Comite Paritario POR-PTS

COMENTARIOS SOBRE LA LUCHA FRACCIONAL EN EL PTS


Rosario, 28 de setiembre de 1998

Estimados camaradas del Comité Central del PTS (con solicitud de publicación en vuestro régimen de circular interna, en el marco de lo acordado en el Acta de formación del Comité Paritario (punto 2 de Pasos Organizativos).

En primer lugar, como queda se#alado públicamente en MASAS 130, ignorabamos al suscribir el Acta mencionada la existencia de la TBI. En segundo lugar, en permanente comunicación y consulta con T. Moreira, y a solicitud de la TBI, hemos trabado relación con ellos, los que nos han propuesto formalmente su incorporación al Comité Paritario. Nuestra respuesta ha sido que, mas alla de que el propio caracter de este organismo requiere acuerdo de partes (en este caso, también de vuestra parte), lo primero es una definición política concreta de la TBI sobre el Acta, la que prometieron hacernos llegar en forma escrita. En tercer lugar, confesamos que nos es dificultoso precisar nuestro papel en cuanto a derechos de admisión, en la medida que la velocidad y magnitud de los acontecimientos hacen complicado precisar si la TBI es parte del PTS, o configura ya otra organización política. Finalmente, creemos nuestro derecho y nuestro deber aproximar algunas opiniones sobre vuestro debate fraccional interno. Estas se realizan con las limitaciones de que seguramente nuestra información sea parcial (especialmente en cuanto a los aspectos que hacen al balance político organizativo de vuestra organización). Se realizan también con la provisoriedad de estar pendiente aún un debate colectivo en nuestro Comité Central. Pero creemos que gozaran de la ventaja de estar completamente despojadas de prejuicios, de calculos fraccionales oportunistas, así como de compromisos formales contraídos.

