¡Abajo la ofensiva imperialista!
¡Arriba los pobres del mundo!
¡Democracia y acción directa de los trabajadores y explotados para cambiar el mundo de base!

El Gobierno de Bush está tejiendo la trama de la Alianza más poderosa de los explotadores para lanzar una ofensiva despiadada.
¿El motivo? El repudiable atentado terrorista que cobrara miles de vidas de trabajadores en el propio EEUU.
¿El supuesto objetivo? Detener y juzgar al presunto autor ideológico del ataque, Osama Bin Laden.
Para esto, el Terrorismo de Estado más consumado del planeta, el Imperialismo yanquee que masacró en Hiroshima y Nagasaky, en Vietnam y Somalia, en Irak y América Latina garantizando golpes de estado, en los Balcanes y en Medio Oriente, cuenta con el apoyo explícito de todas las potencias mundiales.
No sólo la OTAN, sino la propia Rusia, China, el castrismo y hasta el propio Pakistán (geopolíticamente indispensable para invadir Afganistán), se han alineado detrás de la ofensiva del Gobierno norteamericano, de igual modo, el gobierno cipayo de De La Rúa, el PJ y Cavallo han hecho lo propio, brindando al imperialismo lo que éste le exija a los fines de reprimir a las masas del Medio Oriente.
Las Naciones Unidas, su Consejo de Seguridad, que en décadas no ha garantizado la resolución que habilita al pueblo palestino a tener su propio Estado, ha corrido presuroso a avalar la ofensiva militar imperialista.
La invasión inminente diseñada por EE.UU está en íntima relación con el aumento del precio del barril de crudo, elemento que profundiza la crisis de su economía, por lo tanto la necesaria invasión hunde sus raíces en preservar y profundizar su hegemonía imperialista en Medio Oriente.
Mientras tanto, el sionismo aliado y agente de los yanquees ha profundizado los ataques al pueblo palestino. En el día de hoy dos nuevas víctimas fatales en la Franja de Gaza se suman a los miles de caídos.
Lo notable de esta llamada "3ª Guerra mundial contra el terrorismo", es que el "enemigo" no se atribuye las acciones terroristas. Y aún si fuera cierto que es el riquísimo burgués saudita refugiado en Afganistán, por cierto que no encarna la lucha por el socialismo ni por un mundo mejor: Osama Bin Laden fue entrenado y enriquecido por la CIA en la guerra de los 80, cuando al frente de los talibanes derrotó al ejército rojo, que la ex URSS había enviado para socorrer al régimen de Kabul.
Como sucediera con Milosevic y Sadam Hussein, el Imperialismo demoniza a sus propios ex agentes cuando no responden totalmente a sus objetivos estratégicos, pretendiendo dividir el mundo en el campo del "bien" y del "mal", donde nada menos que Bush sería el máximo líder del primero.(¿!). Planteando al mundo que la barbarie deviene del Medio Oriente, del Islam, sacando de contexto la esencia del capitalismo en la medida que éste –como sistema de explotación- es el que conlleva la barbarie en sus entrañas. Planteando de esta manera la lucha contra el “mal” en una franca alianza de la “civilización” contra los pueblos “bárbaros”.
Nuestro partido repudió inmediatamente el ataque terrorista del 11 de setiembre. Lo hacemos desde la lucha de clases, que es de masas, que está basada en el avance de la conciencia colectiva de los explotados, y que justamente por esto, se opone por el vértice con el terrorismo individual y liquidador, funcional a los objetivos generales del Imperialismo, y subproducto de la descomposición del sistema capitalista.
No se trata para nosotros solamente de un repudio humanitario, del dolor que causa la muerte de miles de trabajadores. Se trata del desarme político e ideológico que provoca la naturaleza de la acción, paralizando la acción directa de masas, y facilitando la contraofensiva de la reacción a escala mundial.
Como repitiendo lo más doloroso y triste de la historia universal, la religión, fuera cual fuese su doctrina y su particularidad cultural, demuestra, una vez más, su carácter de "opio de los pueblos": en nombre del fundamentalismo islámico, del cristianismo, del judaísmo, del budismo, se fanatizan a los pueblos, despreciando la vida humana aquí y ahora, en este planeta. Pregonando cínicamente por la paz, o bendiciendo las armas para la guerra, las religiones operan como justificativos ideológicos y morales para la explotación, la miseria y la muerte.
Nuestro partido distingue, obviamente, entre los sinceros creyentes que merecen nuestro respeto, y la instrumentación ideológica que hacen las instituciones religiosas de la fe popular, en beneficio de tal o cual interés explotador. La manipulación religiosa es la cobertura ideológica para encolumnar a los explotados detrás de las banderas de los explotadores. Estos últimos merecen nuestro repudio y nuestro combate.
La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Esta consigna centenaria, que acuñaran todas las internacionales obreras tiene más vigencia que nunca: para combatir al terrorismo asesino y suicida, para enfrentar y derrotar al Imperialismo y su ofensiva actual contra las masas del mundo.
Nuestro partido llama a todos los explotados del mundo a seguir luchando por sus reclamos inmediatos:

*A los palestinos a profundizar su intifada de masas contra el opresor sionista y, ante la abierta colaboración de Arafat con el imperialismo y sus planes de guerra contra Afganistán, los llamamos a superar esta dirección nacionalista burguesa.
*A los obreros de Europa y EEUU a detener con huelgas y ocupación de fábricas los despidos y suspensiones de la recesión capitalista, oponiéndose a la vez a la invasión y masacre inminente.
*A los piqueteros argentinos a seguir con su plan de lucha; al Movimiento de los Sin Tierra brasileño a continuar con su pelea campesina, que atraviesa a toda América Latina, retomando la lucha en curso con un claro carácter antimperialista, pronunciándose contra toda forma de agresión imperialista en Medio Oriente.
*A los luchadores revolucionarios en el mundo islámico, a seguir peleando por las libertades democráticas y por los derechos de la mujer contra las dictaduras explotadoras revestidas de fanatismo religioso.

En fin, a todos los trabajadores del mundo a unirse en tanto clase contra la burguesía y sus agentes, ocupando claramente el campo de las naciones oprimidas contra cualquier ofensiva bélica imperialista.
La economía mundial capitalista ha llevado a un extremo insoportable su contradicción básica y esencial: el enorme desarrollo de las fuerzas productivas, el dominio del hombre sobre la naturaleza, se ve negado para la inmensa mayoría de la humanidad. La propiedad burguesa y capitalista de esta enorme riqueza es la causa del hambre, la miseria, la desocupación y la muerte. Hoy, más que nunca, la opción para el género humano es de hierro:

¡Socialismo o barbarie!

PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO

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