloqueo de calles y carreteras en la Ciudad de Cochabamba y las provincias aledañas. Existían dos objetivos claros e innegociables: Ruptura del contrato gobierno-Aguas del Tunari y aprobación de la ley 2029 con las enmiendas
solicitadas por la Coordinadora. Esta vez el gobierno no cometió la torpeza de reprimir la movilización y esperó que el cansancio derrote la acción de la Coordinadora. Sin embargo, luego de tres días de acción; los campesinos, obreros y clase media habían levantado barricadas infranqueables en todas las calles y principalmente en las carreteras de acceso a la
ciudad. Cochabamba estaba totalmente paralizada y con ella gran parte del país, debido a su estratégica situación geográfica que la convierte en paso obligado para unir el trópico con el altiplano y al norte con el Sur de Bolivia.
El gobierno se vio obligado a negociar y tras arduas duras conversaciones en las que la Coordinadora no cedió en nada, el Prefecto Hugo Galindo informa que el gobierno había decidido romper el contrato con Aguas del Tunari. Las masas festejaron y bailaron en las calles Sin embargo, a las pocas horas, se supo que todo había sido un engaño: Banzer anunciaba que Aguas del Tunari no se iba y que el gobierno iba a hacer respetar los convenios con inversionistas extranjeros y exigía el inmediato levantamiento de los bloqueos en Cochabamba.

Bloqueo de Caminos en el Altiplano

Ante el llamado de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia dirigida por Quispe, el 1 de abril había empezado tímidamente un bloqueo de carreteras
principalmente en el Departamento de la ciudad de La Paz. Al pasar de los días los bloqueos fueron creciendo en intensidad logrando aislar a La Paz para el viernes 7. El ejército empezó a salir a las carreteras para levantar las barricadas. Sin embargo, en cuanto los soldados se retiraban, los campesinos volvían a bloquear las carreteras.

Estado de sitio

Al margen de paros cívicos en Oruro, Sucre y otras ciudades que se habían realizado unos días antes, la intensidad de los tres conflictos descritos más arriba, coincidieron peligrosamente el jueves 6 y viernes 7 de abril. Aún sin anunciar oficialmente el estado de sitio, el gobierno empezó a reprimir a partir de las primeras horas del sábado 8. Allanó los domicilios de dirigentes de la Coordinadora en Cochabamba, logrando detener a dos dirigentes; detuvo a Quispe en La Paz así como a una treintena de dirigentes. Inmediatamente 28 detenidos fueron confinados al oriente de Bolivia.
En La Paz, el gobierno había decidido intervenir el piquete de huelga de hambre de la policía y de sus esposas. Pero cometió la torpeza de instruir en esta acción al Grupo Especial de Seguridad, el cual se negó pues eran sus propias esposas las huelguistas. Así, este batallón se amotinó, se armó y decidió no salir de su cuartel y pidió el 30% de aumento salarial. El gobierno tuvo que recurrir a oficiales para cumplir el trabajo sucio de sacar a patadas a las huelguistas. Finalmente, alrededor de las 10 de la mañana el gobierno anunció el estado de sitio.

El estado de sitio no sitia ni una mosca

Lejos de amedrentar, el estado de sitio avivó más los conflictos.Las huelguistas de hambre de la policía, se volvieron a reagrupar en la Sede de Trabajadores de la Prensa y a medida que pasaban las horas, se iba masificando más. Cada hora se sumaban más policías al motín y recibían apoyo en otras ciudades. Algunos estudiantes apoyaron militantemente a los
amotinados: haciendo guardia en las puertas para evitar que el ejército asaltara. Los amotinados elevaron sus pretensiones, del 30% al 50% de aumento salarial. Paralelamente, en otras ciudades los policías iban haciendo conocer su apoyo decidido al motín.
En Cochabamba no se había retirado una sola barricada y la población empezó a enfrentarse con la Policía y logró rebasarla. Así la Policía tuvo que replegarse a sus cuarteles. Salió el ejército y también se enfrentó con los manifestantes hiriendo a 8 personas y matando a una.