LA CONCEPCIÓN DE PARTIDO ES UNA CUESTIÓN PROGRAMÁTICA

En primer lugar, creemos que comete un error el camarada Emilio Albamonte cuando desjerarquiza la importancia de este tema crucial, con frases como: Aunque la discusión comenzó por puntos relativamente secundarios como la relación entre una serie de desviaciones políticas del partido en los últimos dos a#os y el régimen interno partidario (La Verdad Obrera N: 39, pagina 17), o bien establece una categorización artificial de etapas en las discusiones políticas: Incluso con compa#eros como el POR con los cuales iniciamos una relación exploratoria, sin discutir antes problemas de programa como el que esta planteado con el FUA, no pensamos discutir estatutos. Este parrafo es, por cierto, poco feliz: extrema la discusión del tema a la precisión del articulado estatutario, a fin de reforzar el sentido de ridículo. Pero lo hace al servicio de NEGAR que la CONCEPCIÓN DE PARTIDO es una CUESTIÓN PRINCIPISTA, PROGRAMATICA, que esta muy por encima inclusive de las cuestiones de programa mencionadas por Albamonte (como la tactica de frente único).
Así lo entendimos al conformar el Comité Paritario, que en varios puntos del Acta (1, 5 y 12) se define explícitamente por una clara concepción de partido leninista. Mas aún, como no podría ser de otra manera, el Acta del Comité Paritario es un claro documento de delimitación en cuanto a CONCEPCIÓN DE PARTIDO con varios grupos de los cuales provenimos, o con quienes estamos discutiendo: con la LCRI, en el tema CUARTA INTERNACIONAL; en la concepción de partido de combate, con el GTR, lastimosamente ajeno a todo compromiso elemental efectivo con esa práctica, como lo demostraron en Rosario ante el despidos de dos camaradas nuestros del PAMI por quienes no fueron capaces ni siquiera de vender un bono (a pesar de contar con compa#eros en el sector); con el morenismo y el altamirismo, en todas sus variantes; con el lorismo, con su concepción nacionalista de la excepcionalidad, y su caudillismo idealista funcional a dicho trotskochauvinismo. Y FINALMENTE, NUESTRO ACTA ES TAMBIÉN UNA DELIMITACIÓN CON EL PLANTEAMIENTO EQUIVOCADO DE LA TBI DE REFUNDACIÓN PRINCIPISTA DEL TROTSKYSMO ARGENTINO, ante el cual Albamonte, felizmente, recurre a la formulación cuartainternacionalista de nuestro Acta. Como no podría ser de otra manera, tal delimitación en la cuestión de partido es inseparable del resto de los acuerdos principistas, que encuentran su síntesis en el punto 8 del Acta. Por eso, sí encuentra felicidad Albamonte en su frase: Por eso no quiero discutir el régimen leninista por fuera de la estrategia y la política, para luego, correctamente, se#alar el marco general de discusión del Manifiesto Programatico de principios del 98, que marcó un salto en nuestras relaciones políticas (recordamos nuestras observaciones al mismo, que dieron base escrita a nuestras intervenciones orales en la Sesión Especial de vuestro Congreso de Semana Santa).
Pero lo contrario, discutir la estrategia y la política al margen de la concepción de partido, es lo mismo que concebir la obra artística sin encontrar la forma concreta que la exprese: un artista es un artista, pero no es un artista si no logra expresarse como escultor, como pintor, como escritor, como poeta, como músico. En la Italia florentina, nace la palabra diletante, que define al oficio de comentar críticamente la obra artística de los demas. Si efectivamente la crisis de humanidad se reduce a la crisis de dirección revolucionaria del proletariado, caeríamos seriamente en el peligro de la diletancia si no logramos materialezar en OBRA PARTIDARIA nuestra crítica al capitalismo, por mas aguda y lúcida que esta sea. A nuestro modo de ver, la concepción de partido sintetiza y expresa la esencia misma de la lucha revolucionaria. Haber suscripto con ustedes el punto 12 de nuestro Acta nos parece fundamental, sin perjuicio que es parte de nuestra mutua exploración (para usar un término tan caro a vuestro léxico) la verificación en la práctica de esa concepción puesta en palabras.

EL CENTRALISMO DEMOCRATICO SE VE NEGADO POR LA MAYORÍA Y POR LA MINORÍA

!En fin! La vida misma nos ha metido en ciertos detalles íntimos del PTS.
Sin embargo, tanto por el hecho de que no hemos recibido (o estando en nuestro poder, no hemos podido seguirlo en sus detalles) todos los documentos que testifican la gestación y el decurso del proceso fraccional, no nos detendremos en esos detalles, ya que ello implicaría cierto desvío hacia la promiscuidad. Vayamos a los trazos gruesos del problema.
El centralismo democratico es una ecuación compleja, cuya finalidad es la mejor intervención posible de los revolucionarios en la lucha de clases. Y la mejor intervención posible implica la ecuación compuesta por las dos proposiciones basicas: amplia democracia en la discusión, absoluta unidad de acción. La historia del marxismo marca diferentes lmmites a la amplia discusión, tanto en el tiempo, como en los participantes. Así, la discusión puede exceder el límite partidario, cuando en la comprensión de las partes del debate hay acuerdo y claridad que el tema interesa directamente a la vanguardia, y no viola ninguna norma de tabicamiento y seguridad. Así también el tiempo de discusión esta siempre supeditado al tiempo de intervención concreta en la lucha de clases. En este sentido, el concepto centralista de la ecuación supone la defensa de la acción común partidaria, en la que la minoría se subordina a la mayoría. En el ejemplo típico de la insurrección rusa de octubre del 17, el planteo de Lenin de expulsar a Kamenev (especialmente), no provenía de su disidencia, sino de su acción practica contra la insurrección. En cualquier caso, la discusión debe ser CONCRETA, y el concepto ideológico-metodológico del centralismo democratico debe estar al servicio del proceso vivo de construcción del partido, no como un fin en sí mismo, sino como la herramienta insustitumble para la preparación, la victoria y la consolidación de la revolucisn proletaria. En este sentido, y desde este punto de vista, creemos sinceramente que mayoría y minoría del PTS han competido por quien viola mas el concepto del centralismo democratico. Vayamos a algunos ejemplos:

