8 de marzo "día internacional de la mujer"

Reflexiones no sólo para mujeres

Este día que muchas veces se ha tratado de vaciar de contenido por parte de la ideología burguesa, con regalos como si fuese un festejo de cumpleaños o motivo de alegría, tiene un significado muy distinto al impuesto. Y justamente para rescatar el verdadero significado se hace necesario remontarnos hacia el año 1857, en la ciudad de Nueva York (años de alza de las luchas obreras, luego de la Comuna de París). Por ese entonces, 129 trabajadoras de una fábrica textil habían iniciado medidas de fuerza en reclamo de condiciones laborales dignas (jornadas de 8 horas, guarderías para sus hijos en horas de trabajo, condiciones de salubridad, etc). La patronal antes que conceder, respondió con mano dura y firme, tanto que no les tembló a la hora de quemar su fábrica con las trabajadoras dentro, dando cuenta así hasta qué punto represivo y sangriento adquiere los intereses de clase burguesa.

Para estas mujeres sus vidas terminaron ese día, pero no sus luchas que fueron perpetuándose en el tiempo a través de otras. En memoria de ello, la socialista alemana Clara Zetkin, propone ante un congreso internacional de trabajadoras (8 de marzo de 1910) que ese día fuese declarado dia internacional de la mujer obrera, marcando así, particularidades dentro de los reclamos de todos los trabajadores: la doble explotación y la opresión dentro de los más oprimidos.

Hoy como ayer, seguimos reclamando las mismas reivindicaciones pero en un lugar y momento histórico muy distintos, donde la política burguesa se pone de acuerdo con el imperialismo, lamiéndoles sus pies y barriendo con las conquistas logradas por los trabajadores, poniendo en práctica la flexibilización laboral en complicidad con la burocracia sindical.

Estamos luchando ya no por mejoras laborales, sino porque no nos quiten lo que hemos logrado. En el caso particular de las mujeres y los niños, la situación se agudiza aún más con el pago de salarios menores al de los varones por realizar igual tarea, los contratos laborales ya no nos garantizan el empleo o los días necesarios por embarazo, quitándonos el derecho a la maternidad (ya no les basta con que no contemos con el derecho al aborto en condiciones de salubridad, sino que nos obligan a ello), somos víctimas de discriminaciones a la hora de conseguir un trabajo, ya sea por requisitos de belleza física que no hacen a la labor a cumplir, como una forma más de acoso sexual; o por pasar un límite de edad, al mismo tiempo que quieren aumentar la edad jubilatoria de las mujeres a los 65 años. Y así podrían seguir varios etc, etc.

Es necesario que las mujeres entendamos, que si bien son hechos que nos ponen en condición de inferioridad en relación de nuestros compañeros (trabajadores y desocupados), no es hacia ellos que debemos enfrentarnos, sino al verdadero causante de nuestra agonía: el sistema capitalista, evitando así fracturar las luchas orientadas a derrotarlo; pero sin dejar de llevar nuestros planteos de opresión , forjando la discusión y la puesta en práctica de acciones, hacia los sindicatos, asociaciones, partidos, organizaciones estudiantiles, y todo aquello que nos represente.

Pero también hay una realidad, que es una expresión dialéctica de un sistema de dominación: en todos los lugares del mundo, las mujeres son las que con más dificultad se suman a la militancia y pueden sostenerla. Ya lo dijo en el tiempo Lenin: "No habrá revolución socialista si la inmensa mayoría de las mujeres trabajadoras no participan en ella" (De: "Discurso en el I Congreso de toda Rusia de obreras. 10 de noviembre de 1918". En: V. I. Lenin. Ob. cit.,t.XXX, pag 26)

Es tarea del Partido educar no tan sólo a las mujeres trabajadoras, así como a las del campo y de la pequeña burguesía sino a los compañeros varones para permitir un salto en sus conciencias para cualquier actividad de militancia en donde están incluídas las mujeres. En ese sentido, ese salto tendrá que dar lugar (sin que sea exclusivamente ello), a facilitar desde lo "privado" (entiéndase el seno familiar, las relaciones de pareja), el compartir el trabajo doméstico, la responsabilidad hacia los hijos, para que la doble explotación de la mujer no sea un impedimento para su participación.

Me parece fundamental resaltar aquí, que ninguna conquista estará garantizada hasta en el más "democrático" sistema burgués, lo cual significa que no debamos luchar por ellas y sino que siempre deben ser expresión de una transición hacia el socialismo.

Ya vemos cómo el gran capital, desde antaño, se sostiene aplastando a los más débiles. Hoy con desocupación, flexibilidad laboral, miserias salariales e impuestazos; pero casi tan encarnizada como los tiempos que dejaron sin vidas a esas 129 trabajadoras . Para derrotarlo es necesario juntar fuerzas organizativamente, y esto sólo será posible a través de un partido todos los trabajadores con concepción internacionalista.

¡ POR UNA SOCIEDAD JUSTA , SOLIDARIA E IGUALITARIA, SIN EXPLOTADOS NI OPRIMIDOS!

Es una buena causa para recordar el 8 de marzo.

Clara (no Zetkin)


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