Armados de leninismo, combatamos al sectarismo ultraizquierdista impotente así como al reformismo de todo pelaje


por Gustavo Gamboa

Del riquísimo arsenal bibliográfico del marxismo en cuanto a política militar del proletariado, hemos seleccionado una síntesis de la resolución al respecto del II Congreso de la Internacional Comunista (en vida y en plena actividad de Lenin y Trotsky), para que quede claro que la recomendación allí enunciada no se refiere a la "particularidad rusa", sino que responde a una generalización programática, para indicar un curso de acción similar para los nacientes partidos comunistas a lo largo y ancho del planeta: "En todas las organizaciones, sindicatos y asociaciones sin excepción, ante todo las organizaciones proletarias, pero también en las de la masa no proletaria de trabajadores y explotados (en las políticas, sindicales, militares, cooperativas, educacionales, deportivas, etc) deben crearse grupos o células de comunistas, preferentemente grupos abiertos, pero también grupos secretos. El trabajo ilegal es necesario sobre todo en el ejército, la marina y la policía" (los subrayados son nuestros).
Pero en verdad, Lenin y Trotsky no hacen sin combinar en estas posturas su propia experiencia revolucionaria, con el acervo teórico del marxismo. En efecto, Federico Engels escribe lo siguiente en la Introducción a "La lucha de clases en Francia", de Marx: "Los numerosos éxitos conseguidos por los insurrectos hasta 1848 se deben a múltiples causas. En París, en julio de 1830 y en febrero de 1848, como en la mayoría de las luchas callejeras en Espa#a, entre los insurrectos y las tropas de interponía una guardia civil, que, o se ponía directamente al lado de la insurrección o bien, con su actitud tibia e indecisa, hacía vacilar asimismo a las tropas y, por a#adidura, suministraba armas a la insurrección." (el subrayado es nuestro, destacando que la guardia civil a la que se refiere Engels cumplía las funciones de la policía actual).
Contra este bagaje y acervo teórico y práctico del marx-leninismo-trotskysmo, chocan por el vértice los ultraizquierdistas sectarios que bajo la demagógica consigna "Ningún apoyo a la Policía Asesina" (ver volante firmado por el PTS y la regional del POR de Mendoza), le esquivan el bulto al problema esencial en discusión:
La huelga policial (sí, huelga, que dicho volante, así como los materiales del PTS al respecto, evitan nombrar como tal, reemplazandola con figuras del código penal como "amotinamiento" o "alzamiento") quiebra o no la disciplina de la institución, garantía vital para cumplir con su papel represivo?
Asambleas de mil uniformados, huelgistas e insubordinados, que obligan al Gobierno de Lafalla a pedir la Gendarmería para reprimirlos, aproxima a la realidad concreta o no la consigan general y abstracta -que obviamente compartimos- de DISOLUCIÓN O DESTRUCCIÓN DE LA INSTITUCIÓN POLICIAL?
Los ultraizquierdistas sectarios del POR de Mendoza y del PTS dicen "Fuera la Gendarmería" pero, no se han puesto a pensar que tal consigna tiene sentido concreto sólo al servicio concreto de la defensa concreta de la huelga policial?
O para qué fue pedida la Gendarmería por el Gobierno de Mendoza?
En su Carta Abierta a los militantes del MST (cuya política reformista criticaremos mas abajo), el PTS abusa de la ignorancia del lector, al presentar un balance del conflicto absolutamente falso, acomodaticio a sus prejuicios pequeqoburgueses: "Demas esta decir que les dieron todo lo que pedían (!a los huelguistas!), pues el objetivo del Gobernador Lafalla, de Menem y Corach, y de la "oposición" de la Alianza (que los acompa#ó en todo), no es mas que fortalecer a la policía mediante una "lavada de cara" ante el pueblo, y por eso prefirieon acceder a sus demandas, antes que "poner en riesgo la institución".
Veamos esta verdadera amalgama oportunista de falsificaciones:
  1. - El propio PTS pretendió hacerse fuerte en su ataque a los huelguistas con el argumento que se habma incorporado al pliego reivindicativo de los 13 puntos algunos items que permitían el desprocesamiento de los asesinos de Bordón y Guardatti. Indudablemente, el proyecto oficial (como se vio en su momento en la Provincia de Buenos Aires), apunta a que el lavado de cara justamente consista en expurgar de la fuerza a algunos "perejiles" comprometidos, dejando intacta a la jerarquía corrupta y asesina. Con el razonamiento fantastico del PTS no se entiende por qué hubo conflicto, por qué hubo huelga, por qué Lafalla pidió la Gendarmerma, si finalmente "le dieron todo lo que pedían". El PTS deforma la realidad, intentando presentar las cosas como una puja interburguesa, entre una policía fascista, y un Gobierno "democrático" que "le quiere lavar la cara". De esta manera prestidigitadora, trata de obviar o minimizar la cuestión salarial y de condiciones de trabajo, que a nuestro entender, fueron los factores que motorizaron la huelga. Este recurso maniobrero de seleccionar un aspecto de la realidad, absolutizandolo, esta en este caso al servicio de ocultar las contradicciones de clase que existen al interior de la institución policial, y que fueron las que estallaron con la huelga.