*El planteo inicial de HR y P de conformarse como Tendencia del Comité Central es un planteo burocrático. Incluso contradice su tesis de que había que quebrar el régimen de consenso al interior del Comité Central. Es criticable que, de haber habido disidencias anteriormente, éstas no se hubieran vehiculizado por escrito mediante boletín interno. La pertenencia al Comité Central no quita derechos al militante (llamese HR, P. o quien fuera) a defender sus discrepancias al interior del partido. Quizas esto tiene que ver con lo que consideramos una desviación burocratica en el PTS, según la cual los miembros del Comité Central no estan afectados a un funcionamiento celular regular (la denominación que ustedes hacen de equipos es también todo un síntoma terminológico).

*Posteriormente, ambos dirigentes violan claramente tal caracter reservado al CC de su Tendencia, ya que se presentan con una veintena de firmas que mas bien sostienen posiciones orales que una tesis escrita.

*Si efectivamente estan dentro de esas firmas (o de posteriores adherentes a la TBI) compa#eros que hacía tiempo ya no militaban (como denuncia la mayoría), esto configura otra violación al centralismo democratico, ya que, en el mejor de los casos, la TBI se esta aprovechando de la laxitud del PTS en cuanto a concepción de partido para engordar su tienda con disidentes no militantes.

*La renuncia de ambos camaradas al CC es incomprensible. Aparece como un golpe de efecto más que como el mejor recurso para librar lucha política. En qué conspiraba contra la propia conformación de la Tendencia -incluída la proporcionalidad de miembros al CC- mantenerse dentro del organismo para el que fueron votados en el último congreso partidario?

*La convocatoria al Congreso Extraordinario por parte de la mayoría (en el término de 48 hs) aparece como una primereada a fin de terminar de desarmar a la no muy armada TBI. No es valido el argumento del peligro de paralización del partido.

*La definición de FRACCIÓN que la mayoría atribuye a la TBI (contra la voluntad de ésta, al menos al principio del proceso) también es arbitraria (mas alla de los incidentes del doble discurso de HR o del trabajo fraccional aspiradora), ya que no pone en la balanza la inmadurez política del debate en su conjunto, para lo cual el mejor camino es la cautela y la pacienca, permitiendo que sedimenten posiciones.

*La exclusión de los miembros de la TBI de los equipos en los que venían funcionando quiebra el concepto basico del centralismo democratico. En esto tiene razón la TBI, ya que se privan (mayoría y minoría) de someter el debate al juicio de la acción práctica partidaria cotidiana, votada e implementada por organismos comunes. Lo mismo vale para todos los organismos de trabajo que tiene el PTS (Comité de Redacción del periódico, Revista Estrategia, etc.). Para el leninismo, la disciplina propia de una fracción debe estar al servicio y subordinada, a la disciplina del conjunto del partido, conducido por su Comité Central entre Congreso y Congreso. La ÚNICA manera de defender este criterio es OBLIGANDO a los miembros de una fracción (ni hablar de una Tendencia) a someterse a la disciplina celular. Por otra parte, el no haber aplicado esta disciplina leninista a la TBI, estimamos, ha paralizado seguramente mucho mas al partido.

*La fracción puede y debe tener disciplina propia, pero justamente porque es parte del partido, debe admitir la presencia de los representantes del Comité Central en sus plenarios. La información oral que hemos recibido de que la TBI lo impediá, es una nueva violación al centralismo democratico.

