CARTA ABIERTA A LOS LUCHADORES Y AL PUEBLO TRABAJADOR

Este próximo 24 de marzo de 2001 tiene una significación política muy especial: se cumple un cuarto de siglo del golpe militar que diera inicio a la dictadura más sangrienta en la historia del país.

Hace veinticinco años el Imperialismo orquestaba junto a la burguesía argentina, la versión local de una operación quirúrgica continental y cuyo objetivo básico era poner freno a un proceso revolucionario que más allá de las particularidades nacionales, se hallaba en marcha a lo largo y ancho del continente Latinoamericano.

Hoy, veinticinco años después, el plan económico inaugurado por el golpe del 24/3/76 encuentra su continuidad en los sucesivos gobiernos democráticos, quienes además de profundizar la entrega del país iniciada por Videla, M. de Hoz y Cía., han sido los encargados mediante las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y de los Indultos menemistas, de garantizar que los responsables de la muerte y desaparición de más de treinta mil compañeros y de la apropiación de los hijos nacidos en cautiverio, hoy caminen libremente.

Porque es el correcto ejercicio de la memoria, lo que nos obliga a denunciar la activa colaboración prestada por el P.J., el Radicalismo y la mayoría de los partidos provinciales, quienes supieron aportar cientos y cientos de sus funcionarios a la maquinaria de la dictadura militar.

Porque la memoria de los que ayer colaboraron con la dictadura, hoy en sus manos, aparece recortada para fortalecer las instituciones del régimen.

Porque verdad no es la que nos quieren hacer creer la burguesía y sus políticos, y de la cual un ancho abanico de organismos de DDHH ilusamente se hace eco: la pretendida utopía de que el régimen lave sus propias lacras vía la autocrítica de los milicos asesinos en una supuesta contradicción entre democracia vs. dictadura; ocultando que ambas son caras de una misma moneda: LA DICTADURA DEL CAPITAL.

Porque la verdad no es otra que la que cotidianamente el capitalismo y sus diferentes instrumentos ejecutan para garantizar que esa ultra minoría beneficiaria del golpe, pueda seguir enriqueciéndose a costa de la miseria y el hambre que viven millones de desocupados y trabajadores, y de miles de jóvenes víctimas del “gatillo fácil”.

Porque justicia en manos y bocas de estos hipócritas, es la que pretenden señalarnos con la farsa del juicio a las Juntas.

La misma justicia que encarcela y persigue a luchadores como Raúl Castells, Emilio Alí y a miles de trabajadores por resistir los planes de hambre, es la que deja libre a los asesinos y corruptos de “guante blanco”.

Porque tan utópicas como las expectativas en que sea éste régimen de miseria el encargado de hacer justicia, son aquéllas que depositan ciertos organismos en la figura del Juez Garzón, el mismo que a nombre del Estado Español encarcela y persigue a cientos y cientos de luchadores vascos y del resto de las minorías nacionales oprimidas por aquél.

Es justamente en oposición a la justicia burguesa, la cual sólo busca garantizar la impunidad de lo explotadores, es que debemos, al calor de las luchas y de la movilización de las masas, bregar por la puesta en pie de TRIBUNALES POPULARES DE ENJUICIAMIENTO Y CASTIGO, los que están llamados no sólo a hacer verdadera justicia a quienes llevaron a cabo el golpe del 24 de marzo y los miles de asesinatos y desapariciones, sino más aún: a los Macri, los Fortabat, los Born, los M. de Hoz y Alsogaray, quienes en total acuerdo con el Departamento de Estado yanquee, fueron los verdaderos impulsores y beneficiarios del golpe de Estado genocida.

Pero para la Memoria, la Verdad y la Justicia también es necesario un claro balance histórico no sólo del papel jugado por las viejas direcciones sindicales en la época del golpe, el cual puede sintetizarse en la famosa y cobarde frase de quien fuera su máximo dirigente, Casildo Herrera: “...yo me borro...”, como así también de las actuales direcciones de las diferentes Centrales Obreras - CTA, MTA y CGT - quienes de una manera u otra y mediante el apoyo explícito o ¨solapado¨ a los diferentes partidos patronales: Alianza UCR/Frepaso y el P.J., llevan agua al molino de los de ¨arriba¨ enchalecando la lucha de los de ¨abajo¨.

