Aportes para un punto de vista y plan de acción obrero y revolucionario ante la cuestión de la "seguridad"


por Gustavo Gamboa

No es casual que todas las encuestas acerca de las preocupaciones prioritarias de la población trabajadora tengan el punto "seguridad" a la cabeza (junto con la desocupación, y la miseria salarial). Al lector seguramente no le haga falta una consultora como Mora y Araujo para sacar esta conclusión, que sufre todos los días en su cotidianeidad.
El lector también sabe por propia experiencia la trama mafiosa que existe entre la cana y los chorros. Verdaderas corporaciones del delito se aprovechan de la falta de perspectiva laboral de la juventud, para reclutar mano de obra barata en términos de lúmpenproletariado. Es esta trama mafiosa (producto del caracter burgués de las instituciones, tanto la Justicia como la Policía), la que impide prevenir el delito contra las barriadas obreras.
La burguesía, lo resuelve facil (hasta cierto punto): cerca sus barrios y paga policía privada, mientras sigue alimentando, como due#a de los medios de producción y del Estado Burgués, los factores básicos que provocan que miles de jóvenes (cada vez en edad más temprana), busquen subsistir y sobrevivir en un mundo que no le ofrece otra perspectiva.
Por eso, la lucha por "Cambiar el mundo de base" (como cantamos en "La Internacional") encuentra una de las razones mas justificadas y preciadas en abrir un horizonte a nuestros hijos, a nuestros nietos, para que puedan vivir una vida mas digna de ser disfrutada. La lucha contra la desocupación y la miseria salarial se entronca así (junto con el conjunto de derechos de la juventud) con la perspectiva revolucionaria socialista. Pero, en el mientras tanto, los revolucionarios marxistas no nos abstenemos del sufrimiento cotidiano de las barriadas obreras denunciado mas arriba. No nos colocamos cómodamente en el punto de vista abstracto que cómodamente proclama "esto va a pasar mientras no triunfe la revolución".

!Justamente para que triunfe hay que definir qui programa de transición corresponde desenvolver para enfrentar la realidad concreta de los robos, violaciones y asesinatos en nuestras barriadas!

Es acá donde, en primer lugar, rechazamos todas las medidas reformistas de las instituciones burguesas tendientes a "eficientizar" la Justicia y la represión burguesas. Rechazamos de plano figuras jurídicas como reducir la edad para la imputabilidad, incrementar la vigilancia policial, o extremos como la pena de muerte.
Una vez más, también en este punto, "la emancipación de los trabajadores sera obra de los trabajadores mismos".
Se trata de organizar piquetes armados de autodefensa de vecinos, que, producto de un vasto plan de organización por manzana y por barrio, tomen en sus manos, la prevención y la represión del delito contra la clase obrera.
En no pocos barrios del Gran Buenos Aires ha habido iniciativas de este tipo. Tienen la enorme ventaja del conocimiento de la zona, del conocimiento de los choritos del barrios, empujados a la descomposición por sus condiciones materiales de existencia. La presión de los vecinos sobre estos personajes identificados claramente, combinando la persuasión con la represión directa, es la medida más efectiva para defender a nuestras familias.
Se dira que esto es ejercer "justicia por mano propia". Desde luego que es así, ya que la Justicia burguesa ampara a los grandes delincuentes, responsables de la existencia de los choritos. A diferencia de la "justicia por mano propia del Ingeniero Santos", se basa en otra naturaleza de clase, en la organización, que por otra parte es escuela y garantía para cualquier otra lucha.
Nótese el siguiente detalle: en tanto los policías de bajo rango conviven con nosotros en el barrio, se trataría de sumarlos a los piquetes en tanto ciudadanos, incrementando así las tendencias naturales a la insubordinación.
Desde luego, la puesta en práctica de esta idea es inseparable de un vasto proceso de participación popular, de la quiebra del individualismo que aún reina en la clase obrera y en las capas medias. Nuevas condiciones de ascenso de masas facilitarían la concreción de esta concepción, que hoy explicamos en términos de propaganda. Pero como los demuestran los acontecimientos de Catamarca con María Soledad, de Cipolletti, y de Neuquén (entre otros), el asesinato de nuestros ni#os o nuestros jóvenes puede ser un disparador para la movilización popular.
Y ésta, puesta en marcha con una dirección política revolucionaria, sería un torrente imparable, capaz de neutralizar al lúmpeproletariado, y desmantelar a las instituciones de la Burguesía, avanzando en poner en su lugar a los órganos soviéticos de poder obrero.


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