EL P.T.S. ESTA PAGANDO EL PRECIO DE SU FALTA DE ESTATUTOS Y DE PROGRAMA SANCIONADOS EN CONGRESO

No casualmente, este proceso fraccional (que se ve, se venía incubando) estalla al tener que abordarse la discusión estatutaria. A nosotros siempre nos resultá sinceramente incomprensible que un grupo político que contaba con cuadros de la calidad política vuestra no tuviera normativa reglada por estatutos. Nos hace acordar (en este aspecto) a Política Obrera, cuyo origen data de mediados de la década del 60, y cuyo primer Congreso se produce 11 a#os después, en 1975, donde se aprueban los estatutos. A esa altura ya estaba consolidada una camarilla burocrática de las peores que hemos conocido, con Altamira a la cabeza. En el mismo sentido, también nos parecía sorprendente que quienes habían dado pasos tan importantes en la maduración programática en cuanto a la ruptura con su tronco de origen (el morenismo), no se hayan preocupado en sistematizar la misma en PROGRAMA APROBADO POR CONGRESO PARTIDARIO.
Cuando ustedes chanceaban en las reuniones (con la wildeana virtud de reírse de sí mismos) que no tenían la cuenta de los congresos que habían hecho, que se los confundían con conferencias, etc., estaban confesando, como mínimo, un empírico y aluvional método de construírse a sí mismos, cuyo movimientismo de hecho entra en contradicción con vuestras proclamas cuartainternacionalistas, leninista, trotskystas. Es posible que esto se explique por vuestro origen (del mismo modo que el raquitismo congénito se explica por la desnutrición materna en materia de calcio y Vitamina D), pero sería un grave error NO TRATAR EL CUADRO LO ANTES POSIBLE. Sería un grave error seguir conviviendo con ese error, y peor aún, hacer un culto del mismo.

EL M.N.P.T.R. (Y ANTES EL P.T.): DESVIACIONES TACTICISTAS Y MOVIMIENTISTAS RE#IDAS A LA CONCEPCIÓN LENINISTA DE PARTIDO, SON PRODUCTO TAMBIÉN DE LA INCOMPRENSIÓN DE LA TACTICA DE FRENTE ÚNICO

