Masas 128 - 22/7/98

Editorial


La actual coyuntura nacional expresa, claramente, las profundas tendencias hacia el agravamiento de los factores de crisis del régimen político. A diario se constata que las crecientes disputas entre las distintas camarilas capitalistas giran, ya no sólo, en torno a los jugosos negocios en danza, sino también sobre a qué sector concreto de la economía, le tocará cargar con los costos que impone la crisis financiera internacional.
Es que si por su propia dinámica, la economía comenzaba a mostrar marcadas dificultades: fenomenal endeudamiento externo y creciente déficit comercial entre otros, éstas se han visto potenciadas por el impacto que ya produce la persistente crisis asiática.
Este ha sido uno de los principales motivos por los que, frente a la rreforma tributaria que intenta aprovar el Gobierno con el aval del FMI, las diferentes cámaras empresarias que conforman el G-8, se han mostrado divididas a la hora de dar su apoyo al proyecto de R. Fernández.
En la trinchera de los detractores se ha destacado la UIA, al tiempo que ha sido el sector bancario-financiero, histórico aliado del ministro y el más consustanciado con la gravedad de la crisis de los mercados, quien nuevamente ha terciado por brindar el necesario apoyo a las medidas gubernamentales.
Pero más allá de estas divergencias todos los sectores patronales, sin excepción y, en su afán por mantener intacta su tasa de ganancia, se muestran férreamente unidos en que el peso fundamental de la crisis, debe recaer sobre las espaldas de los explotados. En ese sentido va su permanente reclamo al gobierno por lograr mayores rebajas en los aportes patronales y en flexibilizar aún más las, ya de por sí esclavistas; condiciones laborales de los trabajadores.
Como expresión de estas disputas, el Gobierno ha quedado relativamente debilitado. Peor aún, la lucha encarnizada entre Menem y Duhalde por quien será el candidato peronista en el 99, ha puesto en profunda crisis (con posibilidades de fracturas) al propio partido gobernante. Sin embargo, esta debilidad se ve compensada porque la iniciativa política reeleccionista ha dejado a la oposición sin posibilidades de delimitarse de la misma, en la medida en que se ve impedida de poner en tela de juicio la política abiertamente proimperialista del Gobierno.
A tal nivel llego la fiebre reeleccionista, que ésta tiende a convertirse en un nuevo elemento dee presión sobre la economía, al punto que ya se ha cobrado la cabeza de C. Rodríguez, viceministro y mano derecha de Roque Fernández.
Así la lucha encarnizada por la reelección, la crisis de la justicia patronal, la detención de Videla, los casos de coimas y los negociados que envuelven tanto a los políticos "oficialistas" y "opositores", jueces, policías y militares, etc. expresan, a un mismo tiempo, tanto la lucha por el poder entre los partidos patronales y sus distintas fracciones internas (Duhalde vs Menem-Palito por el PJ, Meijide vs De la Rua por la Alianza), como los síntomas palpables de la profunda descomposición en que se encuentra sumida la clase dirigente nativa y su régimen de explotación.
El gobierno, temeroso ante una reacción por parte de las masas frente a más ajuste, echa mano al recurso invalorable del pacto social sostenido por las centrales obreras.
Frente a esta perspectiva, los explotados, ausentes en la crisis que envuelve a los de arriba, han comenzado a retomar el camino de la lucha y la movilización. Neuquén, Córdoba, Jujuy y otros lugares del país han sido y son escenario de importantes luchas de trabajadores, estudiantes y desocupados. Con marchas y contramarchas, los explotados han comenzado a superar la valla que constituyó el desvío electoralista de octubre del 97.
No sin dificultades, producto del papel que cumples las direcciones burocráticas: CGT, CTA, MTA, CCC, FUA, etc., en las organizaciones de masas y cuyo papel de bomberos de las luchas es una realidad permanente. Un ejemplo claro de lo anterior, lo expresa la conducción de Ctera, la cual ha desvirtuado la lucha en defensa de la Educación Pùblica, mediante el artilugio de erclamar una ley de financiamiento educativo dentro de los marcos de la porpia Ley Federal de Educación del Banco Mundial. !!Pero qué se puede esperar de estos traidores descarados, que dicen falsamente defender la laicidad de la ense#anza pública, al mismo tiempo que su secretaria M. Maffei se entrevista con el Papa para solicitarle que "apoye" sus reclamos?!!
No obstante las maniobras de la burocracia, el último paro docente tuvo un acatamiento masivo en todo el país, lo que pone claramente en evidencia de que no son ganas de luchar las que faltan en las bases tanto docentes como estudiantiles.
En este sentido, la próxima "Marcha Blanca Federal" convocada por la Ctera para agosto, constituye una tarea impostergable que el activismo debe ya comenzar a tomar en sus manos, con el objetivo de superar las trabas que necesariamente tratará de imponer la burocracia. La vanguardia debe realizar un amplio trabajo preparativo de la misma, convocando para ello a realizar asambleas pore scuelas, a reuniones de distritos, etc., todo tipo de instancias que permitan un reagrupamiento de la lucha. El mismo debe tener el objetivo de contribuir a que la marcha blanca se constituya en un movimiento que, mediante la movilización generalizada, tienda a unificar en su seno al resto de los sectores en lucha, al mismo tiempo de dar combate por dotar al movimiento de un claro programa reivindicativo anticapitalista, cuyo eje central debe partir de la lucha contra la desocupación, por el aumento salarial ya, contra la represión, abajo la leyes Federal de Educación y de Educación Superior, por la cárcel a los genocidas, por una nueva dirección del movimiento obrero, etc.
Al mismo tiempo, la misma constituirá una oportunidad inmejorable de poner en pie un Plenario o Congreso de Delegados de Bases a nivel nacional que discuta, coordine y garamtice un plan de lucha que apunte a derrotar la política hambreadora de Menem y sus socios de la Alianza.
En este sentido, desde el Partido Obrero Revolucionario hacemos un llamado a los luchadores de izquierda, a aquellos que se autodeterminan clasistas y combativos, a tomar juntos en nuestras manos la realización de esta tarea, como un paso en el camino de comenzar a forjar, la necesaria independencia política de la clase obrera.


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