  2. Es falso que "le dieron todo". Bien por el contrario, el aumento salarial es mínimo, y esencialmente se viene una verdadera persecusión a los activistas por su lucha. Las tendencias a poner en pie un sindicato seran perseguidas por la jerarquía policial y por el Gobierno.
  3. Los huelguistas permanentemente chocaron y criticaron a sus superiores. De qué lado estan los sectarios ante este enfrentamiento concreto: con los suboficiales, cabos y agentes (movilizados y en huelga con los métodos de la Asamblea obrera), o con la jerarquía asesina y el Gobierno, que la ampara y pide la Gendarmería?
    El componente esencial de toda política sectaria es su impotencia para ocupar el campo correcto en una pugna que el ultraizquierdista pequeqoburgués no deseaba. La realidad y sus contradicciones, que no vienen "purificadas" a gusto del sectario, altera a veces el cómodo equilibrio, y la lucha de clases no nos viene dada a imagen y semejanza de nuestros deseos.
El ABC del marxismo, que el PTS toma parcialmente para criticar el reformismo del MST, estriba ante todo en el análisis correcto de las contradicciones de clase de un fenómeno, para desprender de ese análisis la política concreta.
El sectarismo ultraizquierdista del PTS no se arma del ABC del marxismo, el materialismo dialictico e histórico, para intervenir en la huelga de policías de Mendoza, sino de una categoría abstracta, cuasi moral: "la policía asesina" , plato facilmente digerible para la clase media progresista de los derechos humanos.
Bajo esta categoría, el planteo de la "disolución", es una abstracción, despojada de todo filo revolucionario. !Y esto ante un movimiento huelguístico desarrollado en sus propias narices, que objetivamente apunta a concretizar esa consigna, por la propia dinámica de la insubordinación respecto a la Jerarquía Policial y al Gobierno que supone la huelga!
En su carta al MST, el PTS cita a Trotsky, en dos textos donde el viejo revolucionario se ubica claramente en el objetivo ESTRATÉGICO de disolución o destrucción de la Policía (que sin duda, nos une con el PTS, y no con el reformista MST).
Lo que no le cierra al PTS es que ese mismo revolucionario, en el mismo tiempo histórico, suscribía con Lenin las resoluciones citadas de la Internacional Comunista. Sucede que una definición estratógica genéricamente correcta puede ser estéril, si no se la relaciona con una TACTICA adecuada a la misma. Al carecer de tactica ante el movimiento huelguístico concreto de la policía, el estrategismo abstracto del PTS transpira impotencia por todos sus poros, regalando así el espacio de intervención al oportunismo reformista del PTP, el CTA o el MST. Estos grupos (como el PSTU o la CUT en Brasil), que de astutos tienen tanto como de reformistas, captan el movimiento vivo de los policías huelguistas, y se colocan en ese campo para operar como colchón reformista, como laderos por izquierda de la política burguesa, planteando "depurar" o "democratizar" la institución, a fin de preservarla.
En el extremo de esta política reformista, el artículo de Semanario Socialista firmado por Giordano, dice: "Propiciamos que por ley se les impida a las fuerzas policiales reprimir las luchas obreras y populares y se les reconozca el derecho a desobedecer las órdenes superiores cuando sean injustas e ilegales, como la tortura o apremios ilegales".
!La confesión de electoralismo y de cretinismo parlamentario que supone este parrafo es insoportable! !Consignas que los marxistas debemos imponer en la lucha misma, en la acción directa (incluída la propia huelga policial) son derivadas al Parlamento burgués!
Parece increíble que este partido (MST) se autoproclame marxista y aún trotskysta. Pero ademas, ese texto es aún más increíble en un partido que posee abogados (Zamora, Parrilli), que cremamos conocedores de las leyes y el código penal. Éste efectivamente castiga las torturas y los apremios ilegales, lo que no le impidió a la policía brava mendocina golpear hasta la muerte a Bordón y Guardatti.
A manera de conclusión: unos por sectarismo, omisión y pasividad (el PTS y la TERS de Mendoza); otros por oportunismo y acción pro-burguesa (CTA, MST, PTP), son dos polos aparentemente opuestos, que sin embargo se tocan respecto a negar la política marxista revolucionaria: cabalgar sobre la huelga y la insubordinación policial para avanzar hacia la destrucción de la institución represiva.
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