En vuestra lucha fraccional se da una extra#a paradoja: La TBI, que se planta en toda su plataforma (en especial en la Parte 5) en defensa de la concepción leninista de partido, aparece como la defensora a ultranza del Movimiento Nacional por un Partido de Trabajadores Revolucionarios(MNPTR), que originariamente ustedes lanzaran como Movimiento por un Partido Obrero Revolucionario. En contraste, la mayoría, que maldice tal tactica, que incluso tiende a caracterizarla como el extremo de la desviación nacional-trotskysta por ustedes autocriticada, es atacada por la TBI de movimientista.
Afortunadamente, establecimos una crítica principista al MNPTR (como antes a la de Partido de Trabajadores -PT), en los tiempos en que ustedes nos daban poca bola (por no decir ninguna). El eje de esa crítica se centraba en la confusión que introducía vuestra formulación en cuanto a la TAREA ESTRATIGICA (antes y ahora), cual es la construcción del Partido Obrero Revolucionario como sección de la Cuarta Internacional reconstruída. En algún balance ustedes indican que la tactica fracasó porque no se dio el agrupamiento de la vanguardia que ustedes pronosticaban. !Menos mal! Porque si se hubiera dado, ustedes habrían contribuído desde los dientes de leche a la gestación de un partido obrero centrista, bastante a la derecha del centrismo de izquierda que ustedes mismos se auto-atribuyen en sus orígenes.(Notable coincidencia con nuestra caracterización en aquel momento, cuando Altamira les sobaba el lomo demagógicamente -ver Folleto sobre el Morenismo, del camarada Fernando Armas).
Pero además, esta táctica (formular de una manera pedagógica la necesidad de la independencia política de la clase obrera), debe tener en cuenta, muy especialmente, si existe una tendencia significativa de la vanguardia en ese sentido. Trotsky la recomienda para Estados Unidos en la década del 30, ante un vigoroso movimiento de sindicalización independiente, de ruptura de la clase obrera con sus tradiciones de pertenencia al Partido Demócrata. En cierto modo, debe interpretarse la tactica del Partido Obrero Independiente de Trotsky para Estados Unidos como una particularidad concreta de la aplicación de la tactica del Frente Unico Proletario, en ausencia de partidos obreros-burgueses, como en el caso de Europa. En Brasil, surge como expresión de un proceso significativo de luchas y de sindicalización por fuera de los pelegos (burócratas sindicales), el PT. Sólo un sectario incorregible se hubiera privado de intervenir desde su interior en esa fase explosiva de su nacimiento. Por eso, nosotros jamas criticamos la posibilidad tactica de un PT, sino su transformación en estrategia, bastardeando incluso el nombre de Partido Obrero Revolucionario, así como la concepción leninista, al disolver organizativamente a los trotskystas en ese eventual PT. Vuestro error de cálculo (finalmente, no se dio), es sintomatológico de vuestro error mayor, cual es el hacer de un recurso tactico circunstancial y oportuno, una estrategia. !Por eso el error adquirió la magnitud que ustedes mismos le atribuyen, cual es imprimir un giro de derecha, nacional trotskysta, avuestro desarrollo político y organizativo!
Es acá donde cobra importancia la maduración del debate acerca del FRENTE ÚNICO. Con la Internacional Comunista, lo concebimos como una TACTICA. En nuestras reuniones de conformación del Comité Paritario, ustedes se#alaron con justeza el alcance ESTRATIGICO que Lora le había dado, y que nosotros repetíamos, al punto de colocarlo como una constante en la tapa de nuestro periódico, a la altura de la DICTADURA DEL PROLETARIADO. Así mismo, en nustras propias Pautas Programaticas y en los 12 puntos del CERCI hay una formulación, al menos confusa, que da a entender una equivalencia entre gobierno obrero y campesino, y Frente Unico Antimperialista. Personalmente, quien suscribe esta carta, ha recogido estas observaciones como validas, y esta estudiando y revalorizando el alcance de la tactica del Frente Unico en general, y sus expresiones concretas. Pretendemos organizar el debate al interior de nuestra organización al respecto, y hacerlo extensivo al Comité Paritario, como a la vanguardia en general.
De lo que sí estamos convencidos es que la vida política cotidiana impone permanentemente la necesidad del Frente Unico, en una amplia gama de posibilidades de aplicación que ustedes llaman unidad de acción. Para la Internacional Comunista, para sus Tesis de Oriente, para Trotsky (ver escritos sobre Alemania), y también para nosotros, el frente único es siempre de acción, y parte de la necesidad del partido revolucionario (justamente por su debilidad relativa), de imponer en la acción sus consignas concretas, para que sean tomadas por sectores de las masas, que lamentablemente, estan dirigidas por partidos obreros-burgueses (PC,PS), por el sindicalismo amarillo, o, como es el caso de las naciones oprimidas como Argentina, movimientos nacionalistas burgueses o peque#oburgueses. Por eso el frente único (proletario o antimperialista) es un recurso tactico para fortalecer el trabajo del partido revolucionario, entendido como sección de la Cuarta Internacional que hay que reconstruir. Por eso es indispensable profundizar la crítica hacia los aliados circunstanciales del frente único, a fin de que, en el decurso mismo de la acción común, podamos ganar a sus mejores elementos al programa y a la construcción del partido revolucionario.

NI OBRERISTAS POPULISTAS, NI ACADEMICISTAS. LA LUCHA INTERNA Y LA LUCHA DE PARTIDOS COMO EXPRESIÓN DE LA LUCHA DE CLASES. IMPORTANCIA DE UNA CORRECTA CARACTERIZACIÓN DE LA CORRELACIÓN DE FUERZAS ENTRE LAS CLASES PARA DEFINIR LAS TAREAS PARTIDARIAS.