A un claro balance de la expresa colaboración de la cúpula de la Iglesia Católica, la misma que así como en el ´76 supo apoyar y bendecir públicamente al golpe y a los torturadores, hoy llama hipócritamente a quienes fueron las víctimas del Terrorismo de Estado a aceptar el “perdón y a la reconciliación nacional” que proponen el gobierno y sus FFAA.

A un balance de la izquierda reformista de entonces, responsable de haber embellecido a la Dictadura Militar, dándole “comprensión” - P.C. -, y desarmando política e ideológicamente a su militancia.

Y a un claro balance de la ¨ultraizquierda”, que con sus concepciones ¨pirotécnicas¨ del ¨foco¨, se aisló de las bases, impidiéndose por esta vía el enfrentamiento a la dictadura en términos de lucha de masas.

A este cuadro de situación le agregamos la inexistencia del Partido Revolucionario Mundial que permitió y potenció de una manera clara la funcionalidad en un sentido u otro, de estos grupos, al régimen en su conjunto.

Hoy, cuando se cumplen 25 años del golpe genocida, el gobierno de De La Rua instrumenta junto al arco político burgués la CONADEP II, en el camino de intentar una nueva “reconciliación nacional” a cambio de “reconocer” a 10.000 de los 30.000 compañeros desaparecidos e hijos nacidos en cautiverio. La idea del régimen consiste en el perdón final, en una clara política reñida con las más elementales reivindicaciones democráticas que aún siguen sin resolverse.

Es para enfrentar y derrotar estos ataques de la burguesía nacional y el Imperialismo, que en este nuevo aniversario del golpe, el deber fundamental del conjunto del movimiento democrático es la lucha por forjar un poderoso Frente Unico, que ponga en primer plano no sólo la defensa incondicional e irrestricta de las más amplias libertades democráticas, entre ellas la lucha por el juicio y el castigo a los genocidas y a sus cómplices, sino también a la lucha contra el gobierno de De La Rua y sus planes de hambre, miseria y represión. Al mismo tiempo, las distintas actividades y principalmente el acto a realizarse en Plaza de Mayo, deben servir como preparación para la gran marcha de repudio a realizar en los primeros días de Abril, cuando tenga lugar en Buenos Aires la proyectada reunión de los Ministros de Economía de todos los países del ALCA.

Hacemos un llamamiento a aquellos grupos políticos y activistas, a los organismos de DDHH, organizaciones sociales y sindicatos que comparten este balance a veinticinco años del golpe genocida, a conformar un bloque clasista en las distintas actividades a realizarse el 23 y el 24 de marzo, como la movilización a Plaza de Mayo, que sepa dar una lucha en pos de imponer lo que quedó planteado con el paro de 36 horas de noviembre, y como continuación consciente de los cortes de ruta que los trabajadores desocupados imponen a lo alto y ancho del país.

Hacemos un llamamiento a los partidos de izquierda, al Movimiento al Socialismo, al Partido de los Trabajadores por el Socialismo, al Partido Obrero a conformar este Frente Unico que concrete e impulse este bloque.


A 25 AÑOS DEL GOLPE: JUICIO Y CASTIGO A LOS GENOCIDAS

LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLITICOS Y DESPROCESAMIENTO A LOS LUCHADORES Y ACTIVISTAS

CON LA MOVILIZACION DE LAS MASAS LUCHEMOS POR TRIBUNALES POPULARES

POR UN PLAN DE LUCHA NACIONAL QUE ENFRENTE AL GOBIERNO Y AL REGIMEN EN SU CONJUNTO

ANTE LA OPRESIÓN Y EL SOMETIMIENTO DEL PAIS EN MANOS DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES PONGAMOS EN PIE UN FRENTE UNICO ANTIMPERIALISTA QUE PLANTEE LA LUCHA CONTRA EL ALCA

JUNTO A NUESTROS HERMANOS DE CLASE BRASILEROS, BOLIVIANOS, ETC,

EL 24 DE MARZO: TODOS A PLAZA DE MAYO

Marzo de 2001 - Partido Obrero Revolucionario



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