Triunfo de la Coordinadora

El gobierno comprendió un poco tarde que la movilización de Cochabamba era imparable y no la pudo debilitar ni con el estado de sitio ni acusándola de estar financiada por el narcotráfico ni advirtiendo que estaban atentando contra su propio desarrollo. La movilización de Cochabamba con la Coordinadora a la cabeza era impresionante. Los cabildos se realizaban cada día en la Plaza 14 de septiembre. Los bloqueos y marchas organizadas y espontáneas en la ciudad crecían por doquier, la solidaridad de los pobladores del centro de la ciudad era grande. Preparaban comida y bebidas para los que habían venido de las provincias y de los extremos de la ciudad. Pese a las cuantiosas pérdidas económicas que se venía sufriendo, ningún hombre, ninguna institución se quejó.
Finalmente, el lunes 10 el gobierno se arrodilló ante la Coordinadora y concedió todas sus peticiones: Rompimiento del contrato con Aguas del Tunari, aprobación de la ley 2029 con las enmiendas hechas por la Coordinadora, liberación de los dirigentes detenidos y confinados en San Joaquín (oriente de Bolivia solo accesible por avión).

Los Policías obtienen aumento salarial Y el estado de sitio nació muerto

A través de toda su gestión, el gobierno de Banzer ha demostrado una incapacidad y torpeza que al margen de ahondar la miseria de las masas, va provocando el beneplácito de la oposición burguesa, además de intranquilizar a su amo del Norte. El gobierno no supo medir la magnitud de los conflictos, principalmente el de Cochabamba.. No obtuvo nada con el estado de sitio. Fue derrotado en cada uno de los conflictos y dañó severamente su imagen en el interior así como el exterior del país. Luego de la solución de los tres conflictos descritos al principio, aún vivimos protestas diarias y enfrentamientos entre universitarios y policías. Nadie se da por enterado que estas acciones están prohibidas en estado de sitio. El gobierno lanzó el estado de sitio pero no supo para qué, y en un ataque de lucidez, el viernes desistió de la medida.

Ausencia de dirección revolucionaria

La movilización de Cochabamba alcanzó niveles pre insurreccionales. La Coordinadora nacida de acuerdos entre las juntas vecinales, campesinos y algunos sindicatos obreros, condujo una de las protestas más fuertes desde 1985. Las marchas diarias, los bloqueos permanentes organizados en los barrios tuvieron características proto sovietistas. El control de las bases
era permanente y los dirigentes de la Coordinadora respondían a los grandes cabildos que se realizaban en la plaza 14 de septiembre. Si bien esta movilización por sí sola hubiese sido posible, fue fortalecida por los bloqueos de carreteras que se iban dando en el resto del país. La Coordinadora logró lo que nadie logró desde 1985: hacer retroceder al
gobierno en la aplicación de la política neoliberal imponiendo el 100% de sus peticiones. Sin embargo no hay que perder de vista que la pre-insurrección de Cochabamba, fue alimentada principalmente por la crisis económica que está sumiendo a las masas en una pobreza y marginalidad que crece cada día. El costo de vida se incrementa constantemente y ya empieza a tocar las puertas hasta de la alta pequeño-burguesía. La explosión en el número de profesionales está creando, como nunca, un ejército de desocupados de ingenieros, abogados, médicos, etc.
En el cuadro de esta situación, la Central Obrera Boliviana (COB) está pasando la peor crisis de su historia. El paro de 24 horas que tímidamente convocó, pasó desapercibido.
El desarrollo de la situación pre-revolucionara a una francamente revolucioanria requiere un avance decisivo en la coordinación nacional de la lucha, siguiendo el ejemplo de Cochabamba. Todo indica que el doble poder puede abrirse camino, si al tiempo que se generalizan las luchas se forja un nueva dirección, clasista y revolucionaria. En ese camino, es vital el frente único, que defina un claro programa de acción en la perspectiva de un gobierno obrero y campesino.
Las mejores tradiciones revolucionarias de Bolivia deben plasmarse en esta política de masas, combatiendo al mismo tiempo al oportunismo y al sectarismo liquidador. Este es el terreno para el forjado del partido obrero revolucionario, como sección de la Cuarta Internacional que hay que reconstruir.

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