Finalmente, pero no menos importante, también queremos opinar sobre el tema que aparecía al comienzo de vuestra discusión como central, la que, al momento de escribir nuestra nota en MASAS, pudimos reflejar con las limitaciones de nuestra información y también de nuestra comprensión del conjunto del debate. Para la mayoría del PTS, la TBI se desvía a una posición obrerista populista, expresión de una supuesta resistencia al giro internacionalista. Para la TBI, el PTS, dirigido por esta mayoría, se desvía hacia una posición academicista, contraria al concepto de lucha política de partidos. Por esa vía, afirma la TBI, el giro internacionalista es un taparrabos para cultivar otro centro nacional trotskysta. Desde el punto de vista de la evaluación de los movimientos de lucha, los obreristas-populistas se desvían (para la mayoría) a una apología objetivista de las revueltas, de las acciones espontaneas de las masas. Por el contrario, la TBI acusa a la mayoría de despreciar estas manifestaciones de los sectores mas explotados, y de ahí, la acusación de estudiantilistas o academicistas.
Es relativamente inevitable que surjan debates cotidianos en un partido vivo (el vuestro lo es) que reflejan a manera de tendencias a su interior, la propia actividad militante en las masas. Una de las tareas fundamentales de una dirección es lograr una síntesis de esos inevitables matices (a veces, hasta se presentan como verdaderos contrastes), entre las distintas regiones y frentes de masas. Una visión internacionalista del problema, obliga a elevarse al nivel de comprender de conjunto esos desniveles, para poder lograr una CARACTERIZACIÓN JUSTA de la correlación de fuerzas entre las clases, a escala mundial.
Nosotros consideramos que ustedes de conjunto (mayoría y TBI), han cometido el error de sobre estimar el salto en las luchas DEFENSIVAS a partir de 1995, despreciando como factor decisivo para la caracterización lo que mencionan como crisis de la subjetividad así como la cualidad que actualmente tiene la crisis de dirección política del proletariado. Por eso hablan de contraofensiva de masas y tendencia a la huelga general política. El error de esta definición estriba en que configura de conjunto una minimización de las derrotas sufridas por los explotados a escala mundial, al punto de interpretar unilateralmente el hecho cierto de que la socialdemocracia, el stalinismo e incluso el nacionalismo burgués y peque#oburgués, no pueden ya jugar su papel contrarrevolucionario como antes. Lo que corresponde es estudiar y combatir csmo lo juegan ahora, como aparatos funcionales al Imperialismo (en los principales países de Europa, desde el propio Gobierno). Y todo este cuadro general configura una situación mundial de OFENSIVA del Imperialismo, que se apoya en las derrotas previas, en la pérdida de conquistas de los explotados, en la crisis de subjetividad y en el atraso de las masas, en la crisis de dirección revolucionaria. Que las masas respondan con luchas defensivas, que incluso las mismas puedan transformarse en ofensivas en algunos países (Indonesia, Ecuador), no modifica aún la caracterización general de la etapa. Ustedes (y en esto, ambas fracciones) mencionan las limitaciones que tiene el movimiento de masas, pero lo hacen menospreciando su peso en la lucha de clases en concreto.
Por eso destacan los rasgos de debilidad económica y política del Imperialismo unilateralmente, sin relacionarlos (como corresponde a un abordaje marxista) con la debilidad de la clase obrera. Por eso notamos (y así lo hemos manifestado en todas las oportunidades que compartimos un debate) una divergencia acerca de las tareas que configuran el TRABAJO PREPARATORIO. Por ejemplo, nos llamó siempre la atención que vuestros trabajos en los frentes de masas (incluídos aquellos con mayor peso histórico de vuestra corriente, como el de la Universidad) tengan una relativa inestabilidad en las formas agrupacionales. Nos parece que en general ustedes minimizan la importancia del trabajo preparatorio en las organizaciones tradicionales de las masas (centros de estudiantes, sindicatos) con el peligro incluso de despreciar la inserción natural de vuestra militancia. Es discutible, desde luego cómo se trabaja en esas organizaciones de masas, cómo se combate contra el adocenamiento burocratico al reformismo, cómo se desarrolla una política hacia el doble poder (en esto último creemos haber tomado vuestras críticas), pero este trabajo revolucionario sólo es posible si se realiza profundizando la inserción, dando el tiempo y la continuidad necesarios al plan de trabajo.
