Los números que arroja el sufragio del pasado 24 de octubre, demuestran que la clase obrera se movió bajo la más completa orfandad política.

    Tanto quienes votaron por la "Alianza" como por el PJ o el cavallismo, o bien expresaron su indignación al circo electoral haciendo uso del votoblanquismo o la abstención, marcan como decíamos, la ausencia de una alternativa obrera e independiente en el terreno electoral.

    El voto a los De La Rúa, Duhalde, Meijide, Cavallo, "Chacho" Alvarez, etc., es un voto dirigido a los representantes del gran capital, al imperialismo y la burguesía nativa.

    Este voto, teniendo en cuenta el engaño de por medio, será el mejor aval con que el nuevo gobierno de la UCR-FREPASO contará para mejor golpear al proletariado y el resto de los sectores oprimidos de la ciudad y el campo.

    El respeto a la actual política económica en curso, que durante la campaña electoral defendieron los candidatos principales de la burguesía, más la implementación de un nuevo y mayor ajuste que exige el FMI -en los próximos días arribará una misión de dicho organismo al país-, demuestra que los "cambios" anunciados operaron como arena en los ojos de los explotados.

    Como marxistas, una vez más recalcamos que es utópico que por medio de la intervención parlamentaria puedan generarse o producirse cambios sociales.

    Los revolucionarios deben intervenir dentro del mismo para utilizarlo como una tribuna de denuncia contra la mafia y los ladrones atrincherados dentro del mismo, como decía Lenin: esa "cueva de ladrones".

    En este sentido, para el partido de la clase obrera, dicha intervención en el parlamento de la burguesía se transforma en un lineamiento táctico, quedando supeditada dicha participación de acuerdo a la situación política y al estado de ánimo e ilusión democrática que tenga la clase obrera en dicha institución de la burguesía y referentes políticos de la misma.

    Como es de público conocimiento, nuestra organización sufrió la proscripción electoral por el simple hecho de intentar legalizarse presentando el programa revolucionario para la clase obrera, poniendo de manifiesto que la democracia de los ricos, solamente acepta plataformas electorales que no atenten contra el orden de explotación imperante, que respeten la constitución y leyes burguesas y por lo tanto, no ofrezcan peligro al derecho burgués sobre la propiedad privada.

    Recordamos este hecho, nuestra proscripción, porque el dictamen del Procurador Fiscal santafesino Boff donde recomienda la misma a la Justicia electoral, es una verdadera joyita de conciencia de clase…burguesa.

    En dicho dictamen se pone de relieve la incompatibilidad de nuestra Declaración de Principios y Carta Orgánica (que se pronuncia claramente por la Revolución y Dictaduras Proletarias, por el derecho a la violencia organizada de las masas, por la expropiación de los medios de producción capitalistas y la construcción del Socialismo, por el rechazo a toda intervención de la Justicia Burguesa en la vida interna de nuestro partido, y por nuestra filiación internacionalista), con la Constitución Nacional y el Estatuto de los Partidos Políticos.

    A partir de esta breve aclaratoria, queremos denunciar el cretinismo parlamentario del que hicieron uso y abuso las organizaciones de izquierda el pasado 24 de octubre.

    Producto de sus programas democratizantes (que desde luego, no fueron objetados por la Justicia Burguesa), dicho arco izquierdista no se tomó el trabajo por denunciar en primer lugar, a la farsa electoral y el engaño a los explotados que significaban las elecciones.

    Y en segundo término, todos ajustaron sus discursos hacia la derecha, tratando de atrapar al electorado independiente con el objetivo de conseguir más votos y la posibilidad de una banca en el parlamento.

    Este objetivo abiertamente electoralista, para mal de la izquierda reformista, naufragó estrepitosamente ante el voto en general derechista del electorado, que creyó ver en las figuras de los más votados, una salida a la crisis.

    Para la clase obrera, no cabe más alternativa que remontar la adversidad desde los lugares de trabajo y estudio, impulsando la organización desde las bases en la perspectiva de unificar las luchas a escala nacional lo que implica, el tener que disputarle la dirección a la burocracia sindical de todo pelaje, tributaria de los politiqueros y partidos del régimen, en pos de un Congreso Nacional de activistas y delegados de bases que logre poner en pie un auténtico plan de lucha del conjunto de los trabajadores, único camino para recuperar las conquistas perdidas y terminar con el hambre, la miseria y la desocupación.

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