Nos parece, sinceramente, que el propio surgimiento de la TBI, y especialmente la velocidad con que se ha desarrollado el proceso fraccional con claras tendencias a la ruptura, es una expresión deformada de una suerte de frustración en las expectativas de desarrollo y de acción de masas alimentadas ilusoriamente por ustedes mismos.
Esta breve introducción no esta al servicio de agotar el debate (consignado como tal en el Acta que firmamos), sino de se#alarles que la discusión que los ha fraccionado en obreristas-populistas versus academicistas-estudiantilistas, gira sobre un eje FALSO, cual es una equivocada caracterización de la correlación de fuerzas entre las clases a nivel mundial. Es por esto que la polarización alcanzada es claramente artificial. Diríamos que ni tan obreristas ni tan academicistas. Al punto que de nuestro primer estudio de los materiales de la lucha fraccional apreciamos una exagerada polarización de los argumentos (desde ambas partes), para poder sostener las respectivas caracterizaciones. En su momento les se#alamos (en especial respecto a la discusión sobre la situación boliviana) que notabamos en vuestras notas al respecto un silencio sobre la caracterización lorista de situación revolucionaria con tendencia a la insurrección. Aclarado el punto que es antimarxista disociar caracterización de línea política de acción, nos parece fundamental relacionar este debate sobre la situación boliviana con la situación mundial. Uno de nuestros combates contra el nacional-trotskysmo (excepcionalidad boliviana) fue justamente combatir la especie de que, en un cuadro general de ofensiva imperialista, la Bolivia trotskysada gozaba de una suerte de virtud excepcional, por la cual el stalinismo había sido pulverizado, el nacionalismo superado y la insurrección esperaba a la vuelta de la esquina. Esa caracterización errónea (a esta altura de los acontecimientos es totalmente indefendible esa caracterización exitista del lorismo) tuvo consecuencias severas en el POR boliviano: tanto nuestro fraccionamiento como el de la Oposición Trotskysta de Bacherer surgieron a partir de esta polémica. No pocos cuadros de envergadura del POR (incapaces de formar partido), se fueron alejando de la militancia, desmoralizados, sin poder relacionar el exitismo oficial con la dura realidad cotidiana en los frentes de masas.
Ustedes (mayoría y minoría) debieran revisar sus caracterizaciones, precisar balances mas rigurosos de la intervenciones concretas en los frentes de masas donde intervienen, subordinando incluso los éxitos parciales obtenidos (especialmente en la tarea de crearse un Auditorio, como diría Emilio Albamonte), a la tarea paciente y sistematica de avanzar en el agrupamiento de la vanguardia, no sólo en términos de partido cuartista, sino también, como un proceso inseparable, en cuanto al agrupamiento elemental, clasista, del activismo que nos rodea.

Queridos camaradas de TODO el PTS: Hemos pretendido tan sólo aproximar algunas observaciones (con cierto apuro, ya que nos importa intervenir al calor mismo de vuestros vertiginosos acontecimientos fraccionales, a fin de incidir en el desarrolo y desenlace de los mismos), que esperamos sean útiles.
Con saludos trotskistas y revolucionarios: Gustavo Gamboa ad referendum del Comité Central del POR

Aprovado por el Comité Central en la sección del 3 de octubre de 1998, sobre la base del texto presentado por Gustavo Gamboa ya antes enviado a la dirección del PTS. En la misma reunión también se resolvio solicitar coordinar inmediatamente una reunión del Comité Paritario.

Masas

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